Y siguen los cantos: Literatura maya yucateca más allá del 2012



Descargar 118.69 Kb.
Página1/2
Fecha de conversión09.05.2019
Tamaño118.69 Kb.
Vistas17
Descargas0
  1   2

Y SIGUEN LOS CANTOS:

Literatura maya yucateca más allá del 2012


Donald H. Frischmann
A tres años de la publicación de U Túumben K'aayilo'ob X-ya'axche' / Los Nuevos Cantos de la Ceiba / The New Songs of the Ceiba--la última colaboración entre el maestro Carlos Montemayor (1947-2010) y yo--en este año emblemático de 2012, "Año de la Cultura Maya", se lanza un segundo volumen bilingüe de escritores mayas contemporáneos de la península de Yucatán. El éxito editorial que representó aquel primer tomo, sobre todo en el ámbito peninsular, resultó al año siguiente en una segunda edición y ahora, en este segundo volumen que pretende sea más abarcador y representativo del estado actual de las letras en lengua maya yucateca o maayat'aan.
El presente volumen comprende la obra de 27 escritores: 10 mujeres y 17 hombres. Seguimos el esquema organizacional del primer volumen: primero, cuento y relato (tsikbaalo'ob); segundo, poesía (k'aayo'ob o k'aaytuukulo'ob); y por último, dramaturgia (balts'amo'ob); los autores pertenecientes a cada género aparecerán en orden alfabético por apellido. En cambio, el primer volumen abarcó la obra de dos mujeres y seis hombres, que desde los años noventa se habían perfilado como pilares de la literatura contemporánea en lengua maya peninsular: María Luisa Góngora Pacheco, Jorge Echeverría Lope, Miguel Ángel May May, Santiago Domínguez Aké, Briceida Cuevas Cob, Gerardo Can Pat, Feliciano Sánchez Chan y Carlos Armando Dzul Ek. Con la excepción del ya fallecido pero no olvidado Can Pat, todos ellos siguen activos, inspirando y abriendo brecha para nuevas generaciones de x-ts'íibo'ob y jts'íibo'ob--escritoras y escritores--en maayat'aan. A diferencia del primer volumen, el presente es bilingüe (maayat'aan/español), sin contar con versiones en inglés de las obras (o de otros componentes) debido sobre todo a las limitaciones de tiempo, sin dejar de reconocer la gran aceptación que tuvo el tomo trilingüe con públicos angloparlantes y multilingües en presentaciones en Dallas/Fort Worth, Nueva York y el Distrito Federal.
En el presente tomo, es notorio el aumento considerable del número de mujeres que han asumido en forma activa y abierta la vocación literaria, producto del mayor acceso a la educación superior y a cursos, seminarios y carreras especializadas que ahora ofrecen varias instituciones, incluyendo la Academia Municipal de la Lengua Maya Itzamná; la Universidad Nacional Autónoma de México; la Universidad Pedagógica Nacional; la Universidad Autónoma de Yucatán; y el Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya de Yucatán (todos en Mérida); también, la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo (en José María Morelos) y la Universidad de Oriente (Valladolid, Yucatán), entre otras. Entre los semilleros de nuevos escritores, merece mención aparte el Programa de Formación de Escritores Mayas que inició en 2007 la Escuela de Creación Literaria del Centro Estatal de Bellas Artes (Mérida) y que ha multiplicado la presencia de escritoras y escritores de todas las edades; como consecuencia, este volumen abarca desde una joven poeta de sólo veintiún años de edad, Sasil Sánchez Chan, hasta algunos de los más experimentados maestros cuyas publicaciones y labor docente han marcado un camino para nuevas generaciones de x-ts'íibo'ob y jts'íibo'ob: Waldemar Noh Tzec, Jorge Miguel Cocom Pech y Javier Gómez Navarrete, nacidos entre 1942 y 1952.
Viendo más de cerca la distribución por edad de los 27 escritores incluidos en este tomo, observamos que cinco nacieron entre 1936 y 1949; otros cinco, entre 1952 y 1964; 16 entre 1971 y 1986; y una, en 1991. Por lo tanto, hay una brecha de 55 años entre el mayor (Antonio Martínez Martín, 1936) y la menor (Sasil Sánchez Chan, 1991). La mayoría tiene actualmente entre 26 y 41 años de edad, y conforma una generación emergente e importante cuyos integrantes mayores van entrando en la madurez, aunque como escritores varía su formación así como su experiencia. A continuación, en orden cronológico por año de nacimiento, examinaremos brevemente unos datos relevantes de su obra y compromiso como escritores en lengua maya yucateca, dándole la palabra al mismo escritor en cuanto a su motivación e inspiración por escribir y crear las obras que presentamos entre las páginas de esta antología. Quedará como tarea futura, para el que esto escribe o para otros investigadores, la elaboración de un esquema generacional de las letras mayas yucatecas contemporáneas; por lo pronto, entregamos con mucha satisfacción este estuche del arte de la palabra en maayat'aan, tal como se va manifestando a principios de nuestro siglo XXI.1
Antonio Martínez Martín (Tizimin, 1936) es representativo de aquellos escritores que dieron los primeros pasos de la oralidad a la escritura de manera autodidacta, y cuyo acervo literario oral llega a plasmarse en la página escrita con el apoyo de otros (José Manuel Tec Tun, Desiderio Lázaro Dzul Polanco). Martínez Martín ha trabajado de milpero, obrero y músico y sus referentes literarios provienen de la narrativa tradicional que ha escuchado desde niño. Los dos relatos que nos ofrece en este tomo son característicos de los muchos cuentos de animales y de entidades invisibles2 que transmiten lecciones útiles para el comportamiento de los seres humanos, tanto en la sociedad humana así como en relación a los seres superiores, a los que hay que guardarles el debido respeto o sufrir consecuencias a veces desastrosas. Con respecto a su motivación por escribir en lengua maya, declara: "Kin ts'íib ich maaya t'aan tumen tene' in ti'che'etmaj u lu'umil maaya" ("Escribo en maya porque vivo en tierra maya").3 Esta perspectiva es característica de su generación, que en sus años mozos conoció un Yucatán mucho más heterolingüe, donde no quedaba duda del valor de la lengua materna que ahora está seriamente amenazada por el sistema educativo federal, los medios masivos de comunicación y la migración.
Manuel Jesús Ortiz Pacheco (Ticul, 1937) es maestro de carrera jubilado y poeta cuya obra abundante queda mayormente inédita. En cuanto a su relación con la lengua maya, explica: "El idioma maya es mi lengua vernácula; tuve la oportunidad de conocer su escritura con el manual de 1984 y dar clases de maya a niños de 3o a 6o grados de primaria en un proyecto de la SEP entre 1996 y 1998". Su motivación es mayormente comunicativa-romántica: "Para conquistar a la compañera de la vida, la palabra es el medio en sus embrujos de dulzura y armonía. Por eso, me dediqué en forma autodidacta al estudio del verso y las figuras literarias. Desde 1995, se inician mis poemas en lengua maya, siendo publicados algunos en 1995 en el suplemento "El Unicornio" del diario Por Esto". Con respecto a sus poemas, el cuerpo de la mujer se vuelve materia prima para la voz poética que le canta a cada elemento de su ser; también, se juega con los colores blanco y rojo: aquél simboliza la pureza, éste la pasión amorosa. También, se basa en el contraste entre los sueños inocentes de los recién casados y la vida de trabajo que en seguida inician; la esposa, sola en casa, dibuja a su esposo en el polvo para mágicamente tener sujeto su espíritu. En fin, en la exquisita poesía de Ortiz Pacheco "el cuerpo es milpa y erotismo sublime, de la agricultura del hombre maya".4
Felipe Koh Canul (Maxcanú, 1938) es profesor normalista jubilado; tiene la característica peculiar de haber vivido lejos de Yucatán en la ciudad de Querétaro durante muchos años. Sin embargo, Koh Canul se ha aferrado a sus raíces: Su obra poética entera es bilingüe y no obstante esta característica, ha sido publicada mayormente en el centro del país. Él explica: "Todo mi trabajo poético es bilingüe (maya y castellano) y comunico en él uno de los valores culturales del pueblo maya y de su cosmovisión. La intención de mi trabajo es concientizar a los mayahablantes y a los hispanohablantes de que mi lengua materna tiene una gran capacidad para comunicar lo que piensa y lo que siente el hombre, como cualquier lengua moderna".5 Para esta antología, el maestro Koh Canul nos ha brindado una serie de composiciones breves, cargadas de un fuerte mensaje de responsabilidad por el otro y por el planeta, de fraternidad indisoluble y ubicua entre los seres humano, las muestras de amor por y de la naturaleza y la satisfacción de estar vivo en el mundo. Ofrece consejos sabios, expresados en un tono sereno y pausado, de un hombre y poeta quien ha aprovechado sus años para adquirir y compartir conocimiento y sabiduría, un camino que empezó con su padre: "En sus pláticas fui entendiendo poco a poco la existencia de un mundo esotérico y cómo se concebía la cosmogonía propia de la etnia maya. También, entendí a través del tiempo que todo era sagrado: el fuego, el agua, el viento y la tierra. En el tiempo hay momentos sagrados para el pensamiento maya, por ejemplo, el mediodía, justamente cuando el sol está en el cénit. A esa hora todo está en equilibrio, el espíritu del hombre, la naturaleza y el universo mismo".6 A pesar de su lejanía física del Mayab, el maestro Koh Canul ha sabido trascender esa brecha, así como lo logra la voz poética de su poema "Láak'" / "Hermano": "Láak' / ti' yáanen / tuux yáanech / yéetel teeche' ti yáanech, / waye' te' tuux yáanen." ("Hermano, / estoy / donde tú estás, / y tú estás / aquí, donde estoy.")
El maestro Javier Abelardo Gómez Navarrete (Akil, 1942), elocuente artista de la palabra y profesor jubilado de la UQROO, también proviene de raíces humildes del sur del estado de Yucatán. Aun así, hizo lo que era difícil en su época: terminar varias carreras para dedicarse a la docencia de la lengua maya, de la cual es autor de varios métodos. Es narrador y poeta, y en su libro inédito del cual extraemos los fragmentos que publicamos en este volumen, combina ambos géneros en un libro híbrido de poesía narrativa, una especie de anti-epopeya que nos presenta al Mayab, en particular, la llamada "Riviera Maya", desde la óptica y el sentir de una serie de hombres y mujeres, todos máasewáalo'ob, mayas humildes, quienes como figuras trágicas emigran hacia la pérdida de la identidad, la explotación, la transculturización que poco a poco los van violando hasta dejarlos como meras sombras, caricaturas o cáscaras inertes de los seres íntegros que una vez fueron. Todavía inédita, considero Báalam una verdadera obra maestra de la literatura maya yucateca; es la defensa de un paraíso perdido para el pueblo maya, tal vez recuperable sólo así: a través del conjuro y el arma de la palabra. El maestro Gómez Navarrete explica de la siguiente manera la razón por la que escribe en su lengua materna: "En el devenir de mi existencia, en lo cotidiano y en lo extraordinario, en sueño y duermevela, he internalizado en mi consciencia, subconsciente e inconsciente: mitos, rituales, mundo simbólico, cosmogonía e historia mayas, lo que constituye la esencia de mi motivación permanente. Escribo en maya por necesidad histórica y destino para reencontrarme y redimensionar los perfiles señeros de nuestra Mayanidad."7
Waldemar Noh Tzec (Calkiní, Campeche, 1949) es otro gran maestro de la palabra y de nuevas generaciones, entre las cuales destaca Briceida Cuevas Cob. Noh Tzec también ha dejado su tierra natal para trabajar en otra--en este caso, en Chiapas, donde su trabajo lo lleva lejos de la ciudad y las comunicaciones fáciles. Ese contacto con el estado vecino va acompañado de una actitud combativa, que refleja su simpatía abierta y declarada por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, y en general, la causa de los pobres y oprimidos del mundo. Por lo tanto, su poesía adquiere en momentos tonos de lucha, como en su libro inédito Cecilio Chi’ yétel Jacinto Kan Ek’ ti’ k-k’ajlay / Cecilio Chi’ y Jacinto Kan Ek’ en nuestra memoria. Sus versos asumen las características de un canto ritual, de los rezos de los jmeeno'ob, los sacerdotes mayas del culto agrícola. Los versos de Noh Tzec buscan conjurar el tema que traten mediante la fuerza de la palabra, lograda a través de sus repeticiones y la energía que éstas acumulan; es poesía para leerse en voz alta. Noh Tzec señala: "La mejor manera de resistir, de defenderme y de repeler los agravios, es responder con el destello de las palabras, con el deslumbramiento de las palabras, con la magia de las palabras, con la maravilla de las palabras, con la catarsis de las palabras, con el paroxismo de las palabras, en suma, con la belleza de la poesía".8 El lector observador en lengua maya notará que Noh Tzec emplea un sistema ortográfico que se distingue por "algunas adecuaciones" personales al alfabeto de 1984.9 El autor explica: "Me conduzco, en un 90%, con el Diccionario Maya del destacado lingüista Alfredo Barrera Vásquez y otros (2a ed., México: Porrúa, 1991). Pero como mayahablante y como escritor, no lo uso como un recetario intocable, sino como una guía perfectible. Asimismo, puedo afirmar que consulto otros diccionario alusivos".10
Jorge Miguel Cocom Pech (Calkiní, Campeche, 1952) es poeta, narrador, y ensayista cuya obra ha trascendido la lengua maya y la castellana para alcanzar nuevas formas en varios otros idiomas. El escritor resume su motivación por seguir el camino de las letras de la siguiente manera: "Yo escribo porque asido a los recuerdos, mantengo viva la historia, la cultura y la lengua de mis antepasados que no se han ido sino que permanecen en las nuevas generaciones de mayas que, como yo, se resisten a recibir el acta de defunción de su cosmovisión originaria".11 Esta actitud le da fundamento y forma a los poemas que incluimos en este tomo, particularmente a la bella composición "U naajil a pixán" / "La casa de tu alma" y a su canto magno a las lenguas originarias, "U t'aanil k'nóolo'ob, ma' in k'a'at ka kíimiko'ob" / "No quiero que mueran las lenguas de los abuelos", mientras "J-Káambesaj Páalil / "El niño maestro" es un elogio de la sabiduría y las enseñanzas de los niños, accesibles a quienes puedan o deseen ver y aprender de ellos.
Martiniano Pérez Angulo (José María Morelos, Quintana Roo, 1959) es poeta, compositor de cantos y música, promotor cultural y maestro universitario. Su obra poética, mayormente inédita, se basa en imágenes y metáforas sorprendentes que surgen al contemplar objetos de la cotidianidad; en otros momentos, la voz poética es la del aj paxen, el músico, reflejando el interés del autor en reproducir el canto y la música maya antigua con instrumentos autóctonos. (Vale notar que Pérez Angulo dirige, compone y graba cantos con su conjunto "Tumben K'aay".) En otros momento, la voz poética es la del hombre que reza a fin de serenar y proteger a su mujer amada. Con respecto a la escritura en lengua maya y lo que le significa en lo personal, el poeta recuerda: "Empecé a escribir en lengua maya cuando ingresé al servicio de la educación (1981) en el subsistema de educación indígena. La escritura de la lengua maya se vio estimulada en mí cuando sentí la ausencia de lo necesario para el logro de las metas educativas para la educación indígena bilingüe bicultural en ese entonces. Empecé a escribir cancioncitas en lengua maya y luego intenté poemas. Escribo porque quiero decir algo, porque algo me dice que escriba, porque tengo perdido algo, porque quiero encontrarme. Mi intención para escribir es por un nuevo despertar, para manifestar nuestra presencia ante algo, ante alguien. Por eso escribo".12
José Manuel Tec Tun (Espita, 1961) lleva décadas como promotor de lengua y cultura maya, siendo maestro fundador y durante varios años, director de la Academia Municipal de Lengua Maya “Itzamná” de Mérida en la cual muchos de los escritores jóvenes de este tomo han fortalecido sus conocimientos. Además, Tec Tun ha coordinado y asesorado el proyecto Ko'one'ex Kanik Maaya de la Dirección de Educación Indígena de Yucatán, en el cual varios de los jóvenes escritores también han colaborado y siguen colaborando. Su vocación por promover su lengua ha resultado en publicaciones esenciales. Ha recibido importantes premios literarios, incluso por la obra que hemos seleccionado para este volumen, "U tsikbalo'ob Xnuk Nal" / “Los Cuentos de la Abuela Mazorca” (reproducimos aquí el primer capítulo). Concebida y estructurada para un público lector o de niños oyentes de todas las edades, esta serie de cuentos se inicia con una anciana que reúne a un grupo de niños para contarles y enseñarles sobre la importancia del maíz y la milpa para los mayas. Ella simboliza ese grano y a su vez, va revelando a través de su plática amena--que adopta la forma de un paseo por una milpa--la relación íntima que han desarrollado los mayas con el maíz. En cuanto a este personaje central, el autor explica: "Cuando escribí los cuentos de la Abuela Mazorca me inspiré en una anciana de pelo blanco, quizá tendría sus 80 años; ella viajaba en un camión que nos transportaba al pueblo de Sotuta, Yucatán. Eran los días de septiembre del año 2008, cuando en las milpas las plantas del elote comenzaban a tener sus mazorcas; comencé a recordar la importancia que tiene el maíz en la vida de los campesinos mayas y también cómo se transmiten esos conocimientos de manera oral en el hogar, a través de la narrativa que se desarrolla por las tardes o por las noches en la voz de los ancianos. Consciente de que los hombres se pasan la mayor parte del día en el trabajo del campo, elegí a un personaje femenino que tuviera el gusto por los niños, el tiempo y la paciencia para ir contando sus conocimientos y experiencias con respecto al cuidado y la importancia del maíz en la vida del hombre aunado al respeto y cuidado que la gente debe tener con la naturaleza".13 Los últimos dos cuentos de la serie (son cinco en total)14 se ocupan de un niño que se pierde en el monte y que experimenta una transformación en sacerdote maya por su contacto con algunos iik'o'ob o "seres de viento", que en este caso se identifican como los Yuumtsilo'ob (o "Yumtsiles"). Estos mismos motivos de situación y de personaje los encontramos con frecuencia en las pláticas de pueblo--la literatura oral--y se han venido a reflejar además en la literatura escrita de los mayas contemporáneos (véase el cuento de Marisol Ceh Moo en este volumen).15

Pedro Uc Be (Buctzotz, 1963) es uno de varios poetas contemporáneos, hasta la fecha inéditos, que conforman este tomo. Educador de profesión, sus poemas revelan una profunda espiritualidad maya, producto de sus vivencias: "Lo que hoy escribo como indígena maya en torno a la lluvia, al maíz, al venado, al viento y al fuego, es memoria de mi padre quien me educó en la escuela de su milpa. Desde niño me hizo acompañarlo para hacer todos los ritos agrícolas en agradecimiento a los Yuumo’ob que nos dan la vida y la muerte, la noche y el día, el hambre y la comida". El amor y la atracción por la mujer también están muy presentes en su obra: "También me han enseñado a mirar con los ojos de Dios y gozar de la experiencia estética al estar frente a una flor de carne y hueso, que por su voluntad le permite al viento acariciarle el pelo; esa flor que lleva la fuerza en su mirada, esa flor que a pesar de su hermoso ropaje, saluda con su piel".16


Ana Patricia Martínez Huchim (Tizimin, 1964) es cuentista y recopiladora de tradición oral maya. De julio de 2006 a octubre de 2010, dirigió la revista electrónica K'aaylay, el Canto de la memoria en la cual difundió la obra de decenas de escritores mayas contemporáneos en un total de 76 números accesibles al público cibernético17. Es hija del narrador Antonio Martínez Martín. En cuanto a su formación, ella señala: "No tuve la fortuna de tomar talleres de creación literaria--ni en español y menos en maya--, pero sí de estudiar una carrera de Antropología en la especialidad de Lingüística y Literatura". Ella ve la escritura en maayat'aan como "una oportunidad de volver a mis raíces y comunicarme con el pueblo maya". Martínez Huchim se une a sus contemporáneas como una voz más para la mujer maya: "Escribo acerca de las mujeres en su quehacer cotidiano, principalmente en los aspectos que censura la propia colectividad".18 De hecho, sus protagonistas femeninas son excepcionales; destacan por sus comportamientos marginalizados, pero Martínez Huchim nos deja entrever sus motivaciones, su humanidad, su razón de ser, aunque sufran y mueran por su condición y por las circunstancias y decisiones propias que las han llevado a tal estado. La protagonista de "U múul t'aanil Alma Sagrario Pixan Ol" / "Las voces de Alma Sagrario Pixan Ol" es una curandera muy respetada por muchos, pero afectada por los malentendidos culturales y sociales del poder local; a consecuencia, muere sin que nadie le atienda, luego de haber salvado a muchos de su comunidad. Actualmente, Martínez Huchim trabaja por el futuro de su cultura al colaborar en el Programa de Atención a Estudiantes Mayas (PAEM) de la UADY.
María Paula Roberta Uh Tuz (Santa María Acú, Halachó, 1971) ha incursionado en la poesía y el relato. Aquí incluimos "Kóokay" / "Luciérnaga", un relato del acervo oral que ella inscribió por un estímulo muy especial: "Es algo que escuché de mis abuelos. Es uno de mis relatos favoritos porque la primera vez que lo escribí, lo hice en un examen de oposición para plaza y con este cuento obtuve mi plaza de maestra. Por eso, para mí 'Kóokay' es algo muy especial". Es típico del subgénero de cuentos de animales que mencionamos antes, y sigue una pauta que observamos en los cuentos de tradición oral a nivel mundial: el protagonista-héroe frecuentemente es el ser más pequeño, el más humilde, el más inocente, que por un don divino o mágico aunado a su nobleza de espíritu, llega a ocupar un lugar extraordinario entre los demás. En cuanto a su relación con la lengua maya, Uh Tuz declara: "Yo crecí en una familia mayahablante y mis primeras palabras fueron en maya, mi lengua materna. Desde hace 16 años he estado inmiscuida en proyectos relacionados con la lengua maya, pero apenas hace dos años tuve la oportunidad de tomar un diplomado de literatura y empecé a rescatar algunos cuentos, leyendas y narraciones, ya que yo estaba enfocada más a la gramática". Como escritora, señala: "Mi principal motivación es que no se olvide la lengua maya y que a partir de la escritura, ayude a promover y preservar nuestra cultura indígena".19 Hoy en día, ella forma a nuevos escritores en potencia como Profesora de Educación Preescolar del Medio Indígena en su comunidad de origen.

María del Socorro Loeza Flores (Tecoh, 1973) es licenciada en Artes Escénicas con especialidad en Dirección, egresada de la Escuela Superior de Artes de Yucatán. Mientras ha desempeñado todos los oficios propios del quehacer teatral, la incluimos en este volumen como dramaturga, autora de la obra Lool yéetel ch'íich'o'ob ku tomojchi'itiko'ob / Lool y los pájaros que presagian la muerte. Su amplia formación y experiencia con directores de renombre y sus actuaciones en distintas partes de México y el extranjero han sido complementadas por un compromiso con el teatro en las comunidades mayahablantes de Yucatán. En cuanto a su relación con la lengua maya, su situación es parecida a muchos de su generación: "Desde pequeña oí hablar a mis abuelos y a mis padres en la lengua maya; sin embargo, ellos no me acostumbraron a comunicarme de esa manera. Su experiencia les decía que el maya ya no era necesario para comunicarse en la escuela, con los de la ciudad y en tantos lugares más. Así que simplemente callaron, por amor, para protegerme". Sin embargo: "Desperté un día, y las voces de mis antepasados sonaban con tal fuerza que no pude dejar de oírlas. El teatro despertó de nuevo en mí esas voces, creando la necesidad de comunicarme con aquéllos que conciben aún el mundo desde su lengua originaria. Y volvieron cientos de imágenes que estaban guardadas en mi corazón: las historias de dioses, del monte, de waayes, de aluxo’ob, conejos y pájaros. Comparto ahora lo que mi memoria guarda, las voces de mis abuelos, de mis padres, de mis antepasados".20 La obra que incluimos en este tomo ha sido presentada con mucho éxito en numerosas comunidades del estado de Yucatán; recoge elementos del mundo sobrenatural maya de una forma animada, entretenida y, creo, escénicamente dinámica para un público multigeneracional. A través de una narración enmarcada dentro de la obra, su niño protagonista, "Lool" y sus múltiples transformaciones al servicio de la Muerte, se refuerza la memoria entre los públicos populares mayas (y no mayas) del papel importante que desempeñan determinadas aves como portadores de agüeros y de avisos de peligro para las comunidades.

Sol Ceh Moo (Calotmul, 1974) ha llegado a ocupar un lugar destacado entre x-ts'íibo'ob en lengua maya y castellano. Su primera novela, X-Teya u puksi’ik’al ko’olel / Teya, un corazón de mujer es la primera en Latinoamérica escrita en lenguas originarias por una mujer. En años recientes, su producción ha sido variada y abundante y algunas obras suyas han sido premiadas. Es activa a nivel nacional en el movimiento literario en lenguas mexicanas. Su obra se nutre de la tradición oral de la península, de su historia y de los conflictos y retos cotidianos de la mujer y las familias mayas. En "Sáat ich k'aax" / "Se lo comió el monte", Ceh Moo construye a un protagonista niño excepcional por ser tan terrible y odiado por todos; es en el monte donde encuentra su medio idóneo y es donde desaparece por siempre. "Lo llevaron los dueños del monte", concluyen algunos, reflejando una interpretación popular de las desapariciones de niños en las comunidades: Se comenta que algunos de esos niños regresan un tiempo después, transformados por una experiencia sobrenatural con los iik'o'ob o "vientos"--los "seres de aire"--así llamados por su naturaleza inmaterial. Y así comentan los vecinos del cuento: "'A lo mejor regresa convertido en un gran curandero, o a lo mejor vuelve como un chilam', conjeturan los más versados en el tema de desaparecidos". La motivación de Ceh Moo como escritora deriva de una experiencia clave: "En una ocasión vi a una persona ser atendida por hispanohablantes y noté inmediatamente el desprecio y la minimización cultural que referían a la persona que solicitaba un servicio. Esa situación me orilló a la necesidad de expresar lo que los demás no pueden en las dos lenguas y fue el momento clave para considerar que la literatura permite la apertura de nuevas puertas y horizontes para comunicar nuestros pensamientos, nuestra vida, nuestra cultura y los sentimientos de los pueblos originarios con el resto del Mundo".21 En fin, Sol Ceh Moo no sólo le da voz a la mujer maya sino que transmite la de la colectividad de los pueblos mayas de Yucatán, como sucede en sus celebrados cuentos y novelas.

Por su parte, cuentista y educador Vicente Canché Móo (Halachó, 1975) fue criado por un padre bilingüe y una madre monolingüe maya. Él recuerda: "Mi padre, Vicente Canché Canúl, fue autodidacta; él influyó en mí para comenzar a escribir en maya. Su gusto por leer y escribir en maya lo hizo merecedor del primer lugar estatal en el Primer Concurso de Literatura en Lengua Maya". Más adelante, Vicente hijo empezaría a sobresalir en el mundo de las letras en lengua maya, ganando una serie de premios. En su comunidad, Halachó, fundó y dirige una revista cultural bilingüe, Jalal. Su motivación mayor ha sido plasmar los conocimientos y experiencias de sus padres en el papel y "transmitir los saberes de nuestro pueblo".22 Este año, Canché Móo dio un paso decisivo en su vocación de escritor y educador al inaugurar "Oxlajuntiku", su escuela particular que capacita a alumnos en lengua y cultura maya y en el uso de las tecnologías de la información para la educación bilingüe. En el cuento que incluimos en este volumen, Canché Móo nos conduce al mundo sobrenatural que es, a la vez, el mundo natural de los mayas, alterado por los cambios climáticos globales; como consecuencia, la forma tradicional de predecir el clima, u k’iinilo’ob xokk’iine’, las cabañuelas, ya no son exactas ni sirven para predecir la lluvia. Gracias a la intervención esencial de los jmeeno'ob, los sacerdotes mayas tradicionales,23 se realiza la ceremonia tradicional de ch'a' cháak y se logra el objetivo, no sin la presencia de un motivo recurrente en las narrativas tradicionales sobre la lluvia: En pleno aguacero, cae un ser sobrenatural a tierra ante el asombro del pueblo, con la única diferencia de que aquí se trata de un alux, que es más bien un protector terrestre; en contraste, en otras narrativas cae un cháak, deidad relacionada directamente a la lluvia; o bien, u tzíimin cháak, el pequeño caballo que monta cada uno de los cuatro cháako'ob y que al galopar, agita las nubes para que llueva; o uno de los cuatro yumtzilo'ob, nombre colectivo de las entidades protectoras mayas24. En fin, uno de los sacerdotes mayas devuelve al alux al cielo y le explica al pueblo que no hay que agredir a este ser ya que gracias a él, llegaron las lluvias. En el épilogo, que empieza con la típica fórmula narrativa de cierre "cuando pasé por el pueblo", la gente había vuelto a creer en sus viejas costumbres y "estaba haciendo celebraciones frente a un enorme altar de madera. Era la unión de varios pueblos que estaban pidiendo la lluvia; estaban recordando su unión con la madre tierra." Por lo tanto, este cuento enlaza motivos tradicionales de ceremonias y deidades a una problemática recurrente, el de la falta de lluvias, que adquiere especial relevancia en nuestro contexto histórico de crisis climática mundial.


Jorge Eduviges Chi Noh (Espita, 1975) ha realizado la Licenciatura en Educación Primaria para el Medio Indígena en la Universidad Pedagógica Nacional en Mérida, que promete ser semillero para futuros líderes culturales y educadores mayas. También ha trabajado en varios proyectos comunitarios dirigidos hacia la comunidad mayahablante. El relato que nos transmite, "Eclipse en la Tierra", está diseñado para explicar por qué "cada vez que hay eclipse, la gente hace sonar sus utensilios para defender a la luna". Este relato tiene la peculiaridad de que todos los personajes son utensilios de cocina, y asumen una personalidad al interactuarse para dicho fin. Con obvias diferencias, recuerda el episodio del Popol Vuh en el cual los utensilios de cocina se rebelan contra los Seres de Madera por el maltrato que éstos les dan. El autor aclara: "Me inspiré para escribir este cuento porque mis familiares platican qué va a suceder cuando haya eclipse en la tierra: Que cuando obscurezca, todos los trastes o utensilios tendrán vida. Sólo que en este escrito, plasmé como si los utensilios sintieran nostalgia por lo que le pasa a la luna acá en la tierra y no los seres humanos; por tal motivo, ellos se organizan para ayudar a la luna." Estos toques originales marcan el paso significativo de la inscripción de la oralidad a la escritura propia, observable en gran parte de los escritores en lenguas indígenas, dentro de y más allá de las fronteras de México.25
Marga Beatriz Aguilar Montejo (Sotuta, 1976) ha venido a enriquecer el teatro en lengua maya, un género subrrepresentado entre los escritores contemporáneos pero arraigado en la cultura maya desde tiempos prehispánicos.26 Desde la década de los ochenta, Feliciano Sánchez Chan27 ha promovido ese arte vivo a través de la Unidad Regional de Culturas Populares y ahora, como docente del Programa de Formación de Escritores Mayas de la Escuela de Creación Literaria, Centro Estatal de Bellas Artes, del cual Aguilar Montejo es egresada de la primera generación (2008-2011). Recordemos también la labor fundamental de Carlos Armando Dzul Ek28 y María Luisa Góngora Pacheco29 para el desarrollo de un teatro contemporáneo en lengua maya. Por su parte, Aguilar Montejo comenta su motivación: "Escribir en lengua maya, uno de mis dos idiomas, es darle agua a la sedienta dramaturgia actual en nuestra lengua madre. Oculta, rechazada por su condición evaporante, la dramaturgia maya se esconde sigilosa, de manera que las generaciones actuales no notan su presencia. Es por eso que escribir dramaturgia maya es darle continuidad al género. Quiero crear una propia forma de expresión en el diálogo y el conflicto" La obra que reproducimos en este tomo está basada en lugares históricos ubicados cerca de las poblaciones de Sotuta y Huhi; su nombre, "X-letra", es "un híbrido de la lengua maya y la española, de significado deconocido. La obra, según su autora, está "fragmentada en siete escenas porque la vida de los personajes también es fragmentada por la sociedad en que viven".30 U x-wáayilo’ob X-Letra / Las Brujas de X-Letra es localista a la vez que pone en tela de juicio pasiones y crisis humanas universales, una característica esencial del gran teatro de todos los tiempos y continentes.
María Elisa Chavarrea Chim (Chumayel, 1977) es Licenciada en Ciencias Antropológicas con la especialidad en Antropología Social y es egresada de la Escuela de Creadores en Lengua Maya que coordina la SEP-SECAY. Ella ha colaborado en numerosos eventos literarios con sus contemporáneas, leyendo de su obra poética. Ha sido activa como escritora becada por el FONCA/CONACULTA y colaboradora de revistas culturales mayas. A través de versos relativamente breves y suaves imágenes naturales (la mariposa nocturna, el cenote, la tórtola), Chavarrea Chim da voz a los sentimientos de deseo y de atracción romántica de la mujer maya; en otros momentos, festeja a la mujer de hoy a través de bellas imágenes; y en un poema particularmente llamativo, se fija en la traviesa iguana, y le plantea preguntas tan poéticas como chuscas: "¿Piensas? / ¿Cantas?". En años recientes, ella ha puesto sus talentos al servicio del pueblo maya a través de una serie de cargos que ha desempeñado para la CDI.
Cuentista Felipe Castillo Tzec (Dzan, 1977) realiza su vocación desde hace cinco años a través de su cargo de Coordinador del Departamento de Lengua y Cultura Maya de INDEMAYA. Su obra es variada y ha sido reconocida con varios premios. El cuento que reproducimos aquí, "Juntúul máak k’e’ex u tuukul tumen taak’in" / "El hombre que cambió por el dinero", se inspira en uno de los fenómenos sociales que más ha alterado la vida de las comunidades mayas de la península: la migración de la población varón joven a los Estados Unidos. Castillo Tzec observa que "el sueño de lograr grandes cosas incita a los jóvenes a realizar el viaje. Sin embargo, no siempre se logra alcanzar la meta, lo cual provoca dificultades tanto para él y sus parientes que dejó en México". Esto lo observamos en su cuento en el que se examinan las consecuencias desastrosas que la migración de un joven padre de familia tiene para su familia que deja atrás. Castillo señala: "Este cuento es para hacer un poco de conciencia a los que se van, además de contribuir a dar a conocer, en forma literaria, la situación de los migrantes".31 Por mi parte, he sido testigo de la llegada frecuente a las comunidades de ataúdes de jóvenes migrantes muertos en el extranjero, y del sufrimiento de las familias. Esperamos que nuestra difusión de este cuento esencial colabore para crear esa conciencia que busca el autor y que tanta falta hace entre la juventud maya.
Luis Antonio Canché Briceño (Chumayel, 1977) es un joven cuentista cuya obra ha sido galardonada en varios certámenes literarios y apoyada por el FONCA. Su formación académica en lengua maya ha sido en la UNAM-Mérida bajo la tutela del maestro Ismael May, entre otras experiencias. Su materia prima consiste principalmente en, como indica el título de su libro, Tsikbalo’ob ucha’an tin kaajal / Historias que han sucedido en mi pueblo. El autor declara, a propósito de su inspiración literaria: "Aún ya estando un tanto lejos del poblado de Chumayel, lugar en donde tuve la fortuna de crecer y aprender la lengua maya, me vienen a la mente muchos recuerdos, los cuales solamente pude vivir estando allá, en ese maravilloso lugar en donde la madre tierra cuida con mucho amor a todos sus seres--sencillos, humildes y de gran corazón--que la habitan. Los abuelos me contaron historias y leyendas que sucedieron mucho tiempo atrás, algunas de las cuales también las viví".32 Su cuento "Tomojchi" / "Mal agüero" incorpora varios motivos comunes a la literatura oral y escrita de los mayas, incluso el de los sueños, que suelen ser de primera importancia como agüero y revelación de realidades profundas. El narrador, "Dorot", establece su confiabilidad y su motivación al inicio de la narrativa: "Todos estos relatos que aquí les contaré, han sucedido en realidad. Y se los cuento para que ustedes sepan lo que es el 'mal agüero'". A continuación, introduce el motivo importante del canto del xoch o lechuza, a la vez que establece el contexto discursivo típico de tales relatos: "En el pueblo donde vivo, estamos acostumbrados a quedarnos a platicar por las noches con los amigos cazadores; las horas de charla se prolongan hasta la media noche. Una noche de ésas, estaba yéndome a dormir a la casa cuando de pronto escuché cantar al xoch, o lechuza, como le llaman en español". De ahí en adelante, se teje una historia de suspenso en la cual el protagonista entra en una relación estrecha con la muerte y el mundo sobrenatural a través de los sueños, como explica el autor: "La muerte es algo que se presagia, que se siente y que en reiteradas ocasiones, la vida misma nos la da a presentir. El tomojchi’ o mal agüero y su relación con algunos seres de la naturaleza son parte misma de este presagio, que encierran todo un misterio".33 Un aspecto técnico que distingue este cuento de la narrativa oral es su experimentación con múltiples voces narrativas en primera persona. Actualmente, Canché Briceño comparte sus conocimientos como docente de matemáticas y lengua maya a nivel de bachillerato en el puerto de Progreso, Yucatán.
Adentrarse en el universo poético de Wildernain Villegas Carrillo (Mérida, 1981) es sumergirse en el mundo esotérico y natural de los mayas de Yucatán. Villegas Carrillo es sin duda uno de los jóvenes poetas más logrados. Su obra editada--que consiste en un poemario nutrido, U k'aay chi'ibal / El canto de la estirpe que le hizo merecedor del Premio Nacional Nezahualcóyotl otorgado por el CONACULTA en 2008--recoge y hace propia la espiritualidad tradicional maya, reflejando una actitud no sólo literaria, sino un compromiso vital ya que, como ser humano, Villegas Carrillo sigue el camino del conocimiento maya en todas sus dimensiones; es más, transmite esa actitud al ir fortaleciendo las raíces del gran árbol maya como docente de la UIMQROO. Aun su poesía de tema amoroso está íntimamente ligada a los iik'o'ob, los sobrenaturales "seres de aire", y brota como ser vivo junto a, y confundiéndose con, las demás manifestaciones naturales y sobrenaturales de los montes yucatecos. El poeta recuerda el largo camino hacia la creación de su obra premiada: "Desde muy pequeño sentí el amor por la poesía como declamador. En la primaria, luego en la secundaria, comienzo mis primeros intentos de poesía; asisto ya a talleres en el Colegio de Bachilleres. Y luego, en 1998, fallece mi abuelo y sentí la necesidad de seguir perdurando mis charlas con él, esa forma de vida y de ver el mundo. Entonces, arranco con estos poemas de U k’aay ch’i’ibal / El canto de la estirpe, precisamente para perpetuar no solamente un legado cultural, sino también un legado de actitud hacia la vida que nos enseñan las comunidades".34 La poesía de Villegas Carrillo es rezo, es elogio, es amor, es esencia; es ver y hacernos ver con nuevos ojos, que es la tarea de todo gran poeta.
Gener Chan May (Xaya, Tekax, 1982) es un cuentista y promotor cultural. Algunos de sus cuentos han merecido importantes premios y han sido publicados. Su labor literaria, apoyada durante algunos años por becas prestigiosas, está encaminada hacia el cambio: "Lo que me caracteriza como escritor maya es que escribo con la esperanza de cambiar actitudes, sobre todo de aquéllos que tendremos la responsabilidad de mantener viva nuestra cultura". Es más: "Decido escribir temas que afectan directamente a los jóvenes, desde su actuar, consciente o inconscientemente hasta su sentir. Situaciones de las cuales he vivido o he estado muy cerca. Tratar temas sobre la discriminación, estigmas sociales, prejuicios de la sociedad hacia los mayas, y toda situación que pone hasta cierto punto en desventaja a los herederos de esta gran cultura, han estado siempre en mi mente inquieta y deseosa de cambiar la realidad. He tomado seriamente este compromiso y he creado obras literarias mayas con este fin".35 Una manifestación literaria de esta actitud es el cuento titulado "Chak I'" / "Gavilán Rojo", que ilustra en forma de fábula los peligros psicológicos y sociales de negar la identidad y físico propios ante el deseo de ser lo que uno no es, ni puede ser--siempre tomando en cuenta las causas y presiones culturales y sociales de esa negación. En fin, el respeto hacia lo propio y lo ajeno es la base de la felicidad y la armonía entre seres y culturas y lograr que todos lo reconozcan es el verdadero reto que Chan May asume a través de su actividad literaria y como promotor cultural de INDEMAYA.
Sary Lorena Hau Ucan (Kinil, Tekax, 1982) es un claro ejemplo de como el esfuerzo conjunto de algunas instituciones ha logrado formar y aumentar el número de escritores y promotores de la lengua maya. Hace unos diez años, Hau Ucan empezó a escribir en maya, su lengua materna, gracias a un curso del INDEMAYA; posteriormente, ha enriquecido sus conocimientos a través de cursos especializados en la UADY, la UNAM-Mérida y el CEBA, y actualmente está cursando la Licenciatura en Educación Primaria para el Medio Indígena en la UPN. Su motivación proviene de "la inspiración al revivir recuerdos de la infancia y la visión de un futuro para mis hijos". A través de su poesía, Hau Ucan se ha propuesto darle voz a los sentimientos amorosos muchas veces callados de la mujer maya; ella explica: "A una mujer de localidad rural le es muy difícil describir o expresar esos sentimientos. En la educación cultural no está presente como tal; por eso, como un ejemplo de como se puede manifestar con palabras, fui formando las frases con cierta vivencia propia". Hau Ucan se expresa de una manera sincera, cándida y accesible. Ella se ocupa también de la condición actual del pueblo y la cultura maya, tema que observamos en varias de las poetas que incluimos en este tomo. En "Hombre de hoy", el énfasis está en la degradación y decaimiento actuales: "La obscuridad cayó como una manta negra / Cubriéndole todo el rostro. / Piensa, entonces, cómo y por qué sucedió: / Él caminó frente a la vida / Como una sombra, sin dejar huella". La poeta aclara: "Escribí este poema al observar a los jóvenes de la actualidad que toman decisiones en la vida a la ligera y ya no les importan los consejos de los padres, ni la madre naturaleza."36 Finalmente, el tema de la madre lo encontramos repetido en varias de las poetas de este tomo, tan apreciada por ser la base y principal transmisora de la cultura y la lengua.
Rosa Beatriz Yah Dzib (Maxcanu, 1983) es una poeta y promotora de la lengua maya, también inmersa actualmente en el estudio de su cultura e idioma. Comparte con muchos de sus contemporáneos la característica de haber seguido algunos de los cursos y carreras accesibles hoy en día a jóvenes mayas, como en la Academia Municipal de Lengua Maya “Itzamná” de Mérida, la carrera de Creación Literaria en Lengua Maya en el CEBA y la Licenciatura en Educación Preescolar para el Medio Indígena que ofrece la UPN de Mérida. La carrera que está realizando en la UPN, observa Yah Dzib, le permitirá "seguir rescatando, fomentando, fortaleciendo y difundiendo la lengua y la cultura maya, no sólo en la oralidad, también en la lectura y la escritura, de igual forma en la pureza del habla". Incluimos en este tomo poesía suya de amor, dedicada a la naturaleza y a la abuela. Yah Dzib ha desarrollado un estilo propio y muy efectivo a través de la repetición sintáctica y la acumulación de metáforas paralelas, lo cual comunica una idea central con una fuerza extraordinaria. Sobre su poesía, ella comenta: "Los cuatro poemas han sido parte de lo que ha sido mi vida y el valor tan grande y maravilloso que le otorgo a la madre naturaleza. Mi yo, que está conformada por alma, espíritu y esencia, se proyecta en cada una de las palabras de mi inspiración. Muy convencida, doy fe y legalidad de que todas las cosas tienen su razón de ser."37
Isaac Esau Carrillo Can (Peto, 1984) es egresado de la primera generación de jóvenes escritores de la carrera de Creación Literaria en Lengua Maya en el Centro Estatal de Bellas Artes, y tiene la distinción de haber recibido en 2010 el Premio Nezahualcóyotl para Literatura en Lenguas Mexicanas (otorgado por el CONACULTA), aún antes de haber terminado aquella carrera o cumplido los 30 años. Es un caso extraordinario y es sólo es el segundo escritor maya que ha recibido aquel galardón, siendo el primero Wildernain Villegas Carrillo en 2008 (a sus 27 años).38 En el caso de Carrillo Can, este Premio da fe del talento de este joven del sur del estado de Yucatán, así como, creo, de la calidad de la carrera que cursaba. La obra que escogimos para esta antología es precisamente sobre un joven jts'íib quien lleva a cabo verdaderas hazañas para salvar el libro que inscribía su padre al ser invadida su ciudad por conquistadores españoles. El cuento es una creación dinámica y cautivante de la actitud del autor hacia la escritura como una manera por la que un pueblo puede perpetuarse sobre la tierra: "El último Jaguar es un viaje a los tiempos antiguos; es un viaje con retorno para traer las semillas de los pensamientos enraizados y sembrarlos en tierra fértil, para comer de ellos el conocimiento y con ello el linaje de los jaguares cronistas no se extinga".39 Aunque su ciudad es arrasada, el joven narrador se ocupa de terminar el códice, agregándole todos los detalles posteriores, y otros anteriores al acto bélico que pone fin a su historia: "Grabé la lista de nombres de quienes encabezaron los trabajos de la ciudad; puse cuántos años duró la edificación, y también el nombre de todos aquellos expertos en la edificación de grandes templos". El joven jts'íib agrega: "La historia de la ciudad no concluyó; agregué todas aquellas cosas que acontecieron al abandonarla, también todas aquellas desgracias que recibimos de manos de gente extranjera quienes robaron nuestra riqueza. Entonces ya al final, puse mi nombre". En los últimos renglones, hace notar que el día que se encuentre su tumba, se sabrá esta historia, proyección literaria de los hallazgos epigráficos que se vienen dando en nuestros días. Claramente, Carrillo Can no sólo aprecia la escritura antigua, sino que también buscar reflejar el valor de la literatura maya contemporánea como testimonio hacia el futuro: "El último Jaguar nos toma de la mano y nos conduce por un camino antiguo, por una brecha llena de espinas que rasgan la memoria; con una voz desesperada, nos canta el arrojo por resguardar la memoria escrita en las crónicas de un pueblo, un pueblo que se mantiene firme a pesar de la adversidad. El último jaguar es una historia antigua que nos cuenta lo presente y nos advierte para un futuro".40 Asimismo, esperamos de este joven escritor de Peto nuevas obras que lleven la literatura maya hacia el futuro como testimonio de nuestro tiempo y de épocas anteriores.
Daniela Esther Cano Chan (Tipikal, Maní, 1985) es una joven poeta dedicada a la docencia de la informática y a actividades para cuidar el medio ambiente y la tierra. Ha participado en talleres de literatura y rituales mayas, recopila la tradición oral y dirige un grupo cultural. A través de sus versos, ella expresa una sensibilidad amorosa apasionada y una profunda conciencia de ser parte de la madre tierra (la cual comparte en general con los demás escritores mayas). En otra composición, ella presenta, a través de la técnica del contraste, su visión de un presente degradado, decaído, producto de un cambio grave en la sensibilidad de su pueblo: "Un día, muchos hombres / Olvidaron que fueron creados de maíz / Y fueron hombres de piedra. / Ese día, rasgaron sus ropas, / Pisaron sus apellidos / Y hubo un vacío. / Desde ese día, siempre fue noche." Cano Chan tiene muy claro lo que la motiva a escribir sobre su pueblo y en su lengua: "Mis poemas nacen de escuchar el sentimiento de mi pueblo maya, de su cosmovisión y su amor a la tierra. Escribo en lengua maya primero porque soy indígena, una indígena que vive en tiempos modernos y que desde la infancia, al lado de mis padres, aprendí a amar mi idioma, a querer la tierra, a leer las señales de la naturaleza, a respetar a los yum iik'o'ob (los Señores del Viento), a los montes y a participar en los rituales de mi comunidad". Y en cuanto al valor de la escritura: "Me gusta escribir en lengua maya porque así puedo expresar la sabiduría de una cultura a la cual pertenezco y que nos dejó a cada persona un legado fantástico, espiritual y lleno de enseñanzas. Es necesario que la palabra de nuestra gente viaje y que mejor manera de viajar que en un libro".41
Samuel Canul Yah (Tahdziú, 1986), además de profundizar en los estudios mayas en una variedad de talleres y cursos, decidió cursar la licenciatura en Lingüística y Cultura Maya en la Universidad de Oriente (UNO) en Valladolid, Yucatán, una carrera única en la península y que está formando a jóvenes conscientes y orgullosos de sus raíces. El autor recuerda: "Empecé a escribir mi lengua materna cuando estudiaba en la UNO, en la asignatura de escritura de la lengua maya. En aquel tiempo, nos la daba la maestra Ana Patricia Martínez Huchim y nos decía que escribiéramos cualquier tema de interés personal como producto final de la materia. Recuerdo muy bien que mis primeras narraciones fueron sobre los wáayo'ob y algunas creaciones particulares sobre la cosmovisión maya".42 Canul Yah ahora es asesor en el Diplomado en Lengua Maya en aquella misma institución de enseñanza. Su obra que presentamos en este tomo se basa en recuerdos gratos y vívidos de cómo se festejaba el Janal Pixan (o "Comida de las Ánimas") cuando él era niño. Si tomamos en cuenta la edad del escritor, nos damos cuenta de que en pocos años la fiesta ha decaído en forma considerable. El autor explica cómo se inspiró para escribir su testimonio: "Cierto día estaba de regreso de viaje en Tahdziú y se había ido la corriente del pueblo; las calles eran hermosas por la iluminación de las velas enfiladas en las albarradas. Yo disfruté mucho ese momento desde la entrada del poblado hasta mi casa; ese trayecto me regresó en el pasado, recordando cómo nos preparábamos y cómo nos organizábamos para esos grandes días. Entonces, al llegar, escribí un poco lo que observé y cómo se realizaba el Janal Pixan de niño."43 Son valiosos los testimonios como documentos no sólo para recordar, sino para que las generaciones actuales y futuras tengan siquiera los medios para poder reconstruir y recuperar, en un momento futuro, las costumbres caídas en el olvido por el cambio cultural. Será el papel de líderes culturales como Canul Yah encabezar el rescate de esas costumbres propias.
Alejandra Sasil Sánchez Chan (Xaya, Tekax, 1991) es la más joven de las escritoras y los escritores de este tomo. Desde la adolescencia, ha participado en una amplia gama de actividades culturales y literarias. Es más, el Programa de Escritores Mayas de la Escuela de Creación Literaria que ya completó en el CEBA (2008-2011), junto con la carrera que actualmente cursa en la Universidad de Oriente, le van proporcionado una base sólida para una vida como especialista en lengua, cultura y literatura maya. En su expresión poética, ha alcanzado excelentes niveles para su edad, reflejando elementos culturales propios al tratar una diversidad de temas. Al buscar dentro de sí la respuesta a sus preguntas existenciales, interroga al sak bej, interpela a la luna, se dirige al amado ausente junto a la albarrada donde platicaban o a la orilla del mar, de donde le envía sus palabras encerradas en un caracol. Elogia a la lengua maya en base a una serie de metáforas: "Mi lengua es canto hermoso, / Mi lengua es raíz de la Gran Ceiba, / Mi lengua es maíz que engendra al hombre, / Mi lengua es señal de que estoy viva"; alaba a la madre en una hermosa expresión de agradecimiento y amor, y a la abuela, en la imagen de la ceiba; añora los sueños hermosos de la niñez; y describe su propia llegada a la vida como la de una tortilla amorosamente formada entre las manos de su madre: "Me acarició el alma con sus manos, / Me calentó con fuego de su corazón. / Y así fue cómo moldeó tortilla nueva, / Así fue cómo me creo, / Mi hermosa madre". Para Sánchez Chan: "Escribir en lengua maya es un escape a la libertad. Nacen y salen de mí las palabras conforme veo la metáfora de la vida; llenamos un ciclo y somos parte de él, tanto que a veces, cosas tan bellas y naturales pasan desapercibidas ante nuestros ojos. Mirar hacia el frente y darme cuenta que puedo expresarme, que puedo escribir y disfrutar mis raíces, es llamarle arte. Un arte, que prevalecerá en las palabras de quienes tenemos la oportunidad de plasmar el sentimiento de este enorme árbol, que es la lengua maya, en una misma raíz".44
La presente antología es prueba fehaciente de que esta frondosa X-Ya'axche'--en cuyas raíces nace y en cuya copa trasciende la vida de los mayas, y con esa vida, su expresión personal e íntima, su expresión social y cultural y, en fin, su expresión artística verbal--sigue vigorosa, nutriéndose de los proyectos, cursos, carreras, diplomados y talleres que organizan las x-ts'íibo'ob y los jts'íibo'ob en su papel de cuidadores de la lengua y la cultura. Sus frutos asumen muchas formas, entre ellas, los poemas (k'aayo'ob), las obras de teatro (balts'amo'ob) y los cuentos y relatos (tsikbalo'ob) y de los cuales ofrecemos una muestra amplia y representativa en este tomo. Estas obras del arte de la palabra siempre cobrarán nueva vida al consultarse silenciosamente sobre la página de este libro en un momento de tranquilidad; o al declamarse, leerse en voz alta para el disfrute propio y el de la familia; o al presentarse a viva voz como espectáculo que incorpore todos los elementos del arte teatral en las plazas, las escuelas y otros espacios comunitarios.
Los escritores, Miguel May y un servidor hacemos entrega colectiva de esta antología al pueblo mayahablante de la península de Yucatán y a los lectores de maayat'aan que viven más allá de las fronteras nacionales. Es también un regalo a los pueblos hispanohablantes del mundo, como testimonio de la fuerza del pensamiento, de la convicción y de la palabra labrada que seguirán alcanzando nuevas alturas de expresión en éstas y otras nuevas generaciones de x-ts'íibo'ob y jts'íibo'ob en maayat'aan.

Solsticio de Verano, 2012


Lista de Obras Citadas

Brody, Michal. "A la letra un microanálisis de grafemas variantes en el maya yucateco actual".



Compartir con tus amigos:
  1   2


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos