Y otras disciplinas conceptos claves



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1.3.1. RELACIÓN ENTRE LA ÉTICA

Y OTRAS DISCIPLINAS

CONCEPTOS CLAVES:

1. Filosofía Práctica

2. Filosofía Teórica

3. Ciencias prácticas

4. Ciencias empíricas

5. Ciencias normativas





Introducción

La ética no es una ciencia aislada sino profundamente interconectada en el concierto del conocimiento y de la acción humana. En esta sesión nos acercaremos al análisis de las relaciones entre la ética y otras ciencias afines, identificando cómo establece su vínculo con ellas, ya para construir su propio objeto de estudio, como para orientar la aplicación que se deriva de los más diversos saberes. En el fondo nos acercaremos a la cuestión de la interdisciplinariedad que también constituye el ejercicio reflexivo de lo moral.




1.3.1 La ética en relación con otras disciplinas filosóficas

Con anterioridad habíamos apuntado que para Annmarie Pieper la ética reflexiona acerca de la relación entre moral y moralidad en el contexto de la praxis humana es una disciplina autónoma de la filosofía. No obstante, para llevar a cabo su cometido recurre a los conocimientos que aportan otras disciplinas de la filosofía, tanto prácticas como teóricas, en lo que se refiere a aspectos no éticos, pero éticamente relevantes de su objeto o del saber acerca de su objeto. En lo que sigue, seguiremos la propuesta de esta autora para exponer la relación de la ética con otras disciplinas filosóficas.



Disciplinas de la “filosofía práctica”: En tanto con teoría con intencionalidad práctica, la ética forma parte de las disciplinas clásicas de la filosofía práctica como la política y la filosofía del derecho.

Política: Refiere a la dimensión política de la praxis humana. La política versa sobre las leyes que son óptimas para la polis, haciendo posible una forma de vida afortunada para todos sus ciudadanos, y presupone la moralidad como condición de la justicia que subyace en las leyes. Una teoría política práctica no puede ser ajena a premisas de carácter ético, pues la exigencia de las normas morales no se limita al ámbito de la vida privada, sino que es vinculante también para los públicos de formación de voluntad.

Filosofía del derecho: Se encarga del aspecto jurídico de la praxis. Las normas jurídicas, tanto elaboradas como impuestas jurídicamente, tienen su fundamento en el reconocimiento básico del hombre como persona moral, aunque a diferencia de las nomas morales, éstas, están formuladas como leyes cuya contravención comporta determinadas penas. Las normas de una moral son en gran medida leyes no escritas, mientras que las jurídicas adoptan la forma de reglas codificadas, formuladas por escrito. Si bien la transgresión de una norma moral comporta sanciones como la censura, la desaprobación y el desprecio, la inobservancia de las normas jurídicas es objeto de persecución legal, a no ser que la falta de una norma moral comporte también una infracción legal. El concepto de derecho no puede legitimarse sin recurrir al principio de moralidad, como se pone de manifiesto en las diversas versiones de los Derechos Humanos Fundamentales.

En tanto que disciplina básica de la filosofía práctica, la ética mantiene relación con la política y la filosofía del derecho, cuyas normas examina críticamente por medio del principio moral indagando acerca de su justificación. En este sentido es la fundamental de las disciplinas normativas de la filosofía, pudiendo decirse que es la ciencia básica normativa por antonomasia.



Disciplinas de la “filosofía teórica”: La ética no sólo se ocupa de cuestiones normativas, sino de problemas que se refieren a situaciones de hecho, por lo que necesita el aporte las disciplinas de la filosofía teórica, particularmente de la antropología filosófica, la metafísica y la lógica. El centro de gravedad de estas disciplinas no es la acción sino el saber, pero para poder dar cuenta de la adecuada relación entre moral y moralidad en el contexto de la praxis humana, la ética debe saber quién es el hombre, cuál es su lugar en el conjunto del ser y qué instrumentos racionales dispone para la estructuración de frases normativas.

Antropología filosófica: Esta disciplina plantea la cuestión de la naturaleza del hombre, es decir, de las constantes naturales del ser humano anteriores a todo cambio histórico. Ahora bien, la antropología sólo pude definirse de manera satisfactoria si media una anticipación ética acerca de lo que idealmente puede y debe ser esa naturaleza, de la misma manera que, a la inversa, los modelos normativos o representaciones ideales que han de motivar éticamente una acción sólo pueden ser eficaces si se orientan en función de las posibilidades y límites antropológicamente establecidos por la condición humana.

Metafísica: La metafísica clásica reflexiona acerca del “ser de lo que es”, es decir, de los principios de todo lo que es. Los sistemas metafísicos son esbozos especulativos del sentido de la realidad global. La ética necesita de la metafísica en cuanto que utiliza enunciados metafísicos como humanidad, libertad, moralidad, justicia, igualdad, etc., para construir conceptualmente la dimensión cualitativa de la praxis humana. El principio de moralidad es una categoría metafísica, en cuanto que no puede percibirse por los sentidos ni está inmediatamente dada, es decir, no responde a algo empíricamente-fáctico, pero cuya relación con lo fáctico se establece como “dador de sentido”. La metafísica ayuda a desarrollar un principio que permita analizar críticamente la realidad creada por los hombres, con el fin de determinar si se ajusta a las exigencias éticas, si es humana o no.

Lógica: Es una ciencia formal que trata sobre la forma del conocimiento, examinando la estructura categorial y la argumentación de las proposiciones que constituyen las disciplinas materiales, determinando lo que puede ser cierto (en sí mismo coherente, consistente, no contradictorio) o falso, aportando a las ciencias de un instrumental formal que les es necesario. La ética se sirve de la lógica para analizar y sistematizar la estructura de los juicios morales, valorando si se ajustan a sus criterios.

1.3.2 Subdisciplinas de la ética

Mediante la incorporación de los aportes anteriores se configuran las subdisciplinas de la pragmática y la metaética. Para llevar a cabo de manera eficaz sus finalidades en una praxis concreta, surgen la “pragmática” y la “metaética”.



Pragmática: La pragmática, en sentido ético, es la teoría de la acción moral correcta. La reflexión pragmática refiere a una acción singular adaptada de manera óptima a la consecución efectiva de la finalidad perseguida. La razón pragmática es la razón instrumental que selecciona los medios disponibles y más eficaces para obtener lo que se quiere, la meta o fin perseguido, optando por el mejor medio. Desde un punto de vista pragmático, una acción es buena cuando permite conseguir un fin determinado, independientemente sí es moral o no. Por esta razón podemos afirmar, que una pragmática sin ética sería inhumana, pero también podemos decir que una ética sin pragmática sería ineficaz, perdiéndose el sentido de contribuir a la mejora del mundo a través de una mejor actuación en él. La reflexión ética acerca de la moralidad del objetivo y la reflexión pragmática sobre los medios adecuados para conseguirlo son inseparables, de lo contrario la ética seria una teoría pura de la voluntad humana carente de consecuencias prácticas y la pragmática una teoría de lo factible por la acción humana acrítica en lo que se refiere a la moralidad de los objetivos perseguidos.

Metaética: Se entiende bajo esta dominación la reflexión crítica sobre la estructura de la reflexión que realiza la ética sobre su objeto propio, analizando sus pretensiones y límites. Al respecto, vale distinguir entre “metamoral” y “metaética” para comprender adecuadamente el qué hacer de esta subdisciplina. Mientras que la metamoral analiza el significado de las palabras utilizadas en el cotidiano juego lingüístico de la moral (por ejemplo, el deber, el poder hacer, la obligación, lo bueno, la conciencia, etc.), la metaética versa sobre los enunciados, teorías y sistemas éticos. Así, de la misma manera que la moral es objeto de la ética, la ética es objeto de la metaética. La ética se convierte en metaética cuando se cuestionan a través un autoanálisis crítico sus condiciones metodológico-sistemáticas y se comprueban sus principios.

Ética aplicada: Además de ser una ciencia autónoma, la ética puede ser considerada una ciencia aplicada, debido a la aplicación de principios éticos generales a determinados ámbitos de vida y acción. Esta ética concreta, interpreta la exigencia de incondicionalidad de la moralidad en relación con la moral de las diferentes ciencias prácticas.

Ética médica: Considera la actividad de los médicos como una concreción de la norma general que exhorta a ayudar de una manera adecuada a quienes lo necesiten. Los necesitados son, en este caso, personas enfermas y la manera adecuada de prestarles ayuda es esencialmente de naturaleza médica. El médico tiene el deber de utilizar medios eficaces para conseguir que las personas recuperen la salud, pero está obligado a no tratar a sus pacientes como un objeto a reparar al que se considera desde criterios puramente técnicos, sino respetarlos como personas humanas que tienen derecho al trato humano a la asistencia del médico que les atiende.

Ética social: Pone el acento en los deberes y derechos de cada individuo respecto de la colectividad humana en la que vive. Contra tendencias y predisposiciones naturales al egoísmo, la envidia, el apetito de poder, etc., la ética social promueve el amor al prójimo, la compasión, la tolerancia, el respeto y la solidaridad, a fin de que el proceso de socialización no sólo sea un hecho natural sino básicamente moral, respondiendo a una exigencia incondicionada.

Ética económica: Se ocupa de los objetivos y las normas de la actividad económica, la cual se determina por la maximización de los beneficios, razón por la que debe ajustarse a criterios morales para no derivar en beneficio de unos pocos sino a todos, en función de su participación, rendimiento y necesidades.

Ética científica: Reflexiona acerca de los requisitos morales bajo los cuales el científico realiza su labor profesional. El tema de si todo lo que es técnicamente factible debe ser llevado a cabo en la realidad es una cuestión ética, que vincula la actividad experimental del científico a las ideas de libertad y dignidad humana.

Ética ecológica: Al haberse puesto de manifiesto que el hombre explota sistemáticamente la tierra y que los daños ya son incalculables, se ha hecho particularmente urgente una nueva ética de la responsabilidad humana hacia el medio ambiente. La relación con la naturaleza no puede depender exclusivamente de los intereses y necesidades de los hombres, una ética del medio ambiente requiere un replanteamiento global, que nos permita recuperar una veneración por la naturaleza.

1.3.3 Relaciones entre ética y ciencias prácticas

Es necesario referirnos ahora a la relación entre la ética y disciplinas no filosóficas para las que es importante la vinculación con la práctica. Ética y ciencias empíricas: La psicología y la sociología son, entre las ciencias particulares empíricas, las que se ocupan de una manera más explícita de la praxis humana.



Piscología: La problemática de la relación entre moral y moralidad tratada por la ética es de importancia particularmente para la psicología práctica, especialmente para la psicoterapia, la cual desarrolla formas de curación de la salud psíquica en los casos de anomalías o perturbaciones de las conductas que adquieren características patológicas. Los diferentes procedimientos psicoterapéuticos tratan de reconstruir en diálogo con el paciente por medio de la prehistoria emocional de éste, utilizando determinados esquemas categoriales de interpretación, de tal manera que el enfermo puede disponer de nuevo libremente de sí mismo al tomar conciencia de las causas del sufrimiento que había desencadenado su enfermedad y cooperar conscientemente en la resolución del conflicto que le aflige. El objetivo de la psicoterapia, que consiste en liberar a las personas de coerciones psíquicas que les impiden vivir auténticamente como personas que actúan libremente, es indudablemente un objetivo moral, que exige al terapeuta un alto grado de responsabilidad. La ética por su parte necesita del concurso de la psicología, pues en su tematización presupone un concepto de acción cuyas implicaciones y premisas empíricas son propias de la investigación psicológica.

Sociología: Trata sobre las estructuras sociales de la acción humana. Su finalidad es el descubrimiento de aquellas causas empíricas de las que pueden derivarse determinadas formas de comunidad humana como modos de acción colectiva significativa. La sociología también investiga las normas y valores que contribuyen a determinar y configurar la acción social y su marco cultural, pero lo hace del modo analítico-descriptivo y no crítico-normativo. Por consiguiente la sociología se limita a la facticidad de la acción moral y deja la clarificación del problema de la validez o de la moralidad de esa acción a la ética, la cual recurre a su vez a los resultados de la sociología, a fin de ampliar sus conocimientos empíricos acerca de la acción humana en lo relativo al aspecto social de la mediación intersubjetiva del mundo de la acción colectiva.

Lo que vincula a la ética con la psicología y la sociología es el interés por aclarar la acción humana desde el punto de vista de los factores que la condicionan, pero a diferencia de estas ciencias, el interés de la ética es normativo, pues lo que le importa primariamente no son las condiciones fácticas (causas empíricas) de la acción, sino la cuestión de si esa acción satisface la exigencia moral y cómo puede justificarse esa exigencia.



1.3.4. Ética y ciencias normativas

De entre las ciencias normativas, las que tienen singularmente como objetivo la praxis humana son la teología y jurisprudencia, cuyo centro de interés radica en la admisibilidad o no de determinados modos de comportamiento cuya realización comporta determinadas sanciones. Las ciencias normativas tienen como finalidad prescribir o prohibir determinados comportamientos y desarrollar principios que justifiquen esas indicaciones.



Teología: La teología moral católica propone una ética teonómica (θεός=Dios, νόμος= ley), que atribuye todas las normas vinculantes de acción a la voluntad divina. Puesto que Dios se encarnó en su Hijo y comunicó a los hombres a través de Jesucristo no sólo su voluntad, sino también su amor, cada uno está obligado a vivir a imitación de Cristo, a orientar su forma de vivir según el modelo divino, conjugando el amor a Dios con el amor al prójimo. La pretensión de la teología de dar un fundamento religioso a la acción moral no hace superflua la fundamentación ética de dicha acción, sino por el contrario la exige, pues la acción moral se exige cada persona independientemente de su religión. La ética y la teología están unidas por su interés de una justificación normativa de la acción moral, sin embargo a diferencia de la teología, la ética no invoca la voluntad divina como fuente de toda norma moral, sino la voluntad racional del hombre.

Jurisprudencia: Esta ciencia se ocupa de las acciones humanas, pero no desde el punto de vista de la moralidad, sino desde el de la legalidad. Las normas jurídicas, bajo la forma de la ley, garantizan a todo miembro de la comunidad lo que le corresponde y representan el orden obligado para toda acción social y una de las condiciones de su carácter vinculante son las normas morales. Un ordenamiento jurídico liberal-democrático se basa en la premisa moral de que la libertad, la justicia y la igualdad se reconocen como valores incondicionales, cuya realización es una tarea compartida por todos. Sólo quien se considera a sí mismo bajo una exigencia moral entiende que debe analizar críticamente su comportamiento a la luz de posibles consecuencias que pueda tener sobre otras personas debiendo, llegado el caso, limitar su propia acción.

Ética y pedagogía: La ética se encuentra en una especial proximidad con la pedagogía, pues la moralidad y la educación remiten la una a la otra: el hombre no es un ser moral por naturaleza, sino que ha de ser educado para la moralidad. Esto hace necesario la consideración del proceso de aprendizaje del alumno como objetivo de la moralidad, así como la educación impartida por el propio maestro que está sujeto a categorías morales. Los objetivos de carácter ético son ineludibles para una teoría de la educación, pues los contenidos de la enseñanza y la forma de su transmisión deciden una imagen de hombre y su correspondiente apuesta normativa moral. Es tarea de la ética recordar que la imagen de hombre que una época particular se propone conformar no debe ser dada como definitiva y fijada dogmáticamente, sino debe quedar abierta, desde el distanciamiento crítico, a determinaciones nuevas, mejores, más humanas. La meta permanente de la educación es ser un ser humano autónomo y dueño de su libertad, no un individuo dirigido que reciba y ejecute acríticamente órdenes. Esta meta contribuye a definir la función del maestro, el cual tiene que apoyar el proceso de despliegue de la libertad; su enseñanza no debe ser de adoctrinamiento, por el contrario debe tratar al alumno como adulto, como persona con plenitud de derechos, motivándole para que persiga incondicionalmente este objetivo.


1.1.4. Conceptos guía para clarificación y apoyo de la temática



Concepto 1. Teoría de la Ciencia.

La teoría de la ciencia es aquella disciplina cuyo objeto es la ciencia. Trata del concepto y la división de las ciencias, sobre todo del sistema de sus principios de conocimiento y enunciados de base (axiomática), sus métodos (teoría de la formación de teorías y metodología) y de su lenguaje. La teoría de la ciencia, como teoría del conocimiento de la ciencia, pregunta por su posibilidad, por sus presupuestos y por sus límites, también frente a otras formas de conocimiento. La teoría de la ciencia investiga, junto con las condiciones antropológicas y sociales (en la sociología del saber) de la ciencia también por su sentido y significación de las actividades humanas. Enjuicia este sentido a partir del fin del hombre y de la sociedad humana. Por ello mismo, al lado de la crítica teorético-cognoscitivo de la ciencia, aparece la ética de la ciencia, que trata de los deberes existentes frente a la ciencia o que se derivan de ella, los cuales no admiten una total libertad valorativa de la ciencia, pues ésta ha de ser responsable de sus consecuencias previsibles hacia afuera y, dentro del programa científico mismo, está obligada a la búsqueda de la verdad. En la medida en que la teoría de la ciencia extiende estas investigaciones a las ciencias universales, en especial a la filosofía, es parte de la filosofía fundamental. En J.G. Fichte, teoría de la ciencia significa la filosofía rectamente edificada.

A las ciencias universales (filosofía y teología), cuya perspectiva no está restringida a ningún ámbito limitado de objetos, se contraponen en la división de las ciencias primeramente las ciencias particulares, que tienen por objeto un campo objetivo bien delimitado. Estas se subdividen en dos grupos: las ciencias formales, como lógica, matemática, metodología, y las ciencias materiales, de entre las cuales la ciencia natural considera las cosas tal como se dan “por naturaleza”, es decir, sin la contribución de la acción libre del hombre, las ciencias humanas estudian al hombre tal como él se transforma así mismo, y las ciencias del espíritu investigan las obras de la actividad espiritual del hombre. Actualmente, también la filosofía y la teología se incluyen con frecuencia en las “ciencias del espíritu”, lo cual acarrea cierta ambigüedad. Bajo otro aspecto se distinguen las ciencias empíricas, que se reducen al campo de la experiencia, y las ciencias especulativas, es decir, las ciencias que a través de un esfuerzo intelectual quieren ir más allá de los límites de la experiencia y tienen como fin un conocimiento puro de los suprasensible, un conocimiento que no está orientado a la aplicación práctica. La ciencia experimental se llama exacta si se basa en mediciones precisas y en cálculos matemáticos. Bajo otra perspectiva, a las ciencias puramente teóricas, que se limitan al conocimiento de lo que existe con independencia de nuestra experiencia, se contraponen las ciencias normativas (prácticas), que establecen normas para el pensamiento, el querer y la acción del hombre, o también las ciencias aplicadas, que utilizan los resultados de la ciencia para la técnica o la medicina, etc.

Walter Brugger, Diccionrio de Filosofía





Concepto 2. Interdisciplinario, ria.

Adj. Dicho de un estudio o de otra actividad: Que se realiza con la cooperación de varias disciplinas.

Diccionario de la Real Academia Española




Actividades didácticas

Construcción del propio criterio del alumno



ACTIVIDAD 1. Realiza un esquema en donde se muestre la red de relaciones que la ética establece con otras áreas y disciplinas de la filosofía y de la ciencia. En la medida de lo posible, introduce vectores señalando la dirección y el sentido específico entre los diversos vínculos.



ACTIVIDAD 2. Elige alguna de las disciplinas vinculadas a la ética, y encuentra algún caso en donde se aprecie el concurso de la ética en el análisis de una problemática concreta o posicionamiento ante un asunto particular. Puedes dar un vistazo en internet (revista o periódico electrónicos; página de alguna asociación de profesionales, institución privada o gubernamental; etc.) para obtener esta información.


Bibliografía:

Pieper AnneMarie, Ética y Moral, Una introducción a la Filosofía Práctica, Crítica: Barcelona, 1991

Brugger Walter, Diccionario de Filosofía, Herder: Barcelona 1983



Diccionario de la Real Academia Española. Versión electrónica. Disponible en: http://lema.rae.es/drae/




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