Xxi capitulo General de la Sociedad Salesiana



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Hoy la exhortacion apostolica Evangelii Nuntiandi confirma esta intuicion. Los varios elementos del proceso de evangelizacion «
Nosotros, los Salesianos, evangelizadores de la juventud, compartimos esta obra, si, ante todo, aceptamos la evangelización de nosotros mismos.

Como personas y como comunidad de creyentes tenemos un carisma espedfico por el que nos dedicamos a la educacion 19. Inmersos en el mundo, nos vemos frecuentemente tentados por idolos 20 y sabemos que necesitamos oir constantemente la palabra de Dios, de convertirnos a sus exigencias, de nutrir nuestro corazon con la fidelidad al mandato de su amor y con las razones de su esperanza.

1ó Cfr Canst. 17. 17 Cfr EN 21. 18 Cfr EN 24. L9 Cfr SC 89 20 Cfr EN 15.

Necesitamos configurarnos con Cri5ito segu.n el espiritu de Don Bosco para que, como ó1 10 hizo, podamos evangelizar mientras educamos.

POI' esto, cada uno de nosotros construye y hace crecer, en cuanto de ó1 depende y ayudado pOI' sus hermanos, su propia humanidad y sus talentos en la comunidad religiosa y educativa. POI' ella Dios se hace presente y se comunica a otros.

POI' esto acogemos su iniciativa de consagrarnos con el amor de Cristo, casto, pobre y obediente, y damos el si con gozo y con el brio de nuestra colaboracion.

POI' eso, descubriendo su presencia y el don que nos ha hecho, 10 adoramos, 10 alabamos y Ie damos gracias. Pero, precisamente porque El nos en. via a los jovenes, sentimos que nuestra oracion se hace tambión luz y fuerza. Es decir, nos sentimos cap aces de descubrir las huellas del obrar de Dios en el mundo, en sus vicisitudes y en la vida de los jovenes; descubrimos 10 que nuestra consagracion significa para su salvacion y sentimos la urgencia de colaborar con generosidad.

La comunidad hace maduraI' esta progresiva evangelizacion de si misma a. travós de los ministerios que la animan, de modo particular el del director. Y, a la vtfz, se convierte en polo de animacion promoviendo la colaboracion y encarmlndose en la complejidad del contexto social en que vive, de modo que pueda dar una respuesta en plenitud y prontamente al Dios que la envia y a la juventud que espera.

En la medida en que acepta esta conversion vivini en si misma el alma del Sistema Preventivo, que no solo es un sistema de educacion, sino, sobre todo, una espiritualidad: es un amor que se regala, inspinindose en la caridad de Dios, que con su providencia previene a todas las criaturas, las sigue con su presencia y las salva dando la vida.

EI CG21 quiere poneI' a la consideracion de todos algunos problemas que existen en la vida de la Con-

gregacion, segun las autorizadas indicaciones del Santo Padre, las informaciones y apremios de los Capitulos Inspectoriales y de los Salesianos, conversaciones con Capitulares y las observaciones que figuran en la Relacion del Rector Mayor. Quiere comprobar, en cuanto sea posible, sus aspectos positivos y negativos y dar normas sobre los puntos que parecen de fundamental y actual importancia.

Para motivar racionalmente ciertas orientaciones y para dar un significado al compromiso y al esfuerzo que pide a los Hermanos, se refiere a un cuadro de valores comunes y participados (Constituciones y ACGE), para que puedan dar a los jovenes el testimonio y el anuncio de la Buena Nueva del Senor.

ORIENTACION OPERATIV A a) Establezcan las Inspectorias las medidas que favorezcan el conocimiento y la asimilacion de las Constituciones renovadas. A nivel personal y comunitario sean ellas el criterio concreto de identidad, de revision de vida y de programacion.

Haganse objeto de dias de retiro, de encuentros de formacion y de momentos de oracion. (Cf. «Formacion para la vida salesiana», n. 180).

b) Como signa de unidad y como interpretacion autorizada de nuestra identidad, dese el valor debido a las aetas del XX CGE, a las de este CG21, alas aetas del Consejo Superior y alas orientaciones y directrices emanadas de los Superiores. Establezcanse a nivel Inspectorial normas adaptadas para conseguirlo.

c) Favorezcase el conocimiento de la historia y del espiritu salesiano con el estudio y publicaciones del «Centro de Estudios Don Bosco», la edicion critica de las Constituciones de nuestra Sociedad, con una mayor difusion de la literatura salesiana (traducciones y divulgacion), con un mas rico in- tereambio de noticias e iniciativas (Boletin Salesiano, ANS, Noticiarios Inspeetoriales). (Cfr. «Formacion para la vida salesiana», n. 342; vease tambien la orientacion operativa n. lOSe de este mismo doeumento ).

PRIMERA PARTE

WS JOVENES Y SU CONDICION

La Evangelizacion presupone un conocimiento adecuado de la juventud

Para que un trabajo educativo sea concreto y pueda ofrecer un servicio uti!, no puede limitarse a principios generales y orientaciones genericas. Debe indicar con precision los contenidos y metodos para que a los jovenes en fase educativa se les preste la atencion y respeto que nos ensefia la pedagogia de Dios, el cual ama a cada hombre, «llama a cada uno por su nombre» 1 y 10 convierte en protagonista de su anuncio. Debe, pues, distinguir la edad, el ambiente, la cultura y el sexo.

Asi, pues, la evangelizacion pas a tambien y siempre mas necesariamente a traves del analisis de las situaciones de vida que inciden en la personalidad juvenil. Los modelos que presenta el ambiente, las aspiraciones, tensiones y reivindicaciones que plan. tea, encuentran muchas veces acogida y solidaridad en el animo de los jovenes, y frecuentemente a nivel del subconsciente, suscitan en ellos emociones y actitudes diversas que favorecen 0 comprometen la intervencion del educador y la misma comprension y aceptacion del Evangelio.

Esta parte pretende trazar un bosquejo sumario de la «situacion juvenib> para, sobre todo, empujar a los salesianos, como individuos y como comunidad, a escuchar con atencion esta voz del mundo juvenil y tenerla presente en el dialogo educativo y pastoral de la evangelizacion.

1 ACGE 34; cfr nn. 36, 39. 44, 46.

La situación

Las Constituciones revelan una viva conciencia del mundo de los jovenes 2 e invitan a una solidaridad con los mismos, a valorizar sus expresiones, su po. sitiva contribucion 3 hasta «descubrir los valores evangelic os de que son portadores» 4. Las aetas del XX CGE esbozan una descripcion a grandes rasgos de la situacion juvenil5 partiendo de algunos «sig. nos» de nuestro tiempo 6.

La revision que ha precedido al CG21 vuelve, de hecho, a dar una llamada al amilisis del contexto juvenil. Se reafirma que el anuncio del Evangelio debe hallar una encarnacion adecuada en la complejidad del mundo actual. A este respecto se ponen de relieve las c1aras dificultades que algunos sale. sianos encuentran en comprender y acoger a los jovenes, en mantenerse en sintonia con los problemas que plantean, en entrar con ellos en un dia. logo educativo.

, Todo esto parece influir a la hora de escoger a los destinatarios.

Con preocupacion se nota en muchas de nuestras obras una disminucion progresiva de aquellos desti. natarios a quienes debemos privilegiar y la opcion por otros que -por asi decirlo- no son tan nuestros. Las razones de estos hechos son evidentemente muy complejas y a veces diversas, segun los luga. res en los cuales la Congregacion es llamada a evan. gelizar.

lndicaremos algunas de ellas:

La realidad socio.cultural ha cambiado rapida. mente en muchas naciones. En otras, el cambio es inminente. Esto aumenta las confrontaciones y la

2 Canst. 9. 0 Canst. 16. . Canst. 14. 5 ACGE 34-44. 6 XX CGE 31-33.

ruptura entre las generaciones jovenes y las de los adultos. Es des concert ante de modo particular el conflicto acentuado que la sociedad manifiesta en algunos de sus aspectos y de los cuales los jovenes, quieran 0 no, se resienten profundamente:

- La exaltacion de la persona y su instrumentalizacion;

- la reclamacion de la libertad a la vez que la opresion de muchas libertades;

- la aspiracion a valores mayores y la contestacion de todo valor;

- el des eo de solidaridad y a la vez una crisis de participacion, la difusion del sentido de anonimato, el desinteres;

- la rapidez de los intercambios y de la informacion y la lentitud de reformas culturales y sociales;

- la busqueda de unidad y paz universales y la persistencia de contrastes politicos, sociales, racistas, religiosos, economicos;

- la exaltacion de todo 10 que es joven y la marginacion a veces de los jovenes en el trabajo, en la participacion, en la responsabilidad.

La situación socio-econ6mica actual margina naciones enteras y aisla, incluso en las naciones mas desarrolladas, vastas areas de pobreza colectiva. Se nota el males tar profundo de muchos jovenes de las clases deprimidas, excluidos de los bienes economicos y culturales y del pleno ejercicio de las propias responsabilidades. El llegar a ser hombres en plenitud les resulta imposible.

La Iglesia refleja este cambio cultural rapido y profundo. En su interior, la vasta y profunda revision de la cultura tradicional ha cercenado la ela. boracion de los valores humanos y cristianos 7: la fe ha experimentado un vasto proceso de secularizacion que pone en duda los modos con los que se formula la propuesta cristiana y su misma credi-

7 Cfr GS 54. . Cfr EN 20, 63; GS 53.

bilidad 8. Las comunidades cristianas locales encuentran dificil la comunicacion y la comunion con los jovenes, ya que los encuentran diferentes, absorbidos por intereses nuevos y, sin embargo, deseosos de corresponsabilidad.

En el mundo exterior, entre tanto, se elaboran visiones nuevas del hombre, dificilmente compatibles 0 del to do incompatibles con la vision cristiana. La ideologia se present a a veces tan fuerte que reivindica para si el significado total de la existencia, reemplazando a la vision cristiana.

En el ambiente salesiano la falta, a veces, de una sistematica y positiva reflexion sobre la cambiante realidad juvenil, 0 a veces la insuficiente reelaboracion de los valores siempre v

Punto de vista como fónnula de Evangelización Muchisimos jovenes inmersos en este vasto proceso, proceso que ellos mismos aliment an en gran parte, se cansan tratando de orientarse y encontrar un cuadro de valores humanos y cristianos que sostengan su propia plenitud. Parecen perdidos y ausentes. Son aquellos a quienes busca preferentemente nuestra generosidad salesiana.

Sin embargo, no faltan signos positivos y prometedores que se manifiestan en jovenes y grupos juveniles, los cuales, tras una conveniente educacion, pueden a su vez ser fermento de las masas. Ellos, respondiendo a la invitacion del Concilio, pueden «convertirse en los primeros e inmediatos apastoles de los jovenes» 9.

Secundando la reciente reflexion de la Iglesia, tenemos por cierto que la formula de solucion esta en apoyarse sobre las profundas y sanas aspiracio-

. AA 12; EN 72.

nes de estos jovenes, llevando a una madurez su explicita 0 implicita solidaridad con el Evangelio.

Los jovenes han tornado ya conciencia de si mismos y de su propia problemMica y maduran la conciencia de participacion y de corresponsabilidad. No solo porque son una mayoria numerica -el ano 2000 constituinin los dos tercios de la hum ani dadsino «por las esperanzas de futuro» 10; porque los problemas que plantean, aunque sea de modo confuso, desconcertante y desgarbado, «manana senin probablemente los problemas de la humanidad entera » 11; porque tienden a convertirse en sujeto activo de la evangelizacion 12.

A veces critican abiertamente la institucion y se manifiestan insatisfechos de la actual practica y experiencia religiosa en la comunidad eclesial. Pero estan tambien sinceramente disponibles a la busqueda y el careo, con una propension notable por la comunicacion personal y el dialogo 13.Y apelan a la radicalidad y la pureza del Evangelio e interpelan, por tanto, vigorosamente e incluso a veces desproporcionadamente a la entera comunidad eclesial14.

Recientemente se constata en ellos un despertar hacia los val ores interiores de la oracion, de la contemplacion y de interes por la palabra de Dios 15, que los empuja a actuar para mejorar el mundo. Ellos proponen con decision el tema del indisoluble vinculo entre fe y vida 16; manifiestan una sensibilidad muy partieular por la justicia en el mundo; exigen «una operosidad cristiana en la construccion de la historia» 17;llevan la practica de la fe hasta la accion concreta en los pIanos politicos y social 18.

10 Sinodo 1974 y 1977, n. 3. 11 Sinodo 1974. 12 Cfr AA 3 Y Sinodo 1974. 13 Cfr Sinodo 1974. " Cfr Sino do 1974. 15 Cfr Sinodo 1974. 16 Cfr GE 1; PP 21. 17 Sino do 1974. 16 RdC 138.

La actitud salesiana La reciente reflexion de la Iglesia y su Hamada, como la de la familia salesiana fundada sobre el sana y sereno realismo de Don Bosco, obligan a la comunidad salesiana a descubrir y valorizar las esperanzas juveniles, para promover su madurez humana y cristiana, evitando el riesgo de la nivelacion. Tengase en cuenta sus exigencias especificas, su pertenencia al mundo del estudio 0 de la fabrica, del campo 0 del empleo. AqueHos muchachos y jovenes que viven en estados de subdesarroHo economico y marginacion necesitaran cuidados especialisimos. Trabajemos par ellos sobre la base de una solidaridad fundamental en continuidad con la novedad del anuncio evangelico, que es salva cion ofrecida a todo hombre «como don de la gracia y de la misericordia de Dios» 19.

ORIENTACION OPERATIVA

a) La gravedad de la situacion juvenil de nuestro tiempo y la insistente Hamada de la Iglesia y de la sociedad obligan a nuestra Congregacion, a causa de su mision especifica, a movilizar durante los proximos seis anos a los salesianos en torno a los problemas de la realidad juvenil, para hacerla objeto prioritario de su renovacion y de sus actividades.

b) Como premisa de toda programacion educativa y pastoral es preciso que los Salesianos se vuelvan mas sensibles a la situación juvenil, leida en sus aspiraciones mas de acuerdo con el Evangelio, mediante un analisis suficientemente serio y el contacto directo con los jovenes.

c) Tiendase a nivel inspectorial y local a un proyecto organico, capaz de orientar a la comunidad entera hacia el compromiso de la evangelizacion, y revisese periodicamente.

10 EN 27.

SEGUNDA PARTE

LOS SALESIANOS OPERADORES DE EVANGELIZACION

Premisa

La obligacion de anunciar el Evangelio que ha hallado en «Jesus mismo, Evangelio de Dios, ...el primero y mas grande evangelizador» 1 y tiene en el «Espiritu Santo... el agente principal» 2, se realiza y depende historicamente del testimonio y del anuncio de los operadores de la evangelización. La Iglesia, por su medio, «trata de convertir al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva de los hombres» 3 insertos en las varias culturas y les presenta la Buena Nueva, «proc1amada, en primer lugar, mediante el testimonio» 4.



Una reflexion sobre la accion evangelizadora implica, por tanto, una referencia a los operadores de este proceso.

Por otra parte, la evangelizacion es siempre un acto profundamente eclesial. «Nunca es para nadie un acto individual y aislado» 5. El testimonio y el anuncio parten de una comunidad que siente viva la «necesidad de ser evangelizada» 6 y libremente acepta el mandato; de una comunidad que evangeliza por vocacion propia 7 y suscita, anima y sostiene formas divers as de colaboracion en la unica mision evangelizadora 8.

Como Salesianos, participamos de modo peculiar en la mision de la Iglesia. Profesamos publicamente

1 EN. 7. 2 EN 75. 3 EN 18. , EN 21; cfr 20, 41. . Cfr EN 60. 6 EN 15. 7 EN 14. , EN 15, 59 SS.

que es Dios Padre en su amor quien nos llama y reune en comunidad, para hacernos evangelizadores de los jovenes en la compartida responsabilidad de un proyecto educativo, que se inspira y participa del carisma de Don Bosco: «formamos una comunidad de bautizados que, dociles a la llamada del Espiritu, nos proponemos realizar, en la consagracion religiosa, el plan apostolico del Fundador» 9.

Nuestra vida religiosa es vivida en servicio apostolico: «las exigencias evangelicas, la busqueda del amor mas perfecto, la practica de los consejos y la comunion fraterna se viven en el contexto y seglin las exigencias de la actividad apostolica que se lleva a cabo, y a ella aportan un enorme valor» 10.Volvemos a afirmar esta «integracion vital» entre los dos elementos que influyen el uno en el otro y que mutuamente se enriquecen.

Compartiendo la afirmacion del XX CGE: «Una comunidad sera salesiana, en la medida en que sea evangelizadora» 11y movido por los resultados de una constatacion que ha hecho, el CG21 desea indicar a 10s hermanos algunas opciones que ayudaran alas comunidades a mejor anunciar y dar testimonio del Evangelio a los j6venes durante el proximo sexenio.

1. LA COMUNIDAD EVANGELIZADA Hablar de comunidad evangelizada es hacer res aItar particularmente la riqueza del testimonio que nuestra comunidad, abierta al don de Dios y deseosa de hacerlo crecer en si misma y darlo a conocer a los demas, ofrece al mundo juvenil.

Cada una de nuestras comunidades recibe gratuitamente del Senor el don de la fratemidad, el don de la consagracion en un amor casto, pobre y obediente, el don de la oracion en el apremio del Reino que viene, el don de la animación como fruto de los

" Canst. 2. 10 ACGE 115. n ACGE 339.

carismas que la enriquecen. La comunidad quisiera hacer resplandecer la Palabra recibida con la vida antes de hacerlo con palabras.

En la linea del CG21, capitulo de evaluacion y capitulo operativo, no pretendemos poneI' de nuevo sobre el tapete la tematica de la comunidad, de la consagracion, de la oracion y de los servicios ani. madores; vamos a fijar nuestra atencion en unos pocos puntos, particularmente los mas problemati. cos y que la experiencia de los ultimos seis anos considera mas urgentes.

El acento que el XX CGE puso sobre la comunidad, elemento integrante de la vocacion salesiana 12, manifiesta su preeminencia y, pOl' tanto, es condicion necesaria para una renovacion 13.

POI' ello presentamos aqui los tres aspectos: de Fraternidad, Consairación religiosa, Oración bajo una identica perspectiva: la de la Comunidad que, al evangelizarse, se convierte al mismo tiempo en evangelizadora.

1.1 EI don de la fraternidad y la evanrelizacion

La vida de comunión con Dios y con los hermanos es el fin del anuncio evangelico 14.POI' eso es importantisimo para la evangelizacion el testimonio de una vida de comunión 15porque es una experiencia que anticipa, como semilla, la realidad que es el objeto de la esperanza 16.

En un momento en que la sociedad y, en parte, tambien la Iglesia, en una especial situación de cambio, sufren tensiones, conflictos y divisiones, «los religiosos deben dar testimonio de ese hombre, al cual la adhesion vital al propio fin, es decir al Dios viviente, reaImente ha unificado y abierto» 17. Ese

12 Cfr Const. 3. 13 Cfr ACGE 512. H Cfr In 17, 21-23. .. Cfr In 13,35; 17,21-23; 16 Const. 80, 90. 17 ET 34. Hech 4,32.33; EN 77.

hombre nuevo es aquel que nace de Dios y de la fraternidad. Y nosotros los Salesianos, recordamos en relacion can esto aquel clima particular de la primera comunidad en torno a Don Bosco 18.

Al hablar de comunidad, no nos referimos solo a la comunidad local drmdF las relaclOnes personales ~on mas inmediatas, sino tambien a la comunidad inspectorial, que tiene tareas mucho mas importantes en funcion de la fraternidad de las comunidades locales y representa mejor que estas la complejidad de la vocacion y mision salesianas 19;e incluso a la comunidad total de la Congregacion zv, que hace presente nuestra hermandad como comunidad especifica dentro de la Iglesia universal.

35 Se puede, sin duda, afirmar que la vida de nuestras comunidades ha conocido en estos ultimos alios, respondiendo al movimiento dado par el XX CGE, una discreta madurez human a y religiosa.

Recorriendo las paginas de los CI, se nota can satisfaccion que las normas para la accion sabre la Comunidad han dado un resultado muy positivo en la Congregacion y ello en modos de vida, de obrar y de organizarse en la corresponsabilidad.

En muchos casas ha habido un crecimiento en la aceptacion mutua y en la cordialidad de relaciones, habiendose tambien superado, can ventaja, tensiones y polarizaciones ideologicas. El desarrollo del espiritu de familia ha sabido dar valor a momentos y circunstancias de alegria y serenidad, expresandose con gestos de caridad muy significativos, particularmente al tratarse del cuidado de los hermanos enfermos. Ha aumentado el sentido de comunidad en la practica de los instrumentos de corresponsabilidad previstos par nuestras Constituciones, que han facilitado el dialogo, la comunicacion y comprension, incluso entre hermanos de edades y oulturas diversas.

18 Cfr ACGE 496 ss. 19 Canst. 57; ACGE 5i2. 20 Canst. 56.

No han faltado las sombras.

EI CG21 cree conveniente decir una palabra sobre d individualismo. Es un grave y siempre inminente peligro. Su gravedad puede medirse par el hecho de que aleja materialmente a los hermanos de la comunidad, de los momentos y estructuras de encuentro y de comunicacion, y tambien porque esta en el origen de faciles ilusiones que hacen creer a algunos que eUo constituye un estilo de vida mas apropiado para realizar la «sequela Cristi».

El individualismo se manifiesta:

- en la difieultad de integracion e insercion de la persona en la comunidad: la comunidad queda muchas veces instrumentalizada y reducida a una organizacion que ofrece garantias y seguridades puramente externas;

- en la falta de sentido de pertenencia profunda, que explica la difieultad de un dialogo autentieD: no hay capacidad de escuchar ni de expresarse con libertad, a causa tambien de la indispanibilidad de algunos hermanos a entender la importancia y el significado religioso de las asambleas comunitarias. No hay correccion fraterna, segun la regIa evangelica, y se acepta resignados el clima de prejuicio reciproco y desconfianza;

- en no asumir responsabilidades en el proyecto pastoral y educativo comunes, ya que cada inviduo toma arbitrariamente sus decisiones y actividades;

- en el fenomeno de las «fugas afectivas» que privan a la comunidad de la cordialidad fraterna, de las tipieas manifestaciones salesianas del agradecimiento, de la alegria y de la fiesta;

- en una postura de autosufieiencia frente al magisterio de la Iglesia y las directrices de la Congregacion; es una actitud que crea grupos de opinion y de presion;

- en un encerrarse frente a la «comunion de bienes sobrenaturales»: algunos nunca comuniean

fraternamente en los momentos de confrontacion con la palabra de Dios y en la participacion de la experiencia de fe.

Para superar el individualismo se requiere vigilancia y esfuerzo personal. Es necesaria tambien la ayuda de la comunidad que, animada porIa autoridad, busca los medios mas adecuados para el desarrollo de cada persona.

En particular:

- la valorizacion de las cualidades de cada uno;

- la apertura cordial e iluminada que hace apreciar la obra de Dios en la vida de nuestros hermanos;

- la mas justa colaboracion posible de las personas en la mision comunitaria;

- la corresponsabilidad todos;

- el justo valor que hay que atribuir a los medios humanos para el crecimiento de la fraternidad;

, - el reajuste de las comunidades en su numero y tipo de trabajo, a fin de favorecer relaciones interpersonales mas intimas y ventajosas.

No hay duda de que todo aquello que hace crecer la persona es bueno para construir la fraternidad y hace posible que se manifieste la caridad. Pero, en definitiva, la katernidad es don de Dios, es Dios que se da. Es percibir la presencia de Dios en los demas, en todos los demas; es un testimonio de la obra de Dios en el corazon de los hombres. Hoy estamos llamados a dar este testimonio, particularmente a los jovenes.




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