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XII ENCUENTRO INTERNACIONAL VIRTUAL EDUCA
El aula virtual en la formación universitaria presencial: la formación de docentes como primer paso a la virtualidad
La universidad en la sociedad del conocimiento

De la universidad presencial a la universidad virtual. Los modelos intermedios.

Presentan:


Mireia Artís i Mercadet (UOC)

martis@uoc.edu

Pablo César Hernández Cerrito (UAM-I)



gava@xanum.uam.mx

Abril de 2011



Resumen
En el contexto universitario presencial, con modelos educativos centrados en el aprendizaje del estudiante, la integración del aula virtual en los procesos formativos puede representar un medio de transformación educativa. Que esta transformación se haga realidad supone la formación del profesorado en la adquisición de nuevas habilidades tecno-pedagógicas y en el desarrollo de nuevas actitudes y comportamientos. Supone, también, nuevos retos institucionales entre los cuales la implementación de tecnología de calidad es uno de los necesarios pero no suficientes ni el más importante. Sin una planeación, con objetivos precisos a nivel institucional, la implementación de la virtualidad será un esfuerzo loable pero ineficiente. Dentro de esta planeación, el reconocimiento, con incentivos, de la actividad docente en esta nueva modalidad, y la construcción de indicadores de calidad acordes tanto al contexto global como a la identidad local, son parámetros indispensables, que permitirán evaluar la eficacia o no de la intervención docente que tiene lugar en el aula virtual. En este trabajo se presenta la experiencia reciente en una universidad pública de México, la UAM-I (Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa), en cuanto a la introducción de la virtualidad en algunos cursos de licenciatura. Formar a los docentes está siendo el primer paso.

Palabras clave: aula virtual, formación docente, blended learning.



Introducción
En un contexto global, que cambia velozmente, sustentado en una economía del conocimiento, aparece la necesidad de una formación durante toda la vida. Esto demanda a los individuos nuevas capacidades y habilidades profesionales.
En este sentido, las Instituciones de Educación Superior (IES) juegan un papel preponderante para democratizar el acceso a la educación, ya que tienen la posibilidad de ampliar y diversificar la oferta educativa mediante las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC), permitiendo la emergencia y evolución de modelos educativos transfronterizos y virtuales.
Planes y programas de estudio de IES públicas y privadas, se enfocan en integrar nuevos métodos, técnicas y estrategias con modelos educativos centrados en el aprendizaje del estudiante; modelos que enfatizan el desarrollo de competencias, de saberes metodológicos y actitudes sociales, con mayor tendencia a la flexibilidad y a la interdisciplinariedad curricular. Este enfoque se está adoptando rápidamente en universidades europeas, asiáticas, norteamericanas, y también, aunque con más lentitud, en las restantes partes del mundo.
Algunas IES con tradición presencial, están integrando a sus planes de estudio innovaciones pedagógicas y de gestión docente con el uso de las TIC. Si esta integración forma parte de una planeación bien reflexionada a nivel institucional, posibilitará una transición hacia escenarios formativos híbridos. En este contexto, el papel del aula virtual, entendido como el espacio ideal de construcción del conocimiento, en el cual se concentra la planeación del proceso de enseñanza aprendizaje (con la posibilidad, claro está, de que a partir de ella el proceso se abra al ciberespacio), deviene fundamental.
La función social de la Universidad, en cualquiera de sus modalidades educativas, tendrá que cumplir con la formación de las personas para que utilicen los nuevos medios y artefactos tecnológicos con un sentido ético, racional y crítico. Formación que debe ser congruente con las nuevas formas de entender y producir conocimiento, respetando los estilos con que los individuos y las comunidades piensan, conocen, aprenden y se comunican para ejercer sus derechos y afirmar su cultura. El ambiente, tanto académico como social, que se creé dentro del aula virtual, favorecerá o entorpecerá ese cumplimiento. Dentro de este escenario, el papel del docente es clave y debe formarse para entender y poder llevar a cabo su nuevo rol: facilitador del aprendizaje.
Con estas ideas en mente, se redactó el proyecto de la Coordinación de Educación Virtual (creada en 2007) a la que llamamos VIRTU@MI, de una universidad pública con tradición puramente presencial: la Universidad Aurónoma Metropolitana (UAM-I) de la ciudad de México. La primera fase del proyecto contempla, pues, la formación de los docentes “presenciales”, con el fin de que conozcan los ambientes virtuales de aprendizaje, y se den cuenta de su nuevo rol en esta sociedad de la información.

Que asuman también el nuevo rol del estudiante (el de responsable y constructor de su propio aprendizaje) para poderlo impulsar. Nos pareció que la mejor manera de lograr este doble aprendizaje (el nuevo rol del docente, el nuevo rol del estudiante) era hacer vivir a los docentes una experiencia de educación virtual como estudiantes. Esa es la finalidad del primer curso de formación: “Qué es la educación virtual”.


En este trabajo exponemos la experiencia vivida en un aula diseñada por nosotros, en la plataforma educativa Moodle. El fundamento de su diseño visual fue el de la máxima sencillez para su máxima eficacia. La base de su diseño pedagógico fue la total planeación previa del curso (un Plan docente con objetivos claros, unas actividades diseñadas teniendo siempre presentes esos objetivos y permitiendo una evaluación continua) teniendo como fundamento que lo que había que promover era la construcción conjunta del conocimiento y las habilidades (ni rígidos ni acabados, claro está) que satisfacieran aquellos objetivos planteados. Así, se presentan los componentes de diseño del aula virtual, que recupera la experiencia empírica sustentada en la teoría e imaginación didáctica que promueve la construcción social del conocimiento en un curso de formación virtual para docentes universitarios con tradición docente presencial.

1. El aula virtual
Lo virtual, nos obliga a prescindir de los prejuicios y de las apariencias físicas. Nos exige una atención, una forma de pensar y actuar diferente a la interacción cara a cara. En lo virtual, el lenguaje escrito integra lo actual. Con lo virtual no se trata de sustituir lo real, sino de representarlo y, con ello, de representarnos a nosotros mismos. Tal ejercicio nos coloca frente a experiencias a las que muchos todavía no estamos acostumbrados y nos lleva a replantear prácticas culturales y hábitos de estudio con los cuales hemos crecido y nos hemos formado. De golpe, se nos exigen habilidades no necesarias en la comunicación cara a cara, como por ejemplo, la capacidad de expresarnos sintética y claramente por escrito, o también, un aumento de la atención a la hora de leer las instrucciones para poder realizar las actividades propuestas, sobre todo cuando se trata de actividades en las que “lo que yo haga condiciona e influye en lo que haga el otro”. La construcción conjunta de conocimiento nos va llevando así, consciente o inconsciente, a ponernos en condición de comprendernos y comunicarnos mejor.
En este sentido, “entendemos que un aula virtual es un dispositivo tecnológico cuyo componente esencial es el espacio destinado a la interacción humana y la búsqueda colectiva del saber” (Luque, 2004, p.3). Al aula virtual la concebimos como un espacio que debemos diseñar con un sentido didáctico, profundamente comunicativo, con la intención que una comunidad interactúe para desarrollar procesos de aprendizaje.
El éxito de un curso que tiene lugar en el aula virtual, no depende esencialmente del tipo de plataforma tecnológica empleada, sino del planteamiento epistémico que sostiene su dinámica y de la disposición pedagógica (tanto en el tiempo como en el espacio virtual) de los contenidos y actividades.
Las ventajas que presenta en primera instancia un aula virtual son: a) facilitar espacios de interacción entre docentes y estudiantes, b) favorecer los mecanismos de trabajo colaborativo, c) poner a disposición de los estudiantes los materiales de estudio con los que se va a trabajar, desde el principio y a lo largo del curso. En este sentido, se considera como deseable que las aulas virtuales dispongan de espacios de interacción estratégicamente organizados para que se recuperen los conocimientos previos del estudiante, de tal forma que se integren de manera significativa con los nuevos conocimientos, d) seguimiento personalizado de la autoevaluación y del aprendizaje.
En un aula virtual adecuadamente dinamizada, convergen y divergen ideas y formas de ver el mundo, se establecen relaciones interpersonales que aportan experiencias, ideas y conductas que permiten la construcción del conocimiento. La importancia de la comunicación en los espacios educativos, radica en su intencionalidad formativa a través de la cual los sujetos pueden adquirir conocimientos formales (saber-saber), pero también habilidades (saber-hacer) y pautas socio-afectivas (saber-ser). Así, un curso virtual bien planeado y bien guiado puede proporcionar una formación integral.
El trabajo en un aula virtual así concebido, exige replantear pautas comunicativas, prácticas culturales y hábitos de estudio con los cuales hemos crecido y nos hemos formado. Cada elemento que conforma el aula virtual debe tener una intención pedagógica comunicativa, entendiendo la comunicación no como la simple charla en foros o el envío de tareas por parte del estudiante y acuse de recibido como labor de los docentes. El diseño debe considerar a los participantes como sujetos que resignifican la información a partir de sus ideas, valores y percepciones, conscientes de que participan en un proceso de socialización, donde todos aprenden de todos.
La integración de una comunidad de aprendizaje, es pieza clave para que el estudiante se autodescubra; comparta ideas, se autoevalúe y sea productor y hacedor de su conocimiento. El cómo y en qué momento se realizan las actividades de aprendizaje en un aula virtual, es una tarea de planificación previa, que los participantes tendrán que explorar y aprender con el acompañamiento y experiencia del docente.
Aprender del otro, a través del diálogo y la comunicación, mediados por el lenguaje escrito, es una nueva forma de aprender que el aula virtual posibilita. Es pues recomendable que el diseño didáctico del aula virtual tenga correspondencia con las expectativas, intereses y tiempos de estudio de la comunidad de estudiantes. El aprendizaje gira en torno a las interacciones de los estudiantes sobre lo que están aprendiendo, y no alrededor de las interpretaciones del docente. El papel del profesor es guiar y acotar esas conversaciones, esos trabajos conjuntos, promoviendo la elaboración de conocimiento.
En este sentido, el aula virtual debería tener al menos tres modos de mediación:
a. Aquella que provee el tutor, quien además de ser un especialista en el tema o la disciplina, ha sido previamente formado para desempeñarse en su nuevo rol.
b. La que se dispone en el aula, a través de los dispositivos que facilitan y promueven la interacción. En este sentido, la sencillez del diseño del aula y la eliminación de cualquier espacio o información superfluos (en el sentido de no indispensables para alcanzar los objetivos de aprendizaje), deben ser pautas básicas a la hora de planear el curso.
c. Finalmente, una clase de mediación que es previa y por tanto esencial: nos referimos al procesamiento pedagógico y formativo de los contenidos, de modo que el texto escrito sea permeable a las condiciones que requiere la apropiación del saber y la formación personal (Luque. 2004, p.6).
En la concepción de la enseñanza aprendizaje expuesta más arriba, el elemento fundamental que permite un aula virtual, es la interacción humana. Algunos de los problemas frecuentes en aulas virtuales, que impiden el aprendizaje e interacción tienen que ver a menudo con los tres puntos que acabamos de apuntar: a) falta de autodisciplina y autorregulación para gestionar el tiempo eficientemente, tanto por parte del docente, como por parte del estudiante; b) carga excesiva de información que puede conducir a un agobio o saturación cognitiva; problemas de comunicación y argumentación; actitudes y comportamientos que dificultan la discusión grupal c) falta de habilidades para la comprensión de los códigos de la gramática hipertextual.
En el aula virtual, gran parte de los participantes, cuando es su primera experiencia, tienen un esquema de pensamiento “instrucción – ejecución”, un pensamiento lineal, carente de indagación y autodescubrimiento. Las prácticas docentes que favorecen la construcción del conocimiento, son aquellas que inician por cambiar de la exposición por cátedra, a la socialización de ideas. Son aquellas que contemplan los diferentes estilos y ritmos de aprendizaje, son las que permiten conocer a los estudiantes; sus intereses e inquietudes, que permiten negociar significados.
Una de las prácticas docentes más significativas en el aula virtual, es lograr que los estudiantes asuman un rol activo, sintiéndose parte de una comunidad de aprendizaje y autores intelectuales de su conocimiento con una actitud positiva y constructiva frente a los problemas de estudio pero también una actitud positiva frente al proceso mismo de interacción colaborativa. El respeto y la tolerancia son elementos esenciales para el desarrollo individual y colectivo del grupo en el aula virtual. Con esta filosofía educativa y esta concepción del aula virtual, la Coordinación de Educación Virtual de la UAM-I (Universidad Autónoma Metropolitanta-Iztapalapa de México) planeó la formación, para el manejo del aula virtual, de los docentes de sus tres Divisiones académicas (Ciencias Sociales y Humanidades, Ciencias Básicas e Ingeniería, Ciencias Biológicas y de la Salud).

2. La educación virtual en el contexto universitario de la UAM-I
Hasta hace un par de años, la educación virtual en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) era vista, tanto por autoridades como por la mayoría de los profesores, como algo poco real, ilusorio, lejano, ajeno. Esta consideración se ha ido transformando poco a poco hasta llegar a ser percibida como algo que hay que acercar a la realidad cotidiana del proceso de enseñanza-aprendizaje. Empieza a sentirse como una posibilidad de modernización e innovación sin abandonar los pilares filosóficos, éticos y sociales de una institución que se precia de ser una casa abierta al tiempo.
En la UAM Unidad Iztapalapa (UAM-I), desde hace diez años, al principio con esfuerzos aislados y poco valorados, fue gestándose lo que en el 2007 se consolidó como un proyecto de innovación educativa: la Coordinación de Educación Virtual, VIRTU@MI. Se inauguraba con el deseo de implementar un modelo educativo centrado en el aprendizaje del estudiante, con presencia de las TIC y con metodologías de trabajo colaborativo y aprendizaje autónomo. Pero para poder llevar a cabo su proyecto, la Coordinación de educación virtual debía adoptar una visión integradora y holística, acorde a las necesidades socioculturales, hábitos y costumbres de la comunidad académica, planteando un Plan Estratégico inspirado en las Políticas Operacionales de Docencia de la Institución y en las Políticas Operativas de Docencia de la Unidad.
El Plan Estratégico de Educación Virtual, en su fase inicial, contempla, entre los elementos más importantes, las siguientes líneas de acción:

1. Cambio de percepción y del imaginario académico sobre la educación virtual: en estos primeros años de funcionamiento de la Coordinación se ha empezado a desarrollar un proceso de sensibilización y convencimiento, tanto de las autoridades como de los profesores, para impulsar la educación virtual desde las instancias académicas y administrativas correspondientes. Además de introducir a los profesores a la educación virtual a través de los cursos de formación, se han promovido cambios en la legislación universitaria y reglamentos que permitan valorar, en su justa dimensión, el uso de las TIC como apoyo a las actividades sustantivas de la universidad.


2. Formación tecno-pedagógica continua: surge de la necesidad de los profesores por involucrarse en un plan de formación, con el objetivo de adquirir las capacidades y las habilidades digitales y pedagógicas para  innovar la práctica docente y por ende mejorar el aprendizaje de los estudiantes.

3. Infraestructura humana y tecnológica: sin un equipo humano multidisciplinario (tutores expertos en educación virtual, técnicos, especialistas en diseño pedagógico y multimedia) y sin una infraestructura tecnológica adecuada, la Coordinación de Educación Virtual no podría llevar a cabo su Plan estratégico. El recurso más valioso de producción, es aquel trabajador que utiliza habilidades cognoscitivas,  para hacer de la información, conocimiento aplicado a la solución de problemas; hoy, sin el uso de la tecnología bien seleccionada, difícilmente esto es posible de lograrse. Conocimiento aplicado con TIC, es binomio indispensable para mejorar le gestión y calidad educativa.


El proyecto de educación virtual de la UAM-I, es un proyecto que se está construyendo con pilares  filosóficos y prácticos, con una visión a corto, mediano y largo plazo, con la misión de ayudar a la Institución a incorporarse al nuevo escenario educativo para seguir siendo una instancia que cumple con su función social, con el liderazgo que la ha caracterizado a lo largo de sus 36 años de tradición en la investigación, en la formación de profesionales capaces de transformar su realidad, y en la preservación y difusión del conocimiento.



2.1. Aulas virtuales en la UAM-I

Uno de los requerimientos formativos para el uso de un aula virtual en el proyecto de educación virtual de la UAM-I, es que los profesores cumplan con los dos primeros, de varios cursos del programa de formación docente que ofrece la Coordinación de Educación Virtual. Estos son:




  1. Curso “¿Qué es la Educación Virtual?” (40 hrs., modalidad virtual).

En este curso, dirigido a los docentes, el participante vive la experiencia como estudiante virtual y se da cuenta, en la práctica, de los cambios de rol en el proceso de enseñanza aprendizaje. Después de finalizar el curso se hace un cuestionario de evaluación del curso a los participantes (Véase Anexo 1). Más que hacer una descripción del curso nos pareció pertinente copiar a continuación algunas de las opiniones que dan cuenta de cómo es percibido el curso.
En voz de los estudiantes

(Textos recuperados de la pregunta 11: ¿Por qué razón recomendaría el curso a sus colegas, o por qué no lo recomendaría?)


Opinión 1:

…permite tener la experiencia de vivir como estudiante lo que es la educación virtual y conocer en carne propia a lo que se enfrentan los estudiantes al tener que manejar las TIC por un lado y por otro el contenido temático de interés, así como la interrelación entre pares y el trabajar en equipo. También permite ver todo el trabajo que el tutor debe realizar para dar seguimiento personalizado y responder a las inquietudes, dudas y cuestionamientos que plantea cada uno de los estudiantes, además de seleccionar el material adecuado e idóneo para la temática a tratar y no saturar de información a los estudiantes.
Opinión 2:

Creo que el curso es importante y recomendable porque hace explícito mucho de las técnicas docentes para la educación virtual pero también para la educación presencial. A veces olvidamos técnicas y actitudes para la enseñanza que deberían estar siempre presentes en nuestros cursos, como la organización, la planeación, la relación con el estudiante, etcétera. Este curso particularmente a mi me lo recordó y me lo hizo explícito, además me introdujo en un mundo de educación del que yo sólo tenía una vaga idea





  1. Curso “¿Crear mi aula virtual en Moodle?” (40 hrs. modalidad virtual).

Durante este curso el profesor diseña un aula virtual como apoyo al proceso de su enseñanza presencial, con tres principios y elementos que consideramos imprescindibles:

a) Sencillez didáctica
Como principio fundamental se establece que un aula virtual debe ser lo más agradable y sencilla posible. Y este principio se aplica tanto al diseño visual del aula, como a la disposición de sus diferentes espacios, pero también al diseño y contenido de los materiales didácticos. Todo ello con un único fin: que el estudiante se centre en la información relevante en el momento justo del proceso de aprendizaje, evitando, en todo momento, elementos que lo distraigan o que lo saturen de información no relevante para alcanzar los objetivos de aprendizaje planteados en el Plan docente. Siempre previendo el tiempo de que dispone el estudiante para dedicar a la actividad en turno. Se recomienda dejar sólo visible aquellos bloques y recursos de aprendizaje que en ese momento son necesarios, ocultando aquellos recursos que no serán importantes en esa etapa formativa. Esto facilita la navegación brindando mayor seguridad y confianza al usuario para encontrar y moverse en los espacios de consulta, de comunicación e interacción. En el diseño básico del aula se dejan únicamente visibles los bloques: Personas, Mensajes y Usuarios en Línea. Conforme el diseño didáctico y dinámica del curso lo requiere, se ponen a disposición de los estudiantes otros recursos que permitan conseguir los aprendizajes esperados.
b) El Plan docente del aula virtual
En el Plan docente (puede llamarse con otro nombre, pero lo importante es su contenido), debe brindar, de la manera más clara y sencilla posible, una información que es la clave de una especie de contrato simbólico que se establece entre el docente y los estudiantes. Contiene la presentación del curso, sus objetivos y contenido, pero también la metodología didáctica que se va a emplear y la manera en que se va a evaluar. En este sentido se recomiendan, los seis principios que propone Valero-García, en la analogía que hace con el Tour de Francia en el diseño de programas docentes centrados en el aprendizaje:


  1. Especificar los objetivos con claridad;




  1. Elaborar un programa basado en actividades, cada actividad describiendo el plan de clase (qué se hará en clase y fuera de la clase), cuánto tiempo requiere y qué deberá entregar el estudiante, cómo sabremos si ha realizado bien o mal la actividad y cómo corregirla;




  1. Considerar el diseño de actividades de diferentes tipos, tales como: clases magistrales, lecturas en casa, trabajo individual, trabajo en grupo, proyectos, exposición oral o escrita;




  1. Estimar y medir el tiempo de dedicación de las actividades. Esto facilita la gestión del tiempo del estudiante con eficacia;




  1. Asignar fechas a cada una de las actividades;

6. Aprobar a todos los que llegan al final. Si el profesor ha brindado feedback y el estudiante ha corregido y mejorado en el momento de cada actividad, lo más razonable es aprobar al que llega al final del programa (Valero-García, 2003, p 7-11).


c) El Pizarrón del aula virtual
La metáfora de pizarrón del aula presencial, aplica al pizarrón del aula virtual (el único espacio de comunicación unidireccional, ya que es legible por todos pero sólo el docente puede escribir ahí), siempre y cuando éste se use para:


  • Orientar y motivar al grupo, con un discurso cálido pero exigente, a que realicen las actividades. Al respecto, uno de los elementos que se recomienda para animar la actividad, es escribir freses célebres de grandes pensadores al iniciar los mensajes, siempre y cuando sean congruentes con la estrategia de enseñaza. Por ejemplo: frase célebre antes de iniciar una actividad de un foro de discusión:

Si te doy una moneda,                   


tu tendrás una más y yo una menos.            

Pero si te doy una idea,                          


tú tendrás una nueva idea               
y yo seguiré teniéndola.  
Albert Einstein


  • Puntualizar la secuencia y fecha de las actividades y entrega de tareas, así como los posibles retrasos y ausencias, dando oportunidad a que los estudiantes se recuperen y mantengan un ritmo de aprendizaje constante.




  • Señalar los aprendizajes conseguidos y los retos cognitivos próximos, que permitan engarzarlos con los conocimientos pactados en el Plan docente.

La ruta formativa de los dos cursos mencionados, garantiza que el uso del aula virtual no quede en ser un repositorio de contenidos o archivero, sino que se transforme en una exploración de las infinitas posibilidades didácticas del aula virtual como apoyo al proceso educativo centrado en el aprendizaje del estudiante. A continuación exponemos la forma como hemos utilizado los recursos de la plataforma Moodle en los dos cursos arriba mencionados (Véase Cuadro 1).





Cuadro 1. Posibilidades y recursos didácticos del aula virtual

Recursos y posibles usos didácticos


  1. Webs para alojar contenidos didácticos.

Contenidos con un valor científico acorde al plan de estudios.

  1. Webs para planificar la secuencia de actividades de la Unidad de Enseñanza-Aprendizaje (UEA).

Planificación, organización y estructuración del aprendizaje con recursos audiovisuales e hipertextuales.

  1. Foros para el debate y el trabajo en equipo.

Síntesis, análisis, reflexión y argumentación para la construcción colaborativa del conocimiento.

  1. Repositorio para subir tareas, reportes y proyectos de los estudiantes.

Estructuración y redacción de trabajos con una metodología y rigor científico acorde a cada disciplina.

  1. Exámenes objetivos en línea para realizar evaluaciones del aprendizaje.

Adquisición de información y conocimientos.

  1. Encuestas para conocer el estilo de aprendizaje y la opinión de los estudiantes sobre el proceso de aprendizaje.

Metacognición y autoevaluación.

  1. Glosarios para la definición y construcción de bases conceptuales.

Aprendizaje por asociación y relación de ideas.

  1. Wikis para el trabajo colaborativo.

Trabajo en equipo y colaboración.

Actualmente se tienen alojados en la plataforma educativa VIRTU@MI-Moodle, 69 cursos de profesores de las diferentes Divisiones Académicas, registrando un poco más de cuatro mil usuarios potenciales1. Muchos de estos profesores han transformado su acción docente cambiando la mera exposición magistral por una concepción y práctica pedagógica centrada en el aprendizaje del estudiante y en la construcción colaborativa de conocimiento.


En el Cuadro 2, se presenta la distribución de aulas virtuales por División Académica de nuestra universidad.


Cuadro 2. Aulas virtuales por División Académica al 2011

Divisiones Académicas

Aulas virtuales

Ciencias Básicas e Ingeniería

33

Ciencias Biológicas y de la Salud

17

Ciencias Sociales y Humanidades

23

Total

73

En todos los casos, los profesores que lo solicitan, están recibiendo apoyos y asesorías personalizadas, tanto de manera presencial como de manera virtual. También se han desarrollado tutoriales de apoyo2 para que los docentes diseñen un aula virtual siguiendo los componentes didácticos del aula virtual: a) Sencillez didáctica, b) El Plan docente del aula virtual y, c) El Pizarrón del aula virtual. Se brindan, paralelamente, jornadas de asesoría grupales para que los docentes diseñen e implementen en su aula virtual los diversos recursos y los posibles usos didácticos.


La dinámica e intervención docente que se brinda en los cursos de formación docente en el aula virtual, está condicionada por las actividades previamente planificadas y diseñadas por el profesor, de tal manera que en la comunicación asíncrona no puede quedar duda de qué, cómo y con qué recursos se tienen que realizar cada una de las actividades. Este modelo didáctico del curso de formación, lo aplican después los profesores en los cursos que imparten en las diferentes licenciaturas de la Unidad.
En las múltiples interacciones que tienen lugar en el aula virtual, el profesor tiene la posibilidad de autorregular la comunicación y sus intervenciones para facilitar el aprendizaje del estudiante, motivando la generación y profundización del conocimiento. Esto es lo que hace el tutor en el curso de formación de los docentes, y que después aplican los profesores.
La asincronía a que da lugar el aula virtual, es un factor clave de intervención docente para optimizar y facilitar los procesos de orientación y dinamización de un curso. En el momento en que el profesor logra combinar la inmediatez que tiene lugar en el aula presencial y la asincronía que tiene lugar en el aula virtual, aprovechando las ventajas y posibilidades didácticas de cada una de ellas, está en condiciones de implementar un modelo de docencia semipresencial: el aula virtual como espacio combinado con el aula física o lo que en inglés llaman blended learning (Área, San Nicolás, Fariña, 2010, p.5).
2.2. Retos inmediatos en el aula virtual
En este momento, en el cual la primera fase de su Plan estratégico ya está en marcha, la Coordianción de Educación Virtual considera que la acción fundamental para seguir promoviendo el uso de las aulas virtuales en nuestra institución, es continuar con nuestro Programa de Formación Docente paralelamente a la formación, tanto de profesores como de estudiantes, en competencias digitales. Estas primeras experiencias nos han hecho ver que es necesario promover nuevos cursos y talleres, acordes a las políticas y a la normatividad institucional, a las necesidades formativas, y al contexto sociocultural de la comunidad académica.
Algunas de las resistencias que hemos detectado están relacionadas con el concepto de la “libertad de cátedra”. Este concepto, mal entendido, puede convertirse en el principal obstáculo para generar un cambio y transformación en la realidad educativa actual. Detrás de la libertad de cátedra se esconde el curriculum oculto y la relación de poder que ejerce el profesor sobre el estudiante. Un cambio de actitud por parte del profesor, implica el reconocimiento de nuevas necesidades formativas de didáctica y de uso de los instrumentos tecnológicos para el procesamiento de información, para la construcción de conocimiento y para la transmisión de la cultura.
Otras resistencias están relacionadas con el poco reconocimiento, por parte de la institución, del esfuerzo que significa para el docente incursionar y comprometerse en este nuevo mundo de la educación virtual. Uno de los retos institucionales principales es lograr cambios expeditos en la legislación actual para catalizar la participación colaborativa de los docentes en la integración del aula virtual como apoyo al proceso de aprendizaje presencial.
Sentimos que es prioritaria una renovación pedagógica, acompañada de condiciones laborales que faciliten la formación y actualización del profesorado, así como una urgente revaloración del trabajo docente.
Un elemento que no deberá quedar ausente, es la construcción de indicadores de calidad para dar seguimiento de la eficacia o no de la implementación de los recursos didácticos y tecnológicos empleados en el aula virtual. Estos indicadores deben cumplir con los estándares globales y con la identidad local, sin imposición, ni por verdad de la autoridad o por definiciones oficiales. Deben partir de la práctica de la misma comunidad para generar consensos y acuerdos, por lo que deberá entenderse un aula virtual de alta calidad académica, como aquella que facilita el aprendizaje y formación integral de los estudiantes.


Conclusiones
Para que las IES se integren en la Sociedad Red, se requieren cambios y transformaciones en la forma de gestionar y organizar los centros del conocimiento. Proyectos con una visión y liderazgo institucional, que respondan a los nuevos desafíos pedagógicos para mejorar la oferta y calidad educativa. La educación virtual es una posibilidad tanto para subsanar deficiencias como para ofrecer nuevas alternativas y escenarios de aprendizaje a las nuevas generaciones. En la UAM-I, la formación docente para el manejo del aula virtual ha sido una reciente estrategia al interior de la Institución, tanto para mejorar la práctica docente presencial, como para reducir la brecha digital. Esto ha desencadenado un proceso de renovación docente con una nueva y prometedora forma de llevar a cabo la docencia universitaria. Los profesores esperan, sin embargo, que la legislación los apoye.
Referencias bibliográficas
Área, M. M., San Nicolás, S. Mª B., Fariña, E. (2010). Buenas prácticas de aulas virtuales en la docencia universitaria presencial. En De Pablos, J. (coord.) (2010). Buenas prácticas de enseñanza con TIC. Revista Teoría de la Educación: Educación y Cultura en la Sociedad de la Información, pp. 7-31. Vol. 11, nº 1. Consultado el 20 de abril de 2011, de http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=201014897002.
Gros, B. y Silva, J. (2006). Metodologías para el análisis de espacios virtuales colaborativos. Revista de Educación a Distancia RED, No. 16, pp. 1-16.
Luque, G.M. (2004). Dinámica del aprendizaje y de la mediación en aulas virtuales, una visión desde la perspectiva de la formación humana. Revista Interamericana de Desarrollo Educativo, No. 139-140, I-II, pp.1-8.
Valero-García, M. (2003). ¿Cómo nos ayuda el Tour de Francia en el diseño de programas docentes centrados en el aprendizaje? Escola Politècnica Superior de Castelldefels, Universitat Politècnica de Catalunya.

Bibliografía consultada
Silva, R. A., Guarneros, R. E., Padilla, R. J., Etaín V. G. D., Pérez, R. C. (2010). La vinculación de la educación presencial y a distancia: un modelo alternativo para la educación en Latinoamérica. Cognicion Revista Científica, 29 abril.
CALED. (2009). Guía de evaluación para cursos virtuales de formación continua. Loja Ecuador.
Garrison, D. R. y Anderson, T. (2005). El e-learning en el Siglo XXI. Investigación y práctica. Barcelona: Ed. Octaedro.
Guitert, M. Giménez, F. (2000). Trabajo cooperativo en entornos virtuales de aprendizaje. En Duart, J.M., Sangrá, A. (comp). (2000). Aprender en la virtualidad. Barcelona: Gedisa, pp. 113-133.
Tresman, S. (2002). Towards a strategy for improved student retention in programmes of open, distance education: a case study from the open university UK. International Review of Research in Open and Distance Learning. Consultado el 14 de noviembre de 2003, de http://www.irrodl.org/content/v3.1/tresman_rn.html.
Jackson, W. (2001). La vida en las aulas. Madrid: Ed. Morata.
ANEXO 1
Respuestas a la pregunta 11 del cuestionario de evaluación del curso “Qué es la educación virtual”

11. ¿Por qué razón recomendaría el curso a sus colegas, o por qué no lo recomendaría?

#

Response

1

Por qué es un buen curso introductorio y muy amigable, sobre todo para aquellos que apenas están incursionando en la educación virtual. La calidad de la Tutora, de César y Hugo y del apoyo y asistencia técnico-pedagógica hace de este curso una necesidad para los que pretenden acercarse a este tipo de herramientas y medios.

1

Creo que el curso lo deberíamos llevar todos los profesores. Algunas de las razones serían las siguientes:
1. Desde el punto de vista de la educación presencial.
a) Un aula virtual sirve para complementar todos los aspectos (metodológico, de material, de enseñanza, etc.) de un salón de clases tradicional.
b) Ayuda a los alumnos a subir o bajar información relacionada y complementaria con lo que se ve en clase, como diapositivas, documentos, videos, etc.
2. Desde el punto de vista de la educación virtual.
a) Es el siguiente escalón para mejorar la práctica docente
b) Es el uso en su plenitud de la tecnología actual (que según yo, va mucho más adelantada que la comprensión que una persona pueda tener de ella y que pueda utilizarse a todo lo que provee) como una herramienta para las nuevas generaciones de estudiantes (aquellos que están recibiendo mucho más estímulos de lo que alguien, algún día pudo imaginar).

1

Lo recomendaría porque es una oportunidad de hacer uso de las nuevas tecnologías que están haciendo la verdadera revolución educativa. De hecho sería muy bueno dar más difusión, en carteles o en ponencias, para que la comunidad universitaria supiera que ya está a nuestro alcance la información, y formación, para el uso de Aulas Virtuales a través de cursos como éste.
Felicitaciones a la profesora Mireia por su guía y su calidez durante estas semanas. Fue muy intersante la manera en la que nos fue integrando a las diferentes actividades, primero de forma individual y después en grupo de 7 u 8 personas hasta terminar con 3, siempre tratando de involucrar a todo el grupo. Gracias a César por toda su dedicación y trabajo para que esta Aula Virtual fuera un evento exitoso, así lo fue, y espero que podamos contar con su dirección y tutoría en los eventos sucesivos para seguir aprendiendo de estas nuevas tecnologías en beneficio de la labor docente que desempeñamos.

1

Considero que es una gran oportunidad de conocer estas nuevas tecnologías que pueden ayudarnos a mejorar nuestra docencia. La comunicación con mis estudiantes puede ser más directa si ellos pudieran consultar textos, ejercicios, y ver sus avances en una aula virtual, aunque el curso sea presencial.

1

De manera personal, recomendaría el curso pues me pareció ameno y sirvió para perderle el miedo a la comunicación por computadora. De igual forma, conocer las diversas opiniones de los colegas participantes. Además, el material impartido fue de información valiosa.

La parte que me pareció un poco desconcertante fue el inicio del curso pues no tuve muy claro sobre qué trataba el curso, los objetivos me parecieron algo confusos.  Aún cuando el curso fue de mucha utilidad, tuve la idea de que usaríamos otros programas en el curso, además del uso de la plataforma Moodle.



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Lo recomendaría porque es un tema que esta impactando a la sociedad de la información y del conocimiento; es una nueva forma de aprendizaje en donde la significación va a depender del estudiante.

Me parece muy acertada esta forma de aprender la modalidad virtual,  porque la estamos viviendo (al tomar este curso) , sobre todo, porque es lo que esta en su apogeo en las universidades, y por tanto, no debemos de cerrar los ojos a lo que se esta presentando en la educación en esta era globalizadora y en donde las TICs  están siendo el medio para poder llevar el conocimiento e información a toda aquella persona que desea conocer, saber y/o aprender más sobre determinados temas...etc.



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Se los recomendaría porque:

La gran mayoría de los docentes que tiene la UAMI fuimos formados con el método tradicional y desconocemos las ventajas de la Educación virtual.

La gran cantidad de material de primera calidad que tienen en sus notas de curso sería de mayor utilidad para la comunidad estudiantil. Es más fácil manejar información electrónica que fotocopias de notas de curso

Podrán incorporar mas ejercicios a sus notas, ampliar temas que así lo requieran, etc.



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Si lo recomendaría porque el curso permite tener la experiencia de vivir como estudiante lo qué es la educación virtual y conocer en carne propia a lo que se enfrentan los estudiantes al tener que manejar las TIC por un lado y por otro el contenido temático de interés, así como la interrelación entre pares y el trabajar en equipo.

También permite ver todo el trabajo que el tutor debe realizar para dar seguimiento personalizado y responder a las inquietudes, dudas y cuestionamientos que plantea cada uno de los estudiantes, además de seleccionar el material adecuado e idóneo para la temática a tratar y no saturar de información a los estudiantes.

Considero que el curso si cubrió mis expectativas de saber ¿Qué es la educación virtual?


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Todo conocimiento que provoque cambios estructurales en mis colegas vale la pena!

EV a diferencia de EP implica un cambio estructural en el sujeto que se decide a entrarle... La primera gran diferencia es que a mi (cuando gané mi primer concurso curricular...) la UAM me otorgó el título de maestro, igual que a todos mis colegas... en EV no basta con ganarse una plaza... hay que aprehender el conocimiento necesario para ser un "facilitador virtual", aún más... yo propondría este curso como obligatorio...



en fin que creo que no es para tanto... pero hay cada colega que va por las aulas dando lástima en vez de clases...

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Una nueva forma de conceptualizar la educación virtual.

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Como una valiosa herramienta de apoyo a aquellos cursos en que inscriben alumnos de distintas carreras y por lo tanto de distintos intereses. Lecturas, artículos periodísticos y de revistas, paginas de Internet, etc. pueden colocarse en la plataforma de manera que puedan ser consultadas por dichos alumnos

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Creo que el curso es importante y recomendable porqué hace explícito mucho de las técnicas docentes para la educación virtual pero también para la educación presencial. A veces olvidamos técnicas y actitudes para la enseñanza que deberían estar siempre presentes en nuestros cursos, como la organización, la planeación, la relación con el estudiante, etcétera. Este curso particularmente a mi me lo recordó y me lo hizo explícito, además me introdujo en un mundo de educación del que yo sólo tenía una vaga idea. Estos complacido con el curso, con los coordinadores y con nuestra tutora. Gracias.

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Es fundamental para la supervivencia de la universidad

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Es necesario conocer las alternativas de educación que ofrecen las TICs

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Invita a la reflexión sobre la educación virtual y clarifica conceptos confusos como virtualidad, educación a distancia etc.

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Lo recomendaría ampliamente para aquellos que estén incursionando en los ambientes virtuales, ya sean docentes o alumnos puesto que es una visión general de la educación virtual.

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Lo recomendaría ampliamente, ya que nos muestra otra manera de poder transmitir el conocimiento, o mejor dicho, de generar conocimiento utilizando otro modelo de enseñanza.

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Lo recomendaría para aprender sobre la educación virtual bajo la guía de gente que conoce del tema.

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lo recomendaría para que los compañeros se introduzcan en las dinámicas de lo que significa  ser un profesor virtual, y conocer las problemáticas que pueden surgir en el desarrollo de las actividades y aprender lo que es un proceso de educación virtual y todo lo que involucra

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Lo recomendaría porque definitivamente el curso está muy bien estructurado y por lo tanto se cubren los objetivos del mismo sin descuidar las demás actividades profesionales y personales.

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Lo recomiendo ampliamente, porque es una experiencia académica de intercambio, aprendizaje, convivencia muy enriquecedora.

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Por que es fundamental para nuestra actualización profesional

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Porque como maestros tenemos la obligación de actualizarnos tanto en nuestra área de conocimiento como en los nuevos paradigmas educativos (enfoques, metodología, etc.). Además, y recomendaría el curso porque aprendí mucho: se despejaron muchas dudas (surgieron otras), el curos me inspiró para seguir trabajando los contenidos de mi materia, utilizando entornos virtuales; me dio seguridad sobre mi práctica y sobre todo porque es un reto. Muchas gracias Mireia y César, nunca me sentí sola.

Les admiro y respeto por la labor tan titánica que hacen.



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Recomendaría el curso por la experiencia reflexiva y profunda sobre nuestras prácticas docentes. Ayuda enormemente a revisar nuestra actividad docente y cognitiva con los estudiantes.

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Recomendaría este curso de educación virtual por las razones siguientes:
1. Por ser un curso muy bien diseñado
2. Por el acompañamiento de Mireia y César para resolver las inquietudes y problemas que se presentaron durante el curso
3. Porque todo docente que desee impartir cursos de educación virtual se beneficiará con los temas revisados en este curso
4. Porque quienes laboramos en las instituciones de educación superior, en especial las públicas, tenemos un compromiso con nuestros alumnos para incorporar las nuevas tecnologías buscando elevar la calidad de la enseñanza.

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Recomiendo este curso, porque podemos transmitir el conocimiento desde cualquier region geografica, además de propiciar un mayor análisis de lo que se pretende aprender.

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Sólo lo recomendaría a personas de las disciplinas de ciencias sociales como psicología, pedagogía, sociología. Los científicos esperan acción. Son más directos y filosofean menos.

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Yo recomendaría el curso como una introducción indispensable al mundo de la enseñanza virtual. El ocupar el rol de alumno en este tipo de curso permite pensar las cosas desde una óptica que muchos de nosotros comenzamos a olvidar.




1 Usuarios potenciales: Estudiantes registrados en la plataforma que están cursando o tomaron un curso, y que para los próximos trimestres son posibles usuarios.

2 Los tutoriales se pueden consultar en: http://virtuami.izt.uam.mx/tutoriales/

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