Virginidad y Matrimonio



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Catequesis sobre "Virginidad y Matrimonio"

La Pizarra, 19 de Septiembre — 2 de Octubre de 2011

Introducción

El año pasado, preparando la Catequesis sobre la Escatología, encontré una frase de Santo Tomás donde afirmaba que la sexualidad permanecerá como «elemento de la perfección de la naturaleza» en la resurrección de los cuerpos.

Esta afirmación me ha llevado a profundizar sobre lo que es el significado profundo de la sexualidad si, tal y como dice Jesús, «cuando resuciten de entre los muertos no tomarán ni mujer ni marido, sino que serán como ángeles» (Mc 12, 25).

A lo largo de este año, de acuerdo con Kiko y Carmen, he intentado profundizar en este aspecto pensando que se podría ofrecer una ayuda, sobre todo a nuestros Jóvenes, pero también a los padres, catequistas y Presbíteros en la delicada misión de transmitir a nuestros hijos el significado de la sexualidad a la luz de la Revelación judeo-cristiana y del Magisterio.

Al igual que todos los anos, pido disculpas por la inevitable parcialidad de la exposición de la Doctrina de la Iglesia. Son tan numerosos los aspectos que conciernen a este tema fundamental de la vida de cada uno de nosotros, que por lo menos a mí me resulta imposible ofrecer más. Por lo demás, al no tratarse de una tesis sobre el argumento, sino de una catequesis, voy a exponer solamente algunos aspectos teniendo que obviar otros que también son importantes.

Hago nuevamente presente que cualquier hermano interesado en los textos de las catequesis pasados, los puede encontrar gratuitamente en los Centros Neocatecumenales. Cualquier hermano del Camino lo puede pedir. Por la dificultad que supone exponer íntegramente la Doctrina de la Iglesia, especialmente por lo que atañe a la Teología del cuerpo, educación sexual, matrimonio y familia, y últimamente virginidad y matrimonio en una catequesis, todo el que desee tener una visión más completa, puede utilizar las distintas catequesis.

He tenido la ocasión de leer muchos libros, pero he tenido que restringir la Catequesis principalmente a los textos del Papa Juan Pablo II, ahora Beato.

Después de una primera parte en la que expondré algunos esbozos sobre la situación actual que concierne a la sexualidad, situación que como sabemos todos está cada vez más alejada de la luz de la Revelación, en una segunda parte hablaré de la visión, de la sexualidad a la luz de la Revelación, tal como nos ha sido transmitida por los Padres de la Iglesia y por el Magisterio hasta nuestros días. También aquí las lagunas son grandes, en efecto, he tenido que dejar de lado la rica bibliografía de los Padres de la Iglesia sobre la Virginidad y el Matrimonio y otros textos del Magisterio como también de varios autores de un cierto calibre.

En una tercera parte, expondré algunos aspectos de la educación sexual, tan urgente hoy dia. Después de esta sustanciosa introducción, en la cuarta parte, hablaremos del argumento de la catequesis: Virginidad y Matrimonio. Esta vez, no se tratará de una exposición sistemática que divide los dos temas, sino que será una exposición entrelazada, ya que las dos realidades se complementan.

La Sexualidad hoy: situación actual

Cambio epocal: El Papa Benedicto XVI a los cardenales en la Navidad del 2010

El Papa Benedicto XVI, dirigiéndose a los Cardenales y Obispos de la Curia Romana con ocasión de la Santa Navidad, con valentía y realismo evangélico dijo:

"Excita, Domine, potentiam tuam. et veni!" ("Manifesta, Señor, tu fuerza y ven"). La liturgía de la Iglesia ora incesantemente en los días de Adviento con éslas o parecidas palabras. Son invocaciones formuladas probablemente en el período del declive del Imperio Romano.

La disolución de los ordenamientos que sustentaban en derecho y de las actitudes morales de fondo, que les daban fuerza, provocaron la ruptura de los muros que hasta ese momento habían protegido la convivencia pacifica entre los hombres. Un mundo estaba llegando a su ocaso. Además, frecuentes calamidades naturales aumentaban esta experiencia de inseguridad. No se vela ninguna fuerza capaz de frenar dicho declive. Se hacía cada vez más insistente la invocación del poder de Dios: que venga y proteja a los hombres de todas estas amenazas.

También hoy tenemos numerosos motivos para unirnos a esta oración de Adviento de la Iglesia.

El mundo, con todas sus nuevas esperanzas, está, al mismo tiempo, angustiado por la impresión de que el consenso moral se está disolviendo, un consenso sin el cual no funcionan las estructuras jurídicas y políticas; por consiguiente, las fuerzas movilizadas para defender dichas estructuras parecen estar destinadas al fracaso.

Después de haber deplorado el grave fenómeno de la pedofilia de muchos sacerdotes que se hizo público precisamente en el Año Sacerdotal, continúa diciendo:

Somos conscientes de la especial gravedad de este pecado cometido por sacerdotes, y de nuestra correspondiente responsabilidad. Pero tampoco podemos callar sobre el contexto de nuestro tiempo en el que hemos visto estos sucesos.

Cualquier placer es insuficiente y el exceso en el engaño de la embriaguez se convierte en una violencia que destruye regiones enteras, y todo en nombre de una fatal tergiversación de la libertad, en la que precisamente la libertad del hombre es la que se ve amenazada y, al final, completamente anulada.

Para oponerse a estas fuerzas debemos echar una mirada a sus fundamentos ideológicos.

En los años setenta, se teorizó que la pedofilia era algo completamente conforme con el hombre e incluso con el niño. Sin embargo, esto formaba parte de una perversión de fondo del concepto de ethos. Se afirmaba —incluso en el ámbito de la teología católica— que no existía ni el mal ni el bien en sí mismos. Existía sólo un «mejor que» y un «peor que». No habría nada bueno o malo en sí mismo. Todo dependía de las circunstancias y de los fines que se pretendían. Dependiendo de los objetivos y las circunstancias, todo podría ser bueno o malo. La moral fue sustituida por un cálculo de las consecuencias, y por eso mismo deja existir.

Los efectos de tales teorías saltan hoy a la vista. En contra de ellas, el Papa Juan
Pablo II, en su Encíclica Veritatis splendor, de 1993, señaló con fuerza profética
que las bases esenciales y permanentes del actuar moral se encuentran en la gran

Audiencia del Santo Padre a la Curia Romana, 20 de diciembre 2010.

tradición racional del ethos cristiano. Este texto se ha de poner hoy nuevamente en el centro de atención como camino en la formación de la conciencia. Toca a nosotros hacer que estos criterios sean escuchados y comprendidos por los hombres como caminos de verdadera humanidad, en el contexto de la preocupación por el hombre, en la que estamos inmersos.

Esta catequesis quiere ser una contribución para que se hagan nuevamente audibles y comprensibles estos criterios como vías de la verdadera humanidad según las indicaciones del Papa Benedicto XVI en el campo de la antropología judeo-cristlana, especialmente por lo que concierne a la sexualidad.

El Cardenal Mauro Placenza, prefecto de la Congregación del Clero, en una conferencla a los seminaristas sobre la educación de los aspirantes al sacerdocio, durante un congreso sobre: «La dura batalla de la Iglesia por la castidad»', ha descrito de forma sintética la situación del ambiente del que ellos provienen y que es necesario tener en cuenta. Es la situación en la que nos encontramos inmersos también todos nosotros, y también nuestras familias.

Pansexualismo: análisis del cardenal Mauro Piacenza

«El haber separado, dentro de la sexualidad, el aspecto unitivo del procreatlvo, ha producido consecuencias devastadoras, no solo en el plano moral --lo cual ya tendría una gravedad inauditasino, con el pasar de los decenios, también en el plano psico-antropológico

Todos aquellos que han nacido después de los anos setenta-ochenta, han crecido en un clima cultural pansexualista e hipererotizado, en el cual los poderes fuertes del mundo, que intentan doblegar la libertad de los hombres hacia varios indecorosos intereses, no han ahorrado ningún medio, incluso con mensajes subliminales, filtrados desde la más tierna edad, hasta en algunas caricaturas, para obtener la "desestructuractón" del aspecto psico-afectivo de la persona humana, y, con eso, la sumisión del hombre a los propios instintos.

A aquella que podrlamos llamar la revolución sexual del post-sesenta y ocho, debe ser añadida, además, la invasión de los medios de comunicación social, sobre todo la televisión y, más recientemente, Internet, los cuales han llevado a todo hogar, es más, a cada habitación y recinto, imágenes antes nunca vistas y que permanecen impresas, desde la más tierna edad, en la memoria, en la fantasía y hasta en el inconsciente de las personas, las cuales se ven obligadas a actuar de un modo difícilmente controlado y controlable.

Si el pecado del origen ha hecho siempre particularmente frágil la dimensión psico-sexual del hombre, tales recientes y graves mutaciones no han determinado el verdadero y propio trastorno, insertándose no solamente en la esfera privada o de la tentación, sino convirtiéndose en una costumbre difundida, hasta llegar a ser cultura compartida, al punto de hacer parecer corno "extraño" al juicio común cualquier otro tipo de comportamiento. Tal situación, que podría, en un primer momento, aparecer como "apocalíptica", describe en realidad, no tanto las actitudes morales, cuanto la real situación cultural, en la cual, también aquellos que sienten la llamada al celibato y al Sacerdocio ministerial, están profundamente inmersos y de la cual, en el fondo, provienen.

Todavía, en tal contexto sociocultural, es desgraciadamente necesario reconocer
aquella que definiría la "pérdida de significado" de la afectividad, en
general, y
de la sexualidad en particular. Me explico. El haber separado artificialmente el

2 Conferencia del Cardenal Piacenza prefecto de la Congregación del Clero. a los Seminaristas del Piamonte: Turín, 11 de Mayo 2011.

El rechazo y la oposición, incluso por parte de Pastores de la Iglesia. a la encíclica "Humanar Vitae" del Papa Pablo VI, ha tenido consecuencias desastrosas hasta nuestros dios (nda).

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aspecto unitivo del procreativo en la sexualidad, ha reducido irremediablemente la amplia esfera de la afectividad al sólo ejercicio de la genitalidad, privándola de aquel contexto de "definitividad" que le es propio y, como consecuencia, se le ha "aligerado" simplemente la importancia y hoy, la ha banalizado decididamente.

No es un misterio que, en algunos ambientes, algunos jóvenes vivan un ejercicio completo de la genitalidad, con la desenvoltura con la que uno saludarla a otro dándole la mano.

Un tal contexto desorientado y desorientador no tiene consecuencias solamente en la esfera psicosexual, sino repercute en el ámbito total de las personas. Crecer en un contexto hípererotizado, en el cual, casi inconscientemente, se respira una sexualidad desordenada, tiene consecuencias también en el actuar cotidiano de las personas y en su modo de relacionarse.

La ideología de los "Gender"

Uno de los aspectos más determinantes e influyentes de este contexto pansexualista es la, así llamada, "teoría de los géneros". Son muchas las causas que han llevado a la ideologización de esta teoría, en la cual han confluido en los últimos veinte años los movimientos de la "revolución sexual" del 68, del movimiento feminista extremista, del movimiento gay: todos, movimientos de los que hablamos en su dia en la catequesis del curso 2005-2006.

Traigo a continuación dos relaciones que exponen el tema de los "géneros" de manera sintética y clara.

La primera relación es de Luccetta Scaraffia en el primer congreso internacional sobre ideología de géneros tenido en Pamplona el pasado mes de febrero en la Universidad de Navarra.4

La igualdad: camino maestro hacia la felicidad

La teoría del pender es una ideología de fondo utópico basada en la idea, ya propia de las ideologías socio-comunistas y fracasada míseramente, de que la igualdad constituye el camino real hacia la realización de la felicidad. Negar que la humanidad esté dividida entre hombres y mujeres pareció un modo de garantizar la igualdad más total y absoluta —y por lo lanto posibilidad de felicidad— a todos los seres humanos. En el caso de la teoría del pender, el aspecto negativo, constituido por la negación de la diferencia sexual, iba acompañado por un aspecto positivo la libertad total de elección individual, mito básico de la sociedad moderna que puede llegar incluso a suprimir lo que se consideraba, hasta hace poco tiempo, un dato de constricción natural ineludible."

La transformación social actual se está moviendo hacia la supresión de todas las diferencias —también de aquella, fundamental en todas las culturas, entre hombres y mujeres— con un ritmo que se ha acelerado cada vez más tras la difusión de los anticonceptivos químicos en los años sesenta.

En efecto, la separación entre sexualidad y reproducción permitió a las mujeres adoptar un comportamiento sexual de tipo masculino y por lo tanto desempeñar papeles masculinos cancelando cualquier obstáculo: aboliendo también la maternidad.'

'El texto integral de la intervención se puede hallar en Internet en cualquier motor de búsqueda.

s Un articulo sobre el "Cambio de sentido común sobre los temas bioéticos" de Andrea Passeri, aparece una breve carta fechada el 3 de Diciembre de 1972, en la tradicional rúbrica del correo de "Noi donne", la revista del UDI (Unione Donne hallarle), la más grande organización femenina italiana presente en todo el territorio nacional desde 1974.

"Creo que la verdadera liberación, la verdadera igualdad, puede llegar solamente con la ciencia y la técnica. Es decir: ¿Qué es y qué diferencia radicalmente al hombre de la mujer, y le permite a él trabajar como quiere? El hecho de que él no tiene que parir hilos, qoc no tiene ciclo menstrual, que no tiene que derrumbarse bajo el peso del embarazo o de la lactancia de los n(dos, y así todo lo demás. Pues bien, que se pase esta Incumbencia a las máquinas, es decir, a las Incubadoras. Antes o después, llegará a ser



La separación entre sexualidad y procreación provocó una separación entre procreación y matrimonio, y por lo tanto entre sexualidad y matrimonio: podemos percibir aqui las condiciones para la afirmación de los «derechos» al matrimonio y al hijo presentados por los grupos homosexuales y estrechamente ligados a la idea de gender, esto es, a la negación de la identidad sexual «natural».

La clave de la revolución del género es el lenguaje

La clave de la revolución del gender es el lenguaje, como han entendido determinados ordenamientos jurídicos, cambiando por ejemplo algún término —«progenitor» en lugar de «madre» y «padre», «parentalidad» en vez de «familia»— y eliminando así en los documentos a la familia natural.6 Con otra operación artificiosa se sustituye «sexo» con «sexualidad» y «sexuado» con «sexual» para confirmar que no cuenta la realidad, sino sólo la orientación del deseo.'

Y la demonización de todo tipo de diferencia no sólo se basa en una utopía de igualdad propuesta como camino real hacia la felicidad —.una utopía que sin duda tiene sus orígenes precisamente en aquella socialista que mostró sus desastrosas realizaciones en el siglo pasado—, sino que en este caso llega a un resultado extremo del pensamiento deconstruccionista, o sea, a la negación de la existencia de la naturaleza misma!

La ideología del gender se acogió con entusiasmo sobre todo en las organizaciones internacionales, porque corresponde a la política de ampliación de los derechos individuales considerada el fundamento de la libertad democrática: el problema del género ha sido el centro de las batallas políticas en las conferencias de la ONU en el Cairo y en Pekín.

Se trata de una historia poco conocida, es decir, "adoptar una perspectiva de
género significa (...) distinguir entre aquello que es natural y biológico de lo que

posible poner en una incubadora un huevo femenino y un semen masculino, y volver después de nueve mean a recoger el algo; se habla de esto todavía como de broma, pero no creo que sea más dificil que sub(r a la luna. llegadas a este punto, ye no habría más que diferencias Insignificantes. entre el hombre y M mujer. Me doy cuenta de que esta revolución biológica dejarla pasmados, por sus efectos psicológicos —pero por otro lado, no me parece para nade necesario que, por el simple gusto de permanecer siendo "mujer, en el sentido tradicional de la palabra. se tenga que sufrir también físicamente. Sobre este asunto quisiera oir el parecer de otras lectoras (Andrea Passeri, "El cambio de sentido común sobre los temas bioeticos" [el autor es un neocatecúmeno) en Lucceta Scaraffia, ed., "Bioética como historia", editorial Lindan, Turín 2011).

Este no es el delirio de una feminista comunista extremista de 1972. Esta tesis la mantiene, hoy por hoy, por ejemplo, el doctor Umberto Veronesi:



"La especie humana —dice Veronesi-- va evolucionando hacia


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