Variedad o variante lingüística



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Una variedad o variante lingüística es una forma neutral de referirse a las diferencias lingüísticas entre los hablantes de un mismo idioma.

Con el uso del término variedad se pretende evitar la ambigüedad y falta de univocidad de términos como lengua o dialecto, ya que no existen criterios unívocos para decidir cuándo dos variedades deben ser consideradas como la misma lengua o dialecto, o como lenguas o dialectos diferentes.



Tipología de variedades lingüísticas

  • Variedades geográficas. Los cambios de este tipo pertenecen a la variación diatópica y consisten en que existen variantes en la forma de hablar una misma lengua debidas a la distancia geográfica que separa a los hablantes.[1] Así, por ejemplo, en España le dicen cerillas al objeto que en América se denomina fósforos.

A estos cambios de tipo geográfico se les llama dialectos (o más propiamente geolectos) y, a su estudio, dialectología. Es importante aclarar que este término no tiene ningún sentido negativo, pues, erróneamente, ha sido común llamar dialecto a lenguas que supuestamente son “simples” o “primitivas”. Hay que tener presente, ante todo, que todas las lenguas del mundo, desde el punto de vista gramatical, se encuentran en igualdad de condiciones y ninguna es más evolucionada que otra. Por eso, es ilógico afirmar que una lengua es mejor que otra.

Los dialectos son, entonces, la forma particular con la que una comunidad habla una determinada lengua. Desde este punto de vista se suele hablar del inglés británico, del inglés australiano, etc. Sin embargo, hay que tener presente que los dialectos no presentan límites geográficos precisos, sino que, al contrario, se ha visto que estos son borrosos y graduales. De ahí que se considere que los dialectos que constituyen una lengua forman un continuum sin límites precisos. Muchos suelen decir que una lengua es un conjunto de dialectos cuyos hablantes pueden entenderse entre sí. Sin embargo, esto puede ser aproximadamente válido para el español, no parece serlo para el alemán, ya que hay dialectos de esta lengua que son ininteligibles entre sí. Por otro lado, estamos acostumbrados a hablar de lenguas escandinavas, cuando, en realidad, un hablante sueco y uno danés se pueden entender usando cada uno su propia lengua.

En lo que respecta al español, tradicionalmente se ha considerado que existen dos variedades generales: el español de España y el español de América.


  • Variedades sociales. A este tipo de variaciones se les llama también diastráticas y comprenden todos los cambios del lenguaje producidos por el ambiente en que se desenvuelve el hablante.[2] Dentro de este ámbito, interesa sobre todo el estudio de los sociolectos, los cuales se deben a factores como la clase social, la educación, la profesión, la edad, la procedencia étnica, etc. En ciertos países donde existe una jerarquía social muy clara, el sociolecto de la persona es lo que define a qué clase social pertenece. Ello supone, por supuesto, una barrera para la integración social.

  • Variedades situacionales. Conocidas también como variaciones diafásicas, este tipo de variantes involucra cambios en el lenguaje a partir de la situación en que se encuentra el hablante. Como se sabe, no hablamos igual en una fiesta de amigos que en una actividad religiosa. Desde este punto de vista, lo que provoca el cambio es el grado de formalidad de las circunstancias. El grado de formalidad se entiende como la estricta observancia de las reglas, normas y costumbres en la comunicación lingüística.[3]

Tomando en consideración este factor, los especialistas hablan de la existencia de diversos registros o estilos. De este modo, los enunciados “A los que estaban allí les entró risa cuando oyeron lo que les dijo el que hablaba” y “Las palabras emitidas por el conferenciante suscitaron la hilaridad del auditorio” difieren en su registro. Los hablantes, al momento de expresarse, deben elegir un registro adecuado a la circunstancia en que se encuentra.

No existe acuerdo en cuanto a cuántos y cuáles tipos de registros existen. Por lo general, se distinguen los siguientes: solemne, culto o formal, estándar, profesional, coloquial, vulgar y jergal.

En muchas regiones de América, el uso de los pronombres vos y usted se encuentra dentro de este tipo de variación, pues el primero se utiliza en contextos informales, mientras que el segundo se usa en situaciones formales. Así, todos somos susceptibles de ser interpelados con vos o con usted dependiendo del evento en que nos encontremos.

Las variedades pueden ser distinguidas, además de por su vocabulario, por diferencias en su gramática, fonología y prosodia. Por ejemplo, la adaptación de las palabras extranjeras.

Los vulgarismos e idiotismos son a veces considerados como formas de estilo, al estar limitados a variaciones de léxico, mientras que los argots pueden ser incluidos tanto en el concepto de variedad como de estilo.

[editar] Las variaciones lingüísticas en el español (España)


  • Variación diatópica (espacial). El dominio español de España puede dividirse en dos grandes zonas: la septentrional y la meridional. La diferencia básica entre ambos dominios reside en la diferente pronunciación de la /s/ al final de sílaba. Mientras que en la mitad norte ese sonido se pronuncia, en la mitad sur se convierte en una /h/ aspirada que, en ocasiones, se pierde al final de palabra. Ejemplos: espera frente a ehpera [ɛhˈpʰeɾa], colores frente a coloreh [koˈloɾɛh] o colore [koˈloɾɛ]. Por otro lado, superpuestas con la formas propiamente castellanas, en cada una de esas dos zonas se distinguen diferentes variantes romances regionales como el leonés, el aragonés, el andaluz o el canario, que dependiendo del contexto presentan mayor o menor influencia sobre la lengua estándar.

Las diferencias geográficas nunca son abruptas sino graduales, y la transición entre los diferentes dominios dialectales resulta razonablemente progresiva, aunque no exactamente continua. En la transición de una variedad a otra se distinguen isoglosas que en ocasiones tienden a agolparse en torno a una barrera natural. Así, por ejemplo, las hablas andaluzas, las hablas castellanas o las hablas leonesas no son homogéneas. No todos los andaluces sesean o cecean ni tampoco todos los leoneses distinguen la /ll/ de la /y/ en la pronunciación. Entonces, ¿por qué hablamos de variedades distintas? Por varias razones:

  • Por su distinto origen histórico: No todas las variedades geográficas del español tienen el mismo origen.

  • Por la existencia de normas regionales de corrección.

  • Por la existencia de características específicas con las que asociamos la variación geográfica. Por ejemplo, aunque no todos los andaluces seseen, consideramos típicamente andaluz el seseo.

[editar] Otras variedades lingüísticas

En sociolingüística se utilizan además, y entre otros, los siguientes términos, para designar, dentro de variedad lingüística, formas del habla que no son compartidas por el conjunto de los hablantes de un idioma o dialecto:



  • Argot.

  • Cronolecto, variedad de un idioma o de un dialecto geográfico usada por un grupo etario, los cronolectos (especialmente entre los adolescentes) suelen tener características argotales. Los cronolectos más estudiados son el lenguaje infantil y el juvenil. En situaciones de cambio lingüístico, los cronolectos de diferentes grupos de edad pueden diferir bastante en rasgos que están en proceso de cambio.[4]

  • Ecolecto, variedad de un idioma o dialecto utilizada por un número muy reducido de personas (por ejemplo, los miembros de una familia, de un grupo de amigos).

  • Etnolecto, variedad hablada por los miembros de una etnia, término muy poco utilizado, ya que, por lo general, se trata de un dialecto geográfico.

  • Geolecto, variedad de una lengua o dialecto hablada en una zona geográfica muy determinada, y sólo en esa zona. Por ejemplo el pixueto, dialecto del asturiano que sólo se habla en la villa de Cudillero, o el monegasco dialecto de la lengua provenzal, que sólo se utiliza en el Principado de Mónaco.

  • Ideoléxico, variedad moldeada de acuerdo a alguna ideología. El idioléxico más estudiado es, probablemente, el lenguaje políticamente correcto.

  • Idiolecto, variedad de la lengua hablada por una persona, es decir, el término se refiere al conjunto de peculiaridades que una persona usa sistemáticamente y en la que difiere del uso de los miembros de su comunidad lingüística.

  • Lengua sagrada, algunas etnias como los dogones, pueblo establecido en Malí y Burkina Faso (África), tienen dos lenguas, una de uso cotidiano y otra, secreta, para las ceremonias religiosas.

  • Sexolecto, conjunto de particularidades del habla, propias de los hombres o de las mujeres.

  • Sociolecto, conjunto de particularidades del habla típicas de una clase o de un estrato social.[4]

  • Tecnolecto, conjunto de palabras y locuciones propias del lenguaje profesional.[4]





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