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Universidad Veracruzana

Instituto de Investigaciones Psicológicas


Especialidad en Psicología Comunitaria a Distancia

PSICOLOGIA DE LA COMUNIDAD


EDITORES: MTRO. JOSE GOMEZ DEL CAMPO Y MTRO. JOSE HERNANDEZ VARGAS.

UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA.

DEPARTAMENTO DE PSICOLOGIA.

MARZO DE 1989.

Roles, características y formación del psicólogo comunitario .

Características del psicólogo comunitario.

James G. Kelly. Universidad de Michigan.

Al surgir el campo de la psicología comunitaria se presentan muchas oportunidades para desarrollar nuevas perspectivas para los roles del psicólogo como un participante activo en el desarrollo de los recursos de la comunidad. La psicología comunitaria puede tener varios puntos de referencia. Puede ser vista como una extensión de la psicología clínica, en donde su papel es el de un recurso terapéutico para pacientes individuales y para grupos en tratamiento en una comunidad geográfica específica. La psicología comunitaria también puede ser vista como equivalente de la salud mental comunitaria. Aquí el término se refiere a la organización de los servicios comunitarios existentes a los múltiples niveles de profesionales y no profesionales para la prevención de los trastornos mentales.

Esta segunda definición enfatiza la misión y las prácticas de la salud pública en contraste con la medicina clínica, como en el primer ejemplo. La psicología comunitaria puede referirse también a aquellos problemas psicológicos y sociales que pueden ser estudiados por los métodos establecidos en las ciencias de la conducta. En esta instancia, el término psicología comunitaria representa un conjunto de tópicos a investigar y evaluar por una amplia gama de psicólogos, sociólogos y especialistas urbanos. La psicología comunitaria también puede representar un objeto para crear un ambiente social que ofrezca a sus miembros un sentimiento de "comunidad". Los psicólogos comunitarios aportan elementos para cada una de estas ideas, así como muchos otros puntos de vista. La evolución del campo sin duda definirá cuáles de estos diferentes enfoques madurarán, cuáles se combinarán y cuáles desaparecerán. Al avanzar este proceso, deberán surgir todavía criterios adicionales para evaluar la profesión.

Las ideas que han estimulado el pensamiento de quien esto escribe han surgido cuando la psicología comunitaria está definida en relación a las condiciones naturales de la comunidad. Al vivir la experiencia de evaluar una comunidad natural, me he visto estimulado por lo adecuado de las analogías tomadas de la ecología biológica, las cuales pueden aportar nuevas dimensiones para visualizar el trabajo comunitario. Enseguida se describen siete características del psicólogo comunitario, que se derivan de experiencias personales y que han enriquecido con la analogía ecológica.

Una de las piedras angulares de la perspectiva ecológica es que se enfoca al contexto local. La premisa de la perspectiva ecológica es que los servicios comunitarios como intervenciones en una comunidad específica, debieran contribuir al desarrollo de la comunidad. Para decirlo en forma breve, la perspectiva ecológica es la evaluación de un escenario natural a fin de rediseñar el contexto que gira en torno a un problema social, de manera que un problema comunitario específico se altere a medida que el medio ambiente que lo contiene se modifica. La perspectiva ecológica ofrece la posibilidad de no enfocarse únicamente a los efectos sino a las causas sistemáticas. Los detalles e implicaciones de la perspectiva ecológica han sido presentados en otro lugar (Kelly, 1966, 1968, 1969, 1970a, 1970b, Mills y Kelly, en impresión, Trickett, Kelly y Todd, en impresión). Estos comentarios se enfocan en los derivados de esa perspectiva, es decir, en el comportamiento del psicólogo comunitario al llevar a cabo su trabajo en la comunidad.

Se espera que al hacer explícitas estas características, el poder de la analogía ecológica se reafirme. Para este autor, el adoptar la perspectiva ecológica significa desligar el enfoque en nuestras comunidades de nuestras aspiraciones personales, de las instituciones importantes en la localidad, y, en lugar e ello, convertir las circunstancias y los eventos locales en el foto de nuestro trabajo. Llevar a cabo dicha empresa significa hacer cosas nuevas y diferentes, significa conocer la complejidad de la comunidad como un todo a fin de identificar los talentos y recursos que todavía están presentes pero ocultos. Significa identificar a aquellas personas que se interesan en su comunidad. Tras haber participado durante la década pasada en el trabajo de cuatro comunidades diferentes me siento motivado por el creciente número de personas que veo que se preocupan por su comunidad y que desean unirse a la aventura.

En ver a una comunidad ecológicamente significativa ver como se inter-relacionan las personas, sus roles, las organizaciones y los eventos. Si podemos ver la comunidad como una serie de sistemas inter-relacionados, tenemos una mejor oportunidad de diseñar proyectos y servicios que se aproximen a las necesidades de la comunidad total. El nuevo programa ecológico puede establecerse desde la base en la comunidad, y no restringirse por ejemplo, únicamente a un grupo de profesionales o a un estrato social. La perspectiva ecológica afirma que si nos colocamos en el interior de un contexto social, es más probable que hagamos un esfuerzo para resolver un problema en la comunidad, y no simplemente ofreceremos una fórmula congruente con nuestras habilidades profesionales. Uno de los mayores impedimentos en el suministro de servicios humanos es la resistencia de los profesionales a trabajar sobre problemas genéricos, como los definen los ciudadanos. Ciertamente, los grandes problemas de la pobreza, el racismo, y la contaminación van más allá de nuestras capacidades actuales. El desarrollo ecológico de una comunidad significa que el profesional debe tener el deseo de desarrollarse. Debe ser capaz de dejar su estuche profesional y adiliarse a muchas y diferentes personas y a los recursos que éstas posean. Proporcionar bienestar ecológico significa ayudar a desarrollar los recursos naturales de una comunidad. El bienestar no representa la ausencia de enfermedad en los individuos, el bienestar se concibe como el desarrollo y la creación de recursos dentro de la comunidad.

Para la perspectiva ecológica los criterios sufren un cambio y se orientan hacia las inter-relaciones de las personas, hacia la forma en que los recursos se mantienen y se fortalecen, hacia el modo en que las sub-unidades de la comunidad pueden crecer y evolucionar, hacia la manera en que la comunidad se adapta a nuevas influencias, hacia el como las comunidades múltiples y más pequeñas se suceden unas a otras a través del tiempo. Percibir la comunidad como un conjunto complejo de recursos ofrece una nueva dimensión desde la cual empezar a visualizar un contexto local particular, por ejemplo ¿cuáles son las restricciones que impiden el desarrollo de la comunidad local? ¿Estas restricciones relacionadas con la pobreza o con la abundancia? ¿Representa una estricción la falta de determinación de las autoridades superiores o la longevidad de las mismas? La cuestión es qué procesos, qué roles, qué personas están limitando el desarrollo? Al efectuar un análisis, los diferentes contextos dentro de la comunidad serán vistos con claridad. Al fabricar un diseño para el progreso de la comunidad, éste puede adaptarse no sólo al problema como lo define el profesional, y no únicamente a los intereses de un subgrupo, sino que se pueden desarrollar programas comunitarios que afecten los estilos de vida de la comunidad total y su desarrollo futuro.

Por ejemplo, se podría crear un programa de salud mental comunitaria para proporcionar servicios de salud mental directos a una población particular, siendo los miembros de las profesiones de la salud mental quienes tomarían esta iniciativa. El mismo programa de servicios puede desarrollarse, sin embargo, con el propósito específico de crear nuevos recursos comunitarios al mismo tiempo que se proporcionan servicios a las personas de los necesitan.. No existen muchos ejemplos de casos en que los no profesionales sean un recurso para el desarrollo de la comunidad cuando son parte integral de un programa de salud mental comunitaria. Con mucha frecuencia éstos son réplicas del profesional con un status menor, aunque tengan igual o más responsabilidad en el programa. Una intervención ecológica, entonces, incluye los medios para que la comunidad funcione como un mejor ecosistema al resolver un problema comunitario, enfocándose en dos procesos: solucionar un problema y desarrollar la comunidad. Esta síntesis aumenta la satisfacción tanto de los ciudadanos como de los profesionales, y mejora la vitalidad de la comunidad. El narcisismo de los profesionales elitistas es inaceptable, y los ciudadanos se involucran y se identifican claramente como colaboradores en este trabajo.

¿Cómo se adquiere una perspectiva ecológica? ¿Cuáles son las conductas deseadas en un psicólogo comunitario que actúa como un ecólogo? Las siguientes siete características ofrecen un punto de partida para una expedición ecológica. Sin embargo, poner estas ideas en práctica requiere de un reacomodo de nuestros contextos de aprendizaje. Adquirir estas cualidades ciertamente implica adoptar enfoques de entrenamiento diferentes, si no es que radicales, y requiere nuevos criterios de selección de personas para servir a la comunidad. Estas ideas requieren de nuevos tipos de contextos sociales para complementar lo que se da en las aulas. Aquí están entonces algunas características del psicólogo comunitario. Estas siete características se sugieren no como un credo universal, sino más bien como una guía para evaluar el desempeño del psicólogo comunitario.



Una capacidad claramente identificada.

El psicólogo comunitario debe hacer bien al menos una cosa. Basándose en los puntos de referencia mencionados en la introducción debe ser capaz de ser terapéutico con los individuos, de organizar un servicio comunitario, de estudiar un problema social complejo, o de crear una comunidad para otros. Sin una capacidad reconocible habrá pocas oportunidades para que el psicólogo comunitario esté en posición de resolver problemas genuinos en la comunidad. La expresión de "capacidad" define el modo como el psicólogo comunitario se relaciona con la comunidad, ya sea que esté conociendo los conflictos de roles en las organizaciones de la comunidad, ayudando en la selección del personal para un proyecto específico, o entrenando trabajadores para el desarrollo de la comunidad. Una capacidad visible es a la vez una póliza de seguros ya que cuando las ambigüedades y los niveles de stress se intensifican, el psicólogo comunitario puede conseguir otro empleo.

Esta cualidad, la capacidad, se enfatiza primero porque es la característica desde la cual se desprenden otras. En el desarrollo de los profesionales he observado una tendencia a utilizar la técnica del reflejo en gran escala y a sentirse como una fuente inagotable de autorealización. Me pregunto si tales personas pueden sobrevivir en un mercado profesional abierto. El entrenamiento para el trabajo comunitario necesita más que un número interminable de sesiones de auto-crecimiento. Las comunidades requieren que sus problemas se resuelvan, hay un niño que necesita aprender, una ley para revocarse, un presupuesto a prepararse, inevitablemente, hay alguna decisión que tomar. Afirmo que se deberán aprender habilidades relativas al proceso, simultáneamente con el aprendizaje de alguna habilidad técnica. El psicólogo comunitario busca el escenario en donde su creatividad puede tener expresión y se esfuerza por adquirir nuevas habilidades. Lo que la perspectiva ecológica ofrece son algunas sugerencias para elegir los contextos donde puede expresar su capacidad.

El aprendizaje de una habilidad tiene todavía otra utilidad, y es que puede y debe ser transmitido a los miembros de la comunidad anfitriona, proporcionando así una habilidad a la localidad. El enfoque ecológico requiere que las aptitudes sean transmitidas y no solamente premiadas. Esto también estimula al psicólogo a aprender como traducir y variar sus habilidades de un lugar a otro. Entender cómo un contexto afecta la expresión de una habilidad es de gran importancia, especialmente si dicha habilidad no está siendo utilizada. Uno de los requisitos más importantes para el trabajo comunitario es comprender porqué una aptitud no es utilizada en un contexto social determinado. Es muy común ver algún recurso valioso disponible no esté siendo aprovechado. Con frecuencia esto se debe a que el tipo o la clase de recurso no se ajusta a las normas sociales de una cultura en particular. Si los rasgos del entorno social van más allá de la habilidad del psicólogo comunitario para enfrentarse a las demandas de la localidad, éste tendrá que adquirir nuevas destrezas.

La tesis de la perspectiva ecológica es que el psicólogo comunitario adapte sus aptitudes a las demandas de diferentes entornos. No es suficiente ser competente, él debe comunicar y expresar sus habilidades a fin de que éstas sean adoptadas por los recursos locales. Para proporcionar bienestar ecológico, el psicólogo comunitario debe interesarse en la localidad y no sólo en que se premie su capacidad.

Creación de una identidad ecológica.

Después de que se aprenda alguna habilidad y se hacen esfuerzos para que los miembros de la comunidad la adopten, el psicólogo comunitario puede empezar a desarrollar la cualidad de identificarse con la comunidad total. La perspectiva ecológica propone que parte de la propia identidad del psicólogo comunitario debe estar relacionada con la comunidad natural con la que está trabajando. Su definición de sí mismo está determinada por su involucración directa con la comunidad. Definirse a sí mismo como poseedor de un rol profesional en el entorno circundante ayuda a acelerar el tipo de involucración que es necesario para diagnosticar los diferentes contextos sociales que son parte de la comunidad. Si la fuente primordial de identidad es el rol profesional del psicólogo comunitario, él no será capaz de desplazarse fácilmente y ver la localidad desde diferentes perspectivas. El psicólogo comunitario, como ecólogo, necesita involucrarse emocionalmente para emprender su expedición a los diversos ambientes de la comunidad. La expresión abierta y directa de su interés, más la ecuanimidad que ha logrado a través de su competencia, pueden capacitarlo para convertirse en un valioso recurso. Ciertamente, el decidir dónde se puede ser útil en una comunidad requiere una gran cantidad de interés y afecto hacia la comunidad, para ser capaz de incursionar hasta en las zonas más difíciles.

Deben hacerse algunos otros comentarios acerca de la forma de expresar su interés. Construir una eco-identidad ciertamente no significa desparramar sentimientos positivos por todos los rincones y esquinas del entorno. Se refiere más a interesarse lo suficiente en la comunidad a fin de que todos sus sectores sean explorados, observados y digeridos. El psicólogo comunitario, según dice la tesis ecológica, no puede entender sobre qué problemas trabajar, a menos que vea las diferentes áreas geográficas y sepa algo acerca de como estas áreas afectan el proceso político y como están inter-relacionadas las sub-comunidades. Su amor hacia la comunidad es expresado mediante su participación dinámica y sus intentos de desenmarañar los embrollos y las sutilezas de la comunidad. Tiene que interesarse lo suficiente como para trasladarse más dinámicamente en la comunidad. Esta característica reafirma que la complejidad en la vida de la comunidad es similar a la complejidad de un estanque o de un arroyo que se adapta a su ambiente circundante. El psicólogo comunitario está interesado en asimilar esta complejidad.

Aprender como evaluar una comunidad añade otro aspecto: cómo encontrarse y relacionarse con las personas que son diferentes al psicólogo comunitario, y cómo interesarse en ellas. Esta inmersión en la comunidad tiene una función adaptativa, ya que ofrece aún otro medio para que el psicólogo comunitario incremente sus propias habilidades. Esto es particularmente visible cuando el psicólogo comunitario está en una comunidad que es muy diferente de su comunidad de origen. Verdaderamente se requiere de una gran firmeza para internarse en una comunidad, para captar el rango de conductas que se dan, los estilos de vida, y los conflictos, sin volverse inmune ante su diversidad y ver solo un caos. Enfrentarse a las ambigüedades del ambiente requiere que el trabajador comunitario sea sostenido e impulsado por su compromiso de entender la comunidad.


Tolerancia hacia la diversidad


Cuando el psicólogo comunitario ingresa a una gran comunidad seguro de su capacidad y de su incipiente afecto por esa comunidad, y se empieza a insertar en los diferentes contextos de la comunidad, es probable que encuentre su buena voluntad y responden ante la adversidad. Esto puede ser confuso y con más frecuencia contradictorio.

Manejar estas inconsistencias demandará de una amplia perspectiva para saber como contrastar y comparar varias culturas y como obtener más información acerca de su historia y de sus expectativas en cuanto a resultados futuros. La habilidad de apreciar las diferencias entre personas y grupos se refiere a una búsqueda activa de lo que significan estas diferencias. Captar y entender esta variabilidad es importante porque nos ofrece medios para pronosticar la dirección del desarrollo futuro de la comunidad. La habilidad del psicólogo comunitario se refleja en su capacidad de observar variantes en la manera como las personas se enfrentan a una tragedia, como confrontan las desigualdades sociales, como inician un proceso legal, y celebran las buenas ocasiones.

El axioma que define la presencia del psicólogo en la comunidad es: existe algo válido en cada caso, aunque algo incompleto en todos ellos. Otro elemento importante relacionado con la participación en la comunidad es la base mediante la cual los diversos recursos pueden canalizarse directamente hacia la comunidad. Existen diversos recursos que podrían contribuir al desarrollo de la comunidad, pero al igual que en todos los sistemas orgánicos, los recursos deben administrarse. Esta característica del psicólogo comunitario representa su interés por comprender como se manejan y como se relacionan estos recursos. Si se puede entender la forma en que estos recursos están asociados, o su relación potencial, entonces habrá algún mérito en discurrir como aprovechar estos recursos no utilizados y ayudar a que jueguen un papel nuevo y auténtico en la comunidad. Si se puede trabajar con los diversos recursos disponibles, es probable que los nuevos recursos también puedan contribuir en la localidad.

Esta característica pide al psicólogo comunitario que busque tantas oportunidades como le sea posible para ver los diversos factores que están contribuyendo con la comunidad. Esta característica representa el intento de comprender, por ejemplo, en cuáles contextos sociales se pueden relacionar los adultos con los jóvenes, cuáles servicios comunitarios pueden trabajar juntos para resolver un problema, y qué secciones específicas de la comunidad puede esperarse que trabajen en determinados problemas. La tolerancia por la diversidad no se expresa pasivamente como una actitud de "sábelo-todo", la tolerancia por la diversidad es la habilidad para poner a trabajar recursos que ayuden a asegurar opciones que prolonguen la vida de una comunidad. La diversidad representa un esfuerzo activo para impulsar a la comunidad a hacer planes para su futuro.



Manejo efectivo de recursos variados.

No es suficiente ser tolerante ante la variabilidad. El psicólogo comunitario maneja activamente esta variedad de recursos a fin de que contribuyan con la comunidad total . El psicólogo comunitario trabaja en la formación de un repertorio para responder ante un gran número de personas que discrepan con él, y para minimizar sus contribuciones negativas a la comunidad. Esta característica está mucho más cerca de lo que podría llamarse empatía, pues significa que el psicólogo comunitario puede asumir el rol de otros e ir más allá de los roles expresivos y de las posturas que con frecuencia exhiben las personas. El psicólogo comunitario también debe ser capaz de ponerse por encima del rol estereotipado y de no ser frenado por las actitudes defensivas de algunas personas, sino ir más allá y buscar las habilidades y el talento. Esta característica, más que las otras, habla directamente de la efectividad interpersonal que se requiere en el psicólogo comunitario. Este debe ser capaz de evaluar rápidamente a las personas en un contexto natural y relacionarse con ellos con sencillez y respeto. Esta característica ciertamente significa que el psicólogo comunitario es parte del mundo de las ideas. Significa que el psicólogo comunitario es agresivo, que se involucra, y que tiene acceso a su propia psique. Significa que puede superar las confrontaciones, las lizonjas, el menosprecio y la crítica, y mantenerse en su ruta hacia el talento. Esta característica representa el vivir al día con los eventos de la comunidad, e incluye la capacidad de convertirse en un recurso para personas desconocidas ante sucesos inesperados. La perspectiva ecológica dirige al psicólogo comunitario a enfocarse en la relación de roles formales e informales que caracterizan a los contextos sociales, a fin de averiguar como estos contextos afectan a la expresión de los recursos necesarios. Identificar las cualidades y las habilidades que son necesarios en una comunidad es el trabajo central del desarrollo comunitario. Para muchos psicólogos comunitarios esta característica representa un interesante atributo, por tratar de ir más allá de cualquier restricción y de la actitud defensiva de otros compañeros profesionales, y de ayudar a crear un contexto social donde los profesionales y los ciudadanos puedan aprender como trabajar juntos y, por ejemplo, aprender como interactuar de manera efectiva. Trabajar efectivamente con una variedad de recursos no es un trabajo sobrehumano, se requiere también que el psicólogo comunitario sepa cuando pedir ayuda, cuando solicitar descanso y rehabilitación, y cuando retirarse del combate.

El manejo efectivo de recursos variados define el rol operacional del psicólogo comunitario, enfocándose en la situación física y reuniendo los recursos disponibles. El desempeñar este rol incluye una actividad importante y poco común, esto es, conecta los recursos disponibles a la solución de un problema comunitario. Crear dicha conexión es el primer paso para el desarrollo futuro de la comunidad. La expresión de esta habilidad ofrece un modelo del rol para solución de problemas en la comunidad y fija el tono y la dirección de la adaptación, o de la sobrevivencia, del psicólogo comunitario.

El compromiso de tomar riesgos.

Las cuatro características previas se derivan de la participación en el trabajo comunitario en combinación con los aportes de la perspectiva ecológica. Estas cuatro características, que representan una capacidad claramente definida, una identidad que se relaciona directamente con el ambiente local, una tolerancia por la diversidad, y la efectividad para manejar una variedad de recursos, proporcionan el contexto para el rol del psicólogo comunitario. Las siguientes tres características representan valores, más que conceptos y sugieren ejemplos de lineamiento internos que el psicólogo comunitario puede establecer por sí mismo.

La característica de comprometerse a tomar estos es particularmente problemática para la mayoría de los profesionales, pero se vuelve crítica si el psicólogo comunitario va, de hecho, a ser un recurso para la comunidad. Tomar riesgos no se refiere a cometer actos impulsivos o a la exteriorización de un capricho. Tomar riesgos, en este contexto, se refiere a convertirse en un defensor de una causa real y ayudar a la comunidad a salir de su situación estática actual. Significa participar con los ciudadanos en los programas sociales que pueden fracasar. Significa trabajar con personas que se considerarían extrañas de no ser por las circunstancias actuales. Tomar riesgos significa apoyar a una persona marginada, significa tomar una posición personal en una cuestión debatible y tratar de comportarse en tal forma que las personas son un status bajo, que son ahora débiles en lo económico y en lo político, influyan en la manera que el psicólogo comunitario utiliza su tiempo, en la misma medida que los más afortunados e independientes.

Reafirmar esta característica parte de la premisa de que las tensiones desadaptativas en una comunidad dada ofrecen puntos de elección importantes para el desarrollo futuro de la comunidad.

El hecho de que los ciudadanos soliciten apoyo y pidan ayuda puede significar que ciertos recursos ya no están disponibles para ellos. Al ser capaz de responder a estas señales de un funcionamiento desadaptativo se puede dar apoyo real a la comunidad total. Esta interdependencia de recursos es vista como crítica para el desarrollo de una comunidad. Si se puede dar apoyo real a un grupo marginal, se espera una mayor oportunidad de conectar recursos conocidos pero invisibles tanto a la comunidad anfitriona como a la marginal. El valor de comprometerse a tomar riesgos significa poner a un lado la necesidad de logro del profesional y la aspiración de apostar solo a los ganadores. Comprometerse a tomar riesgos afecta no solo las cuestiones personales sino que también incluye un compromiso en los proyectos difíciles de la comunidad. La resolución de comprometerse del psicólogo comunitario se comunica a los ciudadanos, ya que puede generar nuevas opciones aún si el proyecto fracasa. Hay con frecuencia un beneficio considerable que surge durante falla temporal de un proyecto, y su breve fracaso puede definir la causa para energizar nuevas comunidades con sobrecargas de actividad, si para el psicólogo comunitario está clara su posición, estará listo para un nuevo riesgo.

El compromiso de tomar riesgos, por tanto, requiere que el psicólogo participe en el trabajo comunitario cuando la recompensa está indefinida, y cuando puede haber deserción si el proyecto fracasa. Si el psicólogo comunitario piensa que existe alguna posibilidad de que la comunidad se reintegre, debe entonces definirse en un rol de ayuda, aunque este rol sea poco común. Históricamente, el desarrollo exitoso y efectivo de una comunidad está relacionado con la factibilidad de que se lancen proyectos audaces por los grupos o movimientos creados en la misma comunidad.



Equilibrio metabólico de paciencia y fervor.

Esta característica, quizás, está más relacionada con el estado de salud y el estado de ánimo. La importancia de la idea se desprende de observaciones hechas sobre el proceso bajo el cual las comunidades establecen una diferencia en la manera en que se ayuda a las personas. Ser realmente útil requiere de ciclos de paciencia para lograr metas a largo plazo, alternados con ciclos de entusiasmo para cumplir objetivos a corto plazo. El que esto escribe ha visto que con mucha frecuencia el estilo del trabajador comunitario es o demasiado paciente o demasiado entusiasta. Siendo así, el trabajador se pierde de la oportunidad de ser entusiasta o paciente cuando la situación justifica un estado de ánimo pero no el otro. Aprender como equilibrar estas energías implica que el trabajador debe crear una perspectiva para ayudarse a sí mismo a ver como llegar de una parte de su objetivo a la otra. No es simplemente cuestión de poder ser rápido o lento, o de saber cuando equilibrar la expresión de ambas habilidades, el psicólogo comunitario debe ser capaz de transmitir este metabolismo a los demás y de tener influencia cuando otros elementos en la comunidad expresen su punto de vista.

Una manera de ayudar a clarificar como equilibrar la expresión de respuestas muy activas o muy pasivas ante el trabajo comunitario es tener una clara concepción de las diferentes restricciones que afectan a una actividad determinada. El psicólogo comunitario necesita tener una idea realista de los obstáculos para el cambio. Es importante saber cuanta energía se requiere para alterar el problema. Saber cuando movilizarse y cuando detenerse en un "arte" en el trabajo comunitario. Es también muy importante expresar este tipo de ideas a la población. Esta idea implica, en parte, aprender como llegar de una meta a otra, implica conocer la clase de recursos que se necesitan en un momento determinado para resolver el problema, e implica la habilidad para definir el problema sobre el cual se deben enfocar las energías. Mediante la evaluación de la red de factores que impiden el desarrollo de la comunidad, habrá una oportunidad para definir prioridades más claramente y para organizar los esfuerzos.

Debido a que el trabajo comunitario es incierto y carece de la precisión que generalmente acompaña a muchos roles de trabajo, con frecuencia es útil festejar las ocasiones de logro y éxito de aquellos que se dedican al trabajo comunitario. El trabajo comunitario puede sostenerse mucho mejor si los participantes comparten generalmente sus éxitos y sus triunfos, y se apoyan mutuamente durante las buenas y malas. De este modo, el psicólogo comunitario apoya a aquellos que han trabajado y también tiene una mejor comprensión de las frustraciones y de las alegrías que experimenta en su trabajo. Una de las situaciones más lamentables es ver a un profesional bien entrenado atrapado en un ciclo metabólico deficiente, o demasiado enajenado para crear un ambiente enriquecedor para los demás y para sí mismo. Sin un ambiente cálido, el mismo metabolismo del psicólogo comunitario decaerá. Si el psicólogo comunitario es incapaz de crear un ambiente nutritivo para sí mismo, o si se tiene acceso a dicho contexto, probablemente debe posponer su trabajo comunitario hasta que pueda construirlo. Aquellos psicólogos comunitarios que están involucrados activamente en el entrenamiento de la siguiente generación de psicólogos comunitarios tienen una oportunidad y una responsabilidad de crear contextos sociales activos y funcionales que ayuden a los que ayuda.



Renuncia al prestigio y al reconocimiento.

La última característica se refiere a la manera en que se disfruta del éxito en el trabajo comunitario. Lo que caracteriza al psicólogo comunitario es que se esfuerza por adquirir la primera de estas seis cualidades y disfruta del desarrollo de la gente y de las comunidades sin buscar la atención ni los aplausos del público por sus servicios. Con demasiada frecuencia los profesionales tienen una frágil vanidad y quieren asegurar que se les dé crédito por lo que hacen. Esta necesidad de obtener un reconocimiento explícito por su trabajo muchas veces significa que los profesionales buscan los problemas fáciles y de corto alcance, que puedan tener un resultado evidente y definitivo. Cuando el psicólogo comunitario es capaz de trabajar en las cuestiones más difíciles y problemáticas, con mucha frecuencia lo hace en silencio, con cierta ambivalencia, y como ciudadano. Aquí estoy proponiendo que se lleve una bandera nueva, la bandera del trabajo comunitario. Servicio comunitario para el que esto escribe significa que los criterios de éxito no son personales, sino que los criterios se refieren a la manera en que se acoje el trabajo, lo que contribuye a la comunidad, y a su evaluación. La publicación de los buenos trabajos en los artículos periodísticos y currículum vitae con mucha frecuencia es indicio del valor que se le da al consumo, un consumo de publicación de hazañas profesionales. Estas publicaciones no reflejan por sí mismas las hazañas que se han llevado a cabo. Lo que debe reafirmarse es que se necesita un nuevo conjunto de criterios para el trabajo científico, criterios para la evaluación de ambientes naturales que conduzca a un tipo de ayuda real y útil para los trabajadores comunitarios. Aquí de nuevo el psicólogo comunitario muestra su compromiso si se enfoca en las consecuencias de su trabajo más que en el trabajo mismo. La tarea es desarrollar recursos para la comunidad y no buscar relaciones jerárquicas en las cuales el psicólogo comunitario espera que por su status va a ser capaz de resolver cualquier problema. El psicólogo comunitario, como lo especifica esta característica, actúa como un igual en su trabajo, como si el lema de su trabajo fuera inspirado por la comunidad.

Al alentar interacciones equitativas y preocupándose sobre lo que pasa con estas interacciones, el psicólogo comunitario está validando por sí mismo lo que muchos ciudadanos ya saben, o sea que la comunidad debe tener la última palabra en lo que se juzga como "bueno". La recompensa para el trabajador comunitario eficiente vendrá cuando se le invite a trabajar en problemas más difíciles todavía. Hacer un buen trabajo también significa estar disponible en los momentos difíciles. La presencia del psicólogo comunitario en tales ocasiones le permite tener la humilde y enriquecedora experiencia de presenciar las restricciones para el desarrollo, y si está presente y hace algo, puede tener la satisfacción de lograr una diferencia durante una crisis. Si participamos del calor de dichos eventos, podemos también disfrutar de su reflejo, y nuestros colegas nos valorarán y disfrutarán de nuestro trabajo también.

Conclusión.

La teoría de la que parten estos comentarios es ecológica y afirma que el psicólogo comunitario sobrevive al llevar a cabo buenos trabajos en diferentes contextos y se enfrenta a personas diversas y problemas reales. Las siete características presentadas son sugerencias para definir el comportamiento del psicólogo comunitario y para revisar nuestros métodos de entrenamiento. Se propone que las características de la psicología comunitaria se cumplan cuando la comunidad es el principal recurso tanto para las energías como para el trabajo del psicólogo comunitario.



REFERENCIAS.

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