Universidad Vera



Descargar 1.36 Mb.
Página1/3
Fecha de conversión23.05.2018
Tamaño1.36 Mb.
Vistas119
Descargas0
  1   2   3



Universidad Veracruzana

ECCIÓN GENERAL DEL ÁREA ACADÉ DE CIENCIAS DE LA SALUD

PLAN DE ESTUDIOS
LICENCIATURA EN PSICOLOGÍA





DIR MICA
2. Fundamentación. Introducción.

2.1. Análisis de las necesidades sociales.

2.1.1. Contexto internacional

2.1.2. Contexto nacional

2.1.3. Contexto regional

2.2. Análisis de los fundamentos disciplinares.

2.2.1. Evolución de la(s) disciplina(s) central(es)

2.2.1.1. Trayectoria

2.2.1.2. Prospectiva

2.2.2. Enfoques teórico-metodológicos.

2.2.3. Relaciones disciplinares, multidisciplinarias e interdisciplinarias

2.3. Análisis del campo profesional

2.3.1. Ámbitos decadentes

2.3.2. Ámbitos dominantes

2.3.3. Ámbitos emergentes

2.4. Análisis de las opciones profesionales afines

2.4.1. Contexto internacional

2.4.2. Contexto nacional

2.4.3. Contexto regional

2.5. Análisis de los lineamientos.





Área a la que Pertenece:

CIENCIAS DE LA SALUD

Nivel en que se imparte el Programa:

LICENCIATURA

Nombre del Programa:

LICENCIATURA EN PSICOLOGIA

Región en que se imparte:

POZA RICA
XALAPA VERACRUZ

Entidad Académica que la imparte:

FACULTAD DE PSICOLOGIA

Modalidad en que se imparte:

ESCOLARIZADA

Numero de planes que se han tenido

CINCO



2. Fundamentacn.

2.1. Análisis de las necesidades sociales.

La existencia de un programa educativo deviene de diversas fuentes en un país. Los problemas de la sociedad proveen retos que plantean cambios estructurales, estos implican una nueva visión conceptual del mundo, no lineal, no determinista, pero si heterogénea. Debido a que las soluciones son menores, la actual complejidad requiere asumir nuevos planteamientos, buscar alternativas que sean capaces de responder a las más urgentes necesidades individuales y colectivas (Mature, Aragón y Gill-LaCruz, 1998).

Los adelantos científicos y tecnológicos, así como el reconocimiento generalizado de los derechos humanos, entre ellos el de la educación, han contribuido a forjar un mundo más humano, solidario e igualitario. Por lo tanto, el estudio de las necesidades sociales resulta una tarea prioritaria desde la disciplina psicológica, por suponer ésta una intersección entre el individuo y la sociedad en la que se integran (Matute, Aragón y Gill-LaCruz, 1998).

Desde un punto de vista psicológico, la necesidad es el sentimiento ligado a la vivencia de una carencia, asociado al esfuerzo orientado a suprimir esa falta, a satisfacer la carencia y a la corrección de la situación de la misma (Dorsch, 1976 cit. en Matute et al., 1998). Aunado a esta visión, la acepción social de una necesidad, implica un requerimiento compartido de la población, frente a la cual se solicita la activación de una instancia pública. Las respuestas de dicha instancia implican la satisfacción inmediata o mediata de las necesidades puntuales de la población. Son necesidades sociales la salud, la vivienda, la seguridad y la educación, entre otras (Monsalve-Briseño, 2009).

Para Boltvinik (2003) la esencia humana permite abordar con mejores herramientas la pregunta sobre las necesidades y capacidades del ser humano, señala que existen necesidades básicas vinculadas en lo individual y otras, ligadas a las necesidades para la convivencia colectiva.

Las necesidades básicas son condiciones imprescindibles que deben ser satisfechas a efecto de conservar la vida. De igual forma, la satisfacción de las necesidades sociales son fundamentales para el desarrollo y sostenimiento del individuo y la colectividad; las necesidades sociales a diferencia de las necesidades básicas poseen un carácter cultural e interpretativo.

En consecuencia, la satisfacción de necesidades se encuentra asociada a la prevención del serio daño que se presentaría de no ser cubiertas, por ende la satisfacción de las necesidades se vincula de manera estrecha con los problemas sociales. Un sujeto que se encuentra insatisfecho en sus necesidades busca la satisfacción; si esto no es posible, se genera una serie de problemas y éstos a su vez, en el contexto de la interacción social, pueden potenciarse mutuamente y dar lugar a problemas más complejos, denominados problemáticas (Boltvinik, 2013).

La sociedad civil, entendida como el entorno dentro del cual concurren los ciudadanos, para manifestar y participar en la satisfacción de sus necesidades, supone un mecanismo de cohesión grupal que asume a través de diversos grupos. La respuesta de la institución frente a dichas demandas se inscribe en el ámbito público, puesto que se apoyan en una comprensión compartida, ya que involucra el uso de recursos comunes a toda la sociedad. Es entonces, cuando las necesidades sociales forman parte de la agenda púbica, donde el sector político ha admitido que las mismas se aborden y se subsanen mediante el diseño de políticas públicas que permitan su satisfacción (Monsalve-Briseño, 2009), por tanto, es a través de la organización social, donde se precisan las necesidades de común acuerdo entre los ciudadanos que requieren la intervención institucional a fin de ser satisfechas.

Las organizaciones como las Universidades deben asumir, con una capacidad crítica los problemas inéditos y retos de la globalización, desde sus espacios curriculares donde integran políticas mundiales y nacionales. La Educación Superior, tiene un compromiso de resguardar y fomentar la cultura, así como, de responder a la calidad y excelencia que marca el futuro. Vista de esta manera la Educación Superior es un eje de la globalización, como tal, y se debe invertir más en el esfuerzo educativo.

En base a este encuadre definitorio, se ofrece la pauta a las instituciones de Educación Superior para coadyuvar en la solución de necesidades sociales actuales.

La Universidad Veracruzana a través de la Dirección General del área Académica de Ciencias de la Salud, regula las acciones de la Facultad de Psicología en sus tres regiones (Poza Rica, Xalapa y Veracruz), hacia los cambios y modificaciones pertinentes en sus programas educativos.

A dieciséis años de operar el programa educativo bajo el modelo educativo integral y flexible (MEIF), la Facultad de Psicología ha modificado y diversificado significativamente los contenidos curriculares y las actividades docentes; la modificación del plan curricular 99 es inminente (Plan de desarrollo académico, 2013-2017, insertar las referencias de las otras dos regiones de su pladea). La tres regiones Poza Rica, Veracruz y Xalapa que imparte la carrera de Psicología se han dado a la ardua tarea, de rediseñar el presente Plan de estudios, por lo que ha de considerar dentro de su desarrollo curricular la formación de profesionistas capaces de atender aquellas necesidades sociales que le atañen dentro de su marco disciplinar.

Para llevar a cabo esta tarea, los psicólogos han iniciar con la identificación de las necesidades sociales que deben ser atendidas por nuestra disciplina, en los contextos internacional, nacional y regional.

2.1.1. Contexto internacional
En las últimas décadas, los cambios ocurridos en el mundo han transformado a la sociedad, de tal suerte que no ha quedado ningún sector, ya sea productivo, económico o de servicios, que no haya sentido la influencia de la globalización. La educación ha sido quizás uno de los sectores más impactados en la mayoría de los países, debido a que ha afrontado profundos cambios en un corto período de tiempo.

Asimismo los cambios han sido desiguales y variables dependiendo del continente en que se desarrolle el trabajo educativo. El proceso de la globalización afecta de forma distinta a los países dependiendo de su nivel de desarrollo, algunos países ricos se hacen más ricos y los pobres se hacen más pobres, esta desigualdad se acompaña de diferencias extremas que promueven necesidades y por tanto problemas en los países.

La globalización económica es el proceso dominante y determinante de dichos cambios no estabilizados, dentro de una tendencia, que contempla intensas confrontaciones de diversos intereses que actúan sin límites dentro del mercado. Desde esta posición, la globalización es un proceso económico, político y social que si bien no es nuevo, ha sido retomado con mayor énfasis en los países en desarrollo, como premisa específica para lograr un crecimiento económico y erradicar la pobreza; la globalización no sólo genera diversas oportunidades y beneficios en las economías en desarrollo, también, representa un conjunto de amenazas y altos costos para dichas economías.

Al respecto Winnie Byanyima (directora ejecutiva de Oxfam) menciona que una de cada nueve personas carece de alimentos suficientes para comer y más de mil millones de personas aún viven con menos de 1,25 dólares al día. De esta forma la riqueza acumulada por el 1% más rico de la población se ha incrementado, pasando de un 44% en 2009 a un 48% en 2014, el 52% restante de la riqueza mundial, la mayor parte (el 46%) está en manos del 20% más rico. Desigualmente el 80% restante de la población comparte tan solo el 5,5% de la riqueza mundial: 3,851 dólares de media por adulto (Oxfam Internacional, 2015). A la luz del fenómeno "globalización", la desigualdad es un problema interdependiente y mundial, es decir; todas las dimensiones de una sociedad están determinadas por procesos globales.

Las diferencias abismales que generan la pobreza y la riqueza, sin duda son la fuente de grandes necesidades a nivel mundial ya que los bajos ingresos se traducen en otro tipo de desigualdades, como el acceso a la salud, a una vivienda digna, a una educación de calidad, etc. Las Naciones Unidas han planteado políticas internacionales para abatir la desigualdad, a través de Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), como una herramienta exitosa en la historia para luchar contra la pobreza a nivel mundial. Los objetivos trazados son: erradicar la pobreza extrema y el hambre, lograr la enseñanza primaria universal, promover la igualdad entre ambos sexos y el empoderamiento de la mujer, reducir la mortalidad de niños menores de cinco años, mejorar la salud materna, combatir el VIH-sida, garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y fomentar la alianza mundial para el desarrollo (Organización de las Naciones Unidas, 2013).

Es en este marco, que a la Educación Superior se le ha atañido un valor estratégico para todo país económicamente competitivo; nadie duda de las enormes oportunidades y beneficios que a través de la movilidad social, la cohesión de las sociedades, la generación del conocimiento y sus aplicaciones, han logrado los individuos para el mejoramiento de su vida y el desarrollo armónico de su país. También se considera que la Educación Superior genera beneficios económicos (sociedad del conocimiento) y no económicos (por su abstracción) como la disminución de criminalidad, mayor aprendizaje en los niños, salud garantizada, etc.

En este proceso de mundialización, la Educación Superior se vuelve una clave del desarrollo de una sociedad y un medio privilegiado para afrontar el futuro con la velocidad que las circunstancias lo requieren. Las universidades deben de reconocer que su función dentro del marco globalizador es responder a la internacionalización del conocimiento, a sus valores educativos y a la formación de recursos humanos. Para afrontar estos cambios que se gestan en el ámbito internacional, las universidades han de poder igualar el nivel de competitividad respecto a los países desarrollados.

Bajo los estándares de organismos internacionales como el banco mundial, la Organización Mundial de Comercio (OCDE), la Unión europea, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) se ha prefigurado el estado de la educación. La dirección de tales organismos públicos, se ha hecho presente, delineando políticas y garantizando su ejecución. En la actualidad los organismos internacionales intervienen en políticas educativas de los países de muy diversas formas (Maldonado, s. f.).

Así la Educación Superior, desde las últimas décadas se ha venido ajustando al dinamismo que la sociedad mundial ha marcado, por tanto las formas en las que ha operado y los resultados que ha obtenido, se han redefinido a la luz de la sociedad en transformación, donde el conocimiento se perfila como eje de cambio social. Las exigencias de modernización y de innovación del mundo globalizado, producen una significativa reflexión sobre la actividad del campo de la Educación Superior, registrándose importantes cambios en su organización, dimensión, distribución, desempeño y evaluación.

Organismos como la Comisión Económica para América Latina (CEPAL, 2015:5) plantean que el camino para salir de la recurrente crisis para esta región del mundo, consiste en continuar avanzando hacia un crecimiento inclusivo donde los países de la región deben fortalecer su capacidad de crecimiento económico, “pero también hacer una verdadera revolución en la educación, complementando aspectos valóricos, societales, de competencias y de impulso a la innovación económica y social”.

En la reciente reunión de la CEPAL en Panamá, se analizó uno de los problemas clave para las naciones latinoamericanas: el de fortalecer el esfuerzo de expansión e inclusión en educación, ciencia y tecnología, y promover la diversificación productiva, a fin de mantener la correspondiente demanda de capacidades, es decir, de educación en sentido amplio y cambio estructural como estrategia para sostener el crecimiento y el empleo en el largo plazo.



Los retos que plantea este panorama internacional del tercer milenio para América Latina, bien pueden sintetizarse en la atención de cuatro problemáticas:

  1. Desarrollo sustentable

  2. Violencia social

  3. Colapso económico y riqueza

  4. Inequidad e injusticia

A ellas se asocian dos de los problemas sociales más evidentes y frecuentes en nuestras sociedades: el desempleo y subempleo crecientes.



Por su parte las Naciones Unidas y todo el sistema de órganos surgidos a su abrigo han intentado solucionar también problemas mundiales, que un país por sí solo no puede resolver, como son los temas de: agricultura, alimentación, cambio climático, derechos humanos, drogas, envejecimiento, salud, familia, y terrorismo entre otros (Organización de Naciones Unidas, 2013) .

Es oportuno resaltar la responsabilidad social de las universidades ante las necesidades que aquejan al mundo, al país y a la región. Son necesidades compartidas que implican ante todo repensar a las instituciones de Educación Superior en tiempos de retos de la mundialización. En su discurso inaugural de las cátedras UNESCO, Manuel Torres Márquez señalo que cada comunidad universitaria “deberá decidir y asumir las responsabilidades del rumbo que seleccione para reformarse parcial o integralmente en virtud de sus urgencias, recursos, receptividad al cambio y compromiso de trabajo de sus integrantes” (Torres Márquez, 2015:13).

Las universidades desde una postura utópica o autentica deben asumir la parte que les corresponde, en la responsabilidad de investigar, entender, diseñar, y ejecutar aproximaciones creativas, ágiles y viables de intervención social (Torres Márquez, 2015).

Resulta necesario partir de un marco orientador como el presente, que derive de problemas y retos que promuevan competencias genéricas en los establecimientos educativos para responder expedita y eficientemente a las problemática planteadas, evidenciando el diálogo disciplinar con la sociedad, es decir, la relación entre el ser humano y su entorno natural y social. En tal razón, debemos asumir que es responsabilidad de la psicología la formación de profesionistas poseedores de amplias competencias y accionares éticos, cuya participación proactiva genere la dinámica del cambio hacia la construcción de sociedades más equitativas, a través del fortalecimiento de las capacidades de las personas con las que participe, esto es, trabajando con los recursos de los que dispone una persona o comunidad y que les permiten sentar las bases para su desarrollo.

En el entendido de que el desarrollo consiste en un proceso de aumento de las capacidades de las personas y, por consiguiente, en la reducción de su vulnerabilidad, las estrategias del cambio, en los diseños curriculares, se orientarán hacia el fortalecimiento de estas capacidades. En el caso de las universidades el desarrollo económico y social ha conducido a una demanda, actualización, flexibilidad y mejora continua en la formación profesional en términos de competencias profesionales que respondan a los requerimientos de la sociedad (Hernández González, Villaseñor Pedroza y Rubio Pizarro, 2009) .

Las competencias son concebidas como la posibilidad de vincular la formación recibida en las universidades con las capacidades que debe mostrar un individuo en el ámbito laboral, como un saber hacer ante situaciones usuales o cambiantes, por lo que la planificación de los diseños curriculares se deben estructurar alrededor de las competencias identificadas para América Latina, que surgen de las treinta competencias genéricas de Europa y que sumándose, otras competencias sugeridas por los centros nacionales Tunning, han quedado un total de 51 nuevas competencias (Anexo 1).



2.1.2. Contexto nacional
A través de un ejercicio de reflexión sobre los retos y oportunidades que nuestro país enfrenta, se abre paso el Plan nacional de desarrollo 2013-2018, como marco regulador de los escenarios actuales. Para lograr un desarrollo y crecimiento el Plan nacional alude a todos los actores y ajusta las necesidades nacionales y las internacionales que son semejantes en el mundo globalizado.

El diagnóstico general, parte del crecimiento insuficiente de la economía en las últimas décadas como vehículo para elevar las condiciones de vida de los mexicanos y abatir la pobreza como el primer reconocimiento que se hace, hacia esa problemática.

Se derivan cinco metas que implican:


  • Fortaleza institucional para un México en Paz

  • Desarrollo social para un México Incluyente

  • Educación de calidad

  • Igualdad de oportunidades para un México Próspero y

  • México con Responsabilidad Global

Se plantean asimismo tres estrategias transversales para obtener soluciones, estas son democratizar la productividad, gobierno cercano y moderno y la perspectiva de género.

Haciendo un comparativo de los retos para el milenio de la ONU y las metas que parten del documento oficial mexicano encontramos que mantienen una estrecha relación y relevancia para la educación.

Sin embargo en el contexto actual, la ausencia de políticas dignas para la sociedad mexicana en cuanto a su satisfacción, ha generado una condición de escepticismo por parte de los pobladores y de abandono por parte de los gobernantes. Las necesidades sociales básicas no han sido atendidas por largo tiempo y el rezago ha conllevado un clima de enorme descomposición y descontento social. La violencia que repercute en cada uno de los espacios humanos, familia, grupos e instituciones, la pobreza, la inseguridad social y los bajos niveles educativos son las consecuencias de la no satisfacción de las necesidades sociales, que como ya afirmaba Boltvinik (2013) medran y complejizan la interacción social.

La sociedad por su parte y afianzada fuertemente a la educación tiene expectativas reales y utópicas del sistema educativo como:

La función de constituir un mecanismo de permeabilidad social que a través del logro de aprendizajes equivalentes entre grupos de alumnos y entre grupos sociales diversos, la educación otorgue las oportunidades sociales y económicas pertinentes.

Se indica con claridad, que se requiere que una escuela forme en las habilidades fundamentales y en los procesos de razonamiento superiores, de forma tal que el sujeto se adapte a un mundo del trabajo en continuo movimiento, aprenda rápidamente, y en gran parte por cuenta propia, lo que el mercado le exigirá y mantenga la flexibilidad para ir adaptándose a los cambios en curso.

Otra necesidad social convencional con relación a la escuela es la socialización de las nuevas generaciones, históricamente, el primer objetivo explícito de la educación pública, y que la sociedad aún espera que la escuela cumpla.

A la educación pública también se le ubica, sin lugar a dudas, como el espacio idóneo para transmitir los valores nacionales y culturales, la historia de la nación y el ideal de la misma, es decir, la forma como la generación adulta desea que la generación joven piense, juzgue y se comporte (s.a. 2012)

Como educadores reconocemos que las expectativas de la población rebasan a los establecimientos educativos, incluso desde 1992 la UNESCO-CEPAL aclaran las funciones de la educación en dos niveles: La primera, formar para la competitividad económica, donde los organismos reconocen que no son los individuos ni las empresas individuales las que están llamadas a competir, sino los países; la segunda, como sabemos, no depende de las políticas educativas ni de la forma como se comporte la escuela y el docente, sino del modelo de desarrollo económico y del conjunto de políticas sociales que van conformando el rumbo hacia un determinado proyecto de nación.

La política educativa fundamenta que la Educación Superior consiste en la instrucción y en la formación, asimismo, subrayar que lo importante no es la cantidad de conocimientos sino la forma racional de emplearlos para el bien. Por ejemplo, educar en el respeto y cuidado del medio ambiente, educar para el consumo inteligente y educar en la democracia entre otros, son posibilidades en las que se debe enfatizar.

Las Instituciones de Educación Superior, -y las políticas del sistema educativo mexicano- tienen y tendrán una importancia sustantiva para generar mejores índices de crecimiento económico y social. La educación, como eje fundamental del desarrollo, juega un papel central en la definición y aplicación de políticas activas orientadas a garantizar la igualdad de oportunidades, los programas compensatorios sustentados en la equidad y encaminados a la prevención de la exclusión social.

Las universidades son uno de los factores importantes en la construcción de la competitividad de las localidades, de las regiones y de las naciones. Su contribución consiste en la lenta, pero continua conformación del conocimiento y en la formación de profesionistas altamente calificados, asimismo, en la formación de hábitos y cultivo de actitudes hacia el trabajo con un sentido de responsabilidad social.

México como otros países le apuesta a un mayor número de personas con Educación Superior, ya que equivale a una fuerza de trabajo más competitiva, productiva y por tanto de mayor rendimiento económico. En la actualidad las expectativas de las personas se encuentran más concentradas en la Educación Superior, ya que se le considera proveedora de servicios y formadora de personas. Esta premisa se refuerza con el importante incremento que ha tenido la matrícula, 28.5 millones en 1970, 67 millones en 1990 y 152 millones en 2007 (Brunner, 2010).

El proceso educativo se reconceptualiza para integrar cambios de índole social, humana, científica y educativa, por lo que los gobiernos y especialmente las instituciones de educación superior del mundo, se orientan a la necesidad de ocuparse por una preparación integral de los recursos humanos que forman. La educación, en general, y la superior pública en especial encuentran su razón de ser al contribuir a la formación de seres humanos capaces de trabajar por las necesidades del país, preservando la vida humana en condiciones de creciente dignidad.

El Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) acordó, el inicio de un análisis colectivo en el seno de la Asociación para construir la visión del sistema de educación superior (SES) deseable para el año 2020. En este sentido los desafíos de la educación superior son básicamente: Constituirse en la puerta de acceso a la sociedad del conocimiento, en el sentido más amplio; atender con calidad a una población estudiantil en constante crecimiento, como resultado de la dinámica demográfica del país y la expansión de la matrícula de los niveles básico y medio superior y ofrecer servicios educativos de gran calidad que proporcionen a los estudiantes mayores competencias para insertarse en un debilitado mercado laboral(ANUIES, 1998).

Tender puentes entre las necesidades sociales de la sociedad y la universidad, se concreta a través de la planeación y el diseño curricular, la relevancia parte de su complejidad y se expresa en el hecho de que, por un lado, los individuos tienen necesidades sociales, muchas de las cuales deben ser atendidas por el servicio educativo en el sentido de proporcionar las competencias para satisfacerlas. Pero por otro lado, la sociedad tiene necesidades, algunas de las cuales son planteadas como exigencia al servicio educativo.

Las implicaciones educativas de las necesidades sociales que adelante se mencionan, atañen como es evidente, no sólo a todos los niveles educativos, sino a todas las modalidades formal, no formal e informal de la educación. Por otra parte, las implicaciones educativas de las necesidades sociales analizadas exigen reformas curriculares, pero no únicamente, sino que requiere de la profunda transformación de la práctica educativa de los docentes, de manera que se transformen también las oportunidades de aprendizaje de los alumnos al interior del aula.

El panorama nacional de necesidades

En relación con lo anterior, a continuación se describen las necesidades sociales que han de considerarse una prioridad de atención en el re- diseño curricular de la licenciatura en psicología. A fin de inscribirse en las necesidades sociales de México, el presente documento incluye necesidades en ámbitos como de: salud, pobreza-economía, seguridad, cuidado del medio ambiente y educación de calidad.

En el rubro de salud, la alimentación y la educación son derechos constitucionalmente establecidos que inciden directamente en el desarrollo humano desde las primeras etapas de la vida y que condicionan las capacidades humanas, productivas y de disfrute del resto del conjunto de derechos humanos y libertades. No obstante, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) asegura, que el país ocupa el primer lugar mundial con obesidad infantil, particularmente en menores de entre cinco y diecisiete años de edad, lo que implica que en nuestro país, un niño de cada tres padece de obesidad y sobrepeso.

En cuanto a la salud mental se estima que los problemas más frecuentes en la población mexicana de 18 a 65 años fueron trastornos de ansiedad 14.3%, trastornos por uso de sustancias 9.2% y trastornos afectivos 9.1% (Encuesta Nacional de epidemiología psiquiátrica en adultos y adolescentes, 2003). La depresión es la cuarta causa de enfermedad global; y se estima que la carga de los trastornos mentales aumentará de manera significativa en los próximos veinte años, por lo que se prevé que la depresión se convierta en 2020 en la segunda enfermedad global.

Paralelamente el consumo del alcohol (que impacta a la salud pero también a la economía) es el principal problema de adicción en México, según la Encuesta Nacional de Adicciones 2012. De igual manera, señala que en 2008, 61.3% de la población de entre 12 a 65 años aceptaron haber consumido alguna vez bebidas alcohólicas, para 2011 la cifra subió a 71.3%. La cifra personas que aceptaron tener dependencia al alcohol se incrementó de 5.0% en 2008, a 6.2%, en 2011. El uso de drogas ilícitas obtiene los siguientes resultados el 1.5% de la población ha consumido cualquier tipo de drogas; 1.2% de la población consume mariguana; 0.5%, cocaína y otras drogas (inhalables, anfetaminas y alucinógenos) presentan prevalencias inferiores a 0.2%. El consumo de tabaco también es un problema debido a que se reportan 17.3 millones de mexicanos que son fumadores activos (12 millones son hombres y 5.2 millones mujeres).

La Pobreza considerada en este análisis y de acuerdo a los datos del Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), en 2012 en México ascendieron a 53.3 millones de mexicanos de pobres y en la condición de pobreza extrema son 13 millones de personas que engrosan esta categoría, las cifras se desglosan de un total de 117, 3 millones de personas que conformaron el censo 2010. Los ingresos laborales per cápita son de 1, 526 pesos al mes. Como se mencionó antes, la pobreza conlleva disminución de acceso a servicios como: a los servicios de salud o 7.8 millones que no tienen servicios de seguridad, en cambio las personas con discapacidad sin acceso a servicios de salud disminuyó significativamente de 30.2% en 2010 a 18.8% en 2012. La vivienda digna reporta en zonas rurales que 15. 6 millones no cuentan con servicios básicos.

Relacionada la pobreza a la seguridad alimentaria, se observa que las familias pueden acceder a una alimentación adecuada en una proporción, pero todavía 27, 4 millones presentan inseguridad alimentaria de leva hasta moderada, es decir, el acceso a la alimentación es incompatible con los ingresos para cubrir las necesidades básicas respecto a salud, educación, alimentación, vivienda, vestido o transporte público, incluso destinando todos sus recursos a estos necesidades, la población no logra cubrirlas.


Para el rubro de violencia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sostienen que los diversos tipos de violencia van en aumento, para el INEGI en su Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2009, los actos delictivos del fuero común fueron 8 mil 554, de los cuales 39.5% fueron cometidos por jóvenes; la incidencia por sexo indica que ésta es mayor en los varones. Sin embargo el panorama que presenta Human Right Watch en su informe 2014 para México, indica que en el marco de la “guerra contra el narcotráfico” las personas que han sido víctimas de desapariciones forzadas ascienden a 31, 000 en 2013 y 90, 000 personas muertas, la impunidad de los cuerpos militares para ese mismo año fue de 8, 150, la práctica de la tortura por su parte muestra estadísticas bajas debido al contexto de miedo y la poca denuncia ante este hecho.

Nuestro sistema de justicia penal asimismo no ofrece garantías ni justicia, lo que ha provocado desconcierto y vulnerabilidad de la población, también ha dado pie al surgimiento de grupos de autodefensa armados en diversos puntos de la República Mexicana. Es claro el panorama de inseguridad en nuestro país y lo errático de las acciones gubernamentales para detenerlo y en el mejor de los casos disminuirlo.

En cuanto a la protección adecuada a mujeres y niñas contra la violencia doméstica y sexual, tampoco se cuenta con datos fehacientes debido a la baja seguridad que enfrentan las victimas al denunciar, lo que suele ocurrir es una actitud de sospecha, apatía y menosprecio por parte de autoridades, con lo que la denuncia queda sin opción. A pesar de iniciativas como la de Enero de 2013, donde México reformó su legislación en materia de violencia contra la mujer para agilizar la adopción de medidas de protección de emergencia que beneficien a víctimas de violencia de género, es un renglón que todavía esta pendiente.

Para el tema de cuidado ambiental y como afirma Schmelkes (1998), no existe ninguna necesidad social del individuo que no ataña a la educación, dado que las necesidades sociales tienen que ver con la convivencia con los otros y con nuestro entorno.

Dentro del marco de desarrollo sustentable se engloban no solo el concepto medioambiental sino también lo social y económico, fundado básicamente en equilibrio ecológico, preservación del medio ambiente y el aprovechamiento adecuado de los recursos, de manera tal que no solo se garantice el bienestar de las generaciones presentes sino también el de las futuras. México a raíz de la firma de diversos convenios internacionales, ha asumido políticas medioambientales que logren un equilibrio ecológico (Conferencia de Río, Tratado de libre comercio). La Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) recién firmo un convenio con la Deutsche Gesellschaft  für  Internationale  Zusammenarbeit (GIZ) y los gobiernos municipales de La Paz, Salamanca y Toluca para llevar a cabo proyectos para promover, fomentar y desarrollar el cuidado del medio ambiente (La Jornada, 2015).

Dentro de sus metas el gobierno mexicano (Presidencia de la Republica, 2011) incluye: reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, México ha asumido la meta de reducir hasta 30 por ciento de sus emisiones hacia 2020 y 50 por ciento para el 2050. 

Se han sustituido cerca de dos millones de electrodomésticos y de 47 millones de focos incandescentes por lámparas fluorescentes compactas, se ha incrementado las Áreas Naturales Protegidas y se ha impulsado a las energías renovables y al aprovechamiento sustentable de la energía además  de lograr una alianza con el sector privado para proteger el medio ambiente.

Sin embargo el discurso oficial se debilita ante los resultados de la investigación sobre el medio ambiente. México subió un peldaño en la lista de los países más contaminantes del mundo (Comisión intersectorial del cambio climático, 2007), la desforestación y la tala ilegal es otro problema que no ha tenido soluciones y la contaminación de nuestros ríos alcanza el 70% y muchas especies de diversos animales se encuentran en peligro de extinción. Olivera (2013) opina que algunos instrumentos como el Pacto Por México, la Cruzada Nacional contra el Hambre, el Plan Nacional de Desarrollo, la Estrategia Nacional de Energía y la Estrategia Nacional de Cambio Climático han conformado peyorativamente, en la actualidad, una moneda de cambio para la implementación de proyectos con aparente beneficio social pero que dejan fuera a las comunidades. Para la investigadora las políticas públicas presentadas hasta ahora carecen de un verdadero enfoque de justicia y equidad social; por el contrario, buscan favorecer a la industria de los diferentes sectores que han contribuido a que el 68% de la población se encuentre en condiciones de vulnerabilidad ante el cambio climático, y que nuestro país esté entre uno de los más contaminados del mundo.


La Ciencia y tecnología, juegan un papel fundamental de la investigación científica y tecnológica que trasciende el ámbito económico y material, ya que tiene un impacto sostenido en el fortalecimiento del sistema educativo que enriquece la cultura de los pueblos. Contar con una política de ciencia y de tecnología es una necesidad a la que se clama por diversas vías. Ciertamente no es una necesidad básica primaria, pero los aportes de la investigación y la aplicación de tecnología si cubren necesidades básicas como salud, alimentación, seguridad y educación.

Para las universidades públicas centros donde se genera una buena parte de la investigación en nuestro país, la generación de conocimiento es fundamental. México ha incluido iniciativas a este respecto, como instituciones educativas, la formación de cuadros especializados y el estímulo a las actividades de investigación en diversos campos, pero falta mucho por hacer. Comparativamente con otros países, nuestra realidad nacional de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) es desalentadora. Tanto el número de patentes, población ocupada en labores de investigación, graduados de programas de doctorado y exportaciones de bienes de tecnología, son realmente bajos (INEGI, 2014).

La opinión de la población sobre la percepción sobre la ciencia y la tecnología (2014) indica que existe un interés por los temas científicos y tecnológicos en 84% de la población encuestada, asimismo el interés en desarrollos científicos se encuentra a un nivel del 82%, los medios de comunicación por los que la población se entera sobre estos temas siguen siendo las revistas en 62%, pero la percepción del investigador científico, como profesional respetable es de apenas el 27%.

Es clara la urgencia de extender el interés, la formación de recursos humanos de alto nivel, a fin de que represente un sólido motor de desarrollo que fortalezcan al sector productivo, de salud, social y por tanto económico (Hernández Ramírez, 2002).
El nivel de escolaridad que alcanza la población mexicana de 15 años y más, es en promedio de 8.6 años, es decir un poco más que el segundo año de secundaria (Instituto Nacional de Geografía y Estadística). El panorama es menos alentador cuando nos referimos a población indígena, que se encuentra todavía con niveles de analfabetismo, 73 de cada 100 personas que hablan alguna lengua indígena saben leer y escribir, es claro que no se habla de escolaridad en este grupo sino de al menos saber leer y escribir. En cuanto a cobertura universal en jóvenes entre 15 y 19 años en México asciende tan solo a 53%, de este porcentaje muchos tienden a abandonar la escuela.

Para el rango de edad de 15 a 29 años los estudiantes pasarán en promedio en actividades laborales 6.4 años en comparación con 5.3 años en educación, es decir pasarán un año más trabajando que estudiando. La proporción de jóvenes que no estudia ni trabaja aumenta con la edad: 17% de la población de 15 a 19 años, 23.6% de la de 20 a 24 años, y 27.1% de la de 25 a 29 años (OCDE, 2014).

En el reporte global del foro mundial de competitividad 2014, México presentó caídas en sus respectivos rankings: en calidad de la educación primaria obtuvo la posición 124 entre 148 países y en calidad de educación en matemáticas y ciencia obtuvo el lugar 131.

Necesidades educativas diferentes



2.1.3. Contexto regional

La condiciones expuestas en relación con los contextos internacional y nacional, tienen una importante repercusión en las condiciones regionales del Estado de Veracruz, las principales carencias identificadas en la entidad veracruzana son: inseguridad e impunidad, desempleo y subempleo, insuficiencia de cobertura educativa, marginación socioeconómica, étnica, de género y de edad, obesidad infantil y problemas de salud asociados, así como problemas de salud sexual.

Los problemas generados por la falta de atención a estas necesidades han dado lugar a un complejo entramado de problemas sociales, en la que las necesidades convergen en los distintos ámbitos de la vida cotidiana de los veracruzanos, como sus niveles de convivencia, y su calidad de vida.

Los resultados del Censo de Población y Vivienda 2010 revelan que el Estado de Veracruz tiene una población superior a los 7.6 millones de personas, constituyéndose como la tercera entidad más poblada del país. Mientras que la población económicamente activa es de 2.9 millones de personas, la cuarta más numerosa a nivel nacional.

Por su parte, los datos del cuarto trimestre de 2010 (Censo de Población y Vivienda) señalan que siete de cada diez veracruzanos tenían más de 14 años de edad y cinco de cada diez conformaban la población económicamente activa (PEA) . De la PEA total, el 96.2% estaba ocupada y el 3.8% restante desocupada, porcentajes que se comparan favorablemente con los nacionales (94.6% y 5.4%, respectivamente).

En vinculación con el punto anterior cabe destacar que de la población ocupada veracruzana, el 24.2% estaba en el sector informal, y que de la población desocupada el 10.1% no contaba con experiencia laboral. El amplio sector que se inserta en el nivel informal de empleo tiene una relación a cada año se incorporan a los mercados de trabajo, aproximadamente 98 mil jóvenes egresados de carreras cnicas, bachilleratos y carreras profesionales.



Otro dato de interés en el estado es el 3.4% de población desocupada, o más de dos millones de personas que se encuentran en edad de trabajar y no se encuentran en el sector laboral. De estos el 315 son mujeres y el 69% son hombres (Secretaria del Trabajo y Previsión Social, 2015). Adicionalmente, se encuentra un importante y creciente sector de la población joven, coloquialmente denominados ninis, por la contracción de la idea ni estudian, ni trabajan, estudios señalan que estos jóvenes representan a un estrato de la población que no han tenido acceso ni al mercado de trabajo ni al de los servicios de educación, por lo que, desafortunadamente, en muchos casos son presa fácil de la delincuencia organizada, el narcotráfico y la violencia.
En relación a los índices de pobreza, los datos que se refieren al estado indican que en el período 2010-2012 el 3.3 % de la población tenía carencia de acceso a los servicios de salud, a la seguridad social el 2.8%, el 3.7 no accedía a una espacio de vivienda propio y un 3.3 no accedía a una alimentación suficiente (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, 2012). De acuerdo a varios indicadores como: población analfabeta de 15 años y más, educación básica incompleta, vivienda sin los servicios básicos, entre otros, se obtiene el grado de rezago social en el estado que es de 25.25% para el año 2010 (CONEVAL, 2012).

Los datos expuestos relacionan la pobreza con la falta de acceso al empleo, los servicios educativos o de salud y éstos a su vez con la cada vez más débil cohesión social; de esta manera, se plantea que los problemas sociales son origen y consecuencia de la ruptura de redes psicosociales de apoyo y ello crea las condiciones para la emergencia de problemas psicológicos.
El nivel educativo para los veracruzanos obtiene las siguientes cifras, 57.9% de la población cuenta con educación básica, el 10.6 no tiene instrucción y solo el 17% se encuentra en un nivel medio superior. Por otro lado, los niveles de cobertura internacional para la educación superior son del 22.5%, la cobertura nacional alcanza el 25.9% que es muy baja en comparación al 90 y 85% de países como EU y Canadá (Universidad Nacional Autónoma de México, 2012). Para el estado de Veracruz la cobertura es de 25.4% y la que reporta la Universidad Veracruzana es de 19% (). Se menciona que en este nivel educativo y para nuestro país hay un recorte de género ya que las mujeres se encuentran en menor proporción en el nivel superior con respecto a los hombres.

Cabe recordar que el promedio de escolaridad internacional es de 12 años, que para xico es de 8.6 años y en el estado de Veracruz es de 7.7. En el Estado de cada 100 personas de 15 años o más el 10% no tiene ningún grado de escolaridad, el 57% cuenta con educación básica terminada, 17% finalizaron la educación media superior y solo 13% concluyeron la Educación Superior.



Otra faceta del problema es detectada a través del Servicio Nacional de Empleo, el cual proyecta diversas acciones de capacitación, pues cada año, son más de 19 mil jóvenes en la entidad que ven truncadas sus aspiraciones, al ser rechazados en los exámenes de admisión de la principal institución de educación superior en el Estado, la Universidad Veracruzana. Esta población se encuentra concentrada en las ciudades más urbanizadas, tales como Veracruz, Xalapa, Poza Rica, Orizaba, Minatitlán, Coatzacoalcos, Córdoba y Acayucan.
Cabe señalar en este punto, la expresión que tiene dentro del sistema educativo, la inclusión de personas con necesidades educativas especiales que es del 10% de la población mundial (Organización Mundial de la Salud). Se deben considerar tanto personas con deficiencias como con niveles de superdotados. Es de nuestro conocimiento que en este rubro varias instancias internacionales se han pronunciado para que el acceso de estas personas sea fluido y expedito a fin de que los déficits se balanceen y en todo caso no se agudicen. Nuestro país ha hecho grandes esfuerzos al respecto y ha reportado 5 millones 739 mil 270, lo que representa el 5.1% de la población total (INEGI, 2010). En Veracruz 7.35% de la población presenta algún grado de discapacidad, es decir de cinco a ocho de cada 100 personas, reporta tener alguna discapacidad mental o física. La Secretaria de Cultura del estado atiende a 8 402 alumnos en educación primaria y de secundaria, 4 201 son apoyados para su inclusión educativa por las 173 Unidades de Servicio de Apoyo a la Educación Regular (USAER) distribuidas en el estado, las cuales cuenta con un equipo interdisciplinario compuesto por un trabajador social, maestros de comunicación y un psicólogo (Secretaria de Educación Pública, 2010). Es del dominio público el papel del psicólogo en esta área por lo que sumarse a la misión de los servicios de educación especial, es un reto que las universidades deben asumir para la formación de profesionales competentes en la integración educativa.

La Facultad de Psicología de la Universidad Veracruzana por su parte es sensible a los retos que de las necesidades antes analizadas derivan, a través de la figura del currículo, que representa el eje articulador tanto de las estructuras académicas como de las administrativas. En el ámbito de la formación de los psicólogos la revisión, actualización o modificación de los programas es una condición que debe estar periódicamente resguardada, el psicólogo se debe orientar a favor del desarrollo del hombre y de la mujer, a favor de su vida y de la buena calidad de misma. Debe incidir frente a problemáticas globales que manifiestan su expresión en sus ámbitos locales, con una actitud crítica frente a los graves problemas como son la pobreza, el hambre, la violencia y la falta de educación y seguridad que constituyen derechos humanos reconocidos por todos.

La labor de rediseñar un programa educativo, señala no sólo la necesidad de la adaptación de conocimientos y productos tecnológicos actuales, sino también, la necesidad de aplicación de una lógica de innovación que responda a los intereses locales y los de la región. Un proceso de esta naturaleza incrementa a su vez la necesidad de la integración regional, sin perder de vista que la globalización como realidad latente, en donde, la educación es un factor de cohesión social y el conocimiento la llave para la adecuada competencia global. El sistema de enseñanza de la Facultad de psicología que se caracteriza por su flexibilidad, tenderá en la medida de lo posible a permitir una vinculación efectiva de la universidad con la realidad. Así mismo, ante la excesiva heterogeneidad, complejidad y segmentación del sistema de educación superior, se privilegiará el diseño de modelos educativos que fomenten la formación de profesionales con bases sólidas tanto en el conocimiento de los derechos humanos, educación para la paz, la democracia, para la salud, la conservación del ambiente, etc. la finalidad será conformar un nuevo tipo de sujeto social: trabajador del conocimiento científico y tecnológico, con actitudes y valores profundamente comprometidos con la promoción del bienestar y la solidaridad social. En un trabajo conjunto las regiones de Poza Rica, Xalapa y Veracruz que ofertan la licenciatura de Psicología, fundaran su proceso de rediseño del Programa Académico en base a necesidades consensadas por la comunidad que forma las facultades de psicología.

Cuadro de necesidades sociales

Aquí se insertarían las necesidades que

Acordamos en un listado




Compartir con tus amigos:
  1   2   3


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos