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UNIVERSIDAD SALESIANA DE BOLIVIA

CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN 
 
 

 
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DOSSIER

INTRODUCCIÓN A LAS CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN 

GESTIÓN 2012

Docente: Mg. Sc. Gaby Bilbao La Vieja Quiroga

Docente: Mg. Sc. Nydia Soraya Sejas Bacarreza

La Paz - Bolivia

INDICE
Pág

PRESENTACIÓN 1

UNIDAD I

PERSONA Y SOCIEDAD




  1. ¿Qué es el ser humano? 2

    1. El humano como ser natural y socio-cultural 4

    2. El ser humano como ser perfectible 5




  1. Sociedad y cultura 6

    1. La sociedad: aproximación conceptual 6

    2. Estructura y funciones de la sociedad 6

    3. La cultura

    4. La interculturalidad, la intraculturalidad y la pluriculturalidad 8

    5. Socialización de la cultura 9

UNIDAD II

EDUCACIÓN Y SOCIEDAD


  1. El proceso educativo 11

    1. La educación: definición 11

    2. Naturaleza y finalidad del proceso educativo 12

    3. La educación en el desarrollo de la persona y la sociedad 12

    4. Vinculación conceptual entre desarrollo y educación 13

  2. Desarrollo social y educación 14

    1. Paradigmas del desarrollo social 14

    2. Algunos desafíos que confronta el desarrollo social 16

  3. Paradigma educativo actual 21

    1. Lo que el mundo exige hoy a la educación 21

    2. Educar para la democracia 23

    3. Educar para el cambio 24

UNIDAD III

LA EDUCACIÓN: UN OBJETO DE ESTUDIO CIENTÍFICO


  1. Características del estudio científico contemporáneo 40

    1. Características de la ciencia contemporánea (de la ciencia a la tecnociencia) 40

    2. La complementariedad de las ciencias en el estudio de los fenómenos 42

(interdisciplinariedad, transdisciplinariedad y multidisciplinariedad)

  1. ¿Pedagogía o Ciencias de la Educación? 44

    1. La Pedagogía 44

    2. Educación y Pedagogía 44

    3. ¿Pedagogía o Ciencias de la Educación? 46

  2. Las ciencias de la educación como unidad epistemológica: sus objetivos 48

  3. La Pedagogía y su relación con otras ciencias

  4. Educación como ciencia, proceso y sistema

UNIDAD IV

EDUCACIÓN Y ESTADO


  1. La educación como función del Estado 29

    1. Relación Estado – Educación 29

    2. Función del Estado en la educación 30

    3. Política educativa

    4. Sistema y agentes educativos

    5. “Ley Avelino Siñani y Elizardo Pérez”

    6. Modalidades en educación: presencial, semipresencial, a distancia, informal, no formal y formal

    7. Estructura y organización del Sistema Educativo Plurinacional (SEP)

UNIDAD V


LA EDUCACIÓN EN EL MUNDO DE HOY Y EL CIENTISTA DE LA EDUCACIÓN


  1. Rol y desafíos de la educación en el mundo de hoy 62

    1. Los desafíos de la educación en el Siglo XXI 62

    2. Contexto y desafíos de la educación en el Siglo XXI 64

    3. UNESCO: Delors 67

    4. La educación en el Siglo XXI (II parte) 68

    5. Tendencias educativas para el Siglo XXI: elementos para la discusión 72

    6. Cambio de roles 78

  2. La educación en Bolivia (Lykke Andersen) 81

  3. Una educación de calidad 92

    1. Calidad educativa 92

    2. La calidad educativa vista desde diferentes perspectivas 93

    3. Calidad como transformación y cambio 94

    4. Rasgos que definen la calidad educativa 94

  4. El Cientista de la educación 97

    1. Objetivo de la profesión 97

    2. Perfil profesional del cientista de la educación 97

    3. Mercado profesional y ámbito de competencias 98

BIBLIOGRAFÍA 99

GLOSARIO 100

UNIDAD I
PERSONA Y SOCIEDAD



  1. ¿QUÉ ES EL SER HUMANO?



Tan sólo por la educación

puede el hombre llegar a ser hombre.

El hombre no es más que lo que la educación hace de él”

(Inmanuel Kant, 1724-180, filósofo alemán).

A lo largo de la historia, se fueron dando una cantidad infinita de conceptos del ser humano, en ninguno de estos conceptos en particular, ni en el conjunto de ellos, podemos hallar una respuesta definitiva a esta esencial cuestión.
Así, afirmamos que el hombre es:


  • Una creación de Dios, un ser de naturaleza espiritual

  • Un ser pensante, un animal racional

  • Un ser simbólico, por su capacidad de utilizar símbolos en la interpretación de la realidad y en su acción comunicativa

  • Un ser creativo, capaz de transformarse a sí mismo y transformar al mundo

  • Un ser libre, capaz de elegir y de hacerse responsable de su elección

Obviamente no concluye con este pequeño listado el infinito número de conceptos que se dieron, así mismo, no podemos negar que todas estas concepciones sobre el ser humano son ciertas, pero en parte, pues, ninguna agota la comprensión total del ser humano y, aún si uniéramos esta infinita gama de definiciones, seguramente quedaría aún mucho por decir. Sin embargo, hallándonos al inicio del estudio científico de la educación, podríamos preguntarnos ¿Cómo entender la naturaleza y el sentido de la educación, sin entender lo que es el hombre, único objeto y sujeto de toda acción educativa? Por ello, no podemos quedarnos sin hacer el esfuerzo de proponer un concepto sobre este ser, aún sabiendo que no será total ni definitiva su comprensión.


El ser humano es un ser esencialmente -no únicamente- racional, afectivo, espiritual, social, histórico y trascendente. Revisemos rápidamente cada uno de estos enunciados.
El ser humano es un ser racional e inteligente, porque intenta conocerse, entender y comprenderse a sí mismo; pretende conocer y comprender la realidad que lo envuelve; porque es capaz de resolver problemas y plantearse otros nuevos, de utilizar un lenguaje de infinitas posibilidades para expresar a los otros lo que piensa y siente. El ser humano, por ser racional es un ser libre, capaz de elegir y de hacerse responsable de su elección, de asumir decisiones, de tomar iniciativas y emplear su capacidad creativa para transformar su realidad; en resumen, es capaz de participar en la vida en relación armónica con los otros creando y recreándose así mismo y al mundo al que pertenece.

El ser humano es también un ser afectivo, es decir poseedor de un conjunto de sentimientos inferiores y superiores, positivos y negativos, fugaces y permanentes que surgen al enfrentarse la persona consigo misma y con el mundo exterior, pues, lo que existe y acontece en nosotros y en el mundo que nos rodea nos afecta positiva o negativamente despiertan en nosotros odio o amor, alegría o en tristeza, nos enerva la crueldad y la injusticia, apreciamos el arte y lo bueno. Esto es lo peculiar de la vida humana, no ser sólo organismos biológicos, ni sólo seres cognoscentes sino también dueños de un rico y maravilloso mundo interior que responde afectivamente ante las experiencias

Pero, debemos recordar que el siglo XX asistió a la separación, de las áreas cognitiva y afectiva tanto en la Psicología como en otras ciencias humanas. Sin embargo en las últimas décadas se observan intentos en la búsqueda de una teoría, o al menos un discurso unitario que integre en un espacio común ambas áreas de la subjetividad. No puede ser de otra manera porque el ser humano es, al mismo tiempo, un ser que conoce y siente. El conocimiento no se da en la apatía o indiferencia afectiva,

No podemos negar que el ser humano es un ser espiritual, que es el nivel superior de la persona. Todo ser humano tiene un centro de referencia que le permite coordinar todas sus actividades: pensar, sentir, actuar. Este punto de referencia es el espíritu humano que se halla constituido por la concepción del mundo que tenga la persona, por el concepto de sí mismo, su sentido de libertad y autonomía, la capacidad de pensar y actuar por sí mismo, la capacidad de crear y transformar, de hacer proyectos de vida y dar razón a su existencia en función de un fin superior. Este tercer nivel es el factor esencial más importante del ser humano y lo diferencia del resto de los animales.

El ser humano es un ser histórico porque su ser, mientras vive, se va construyendo a cada instante en la relación con la realidad que lo circunda, como una escultura que nunca acaba de perfeccionarse. Pero, no debemos olvidar que pese al cambio constante en el que se halla, la persona es ella misma en todo momento, pese a los cambios en su apariencia física o la suma de sus experiencias. Nadie puede decir que lo que hizo ayer no lo compromete porque ayer era otro diferente al que es hoy. Llevamos nuestro pasado en lo que somos ahora y no nos deshacemos de él al caminar hacia el futuro. Somos históricos porque vivimos un tiempo definido –nacemos y morimos- y, porque en cada instante de ese “nuestro” tiempo vivimos pasado, presente y futuro. Sin embargo, es conveniente recordar que ese tiempo “nuestro”, no es exclusivamente nuestro, es un solo tiempo que compartimos todos, esto explica en parte que lo que haga o no haga alguien, tendrá su efecto en los demás.

Lo trascendente es entendido como lo que está “más allá de algo”. El ser humano es trascendente, porque su ser no se agota en él, va más allá de lo que es, porque se prolonga en lo que hace, porque lo que hace tiene efecto en su mundo, en su contexto. Esto lleva a afirmar que, la vida de una persona es trascendente, en la medida en que su acción repercute en su medio. Así, se diferenciará la trascendencia de una persona que vive en la rutina y lo cotidiano, de aquella otra que da sentido a su vida luchando por conquistar grandes objetivos, orientada por grandes ideales, tal el caso de Cristo, Gandhi o Bolívar.




    1. EL SER HUMANO COMO SER NATURAL Y SOCIO - CULTURAL

Es una opinión predominante entre los pensadores humanistas sostener que el ser humano tiene tres niveles o estratos que se han desarrollado sucesiva e históricamente, a través del tiempo.

El primer nivel o base lo constituye el ser natural o biológico, portador de la programación genética que ordena su funcionamiento y desarrollo. El ser biológico no es aprendido sino que nos viene dado por la herencia, como producto del proceso evolutivo que abarca a todos los seres vivos de la naturaleza. Sin embargo, sabemos hoy que si bien nacemos con una dotación genética, ésta no es total y absolutamente determinante en el desarrollo de la persona, puesto que el ambiente y el estilo de vida pueden modificar grandemente los factores genéticos con los que nazca. De ahí que, la polaridad entre herencia y ambiente, sea hasta hoy tema de debate e investigación.
El segundo nivel es el ser social y cultural del hombre. El término “cultura” engloba los modos de vida, ceremonias, arte, invenciones, tecnología, ciencia, sistemas de valores, derechos fundamentales del ser humano, tradiciones y creencias, filosofía, etc. En todos estos contenidos culturales se expresa el hombre, busca significados y crea obras que le trascienden. La cultura la crea el ser humano en sociedad, a lo largo del tiempo e influido por las características del espacio que habita. Por ello, no puede separarse el concepto de cultura del concepto de sociedad, pues son absolutamente complementarios: la sociedad crea cultura y, la cultura da forma a la sociedad. El ser humano no sólo es un ser biológico, es “humano” precisamente porque participa de una sociedad y nutre su ser cognitivo, afectivo, histórico y trascendente con la cultura que comparte con su grupo social. El ser humano aprende a serlo a través del proceso de socialización y de la interacción con el ecosistema sociocultural.

Ahora bien, el funcionamiento óptimo del ser humano requiere que seamos capaces de lograr la armonía, la concordancia, el equilibrio entre el ser natural, el ser sociocultural y el ser espiritual que conviven en cada uno de nosotros, constituyendo una unidad armónica. La contradicción entre estos niveles o entre el individuo y la sociedad, estimula y promueve el desarrollo y el cambio. Lo inadecuado y nocivo es cuando la dimensión del conflicto y la contradicción excede la medida de lo tolerable y puede determinar un antagonismo o ruptura donde debe haber armonía y equilibrio. Se debe buscar, como dijo Heráclito en bellas palabras: “Armonía en la contrariedad como en el caso del arco y la lira”.


Desgraciadamente la educación tradicional que durante siglos ha empleado aproximadamente 20,000 horas entre la enseñanza primaria y la secundaria no nos ha ayudado ni enseñado a vivir, en armonía y concordancia interna con nosotros mismos, con los demás y con la naturaleza. Por eso Martí escribió: “En la escuela permanece cerrado el libro que siempre debería estar abierto: el libro de la vida”.




    1. EL SER HUMANO COMO SER PERFECTIBLE

El tiempo que tiene de vida la especie humana, respecto al tiempo que tiene el universo es insignificante. Si comprimiéramos el tiempo en un año cósmico, escala en la que el periodo de vida del universo -desde su formación hasta hoy día- se compara con un año calendario-del primero de enero al 31 de diciembre-, los acontecimientos hubiesen sucedido en este orden: el Big Bang (o explosión en el que tuvo su origen los planetas, soles y todos los cuerpos celestes), habría tenido lugar el 1 de enero cósmico, exactamente a medianoche. En este calendario, el Sistema Solar no aparece hasta el 9 de septiembre, la vida en la Tierra surge el 30 de ese mes, el primer dinosaurio aparece el 25 de diciembre y los primeros primates el 30. Los más primitivos Homo sapiens no llegan hasta diez minutos antes de medianoche del último día del año, y toda la historia de la humanidad ocupa sólo los últimos 15 segundos.


Sin embargo, en estos 15 segundos de vida que tiene la especie humana en el año cósmico, pudo, partiendo del uso de hachas de piedra, llegar a la luna; desde imaginarse que la tierra era plana y sostenida por elefantes, hasta llegar al placer de construir, estructuras, especialmente en la medicina y la industria, en base a nanopartículas que, como sabemos, son pequeñas porciones de material (oro, polímeros, materiales magnéticos, etc.), que miden de uno a diez nanómetros de diámetro (unidad de medida equivalente a una millonésima parte de un milímetro o la mil-millonésima parte del metro). Son tan pequeñas las nanopartículas que en una cabeza de alfiler caben cómodamente 900 millones de nanopartículas).
Así también, si observamos la vida de una persona, podemos asombrarnos que de una simple célula invisible a simple vista, en 9 meses es dado a luz con cerca de 3 kilos, en un estado de indefensión y dependencia totales, pero al año ya camina, a los 2 años empieza a mostrar cómo se va apoderando del lenguaje, a los 6 o 7 años ingresa a la escuela, a los 14 o 15 al colegio. Para entonces no sólo sabe aritmética, sino que es capaz de diferenciar entre el bien y el mal, entre lo justo y lo injusto, alrededor de los 23 o 24 años es un profesional capaz de ponerse al servicio de la sociedad.

Los ejemplos que muestran el vertiginoso desarrollo de la inteligencia humana, no sólo se hallan en la ciencia, la técnica o la industria, sino también en su organización social, en la creación de bienes culturales, en su concepción religiosa, en su capacidad de ser libre, etc. Todos los adelantos revelan su perfectibilidad, su capacidad de ser más como individuo, como ser inteligente, como ser social, afectivo, ético, creativo y trascendente.


En el ámbito antropológico, todos afirman que el hombre no es un ser perfecto, pero sí perfectible, porque es un ser nunca acabado o definitivamente hecho, sino siempre en proceso de construirse. Este proceso de construcción y cambio de la persona y la sociedad, esta naturaleza perfectible de ambos da significado y razón a la educación, pues, es ella la que hace posible que esa perfectibilidad logre realizarse en la más alta expresión.
Las ciencias de la educación no tienen más propósito que el de planificar y ejecutar procesos educativos a fin de que persona y sociedad sean mejores.


  1. SOCIEDAD Y CULTURA

Siendo la educación, por esencia, un fenómeno sociocultural, al inicio de su estudio, se hace necesario ahondar la comprensión de los conceptos “sociedad” y “cultura”




    1. LA SOCIEDAD: APROXIMACIÓN CONCEPTUAL


El hombre es un ser social, está inmerso en la sociedad desde que nace hasta que muere. Pero resulta difícil dar una definición exacta de sociedad, por ello puede encontrarse una variada gama de definiciones:
"Reunión permanente de personas, pueblos o naciones que conviven y se relacionan bajo unas leyes comunes".
"Es un gran número de seres humanos que obran conjuntamente para satisfacer sus necesidades sociales y que comparten una cultura común".
"Sistema o conjunto de relaciones que se establecen entre los individuos y grupos con la finalidad de constituir cierto tipo de colectividad, estructurada en campos definidos de actuación en los que se regulan los procesos de pertenencia, adaptación, participación, comportamiento, autoridad, burocracia, conflicto y otros".
Consideramos más apropiada la última definición, cuyo autor es Fichter, porque en ella se distingue mejor la sociedad del grupo, pues este último comprende solo una parte de la sociedad.



  • Características de la sociedad:




  • Las personas de una sociedad constituyen una unidad demográfica, es decir, pueden considerarse como una unidad poblacional




  • La sociedad existe dentro de una zona geográfica común




  • La sociedad está constituida por grandes grupos que se diferencian entre sí por su función social




  • La sociedad se compone de grupos de personas que tienen una cultura semejante




  • La sociedad debe poderse reconocer como una unidad diferente a otras por sus características peculiares

2.2 ESTRUCTURA Y FUNCIONES DE LA SOCIEDAD.



Por estructura social entendemos el orden u organización por la cual los miembros de una sociedad ocupan en ella un lugar especial y propio en el que actúan con vistas a un fin común. Por eso, como diría Fichter, cuando decimos "sociedad" nos referimos directamente a una "estructura formada por los grupos principales interconectados entre sí, considerados como una unidad y participando todos de una cultura común"


La sociedad beneficia de infinitas maneras a las personas, a su vez, éstas también desempeñan en ella ciertas actividades con vistas al bien social. De este recíproco influjo surge la satisfacción de las necesidades sociales de las personas. Para este cometido, la sociedad desarrolla funciones genéricas y específicas.


  • Funciones genéricas:




  • Reúne a las personas en el tiempo y en el espacio, haciendo posibles la mutuas relaciones humanas




  • Proporciona medios sistemáticos y adecuados de comunicación entre ellas, de modo que puedan entenderse




  • Desarrolla y conserva pautas comunes de comportamiento que los miembros de la sociedad comparten y practican




  • Proporciona un sistema de estratificación de status y clases, de modo que cada individuo tenga una posición relativamente estable y reconocible en la estructura social




  • Funciones específicas:




  • Tiene una forma ordenada y eficiente de renovar sus propios miembros




  • Cuida de la socialización, desarrollo e instrucción de sus miembros




  • En sus variados grupos económicos, la sociedad produce y distribuye los bienes y servicios




  • La administración política y los diversos grupos cívicas satisfacen las necesidades de orden y seguridad externa que sienten los hombres




  • Las diversas formas de religiones, atienden socialmente las necesidades religiosas y espirituales




  • Las asociaciones, existen grupos sociales y disposiciones sistemáticas que están destinadas al descanso y diversiones

Todo lo anterior, no son principios irrebatibles ni verdades absolutas, cabe en ellas, como en todo, análisis, interpretación y crítica, pero proporciona un marco referencial que permite tener una visión general de lo social y, al mismo tiempo, permite conocer y comprender la importancia de la educación, porque es fundamentalmente a través de ella que la sociedad logra cumplir sus funciones tanto generales como específicas.




    1. LA CULTURA

La cultura es el conjunto de todas las formas de vida y expresiones de una sociedad determinada. Como tal incluye costumbres, prácticas, códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestirse, religión, rituales, normas de comportamiento y sistemas de creencias. Desde otro punto de vista podríamos decir que la cultura es toda la información y habilidades que posee el ser humano.


En el periodo de la. Enciclopedia francesa, que buscaba los medios para difundir “su cultura” entre todos los hombres y hacerla “universal”, "ser culto" significaba conocer en cierta medida la matemática, la física, las ciencias naturales, además de las disciplinas históricas y filológicas en formación. El concepto de cultura, desde entonces, comenzó a significar "enciclopedismo", o sea conocimiento general y sumario de todos los dominios del saber.
Esta concepción es aun mantenida por muchos intelectuales y responsables de programas e instituciones educativas de algunos gobiernos, por ello hablan de “llevar la cultura al pueblo”, de organizar oficinas de “extensión” de la cultura, estableciendo diferencias entre, por ejemplo, la “culta” y la música “popular”, entre “arte” y “artesanía”. La crítica principal a esta concepción eminentemente europeísta (etnocéntrica dirían los antropólogos), es que se trata de una construcción discursiva en torno a la cultura “universal” que nuevamente nos lleva a una neo aristocracia cultural, que diferenciaría, por ejemplo, las manifestaciones artísticas de origen europeo (universal) y las manifestaciones artísticas de las culturas indígenas, rurales, vernáculas, negras, orientales, etcétera. El discurso de la ilustración, hoy día, crea el sustento de la dominación, el racismo, la intolerancia y la marginación. Da pie a la idea de que los sistemas educativos formales, de corte occidental o europeo, son la única vía del aprendizaje y la evaluación de la “calidad” de la “educación universal”.
El concepto de cultura, particularmente en el ámbito de la antropología, adquirió la concepción de "relativismo cultural". Allí la cultura es señalada como el conjunto de modos de vida creados, aprendidos y trasmitidos de una generación a otra, preservándose en una comunidad particular. En este sentido la cultura no se concibe como la formación de un individuo o la madurez de sus valores o la amplitud de sus conocimientos, sino como la vida colectiva de un grupo social determinado cuyos símbolos, lenguajes, productos y hechos sociales lo definen y lo distinguen.
La cultura es así, un término mediante el cual se puede designar la diversidad de formas de organización social, desde la más especializada y compleja, así como las formas de vida tradicionales, teniendo la ventaja de no conceder privilegio alguno a un modo de vida con referencia a otro. Para el relativismo cultural, una manera rústica de cocinar un alimento es un producto cultural lo mismo que una obra pictórica del más cotizado artista de vanguardia en Nueva York o en París.
El hombre para relacionarse con sus semejantes y con su medio crea símbolos que interpretan y comunican la realidad cotidiana, hechos y productos tangibles e intangibles que van desde una frase, un poema, un instrumento de trabajo, un cuento, una obra artística, una reconstrucción histórica, hasta una concepción moral, una práctica religiosa o un lenguaje. Estos elementos constituyen la cultura, sujetos a procesos determinados que se vuelven históricos.
En una comunidad, los espacios en donde se genera y fortalece su cultura son, entre otros, la escuela, las festividades culturales, los centros de trabajo agrícola y urbano, los talleres artesanales y, en general, los espacios donde se recrea el lenguaje, el arte y los hechos de la vida cotidiana.
Así, en esta concepción del relativismo, en el sentido de diversidad y de respeto a la diferencia, la cultura es fundamentalmente un proceso que en determinadas condiciones de existencia, es decir, que en determinado tiempo y espacio, da lugar a maneras y productos originales y distintivas de ser, actuar y de crear, de los individuos y de los grupos; este proceso produce en ellos un sentido de pertenencia a cierta comunidad social, lo que los hace relativamente distintos a individuos y grupos de otras épocas, de otros lugares y de otras sociedades.
La cultura occidental ha estructurado y especializado el aprendizaje y transmisión de sus manifestaciones artísticas a través de sistemas formales de educación, por ello, en contraste habría que señalar que un rasgo común del proceso histórico de las manifestaciones de cultura popular es que el aprendizaje y transmisión de sus contenidos a través de las generaciones esta inmersa, la mayoría de las veces, en la vida cotidiana de las propias comunidades herederas de esos contenidos culturales específicos. Así, para la formación de un cantante de opera, el sistema educativo en occidente organiza un sistema educativo institucional, con espacios construidos ex profeso, programas de estudio, profesorado especializado, etcétera. En contraste un indígena quechua aprehende los contenidos y las técnicas de producción de los objetos de su arte, inmerso en la vida cotidiana, festiva y ritual.


    1. LA INTERCULTURALIDAD, LA INTRACULTURALIDAD Y LA PLURICULTURALIDAD

La interculturalidad para Albó (1996:15), se refiere a las relaciones entre culturas o relaciones interétnicas que se dan donde quiera que haya dos o más grupos culturales. Es decir, la interculturalidad existe en todas partes.


La interculturalidad es el conocimiento implícito y explícito necesario para sobrevivir como grupo y facilitar la comunicación entre sus miembros. Incluye productos de necesidades de adaptación ecológica, histórica y contemporánea; dimensiones subjetivas como las creencias, actitudes y valores; interactivas como el lenguaje verbal y no verbal; y materiales. Dentro de esta micro/macro cultura, cada persona comparte estos patrones de información que son más o menos significativos para él, los cuales le permiten comunicarse y funcionar con un grado relativamente alto de coherencia dentro del grupo. La interculturalidad es el intercambio, la relación, el diálogo, el encuentro y el respeto entre dos o más culturas o pueblos. En este intercambio o diálogo social, debe existir una relación de equilibrio sobre los distintos saberes, costumbres, tradiciones, conocimientos, lengua, etc. De este modo, tendremos relaciones sociales en igualdad de condiciones, sin oprimidos ni opresores.
Respecto a la intraculturalidad, el prefijo “intra” significa mirarnos hacia adentro, metabolizarnos y posicionarnos desde la unidad. En este sentido, la intraculturalidad es una realidad que la hemos vivido siempre, con la única diferencia de que no ha sido reconocida jurídicamnete como ocurrió con la interculturalidad. La construcción de la intraculturalidad se da revalorizando la sabiduría y apoyando la autoestima de los pueblos indígenas originarios.
La multiculturalidad, es la existencia de varias y distintas culturas en un territorio o espacio nacional o internacional. En Bolivia existen más de 36 culturas diferentes unas de otras, con lengua propia, autoridades originarias, leyes, religión, vestimenta, comida, etc., por eso Bolivia es un país multicultural. La multiculturalidad nos exige el reto educativo de encontrar los valores universales que permitan el diálogo y la igualdad entre seres humanos, y el cambio de actitudes que favorezca el respeto a la diferencia y la diversidad cultural.

    1. SOCIALIZACIÓN DE LA CULTURA

Abram Kardiner (1981- ) un psiquiatra, en su libro EL INDIVIDUO Y SU SOCIEDAD (1939) escribió que la experiencia social en la familia (especialmente durante la crianza de los niños) y las técnicas de subsistencia (es decir, las instituciones primarias como el trabajo), dan lugar a estructuras de personalidad básica comunes para la mayoría de los miembros de la sociedad. Así, tal como fue definido por Kardiner, el término personalidad básica se refiere a las habilidades psicológicas adaptativas compartidas por todos o la mayoría de los miembros de la sociedad. Este autor sostenía que las instituciones primarias eran una influencia clave en la personalidad básica y, que estas instituciones primarias se proyectaban y moldeaban las instituciones secundarias tales como el sistema de creencias y tradiciones, la ideología y la política.


Ahora bien, cada miembro de una sociedad podía acceder a la cultura desde una fuente común: el conocimiento transmitido por los padres, pero a medida en que los contenidos culturales iban haciéndose más complejos –por el desarrollo de las ciencias, la técnica, la filosofía o las artes-, las sociedades organizadas vieron necesario crear instituciones especializadas para la transmisión o la socialización de la cultura y su permanente desarrollo. Así nacieron las instituciones educativas, como las escuelas y universidades, para cuya atención se formaron profesionales especialistas en educación: maestros, pedagogos, administradores escolares, etc. ¿No es este otro elemento que subraya la importancia de la educación?



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