Universidad nacional de educación a distancia



Descargar 1.18 Mb.
Página1/13
Fecha de conversión03.12.2017
Tamaño1.18 Mb.
Vistas422
Descargas0
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   13

UNIVERSIDAD NACIONAL DE EDUCACIÓN A DISTANCIA
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
Departamento de Psicología Social y de las Organizaciones

TESIS DOCTORAL

LA SALUD PSICOLÓGICA DE LOS OBESOS ANTE SITUACIONES DE DISCRIMINACIÓN POR EL PESO

ALEJANDRO MAGALLARES SANJUAN

Licenciado en Psicología

2009


DEPARTAMENTO DE PSICOLOGÍA SOCIAL Y DE LAS ORGANIZACIONES

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

UNIVERSIDAD NACIONAL DE EDUCACIÓN A DISTANCIA

LA SALUD PSICOLÓGICA DE LOS OBESOS ANTE SITUACIONES DE DISCRIMINACIÓN POR EL PESO

Autor: Alejandro Magallares Sanjuan

Licenciado en Psicología


Director: Don José Francisco Morales Domínguez

2009


“Son muchas las historias que se han contado, las canciones que se han cantado, sobre el Hombre Flaco y la Dama Gorda. No sólo hay algo cómico en esta unión, sino que la estatura elevada, erguida y huesuda del Hombre y la masa hendida de carne rosada que es la Dama son ya en sí mismas metáforas demasiado manifiestas como para equivocarse. Para estar seguro de ello, uno sólo necesita imaginarse a una Dama Flaca formando pareja con un Hombre Gordo. No es ridículo, es desagradable.”
Robert Coover (1969). Idilio del Hombre Flaco y la Dama Gorda (en “El Hurgón Mágico”)

INDICE DE CONTENIDOS

1. CAPÍTULO 1: INTRODUCCIÓN………………………………………………….8

2. CAPÍTULO 2: LA OBESIDAD DESDE EL PUNTO DE VISTA MÉDICO Y SOCIAL………………………………………………………………………………..16

2.1. Definición de la obesidad………………………………………………16
2.2. Discriminación a los obesos……………………………………………20

2.2.1. Discriminación en el trabajo………………………………….20

2.2.2. Discriminación de los profesionales del área de la salud...28

2.2.3. Discriminación en el ámbito educativo……………………...33

2.2.4. Discriminación interpersonal…………………………………41
2.3. Obesidad y bienestar psicológico……………………………………..57

2.3.1. Depresión………………………………………………………58

2.3.2. Autoestima……………………………………………………..61
2.4. Mecanismos propios para sobrellevar la discriminación en la obesidad…..…………………………………………………………………..65

2.4.1. Las atribuciones……………………………………………….65

2.4.2. La identificación……………………………………………….72

2.4.3. Discriminación directa e indirecta…………………………...75


3. CAPÍTULO 3: ESTUDIO CORRELACIONAL………………………………….78
3.1. Planteamiento……………………………………………………………78

3.2. Método……………………………………………………………………84

3.2.1. Muestra…………………………………………………………84

3.2.2. Procedimiento…………………………………………………84

3.2.3. Instrumentos…………………………………………………...85

3.3. Resultados……………………………………………………………….99

3.3.1. Análisis exploratorio…………………………………………..99

3.3.2. Correlaciones………………………………………………...100

3.3.3. Regresiones………………………………………………….106

3.3.4. Análisis path………………………………………………….107

3.4. Discusión……………………………………………………………….109
4. CAPÍTULO 4: ESTUDIO EXPERIMENTAL…………………………………..116
4.1. Planteamiento………………………………………………………….116

4.2. Método………………………………………………………………….125

4.2.1. Diseño………………………………………………………...125

4.2.2. Muestra……………………………………………………….125

4.2.3. Procedimiento………………………………………………..126

4.2.4. Instrumentos………………………………………………….127

4.3. Resultados……………………………………………………………...132

4.3.1. Análisis exploratorio…………………………………………132

4.3.2. Control de la manipulación…………………………………133

4.3.3. ANOVAs de bienestar psicológico………………………...134

4.3.4. ANOVAs con hostilidad y habilidades laborales…………135

4.3.5. Análisis con la identificación y la legitimidad……………..136

4.3.6. Análisis con todas las variables del estudio………………138

4.3.7. Discusión……………………………………………………..140

5. CAPÍTULO 5: DISCUSIÓN GENERAL……………………………………….147
6. BIBLIOGRAFÍA…………………………………………………………………..174
ANEXO 1: CUESTIONARIO DEL ESTUDIO CORRELACIONAL…………….202
ANEXO 2: CUESTIONARIO DEL ESTUDIO EXPERIMENTAL……………….212
ANEXO 3: ANÁLISIS COMO BASE DE DATOS CONJUNTA………………...216

CAPÍTULO 1: INTRODUCCIÓN


El último estudio sobre la epidemiología de la obesidad realizado en España (Aranceta, Pérez Rodrigo, Serra Majem, Ribas, Quiles Izquierdo, Vioque, Foze y Grupo Colaborativo Español para el Estudio de la Obesidad, 2003) pone de manifiesto que las tasas de sobrepeso en nuestro país son muy elevadas. El principal hallazgo de ese estudio fue que se estableció que la prevalencia de la obesidad era del 14,5%. Por lo tanto, se desprende de este dato que a día de hoy la obesidad es una enfermedad que afecta a un gran número de pacientes y que son millones de personas las que se estiman que tiene un exceso de peso en este país.
Ante esta situación cabe plantearse qué papel puede desempeñar una disciplina como la Psicología Social para ayudar a resolver esta situación tan alarmante. Tradicionalmente la Psicología Social se ha preocupado de estudiar el prejuicio que se tiene hacia diversos grupos sociales. Por ejemplo, en Estados Unidos uno de los temas que más investigación ha generado ha sido el de la discriminación racial a los afro-americanos y en España, en los últimos años, uno de los grupos que más interés ha suscitado han sido los colectivos inmigrantes. El objetivo fundamental de estos estudios es doble. En primer lugar, detectar los estereotipos que pudiera haber sobre estos grupos cuya identidad social está devaluada, y en segundo lugar, una vez demostrado empíricamente que ese fenómeno se produce realmente, denunciarlo públicamente y proponer diversas estrategias que consigan reducir el prejuicio que se tiene hacia estas personas. Por lo tanto, además de la versión más teórica de investigación del prejuicio per se, la Psicología Social cuando se enfrenta al estudio del estigma de tipo social busca siempre también una vertiente práctica o aplicada. Así, por ejemplo, desde hace muchos años existe una corriente dentro de la Psicología Social que busca encontrar maneras de mejorar las relaciones intergrupales como por ejemplo puedan ser los autores que trabajan con la hipótesis del contacto o los que lo hacen con la recategorización. Es evidente que esta doble faceta de los estudios sobre prejuicios tiene siempre el ambicioso objetivo de describir procesos generales que, en teoría, se pueden aplicar a cualquier grupo humano y por lo tanto aunque estudiemos, por ejemplo, la discriminación que se somete a las mujeres, muchos elementos de las situaciones que se aplican para describir los estereotipos de género pueden ser extrapolados cuando analizamos dinámicas de rechazo para otros colectivos. Así, la idea de estudiar grupos concretos tiene la finalidad de ilustrar esos procesos generales que explican el porqué del prejuicio y los estereotipos, aunque siempre tratando de dar explicaciones lo más inclusivas posibles. Es quizá por esta razón, la importancia del estudio de los procesos generales, por lo que la investigación de la obesidad, hasta hace pocos años, no había despertado especial interés dentro de la comunidad científica ya que éste era considerado tan solo un estigma de tipo social más. Sin embargo, en los últimos años, y a tenor de los datos que hemos introducido anteriormente, dado que las tasas de obesidad están aumentando de manera alarmante, y no sólo en nuestro país, este grupo está consiguiendo cada vez más que la comunidad científica fije su atención en él. Así, desde los años 90, justamente desde la época en que las autoridades sanitarias tomaron consciencia del carácter epidémico de esta enfermedad, existen autores estadounidenses, país a la cabeza mundial en tasas elevadas de obesidad, como Crandall (1991, 1994) que tratan de demostrar el prejuicio que se tiene hacia las personas con exceso de peso. Por lo tanto, en los últimos tiempos la Psicología Social también ha tratado de estudiar no sólo los procesos generales de exclusión a los que se someten a los grupos derogados socialmente, sino también buscar los elementos idiosincrásicos que pueden caracterizar los estereotipos que se tienen acerca de las personas obesas, ya que sólo analizando elementos característicos se podrán hacer intervenciones prácticas con el objetivo de paliar alguna de las desventajas sociales que les toca padecer a las personas que tienen esta enfermedad.
Además de esta perspectiva a la hora de enfrentarse al estudio de un fenómeno tan complejo como es la obesidad, normalmente conocida como la perspectiva del estigmatizador, también, y especialmente en boga en los últimos tiempos, es posible acercarse a este fenómeno desde el punto de vista de la persona que sufre el prejuicio (también conocido como la perspectiva del estigmatizado). Así, además de ser interesante ver qué opinan las personas que tienen prejuicios hacia los obesos, es muy importante, para poder hacer un análisis de este fenómeno mucho más completo, conocer los sentimientos que se producen al ser rechazados socialmente. Por lo tanto la Psicología Social también se ocupa de analizar cómo perciben la exclusión los propios grupos derogados, en nuestro caso los obesos, y sobre todo, y más importante, analizar qué estrategias poseen esos colectivos para salir adelante ante las situaciones de rechazo con las que se encuentran en su día a día. Esta será la perspectiva que seleccionaremos para realizar nuestro trabajo, ya que el punto de vista del estigmatizador ha sido trabajado con mucha más profusión, mientras que existen muchas menos investigaciones que inciden en la fenomenología de la obesidad. Así, nuestra investigación tratará de mostrar algo más de luz al fenómeno de la exclusión desde el propio punto de vista de la persona que la padece y en concreto centrándonos en un estigma social como es la obesidad.
Como ya se ha adelantado la elevada incidencia de la obesidad hace que se considere que esta enfermedad es la epidemia del siglo XXI (Moreno, 2000). Principalmente esta enfermedad se ha intentado tratar desde el punto de vista médico. Además, de las dietas o los programas de ejercicio, en los últimos tiempos también los profesionales sanitarios han tratado de acabar con esta enfermedad recurriendo a técnicas quirúrgicas. Así, gracias la cirugía bariátrica (bypass gástrico, por ejemplo) se ha logrado que pacientes con obesidades mórbidas logren reducir su peso de manera realmente increíble. Los propios médicos mencionan que la obesidad en una enfermedad multicausal influida por multitud de factores (sociales, psicológicos, genéticos, ambientales, etc.) por lo que para conseguir erradicar esta lacra social es necesaria la intervención y colaboración de multitud de profesionales (el ejemplo claro de ello sería en España la estrategia NAOS) entre los que cabría situar, amén de trabajadores de otros campos, a los psicólogos. La aportación de la Psicología desde la corriente más clínica al campo de la obesidad es importante ya que se ha centrado principalmente en la modificación de patrones alimentarios poco saludables (López y Godoy, 1994). Así, lo que se trata hacer en la vertiente más clínica de nuestra profesión es la de, a través de técnicas cognitivo-conductuales, lograr que los pacientes que acuden a la consulta del médico a perder peso incrementen su adhesión al tratamiento (normalmente consistente en una dieta hipocalórica acompañado de un ejercicio acorde a la idiosincrasia del paciente). Es decir, desde la Psicología Clínica se trata de conseguir que el paciente reduzca su peso aplicando técnicas que consiguen que la persona no abandone el tratamiento o que directamente modifique un estilo de vida poco saludable. Además de este aspecto práctico o aplicado desde la vertiente más clínica de nuestra disciplina también se ha investigado con profusión el tema del bienestar en los obesos desde un marco teórico. Es decir, los psicólogos más clínicos se plantean en qué medida el hecho de ser obeso puede hacer que la persona que tenga ese exceso de peso tenga una peor salud no sólo física sino también psicológica. Por desgracia, en la gran cantidad de estudios científicos que existen al respecto se han encontrando resultados en muchas ocasiones contradictorios y no ha sido posible discernir si el hecho de tener obesidad implica per se un estado de bienestar psicólogico inferior al de las personas con pesos normales. Así, existen trabajos que encuentran una correlación positiva entre obesidad y depresión (Dong, Sánchez y Price, 2004, Ohayon, 2007), ya que hallan que las personas con pesos más elevados son aquellas que presentan también puntuaciones más altas en depresión, pero también existen estudios que ponen de manifiesto que esa relación es inexistente (Stewart y Brook, 1983; Wadden, Foster, Stunkard y Linowitz, 1989) ya que encuentran que la correlación entre ambas variables no es estadísticamente significativa. Por otro lado, también existen incongruencias con respecto a la autoestima, ya que existen trabajos que avalan una relación negativa entre autoestima y obesidad (Martin, Housley y McCoy, 1988; Miller y Downey, 1999), al hallar que los obesos en general tienen mucha menos autoestima que las personas con pesos normales, mientras que otros estudios encuentran precisamente el patrón opuesto (Crisp y McGuiness, 1976; Rosmond y Björntorp, 2000), es decir, que hallan que las personas obesas tienen estados de ánimo más positivos que las personas delgadas. Estas discrepancias en cuanto a los resultados impiden afirmar taxativamente que el hecho de tener sobrepeso implica siempre poseer una mala salud psicológica.
Dado que el exceso de peso no explica por sí solo la depresión o la baja autoestima los últimos trabajos que se están realizando incluyen variables de corte psicosocial (Carr y Friedman, 2005). Según estos autores dentro del colectivo de los obesos existirán diferencias individuales en cuanto a la repercusión social de su exceso peso. Así, habrá personas a las cuales su exceso de peso les generará problemas en sus relaciones sociales, mientras que a otros apenas les afectará. A pesar de que gran parte de la sociedad considera la obesidad como un estigma (Crandall, 1994; Crandall y Biernat, 1990) no todas las personas que conforman ese colectivo sufrirán las consecuencias de la exclusión o el prejuicio. Así, para intentar explicar las diferencias en bienestar psicológico dentro del grupo de los obesos parece importante incluir variables de corte psicosocial. Por lo tanto, el objetivo de este trabajo es analizar en qué situaciones de tipo social la obesidad o el sobrepeso pueden estar ocasionando procesos de exclusión o de discriminación, ya que conociendo este tipo de variables se logrará explicar mejor las diferencias en salud psicológica de los obesos. Para lograr ese objetivo daremos una visión desde la Psicología Social de un fenómeno tan complejo como es la obesidad.
Hemos dicho anteriormente que existen muchos trabajos sobre el bienestar psicológico en el colectivo de los obesos pero que en general no se han podido establecer conclusiones claras al respecto debido a la discrepancia de los resultados hallados. La perspectiva psicosocial puede ayudar a clarificar un poco el porqué de esos resultados contradictorios como ya se ha comentado. El otro problema al que puede ayudar la visión de nuestra disciplina es de carácter más práctico. Evidentemente las personas obesas tienen la posibilidad de acudir al médico para solucionar sus problemas de peso pero sin embargo van a encontrar muchos más problemas en lo referente a las consecuencias sociales derivadas de su exceso de peso. Por ejemplo, la persona obesa puede tener menos amistades, sufrir el acoso o los insultos de desconocidos en la calle o tener menos probabilidades de encontrar pareja por el mero hecho del exceso de peso. Todas esas dificultades a las que se puede enfrentar una persona obesa en su día a día muchas veces son dejadas de lado, pero veremos más adelante que pueden determinar en gran medida la salud psicológica de las personas que forman parte del grupo de la gente con sobrepeso. Por lo tanto, la Psicología Social ha de enfrentarse también a este problema denunciando este tipo de hechos, con el objetivo de cambiar estas prácticas tan nocivas y de encontrar estrategias de afrontamiento que faciliten una salida a quienes sean víctimas de ellas. Es decir, desde la vertiente más práctica de nuestro disciplina, la Psicología Social puede aportar datos para dar más consistencia a las denuncias de este tipo de situaciones (las personas obesas, por ejemplo, sufren discriminación en los procesos de selección de personal) y también a analizar qué estrategias de afrontamiento son las más adaptativas para sobrellevar la exclusión a la que estamos haciendo referencia.
La estructura de nuestro trabajo será la siguiente. Para empezar, en el capítulo segundo, se hará una introducción teórica de la obesidad, tanto desde el punto de vista médico como social. En este apartado se aludirá extensamente a las principales investigaciones al respecto sobre la obesidad, incidiendo en sus aspectos más físicos y también en su vertiente más psicológica. A continuación, en el capítulo tercero, hablaremos sobre nuestro primer estudio de carácter correlacional realizado para paliar algunas de las lagunas que hemos encontrado en el capítulo previo. El objetivo de este estudio será relacionar qué variables psicosociales tienen importancia para explicar un fenómeno tan importante como es el bienestar psicológico de las personas obesas. En tercer lugar, y dentro ya del capítulo cuarto de esta tesis, se encuentra nuestro segundo estudio, en este caso de corte experimental, en el que seguimos indagando en la relación entre lo social y el bienestar dentro del colectivo de los obesos. En este caso al optar por una metodología experimental se puede establecer un vínculo de unión más directo entre las variables de corte más psicosocial y aquellas más relacionadas con la salud psicológica de los obesos. Por último, y como capítulo quinto, mostraremos algunas de las reflexiones que nos han suscitado la elaboración de los citados dos estudios, así como algunas de las posibles carencias en nuestra investigación y plantearemos futuras líneas de actuación.
A modo de corolario, creemos que es importante mencionar el hecho de que la perspectiva psicosocial aplicada al fenómeno de la obesidad es novedosa y han sido pocos los autores que hayan trabajado desde este enfoque. La novedad por sí misma no es importante, pero sí creemos que esta forma complementaria de ver un problema tan complejo como es la obesidad puede aportar una visión que junto con otras (médica o clínica por mencionar tan solo un par) haga que el abordaje de su estudio sea mucho más completo. Por lo tanto, uno de los objetivos de este estudio es aportar alguna solución a un problema con tantas implicaciones como la obesidad para mejorar el bienestar de parte de una población que muchas veces nos olvidamos que existe. Así, con este trabajo pretendemos en primer lugar dar a conocer la existencia de un problema que realmente existe, como es la discriminación a las personas obesas en diversas áreas. También, y no menos importante, adoptar una perspectiva que no se ha aplicado mucho, la psicosocial, y que creemos que puede aportar una visión propia que enriquecerá al resto de enfoques y por ende a mejorar la forma de afrontar el estudio y el tratamiento de la obesidad. En tercer lugar, también es nuestro objetivo el poder aportar soluciones que puedan mejorar la calidad de vida de las personas obesas. No se trata de proponer alternativas exclusivas desde nuestro enfoque sino añadir alguna complementaria que mejore a las que ya existen o incida sobre aspectos no incluidos. También, y como último objetivo, con nuestro trabajo sugerimos maneras de trabajar cuando nuestro objeto de investigación sea la obesidad. Según nuestro punto de vista, y como justificaremos más adelante, creemos que es importante estudiar las diferencias individuales dentro del colectivo de los obesos, más que tratar de demostrar si los obesos tienen menos bienestar que los delgados. Por lo tanto a nuestro juicio la mejor forma de realizar cualquier investigación sobre la obesidad es que tratemos de hallar cuáles son los estrategias de afrontamiento realmente válidas para sobrellevar distintas formas de exclusión, ya que será la existencia o no de este tipo de mecanismos de adaptación los que van a estar explicando las diferencias en salud psicológica dentro del colectivo de personas obesas.

CAPÍTULO 2: LA OBESIDAD DESDE EL PUNTO DE VISTA MÉDICO Y SOCIAL




    1. Definición de la obesidad

La obesidad se define como una acumulación excesiva de tejido adiposo que se traduce en un aumento del peso corporal (Saldaña y Rossell, 1988). Por lo tanto se entiende por obesidad la consecuencia patológica de un excesivo acumulo de grasa, resultado a su vez de un balance energético positivo.


Existen diversas formas de clasificar la obesidad. Teniendo en cuenta las características morfológicas del tejido adiposo, podemos hablar de obesidad hipertrófica y de hiperplásica (Saldaña y Rosell, 1988). La obesidad hipertrófica se caracteriza por un aumento del contenido lipídico de las células del tejido adiposo, sin que éstas aumenten en número. Por el contrario, en la obesidad hiperplásica se produce un aumento del número de las células adiposas. Según cómo se distribuya corporalmente la grasa la obesidad también se clasifica en androide y ginoide (Vague, Vague, Tramoni y Vialettes, 1980). La obesidad androide sería característica de los hombres y se trata de un tipo de obesidad es el que predomina la grasa en la mitad superior del cuerpo, por lo que se la conoce también con el sobrenombre de obesidad tipo manzana o abdominal. Por otro lado, la obesidad ginoide es más frecuente en las mujeres y se caracteriza por un predominio de la grasa en la mitad inferior, por lo que se la conoce como obesidad tipo pera o glúteo-femoral.
Diversas causas pueden producir la obesidad, siendo la exógena o nutricional la más frecuente (Saldaña y Rosell, 1988). Además de la ingesta excesiva de alimentos, la obesidad también puede ser causada por enfermedades endocrinas (hipotiroidismo, síndrome de Cushing, hipogonadismo primario o síndrome del ovario poliquístico), síndromes genéticos (Laurence Monn Bielde, Alstrom o Prader Willi) y por lesiones hipotalámicas (Saldaña y Rosell, 1988), si bien todas ellas son mucho menos frecuentes que la obesidad de origen metabólico.
Dada la definición de obesidad más ampliamente aceptada (aumento de la grasa corporal, que se traduce en aumento del peso), existen numerosas técnicas para la valoración de la composición corporal. El más usado como parámetro de obesidad es el índice de Masa Corporal (IMC), que representa el cociente de dividir el peso en kg por la talla en metros cuadrados (Saldaña y Rosell, 1988). Habitualmente se considera normal el peso inferior al cociente de 25, el sobrepeso para los valores entre 25 y 29.9 kg/m2, y la obesidad para IMC igual o superior a 30 kg/m2. Para IMCs iguales o superiores a 40 hablaríamos de obesidad mórbida (Rubio y Moreno, 2004). En la Tabla 1 se puede ver la clasificación realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Tabla 1: Criterios de normalidad del IMC

Tipificación

IMC (kg/m2)

Normopeso

18.5 – 24.9

Sobrepeso (Obesidad grado I)

25 – 29.9

Obesidad grado II

30 – 34.9

Obesidad grado III

35 – 39.9

Obesidad grado IV

> 40

Es importante recalcar que la obesidad constituye un importante problema sanitario debido a su elevada frecuencia y a su papel como factor de riesgo en múltiples patologías, como las dislipemias, la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial, la artropatía degenerativa o el síndrome de apnea del sueño (Saldaña y Rosell, 1988).


A continuación veremos algunos datos referidos a la epidemiología de la obesidad para observar cómo las cifras de personas con problemas de peso en España han ido aumentando con el paso de los años. Uno de los primeros estudios realizados para medir la prevalencia de la obesidad en España fue el realizado por Gutiérrez-Fisac, Regidor y Rodríguez (1994). En ese estudio se trabajó con una muestra de 39.751 personas y los datos correspondían al año 1987. Se encontró una tasa de prevalencia de la obesidad en torno al 7.8%, aunque este dato era mayor para el caso de las mujeres y de las personas que se encontraban en la franja de los 55 a los 64 años de edad.
Más recientemente Aranceta, Pérez Rodrigo, Serra Majem, Ribas, Quiles Izquierdo, Vioque, Foze y el Grupo Colaborativo Español para el Estudio de la Obesidad (1998) describieron la distribución ponderal en una muestra aleatoria de la población española entre 25 y 60 años, construida a partir de las bases de datos de las encuestas de nutrición de cuatro comunidades autónomas (Cataluña, el País Vasco, Madrid y Valencia), estimando la prevalencia de la obesidad por sexos y grupos de edad. La muestra estuvo compuesta por 5.388 individuos que participaron en encuestas nutricionales desde 1989 a 1994. Se utilizó el IMC como indicador para la tipificación ponderal, situando el punto de corte para definir la obesidad en un IMC de 30. Los resultados que encontraron fueron que la prevalencia de la obesidad global se situaba en el 13.4% (11.5% en los varones y el 15.2% en las mujeres).
Un trabajo más actual realizado por los mismos autores (Aranceta, Pérez Rodrigo, Serra Majem, Ribas, Quiles Izquierdo, Vioque, Foze y Grupo Colaborativo Español para el Estudio de la Obesidad, 2003) pone de manifiesto que la prevalencia de la obesidad ha aumentando ligeramente en los últimos años. En ese trabajo se estimó la prevalencia de la obesidad en España sobre la base de datos poblacionales de mediciones del peso y de la talla en la población adulta de 25 a 60 años. La muestra aleatoria de 9.885 sujetos provenía de las encuestas nutricionales realizadas en Andalucía, Baleares, Canarias, Cataluña, Comunidad Valenciana, Galicia, Madrid y País Vasco, entre los años 1990 y 2000. De nuevo, se utilizó el IMC como indicador para la tipificación ponderal, situando el punto de corte para definir la obesidad en un IMC de 30. El principal hallazgo fue que se estableció que la prevalencia de la obesidad era del 14.5%, la cual era significativamente más elevada en el colectivo femenino (15.75%) que en el masculino (13.39%). La prevalencia de obesidad aumentaba significativamente con la edad en varones y en mujeres, y además se observaban las proporciones más elevadas de personas obesas en el grupo de mayores de 55 años (el 21.58% en varones y el 33.9% en mujeres).

Como se puede observar la tasa de prevalencia de la obesidad ha aumentado en los últimos años (Gutiérrez-Fisac, Banegas, Rodríguez Artalejo y Regidor, 2000; Gutiérrez-Fisac, Regidor, Banegas y Rodríguez Artalejo, 2005) desde el 7.7% en 1987 al 14.5% correspondiente al año 2001 lo cual nos permite hacernos una idea de la magnitud que está adquiriendo este problema de salud.




Compartir con tus amigos:
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   13


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos