Universidad de salamanca



Descargar 442.11 Kb.
Página6/7
Fecha de conversión26.03.2018
Tamaño442.11 Kb.
1   2   3   4   5   6   7

VII. Apéndice
VIl.1 Entrevista con René Avilés Fabila
Realizada el 15 de agosto de 2003 en la Fundación René Avilés Fabila, Ciudad de México, México.
PL: Normalmente se le considera miembro de la generación de “la Onda”, pero usted siempre ha negado esta denominación. Entonces, según usted ¿a qué generación pertenece?

RAF: Yo formo parte de una generación de escritores muy diversos, muy distintos pero básicamente novelistas y cuentistas. Con esta generación me formé. Nacieron entre los entre los años 38-44. Mi formación es más complicada que la de todos. Yo tenía padre escritor y una madre a la que le gustaron mucho los libros, que leía mucho.

Y entonces me fui formando con una gran tendencia hacia ciertos tipos de tema. Lo primero que escribí fueron fábulas, variaciones sobre Kafka. A los fabulistas prácticamente los leí a todos, de tal manera que este tipo de literatura para mí fue muy formativa. Después empecé a leer novela, poesía, etc., pero creo que éste fue un punto fundamental. Después, con mis compañeros de generación ocurre algo que es un encuentro con nuestro tiempo, el “rock and roll”, los movimientos estudiantiles, la revolución cubana, con una literatura norteamericana, porque antes México observaba más la literatura europea y concretamente la francesa. De pronto, en 1960 empieza a llegar más y más la literatura norteamericana. Entonces, los jóvenes escritores empiezan a leer más la literatura norteamericana que la europea. Todo esto fue un fenómeno muy importante en esta época, la presencia de la cultura popular norteamericana. Un fenómeno anglosajón.

A estos datos los acompaña políticamente la revolución cubana, la Guerra de Vietnam que para nosotros es muy importante, la presencia de un Partido Comunista en México. Son elementos que van formando a mi generación. Muchos de nosotros militamos en el Partido Comunista. Unos más tiempo, otros menos. Todos nosotros tuvimos una cercana vinculación al marxismo. No al marxismo soviético, pero sí a un marxismo mexicano, menos brutal, menos duro que el de los soviéticos. Con todos estos elementos se fue formando mi generación.

Los primeros en publicar fueron José Agustín y Gustavo Sainz, que escribieron novelas con estas características: la presencia de jóvenes que usaban un lenguaje coloquial, cotidiano, salpicado de palabras en inglés, con el “rock and roll”..., una literatura muy urbana. Entonces me sentí desconcertado. Dije: ¿ahora yo qué hago? yo que escribo fábulas, cuentos fantásticos, cuentos que están relacionados con la lectura literaria de la Biblia....

Entonces me vi obligado a escribir otro tipo de libros, cuentos amorosos y novelas políticas como una sobre el 68 mexicano que se llama El gran solitario de Palacio. Es una novela que ha tenido mucho éxito en México y que está traducida a muchos idiomas. Yo me vi metido por los trabajos de Margo Glantz en esta idea de que yo era de “la Onda” por haber escrito temas de jóvenes con un lenguaje coloquial y el motivo inmediato del “rock and roll”, que sí está presente para mí y mi generación: Los Beatles tienen exactamente mi edad, Bob Dylan tiene mi edad. Este elemento lo uso en algunos cuentos, el “rock and roll”, pero eso no quiere decir que yo sea autor de “la Onda” aunque mi generación está allí. Nos formamos y encontramos mucha literatura juntos. Intercambiamos los hallazgos. Todo esto creo que es importante.

Pero ¿qué marca a mi generación? La marca es la presencia de Juan José Arreola. Accidentalmente conocimos a Arreola y le pedimos que fuera nuestro maestro, que leyera nuestros cuentos y él aceptó. No sólo ello, sino que Arreola, que fue un hombre muy generoso, decidió formar un taller y una revista. La revista se llamó Mester. Llegó a 12 ó 13 números, no recuerdo. De tal suerte que Arreola, un hombre de formación clásica y muy francesa, nos fue impulsando sobre todo a los que, como yo, teníamos la tendencia de la literatura fantástica. Fui el único de todos los de la generación que se mantuvo fiel a estos principios.

Por ejemplo, yo he “rehecho” la Biblia. Cuando la leí de niño no me gustó. Me pareció muy tonta, los buenos siempre eran buenos, los malos siempre malos. Por ello, la he ido reescribiendo. Los Judas fueron declarados figuras notables. Sin ellos, no existiría nada. Sin Judas, no habría última cena ni traición. De la misma manera he reescrito la historia del Arca de Noé. Y de pronto sentí la necesidad de escribir de temas de otra naturaleza. Yo me siento autor de cierto tipo de literatura, la que he agrupado en Fantasías en carrusel (1969-1994). La literatura de Los animales prodigiosos posee, pues, un lugar muy importante en mi obra. Y yo creo que esto es más Rene Avilés Fabila incluso que la literatura amorosa. El amor se encuentra en varios libros pero no presenta la dignidad de la fantástica. A veces sí he logrado cuentos de amor, pero siempre cuando entran en ellos elementos fantásticos e irreales. De este modo, creo que lo más importante definitivamente está en mis cuentos breves, que yo he cultivado con mucho cuidado.



PL: Usted siempre declara que el tema que le gusta más es el de la fantasía, en el que se inscribe Los animales prodigiosos, que usted también dice que tiene valor autobiográfico. ¿Puede explicar su inclinación hacia este tipo de literatura?

RAF: La mitología clásica ha influido mucho en el mundo moderno. Para la psiquiatría y la psicología usamos términos que vienen de la mitología griega como complejo de Edipo o de Electra. Para mí también resulta esencial. Indudablemente, de niño fue lo primero que leí. Mi mamá me la dio a leer desde muy pequeño. A Homero lo leí por primera vez a los 8 años. Todo este mundo me es muy importante. Algunos, como Borges, han hurgado las mitologías, asiáticas donde existe una gran tradición de seres fantásticos. Yo creo que él exploró mucho.

Hay una frase de Borges que me gusta mucho. Dice que en la mitología, el mundo de los animales reales es infinito. En cambio, el de los fantásticos es muy pequeño. Y es cierto. Así, los griegos mezclaron a los animales. La Gorgona, por ejemplo, es una mezcla: tiene garras de águila, fauces de león y alas de ave. Son muy pocos los escritores que han inventado nuevos seres fantásticos. Son muy limitados. Es curioso que la imaginación siendo tan amplia y tan poderosa no haya podido crear tantos animales como la naturaleza, donde conviven millones de especies.

De este modo Arreola, cuando escribe su bestiario, trabaja con bestias reales: la cebra, el elefante, la jirafa. Pero a mí me gustan los animales que no existen, como el ave Roc. Eso me pareció fascinante desde muy pequeño, lo he trabajado y pienso seguir en ello. Incluso he querido crear animales fantásticos mexicanos, como el “vandak” o el “ponzoñini”.

Cuando era joven, en México y, en general, en todo el mundo occidental, existía una polémica sobre el arte comprometido. Para muchos defensores de la literatura politizada, mis cuentos eran absolutamente distantes, parecían una literatura vacía. Pero yo entendí desde siempre que la literatura que yo hacía poseía un compromiso social más profundo y desde luego presentaba también un cariz autobiográfico.

Por ejemplo, en “Minotauromaquia” reflejé mi aversión por los toros. No soporto ver la muerte de un toro. Me parece un crimen lo que se hace con él. Entonces escribo “Minotauromaquia”, donde un torero muere en los cuernos del Minotauro.

Yo creo además que mi obra presenta un compromiso político y social profundo. Hay que leerla de otra manera; no es “vamos a tomar las armas y derrocar a la burguesía, los obreros, los campesinos”. No, eso ya pasó y no funcionó. Esto es lo que hago con la literatura fantástica, una literatura que no es para pasar el rato, creo que es mucho más complicada y difícil de hacer. Así ocurre en un país como México, de tradición literaria realista aunque sea una nación cargada de magia y de fantasía. Por ello la literatura que yo hago, donde aparecen fantasmas, vampiros y seres mitológicos, desconcierta, no gusta, parece menor y no es consagratoria.

Pensemos: ¿por qué Rulfo es mucho más famoso que Arreola? Tengo la impresión de que sencillamente porque lo que Arreola ha escrito es un tipo de texto que a la gente no le acaba de gustar, no acaba de comprender. En este sentido ahora quizás esté más estudiado sobre todo en España, porque allí se ha convertido en un icono del análisis del microrrelato, el cuento breve o como se quiera llamar. Pero cuando yo empecé a escribir no había muchos ejemplos de estos textos: estaba Arreola, desde luego Borges y los cuentos breves de Kafka. Todavía no empezaba a escribir Monterroso, que ahora es famoso.

Sin embargo, yo llegué a esta literatura y no sé por qué tengo que escribir sólo novelas voluminosas. Así, la que acabo de terminar tiene prácticamente 400 páginas y es una mezcla de realismo y fantasía, pero a mí me gustaría ser valorado por mi literatura fantástica, no por la otra.

PL: En sus cuentos fantásticos desfilan varios tipos de seres irreales y muchos de ellos pertenecientes al mundo zoológico ¿Hay alguna inclinación especial en usted hacia la fauna imaginaria?

RAF: Yo creo que es una cuestión estrictamente personal. De muy niño, coleccionaba fotografías de animales. Me gustaban particularmente los caballos, los tigres, los leones y los felinos salvajes. Los coleccionaba, los pegaba a un álbum y les tenía mucho afecto. Además, leí muchos libros sobre animales y de ahí fue muy natural pasar a un mundo de seres vivos que no existen.

Ahora estoy investigando para hacer un nuevo libro con otros seres. Recopilé muchos seres asiáticos. También me gustaría hacer un bestiario mexicano prehispánico.

Finalmente me doy cuenta de que hay muchas afinidades en estos seres fantásticos. El hombre lobo no es algo que aparezca sólo en Europa. Aparece también en Argentina o Rusia, con distinto nombre. Lo mismo ocurre con el vampiro. Éste no es típicamente un producto europeo, porque también aparece en muchas otras culturas.



PL: Los animales prodigiosos es una recopilación de cuentos sobre animales de otros libros suyos.

RAF: No era la idea preconcebida. No pensé “ahora voy a escribir un bestiario”, sino que al principio empecé a escribir cuentos donde aparecían animales irreales y después los publiqué. Esto no lo hice yo, sino un escritor de la generación más joven que yo que se llama Bernardo Ruiz. Fue él quien tomó todos los animales y los ordenó, incluso puso el título de cada capítulo.



PL: En Los animales prodigiosos ¿hay influencia textual de autores canónicos como Borges, Kafka y su maestro Arreola?

RAF: La influencia de Kafka es gradual. Cuando leí a Kafka todavía no conocía a Borges, quien empezó a ser famoso alrededor de 1958. En ese momento, yo sólo había leído a Kafka y algunos de sus cuentos, que iban a ser esenciales para mí. Por ello, Kafka es mi primera influencia reconocida.

Luego me encontré con Arreola, cuya prosa me deslumbró, y no tanto sus temas. Insistiría en que su bestiario es realista. Por tanto, su impacto existe en mí, pero Borges lo va a tener mucho más.

A Borges lo leí cuando yo había escrito ya algunos cuentos y fábulas. De Borges lo primero que leí fueron la Historia universal de la infamia y el Manual de zoología fantástica. Cuando leí el Manual de zoología fantástica, que en Argentina se llamó El libro de los seres imaginarios, me senté a llorar porque él había hecho lo que yo estaba tratando de hacer. Para mí fue descorazonador. De pronto un escritor tan famoso como Borges había tratado ya el tema. Sin embargo, después de releerlo muchas veces me di cuenta de que él sólo los recogía. Entonces yo no me desanimé.

Yo usé los animales fantásticos, me convertí en personaje, para hacer una pequeña historia, para dar mi opinión sobre otras cosas. Por ejemplo, mi crítica del capitalismo está en el cuento que se llama “Mitología publicitaria”, donde tomé las sirenas de Homero para hacer esa crítica. “Las gorgonas o del vanguardismo en el arte” es un cuento donde un escultor norteamericano usa las gorgonas para convertir a otras personas en una escultura. En él me estoy burlando un poco del arte abstracto, que a mí me gusta mucho. No me gustan tanto los figurativos como los abstractos.

Pero definitivamente sí aceptaría yo la influencia de Borges. A partir de ese momento me convertí en su lector, lo admiro. Lo conocí en Buenos Aires en 1970. Tuve una larga conversación con él en la Biblioteca Nacional, que precisamente está en la calle de México. Ha sido fundamental en mi trabajo posterior.



PL: Usted también publicó Los animales prodigiosos en España bajo el título de Bestiario de seres prodigiosos.

RAF: Ediciones Eneida me contactó por teléfono y correo electrónico, porque querían publicar este libro en España y yo les dije que tenía 3 ó 4 cuentos más. Y se los envié. Pero me han dicho algunos amigos que de pronto lo encontraron en la sección de literatura esotérica. Con Flaubert, cuya obra La tentación de San Antonio, que respeto mucho, también utiliza seres monstruosos. Por eso, a mí no me gustaban los circos. Nunca fui a ningún circo porque había algo trágico en ellos. No me gusta ver animales enjaulados ni los payasos. Me parecen conmovedores. Me parece terrible que tengan que hacer payasadas para vivir.



PL: En el capítulo “Serpentario” de Los animales prodigiosos, donde usted trata de las serpientes, aparecen varias que no pertenecen a la mitología griega, como la mayoría de los seres de este libro. ¿Su origen se encuentra en la leyenda mexicana?

RAF: Es otra historia. De niño mi abuela, que vivía en un campo aislado, contaba la historia de que en su pueblo había una serpiente que tomaba la leche de la mamá y le daba la cola al niño y el niño se moría. Esta serpiente evidentemente no existía, pero me pareció encantador para hacer un cuento. Hay otra serpiente que penetra a las mujeres, es una invención que me permite el uso de la ironía porque me siento humorista. Pero no te preocupes. La serpiente es estéril; entonces no la embaraza.



PL: Se considera algunos textos de Los animales prodigiosos como minificciones, y, en consecuencia, muchos de ellos son analizados en varios estudios, incluso tesis doctorales, como obras que se ubican dentro de este género, mientras que otros, por la cuestión de su extensión, están fuera del criterio de esta categorización. Usted como autor, ¿cómo los considera?

RAF: Yo siempre pensé que eran cuentos. Ahora me es más complicado. Dolores Koch hizo una tesis doctoral sobre este género. La conocí. También publicó un trabajo sobre mí en Nueva York. Ella hablaba de microrrelato de René Avilés Fabila. Yo simplemente les digo cuentos. Nunca me he complicado. Yo, que escribo, creo que son cuentos. A veces me sale muy corto, de dos líneas, a veces muy largo de dieciséis o diecisiete páginas. Tengo una definición de cuentos que me gusta mucho. Es francesa. Según esa definición, cuento es un pedazo de vida. No es toda; ésa es la novela como la de Balzac, Vargas Llosa o incluso Hemingway. Claro, siempre procuro presentar los personajes y las situaciones para desarrollar el cuento y terminarlo con un final sorpresivo.

PL: ¿Piensa que su trabajo como periodista, en cierta manera, influye en la creación de sus obras en relación con el uso del lenguaje sencillo y directo?

RAF: Creo que la prosa narrativa debe ser una prosa directa, que no use muchas imágenes, muchas metáforas. Y que tampoco recurra a los diálogos excesivamente. Yo creo que la prosa narrativa es narrar y eso es lo que yo manejo.



Notas
1 Durante la Edad Media había otro tipo de textos de la tradición animalística con el mismo objetivo didáctico que el bestiario: se trataba de la fábula. Sin embargo, existe una diferencia importante entre ambos. Varios investigadores del bestiario incluyen la distinción entre el bestiario y la fábula en sus estudios, entre ellos Vladimir Acosta Caracas en Animales e imaginario: la zoología maravillosa medieval (Caracas, Universidad Central de Venezuela, 1995, pp. 16-17) y Martha Paley de Francescato en El Bestiario de Julio Cortázar, enriquecimiento de un género (Universidad de Illinois, Tesis doctoral, 1970, p.13). Según estos escritores, mientras las fábulas son cuentos en los cuales los animales se visten, hablan y actúan como si fueran seres humanos y la moraleja se puede deducir de su conducta, los bestiarios se basan en la descripción de animales y la lección moral llega a través de la narración del lector al final de cada capítulo.

2 Según Francescato, diez libros de la Historia de los animales contienen descripciones de animales conocidos. Su información está basada en autoridades anteriores como Herodoto, Anaxágoras, Demócrito y Empédocles, entre otros. (Id., p. 3).

3 Plinio escribió la Historia natural en el año 77 A.D. Describió exageradamente en sus libros VII, VIII, IX, X y XI peces, pájaros, algunos de ellos existentes y otros no. El resultado es una mezcla de realidad y fantasía. Esta obra dio origen a una larga tradición de animalarios posteriores.

4 Martha Paley de Francescato: Bestiarios y otras jaulas, Buenos Aires, Sudamericana, 1977, p.13.

5 Martha Paley de Francescato 1970, op.cit., p.6.

6 Nilda Guglielmi: El fisiólogo: Bestiario Medieval, Madrid, Eneida, 2002, pp. 12-14.

7 Vladimir Acosta Caracas, op.cit., p. 23.

8 Nilda Guglielmi, op.cit., p. 14.

9 Vladimir Acosta Caracas, op.cit., p. 25.

10 María Luisa Fischer: “Zoológicos en libertad: la tradición del bestiario en el Nuevo Mundo”, Revista Canadiense de Estudios Hispánicos, 1996, Spring, 20 (3), pp. 463-476, (p. 465).

11 Vladimir Acosta Caracas.,op.cit., p. 34.

12 San Isidoro, uno de los autores más importantes de la Edad Media, dedica los libros XI y XII de sus Etimologías, basadas en las fuentes grecolatina y cristiana, a describir animales, monstruos e híbridos, con intención pseudo-científica y a la vez moralizante.

13 Acosta apunta que en la actualidad se considera este libro como anónimo. Su texto original está escrito en latín, y data del siglo VIII. El Liber Monstrorum trata de los monstruos, los híbridos humanos, las bestias terrestres y acuáticas y las serpientes, basándose en las fuentes clásicas y el Fisiólogo. Sin embargo, este libro no tiene ningún objetivo moralizante como otros de la época. (Vladimir Acosta Caracas, op.cit., pp. 39-40.)

14 Id., p. 46.

15 Lucille Kerr: The Beast and the double: a study of the short stories of Julio Cortázar, Yale University, Tesis doctoral, 1972, p. 24.

16 VIadimir Acosta Caracas, op.cit., p. 21.

17 Esperanza López Parada: Bestiarios americanos: la tradición animalística en el cuento hispanoamericano contemporáneo, Universidad Complutense de Madrid, Tesis doctoral, 1993, p. 184.

18 VIadimir Acosta Caracas, op.cit., p. 18.

19 Esperanza López Parada, op.cit., p. 184.

20 Id.,p. 185.

21 Nilda Guglielmi, op.cit., p. 74.

22 Martha Paley de Francescato 1970, op.cit., pp. 12-13.

23 Martha Paley de Francescato 1970, op.cit., pp. 21-22.

24 Id, p. 23.

25 María Luisa Fischer, loc. cit., p. 466.

26 Id., p. 473.

27 Martha Paley de Francescato 1970, op. cit., p. 21.

28 Ibid

29 Lucille Kerr, op.cit., p. 34. [Cuando estos informadores usan la palabra “fantástico” para describir la fauna del Nuevo Mundo, este término se refiere sólo a su experiencia europea. “Fantástico” puede ser solamente otra palabra para describir un ser que no existía en Europa y nunca había sido descrito en las historias naturales y bestiarios conocidos por los cronistas mientras estaban en España.] La traducción es mía.

30 Zavala también compara los bestiarios hispanoamericanos con los europeos. Mientras que los hispanoamericanos son poéticos, los europeos presentan una visión peyorativa de los seres descritos, destacando la bestialización de rasgos humanos en los vampiros, brujas, gárgolas y otros monstruos literarios (Minificción mexicana, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2003, p. 14).

31 Ibid.

32 María Luisa Fischer, loc cit., p. 465.

33 Martha Paley de Francescato 1970, op. cit., pp. 30-31.

34 María Luisa Fischer, loc. cit., p. 468.

35 Theda M Herz: “René Avilés Fabila in the light of Juan José Arreola: A study in Spiritual Affinity”, Journal of Spanish Studies: Twentieth Century, 1979, 7, pp. 147-171, (p. 149).

36 Esperanza López Parada, op.cit.. p. 10.

37 Concepción del Valle Pedrosa: Como mínimo: Un acercamiento a la microficción hispanoamericana, Universidad Complutense de Madrid, Tesis doctoral, 1997, p.258.

38 Lucille Kerr, op.cit., p. 22. [Se puede decir que, aunque la mayoría de los bestiarios modernos (u obras que se derivan de ese género) puede diferir sumamente de los bestiarios originales, la tradición en su conjunto es enormemente enriquecida con nuevas y originales interpretaciones, presentadas en los trabajos más recientes. La producción de nuevas obras es posible, por supuesto, gracias a la existencia de los más antiguos bestiarios.] La traducción es mía.

39 María Luisa Fischer, loc.cit., pp. 469-471.

40 Alberto M. Salas: Para un bestiario de Indias, Buenos Aires, Losada, 1968.

41 José Durand: Ocaso de sirenas. Manatíes en el siglo XVI, México, Tezontle, 1950.

42 Martha Paley de Francescato 1970, op.cit., p. 51.

43 Jorge Luis Borges y Margarita Guerrero: Manual de zoología fantástica, México, Fondo de Cultura Económica, 1983, p.l3.

44 Id., p. 60.

45 Concepción del Valle Pedrosa, op.cit., p. 255.

46 Encontramos un bestiario en este espacio ya en los años 50: es el Bestiario de Juan José Arreola. A través del tono expositivo de sus cuentos muy breves, que se aproximan al ensayo, el autor revela su visión crítica de los seres humanos.

47 Francisca Noguerol Jiménez: “Híbridos genéricos: la desintegración del libro en la literatura hispanoamericana del siglo XX” en Cuento en red (2000), 1, http://www.cuentoenred.org/cer/numeros/no_1/pdf/no1 noguerol.pdf., bajado el 15 de enero de 2004.

48 Según Lauro Zavala, en la posmodernidad se rompen las reglas establecidas entre los géneros literarios. En consecuencia, las fronteras entre diferentes géneros de la escritura desaparecen. (La precisión de la incertidumbre: posmodernidad, vida cotidiana y escritura, México, Universidad Autónoma del Estado de México, 1998, p. 114) La aproximación a varios géneros sin pertenecer verdaderamente a ninguno revela la característica fragmentaria de estos textos frente a la homogeneidad moderna. Este hecho coincide con la superficialidad, la multiplicidad y la destotalización, términos que Hassan usa para definir la posmodemidad (The Postmodern Turn: essays in postmodern theory and culture, Ohio, Ohio State University Press, 1987, pp. 91-92).

49 Borges lo declara en el prólogo de El libro de seres imaginarios, segunda edición del Manual de zoología fantástica que se publicó en Argentina en 1967. Aunque en esta edición se añadieron 34 seres que no pertenecen al mundo zoológico, la mayoría de los seres tratados son animales fantásticos (Madrid, Alianza Editorial, 1999, p.8).




Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

    Página principal
Universidad nacional
Curriculum vitae
derechos humanos
ciencias sociales
salud mental
buenos aires
datos personales
Datos personales
psicoan lisis
distrito federal
Psicoan lisis
plata facultad
Proyecto educativo
psicol gicos
Corte interamericana
violencia familiar
psicol gicas
letras departamento
caracter sticas
consejo directivo
vitae datos
recursos humanos
general universitario
Programa nacional
diagn stico
educativo institucional
Datos generales
Escuela superior
trabajo social
Diagn stico
poblaciones vulnerables
datos generales
Pontificia universidad
nacional contra
Corte suprema
Universidad autonoma
salvador facultad
culum vitae
Caracter sticas
Amparo directo
Instituto superior
curriculum vitae
Reglamento interno
polit cnica
ciencias humanas
guayaquil facultad
desarrollo humano
desarrollo integral
redes sociales
personales nombre
aires facultad