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Universidad de Quintana Roo



Plan Estratégico

de Desarrollo Institucional

1999-2002

Chetumal, Q.R.

Versión 14-(1°.X.99)

Contenido.



Presentación 3

I. Antecedentes históricos de la UQROO. 6

II. Identidad institucional. 8

1.Misión esencial. 8

2.Misión social. 8

3.Principios rectores. 9

4.Fines. 9

III. Modelo de universidad. 11

1.Ámbito docente. 12

2.Investigación. 17

3.Extensión y difusión cultural. 18

4.Organización y estructura. 18

5.Áreas de interés institucional. 19



IV. Marco contextual. 25

1.El marco internacional. 25

2.El contexto nacional. 29

3.El ámbito estatal. 31

4.El sistema educativo de Quintana Roo 37

V. Retos actuales de la universidad. 39

VI. Etapas de desarrollo. 41

VII. Escenario para el año 2002. 46

Escenario deseable en aspectos relevantes 47

Indicadores de desarrollo. Actual y prospectivo. 51

VIII.Líneas estratégicas de desarrollo, funciones y programas. 53

1.Elevar la calidad de los servicios y productos académicos. 54

2. Hacer más eficiente la administración. 78

3.Fortalecimiento del sistema de planeación. 85

4.Ampliar y consolidar la vinculación y el intercambio. 89

5.Impulsar la autonomía universitaria. 93



Anexos: 94

A. Estadísticas básicas. 96

B. Proyecciones 119

C. Mapa del estado de Quintana Roo y sus municipios. 123

D. Funcionarios de la Universidad de Quintana Roo 124

Presentación.

La Universidad de Quintana Roo (UQROO) se encuentra en proceso de consolidación, a pesar de que tiene pocos años de vida. Sus reformas estructurales, los proyectos que lleva a cabo, la continuidad y profundización en sus programas de mejoramiento y la voluntad expresa de los miembros de la comunidad universitaria constituyen los elementos fundamentales que le permitirán ser una institución con altos niveles de calidad académica en relación con los estándares nacionales e internacionales, sólidamente comprometida con el desarrollo de Quintana Roo y con el del país, orientada preferentemente hacia las regiones centroamericana y del Caribe.


Como cualquier institución de educación superior, la UQROO ha tenido enormes retos y desafíos. En septiembre de 1994 se planteó a los gobiernos estatal y federal un proyecto académico que le permitiese a esta casa de estudios obtener mayores apoyos. La buena relación establecida con las autoridades ha permitido obtener el apoyo necesario para el proceso de construcción de nuestra casa de estudios, en el marco de un absoluto respeto a sus principios, a las decisiones académicas y a lo establecido en su Ley Orgánica.
Al igual que el estado, la universidad enfrentó las consecuencias de la situación política que vivió el país en 1994, así como la devaluación y la aguda crisis económica de 1995 y años subsecuentes, que repercutieron seriamente en las finanzas públicas e impactaron negativamente en la universidad. Se tomaron algunas medidas cuyos ahorros permitieron enfrentar las reducciones presupuestales reales e iniciar un firme proceso de recuperación del proyecto académico.
Esta casa de estudios recoge, en su modelo, las experiencias ancestrales y las innovaciones del sistema educativo mexicano en el nivel superior y define elementos que la caracterizan y diferencian del resto de instituciones de educación superior del país. Por sus particularidades de carácter estructural y de operación académica ha sido llamada la “Nueva Universidad Mexicana”.
Durante la primera etapa de la gestión rectoral (1994-1998) se puso énfasis en tres aspectos centrales:


  1. creación de la infraestructura jurídica y normativa que permitiera a la comunidad universitaria avanzar con base en reglas claras y evitando decisiones casuísticas;

  2. definición de los planes de estudio y del proyecto académico institucional, y

  3. formulación y aplicación del Plan Estratégico de Desarrollo Institucional 1995-2000 (PLADES), el cual se generó con las aportaciones de distinguidos profesores de la universidad y fue aprobado por el H. Consejo Universitario en diciembre de 1995; éste ha sido el instrumento rector del desarrollo de la universidad y el eje que le dio orden, racionalidad y sustento al desarrollo institucional.

El presente documento conserva los elementos esenciales del PLADES 1995-2000 y actualiza o adecua algunas partes. La propuesta de desarrollo allí contenida refleja un proyecto de universidad deseable, independientemente de las gestiones, las personas y los periodos rectorales. Uno de los criterios institucionales básicos considera más importante contar con una línea clara de desarrollo universitario con visión de largo plazo, en vez de sujetar a la institución a la eventualidad de las personas y las circunstancias derivadas del contexto social, económico y político.


Actualmente se ha logrado un reordenamiento en todos los ámbitos de la vida institucional, lo cual ha permitido fortalecer a la universidad en los aspectos académicos, administrativos, financieros y normativos.
Esta casa de estudios ha sentado las bases para construir una siguiente etapa, en la cual se tenga una presencia estatal y regional significativa, excelencia académica, relevancia y prestigio nacional e internacional en sus principales áreas de interés.
Los procesos de transformación estructural están en marcha, pero falta su consolidación. Para lograrlo se requiere la participación comprometida de todos los integrantes de la comunidad universitaria, en un esfuerzo conjunto que confluye en el eje central que le da sentido y orientación a la vida universitaria. Este documento reúne y expresa el sentir de los universitarios quintanarroenses con respecto al proyecto de universidad que nos agrupa y compromete.
En este momento de profundos cambios sociales y de enormes exigencias, la institución tiene ante sí el reto de cumplir, renovar y consolidar la realización de su modelo académico y su proyecto de universidad. La institución es, en sí misma, un sistema complejo, pero forma parte de un sistema social mucho más amplio que no puede desconocer —a riesgo de caer en el aislamiento— la obsolescencia y el rechazo. Vivimos en un mundo cuyas tendencias de cambio se expresan en el dominio creciente de las fuerzas del mercado, la integración de la economía mundial, la transformación de los sistemas de producción y de los mercados de trabajo, la velocidad del cambio tecnológico, el avance vertiginoso del conocimiento, la revolución de los medios de comunicación y la interdependencia en todos los ámbitos.
Estas tendencias mundiales han penetrado aceleradamente en México, y en Quintana Roo adquieren especificidades propias de su historia y de sus niveles de desarrollo. El impacto de estos fenómenos —que debe ser analizado necesariamente bajo una perspectiva multidisciplinaria— no puede soslayarse. Por ello toda tarea docente, de investigación, difusión cultural y vinculación que se plantee la universidad debe estar en sintonía con estos cambios. La innovación y la vinculación son cualidades universitarias que han sido recogidas en el PLADES como los principios básicos que orientan la acción universitaria, cuyo reto es enfrentar y asimilar lo nuevo y conservar lo esencial, lo perdurable y lo trascendente.
Con esta actualización del Plan de Desarrollo que comprende hasta el año 2002, la universidad reafirma sus compromisos, los decanta, los precisa y los fortalece, adicionando nuevas exigencias surgidas del ejercicio cotidiano.
Desde 1995 se precisó que “la institución que nos cobija tiene certidumbre en su rumbo, con una misión social y propósitos claramente enunciados, con estrategias y programas que se afianzan en un conocimiento profundo de la realidad y las necesidades del estado de Quintana Roo y de la región”. Estamos forjando la universidad necesaria para la primera década del próximo siglo.
El PLADES continuará siendo una herramienta fundamental para articular las acciones de docencia, investigación, extensión y difusión de la cultura, vinculándolas estrechamente con los sectores sociales de manera que los servicios y productos que la universidad ofrece sean cualitativamente útiles y respondan a las demandas históricas de la sociedad, pero al mismo tiempo los sectores sociales han de comprometerse y colaborar con la universidad para ejercer la tarea educativa que es compromiso social compartido y que exige corresponsabilidad de todos quienes conforman la sociedad civil.
Lic. Efraín Villanueva Arcos.

Rector.


I. Antecedentes históricos de la UQROO.
La Universidad de Quintana Roo se creó por decisión del Poder Legislativo del estado, cuyo decreto fue publicado en el Periódico Oficial el 24 de mayo de 1991.
Esta casa de estudios fue la respuesta a los deseos de la comunidad quintanarroense por contar con una institución que formara a la población joven del estado en las distintas disciplinas profesionales y abriera un espacio para la búsqueda y avance del conocimiento, el desarrollo de la tecnología, la recuperación y difusión de la gran riqueza contenida en las diversas manifestaciones culturales. Se requería de una institución que atendiera las necesidades y demandas del desarrollo del estado, en la búsqueda de mayores y mejores niveles en la calidad de vida de sus habitantes, con base en principios de democracia, participación y justicia.
En el proceso de modernización educativa impulsado por el gobierno federal la década pasada se consideró que el estado de Quintana Roo reunía las condiciones socioeconómicas y demográficas para establecer un modelo de universidad que atendiera las necesidades locales y regionales y, al mismo tiempo, respondiera a las nuevas tendencias educativas mundiales. Por tratarse de una región con gran dinámica de crecimiento y con una estructura económica e institucional en proceso de formación, el proyecto académico en el mediano plazo proporcionaría los recursos humanos calificados en los campos de la ciencia, la tecnología y las humanidades, así como una infraestructura de investigación y de desarrollo tecnológico para consolidar un desarrollo sustentable, equilibrado y equitativo.
La UQROO fue concebida como una institución moderna, pues surge del modelo denominado “Nueva Universidad Mexicana”, el cual recoge la experiencia histórica del desarrollo universitario en el mundo y en el país, adaptada a las condiciones de la región.
Aunque nace en un contexto de poca tradición académica, en siete años de existencia la UQROO ha mostrado avances en materia de docencia, investigación, extensión y vinculación con su entorno.
En Quintana Roo la educación superior inicia en los años 70 mediante el establecimiento de institutos tecnológicos, con carreras administrativas y de ingeniería. La educación universitaria es más reciente y cubre nuevas áreas del conocimiento en las ciencias sociales y las humanidades, así como en algunas ingenierías que no existían en el ámbito estatal.
El 3 de septiembre de 1991 la UQROO inicia sus actividades académicas y ofrece ocho carreras, con una matrícula total de 386 estudiantes.
Ahora su planta física cuenta con una amplia y moderna biblioteca, talleres, auditorio, centro de autoacceso, cubículos para profesores y áreas deportivas, que es suficiente para la oferta actual de servicios académicos. Asimismo, se ha regularizado y ampliado el patrimonio de la universidad con la titulación de diversos predios y la cesión de derechos de usufructo de espacios turísticos. Se cuenta también con amplia infraestructura de telemática y equipo de cómputo para uso académico de alumnos y profesores, así como para las tareas administrativas.
En 1998 se inició la expansión de servicios universitarios hacia otras regiones de la entidad al establecerse la Unidad Académica de Cozumel, incrementándose la participación de la UQROO en la absorción de egresados de bachillerato de las escuelas de nivel medio superior.
Actualmente, esta universidad cuenta con un marco regulativo suficiente para su quehacer cotidiano, pues ha modificado su Ley Orgánica y ha elaborado el Estatuto del Personal Académico, el Reglamento General, así como reglamentos específicos.

II. Identidad institucional

1. Misión esencial
La misión esencial de la Universidad de Quintana Roo es:
contribuir al desarrollo social, económico, cultural y profesional de la entidad; haciendo una decisiva aportación a la reflexión crítica colectiva, dentro de una permanente búsqueda de la excelencia académica y una vigorosa vinculación con la sociedad.

2. Misión social
La Universidad de Quintana Roo tiene el compromiso fundamental de responder con oportunidad y pertinencia a las necesidades y expectativas de la sociedad en su conjunto y de los habitantes del estado en particular. Para ello reconoce como indispensable establecer con los diferentes sectores sociales una vinculación más estrecha que incorpore acciones conjuntas, apoyos mutuos y corresponsabilidad.
Una relación estrecha como la que se plantea requiere que la sociedad participe de manera propositiva en la determinación de las actividades universitarias de acuerdo con sus funciones, ofrezca información, colaboración y apoyos; conozca los avances, resultados y productos del quehacer universitario; analice y valore la marcha general de la institución, y conozca oportunamente el destino y uso de los recursos.
Así, los esfuerzos de formación, investigación y desarrollo emprendidos por profesores y estudiantes de la universidad redundarán en un doble beneficio: para la sociedad en su conjunto y para la formación individual de los universitarios. El funcionamiento de un consejo social —es decir, un órgano mixto integrado con representantes de la universidad, del estado y de la sociedad— contribuirá a mejorar esta vinculación.
El área de influencia y beneficio social no se circunscribe solamente a Quintana Roo sino que beneficia a las entidades cercanas, Centroamérica y la región del Caribe. En consecuencia la universidad debe establecer gradualmente nuevos campus, centros y dependencias en otras poblaciones estratégicas del estado, para atender la demanda y, al mismo tiempo, ampliar la influencia de su oferta educativa, de sus investigaciones y programas de difusión y extensión. Asimismo, deberá incorporar en su estructura mecanismos concretos que hagan posible el desarrollo de programas de cooperación con instituciones y organismos nacionales e internacionales, principalmente de la región, para realizar proyectos y servicios comunes de beneficio institucional, regional e interinstitucional.

3. Principios rectores
Vinculación Permanecer estrechamente vinculada a la sociedad, en el entorno regional, para proporcionar soluciones viables y apropiadas a la problemática específica de la entidad quintanarroense y orientar sus esfuerzos a las áreas que los requieran.
Multidisciplina Ofrecer soluciones a los problemas específicos de la región, mediante su análisis desde una perspectiva multidisciplinaria. Este principio se incorpora en todos los aspectos del trabajo académico: docencia, investigación y extensión.
Innovación Asumir el reto de la innovación constante en todos los aspectos de la actividad universitaria. Esto es aplicar nuevos métodos y técnicas educativas; investigar para ofrecer soluciones innovadoras a los problemas regionales; lograr esquemas efectivos de atención a la comunidad, y aplicar nuevas formas de difundir la cultura universal y regional.
Calidad Alcanzar los más altos estándares de calidad en el desempeño y en los resultados, tanto en las áreas académicas como en los servicios de apoyo.

4. Fines
De acuerdo con el artículo 3º de su Ley Orgánica se encomiendan a la Universidad de Quintana Roo los siguientes fines:


  1. Impartir educación superior en los niveles técnicos, de licenciatura, estudios de posgrado, cursos de actualización y especialización mediante las diferentes modalidades de enseñanza para formar los profesionistas, profesores e investigadores que requieren el estado de Quintana Roo, la región y el país, en su armónico desarrollo socioeconómico y cultural.

La formación de los individuos se orientará a ser integral, con clara actitud humanística, social y científica; dotados de espíritu emprendedor, innovador y de logro de objetivos; encauzados a la superación personal, comprometidos con el progreso del ser humano, de amor a la patria y a la conciencia de responsabilidad social;




  1. Organizar, fomentar y generar nuevos conocimientos mediante programas de investigación científica, humanística, social, cultural y de desarrollo tecnológico, buscando principalmente resolver las necesidades de la sociedad quintanarroense y las del país en general;




  1. Organizar, fomentar y realizar programas y actividades relacionadas con la creación artística, la difusión y extensión de los beneficios de la cultura que propicien el avance en su conocimiento y desarrollo;




  1. Contribuir a la preservación, enriquecimiento y difusión del acervo científico, cultural y natural del estado de Quintana Roo, de la región y del país;




  1. Estar fundamentalmente al servicio del estado de Quintana Roo y del país.



III. Modelo de universidad
El modelo de la Universidad de Quintana Roo retoma las características sobresalientes de la universidad mexicana, adaptándolas al actual contexto social y económico del mundo y del país.
Los cambios en las instituciones educativas generalmente entrañan largos procesos de maduración y requieren un profundo análisis crítico, la definición de principios y políticas, la determinación de programas y proyectos, y la operación sobre normas y bases de acción ampliamente compartidas por todos los miembros de la comunidad universitaria. Sólo así es posible alcanzar resultados favorables en el mediano plazo.
Cuatro principios fundamentales orientan las funciones básicas de la universidad: vinculación, multidisciplina, innovación y calidad.
La vinculación se dará en diferentes niveles: la relación estrecha de la universidad con los diversos sectores de la sociedad de manera que éstos puedan participar en la determinación de sus programas y actividades; la realización de proyectos académicos y financieros y la actuación en el marco reglamentario para vigilar, como contraloría social, la buena marcha de la institución.
Los esfuerzos de investigación, docencia y extensión buscarán, con una visión prospectiva, el desarrollo integral de la entidad basado en el desarrollo humano y la sustentabilidad ambiental.
La universidad incorporará los principios de multidisciplina e interdisciplina para responder a las tendencias actuales de desarrollo del conocimiento que permiten avanzar en la búsqueda de soluciones integrales ante la complejidad de los fenómenos sociales y naturales. Estos principios no implican la dispersión del conocimiento sino que abordan la interdependencia y la diversidad de perspectivas teóricas desde una sólida formación disciplinaria.
El principio de innovación estimula y facilita la creatividad y la capacidad de adaptación de la comunidad universitaria en los ámbitos académico, institucional y administrativo. Se asume el compromiso de encontrar nuevos métodos, técnicas y procesos del quehacer universitario.
La calidad, entendida como búsqueda de la excelencia, orientará el proceso educativo en sus diferentes dimensiones de apropiación de conocimientos, destrezas, valores, actitudes y aptitudes. Tendrá como referencia los estándares reconocidos internacionalmente, el desarrollo integral del estudiante, la pertinencia y la relevancia respecto de su entorno.
El concepto de calidad en el ámbito institucional abarca esencialmente los aspectos académicos, pero incluye también los procesos de gestión, gobierno interno, planeación, normatividad y administración.

1. Ámbito docente
a) Oferta Profesional
La elección de los programas de educación superior, en los niveles técnico, licenciatura, posgrado y actualización, así como en las diferentes modalidades (enseñanza escolarizada, educación a distancia, sistemas de universidad virtual, etcétera), considerará las necesidades derivadas del desarrollo socioeconómico y cultural, así como la función complementaria de la UQROO en el sistema estatal y regional de instituciones de educación superior del país y del área de influencia. La revisión y actualización de los planes y programas de estudio será una práctica constante en el mejoramiento de los contenidos y los instrumentos para la formación de los profesionales. Para ello se considerarán las normas de calidad y pertinencia establecidas en el ámbito académico nacional e internacional.

b) Formación integral del educando
El carácter integral de la formación del educando implica, en primer lugar, establecer un balance adecuado entre formación general y especialización; entre la adquisición de la cultura y la preparación para el ejercicio de una profesión; entre la obtención de conocimientos y el dominio de las habilidades; entre el saber y el saber hacer; entre la formación humanística y la formación científico-técnica.
En segundo lugar, conlleva el desarrollo diversificado y armónico de todos sus talentos; de sus actitudes frente a la vida; de su capacidad emprendedora, creativa y positiva para solucionar problemas; de sus habilidades para la búsqueda y manejo de información; la reflexión, análisis objetivo y sistemático, y la capacidad de trabajo en equipo. De hecho, debe darse un énfasis particular, para cada educando, en los talentos que mejor domine y en los cuales pretenda desempeñarse y destacar.
En tercer lugar, “el desarrollo personal integral” es la meta básica de la formación en la universidad. Por lo tanto se buscará reforzar las cualidades y características de la persona: superación, valores éticos y morales e intereses individuales, sin descuidar su compromiso de colaboración grupal.
En la universidad, la formación integral del estudiante se logrará mediante su incorporación en experiencias educativas muy diversificadas, a saber: la realización de múltiples actividades extracurriculares; la multiplicación de oportunidades de contacto vivencial con la práctica profesional; su incorporación en actividades de servicio social a la comunidad y formativas en su profesión; su participación en las acciones de vinculación emprendidas con sus maestros (proyectos de investigación, extensión y difusión). La universidad debe organizar y ofrecer estas actividades como parte de sus servicios.

c) Responsabilidad en el aprendizaje


En la universidad la función dominante no es la enseñanza sino el aprendizaje; el papel del profesor es coordinar las actividades de aprendizaje, de las cuales el estudiante es el centro y el ejecutor. El aprender autónomo implica responsabilizarse uno de su propia formación, aprender por cuenta propia mediante el estudio personal, a partir de la experiencia personal sin duda, pero sobre todo, mediante la acumulación de experiencias ajenas comunicadas por múltiples medios.
El aprender autónomo implica que el estudiante se responsabilice de su propio desarrollo académico, con el respaldo del profesor y de las áreas de atención y servicios estudiantiles, para lograr su formación integral. Al mismo tiempo, el estudiante tiene la posibilidad de ir determinando las materias opcionales de acuerdo con sus intereses y con una orientación de sus áreas profesionales más cercanas a su interés profesional. La Universidad de Quintana Roo buscará establecer mecanismos que ayuden a operar un sistema más personalizado de instrucción donde el meollo de la formación no sean las materias y las clases que se impartan (docencia), sino los módulos y las unidades de aprendizaje (estudio personal).
La estructura curricular actual cuenta con un área de estudios generales, otra de estudios divisionales y una más de concentración, en la que se comienza a orientar los intereses de los alumnos en su futuro ejercicio profesional; esta última irá ampliando las unidades o materias opcionales, de manera que se amplíe paulatinamente el abanico de atención a los intereses particulares.
En el proceso de aprendizaje, el alumno debe tener un papel activo. Participa en la definición de su camino de aprendizaje del conocimiento; desarrolla destrezas, habilidades, aptitudes y capacidades con el apoyo tutorial de sus profesores; fortalece valores y actitudes, y asume responsabilidad plena de su desarrollo humano. En el trabajo académico, el alumno, al desarrollarse integralmente, no sólo se forma sino que —a través de la interacción grupal— colabora en el desarrollo de sus compañeros, participa en los procesos de creación del conocimiento mediante su incorporación en grupos de investigación y se relaciona con el medio social a través de proyectos específicos de trabajo.

d) Formación básica para el aprender-autónomo"
Por lo general, los estudiantes no adquieren una capacidad de estudio autónomo desde los primeros niveles del sistema educativo, lo que hace indispensable que la universidad organice un tipo de formación propedéutica previa a los estudios del nivel superior. Lo esencial en esta perspectiva es que el estudiante cuente con habilidades básicas de lecto-escritura, redacción, lógica matemática y dominio de lenguajes (español, al menos una lengua extranjera y lenguaje cibernético) que garanticen el logro de las aptitudes y actitudes necesarias para desarrollar independencia en su aprendizaje.
El estudiante debe tener una formación práctica en el dominio de las herramientas del aprendizaje autónomo: desarrollo de habilidades de auto-estudio; elaboración de agendas de trabajo; diseño de proyectos; métodos de investigación documental; uso del centro de información; comunicación por Internet; organización de visitas de estudio, etcétera, que no se aprenden, por lo general, en forma sistemática y programada en las universidades.
Con lo anterior, el estudiante podrá contar con los métodos, las técnicas y las herramientas intelectuales, así como las actitudes y aptitudes requeridas para estudiar en forma permanente y autónoma.
e) Currículum flexible: formación multidisciplinaria y polivalente
La universidad pretende alcanzar una estructura curricular mucho más flexible, de manera que cada estudiante tenga la posibilidad de diseñar su propio programa con su tutor, de acuerdo con sus intereses, su capacidad y su desempeño académico. Esta estructura debe propiciar la formación multidisciplinaria y la capacitación para realizar las diversas tareas de una profesión.
Si se considera que la flexibilidad de los programas de estudio estará limitada por la disponibilidad de programas de aprendizaje que se puedan ofrecer, la universidad tiene que escoger desde el inicio las áreas, con sus opciones y especialidades, y es en este rango de ofertas, que irá ensanchándose y actualizándose paulatinamente. Para facilitar la movilidad educativa de los estudiantes, la actualización estará relacionada con los programas de estudio afines de las instituciones nacionales e internacionales de mayor experiencia y desarrollo en las áreas correspondientes.
La instrumentación de la estructura departamental y el fortalecimiento de los cuerpos académicos cooperan en esa línea curricular que irá lográndose con acciones estratégicas que permitan alcanzar el objetivo planteado.

f) Multiplicidad de modalidades de formación
En la Universidad de Quintana Roo se deben diversificar las experiencias y actividades para el aprendizaje, de manera que las "clases" tradicionales no sean la modalidad dominante para organizar el trabajo académico de los estudiantes. Conviene explorar las posibilidades de formación fuera de las aulas, utilizar los recursos cibernéticos y multimedia, las prácticas, el servicio social, la difusión cultural y la extensión universitaria, y otros recursos más.
El aprendizaje debe incluir la experiencia práctica propia (investigaciones documentales, experimentales o de campo; viajes de estudio, talleres, etcétera), además de la experiencia de otros (entrevistas con expertos; conferencias y cursos; seminarios y simposios; grupos de trabajo, estudios de caso). Los contenidos informativos del aprendizaje están cada vez más accesibles mediante sistemas cibernéticos. Los sistemas interactivos, la realidad virtual, los sistemas de instrucción por computadora, los simuladores de ambientes y de situaciones problemáticas se han convertido ya en recursos para el aprendizaje y son la base de los sistemas de aprendizaje autónomo.
Debido a todo lo anterior, las horas clase frente a maestros deberán irse reduciendo, para dar lugar a otros recursos y modalidades de aprendizaje, organizadas y combinadas en forma óptima.
Ello implica que la universidad cuente con un sistema de acreditación homogéneo y sistemático basado en los objetivos curriculares y programáticos de cada curso y actividad de aprendizaje, e independiente de la modalidad de formación seguida.

g) Papel del profesor
El profesor ya no se concibe como la fuente única de transmisión del conocimiento mediante la docencia y la cátedra. Su función es fungir como tutor y asesor del alumno. El profesor universitario es, entonces, el facilitador, el promotor y supervisor del proceso de aprendizaje autónomo realizado por el estudiante, responsable en última instancia de su formación.
Como promotor del proceso de aprendizaje del alumno, el profesor tiene ante todo la responsabilidad de construir con el estudiante su programa de estudios. A cada profesor se le encomienda la tutoría de un determinado número de estudiantes, quienes quedarán bajo su supervisión a lo largo de su formación, por lo que las solicitudes de registro y de modificaciones a los programas de estudios, deberán presentarse con la anuencia del profesor-tutor.
Como facilitador del proceso de aprendizaje del estudiante, el profesor cumple el papel de informante experto y consultor; es con quien el alumno puede recurrir para aclarar dudas, obtener información adicional y sobre todo saber dónde obtener mayor información.
El profesor es también el supervisor del proceso de aprendizaje; aplica a lo largo del proceso todo tipo de pruebas y evaluaciones destinadas a medir el logro de los objetivos de aprendizaje del alumno; reconoce el cumplimiento de diversas experiencias de aprendizaje contenidas en los programas; valora, en términos de créditos, el balance global del programa cubierto por el estudiante, y asegura el ritmo adecuado de avance del alumno a lo largo de su programa. Puede autorizar cambios en el mismo después de sendas evaluaciones.
El profesor debe cumplir también con funciones de docencia, pero ya no como repetidor de fuentes de información que el alumno puede consultar y asimilar por cuenta propia, sino como divulgador de sus propias ideas, con base en la investigación.

2. Investigación
La investigación en la Universidad de Quintana Roo debe ser pilar central de su actividad académica y contribuir a la articulación de las demás funciones universitarias. Las actividades de aprendizaje en el nivel licenciatura deben promover en los estudiantes la formación y desarrollo de habilidades y actitudes positivas para la investigación.
La UQROO reconoce como parte de su trabajo sustantivo la generación de nuevo conocimiento. La investigación básica y la aplicada son vertientes de realización de una de sus funciones esenciales. A través de la investigación, no sólo aporta al desarrollo del saber, sino que asume su compromiso de contribuir a la solución de problemas concretos y reales del estado, en su entorno natural y social. Esto se logrará mediante la investigación científica y humanística, así como a través de procesos de innovación (tecnológica y otras) y de desarrollo experimental.
Las actividades de investigación deben tomar como base proyectos de investigación destinados a plantear soluciones o resolver problemas regionales, en colaboración con instancias externas, tales como: comunidades, organismos sociales, empresas, dependencias gubernamentales, instituciones educativas y de investigación. Dichas actividades deben regirse por normas y lineamientos específicos.
Asimismo, la universidad debe orientar sus esfuerzos de investigación y desarrollo hacia su propio quehacer. La transición de la “universidad convencional” hacia la “nueva universidad” está en función de la auto-investigación, que resulta imprescindible para consolidarse como una institución educativa de innovación.
La investigación universitaria deberá ser interdisciplinaria y multidisciplinaria. Las actividades de investigación en la universidad definirán las líneas de desarrollo de los programas de posgrado, en congruencia con el modelo adoptado, dentro de un compromiso social inherente a ese modelo.
Para la realización de actividades de investigación, se buscará diversificar su financiamiento, estableciendo los mecanismos que propicien y faciliten el patrocinio de instituciones y fundaciones nacionales y extranjeras.

3. Extensión y Difusión Cultural
Los programas de difusión cultural y de extensión de los servicios a la comunidad juegan un papel importante en la Universidad de Quintana Roo. Ellos deben ser concebidos y desarrollados como parte de las actividades de vinculación a través de las cuales la universidad aporta a la sociedad lo que en ella se genera o procesa, pero también como elementos esenciales para la formación integral del estudiante.
En esta función se incluyen no solamente actividades relacionadas con las manifestaciones artísticas, sino también con la educación continua, la divulgación de la ciencia y la tecnología, el servicio social, los servicios de atención comunitaria y las diversas manifestaciones culturales, entendido el concepto de cultura en su acepción amplia como todo aquello que el hombre crea en un tiempo y un espacio concretos.
Las actividades comprendidas en esta función deben incorporar a estudiantes y maestros, además de contar con el apoyo, coordinación y promoción de funcionarios y personal técnico. Asimismo, deben responder en lo conceptual y en la asignación de recursos al peso específico de interés y compromiso institucional en este campo. Ante la inercia o la probabilidad de que estas actividades se realicen en las universidades de manera casuística o como respuesta a intereses particulares de personas o grupos internos, la universidad realizará un proceso de programación y sistematización sobre la base de sus propios principios y características institucionales.

4. Organización y estructura
Con el propósito de dar operatividad y vigencia a los conceptos y elementos esenciales del modelo de la UQROO, se adoptará una estructura departamental que propicie la vida académica colegiada y la flexibilidad de los programas docentes. También se facilitará la interdisciplina y la multidisciplina en sus programas académicos de cualesquiera de sus funciones básicas: docencia, investigación y extensión.
Por otra parte, se pretende contar con una organización académica que permita racionalizar el uso de los recursos para la docencia y evite la duplicidad de cursos.
La organización académica, la estructura administrativa y de gobierno, así como el financiamiento de la universidad, deben estar acordes con la misión social, el modelo académico, el proyecto educativo y el de investigación. Las estructuras o esquemas organizativos serán flexibles y adecuados a las necesidades que impongan las diversas etapas de desarrollo.
La organización académica habrá de impulsar el trabajo docente, de investigación y de difusión y extensión con el más alto grado de eficiencia y calidad para lograr la excelencia, optimizando tiempo y uso de los recursos humanos y materiales.
La estructura y los procesos administrativos serán reflejo de las necesidades derivadas del ámbito académico y un apoyo fundamental para el desempeño de las funciones y el logro de los objetivos institucionales.
El gobierno universitario estará basado en la legitimidad de sus órganos de autoridad colegiados y unipersonales, dentro de un régimen de derecho, que fortalece la participación del personal académico, de los estudiantes y de la sociedad dentro de la universidad.
Las normas y reglamentos estarán orientados a agilizar los procesos administrativos y a propiciar la realización de las funciones universitarias de acuerdo con los principios, fines y políticas institucionales.
El uso óptimo y el manejo transparente de los recursos económicos es un compromiso institucional y es la base sobre la cual descansa el principio de responsabilidad en el uso de los recursos públicos de que dispone la universidad.
Con base en la planeación, considerada en la universidad como instrumento de racionalidad y previsión, se crearán la infraestructura y los mecanismos técnicos y de participación adecuados para la toma de decisiones y la definición del proyecto universitario.

5. Áreas de interés institucional
La Universidad de Quintana Roo define su vocación e identidad institucional en función de su entorno estatal y regional, y toma como sustento básico el principio de vinculación. De esta consideración se desprenden siete áreas de interés, las cuales se describen a continuación:
Ecología, Recursos Naturales y Desarrollo Sustentable
La UQROO pretende coadyuvar en el esfuerzo común de construir una sociedad cuyos recursos se utilicen para mejorar la calidad de vida. Para ello promoverá el análisis y el manejo integral de los recursos naturales, mediante la docencia, la investigación y la difusión y extensión de sus servicios.
Se busca desarrollar una capacidad científica y sociocultural para la convivencia con un medio ambiente frágil pero rico en biodiversidad. Se enfoca a la conservación de los ecosistemas regionales y la explotación racional de los recursos naturales. También se refiere a los modelos de desarrollo regional pertinentes para ambientes tropicales y costeros.
La conservación de los recursos naturales, su manejo sustentable y los servicios ecológicos no tienen un valor económico estimado y en el mejor de los casos ha sido subestimado.
Por ejemplo: se siguen fomentando actividades agropecuarias extensivas y agroindustrias, a pesar de haber demostrado poco beneficio social, escasa rentabilidad económica y un impacto ambiental negativo.
La energía convencional se distribuye sin equidad y se usa ineficientemente; hace falta generar investigación sobre fuentes alternas de energía.
Es impostergable el aprovechamiento y manejo sustentable de los recursos naturales y para ello se requiere de la planeación adecuada; infraestructura; apoyo técnico y legal, e investigación en demografía, desarrollo social y medio ambiente.
Se desconoce la biología y el valor potencial de la flora y la fauna; tampoco se cuenta con un sistema de información geográfico. En este contexto, se deben realizar investigaciones para la preservar y aprovechar los recursos naturales.
Con respecto a los recursos acuáticos, se debe propiciar un manejo con líneas de investigación que generen conocimientos y tecnologías para el cultivo, captura, transformación y comercialización adecuada de los productos pesqueros, además de la regulación de los procesos y la restauración de los recursos sobreexplotados.
Por todo ello es necesario impulsar la formación de recursos humanos en: agroforestería y agroecología, biotecnología, manejo de áreas protegidas, edafología, transformación de productos con base en planes y programas de estudio adecuados a las necesidades actuales de la región: agrícolas, recursos naturales, desarrollo forestal y aprovechamiento de selvas.

Cultura, Etnicidad e Identidad
Como centro de cultura y análisis académico, la UQROO otorga un lugar relevante al rescate y preservación de la cultura local en todas sus manifestaciones (antropológicas, arqueológicas, lingüísticas, tecnológicas, etcétera), tanto de la población maya como de los diferentes grupos étnicos que han conformado y actualmente integran esta entidad federativa.
Falta investigar los cambios sociales y culturales de las comunidades mayas, así como las relaciones interétnicas originadas por los movimientos; el proceso de integración y permanencia de la población indígena en el mercado de trabajo de Cancún y Chetumal; la problemática general de las comunidades pesqueras. Además, así como el impacto del nuevo modelo de acumulación —en especial del turismo— en el deterioro del medio ambiente.
Es necesario apoyar programas de etnodesarrollo, pues en los planes de estudio no se incluye la Antropología Aplicada, carrera importante en función del proceso de desarrollo en Quintana Roo y sus comunidades indígenas. También se descuida el impulso de las actividades artístico-culturales.
Se debe atender la relación entre la cosmovisión de los mayas y el manejo de los recursos naturales, así como el impacto de los desastres naturales y la modificación de la tenencia y usufructo de la tierra. Habría que abordar, también, las relaciones de poder entre los pueblos mayas y el sistema jurídico y político mexicano.
Los planes de estudio requieren, en síntesis: la cuestión étnico nacional, la perspectiva bioantropológica y la tradición antropológica mexicana en el marco general de la disciplina, todo ello con referencia específica al área maya, Mesoamérica y el Caribe.
Con la creación de un área de Humanidades y un cuerpo académico orientado a la lingüística, literatura e historia regional se cuenta con el potencial académico para iniciar un programa que aborde el análisis sistemático y genere proyectos de difusión y extensión de los fenómenos socioculturales de la frontera sur.





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