Universidad de los hemisferios



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CAPÍTULO II.

TOLERANCIA AL RIESGO DE CRÉDITO

Luego de explicar en qué consiste la administración del riesgo de crédito se procede a desarrollar el indicador de tolerancia al riesgo. En el presente capítulo se explica de donde surge este indicador y como puede ser aplicado a la banca. Se profundizará en su metodología de cálculo y se elaborará un test para la elicitación del coeficiente de tolerancia al riesgo de un banco privado. El objeto de esto es brindar una herramienta objetiva y cuantitativa a la administración del riesgo de crédito. En este capítulo se analizarán los posibles usos del coeficiente dentro de la administración de riesgo de crédito.

El primer concepto que se debe manejar es el de tolerancia al riesgo. Todo banco tiene una tolerancia al riesgo: sus operaciones y procesos aceptarán hasta cierto punto de riesgo y en adelante negará cualquier ejercicio por su alta probabilidad de pérdida. Dicha tolerancia al riesgo tiene su punto de partida de la alta gerencia o grupo directivo. Aunque también se puede decir que todos los funcionarios del banco que tienen en su manejo alguna operación comercial también pueden determinar la tolerancia al riesgo de dicho banco, ya que sus acciones no siempre se basarán en las políticas y procesos de la empresa, y su criterio entrará en la ecuación. Pero para esta investigación utilizamos el argumento que en una organización todos los empleados están debajo del mismo lineamiento y todos forman parte de la cadena de valor siguiendo la misma cultura organizacional, y en este caso, manteniendo el mismo nivel de tolerancia al riesgo que maneja la institución. La tolerancia al riesgo se puede desagregar según sus distintos riesgos: de crédito, de mercado, de operación, entre otros. Es decir se puede hablar de una tolerancia al riesgo crediticio. Sin embargo es común utilizar solo el término tolerancia al riesgo para referirse a todos los posibles riesgos y muy en particular al riesgo crediticio.

Para la elaboración de Basilea II, el comité determinó que “el directorio del banco tiene la responsabilidad de determinar la tolerancia al riesgo del banco y de velar por el establecimiento de un sistema de medición de riesgos” (Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, 2001, p.107). Además, indicó que se debe vincular el riesgo con el nivel de capital del banco mediante un sistema; y se destacó la importancia de vigilar el cumplimiento de políticas internas en función a que todos los niveles de la organización cumplan con lo establecido por el directorio. Entonces, esta tolerancia al riesgo debe ser elaborado por el directorio del banco. A continuación se explica que es la tolerancia al riesgo y se plantea un procedimiento para determinar un coeficiente de tolerancia al riesgo con su aplicación en la gestión bancaria.

La tolerancia al riesgo, que viene de su terminología en inglés risk tolerance, significa esa capacidad individual de aproximarse a las situaciones de riesgo donde se pueda tener una pérdida potencial de las inversiones. Otra definición bien podría ser la siguiente:

La tolerancia de una persona para soportar o asumir el riesgo, es un determinante principal en la selección de cartera. La tolerancia al riesgo se ve influida por características como la edad, estado civil, puesto en el trabajo, riqueza y otros atributos que afecten la capacidad de una persona para mantener el nivel de vida al enfrentar movimientos adversos en el valor de mercado de su cartera de inversiones” (Bodie & Merton, 2003, p.322).

Para algunos investigadores, la tolerancia al riesgo no es más que un complejo concepto psicológico referente a la aptitud de la persona frente a tomar riesgos. Para Jackson, Hourany y Vidmar la tolerancia al riesgo se aplica a cuatro dimensiones: financiera, psíquica, social y ética; “ellos encontraron que puede aparecer alguna consistencia en la toma de decisiones con cada una de las dimensiones” (Hallahan, Faff & Mckenzie, 2003, p.59). Desarrollando más a profundidad la definición, se puede distinguir que a la tolerancia al riesgo también se le conoce como aversión al riesgo o “como una preferencia a aceptar consecuencias esperadas en vez de cualquier juego de lotería” (Martínez, 1993, p.7). También se puede ver su concepto según el área financiera:

La Tolerancia al riesgo es la actitud de una persona frente a aceptar el riesgo. Este concepto tiene implicaciones para los dos sujetos que intervienen en las finanzas: los proveedores y consumidores. Además, la tolerancia al riesgo es uno de los factores que puede determinar la apropiada composición de activos en un portafolio, cuál es el óptimo en términos de retorno y en relación con las necesidades del individuo” (Hallahan, Faff & Mckenzie, 2003, p.57).

Hasta aquí, los dos conceptos son bastante claros: primero, que la tolerancia al riesgo es esa percepción de un sujeto ante el riesgo, y segundo, que un sujeto actuará según su nivel de tolerancia al riesgo. Junto a estos conceptos se puede incluir la necesidad de evaluar con precisión el nivel de tolerancia al riesgo financiero de un cliente ya que es una importante tarea dentro de los procesos de planeación financiera, además “el nivel de tolerancia al riesgo de una persona impacta en un diverso número de decisiones financieras, así como: un portafolio de inversión, tipos de hipotecas, deducción de seguros, fondos de ahorro de emergencia, planeación patrimonial, e incluso en la mediación dentro de un divorcio” (Roszkowki & Grable, 2005, p.29).

Según un estudio realizado por John Grable en 1997, donde se pretendía evaluar la tolerancia al riesgo para comprender mejor el proceso de toma de decisiones individuales, se descubrió que el nivel de tolerancia al riesgo posee una relación estrecha con las características demográficas de un sujeto. Grable elaboró un método donde preguntaba a una muestra de sujetos con distintos caracteres demográficos sobre su preferencia ante distintas situaciones de riesgo; arrojando como resultado que hay ciertos sujetos con ciertas características, los cuales siempre van a preferir mayores situaciones de riesgo que la mayoría de las personas. Para determinar todas estas relaciones, Grable utilizó un modelo de gestión basado en la teoría de Leimberg, Satinsky, LeClair y Doyle. “El modelo explica el proceso de cómo los gestores de inversiones desarrollan planes para que un cliente de escasos recursos de inversión alcance unos objetivos financieros planteados” (Grable, 1997, p.ii). Con dicha aplicación se definió la mayoría de caracteres que posee una persona buscadora de riesgo, como son: el género masculino, la juventud, la soltería, la profesión, la estabilidad laboral, los salarios superiores. Un sujeto de cualquier clase social, que posea estas cualidades, entonces será más buscador de riesgo que otros.

Otro estudio es el de Hallahan, Faff y McKenzie; estos investigadores analizaron el comportamiento y las principales determinantes del factor de tolerancia al riesgo. Concluyeron que los caracteres demográficos pueden “influir en la percepción del riesgo mediante el uso de una base de datos que contenía distintos marcadores de tolerancia al riesgo medidos psicométricamente” (Hallahan, Faff & Mckenzie, 2003, p.74). También se destaca de su estudio, que cualquier sujeto puede realizar una evaluación de su tolerancia al riesgo y acertar en su indicador o coeficiente. El uso de evaluaciones con cuestionarios personalizados es una metodología correcta para determinar el coeficiente de tolerancia al riesgo.

2.1 ELICITACIÓN DEL COEFICIENTE DE TOLERANCIA AL RIESGO

Al elicitar el coeficiente de tolerancia al riesgo se debe aterrizar el coeficiente a una ecuación numérica y posteriormente desarrollar el respectivo cálculo de este. Para esto la ecuación necesita estar respaldada por la teoría sobre la tolerancia al riesgo. En este caso, hay que referirse a la Teoría de la Utilidad ya que la tolerancia al riesgo surge cuando un sujeto pretende maximizar ganancias o minimizar pérdidas; también hay que analizar la Teoría de los Prospectos y la Función de Valor. Elementos importantes dentro del estudio de la tolerancia al riesgo y que presentan varios precedentes de investigación.

Para la mayoría de sujetos que enfrentan decisiones financieras, la reacción frente al riesgo es un factor inminente que aleja los resultados del éxito deseado. Lograr determinar aquel coeficiente de tolerancia al riesgo es un verdadero reto para los investigadores económicos. La meta es utilizar un parámetro absoluto para encontrar un valor subjetivo. Sin embargo, los estudios realizados en la materia han permitido avances en los métodos de elicitación. El método clásico y el más aceptado para los investigadores, trabaja con la función de utilidad. A pesar de apoyarse en la Teoría de la Utilidad Esperada, no son válidos ya que no cumplen con la Teoría de los Prospectos, ganadora del Premio Nobel de Economía en 2002.

La Teoría de la Utilidad Esperada ha sido durante la segunda mitad del siglo pasado la principal herramienta para el análisis de decisiones bajo riesgo. Sin embargo, autores como Maurice Allais determinaron que existen paradojas en la teoría. “Es decir no se cumplen los axiomas del comportamiento humano reflejando la realidad: poder definir cómo un sujeto decide, no es una tarea fácil” (Aguiar, 2011, p.6). Adicional a esta crítica apareció el modelo de toma de decisiones bajo riesgo elaborado por Tversky y Kahneman: la Teoría de los Prospectos, “se presenta como una crítica de la Teoría de la Utilidad Esperada y además plantea un modelo explicativo de la toma de decisiones bajo riesgo” (Kahneman & Tversky, 1979, p.263). El funcionamiento de la Teoría de la Utilidad permite a un sujeto determinar la utilidad esperada haciendo una ponderación entre los resultados y sus probabilidades.

Una de las principales críticas hechas a los axiomas de la Teoría de la Utilidad es la realizada por Kahneman y Tversky. Ambos autores analizaron la practicidad de los axiomas. Aceptando la lógica de los principios pero desafiando el cumplimiento total de dichos preceptos. Los resultados comprobaron que hay dos efectos que alteran el funcionamiento de la Teoría de la Utilidad: por un lado el efecto certeza, probabilidad y posibilidad; y por el otro, el efecto de aversión a las pérdidas.

Un sujeto da mayor peso a los resultados que son considerados como ciertos frente a los resultados que son probables. Hasta el punto de menospreciar probabilidades más utilitarias que certezas. “Este efecto sugiere al tomador de decisiones, que los valores porcentuales de la probabilidad no son los reales sino que siempre se verán afectados, por ejemplo un sujeto puede percibir el 10% de probabilidad de algo como si en realidad fuera el 20% de probabilidad y por el otro lado si es un valor cercano al 100% lo percibe como el 90%” (Aguiar, 2011, p.24). El efecto también indica que la percepción del sujeto cambia ante una variación de la probabilidad, cuando pasa de imposible a posible o de este a seguro, la percepción del sujeto ante el riesgo cambia. Siempre se preferirá estar en una situación de certeza. La Teoría de la Utilidad Esperada mantiene que un sujeto preferirá un valor mayor antes que uno menor, cuando dichos valores son ponderados por su respectiva probabilidad; sin embargo, los sujetos prefieren un valor menor pero que sea más seguro, ya que su percepción se ve aumentada por ser un hecho menos inseguro.

La diferencia del comportamiento de un sujeto cuando un juego presenta ganancias o cuando presenta pérdidas demuestra el otro efecto. Los sujetos tienen una aversión tal a las pérdidas que los convierte en arriesgados y muchas veces prefieren tomar grandes riesgos para evitar cualquier pérdida mayor. Pero cuando se habla de ganancias, el sujeto vuelve a mostrar ese lado conservador y que no se dejará seducir por los riesgos ya que prefiere obtener alguna ganancia sin correr tanto riesgo. Dichas disfuncionalidades se agrupan bajo el efecto de aversión a las pérdidas.

La Teoría de los Prospectos además de presentar los efectos acerca del funcionamiento de la Teoría de la Utilidad; presenta dos funciones muy prácticas: la función de valoración de probabilidad, la cual explica cómo se interpreta cierto porcentaje de probabilidad en la mayoría de los casos; y la función de valor la cual explica la percepción del sujeto frente a distintos eventos cuando estos tienen oportunidad de ser ganancia o pérdida.



2.2 FUNCIÓN DE VALOR

Juntando la Teoría de la Utilidad Esperada y la Teoría de los Prospectos se puede introducir la tolerancia al riesgo en la función de valor. Tal y como lo indica el gráfico a continuación:




Figura 2.1 Función de Valor (Aguiar, 2011, p.50)

En la función de valor se puede ver la distinta actitud que puede tomar un sujeto ante situaciones con riesgo. En ciertos casos el sujeto es buscador de riesgo y percibe los valores de X, o se puede interpretar como cualquier valor de cualquier evento, como una utilidad mayor; por otro lado, ciertos sujetos serán adversos al riesgo y los valores de X los percibirán como utilidades menores. Siendo la opción de Neutral al Riesgo, la que refleja cualquier valor de X como su valor real de utilidad; sin magnificarlo ni minimizarlo.

La función de valor demuestra que cada sujeto puede tener una curva distinta y que esta lleva su forma según lo indicado por su coeficiente de tolerancia al riesgo. Entonces la función de valor tiene como componente dicho coeficiente. Siendo también cierto que cada sujeto posee un coeficiente propio de tolerancia al riesgo.

Elicitar el coeficiente de tolerancia al riesgo es tarea más sencilla luego de encontrarlo en la función, ya que esto se definirá con una operación matemática tras encontrar algunos puntos de la curva. La función de valor tiene una funcionalidad exponencial de la utilidad y es representada de la siguiente manera:



(3)

La utilidad está en función del valor , o monto del evento alterado por el comportamiento exponencial de la percepción del riesgo. Siendo x, cualquier valor dentro de los posibles eventos, es la tolerancia al riesgo de un sujeto y representa a la función exponencial. “Esta función es cóncava y puede ser utilizada para representar las preferencias de tolerancia al riesgo” (Clemen, 2003, p.543). La función responde frente a ciertos estímulos: mientras el valor experimentado sea cada vez mayor, la utilidad se acercará a 1; para tener una utilidad equivalente a cero, será también cero; y mientras sea menor, la utilidad se acercará a cero. Para valores positivos del valor experimentado la utilidad será positiva indicando que hay una ganancia por un lado, a valores negativos del valor experimentado la utilidad será negativa indicando que hay una pérdida, por el otro lado. “La función debe ser normalizada a 1 para poder determinar el valor , siendo esta variable la utilidad del evento en una escala de valor máximo igual a 1” (Aguiar, 2011, p.55).



Uno de los métodos que sirve para poder determinar el valor de dentro del análisis de decisiones puede ser el siguiente: “Preguntar al sujeto que tome una decisión en un hipotético juego donde existen dos alternativas con igual probabilidad, la primera con una opción de ganar , la otra con una opción de perder . El sujeto debe identificar a qué valor de es indiferente entre jugar o no lo planteado” (Clemen, 2003, p.544). Luego de que el sujeto haya determinado su valor de , entonces se puede determinar que es aproximadamente igual al valor de .


Figura 2.2 Diseño estructural de juego tradicional (Aguiar, 2011, p.56)


Al tener el valor de R se puede determinar la utilidad esperada de un sujeto. Por ejemplo, si el sujeto del experimento anterior indica que es indiferente cuando el valor es de $500, entonces su factor de tolerancia al riesgo es igual a 500 y su función de utilidad es la siguiente:



Entonces, se le presenta una lotería donde hay tres opciones distintas:



  1. Ganar $1,000 con una probabilidad del 40%

  2. Ganar $800 con una probabilidad del 35%

  3. Ganar $200 con una probabilidad del 25%

Por ende, en este caso la utilidad esperada del juego se determina mediante la suma de las utilidades esperadas de cada una de las opciones. Para esto utilizamos la fórmula de la Utilidad Esperada9 y la Función de Valor







0.7076

Este valor obtenido, equivale a Utilidad Esperada y para poder utilizarlo se lo debe pasar a dinero, entonces se necesita despejar el valor x de la ecuación 3



Utilizando logaritmos naturales se despeja x demostrando que el valor en dinero es de $615. Este valor obtenido es “cierta cantidad que equivale a la alternativa de preferencia” (Kirkwood, 2002, p.19) también conocido como Equivalente de Certeza. La función de este equivalente es la siguiente:



(4)

En el ejemplo planteado se puede interpretar que el valor máximo por el cual el sujeto está dispuesto a jugar la lotería de tres alternativas es de $615.

De esta forma, si conocemos el coeficiente de tolerancia al riesgo de una persona en particular, estamos en condiciones de determinar cuál es el equivalente de certeza de un individuo y qué actitud tomará ante cualquier decisión que involucre una cantidad monetaria y una probabilidad de obtener esa cantidad.




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