Universidad de los hemisferios



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La tabla 1.1 presenta las distintas calificaciones de riesgo según la simbología de Standard & Poor´s con sus distintos ponderadores de riesgo y con los distintos niveles de requisitos de capital mínimo. El ejercicio bancario es el de mantener un capital mínimo luego de hacer su cálculo periódicamente. El primer paso sería el de clasificar su cartera según su calificación de riesgo, luego ponderar la exposición de cada grupo de su clasificación y luego multiplicar por el coeficiente mínimo de capital. El valor de la operación es el capital mínimo para solventar cualquier tipo de riesgo crediticio conllevado dentro del ejercicio. Conceptualizando, el coeficiente mínimo de capital y el ponderador de riesgo son las herramientas disponibles para medir el riesgo de crédito que tiene la operación crediticia.

La forma explicada para medir el capital mínimo es simple y concreta. Puede ser una herramienta práctica para el manejo y control del riesgo de crédito. Sin embargo, no es flexible y su aplicación no va en función del emisor de instrumentos de deuda; quitando cierto rango de acción y sin reflejar lo que cada institución representa. Es aquí donde debería entrar algún elemento que permita la interpretación propia de las empresas. Ahora bien, es lógico que el organismo de control exija cierto accionar ante el riesgo de crédito; pero también se debería flexibilizar estas regulaciones y permitir a cada empresa trabajar en función a su cultura y no solo en función de sus supervisores. Todo esto, se debe a que los ponderadores de riesgo y el coeficiente mínimo de capital son fijados por el organismo de supervisión bancaria.

1.5 PROVISIONES BANCARIAS

Sin embargo, nunca se podrá reducir el riesgo de no pago de deuda a su mínima expresión ya que hay distintos factores que se involucran en la operación y que pueden cambiar drásticamente los resultados. Es por esto que se determina que siempre se debe esperar que una cantidad del monto prestado no pueda ser recuperada; y que ésta deba ser cubierta por una provisión. Entonces la provisión es una herramienta contable que permite cumplir con el principio de prudencia expuesto por el Comité de Bailea. Por lo que, tras la apertura de un crédito, la banca debe asegurar el monto de capital mínimo y se fijará un valor de provisión dependiendo de la calificación del prestatario. Si el crédito es otorgado a un cliente del banco cuya calificación sea A, entonces el banco no debe aprovisionar nada, pero si la calificación del cliente es distinta que A debe aprovisionar un porcentaje del monto de la operación.

Una provisión “es un apunte contable que se hace en el pasivo, en la cuenta de gastos, como reconocimiento de un riesgo tanto cierto como incierto” (González, 2009, parr. 2). El objetivo de este instrumento contable es no afrontar pérdidas de manera inesperada. En el ámbito bancario, la cartera de créditos presenta un riesgo de incumplimiento de esta obligación; dicho dinero debe ser cobrado periódicamente y esto es vital para el funcionamiento de la operación. Con el dinero de la cartera se puede cancelar obligaciones que el banco tiene en sus pasivos con el público en general y con otros bancos. Sin generar el cobro correspondiente el banco debe provisionar un porcentaje del monto de la operación, según la calificación que tenga el cliente; una provisión es una operación contable que no representa ningún flujo de efectivo, por lo que no tiene ninguna afectación a la liquidez del banco; y servirá para presentar los resultados de la institución de forma conservadora, previendo posibles pérdidas. El riesgo de crédito exige tener provisiones; si se conoce que la cartera presenta un riesgo bajo en ser recuperada entonces la provisión no será muy alta. Caso contrario, se necesitarán provisiones mayores. Además, las provisiones son un indicador de la morosidad de los créditos otorgados por el banco.

Las provisiones se dividen en tres grupos: de explotación, financieras y extraordinarias. La de explotación corresponde a la provisión de existencias y de insolvencias de tráfico producto del riesgo que conllevan; las extraordinarias corresponden a gastos por probables eventos negativos en contra del negocio que no tienen ninguna relación con la gestión del mismo. Las provisiones financieras son las de interés para este tema; corresponden al grupo de insolvencias que puede sufrir el negocio por créditos concedidos o por la depreciación de valores negociados (Sáez, 1994, p.355).

Para poder fijar una provisión se debe determinar el nivel de riesgo existente en el negocio. En el caso de la banca, el riesgo de no recuperar la cartera es lo que se traduce en provisiones. Según cada país, puede haber dos actores que fijen las provisiones: por un lado lo puede hacer sólo el Gobierno, mediante políticas y órganos de control, estableciendo el nivel de provisiones que deben mantener todos los entes del sistema bancario; por otro lado lo puede hacer sólo el banco, es decir cada entidad bancaria puede fijar el nivel de provisiones según su política y forma de proceder, sin la obligación de responder de sus actos ante cualquier organismo estatal. El equilibrio entre ambos es una buena estrategia de funcionamiento: el Gobierno toma la batuta en realizar estudios del entorno y establecen un límite inferior para las provisiones y dan la facultad a la entidad bancaria de colocar su nivel de provisiones por encima de este límite inferior. Se procura que el valor fijado según los estudios centrales no sea el más conservador para que así los bancos puedan fijar sus provisiones según su forma de ser, sin caer en el punto que hasta el banco más liberal tenga niveles de provisiones de un banco conservador. La fijación de provisiones para el banco le permite a este mejorar su calificación de riesgo. Siendo este indicador un motivante para que las entidades estudien a fondo y se tomen en serio las políticas de provisiones.

Se puede hablar de una guía básica para fijar el nivel de provisiones la cual está elaborada por el equilibrio entre dos elementos: un elemento objetivo que son las características “time past-due” o características de crédito; y un elemento subjetivo que es la esencia misma del banco en donde está establecido su nivel de aversión al riesgo y su política de impacto social.

El elemento objetivo está dado por las mediciones históricas de los comportamientos de la cartera de crédito.

La cuestión en la fijación de provisiones está en no sobreestimar este rubro sin tener necesidad, ya que reflejaría mayor cantidad de pérdidas reduciendo la utilidad a niveles no reales. Un modelo de medición de provisiones debe ser seguro y a la vez adecuado, de tal forma que controle el riesgo de crédito. La Junta General de Accionistas podrá distribuir las utilidades que resulten de cualquier ejercicio, después de constituir todas las provisiones y reservas previstas en la Ley de Estatutos Sociales y después de cumplir con las obligaciones e instrucciones fijadas por el organismo contralor, en este caso la Superintendencia de Bancos y Seguros. Entonces, ya que el modelo de fijación de provisiones determina que se realizará la operación contable luego de que el cliente cae en mora del crédito y según el tiempo que este siga en ese estado tendrá que destinar desde un porcentaje pequeño hasta la totalidad del monto del crédito. Con lo que a mayor cantidad de créditos en mora serán mayores las provisiones y menores las utilidades disponibles para el banco.

El modelo de provisiones dinámicas es un modelo estadístico basado en los valores históricos para poder determinar las provisiones. Se utiliza un ciclo completo del préstamo y se desagrega según los grupos homogéneos de préstamos. Un grupo de Tarjetas de Crédito, otro de Hipotecas, otro para los préstamos Pymes, y otro para préstamos a Gobiernos, siendo sólo gobiernos del interior. Se mide el comportamiento representativo de cada grupo y se desarrolla una política de provisiones; cada que cambia el ciclo completo del préstamo se vuelve a medir el comportamiento y si se presentan variaciones se vuelve a cambiar el nivel de provisión. La clave del modelo está en determinar la influencia de los distintos parámetros que hay dentro de una economía para poder predecir de cierto modo el entorno económico a futuro y garantizar que las provisiones cumplan su objetivo.

El objetivo de un modelo de provisiones dinámicas es establecer una correcta valoración de las pérdidas inherentes a la cartera de crédito; “reforzar la estabilidad financiera y la competitividad del sector. Este elemento contable se desenvuelve en el ámbito específico de activos dañados; y en el genérico de la cartera de créditos” (Mora, 2012, p.2).

El detonante para optar por provisiones dinámicas es la economía cíclica. Las series históricas comprueban que la mayor cantidad de errores al conceder créditos se concentran en fases alcistas de la economía; mientras que hay menos errores cuando estamos en las fases bajistas. “Además los bancos necesitan construir un colchón para cuando llegue la recesión y las pérdidas por crédito se materialicen ex-post en préstamos concretos” (Argimón, 2010, p.8).

El modelo de provisiones dinámicas, utilizado por varios países como por ejemplo España, plantea un modelo de estimación de pérdidas por deterioro elaborado por dos elementos. Por un lado las pérdidas específicas, que se arman con seguimiento individual que permite la evidencia de hechos concretos que generan el incremento del riesgo crediticio haciendo dudar parcial o totalmente la recuperación del valor del activo; por otro lado, el denominado elemento genérico que se calcula en función de datos estadísticos como la edad, los ingresos, la ocupación, el sexo, el salario y la cantidad de activos poseídos. “Se valoran las potenciales pérdidas en las que se incurrirán en aquellas carteras homogéneas en que las pérdidas no han sido identificadas todavía para préstamos específicos, pero que la experiencia pasada muestra que hay cierta proporción en las que se incurrirá” (Saurina, 2009, p.13). Desde aquí se llega al punto clave del modelo de fijación de provisiones: “en épocas de crecimiento económico se debe dotar la provisión ya que el deterioro reflejado de los activos crece; mientras que en épocas de recesión se aplicaría dicha provisión para asumir las mayores pérdidas en las que se incurre” (Mora, 2012, p.2).

“Muchos autores (puede verse Roldán, 2007; Saurina, 2009; Fernández Ordoñez; 2011, entre otros) han defendido las bondades de este modelo como herramienta prudencial” (Mora, 2012, p.14), ya que permite constituir una reserva en la fase expansiva del ciclo económico que se utilizaría en la fase de recesión, y mitigar de esa forma la tendencia a seguir ciclos, algo muy cercano al negocio bancario. De hecho, es cierto que la reforma venidera a nivel de prudencia macroeconómica (Basilea III) ha asumido en esencia la idea de los colchones anti cíclicos (buffers). (Comité de supervisión bancaria Basilea, 2010, p.15).

Este modelo presenta un importante componente subjetivo; ya que no solo calcula las pérdidas incurridas y no solo se fija en evidencia objetiva del deterioro ya que se debe tener la percepción del crecimiento de riesgo de crédito a futuro y también del momento de la economía; que a pesar de ser cíclico, presenta muchas diferencias en los plazos de cambio. Sin embargo, autoridades económicas han determinado que el modelo de provisiones dinámicas utilizado por el Central Español es un modelo a imitar para todos los países. Una de las principales ventajas destacadas, es el manejo anti cíclico que tienen las provisiones al prevenir futuras crisis frenando la tendencia de los bancos a aumentar el riesgo en los periodos de alta demanda de créditos y grandes beneficios.

En eso consiste el modelo de provisiones y el capital mínimo regulatorio o patrimonio técnico. Dos elementos contables utilizados para la administración del riesgo de crédito. Pero, además de estos elementos también existe la política de otorgamiento de crédito del banco. De cierta forma, es la política de venta de créditos tratando de pero también es la parte esencial en el manejo de riesgo crediticio.

1.6 POLÍTICA CREDITICIA

Cada institución bancaria posee una política de crédito para su operación bancaria. Esta se puede definir como el conjunto de criterios, normas y procesos compartidos por todos y cada uno de los agentes que participan en las diferentes fases de la administración del crédito. El objetivo de tener este elemento es el tener resultados esperados manejando el riesgo de manera estratégica, ya que si se desarrolla el proceso de crédito conforme a lo estipulado por la política, el resultado final de una operación será el estimado. La política crediticia también sirve para que la organización trabaje con coherencia desde las áreas gerenciales hasta las áreas operativas y de venta. Dicho criterio nace de la institución, de su misión, visión y demás aspectos de ser de la cultura organizacional. Son los directivos del banco quienes fijan las directrices del funcionamiento. Entonces, la asignación de crédito es manejada según lo establecido por las políticas de crédito; cumpliendo la razón de ser de la institución. Por lo general se designa un comité de crédito para elaborar la política crediticia y para velar por su funcionamiento; dicho comité se conforma por los gerentes de las áreas comerciales y de crédito y también por el director general de la institución. Aunque en muchos casos la política crediticia es formada por los directivos del banco, ya que estos son los principales responsables de la gestión bancaria y el comité en cambio es el que vela por la ejecución de estas políticas. Todo depende del tipo de institución.

Para delimitar la política crediticia se debe tomar en cuenta los elementos tanto externos como internos que afectan la ejecución del proceso crediticio.

1.6.1 Elementos externos

Los factores externos en el mundo empresarial son varios; en la gestión crediticia bancaria, siguen siendo muchos los elementos que interactúan; se puede agrupar los principales en los elementos descritos a continuación:



    1. Marco legal y organismos reguladores

Debido a la importancia que tiene el sistema financiero en el resto de la economía y en concreto la asignación de créditos con las políticas monetarias de un país, hay varios elementos que entran en esta sección, todos elaborados por los poderes centrales del país. Empezando por los entes de supervisión, por las regulaciones de éstos; por los entes de elaboración de políticas monetarias, por sus regulaciones al mercado; por políticas como el encaje legal bancario, o regulaciones a los burós de crédito, o cualquier medida que implique alterar la gestión del riesgo de crédito de las instituciones bancarias. Incluso hay superintendencias de algunos países que revisan periódicamente las colocaciones de cada institución con el fin de definir el nivel de riesgos que cada una maneja y así dictaminar el nivel de provisiones que debería tener la institución. En Ecuador por ejemplo, la ley estipula que ninguna institución del sistema financiero podrá realizar operaciones activas y contingentes con una persona natural o jurídica por una suma que exceda, el conjunto de la operación excedan el doscientos por ciento del patrimonio del sujeto de crédito, salvo que existiesen garantías adecuadas que cubran, en lo que excediese por lo menos el ciento veinte por ciento.

    1. Competencia directa

Las condiciones sobre la competencia del banco pueden ser variadas y dependerán del tipo de mercado en que se desarrolla. Además, considerando que hay distintos segmentos a los cuales se puede dirigir la banca, se debe analizar el influjo de la competencia por sobre la actuación bancaria dentro de un mismo grupo objetivo de clientes. Una gestión de riesgo de crédito se puede ver alterada al no cumplir con las metas comerciales de la institución y en muchos casos se afrontará más riesgo con el mero hecho de subsanar lo primero. Aquí aplican dos conceptos: mayor volumen frente diversificar el riesgo; y mayor riesgo frente mayor ganancia. El banco debe definir su política comercial frente a la competencia directa y esta debe estar en concordancia con la política de administración del riesgo de crédito.

    1. Competencia indirecta

La competencia por los clientes puede llegar por otras instituciones no bancarias; y que su operación les permita captar o colocar dinero o algún instrumento financiero. Por ejemplo las cooperativas de ahorro, mutualistas, fiducias, las cadenas comerciales, entre otros. Además hay la parte informal del mercado; el cual también es considerado como competencia indirecta. Su accionar puede influir tanto como el literal anterior; dependiendo del volumen de operaciones llevadas por estas empresas.

    1. Captaciones

Las captaciones son importantes para la mayoría de bancos que se dediquen a la colocación de créditos. Se debe analizar el comportamiento de la demanda de inversiones y depósitos ya que es alta la influencia que tiene sobre la cantidad de dinero disponible para realizar colocaciones y las tasas de intereses.

    1. Demanda de créditos

La política de créditos se elabora en función del principal actor del mercado: la demanda. El volumen del mercado, los distintos nichos que puede haber; los sectores desabastecidos, el exceso de oferta que tienen ciertos sectores; la capacidad de pago y la percepción de las tasas de interés todos estos son los factores a tomar en cuenta.

    1. Nivel tecnológico

Dentro de este elemento se considera la capacidad actual de la industria de tecnología para elaborar software especializado para la operación bancaria.

1.6.2 Elementos internos

Luego del análisis externo se profundiza en el análisis interno de la institución para poder conformar las políticas crediticias. Aquí los elementos se pueden clasificar en los siguientes:

a. Posición del banco respecto al mercado

Es importante conocer cómo está el banco frente a la competencia; reconociendo sus fortalezas y debilidades para la gestión comercial, principalmente, pero sin descuidar el resto de gestiones del banco. Otras variables a considerar son número de clientes, precios y costos, la rentabilidad y el tipo de segmento al que se dirige. También hay que considerar la imagen que tiene el banco y la percepción de la marca por parte del cliente. Análisis de los productos del banco

Dentro de este elemento se consideran las cualidades de los productos que el banco pone a disposición del cliente. Se analiza la capacidad de venta de la empresa; la capacidad de cobro que posee la institución, la flexibilidad que tienen sus productos.


  1. Capacidad de manejo de información

Se refiere a la capacidad de procesamiento de información y ejecución de programas de venta en línea que posee el banco en la etapa de evaluación de crédito. Con mejor tecnología se puede contar con un mejor software para la operación financiera. Es indispensable que los asistentes de plataforma que trabajan diariamente en la asignación de créditos tengan la información necesaria y al alcance para lograr ejecutar ellos mismos las políticas de crédito establecidas por los niveles superiores; agilitando la operación bancaria7.

  1. Estimación de deudas incobrables por período

El departamento de riesgos de cada banco debe correr modelos de medición de riesgo para proveer de varios escenarios de riesgo y volumen de negocio a los directivos o comité de riesgo. Se toma en cuenta el volumen de clientes, la clasificación crediticia de los clientes y el nivel de riesgo afrontado por el banco expresado en la cantidad de crédito incobrable para esa operación. Estos modelos se basan en las tendencias históricas de la institución y del resto del mercado. Es decir, en este elemento se toman en cuenta el volumen de créditos incobrables que ha tenido el banco en periodos pasados.

  1. Tolerancia del banco frente al riesgo de crédito

La capacidad que tiene un banco de aceptar riesgo de crédito ésta dado por la tolerancia al riesgo que posee el banco. Este elemento es subjetivo y viene dado en función del propio banco. El banco puede tolerar diferentes niveles de riesgo según su política de crédito y su administración del riesgo. La tendencia del banco frente al riesgo de crédito está inmersa en la cultura de la organización; y ésta se relaciona directamente con los principales ejecutivos del banco. Este parámetro se puede conocer con la historia del banco, con la capacidad de reacción del banco ante el riesgo, la experiencia que tenga la junta directiva. La definición de un banco como liberal o conservador plantea varias distinciones en su accionar frente al riesgo de crédito. Por un lado, los bancos llamados conservadores se dedican a dar créditos para proyectos muy seguros; por el otro lado, los créditos son otorgados a proyectos con menos seguridades, pero que no dejan de ser rentables. El uno le apuesta a la solvencia y a la liquidez; el otro, a la utilidad y a la ganancia.

Las políticas crediticias de un banco pueden ser catalogadas como conservadoras, muy conservadoras, exageradamente conservadoras; liberales, muy liberales, exageradamente liberales. Son fijadas en función de los elementos internos y externos del banco.

Las decisiones sobre otorgar o no un crédito, cuando este es un crédito personal, se toman en función de modelos de medición de riesgo denominadas scoring crediticios. Antes este proceso de análisis de la capacidad crediticia lo realizaba un analista de crédito; pero en la actualidad se encuentra estandarizado en un sistema informático. El scoring es una metodología estadística capaz de determinar la probabilidad futura de ocurrencia de un evento dado como el pago, desempeño, uso o deserción de clientes en el futuro. El objetivo de esta herramienta es determinar el universo de mejores clientes para la institución, en función de su capacidad de recibir un crédito y poder cancelarlo según ciertas cláusulas. Puede calificar tanto a personas como a empresas. La banca utiliza esta herramienta ya que siempre plantea distintos escenarios de riesgo e identifica al sujeto con mayor cantidad de beneficios. El scoring crediticio indica una calificación puntuada por cliente teniendo en cuenta las distintas variables económicas del sujeto. Por ejemplo: se puede tener un score calificando la edad, el sexo, el tipo de vivienda, el nivel salarial, la cantidad de años trabajando. Según estas variables se da un puntaje y se determina el cupo máximo de crédito para el sujeto en cuestión. El scoring pronostica el riesgo de los préstamos vigentes en la actualidad usando variables conocidas al momento del desembolso.

1.7 SISTEMA DE ADMINISTRACIÓN DE RIESGO EN ECUADOR

En Ecuador, la banca está compuesta por varios bancos nacionales y algunos pocos bancos extranjeros. Es un sistema joven que nace a finales de siglo XIX. Está regido por La Ley General de Instituciones del Sistema Financiero; la cual contiene disposiciones para que la Superintendencia de Bancos ejerza control y vigilancia sobre estas instituciones. Frente a las medidas de control y medición de riesgo; la Superintendencia “respalda los principios fundamentales del Nuevo Acuerdo de Capitales de Basilea porque considera que la seguridad mediante una supervisión que permita medir los riesgos reales de las operaciones bancarias, pero promoviendo prácticas que tiendan a reducir las brechas con los bancos internacionales activos” (Superintendencia de Bancos y Seguros, 2003, p.2). Respecto a Basilea II, la institución se manifestó avalando el cumplimiento de los tres pilares fundamentales, sin embargo, advirtió que no se puede cumplir al pie de la letra el acuerdo de Basilea debido a que fue elaborado por requerimiento de los países desarrollados y por ende su enfoque tiende más hacia ese tipo de economías.

Según el plan de cuentas puesto a disposición por la Superintendencia de Bancos, se deberá tener por un lado el encaje legal, por otro lado las provisiones para créditos incobrables y por otro las reservas legales. Además están las cuentas de fondos disponibles que posee la banca: cuentas en otros bancos e instituciones financieras en el país o en el extranjero. Todos estos elementos permiten administrar de mejor manera el riesgo de crédito de la banca.

Al 2012, la Superintendencia de Bancos y Seguros ha establecido que el monto mínimo de capital pagado para constituir un banco será USD 2 628 940. Además deben constituir un fondo de reserva legal que ascenderá al menos al cincuenta por ciento (50%) de su capital suscrito y pagado. Para formar esta reserva legal, deben destinar por lo menos el 10% de sus utilidades anuales. Siendo así importante para la gestión bancaria la determinación de las utilidades ya que según esto deberá incrementar o no el monto de la reserva legal.



La Ley General de Instituciones del Sistema Financiero en Ecuador determinó que a efecto de reflejar la verdadera calidad de los activos de un banco, estos deben realizarán una calificación periódica de los mismos y constituirán las provisiones que sean necesarias para cubrir los riesgos de incobrabilidad o pérdida del valor de los activos. También definen la provisión como una cuenta de valuación del activo que afecta a los resultados y que se constituye para cubrir eventuales pérdidas por cuentas incobrables o por desvalorización de los activos o de los contingentes. La metodología de fijación de provisiones utilizado en Ecuador presenta dos etapas: la primera, la clasificación de la cartera según su calificación de pago y la segunda la contabilización de provisiones según el estado de la cartera. La cartera se la desagrega en seis segmentos: comercial, consumo, vivienda, microcrédito, educativo y de inversión pública. Cada uno tiene un trato diferenciado. “La calificación de las obligaciones de cada deudor será de acuerdo al tipo de crédito y al riesgo que corresponda. La cuantificación de dicho riesgo representa el valor esperado de las pérdidas con relación a cada deudor y reflejará el nivel adecuado de provisiones” (Superintendencia de Bancos y Seguros, p.159). Para calificar un crédito se tomará en cuenta los siguientes parámetros:

  1. capacidad de pago y situación financiera del deudor.- se analiza el flujo de caja proyectado, el estado del flujo de efectivo, la liquidez, el apalancamiento, la rentabilidad y la eficiencia; además de las características de la actividad productiva del prestatario.

  2. Experiencia de pago.- se debe evaluar el desempeño de pago del deudor, la voluntad de pago y su carácter o actitud frente a sus deudas, evaluadas a través de su historial de pago en la propia institución del sistema financiero. Los indicadores a tomar en cuenta son la morosidad, el comportamiento de pagos e identificación de las formas de pago de las operaciones abonadas y/o canceladas. Para esto, se obtiene la información de la Central de Riesgos. Esta central es un sistema de registro que permite contar con información individualizada debidamente clasificada y consolidada sobre los deudores principales de las instituciones del sistema financiero.

  3. Riesgo de entorno económico.- se trata de tomar en cuenta todos los factores exógenos al deudor que podrían impactar en su capacidad de pago. Se toma en cuenta el mercado, la industria y el sector de su actividad económica.

Estos parámetros son analizados en conjunto y permiten calificar la totalidad de las obligaciones que tiene un deudor de una institución en las distintas categorías de riesgo. El riesgo se lo cualifica en 9 categorías. Si es un riesgo normal tiene calificación A-1 y presenta una probabilidad de pérdida del 1% (conocido también como pérdida esperada). La siguiente categoría A-2 es similar a la anterior pero en este caso la pérdida esperada es del 2%. Cuando los ingresos del sujeto son suficientes para pagar el crédito pero el resto de indicadores no son tan buenos la calificación es A-3, donde la probabilidad de pérdida es desde el 3% al 5%. Cuando el riesgo es potencial debido a deficiencias de la empresa o de la industria la calificación es B-1 o B-2 según el tipo de deficiencias. La probabilidad de pérdida va del 6% al 9% en el primer caso y de 10% al 19% en el segundo caso. Si el crédito es deficiente presenta calificación C-1 con una probabilidad de pérdida del 20% al 39% o calificación C-2 con una probabilidad de pérdida del 40% al 59%. Por último existen los créditos de dudoso recaudo y los créditos incobrables; los primeros tienen calificación D y una pérdida potencial de 60% a 99%; mientras que los segundos tienen calificación E y una pérdida del 100%.

El banco clasifica al sujeto de crédito según su riesgo previamente a concederle su crédito. Cuando el sujeto deba pagar sus cuotas o intereses, según las características que tenga la operación, podrá cambiar de calificación en caso de que entre en mora. Dependiendo del tipo de crédito se hace una tabla con la asignación de días de mora y calificación que corresponda (Ver Anexo 1) Por ejemplo, un crédito comercial presenta el siguiente parámetro: cuando un sujeto presenta riesgo normal y cae en mora por quince días, en seguida su calificación bajará un peldaño (asumiendo que A-1 es lo más alto y E lo más bajo); cuando un sujeto presenta riesgo potencial debe caer en mora por treinta días para bajar de calificación; cuando el sujeto cae en mora por más de 180 días pasa a D y cuando cae en mora por más de 360 días pasa a E.

Luego de tener el crédito clasificado se procede a elaborar las provisiones de la cartera. Para esto se deberá siempre provisionar la probabilidad de pérdida por el monto de la operación. Esto se lo realiza al día en que se tiene una nueva calificación de riesgo e incluso el primer día de ejecución de la operación. Debido a que cada categoría posee límites máximos y mínimos de probabilidad de pérdida, las instituciones fijarán el porcentaje de provisión que deseen pero que no pasa los techos. Cuando la categoría es A-1 se debe provisionar el 1% del monto de la operación; cuando la categoría es E se debe provisionar el 100% del monto de la operación. La provisión aumenta conforme el desarrollo de la operación siempre y cuando esta caiga en mora. Por ejemplo, el banco otorga crédito a un sujeto cuya calificación de riesgo es A-2; entonces el banco provisiona el 2% del monto prestado. Si por cualquier motivo el sujeto cae en mora por quince días, el banco deberá aumentar la provisión para que esta entre dentro del límite de 3-5%; y si el sujeto cae en mora por quince días más, el banco deberá aumentar la provisión a 6-9% del valor de la operación.

El sistema de fijación de provisiones en Ecuador constituye una buena herramienta para poder reducir el riesgo de crédito que afronta el banco. Conociendo que las provisiones tienen afectación sobre las utilidades del banco, se puede afirmar que las provisiones son una herramienta interesante para la elaboración de escudos fiscales. Por esto la ley de bancos establece lo siguiente:



De conformidad con la Ley reformatoria para la Equidad Tributaria del Ecuador, las provisiones requeridas para cubrir riesgos de incobrabilidad o pérdida del valor de los activos de riesgo de las instituciones del sistema financiero, que se hagan con cargo al estado de pérdidas y ganancias de dichas instituciones, serán deducibles de la base imponible correspondiente al ejercicio en el cual se constituyan las mencionadas provisiones hasta por el monto máximo establecido en el inciso anterior dentro de los rangos de las subcategorías de riesgo de cada uno de los segmentos de crédito; y, si la Junta Bancaria, en base de los informes de la Superintendencia de Bancos y Seguros, estableciera que las provisiones han sido excesivas, podrá ordenar la reversión del excedente, el mismo que no será deducible (Superintendencia de Bancos y Seguros, p.183).

Además de los métodos de valoración de cartera, el patrimonio técnico es otra práctica de la administración del riesgo crediticio. La Superintendencia de Bancos de Ecuador estableció que ninguna institución podrá realizar una operación crediticia cuyo valor en conjunto, supere el diez por ciento (10%) del patrimonio técnico de la institución. El Patrimonio Técnico es otra herramienta que vela por la solvencia del banco y sirve para la administración del riesgo de crédito. El Patrimonio Técnico no es un flujo monetario, más bien es un indicador de la capacidad del banco. En Ecuador, los bancos deben mantener una relación entre su patrimonio técnico y la suma ponderada de sus activos no inferior al 9%. Siendo el Patrimonio Técnico una contabilización del “capital pagado, las reservas, el total de las utilidades del ejercicio corriente, las utilidades acumuladas de ejercicios anteriores, aportes a futuras capitalizaciones, obligaciones convertibles menos la deficiencia de provisiones, amortizaciones y depreciaciones requeridas, desmedros y otras partidas que el banco no haya reconocido como pérdidas y que la Superintendencia las catalogue como tales.” (Superintendencia de Bancos y Seguros, p.21). El patrimonio técnico no podrá ser inferior al cuatro por ciento de los activos totales, incluyendo los contingentes.

Por último cabe mencionar brevemente el estado actual de la administración del riesgo de crédito en el sistema bancario ecuatoriano. Por un lado, si se analizan las cuentas del sistema bancario se puede apreciar que hay una cartera bruta de catorce mil millones de dólares8. Siendo la cartera comercial y la de consumo el 80% del total de la cartera. El nivel de morosidad promedio en 2012 es de 3,07% para el total de la cartera y el nivel de provisiones es del 6%. Se puede interpretar esta cantidad de provisiones como el riesgo de crédito percibido por la banca y explicado en parte por la pérdida esperada, el nivel de morosidad actual y un rango de posibilidad de pérdida. Además el patrimonio técnico manejado por la banca es superior al valor mínimo exigido por la Superintendencia de bancos: los activos totales ponderados por riesgo suman los 18,5 mil millones mientras que el patrimonio técnico total suma 2,8 mil millones; es decir se tiene cubierto el 18% de los activos con patrimonio. El nivel de cobertura frente al riesgo de crédito es bueno ya que se posee una adecuada cobertura tanto con provisiones como con patrimonio. Por el otro lado, al investigar sobre las políticas crediticias manejadas por los bancos ecuatorianos se encuentra una amplia gama de opciones que funcionan con una estructura muy similar. En la mayor cantidad de casos el scoring crediticio provee la información suficiente para que el oficial de crédito otorgue o no el instrumento de deuda; sin embargo, si el monto de la operación es mayor a cierta cantidad (depende del banco) la decisión sobre la asignación del crédito se la toma en comité de crédito y para esto ya no basta con llenar de datos al scoring crediticio sino que el oficial encargada de esa operación debe exponer ante el comité las distintas variables del sujeto y como este afrontará la deuda. Dependiendo del banco y del monto, hay casos en que la decisión la debe tomar presidencia y no el comité de crédito por la envergadura del crédito. Además los bancos pueden tomar distintas estrategias para la asignación de créditos, en función de su política crediticia; por ejemplo, el Banco de la Producción “diversifica sus colocaciones, con un mayor enfoque en el mercado detallista y PYMES. La estructura de la cartera de la Institución refleja la importancia del sector comercial (Pymes, empresarial y corporativo) dentro de su negocio” (Banco de la Producción, 2012, p.2). La política crediticia, la fijación de provisiones y el mantenimiento del patrimonio técnico son las principales medidas de administración del riesgo de crédito y estas son establecidas en parte por las entidades de control del país y en parte por cada institución bancaria.




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