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Universidad de Los Hemisferios

Facultad de Comunicación

Adrián Molina y Carlos Castillo

24/01/2018



De la cibernética al estudio de las comunicaciones digitales

Este nombre es de la ciencia de la comunicación. Aún no existe del todo y para que ello suceda debe antes cumplir con una serie de requisitos formales, y dentro de esas formalidades adquirir presencia en la vida académica del espacio social que se dedica, en forma especializada, al desarrollo del pensamiento y la práctica de la comunicación, Norbert Wiener nació́ el 26 de noviembre de 1894 en Columbia, Missouri, Estados Unidos, y es considerado como el fundador de la cibernética

Es así como se fundó la cibernética —sostiene la destacada investigadora mexicana Claudia Benassini Félix (2007)—, Wiener partió de la teoría de los mensajes, la psicología y sus regiones sobre el sistema nervioso;1 reparando, además, en la importancia de la electrotécnica implícita en la transmisión de los mensajes. A través de la historia podemos identi car abundantes ejemplos que permiten que el desarrollo de no pocas tecnologías, se encuentra directamente asociado con determinadas exigencias de la industria bélica. Un ejemplo reciente son los sistemas de posicionamiento global o GPS, tecnología que fue desarrollada por el Departamento de Defensa de Es- tados Unidos, el cual realizó una inversión estimada en 14 mil millones.



  • La información no es fácil de conservar pues la cantidad de ella que se comunica está relacionada con la entropía.

  • La prevalencia de los clichés es inherente a su naturale- za. En otras palabras, una información debiera caracteri- zarse por ser sustancialmente distinta al depósito común previo.

  • El público en general apenas tiene en cuenta las limitacio- nes intrínsecas del carácter de artículo de consumo que tienen las informaciones

  • La información es más cuestión de proceso que de acu- mulación. En otras palabras, la investigación científica.

Las comunicaciones digitales en el complejo imaginario de la Galaxia McLuhan.

Escuela Norteamericana de comunicación, tiene como fundamento las tesis de Mars- hall McLuhan. Con el paso de los años la ecología de los me- dios se ha enriquecido con las aportaciones de reconocidos pensadores, como Neil Postman, quien es así el objeto de estudio:

la vieja sociedad occidental se halla a la mitad del camino de un amplio cambio histórico en el que las viejas relaciones sociales (que se asentaban sobre la propiedad), las estructuras de poder existentes (centradas sobre las elites reducidas) y la cultura burguesa (basada en las nociones de represión y renuncia a la graticación) se estaban desgastando rápidamente.

Entre las distintas escuelas y corrientes que en la comunicología posible se han ocupado de analizar de manera integral el proceso de la comunicación, la ecología de medios se distingue por conceder particular énfasis al estudio de las nuevas tecnologías y los ambientes comunicativos. Herbert Marshall McLuhan nació el 21 de julio de 1911 en Edmonton, Alberta, Canadá. Estudió la licenciatura en letras y la maestría en artes en la Universidad de Manitoba, Canadá. En 1952 McLuhan obtuvo una cátedra en el St. Michael’s College de la Universidad de Toronto, Canadá, en donde permaneció́ hasta 1979. Ahí trabajó con Harold Innis, quien lo in uenció notablemente con su libro Imperio y comunicación.

En 1951 McLuhan escribió́ su primer libro: e Mechani- cal Bride. Folklore of industrial men. En este, McLuhan pro- puso una interesante analogía: entender al automóvil como una especie de novia sustituta de lo clásico de estadounidense. McLuhan, además idénticó tres innovaciones tecnológicas fundamentales en la Historia: la invención del alfabeto fonético que sacó al hombre tribal de su equilibrio sensitivo y le dio dominio al ojo; la introducción del tipo móvil en el siglo xvi, que aceleró este proceso; y la invención del telé- grafo en 1844, que anticipó una profunda revolución en la electrónica, la cual rivalidaria al hombre, devolviéndole a su equilibrio sensitivo.

McLuhan centró su atención en dos eras: la era mecánica y la era eléctrica, aventurándose a especular sobre el transito a la aldea global. La radio afecta a la gente de una forma muy intima, de tú a tú, y ofrece todo un mundo de comunicación silenciosa entre el escritor-locutor y el oyente. Éste es el aspecto inmediato de la radio. Una experiencia intima. Las profundidades subliminales de la radio están carga- das de los ecos retumbantes de los cuernos tribales y de los antiguos tambores.

Con la televisión llegó la extensión del sentido del tacto, o interacción entre los sentidos, que implica aún más íntimamente todo el aparato sensorial. McLuhan consideraba al teléfono y a la televisión como medios fríos; la metáfora que empleó para designar a la televisión.

McLuhan afirmó: “Alta definición es el estado del ser bien abastecido de datos. Visualmente, una fotografía es una alta definición. Una caricatura es una definición baja por la sencilla razón de que proporciona muy poca información visual.

Cada modo de comunicación supone un determinado ritmo informacional. En la primera edad, la circulación de la información evidentemente era muy lenta, y en consecuencia las reacciones resultaban tardías; en cambio, en la edad eléctrica la información circula demasiado rápido. Por ello la edad eléctrica es designada por McLuhan como la “Edad de la Ansiedad”, la cual era algo importante que recalcar.

El pensamiento de McLuhan no sólo fue recuperado por nuevas generaciones de investigadores de las ciencias de la comunicación, quienes advirtieron la trascendencia que con el paso de los años alcanzarían las tesis de McLuhan en el desarrollo de las comunicaciones digitales. No pocos de los primeros desarrolladores de internet, así́ como exitosos empresarios de la llamada economía del conocimiento.

El trabajo de Marshall McLuhan, como atinadamente destaca Claudia Benassini, es considerado como auténtico parte aguas en el desarrollo de las comunicaciones digitales.

En resumidas cuentas, la década de 1960 se constituye en una especie de bisagra entre lo digital y lo analógico, entre la modernidad y la posmodernidad, entre lo global y lo local.







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