Universidad de la habana



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TRANSMISIÓN DE VALORES...
En la adolescencia ya no resulta tanto sentar a nuestros hijos y decirles: hijo: mis valores son éstos, esta es mi versión de la vida y el mundo, para mí lo bueno es esto, y lo malo es lo otro, y tú debes pensar como yo. Muchas veces se piensa que sólo con la intencionalidad de transmitir valores se logran asimilarlos.

Los adolescentes son hijos de sus padres, pero también de su tiempo y circunstancias. Los grupos con que se relacionan, la escuela, las relaciones informales, tienen una fuerte incidencia. Sin embargo, la influencia de la familia nunca deja de estar presente, las lealtades invisibles a los padres, las identificaciones con quienes los criaron, mediatizan todo el sistema de influencias. Hemos observado, y así las investigaciones lo demuestran, que cuando en los padres ocurren fenómenos tales como: embarazo precoz, o alcoholismo, o violencia, los hijos tienden a reproducir el patrón de comportamiento de los padres. De ahí que estemos planteando que muchas influencias de los padres no son transmitidas intencionalmente en forma de valoraciones, dichas verbalmente, sino que son captadas, inducidas indirectamente a través del comportamiento y formas de evaluar la vida y de actuar.

Esta influencia temprana va a marcar, decididamente en los valores, en la concepción que se tiene del amor, de la pareja, de la sexualidad, de las relaciones humanas o interpersonales, de la amistad, de la ideología. Por eso decimos que existe una transmisión consciente y otra involuntaria, igual que una autoridad ejercida y otra conquistada. Cuando existen marcadas contradicciones, se hace verdaderamente difícil la tarea de educar. Esto tiene mucho que ver con todo lo que los adolescentes van presentando como problemas en el curso de su desarrollo.

Cuando hablamos de educación y de transmisión de valores, necesariamente nos estamos refiriendo a estas dos formas de influencia. La narrativa, nuestras valoraciones de hechos que ocurren incidentalmente, son formas indirectas de transmitir nuestros valores.

En nuestra experiencia, en la orientación a padres, realizando talleres de reflexión o consulta de orientación psicológica, aparecen muchos temas específicos de interés, duda y preocupación, pero podríamos decir que en el análisis de cualquier tema específico resulta necesario tener claros algunos presupuestos psicológicos que están relacionados con nuestro proceso del ser padres hoy. Estos presupuestos ayudan al aprendizaje de la difícil tarea de la paternidad. Mencionemos algunos de lo que ya hemos explicado, a manera de conclusiones:

- Podremos sentir inseguridades, insatisfacciones, en el proceso de crianza, temores y dudas, pero por muy difícil que sea la tarea, lo único que no es legítimo hacer es abandonarla.

- Debemos saber que nuestro hijo no es perfecto, al contrario se equivoca, comete errores y no es como quisiéramos que fuera, simplemente es él mismo.



- Todo padre quiere que su hijo crezca, se haga autónomo, se vuelva independiente, pero también hace resistencia porque los cambios nos producen una pérdida de seguridad y control, porque cada etapa nos reta a asumir actitudes nuevas y desconocidas.

- Por lo tanto, todo proceso de crecimiento de nuestro hijo nos remite a tener que crecer nosotros mismos, a elaborar pérdidas.

- Aprender a ser padres es aprender a elaborar contradicciones entre:
* querer que nuestro hijo crezca y no quererlo, desde el susto que nos produce.

* el deseo de generar autonomía e impedirla aludiendo a razones de economía, del tiempo, ahorro de recursos,

* entre lo que sabemos se debe o es adecuado hacer y sentimientos contradictorios que sentimos como tensión, culpa, enojo,

* entre las necesidades del hijo, y nuestras propias necesidades,

* entre los criterios de padre, madre u otros adultos en relación a la educación.
- Elaborar esas contradicciones exige de poderlas identificar, elegir lo que nos parece adecuado, negociarlo y renegociarlo con otros adultos y el propio hijo, elaborar duelos de lo que se pierde.

- Todo padre debe entonces en relación a los hijos ser un traductor de la realidad, no distorsionarla, sino traducirla tal cual la realidad es, difícil, contradictoria a veces. Por lo tanto mentir, chantajear, culpar, descalificar, ocultar, son formas de manipular la realidad y no de expresarla tal cual es.

- Para educar hay que frustrar, poner límites, tener la posibilidad de decir SI o NO, o dialogar con criterios de realidad, teniendo en cuenta las necesidades de los hijos y las necesidades de los adultos.


- Los adolescentes necesitan ser aceptados, requieren de pactar nuevas reglas a través del diálogo y no como resultado del autoritarismo, comprometerlos con la lealtad y la confianza, a través del afecto y la legitimidad y coherencia de lo que son los padres para él.

- Los valores de los padres son captados más que transmitidos, a través de mensajes indirectos, de anécdotas, de valoraciones de los hechos. Desde esos mensajes indirectos los hijos conocen más a los padres que desde lo que se les dice de manera directa en forma de consejo, o exigencia.

- Es necesario revisar nuestros modelos de maternidad, paternidad, hombre, mujer, pareja, pautas de crianza y estilos educativos, que muchas veces los hemos incorporado como modelos culturalmente "naturalizados", y por lo tanto poco cuestionados y considerados como buenos.
La creencia de que una buena madre es una madre sacrificada, que el hijo se desarrolla a expensas de la madre, es un mito que tarda en desaparecer. A su vez los hombres actuales tienen un modelo de paternidad que quizás fueron útiles y verdaderos a su padre, aplicados en su infancia, pero que ya no tienen eficacia posible con los cambios de la sociedad moderna. Los papás están retados hoy a construir un papel paterno sobre bases inéditas y originales, que incluya solicitudes de cercanía, amor, ternura, presencia física y dedicación.

El tiempo nuevo exige PADRES NUEVOS, PARA HIJOS NUEVOS.



PROPUESTA DE UN DISEÑO TEORICO- METODOLOGICO PARA LA INTERVENCION FAMILIAR EN SALUD COMUNITARIA

Ante las grandes transformaciones sociales del mundo contemporáneo que han tenido fuertes impactos en la familia como grupo humano y por otra parte ante la irrevocable realidad de que la familia a pesar de estos cambios se mantiene como el hábitat natural del hombre, emerge la necesidad de desarrollar estrategias de intervención que permitan dar a las mismas elementos de lectura de la realidad e identificar las contradicciones que inevitablemente van surgiendo entre la fuerza de las asignaciones culturales y los nuevos valores que se van imponiendo a tenor de las transformaciones socio- económicas de la sociedad.

Cuba comparte un conjunto de tendencias de cambio con los países de América Latina y el Caribe: reducción del tamaño de la familia, incremento de divorcios, de la maternidad precoz, de los núcleos en los cuales ambos cónyuges trabajan y de las uniones consensuales o de mutuo acuerdo. Algunos indicadores muestran estas tendencias:nn

1- En 1993 el tamaño promedio de la familia es de 3,5 debido a los bajos niveles de fecundidad, imperativos de privacidad y la necesidad de autonomía de la pareja.

2- Aumento de las jefaturas femeninas en un 30% debido al incremento de los divorcios, la viudez, el ascenso de la esperanza de vida, su incorporación al trabajo y el establecimiento de relaciones basadas en la afectividad y no en la dependencia económica.

3- En 1993 la tasa de divorcios en relación con los matrimonios alcanzó la cifra de 23,5 x 100 es decir, la cuarta parte de las separaciones conyugales al compararse con el número de matrimonios. La nupcialidad temprana, la insuficiente preparación para la vida en pareja, unido al déficit habitacional, representan algunas de las causas de la inestabilidad y el rompimiento de vínculos afectivos.

4- Elevados índices de maternidad precoz por encima del 20% en mujeres hasta los 20 años, debido al inicio de las relaciones sexuales a temprana edad y su asunción no responsable.

5- Las mujeres representan el 61% de los técnicos de nivel medio y superior del país, constituyen el 56,5% de los graduados universitarios, el 39,7% del total de la fuerza laboral y el 28,8% de los dirigentes. ooLos cambios y objetivos que ha tenido lugar en la posición económica y social de la mujer han repercutido en la vida familiar. Ellos han favorecido que la mujer cubana pueda ser hoy más libre en la selección de su pareja y en el disfrute de su vida sexual. También tiene la posibilidad de decidir el número de hijos que desea tener.

Por supuesto que este proceso ha estado fuertemente matizado de contradicciones. En muchos casos ni la familia ni la mujer han estado preparadas para cambios tan rápidos. En el ámbito doméstico se mantiene la tradicional división del trabajo, lo cual se reproduce en las nuevas generaciones.

Estas realidades nos conducen al análisis de que hay una insuficiente preparación para la vida en pareja y en familia al mismo tiempo que cada vez se exige de ella relaciones más auténticamente personalizadas basadas en una donación amorosa y una equidad de sus miembros.

Es por ello que el tema de la familia ha constituído para nosotros, los investigadores de las Ciencias Sociales, un reto importante.

Al respecto Pichon Riviere plantea:



Entiendo que la tarea correcta no es anunciar decesos para la familia que no se producirán, sino investigar sus crisis y modificar la realidad familiar mediante técnicas sociales idóneas para lograr nuevas ideologías en esta institución para ir perfeccionándola. Hasta que se convierta en verdaderos centros de aprendizaje dinámico de la realidad y del amor generando así una amplia capacidad comunicativa. pp

Para explicar nuestra propuesta de intervención familiar en Salud Comunitaria, nos parece imprescindible puntualizar algunos de los presupuestos en que basamos el diseño. Nuestros referentes más generales parten de considerar a la familia como una categoría histórica, en la que su vida y su forma están determinadas por el modo de producción imperante y por las relaciones sociales de producción.qq

Ello explica la interacción dialéctica e interdependencia de familia- individuo- -sociedad; relación que dista mucho de ser unidireccional, sino muy por el contrario, es un continuo proceso de interinfluencia.

Hoy día hablar de familia no es hablar de una masa homogénea. Muy por el contrario, estamos ante el reto de trabajar con una gran diversidad de prácticas de familia. Ello ha implicado una ruptura con el modelo tradicional de familia nuclear de madre, padre, hijos; existiendo ahora un escenario diverso de familias monoparentales, de convivencias múltiples, donde coexisten más de dos generaciones, reconstruídas o de segundas nupcias, uniones consensuales, heterosexuales y homosexuales; al margen de otros tipos de familias que se dan en nuestro país por falta de espacio habitacional, en las que conviven personas por razones circunstanciales, sin vínculos de parentesco o conyugales.

A su vez la familia, además de ser una categoría histórica que cumple importantes funciones para la sociedad (biológica, económica, cultural, espiritual), también es una categoría evolutiva. Hay que verla entonces en calidad de PROCESO, siempre en contínuo cambio, atravesando ciclos o etapas cuyo tránsito representan potenciales crisis para la familia. Esto implica una constante exigencia de equilibrio y flexibilidad para que esta unidad logre sostenerse a lo largo del tiempo.

Partir de estos presupuestos generales ha llevado a algunos autores a pensar metafóricamente en una OBRA DE TEATRO. La familia es una OBRA o el DRAMA diario de la vida con un escenario histórico-social.

Su trama depende de los ACTORES (personalidad de sus miembros, recursos personológicos), de los GUIONES (asignaciones socio- culturales, para el hombre, la mujer, la pareja, diseño de familia, pautas de crianza); así como de las interacciones de estos dos factores que gesta un resultado cualitativamente superior que la simple suma de sus integrantes.

Si hacemos un análisis detallado y minucioso de los desarrollos teóricos para el estudio científico de la familia, encontramos que la realidad familiar es vista desde diferentes acentos en función de para qué sirven esos desarrollos y de las teorías que han sustentado los diferentes aportes. Así por ejemplo, desde diversas teorías de personalidad que parten de la psicología individual se ha hecho énfasis en los actores a partir de los cuales se estructura la trama familiar, el ACTOR es la figura la familia solo el FONDO.

La teoría psicodinámica, el análisis transaccional, las teorías conductual- cognitivas, hacen uso de categorías que parten propiamente del valor determinante de lo personológico, lo intrapsíquico, para vivir de forma sana.

Virginia Satir, por ejemplo, enfatiza el valor de la autoestima para el establecimiento de relaciones familiares nutridoras.rr Sin embargo, los sociólogos y psicólogos sociales parten de ver la familia como grupo, como un complejo proceso de asignación y asunción de roles que son complementarios.

En la familia como grupo primario la relación se apoya, no sólo en contactos personales, sino también en una gran atracción emocional y en el alto grado de identificación con cada miembro.

La Psicología Social no pone su acento ni en la familia ni en el individuo, lo pone en la interacción entre familia y sociedad, puntualiza en el tema de los GUIONES, qué se espera desde lo socio-cultural para la mujer, maternidad, hombre, paternidad, pareja, familia, educación de los hijos.

La concepción de la familia como GRUPO es un aporte importante que permite desentrañar procesos grupales o interactivos que superan los planteamientos de la psicología individual.

Dentro de los desarrollos teóricos para el estudio de la familia ha habido un movimiento impresionante de Terapia Familiar, que parte de considerar la familia como un SISTEMA. Este movimiento deviene fundamentalmente de la teoría general de sistemas y significó un aporte importantísimo al estudio científico de la problemática de familia, muy especialmente en el ámbito de la terapia.ss

La teoría de los grupos coincide con la teoría de los sistemas en su enfoque HOLISTICO (la familia es un todo orgánico e integrado y tienen una realidad independiente y más compleja que la suma de sus partes). Los terapeutas familiares se diferencian más notablemente de las teorías de la psicología individual, en el supuesto de que el individuo represente una unidad con el problema o la unidad sobre la cual debería centrar la terapia.

Los sistémicos dentro de los que tenemos exponentes de la Terapia Estructuraltt estratégico- Estructural,uu comunicacional,vv hacen especial énfasis en la TRAMA de la novela familiar y aunque desde sus afirmaciones teóricas no dejan de considerar a la familia como un sistema abierto sujeta a las influencias del macrosistema social y de lo puramente individual en su quehacer, no operan ni con los guiones ni con los actores, incluso descentran el paciente identificado, focalizandose en las interacciones ("El síntoma siempre cumple una función en el sistema"), al mismo tiempo que descontextúan la familia y soslayan los determinantes personológicos o incluso psicopatológico del portavoz de la patología.

Es cierto que la enfermedad o síntoma puede ser la expresión de la patología familiar, pero ¿por qué es un miembro quien la asume y no otro, qué características biológicas, fenotípicas, personológicas, genéricas, le permiten ser el chivo expiatorio? ¿Qué relación existe entre lo socio- cultural y el hecho de que sea la mujer o los hijos las personas más vulnerables?

En la actualidad estas críticas hechas a las terapias sistémicas son recocidas y están siendo sometidas a revisión por los propios exponentes de este tipo de terapias.

Así por ejemplo Peggy Papp en una carta dirigida a Salvador Minuchin plantea:

Pienso que los conceptos sistémicos derivados del modelo cibernético ampliaron nuestro pensamiento sobre los problemas humanos y nos condujeron a nuevas formas de tratarlos; pero ahora siento que limitan nuestro campo de visión.

Estos conceptos proporcionan un paradigma mecánico, más que uno humanístico, y por lo tanto son inadecuados para representar el intercambio humano. Excluyen los aspectos psicológicos y políticos de los sistemas humanos.ww

Para hablar de familia creo que es necesario partir de estos referentes obligados, sin embargo, encontrarnos esta diversidad de teorías que reclaman cada una de ellas por supuesto su cuota de verdad, nos conduce a verlas como referentes necesarias sin asumirlas desde un punto de vista ecléctico o unilateral, sino intentando integrar sus aportes fundamentales.

Trabajar en un ámbito preventivo en Salud Comunitaria exige necesariamente el tener en cuenta esta multiplicidad de factores, no solo desde lo declarativo o teórico sino que se hace necesario instrumentar y diseñar metodologías que permitan un accionar en esas tres dimensiones: ACTOR, GUION, TRAMA. ¿Cómo se da esa compleja interrelación en el modo de vida familiar? Una acción preventiva no basta con potenciar recursos personológicos o habilidades de comunicación.

Hemos visto en la literatura científica toda una profusión de talleres de entrenamientos en acertividad, autoestima, capacidades comunicativas, sin revisar otros factores, lo que hace que el nivel de efectividad sea limitado.

Se trabaja preventivamente, por citar un ejemplo, en mejorar la autoestima de la mujer como si el problema de la mujer fuese determinado por una baja autoestima. Este abordaje excluye otras consideraciones.

¿El problema de la mujer es la autoestima?, ¿La autoestima baja no está también condicionada por el lugar que históricamente ha sido asignado a la mujer? ¿Es un problema personológico o social?

¿Si no se revisa el lugar que asume en la familia, el rol asignado, el espacio y papel social de la mujer, puede efectivamente la mujer superar su baja autoestima?

Hay que buscar las condicionantes socio- históricas, desentrañarlas, denunciarlas, sólo así se valoriza a la mujer desde un punto de vista social y estarán creadas las condiciones para que eleve su autoestima al nivel personal.

De nada vale, por poner otro ejemplo, dar entrenamiento a un nivel preventivo en mejorar habilidades de comunicación, sin revisar que la típica familia tradicional gestó un modelo de relación al servicio de la dependencia y una estructura de poder con jerarquías rígidas que por supuesto, más que una comunicación efectiva, potencialmente genera severos y profundos problemas de comunicación. Igualmente en este caso la comunicación viene siendo una resultante, no la causa esencial del problema.

Con esto quiero decir que desde diferentes teorías se han hecho muchas apologías a las causas o raíces de la problemática familiar desde lo puramente personológico.

Nuevamente emerge la necesidad de puntualizar que se va haciendo un reto para las Ciencias Sociales la búsqueda de concepciones más integradoras, que permitan ver, unir, separar, integrar la OBRA FAMILIA como un todo único, lo cual es verdaderamente complejo.

¿Por qué la intervención familiar en la comunidad?

La organización del sistema de salud en Cuba es comunitaria. Cuba cuenta con una infraestructura social que permite utilizar el ámbito comunidad para trabajar de manera preventiva en la familia.

Cada comunidad cuenta con instituciones de salud (policlínico integral, médico de familia) que pone a disposición del psicólogo una población dispensarizada, además de contar con otras instituciones presentes en la comunidad, que manejan los problemas sociales más emergentes de cada una de ellas. Así podemos citar, por ejemplo, al delegado del Poder Popular, el delegado de la Comisión Nacional de Prevención, brigadista sanitaria del bloque de la Federación de Mujeres Cubanas.

Esta infraestructura constituye un escenario único y particular en Latinoamérica para el trabajo comunitario y la prevención primaria. Sin embargo, no siempre se ha contado con los recursos teóricos y metodológicos para lograr verdaderos resultados.

Han existido también obstáculos y concepciones equívocas que de alguna manera también han frenado la posibilidad de hacer intervenciones efectivas.

Podríamos mencionar algunas causas de estas limitaciones para el trabajo comunitario en familia durante estos años dentro de las que están:

1- Una falta de visión de familia como grupo desarrollándose programas en beneficio a la mujer, al niño, al anciano, pero de forma aislada y no integrada.

2- Una concepción paternalista del Estado con relación a la salud como responsabilidad social, lo cual constituye una conquista, pero también pone a la población en el lugar de la pasividad, limitándose la autogestión y la responsabilidad individual con la salud.

3.- Una aún insuficiente preparación de los médicos de familia para el trabajo comunitario y una visión integral de la familia

4.- Ausencia de modelos de evaluación y diagnóstico de la dinámica, relaciones y problemas familiares desde las ciencias Psicológicas.

Hablar de Salud Comunitaria exige de puntualizar algunos presupuestos de los cuales partimos. En primer lugar, se hace necesario romper con la dicotomía que aún existen entre salud y enfermedad como dos polos opuestos. Es necesario rescatar la idea de PROCESO y ver la salud ni como la ausencia de enfermedad, ni a partir de los planteamientos de la OMS como el estado pleno de bienestar y satisfacción. Salud Comunitaria es la mayor o menor capacidad de una población de resolver sus contradicciones ya sean económicas, políticas o sociales.xx

Por otra parte la prevención al nivel comunitario es el marco propicio para el análisis de toda una serie de procesos que se han "NORMALIZADO" en la población, que se sufren y se padecen, pero que no se analizan ni cuestionan y tienen altos costos de salud.

Es decir, los modos de ser mujer, hombre, padre, madre, de formar y hacer familia, son procesos vitales que en ocasiones tienen un alto potencial patógeno, pero aparecen instalados en la subjetividad individual y social, como cosas NATURALES, NORMALES incuestionables.

La intervención comunitaria en familia debe dar elementos de lectura para desentrañar esas contradicciones entre lo que se asigna como normal y el riesgo de asumirlo.

¿Por qué hay que vivir como NATURAL lo que es social y está en función de una ideología dominante?

El modelo de maternidad, por ejemplo, de sacrificio y abnegación, que exige de una permanente donación amorosa hace sentir al hijo como carga, como agobio. Cambiar la M de mujer por la de madre, asumido como algo asociado a leyes biológicas instintivas y por tanto "para siempre" crea en estos momentos de cambio y participación social de la mujer una fuerte carga de contradicción y culpa entre lo asignado y lo que se está dispuesto a asumir. Crear espacios sociales en la comunidad para aprender a leer estas contradicciones comenzó a tornarse una necesidad imperiosa.

La realidad de los cambios sociales, las transformaciones en el sistema de valores para la familia generaron una realidad nueva para la trama de la novela familiar: "A los actores no les gusta totalmente sus tradicionales guiones".

Enmendarlos implicaría cambiar la trama y se hace difícil cambiarlos, porque aún persisten apuntadores sociales muy poderosos que son las generaciones que nos antecedieron, los medios de comunicación y la propia sociedad que impone muchas veces para la familia un doble discurso que desde un lugar promulga y promueve nuevos valores, códigos y preceptos y desde prácticas concretas preserva los valores de la familia tradicional patriarcal.

Esto toca con otro presupuesto importante para el trabajo comunitario en el área de la familia: "Los cambios no se logran desde un voluntarismo, desde un deber hacer".

Muchas de nuestras intervenciones al nivel primario en la orientación familiar en nuestros inicios quedaban reducidas a las escuelas para padres vistas desde la concepción de charlas o conferencias de carácter informativo.

La experiencia con los padres, las parejas, la familia en general, nos demostró la limitada eficacia de ese tipo de intervención. Fuimos descubriendo en el trabajo la inevitable y necesaria relación entre lo cognitivo y lo afectivo. Entonces más que dar información comenzamos a concebir la intervención de un aprendizaje de la realidad a partir de la lectura de las contradicciones y su resolución.

Estos elementos de lectura implican el análisis de las ambivalencias, las resistencias a los cambios, los cambios vistos como proceso, el aprendizaje de la elaboración de las pérdidas y sus duelos correspondientes.

Este camino, que gracias a los aportes de Pichón Riviere, y otros exponentes más jóvenes de la Teoría psicodinámica aplicada a los Grupos (Armando Bauleu, Pavlosky,yy los aportes de Mirta Cuccozz), resultó ser mucho más efectivo y nos permitió una conceptualización mayor a la hora de elaborar una metodología de intervención familiar en salud comunitaria.

Aprendimos que de nada vale decirles a las personas: "Comuníquense mejor", "bríndele más afecto a su hijo", permítanse más independencia como pareja, porque ello depende no sólo de la intencionalidad de un cambio desde nuestras cabezas sino de la identificación y resolución de una contradicción de "querer cambiar y no poder".

Se hacía necesario desarrollar una "conciencia crítica" que según Pichón Riviere es una forma de aprendizaje que implica la superación de ilusiones acerca de la propia situación, como sujeto, como grupo, como pueblo. Es el reconocimiento de las necesidades propias y de la comunidad, conocimiento que va acompañado de la estructuración de vínculos que permiten resolver esas necesidades.aaa

Dicha concepción implica generar un tipo de dinámica de trabajo en la que a través de una participación consciente y creativa se apunta a conseguir un análisis de la realidad para que leyendo las contradicciones a superar se pueda entender el camino personal y social en la resolución de conflictos.

Esto implica tener en cuenta, tanto los aspectos dinámicos, como temáticos de la tarea. Es decir, el tema y la particular forma de elaborarlo para ser realmente instrumentado.

Otro presupuesto importante del cual partimos tiene que ver con la necesidad de redimensionar el rol profesional a la hora de trabajar con familias en la comunidad a un nivel preventivo.

Desde una concepción paternalista de Salud y Trabajo Comunitario el profesional es el que SABE qué necesita la población, asume el lugar del SABER y ese lugar también tiene que ver con el lugar que le dejamos a otro.

Si se asume el lugar del saber se presupone que los otros están en el lugar de la ignorancia, esto trae consecuencias negativas, puesto que se establecen dependencias, se anula el protagonismo y la pertenencia, se anula la participación y finalmente se obtura el saber social. El profesional asume una omnipotencia cuyo costo final es la impotencia.

Es cierto que el profesional tiene un saber y esto le da una cuota de poder y responsabilidad. Si se renuncia a ese poder estamos facilitando que ese saber se desarrolle.

Pero el acercamiento del profesional a la comunidad tiene que ser a partir de las necesidades sentidas por las familias de una determinada población. Las necesidades sentidas son convertidas en demandas explícitas y es ahí donde la relación profesional- población debe ser consensuada, lo cual supera la dicotomía "demanda de la población versus propuesta del profesional" como aspectos que no se encuentran.

El saber del profesional no debe estar al servicio de generar dependencias ni pasividad. Hay una distancia entre la demanda explícita y la necesidad, no todo lo que las familias demandan es lo que verdaderamente necesitan, pero la intervención debe partir de esa demanda y el profesional traducirlas a una verdadera necesidad o descubrir nuevas necesidades.

La demanda manifiesta, por lo general, tiene que ver con el rol asignado a la necesidad. Esto está estrechamente relacionado con el análisis de, al servicio de qué está el saber. El saber puede estar al servicio de darle protagonismo al otro o de machacar al otro, al servicio del esclarecimiento de las contradicciones o de su ocultamiento y manipulación.

Cuando está al servicio de las necesidades legítimas, ese poder va a generar autoridad. Por otra parte la comunidad tiene un saber que hay que escucharle.

¿Qué metodología utilizamos para trabajar bajo estos presupuestos?

En nuestro trabajo de intervención comunitario prestigiamos la modalidad grupal por considerar al GRUPO como el espacio donde se ponen en juego la intermediación entre lo SOCIAL y lo INDIVIDUAL.

Hemos venido desarrollando programas para trabajar diferentes grupos poblacionales (mujeres, grupos de hombres, padres, adolescentes, parejas, tercera edad). Estos programas han sido desarrollados asimilando los aportes del Grupo Operativobbb Grupo Formativoccc, a los que hemos denominado GRUPOS DE REFLEXION.

El grupo de reflexión tiene como objetivo proporcionar a la población herramientas de análisis. Parte de los principios de Pichón Riviere de aprendizaje de la realidad.ddd

Trabaja desde la indisoluble unidad de lo cognitivo y lo afectivo permitiendo reconocer las ambivalencias, las resistencias a los cambios. Como decía Pichón Riviere: "las contradicciones se RESUELVEN, no se disuelven", y para ello es necesario trabajar con procesos vivenciales.

Dentro de los métodos grupales utilizamos técnicas de caldeamiento, representación de papeles, esculturas, metáforas, juegos dramáticos que representan escenas del vivir cotidiano. En las diferentes sesiones el profesional propone una escena, se recrea la escena, se discute y se hace una devolución sintetizadora, partiendo de los aportes grupales, saberes colectivos, emergentes principales y de los objetivos del programa en cuestión.

En cada programa se trabajan un conjunto de temas que hemos distribuido en tres grandes grupos de tareas:

TAREAS BASICAS: relacionadas con los determinantes personológicos de los miembros de la familia y su identidad. Se trabaja más a un nivel de ASISTENCIA que de intervención grupal, aunque algunos programas concretos incluyen dentro de sus temas potenciar recursos personológicos. Los temas son:


* AUTOVALORACION

* CODIGOS EMOCIONALES

* CAPACIDADES COMUNICATIVAS

* ACERTIVIDAD

* RESOLUCION DE CONFLICTOS INTRAPSIQUICOS e interpersonales.
TAREAS DE DESARROLLO: Trabaja sobre el cuestionamiento de las asignaciones culturales (GUIONES) temas tales como ROLES, ESPACIOS, LIMITES, MODELOS DE FAMILIA, DE PAREJA, PAUTAS DE CRIANZA.
TAREAS DE ENFRENTAMIENTO: Comunicación, Conflictos, cambios, crisis transicionales del ciclo vital, se aborda la trama de la novela familiar.
La experiencia en la formación de profesionales de esta metodología de intervención y su aplicación a comunidades concretas nos permite afirmar que hemos logrado mayores niveles de eficacia y efectividad.

Como criterios de efectividad tomamos en cuenta los siguientes:

1- Aplicación de un cuestionario inicial y final.

2- Producciones verbales y testimonios de cambio de los participantes.

3- Disminución de la problemática psicológica que originó la demanda generalmente de un niño o adolescente.

4- Disminución de indicadores de riesgo inicialmente constatados de la población estudiada en una Comunidad que revelan que el desarrollo grupal alcanzado transciende los niveles discursivos.

5- Los niveles de integración grupal.

6- Fomento del desarrollo de la participación.

7- El grado de crecimiento grupal a partir del punto de madurez inicial.
Los grupos de reflexión se trabajan en varias sesiones de 10 a 12 durante 2 horas con una frecuencia semanal, lo cual permite un aprendizaje progresivo de los elementos de lectura de la realidad y una introyección y elaboración de los cambios, a partir de una elaboración "conscientemente sentida" y "emocionalmente pensada".

La aplicación de esta metodología persigue dos objetivos: intervenir en la población a partir de los diferentes programas y desarrollar investigaciones a partir de una metodología de INVESTIGACION- ACCION.

La investigación se realiza partiendo de la aplicación del mismo programa de intervención. Esto presupone un cambio en la concepción empírica y de corte positivista de muchas de las investigaciones realizadas en las Ciencias Sociales, que corren el riesgo de caer en la acumulación indiscriminada de información y datos con cierto reduccionismo empírico, que niega la reflexión.

Es necesario un cambio de mentalidad que vaya del dato empírico al proceso, es decir, un tipo de investigación más cualitativa; con objetivos funcionales, medibles y evaluables. Estos objetivos nos permitirán establecer y poseer un ENCUADRE de la tarea que nos sirve de marco de referencia básico, tanto para ir encauzando el proceso, así como para ir evaluando su desarrollo. Se cambian por tanto, los conceptos de VALIDEZ que se derivan del dato, sino a partir de la historia del proceso.

Sostenemos la relación teoría y práctica como una unidad dialéctica indisoluble, confirmando o cuestionando diversos aspectos de nuestros planteamientos básicos.

Dentro de nuestra propuesta metodológica son ejes nucleares el concepto de participación, de trabajo interdisciplinario y en grupo. Es imprescindible evaluar el punto de partida del grupo y los indicadores de riesgo de la Comunidad en cuestión, para evaluar el alcance de los resultados.





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