Universidad de la habana


Realidades y desafíos para su evaluación e intervención



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Realidades y desafíos para su evaluación e intervención


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¿Qué entender por Familia?

- Es una unidad social constituida por un grupo de personas unidas por vínculos consanguíneos afectivos y/o cohabitacionales.

- Como categoría psicológica, se define como un sistema de relaciones cualitativamente diferente a la simple suma de sus miembros.

- Es un grupo que cumple funciones básicas como la económica, biológica, cultural- espiritual y la educativa, que constituye una suprafunción que se deriva del cumplimiento de los anteriores.

- Bajo el mismo término de familia se pueden clasificar toda una serie de grupos humanos de disímiles características, definidas por variables estructurales (número de miembros; vínculos generacionales; número de hijos o tamaño de la prole; edad; sexo). variables sociopsicológicas (normas, valores, ideología, hábitos de vida, comunicación, roles, límites, espacios).

- Es una categoría histórica, pues su vida y su forma están determinados por el modo de producción y el sistema de relaciones sociales, a la vez que es una categoría evolutiva, por lo cambios cualitativos que se producen en el transcurso de los diferentes estadíos de su ciclo vital.

- Es un objeto de estudio bidimensional. Su funcionamiento opera siempre en dos niveles: en calidad de institución social, cuya vida y forma está determinada por la sociedad donde se inserta, y como unidad psicológica particular, como microsistema con una especificidad propia, que la hace única e irrepetible; portadora de un sistema peculiar de códigos, pautas de interacción y estilos comunicativos.

Las tendencias de cambio en América Latina no difieren sustancialmente de lo ocurrido en la sociedad occidental, pero responden a causas y procesos diferentes.



¿Cuáles son algunas de estas tendencias?

- Cambios estructurales:

Por diferentes causas, como la incorporación de la mujer al trabajo, el aumento de la divorcialidad y los aumentos de segundos y terceros matrimonios o uniones, entre otras, se producen variadas tipologías familiares, apareciendo diversas y complejas formas de familias, como las monoparentales, reconstruidas ,simultáneas o reensambladas , de convivencia múltiple , de la misma orientación sexual entre otras.
- Disminución de la natalidad:

La salida de la mujer al mercado del trabajo, el derecho a su realización al margen de la maternidad, el uso de la anticoncepción, el encarecimiento de la vida, el incremento creciente de una cultura psicológica en relación con la crianza de los hijos, entre otras causas, han producido a nivel mundial una disminución de la prole.


- Aumento creciente de la divorcialidad:

La libertad sexual, los cambios operados en el rol de la mujer, el impacto que esto ha tenido en los modelos de relación, los profundos cambios operados en los conceptos del amor y estructuras de poder en la pareja, unido a la eliminación progresiva de los sostenedores externos del matrimonio, los cuales mantenían la durabilidad de la misma a través de las dependencias económicas o prescripciones religiosas y morales, son algunas de las causas del aumento creciente de la divorcialidad a nivel mundial.


-Aumento de los niveles de conflicto entre lo asignado y lo asumido en los roles sexuales y parentales.

Conflictos:

En tiempos pasados, lo asignado al rol de hombre, mujer, padre, madre se asumía sin conflicto, ni culpa, en todo caso con resignación o como algo natural. Se era hombre, padre, mujer, madre de una única manera.

En la actualidad lo asignado se vive con conflicto.

Hay rompimientos de las asignaciones culturales, que han producido cambios en las formas tradicionales de asumir los roles, con toda la carga histórica que ella conlleva.

Tal como plantea Marcela Lagarde "las identidades masculina y femenina no son fenómenos naturales. Hombres y mujeres son hechos construidos y en ese sentido somos históricos y no naturales".a

- Cambios en los modelos de relación de pareja:

El individualismo creciente de algunas sociedades, el derecho a la autorrealización personal, la libertad sexual, la ruptura de las dependencias económicas, los cambios en los roles sexuales han producido un impacto en las formas más tradicionales de relación de pareja, conceptualizados como modelo cerrado de relación, fusional dependiente o modelo materno- paterno filial, como plantean otros autores, donde la relación aparece basada fundamentalmente en la dependencia.

El cuestionamiento actual está con relación a qué tanto hay que invertir, fusionarse o diluirse en un OTRO para construir un NOSOTROS. ¿Cuánto salvaguardar o sacrificar el YO en aras de la relación?

La máxima fusión heredada del "amor romántico", la otra mitad va siendo sustituida por otras formas de relación que de forma reactiva ha encontrado su máxima expresión en el modelo abierto o "matrimonio abierto".b


- Aumento de las uniones libres o consensuales como tipo de unión que adquiere una mayor fuerza en América Latina y el Caribe, comparado con el resto de las regiones del mundo.c

- Cambios en los conceptos de autoridad y obediencia

Las causas asociadas a estos cambios tienen que ver con la urbanización, la modernización, la tecnología, la consecuente independización de la vida, la libertad sexual y la creciente participación de la mujer en la vida social y mercado del trabajo.

Este último es considerado como uno de los factores que ha originado los cambios demográficos, sociológicos y psicológicos más importantes al interno de la familia.

Estas transformaciones en América y el Caribe tienen que ver además con la pobreza, la aceleración de los cambios sociales, las transiciones demográficas y el actual modelo económico de la globalización neoliberal.

No obstante el análisis de estas tendencias, tienen necesariamente que ser contextualizadas en función de los siguientes factores:

a) Del mundo de pertenencia: occidental, oriental, indígena o cualquier otro, el cual tiene su propia cultura, lengua, valores, religión.

b) Del país, reino, feudo o nación al cual pertenece la familia, esto es la categoría jurídico- política de la territorialidad donde la familia se inserta.

c) El sistema social que organiza ese país; es decir si se trata de un sistema basado en la cooperación, solidaridad, la comunidad de bienes, o bien se trata de un sistema organizado en clases, como ocurre el América Latina.

d) La clase a la que la familia pertenece. La clase es un elemento que modifica las formas potenciales de vivir en familia.


¿Qué caracteriza la Familia cubana?

Los profundos cambios socio- económicos ocurridos en Cuba después del triunfo de la Revolución, crearon las premisas para la constitución de un nuevo modo de vida familiar.

La incorporación de la mujer al trabajo y a la vida social como eslabón indispensable del proyecto revolucionario, así como todas las medidas y programas en relación con la salud y la educación gratuita, repercutieron en el bienestar de la familia y en la posibilidad real de que la misma contara con las mínimas condiciones necesarias para la satisfacción de necesidades afectivas y espirituales, y para el cumplimiento de su función educativa.

Al unísono, con estas transformaciones sociales, se fue proclamando una nueva moral con relación a los valores que debían regir la relación entre los sexos y la vida familiar, los cuales quedaron explícitamente plasmados en el Código de la Familia y en el Código de la Niñez y de la Juventud, los cuales regulan, de manera equitativa y humana las relaciones en el hogar.

Todas estas acciones sociales y políticas estatales en favor de la familia, dibujaron un panorama diferente a la pobreza y marginalidad psicológica de Latinoamérica.

En Cuba, por tanto, la familia no ha estado ajena de vivir estas transiciones y cambios de la familia actual contemporánea a nivel mundial, muy por el contrario, algunos indicadores de cambio, marcan sus más altos índices precisamente, porque la familia en nuestro país ha tenido que accionar en un escenario de grandes transformaciones sociales.


¿Cuáles son algunas de estas tendencias operadas desde el triunfo revolucionario en la familia cubana ?

En el transcurso de estos años se han venido operando una serie de cambios en la familia. La familia cubana ha tenido que accionar en un escenario de grandes transformaciones sociales, por lo que sus características estructurales, evolutivas y dinámicas han cambiado a tenor de los cambios sociales.



Dentro de las transformaciones esenciales tenemos:
-Diversificación de la tipología familiar. No es posible hablar de una única familia cubana, muy por el contrario, los cambios estructurales y evolutivos (divorcios, segundas nupcias), así como las dificultades con la vivienda, han generado diversas formas de familia.

Así encontramos familias extensas (de varias generaciones), familias de convivencia múltiple, monoparentales, familias de segundas y terceras nupcias.

-Disminución del tamaño promedio de la familia cubana. Esta disminución ha sido más acentuada en las zonas rurales.

El número promedio de hijos es de 1 a 2 hijos, los cuales nacen durante los dos primeros años del matrimonio.


Consideramos que esto se debe a varias causas, entre las que enumeramos causas de orden socio-psicológicas y causas de orden económico.

Dentro de las socio-psicológicas podemos mencionar: mayor nivel de realización personal para la mujer al margen de la familia y la maternidad, mayor cultura psicológica en cuanto a la anticoncepción y educación de los hijos.

Dentro de las causas económicas podemos citar las dificultades de espacio y de vivienda, y luego de los ajustes socio-económicos del período especial, por la escasez y limitación de recursos.
Aumento de la divorcialidad. Cuba ostenta la mayor tasa de divorcio de América Latina y el Caribe.d

La duración promedio del primer matrimonio es de cinco años.

La problemática del divorcio es un fenómeno pluricausal que hay que evaluarlo en su justa dimensión, ya que si bien la estabilidad de la familia en Cuba es una problemática de preocupación para los científicos, también desde el punto de vista sociológico pone de manifiesto la ruptura y la insatisfacción con formas tradicionales de hacer pareja y familia, lo cual es también un indicador de progreso social.

Dentro de las causas sociales del divorcio en Cuba, las investigaciones muestran lo siguientee:


Mayor libertad sexual.

* Incorporación de la mujer a la vida social que exige de una reorganización del estilo de vida de la pareja y la familia.

Se eliminan las restricciones jurídicas de dependencia económica de la mujer y censura moral del divorcio.

Garantías legales para el divorcio

* Mayor garantía de legitimidad jurídica para los hijos durante y después del matrimonio.

* Alta demanda de participación social para todos los miembros de la familia, que exigen de tiempos de separación, en ocasiones prolongadas.

* Dificultades para la recreación, esparcimiento y uso del tiempo libre en familia.

* La justicia y la igualdad social entre los sexos, aparece como nuevo valor que rige la relación de pareja.


Dentro de las causas psicológicas tenemos:

* Escasa preparación de los jóvenes para el matrimonio y la vida familiar.f

* Expectativas idealizadas con relación al matrimonio y la familia.

* Escasa cultura psicológica para negociar y resolver conflictos.

* Nupcialidad temprana.

Cuba es el país de América Latina con la menor edad promedio (18.4) para contraer matrimonio.g

* Las condicionantes económicas del divorcio, se deben a la escasez e espacio habitacional, que obliga a una situación, en la mayoría de los casos de convivencia múltiple, lo cual exige mayores esfuerzos por parte de todos los miembros de la familia, para respetar espacios, poner límites adecuados, resolver y encarar conflictos de forma constructiva.

* Fuerte incremento de la consensualidad en el grupo de los menores de 20 años.

Las investigaciones muestran que las uniones consensuales, como fenómenos, están acuñadas por toda una serie de causas igualmente sociológicas, psicológicas y económicas en nuestro país.h

En jóvenes se producen como una prolongación del noviazgo, en un noviazgo en convivencia, debido a las dificultades que presentan los jóvenes para el transporte, la recreación, significa una salida funcional a la situación de las parejas para encontrarse y compartir.

* Predominio en las familias del modelo tradicional de distribución de tareas domésticas, marcadamente desigual, que implica una alta carga de trabajo para la mujer.i

Este fenómeno no es independiente de la inserción socioclasista, ni del vínculo laboral. Es un poco más marcado en familias obreras, y varía en la medida que la mujer desempeña labores que exigen alta calificación profesional.


¿Cuáles son las causas socio-psicológicas de este problema en Cuba?
* Reproducción en gran medida de la distribución de funciones acorde al arquetipo sexual tradicional en los medios de comunicación social.

* Estructura de poder esencialmente masculina. Aún son pocas las mujeres que acceden a altos cargos de dirección aunque comparativamente con América Latina y el Caribe tenemos mayor número de mujeres parlamentarias y ministras.

Se mantiene el poder femenino más asociado al ámbito privado, que a la vida pública, a pesar de los esfuerzos de nuestro proyecto social por lograr el pleno ejercicio de la igualdad de derechos.

* Mayores consideraciones, tolerancia y anuencia social para la mujer en cuanto a dar prioridad a los asuntos de los hijos y de la familia.

El hombre es aún aunque no de manera legal, censurado socialmente cuando jerarquiza a la familia por sobre la vida laboral y sus responsabilidades sociales.

* Aparece el fenómeno de la sobrecarga de roles y tareas en la mujer ("la super mujer"), como un intento de asumir las nuevas responsabilidades, sin renunciar al control y las ganancias secundarias que recibe del ser dueñas del hogar.

* Entrada del hombre al ámbito privado desde un sentimiento de expropiación del territorio del hogar, no apareciendo aún los emergentes de la verdadera cooperación, sino más bien de una relación de ayuda, donde el hombre comparte sólo las tareas y funciones, pero desposeído del poder, el control y la responsabilidad.

* Reproducción de un patrón negativo de participación de los hijos en tareas domésticas, por una persistencia de la educación diferenciada por sexo.

Esta participación es baja y se diferencia de modo significativo por sexo y edad, en tanto las hembras de 14-16 años reportan un nivel notablemente mayor que los varones.j
¿Cuáles serían los retos y desafíos para los psicólogos y otros científicos sociales, tanto teóricos, metodológicos como prácticos, en el análisis e intervención de los problemas familiares?

Desde un punto de vista teórico.

Se hace imprescindible operar con la concepción de FAMILIA como grupo humano, lo cual significa aceptar, no sólo desde lo declarativo, sino desde un punto de vista metodológico y práctico, un abordaje que utiliza al grupo familiar como unidad de análisis.

La falta de esta visión, ha conducido muchas veces a trabajar la familia desde eslabones aislados y desarrollar programas dirigido a uno u otro miembro (mujer embarazada, niño, tercera edad), perdiendo el enfoque de grupo.

Trabajar al grupo familiar y no sus miembros por separado aun exige un reto a los investigadores. Los estudios de familia adolecen de técnicas de evaluaciones grupales e utilizan el método de informantes claves de la familia. Con ello no queremos decir que esto no sea válido pero el factor consensus no es posible ser rescatado de esta manera y ni tampoco la posibilidad de hacer un diagnóstico relacional.
Para un abordaje integral de la familia se hace necesario:

Entender la interrelación dialéctica entre lo intrasubjetivo e intersubjetivo.

A su vez los estudios de familia exigen hacer distinciones necesarias entre vivienda, hogar, familia de origen y creada, de convivencia e interacción, unidad doméstica, por lo que se requiere comprender qué concepto de Familia usamos bajo un mismo término.

Desde un punto de vista metodológico

Se hace necesario romper con las formas tradicionales de investigar la familia, lo cual implica lo siguiente:
Utilizar la familia como unidad de análisis y no sus miembros aislados.

Priorizar las formas de investigación- acción, donde el investigador no sólo use a la familia como fuente de datos (sin dar nada a cambio), sino crear espacios

interventivos que exigen el investigar al mismo tiempo que se interviene en la problemática familiar ofreciendo una devolución de ayuda útil a la familia

Hacer énfasis en programas comunitarios que permitan atender la problemática de la familia en el ámbito preventivo.

Privilegiar metodologías cualitativas, de estudios de caso sin perder la posibilidad de combinar lo cualitativo y lo cuantitativo.

No perder de vista que familia es objeto de estudios transdisciplinario por lo que la mirada y el aporte de otras disciplinas se hace imprescindible para entender la complejidad de los procesos y fenómenos familiares.



MATERNIDAD Y PATERNIDAD. DEBATE ACTUAL
En este final de siglo el progreso considerado de la biología y de la genética, diversos descubrimientos científicos en la esfera de la salud humana, el desarrollo tecnológico y las revoluciones ideológicas ponen en cuestionamiento de forma radical asuntos que hace 20 años eran considerados como indiscutibles, como son los papeles, las funciones y la especificidad de cada sexo..

Tras la ruptura progresiva de la familia patriarcal tradicional y su rígida estructura jerárquica conmocionada por la participación de la mujer en el trabajo, el control de la natalidad, entre otros factores, también devino la ruptura de la división sexual del mundo (mundo público y privado), lo cual engendraba una dicotomía estricta en las actividades que definía y la identidad de uno y otra.

La distinción de funciones que se erigía como un dualismo radical de carácter jerárquico, subsistió desde principios del siglo XIX hasta la década de los 60, prevaleciéndose como coartada de la naturaleza, la religión y unas costumbres consideradas milenarias. De esta familia emergió una forma particular de ser mujer y madre o más bien de ser "mujer-madre", y una forma específica de ser hombre y padre.

La cultura patriarcal promovió un modelo de madre a tiempo completo, ejemplo de perfección moral y abnegada entrega, sobreinvolucrada simbióticamente a los hijos, así como un modelo de paternidad representante de autoridad, proveedor, sostenedor de la familia, portador del status social con una relación periférica e intermitente con los hijos. Realmente este orden familiar ha sido estremecido por impactos sociales que fueron modificando estos papeles y funciones para padre y madre. Hablar de paternidad es hablar de un rol asignado desde lo socio-cultural. Nos gusta referirnos a la maternidad como algo inherente a leyes naturales, así como hablar de paternidad como un patrón standar de comportamiento, ser madre y padre implica apropiarnos de un papel construido históricamente por una cultura y una estructura social de poder que ubicó al hombre dentro de un mandato de ser a partir del tener, del poder y del saber, en un espacio público de competencia para el cual debía, desde niño, adquirir destrezas y habilidades.

Esta asignación de rol dejó al hombre expropiado de una paternidad cercana, empática y nutriente, lo privó del disfrute de los hijos, ubicándolo en el lugar de la periferia. La función de crianza fue excluida selectivamente del ser hombre. Esta asignación social es construida a través de un conjunto de representaciones sociales que continuamente están siendo actualizadas en la vida cotidiana y que constituyen apuntadores poderosos de la cultura, que esconden una forma de dominación patriarcal. Políticas sociales, disposiciones legales y preceptos morales afianzan un perfil único de paternidad en muchas sociedades, lo que no contribuye a redimensionar el papel y la función del padre (papá) en la familia y en el desarrollo sano de los hijos.

La sabiduría popular sintetizada en las representaciones sociales opera aún con el mito de la institución maternidad. Nuestras sociedades occidentales hacen un culto al valor madre, enalteciendo y censurando moralmente la buena y mala madre. Algunas frases como "madre sólo hay una", "padre es cualquiera", "nada hay como una madre", "el que no quiere a la madre no quiere a nadie", resumen formas de mitificar el valor de la maternidad.

Sin embargo, la paternidad socialmente está representada como un papel más secundario, menos prioritario para el desarrollo de los hijos. Existe mucha mayor benevolencia social a los padres que desempeñan pobremente su papel, finalmente el abandono, la desatención paterna no es percibida de forma tan nefasta como es el caso de la madre. Estudios sobre la representación social de la paternidad en Cubak muestran una asignación preponderante y decisiva al rol de madre, mientras que la función paterna sigue manteniéndose vinculada a la autoridad y representatividad social. También se habla popularmente de la paternidad como "acto de fe", función que necesita la alianza de la madre para la convicción de que se es padre.

Aunque nuestra sociedad es patrilineal (el primer apellido que es otorgado al hijo es el paterno), la paternidad puede quedar reducida al simple hecho de una pensión alimentaria, una visita o salida el fin de semana, unos días de vacaciones o una llamada telefónica. Sin embargo, desde toda la representación social, un padre que ejerce una paternidad cercana, tierna, empática, nutriente, cuando más se dice: "es una madre para sus hijos", no existiendo al parecer, un referente masculino en la toma de estas actitudes.

Este sistema de creencia deviene de la conformación de un arquetipo femenino y masculino donde la ternura, la expresión de sentimientos, la cercanía emocional, no son inherentes a la masculinidad y de ahí a la paternidad. La estructura patriarcal edificada sobre la base de un determinado modo de producción y unas consecuentes relaciones sociales de producción mantiene al hombre como ente productivo, sostenedor de la familia y proveedor de bienes. Quedó inscrito en la identidad masculina la necesidad de adquirir destrezas para la hazaña, el éxito, el poder público. De niño sus juegos están relacionados justamente con el entrenamiento de esas habilidades: pistolas, carros, juegos de acción. Jugar y hacer de papá no ha sido parte de lo estimulado al varón. Jugar a las muñecas se representa socialmente como jugar a ser mamá, lo cual expropia al niño de la posibilidad de entrenarse a ser papá desde su mundo infantil.

Numerosas políticas sociales y regulaciones legales en muchos países conspiran con el hecho de una paternidad responsable. En Cuba, instituciones y organizaciones sociales a lo largo de estos años del proyecto revolucionario han mantenido una continua preocupación por crear las condiciones necesarias para redimensionar el rol del padre en nuestra sociedad e impedir una cobertura social que deposite en la madre la máxima responsabilidad del cuidado y crianza de los hijos y que limite a su vez su desarrollo personal y profesional. Así, por ejemplo, se ha facilitado el sistema de padres acompañantes en los hospitales, se ha legalizado la legitimidad de los hijos, ya sean concebidos dentro o fuera del matrimonio, se incluye la participación de padre en el cuidado pre-natal del niño, se solicita la presencia del padre en las consultas de orientación psicológica, se permite la presencia del padre en el parto si así lo desea la pareja, se conciben permisos laborales para situaciones de enfermedad en los hijos.

Sin embargo, en una sociedad de tradición patriarcal, una revolución social aún no puede arrasar con una cultura milenaria, por lo que algunas otras medidas encuentran la resistencia de prejuicios, mitos y estereotipos difíciles de vencer. La cultura patriarcal tiene formas subrepticias de transmitirse e imperar y la ideología de dominación masculina puede ser transmitida y reproducida inconscientemente por quienes, incluso, tienen una intencionalidad de cambio. Así por ejemplo, en nuestro país, el día de los padres es solo un espacio de felicitación, pero no se convierte en un acontecimiento nacional como es el día de las madres. Los asuntos de la familia, la crianza y el cuidado de los niños son, mayormente, debatidos en los Congresos de la Federación de Mujeres Cubanas.

Aunque la patria potestad es para ambos padres, la guarda y custodia de los hijos, en caso de divorcio, es otorgada prioritariamente a la madre. Se mantiene la licencia de maternidad para la madre y no están creadas aún las condiciones para que la licencia sea un asunto a debatir por ambos padres jóvenes en función de sus necesidades económicas y trascendencia social del trabajo que realizan (como es el caso de Suecia, Francia y más recientemente España). Los medios masivos de comunicación, y específicamente la telenovela en Cuba, (programa de más alta tele- audiencia), reproducen modelos de paternidad y masculinidad tradicional.

El tratamiento de la paternidad en la literatura científica no ha estado ajeno de esta determinación ideológica. El investigador está inmerso dentro del filtro ideológico que le marca su propia cultura. En la literatura científica podemos plantear tres escenarios con relación al tratamiento de la figura paterna y su importancia. Estos escenarios podrían ubicarse sucesivamente en el tiempo, aunque no necesariamente en todos los casos, y en la actualidad coexisten de acuerdo a la teoría que le sirva de marco de referencia.

Un primer escenario (de principios de siglo hasta aproximadamente los 60) deja omitida la importancia del padre, o cuanto más disminuida, asignándosele a la madre un rol decisivo preponderante del desarrollo infantil. Se descarta la paternidad empática y nutriente como una posibilidad. Podríamos decir que la teoría psicoanalítica representó una influencia decisiva en esta corriente de omisión del padre, sobre todo en los primeros años de la vida.

De acuerdo con los psicoanalistas ortodoxos, la relación madre-hijo es el precursor de la identidad y salud mental del niño (seguridad y confianza). Erik Erikson (1950) señala que una relación positiva y empática entre la madre y su criatura, genera un sentimiento de confianza básica en otras personas y el medio ambiente en general.l Psicoanalistas británicos, como Klein (1932) y Winnicott (1960), aunque desde posiciones teóricas divergentes, también le atribuyen un rol casi exclusivo a la madre. Para ellos la introyección de una imagen maternal benévola dirige el curso y desarrollo de un ego saludable.m Parsons y Mowrer concuerdan que el mundo social del infante consiste de madre e hijo inicialmente, pero que este subsistema se expande e incluye al padre, fundamentalmente, durante la fase edipal del desarrollo psicosexual.n Erich From plantea que el padre tiene escasa relación con el niño durante los primeros años de su vida, y su importancia para este no puede compararse a la de la madre en ese período.o

Un segundo escenario (décadas del 60 a los 80) comienza a valorarse la importancia del padre, pero vinculando los efectos nocivos de su ausencia o desatención al perfil tradicional de padre. Es decir, el padre sirve en tanto autoridad, apoyo emocional de la madre, representatividad social, sostén económico e identidad sexual. De ahí que su privación haya sido vinculada a desajustes sociales, inadaptaciones, delincuencia, suicidio, problemas de aprendizaje y de identificación sexual.p

Estudios realizados en Norteamérica han establecido una relación estrecha entre la participación empática del padre y el desarrollo moral, identidad, autoestima y aprovechamiento académico del niño. Otros estudios han identificado la privación paternal (ausencia física o psicológica) como la causa principal de muchos desórdenes mentales en la niñez, como por ejemplo: los problemas de ajuste, el suicidio, la delincuencia juvenil y problemas de identidad sexual.q

Erich Fromm plantea que el padre, si bien no representa el mundo natural, significa el otro polo de la existencia humana, el mundo del pensamiento, de las cosas hechas por el hombre, de la ley y el orden, de la disciplina, los viajes y la aventura. El padre es el que enseña al niño, el que muestra el camino hacia el mundo. Después de los seis años, según este autor, el niño comienza a necesitar el amor del padre, su autoridad y su guía.r Algunos investigadores sostienen ahora que la privación paterna constituye para el niño una amenaza tan grande como la privación materna, pero sus efectos son diferentes según dichos autores. Los efectos de la privación paterna comienzan a hacerse nocivos a partir de los tres años, aunque algunos lo extienden hasta los seis.

En un tercer escenario de análisis, la literatura científica comienza a exponer un nuevo debate sobre el replanteo de los papeles madre-padre como diapasón único de actividades que se asumen, no en función del género, sino de las características personológicas de cada progenitor que asume la crianza. Al parecer la literatura defiende, con los cambios de la familia moderna, la posibilidad de que el niño, desde su nacimiento, pueda hacer un vínculo cercano que dé seguridad y contención con más de una persona.

Los padres de acuerdo a sus posibilidades psicológicas deben asumir roles compensatorios y reemplazables. Donde antes parecía que los bebés, para tener alguna probabilidad de desarrollarse normalmente debían formar un lazo sin par con sus madres, ahora los psicólogos creen que lo que importa es, que formen como mínimo, una relación estrecha con alguien. De hecho parece que para los niños de corta edad es beneficioso pasar tiempo con más de una persona y sentir apego por ellas.s Con los cambios sociales y la profunda modificación de los papeles femeninos y masculinos, el maternaje y paternaje comienzan a entremezclarse y desdibujarse en sus perfiles.

Las funciones expresivas (empática y afectiva) propias de la madre tradicional, se añaden a las instrumentales (competencia y destrezas) propias del padre tradicional, para dar paso a nuevos modos de maternidad-paternidad no determinado por los estereotipos genéricos. Así, en muy poco tiempo, las características propias de la paternidad y de la maternidad han comenzado a confundirse. Si la madre ya no es la única en dispensar amor, tampoco el padre es ya la encarnación exclusiva de la autoridad, la ley y el mundo exterior.

Todas estas funciones las comparten ahora ambos sexos y las actitudes varían más, en razón de las características personales, que de las diferencias sexuales.t Este desdibujamiento de los perfiles tradicionales que conlleva a nuevas síntesis, indiscutiblemente impone un análisis científico diferente sobre, cuál serían entonces los efectos de la privación o desatención paterna.

La teoría general de los sistemas postula la inclusión y participación del padre como una necesidad imperativa. Para esta teoría, la conducta disfuncional del niño es el resultado directo de una interacción conflictiva del sistema familiar, en donde ambos padres juegan un papel importante. Desde aquí se discute la necesidad de revisar los efectos previsibles. Otras formas de paternidad no tradicional podrían, en su ausencia, producir impactos similares a la privación materna. Sin embargo, en este análisis se hace necesario introducir dos elementos esenciales y debatir su importancia. ¿Qué diferencias introduce la determinación biológica de la maternidad con relación a la paternidad? ¿Puede el padre criar a los niños tan bien como la madre, o acaso las mujeres están preparadas biológicamente para la tarea y tienen un instinto maternal que los hombres no pueden igualar? ¿Cómo se inscribe el hecho de ser madre en la identidad de la mujer con relación al hecho de ser padre, y si esto marca diferencias con relación al amor materno y paterno?

Si partimos de la base de que maternidad-paternidad, si se asumen de forma cercana y responsable no determinan diferencias, tendríamos, necesariamente, que asumir el hecho de que la concepción biológica no determina una actitud hacia el hijo diferente. De ahí que las madres no tendrían que ser figuras necesariamente prioritarias en los primeros años de vida.

Esto es un fenómeno muy complejo, pues la determinación biológica de la maternidad, de acuerdo a lo planteado en la literatura, solo constituye una condición, pero no garantiza, como ya se ha demostrado en muchos estudios, una maternidad implicada y un amor por el hijo, al parecer la concepción biológica de gestación se traducen en vivencias emocionales que el padre no puede experimentar sólo 9 meses después una vez nacido el bebé estas vivencias podrían generar determinadas actitudes psicológicas.

Algunos autores plantean con fuerza, como es el caso de Fromm,u que ese hecho biológico se traduce psicológicamente en una vivencia de propiedad, de prolongación, que en la mayoría de las mujeres deviene en un amor incondicional "te quiero solo porque eres mi hijo", independientemente de lo que ese hijo sea o pueda llegar a ser. Sin embargo, es necesario esclarecer la relación entre natura y cultura. ¿La diferencia entre el amor maternal y paternal está condicionado por una diferencia biológica o cultural? ¿Qué aporta lo biológico y qué lo cultural?

Lo biológico, de acuerdo a nuestra forma de concebir el problema, aporta sólo una condición, un pre-requisito a determinadas vivencias emocionales que, únicamente son activadas, cuando se desea un hijo y el deseo opera en la mayoría de las mujeres con fuerza, por condicionamientos socio-culturales. Las pruebas de que existe el instinto maternal son bastante endebles.v Experiencias con animales y madres adoptivas muestran que el hecho biológico de engendrar, no dota a la mujer, necesariamente, de actitudes de cuidado, protección y apego hacia los críos. En la medida que el padre se vincula emocionalmente a la idea de ser papá, también muy tempranamente pueden aparecer actitudes de protección, cuidado y apego al bebé.

El problema no está, a nuestro entender, en la determinación biológica de la maternidad, aunque una serie de factores biológicos hagan de ella la persona más indicada para parirlo y amamantarlo. El hecho de que las madres se vinculan más a sus hijos y asumen el cuidado desde los primeros momentos, está más vinculado a determinantes psicológicas, socio-histórico-culturales e incluso económicas.w

Este conjunto de determinaciones inscribe la maternidad en la identidad de la mujer y en la representación social de una forma muy diferente a como queda inscrita la paternidad en el hombre. De ahí que gran parte de las mujeres muestren con mayor frecuencia una relación de amor y apego a sus hijos en relación con los padres, y pasan más tiempo con ellos. La maternidad ha sido, históricamente, la vía de realización de las mujeres. El binomio mujer-madre es inseparable. Desde pequeña ha sido preparada para este fin. La feminidad está intrínsecamente definida como el ser para los otros, darse a los demás. La actitud maternal expresiva y cuidadora, queda introyectada a la forma inherente de ser mujer.x Con la división de funciones de la familia tradicional patriarcal, la mujer quedó definida como mujer-madre, dueña del feudo del hogar.

Sin embargo, la paternidad no define la autoidentidad del hombre, no ha sido socializado para ello, esta es una función que se adiciona pero no se inscribe en la psicología masculina como vía de realización, plenitud y trascendencia. Lo más probable es, por tanto, que la razón por la que los hombres pasan tan poco tiempo con sus hijos no tenga nada que ver con la biología. Se trata, simplemente, del modo en que está organizada nuestra sociedad. En este sentido es interesante los aportes de Pichón Riviere en relación a los procesos de asunción de roles. El proceso de asumir el rol de madre podría definirse, desde los condicionamientos socio-culturales, como un proceso de identificación introyectiva, mientras que el rol de padre podría responder a un proceso de identificación proyectiva. La identificación proyectivay es la que a uno le permite seguir el espectáculo permaneciendo como espectador. La distancia entre el personaje y uno es grande, en tanto que, en la identificación introyectiva el personaje y uno mismo se confunden. Esto hace que los padres sean menos propensos a sentir culpa y puedan salirse del rol con mucha más facilidad. Es precisamente por ello que el modelo de madre, desde lo cultural, se ha mantenido más inamovible socialmente. Persiste el mito mujer-madre, lo que determina que para una mujer es difícil renunciar a la forma tradicional de madre abnegada, en tanto la maternidad para muchas mujeres, es aún la función principal que las valoriza, les da gratificación emocional y el poder de sentirse imprescindibles y trascendentes. Todo ello, reforzado por la cultura que desde toda una serie de mensajes a través de los medios de comunicación (canciones, literatura, poesía, libros de cuentos, telenovelas) enaltecen el ser madre como la función principal de la mujer.

Un estudio realizado recientemente en nuestro país sobre el ejercicio de la maternidad-paternidadz muestra que se mantiene un maternaje más presente y protagónico que el paternaje, con algunos emergentes de cambio en la mujer. La maternidad tiende a ser más compartida generalmente con otras mujeres (abuelas, educadoras de círculos, cuidadoras), y no tiende a asumirse de forma exclusiva. La presencia física, la cercanía emocional, la expresión de afecto y contacto físico y la responsabilidad, son variables de mayor permanencia en las madres estudiadas. La mujer al adquirir mayor nivel educacional y solvencia económica, no delega la autoridad en el hombre, asume decisiones para con los hijos, ejerce mayor autoridad y control. En la medida que la madre es mujer trabajadora el vínculo es más enriquecedor y abierto.

Sin embargo, persiste un lenguaje posesivo respecto al hijo (me saca buenas notas, no me come bien, báñame al niño) y su papel principal permanece. La mayor cantidad de los hijos del divorcio se mantienen con la madre, se incrementa el número de madres solas y de familias monoparentales, donde la jefa del núcleo es la mujer. Sin embargo, aunque en el ejercicio de la maternidad algunas variables se han mantenido estables (mayor presencia física, contacto afectivo y responsabilidad) es diferente para el caso de los padres, para los que se aprecia una mayor diversidad en la forma de asumirse la función paterna. Como resultado de nuestras investigaciones, encontramos formas diversas de paternidad. Este hecho impone un tratamiento diferenciado. Vale distinguir las siguientes:


PADRE TRADICIONAL:

Que asume el rol tradicional de masculinidad y queda expropiado de una paternidad tierna, cercana e implicada. Las responsabilidades que mayormente asumen son:

-Dar permisos.

-Proveer alimentos (gestión de conseguirlos y llevarlos a la casa)

-Poner la "mano dura" a través de críticas y recomendaciones a la madre u otro familiar.

-Imponer castigos. Disciplinar.

-En ocasiones jugar y compartir paseos familiares.
PADRE CON EMERGENTES DE CAMBIO:

Recupera algunos elementos expropiados como la ternura y algunas responsabilidad de alimentación y cuidado. Las responsabilidades que fundamentalmente asume; incluyen las del padre tradicional, adicionándosele:

-Bañar al niño(a), en ocasiones alimentarlo.

-Hacer tareas escolares.

-Buscarlo (a) a la escuela o círculo.

-Atenderlo cuando está enfermo (llevarlo al hospital, dar medicina).


PADRE NO TRADICIONAL:

Que recupera una paternidad cercana empática, que descubre el disfrute de los hijos, que comparte igualdad de funciones con la madre. La función paterna incluye una gama de responsabilidades que se comparten de forma complementaria y/o suplementaria (en caso de ausencia del otro progenitor) No constituye en este caso el paternaje, un patrón único de comportamiento. Las variables edad, zona de residencia (rural o urbana), personalidad y grado de relación amorosa con la pareja (casados), definen estas diferencias. El rol del padrastro es una forma de paternaje que impone nuevos retos a la función de padre.

La ausencia paterna en las familias estudiadas fue más frecuente que la ausencia materna, siendo las causas para el caso de los padres, por orden de importancia las siguientes: divorcio en ocasiones con distancia total de los hijos, migración, madres solteras que concibieron a los hijos sin dar o recibir ninguna participación de la figura masculina, migraciones. La distancia emocional estuvo más vinculada a divorcios con elevados niveles de conflicto, duda de la legitimidad del hijo, alcoholismo, enfermedad crónica o incapacidad del padre.

La forma de asumir la paternidad en las generaciones jóvenes responde más a un modelo no tradicional. La privación total o parcial de diversos tipos de padres pudiese marcar diferencias en los efectos potencialmente nocivos para el desarrollo del menor, pero no contamos aún con resultados investigativos para aseverarlo. Los hombres en la actualidad, con mayor frecuencia, comienzan a asumir nuevas formas de paternidad sustituta (padrastro), como ocurre en caso de las familias reconstruidas con hijos de matrimonios anteriores.aa

A manera de conclusiones:

* Existen diferencias entre el amor materno y el amor paterno. Estas diferencias están más determinadas por factores psicológicos, socio-culturales y económicos, que por la determinación biológica de la maternidad.

* La gestación biológica, de acuerdo a lo estudiado por diferentes autores, potencialmente podría constituir en madres psicológicamente implicadas un factor que movilice vivencias iniciales de apego, pertenencia, posesión, prolongación física, que posteriormente quedan reforzadas, sostenidas y preservadas por la cultura.

* El instinto materno, no obstante, es un mito, cuyas pruebas de su inexistencia ya están expresadas en diversos estudios.

* La función materna y paterna son roles construidos históricamente a partir de asignaciones socio-culturales. Variables como presencia física y responsabilidad, están más determinadas por la división social del trabajo y la forma de organización de una sociedad, que por la determinación biológica de la maternidad.

* La forma de implicarse emocionalmente al rol (identificación introyectiva o proyectiva), está relacionada con cómo el maternaje o paternaje definen la autoidentidad de la mujer y el hombre. Para la mujer la maternidad, desde lo cultural, es su principal misión, de ahí que su implicación con el rol es mayor y es más propensa a sentir culpa o falta de realización personal con alguna falla del hijo. La realización masculina está más asociada desde las asignaciones sociales a través del poder, del tener o del saber. Esto marca una diferencia en relación al amor materno y paterno. El amor materno es, como tendencia, más posesivo, más incondicional; el amor paterno es más oblativo y condicional.

* Mientras más presente y responsable es el padre, más emocionalmente vinculado se siente al hijo.

* El maternaje y el paternaje en generaciones jóvenes responden, cada vez menos, a los parámetros tradicionales de maternidad-paternidad. Sus funciones (apego, presencia y responsabilidad) se entremezclan.

* El padre, por tanto, es una figura importante para el desarrollo de los hijos. Está demostrado que, independientemente de la forma en que se asuma; su presencia siempre disminuye los riesgos potenciales del desarrollo del menor. Los efectos de la privación paterna (de una paternidad tradicional), se encuentran demostrados en diversos estudios. En la medida que la función paterna aumente en cercanía y responsabilidad, su importancia, aunque aún pobremente demostrada, podrían ser similares a la de la madre.

* Mientras menos tradicionales son las formas en que se asuma la paternidad, la complementariedad y posibilidad de reemplazo son mayores entre padre y madre.

* En la investigación realizada, la función de paternaje, como tendencia, fue tradicional con emergentes de cambio, aportan una ayuda complementaria y se especializan (como elementos comunes a los tres modelos de paternidad detectados) en actividades de socialización: jugar, educar, castigar. El tiempo del padre sigue siendo un tiempo parcial, limitado y discontinuo.

* Algunos de los padres estudiados adoptaron una actitud crítica con respecto a los antiguos estereotipos parentales, aspirando a establecer con sus hijos un nuevo tipo de relación, basada en la complicidad y la generosidad, y no en la obligación y la exclusión; relegando a un segundo plano su función de sostén económico, desean dar prioridad al aspecto psicológico y afectivo de la relación entre padre e hijo. Esa redefinición de la función paterna fue expresada por una minoría, sobre todo jóvenes parejas con igual desarrollo técnico o profesional.



LA PAREJA HUMANA. UN ACERCAMIENTO DESDE LA PSICOLOGÍA.

La relación de pareja constituye el vínculo interpersonal más complejo del ser humano. Multiplicidad de factores de índole sociológicas, personológicas e interactivas, influyen en su estabilidad, solidez y satisfacción.

Los estudiosos del tema plantean que, en la actualidad, las personas están más propensas a vivenciar insatisfacción con la relación de pareja, al mismo tiempo que se sigue optando por la unión como proyecto de vida.

Prueba de ello, son los altos índices de divorcio en Cuba y a nivel mundial, y los altos índices también de segundos y terceros matrimonios.

Nada apunta hacia la desaparición de la pareja humana, pero sí hacia una ruptura y distancia, con modelos tradicionales de relación, que ya no son funcionales, ni a los individuos ni a la sociedad en su conjunto.

Al eliminarse o debilitarse los sostenedores externos que apuntalaban la estabilidad del matrimonio, emergen, la personalidad, la comunicación y la capacidad para el amor, como factores determinantes.

En estos momentos existe una mayor demanda al interior de la relación, la personalidad de los sujetos se ve más comprometida con la estabilidad y la satisfacción. Han surgido propuestas de relación emergentes, que expresan la insatisfacción con la pareja cerrada del amor romántico, donde ambas se funden en una relación de dependencia, sin quedar espacio a la realización personal.

Para la Psicología, la relación de pareja, es uno de los objetos de estudio más complejos, tanto desde el punto de vista teórico (ya que en ella inciden y entran a jugar muchos factores), como metodológico.

En la esfera más privada del ser humano, su estudio impone invadir desde fuera lo íntimo personal, lo cual exige un enfrentamiento ético, y no siempre se puede contar con la disponibilidad de los sujetos a ser investigados. Es por ello, entre otras causas, que en Psicología, en esta área los desarrollos son aún insuficientes y sus abordajes limitados.

Si revisamos la literatura científica que contamos sobre el tema, constatamos que en las teorías actuales, han puesto más el acento en las determinantes sociológicas o en los aspectos interactivos. En el área de la Psicología, los estudios de pareja han estado enmarcados en la sexualidad humana, o bien han estado acuñados por la impronta que la Teoría General de los Sistemas ha dejado en los estudios sobre Terapia de Pareja y Terapia Familiar.

Lo sistémico ha hecho aportes interesantísimos en cuanto a las características de la dinámica interactiva y comunicativa de la pareja, entendida como diada o subsistema dentro de otros sistemas, pero es cierto que una de las críticas más importantes que habría que hacer a este enfoque, es que la personalidad queda diluida o soslayada, aunque de forma declarativa algunos autores reconozcan su importancia.

Por otra parte, siempre que se habla de personalidad, las teorías existentes no ofrecen un camino metodológico para su estudio, o dan poca luz para entender la necesaria interrelación dialéctica entre lo intrasubjetivo e intersubjetivo.



LA PAREJA HUMANA Y SUS PRINCIPALES DETERMINANTES
En la actualidad, la evolución de los valores culturales de la libertad sexual y la libertad conyugal, han producido un impacto en la relación de pareja, así como en la concepción del amor.

No podemos soslayar que este vínculo se encuentra incluído dentro de un contexto social que sigue determinadas pautas de tipo económico, legal, cultural y social.

Uno de los problemas actuales en la problemática de los roles de género, es que, si bien en décadas pasadas lo asignado a los roles de hombre y mujer- padre- madre, se asumía sin contradicción, hoy aparece como una marcada tendencia a negar lo asignado o a vivirlo como contradicción, sobre todo en el caso de la mujer.

Otra de las cuestiones a tener en cuenta, es que en las parejas tradicionales, la relación se medía sólo según criterios de estabilidad. El éxito consistía en que la pareja sobreviviera.

Pero hoy día, el amor y la felicidad individual de cada miembro se colocan en un plano de valoración superior.

Una pareja estable puede estar profundamente satisfecha y plena de deseos de vivir, o en el otro extremo, puede sentirse atrapada, amargada y resentida viviendo en una atmósfera de odio y desesperanza. La correlación entre felicidad y estabilidad es un emergente de cambio actual.

Otra cuestión importante de la problemática sociológica de la relación de pareja, en la actualidad, es la tensión dialéctica que existe entre las necesidades de libertas y de unión.

Si el problema de las parejas que se formaron en años anteriores, es el de la sujeción excesivamente fuerte, el de las más jóvenes es el miedo a una unión más íntima.

Carl Whitaker (terapéuta familiar), expresa:

"Hemos pasado culturalmente de la lucha por la ilusión de que la NOSOTROSIDAD es sagrada, a una ilusión de que lo es la YOIDAD. En realidad el proceso de aprender a amar y a convertirse en parte de un nosotros sin destruirse, es un proyecto a largo plazo. Comienza con el aprendizaje del amor a sí mismo, sigue con aprender a amar a un semejante, y pasa por el coraje de amar a alguien diferente, a aprender a tolerar la vulnerabilidad y a luchar en torno al problema de ser todo lo que uno es, lo que tiene que incluir a un otro significativo".bb


Como dice Martin Ruber, esta expresión total del sí mismo completo, sólo es posible en una relación libre con otro individuo.

Así, de manera dialéctica, yo me convierto cada vez más en quien yo soy, al convertirme cada vez más en una parte de lo que nosotros somos.

Esta problemática deviene de la ruptura del modelo anterior de la problemática de los roles.

De manera reactiva y defensiva al modelo cerrado de relación, el cual ha sido también denominado fusional- dependiente, o materno- paterno, surge como propuesta e cambio, un modelo abierto que parte de la defensa extrema a la individualidad, proyectos y realizaciones personales, que apenas exige un compromiso para la conformación de un nosotros.

La intimidad, la inversión de esfuerzos para negociar, pautas de la reacción en cuanto a gustos, intereses, empleo del tiempo libre, sexualidad, es vista y percibida como un atentado a los derechos personales e invasión a la vida privada.

Este modelo abierto aparece esbozado en alguna literatura científicacc, y ha sido tratado en el cine y la literatura.

Sin embargo, al parecer no es un emergente representativo de cambio.

Investigaciones realizadas con parejas jóvenesdd, no demuestran el predominio de esta tendencia.

Si bien hay una ruptura del modelo anterior, la propuesta del modelo abierto, al parecer no satisface las necesidades de cohesión emocional y pertenencia.

Aún se sigue percibiendo la pareja humana como un pacto de exclusividad, quizás con un mayor equilibrio entre el YO y el NOSOTROS y una tendencia al respecto a la individualidad.

De ahí que hablemos del predominio de un modelo de transición (no porque va hacia el modelo abierto),sino porque aparecen emergentes de cambio del modelo anterior, y comparte y asimila una mayor defensa a la individualidad y la realización de las aspiraciones personales.

LA PROBLEMATICA DEL AMOR EN EL MUNDO CONTEMPORANEO
El amor no ha sido siempre como hoy lo conocemos; ha cambiado en los distintos períodos de la historia, porque es producto de los distintos momentos históricos.

En la actualidad el concepto del amor es el resultado de una síntesis de las diversas formas amorosas que han existido.

Marcela Lagarde en su libro "Identidad y Subjetividad Femenina"ee, plantea que nuestra cultura amorosa de hoy recoge tradiciones amatorias del amor cristiano, del amor cortés, del amor renacentista, del amor moderno y sobre todo de lo que algunos estudiosos llaman el amor burgués.

No cabe duda que la capacidad para amar tiene mucho que ver con las determinantes personológicas, de cómo hemos aprendido a dar y recibir, pero también existen una serie de condicionantes sociales que no podemos dejar de tener en cuenta.

En cada momento histórico hay una representación social de qué es el amor y de ello depende en gran medida nuestras expectativas con relación a qué se espera recibir del otro y qué significa hacer pareja.

En el mundo contemporáneo el amor está determinado por normas sociales, económicas, culturales y políticas.

Aún tenemos mucha influencia del amor romántico, donde se exalta el fervor por la necesidad del otro.

El amor romántico se caracteriza por ser una exaltación del sufrimiento, su norma sería: dime cuánto sufres y te diré cuánto amas. Es un amor donde se interpreta como una dicha el sufrimiento por el otro.

Los amores de la modernidad que se suponen antirománticos, se esforzaron por eliminar el sufrimiento del amor, pero es innegable aún la vigencia de este mito.

El amor burgués (que recoge el nombre de la clase social que lo impulsó), a la par de otros cambios en el mundo, estableció y partió de normas que las propias relaciones sociales de producción, la división de funciones entre los sexos y la moral burguesa las hizo irrealizables.

El fenómeno del amor reproduce las contradicciones propias del sistema.

Esta forma de amor se caracterizó por:

- Esquema amatorio diferenciado por géneros y con normas morales diferentes para hombre y mujer.

- Unión del amor espiritual y carnal, que habían sido separados por el cristianismo.

- El deseo erótico de cada uno debe ser mutuo y exclusivo. La pareja como pacto de exclusividad, lo cual no se corresponde con las normas sociales de poligamia masculina y monogamia femenina.

- Este amor incluye la comprensión: quienes se aman deben comprenderse.

- El matrimonio es la meta, es el sitio de llegada y la familia el subproducto.

Estas normas del amor son convertidas en mitos, creencias que operan en la psicología de los individuos como leyes naturales "El amor es y ha sido siempre así", y van codificando las expectativas de la relación y nuestros ideales de pareja.

Ocurre que el deseo amoroso en muchas parejas actuales es construído sobre la base del mito "amor para siempre", "amor espiritual y carnal", "amar en reciprocidad", " con integridad e identidad de valores", pero se produce a la vez mucho dolor y frustración, porque se pone en juego la contradicción entre el mito en el cual creo y lo que vivo en la realidad.

Lo que sucede es que el mito nunca se cuestiona. Cuando la experiencia amorosa funciona, el mito se comprueba; cuando el mito falla, fallan las personas.

Partimos de una cultura amatoria que supone muchas cosas que en la realidad no ocurren.

Los modelos de relación de pareja (fusional - dependiente, abierto) parten de los diferentes conceptos de amor coadyuvando a la formación de uno u otro vínculo.

La pareja fusional viene del modelo de "media naranja", más bien el amor como la vía de sujeción a un otro que complementa las carencias.

Han surgido emergentes de cambio (modelos más abiertos, transicionales, que ponen en cuestionamiento los códigos de amor) como fundirse, como completarse.

Estos nuevos modos de amar quedan resumidos en la siguiente reflexión:

"Si buscamos con quien compartir la riqueza de la vida y no las carencias vamos a encontrar muchas personas para hacerlo. Podemos compartir la vida con los otros como seres completos y dejaremos de buscar a la "media naranja" el otro en quien completarnos, porque no somos medias personas. Quien no vive carenciando es bienvenido, quien vive carenciando tiene dificultades para encontrar compañía, porque es pesado andar satisfaciendo carencia".ff



DETERMINANTES PERSONOLOGICOS
No cabe duda que aunque la relación de pareja es un producto cualitativamente diferente a la suma de sus miembros, la personalidad de sus integrantes juega un papel decisivo para conformar una relación satisfactoria.

Diversas teorías de personalidad como, el psicoanálisis, la teoría de la personalidad de Berne (por citar algunas que actualmente tienen vigencia y actualidad) han hecho hincapié en algunas determinantes personológicos que son decisivos para una relación vincular y específicamente de pareja.

En Cuba la Dra. Lourdes Fernández, ha realizado estudios interesantísimos en relación con la personalidad y su papel en la pareja humana.gg

Los diversos autores coinciden en el planteamiento de que la capacidad para amar, para relacionarse de manera íntima con otra persona, para establecer un compromiso estable, depende (en gran medida del grado de estructuración y organización configuracional de la personalidad.

Existen determinantes personológicas que no se pueden soslayar en la capacidad para hacer pareja y disfrutar del vínculo, casi podríamos plantear que son prerequisitos importantes.

Estos son:

La autovaloración: Sentimiento de la propia estima, cómo el individuo se percibe a sí mismo, y cómo cree que lo perciben los demás.

Una adecuada valoración y estima personal son las condicionantes necesarias para aceptar al otro con sus propias características, para poder admirar a la pareja desde un reconocimiento de las diferencias, confiando que somos personas "queribles".

La capacidad comunicativa: Depende de cómo aprendemos a comunicarnos, si somos capaces de trasmitir en los demás no sólo mensajes informativos o regulativos, sino también nuestros códigos emocionales.

Los códigos emocionales: Son aprendidos en la familia de origen.¿Qué es amar para las personas, qué significado personal tiene? ¿Qué gama de comportamientos y actitudes incluye?

En la medida que una persona tenga una mayor capacidad comunicativa, potencialmente puede establecer una relación interpersonal más satisfactoria.

Otro elemento importante de la personalidad radica en la forma en que hemos resuelto nuestras dependencias, en qué medida hemos podido romper los ligámenes primarios con nuestros padres, cuánto un sujeto ha aprendido a asumirse, a ser protagonista de su propia vida.

Hemos destacado tres de las determinantes psicológicas que favorecen o entorpecen las relaciones de pareja.

Otros componentes personológicos también son importantes a tener en cuenta en la conformación de una pareja. Ellos serían: la expectativa de relación (qué uno espera del otro), la escala de valores, el sistema de motivos e intereses. A su vez existen determinantes inconscientes en la atracción y conformación de la pareja, que juegan un importante papel, a pesar de que se hace verdaderamente difícil medirlos por estar fuera del alcance de los sujetos de forma explícita.

Muchas interrogantes se abren con el estudio de la personalidad y su relación con la pareja humana.

Las investigaciones aún no arojan luz sobre algunos problemas no resueltos para la Psicología en esta área. Por ejemplo: ¿Podría medirse algún grado de compatibilidad psicológica que potencialmente pudiera pronosticar una buena o mala relación a partir de la evaluación y diagnóstico de las configuraciones personológicas?

¿Cómo conceptualizar la compatibilidad?

¿A partir de la igualdad la diferencia o la complementariedad psicológica?



LA PAREJA COMO ESPACIO INTERSUBJETIVO
La comunicación es una categoría psicológica que ha servido de base a diversos autores para explicar la vía a través de la cual se construye el espacio intersubjetivo.

La comunicación es el vehículo que dos personalidades tienen de acercarse, atraerse, conocerse, amarse, dialogar, entrar en contradicción, resolver los conflictos.

Como proceso de interacción opera en diferentes niveles y manifestaciones (verbal y no verbal; consciente e inconsciente)

Es por ello, que este proceso es imposible no abordarlo cuando de estudiar la relación de pareja se trata. Desde diversos enfoques teóricos, el estudio de la comunicación interpersonal de la pareja, ha servido de instrumento metodológico para evaluar indicadores de la relación. Son interesantes los aporte de Lomov y Andreieva, en cuanto a las funciones de la comunicación (informativa, regulativa y afectiva).hh Investigadores cubanos han usado este enfoque para caracterizar el proceso comunicativo de la pareja.ii

Así por ejemplo, sería necesario destacar los axiomas básicos de Paul Watzlawickjj que parte del presupuesto teórico, que todo comportamiento humano es comunicación. Por lo que en la relación de pareja y en todo tipo de relación interpersonal, siempre estamos comunicando.

El Análisis Transaccional de Berne parte de evaluar la relación y eficacia de la comunicación, a partir de los estados de la personalidad en que nos estamos comunicando (padre-adulto- niño)kk

Parte de considerar que el éxito de una relación depende en qué medida los miembros de una pareja hacen su transacción en cuanto a no adoptar papeles polarizados en cuanto a su comportamiento regresivo - infantil y progresivo- adulto, sino en una complementariedad necesaria de esos papeles.

Virginia Satir en su libro "Contacto Intimo", resalta la importancia de la comunicación afectiva.

Igualmente la Teoría Conductual - Cognitiva propone entrenamientos de la comunicación, que permiten el logro de una relación más satisfactoria.

ENFOQUE SISTEMICO E INTERACTIVO

El enfoque sistémico e interactivo no sólo enfatiza el proceso a través del cual se da la relación, sino define la FORMA en que esta se da y los TIPOS DE VINCULOS que se generan en la pareja.

La Teoría General de los Sistemasll parte de considerar la pareja como un subsistema que se inserta en sistemas más amplios, como puede ser la familia, la sociedad.

Considera a los sistemas determinados por reglas.

La causalidad es circular no lineal. La comunicación es una cadena circular de causa- efecto, en la que la causa es el efecto y el efecto es la causa para un nuevo comportamiento. De ahí que no haya culpables, los miembros son cómplices de lo que ocurre al interior del subsistema.

Los comportamientos repetitivos comienzan a convertirse en reglas que autogobiernan el sistema y buscan sus homeostasis o equilibrio.

El enfoque estratégico-estructuralmm trabajado por Haley y Minuchin, hace uso del concepto de límite como la frontera psicológica necesaria que define el tipo de vínculo con sus correspondientes consecuencias psicológicas.

Los límites intra y extradiádicos deben ser visibles para los miembros de la pareja y para los demás, pero no deben ser rígidos ni impenetrables.

La tabla anexa muestra las distintas formas de elaboración de los límites al interior de la diada. (Ver tabla).

LIMITES EN LA RELACION DE PAREJA


FORMA DE

PRESENTACION

PRESENCIA O NO DE LOS LIMITES

CAUSA DE LA

DISTORSION

TIPO DE VINCULO

CONSECUENCIAS PSICOLOGICAS

- Rígidos


Si


Excesiva

distancia



Modelo abierto

desvinculado



Empobrecimiento del nosotros Borramiento de la relación

- Ausentes


No


Excesiva

proximidad



Modelo cerrado

Fusional- dependiente



Empobrecimiento del Yo

Apego excesivo


- Difusos


Poco claros


Jerarquías

rígidas


Rigidamente simétrico

Rigidamente complementarios


Papeles


polarizados

- Permeables


claros


Equilibrio

proximidad - distancia


Individuación - conexa



Respeto al otro

Salvaguarda del nosotros

Defensa del Yo



DESARROLLO EVOLUTIVO DE LA PAREJA A TRAVES DEL CICLO VITAL DE LA FAMILIA
La relación de pareja no es un hecho estático, muy por el contrario para por diferentes etapas evolutivas asociadas al ciclo vital de la familia.

La mayoría de los autores estudiosos del tema hacen hincapié en el hecho de que las continuas evoluciones y procesos transicionales por los que transita una relación exige de la pareja un continuo reajuste que requiere movilidad psicológica y asimilación de los cambios.

De ahí que se plantee que la pareja potencialmente está propensa a vivir una crisis ante cada etapa nueva.

En el transcurso de una relación cambia la percepción del otro y de la propia relación, se reacomodan las expectativas y este contínuo redimensionar de la pareja puede dejar sentimientos de desilusión y desamor, que en ocasiones lleva al ocaso de la relación.

Cada etapa exige enfrentar una serie de tareas y tiene sus peculiaridades psicológicas que son necesarias evaluar y valorar.

Sin embargo, el amor es un fenómeno que no atraviesa fases. Una de dos: o amamos o no amamos. No existe ningún espacio intermedio. Solamente existen fases dentro de la relación que se mantiene con la persona que amamos. El amor y los pasos de la relación son cosas distintas. El amor cambia cualitativamente, pero es o no es.

El encuentro entre dos personas desde el enamoramiento, noviazgo, matrimonio, hasta la conformación de una familia, con sus diferentes etapas evolutivas, exige de una inversión psicológica importante para la vida de las personas, que lleva implícito desprendimientos y amenazas ante la ansiedad de lo nuevo.

Aquí se conjugan en interacción dialéctica los patrones sociológicos, personológicos e interactivos, a los cuales emerge la madurez y la cultura psicológica necesaria para vivir la "aventura de la relación amorosa".

El tránsito de la pareja al matrimonio sugiere y plantea lo siguiente:

- Adecuada elección.

- Ser capaz de separarse de la familia de origen.

- Establecer un compromiso marital que implica negociar y acoplarse en áreas tales como sexualidad, tiempo libre, economía, tareas domésticas, educación de los hijos, relación con la familia de origen.

- Aprender a renunciar las ganancias emocionales que proporcionan las etapas anteriores.

Adquirir la capacidad de aceptar y tolerar los aconteceres de ciertos momentos de nostalgia y tristeza.


- Transformar la relación que hasta entonces había sido sólo entre dos, a una más panorámica y compleja, al reunir oficialmente a dos familias.

- Aprender a transformar con la pareja el patrón de relaciones afectivas que se tenía con los padres.

- Asumir una serie de compromisos y responsabilidades nuevas.

- Desarrollar estrategias para resolver desacuerdos y situaciones conflictivas.

Mantener el balance entre ser individuos y ser parejas

Estas tareas que deben ser enfrentadas por la pareja en el proceso de constitución de la misma, constituyen un adecuado prerrequisito para continuar transitando por las posteriores etapas del ciclo vital.

La transición a la maternidad y la paternidad que desde una visión romántica, ha sido a menudo considerada como motivo de consolidación y estabilidad de la pareja, conlleva cambios que afectan a distintos ámbitos y que supone la adaptación a una situación que plantea importantes demandas y requiere la adopción de nuevos roles, para los que la pareja debe estar adecuadamente preparada.

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