Universidad de chile


Reglas: - Se deben respetar los turnos



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Reglas:

- Se deben respetar los turnos.


- No tomar fichas de la “mesa de juego”

Categorías presentes: pasivo, interacción con otros, dimensión de juego, objetos, normas/reglas, tiempo, lugar físico, participantes, competencia, grupal.

Objetivo a lograr:

- Reforzar concepto de fracción y formas de representación.

- Relacionar figura/fracción.

Aprendizaje esperado:

Que el educando:

- Identifique la escritura y gráfica de una fracción.

- Relacione la escritura numérica y la gráfica de una fracción.


Descripción

Para este juego se divide el total de participantes en tres grupos, de entre 6 y 7 educandos cada uno. Cada uno de estos grupos está a cargo de un adulto, quien prepara las fichas, y da inicio a éste con un ejemplo.


El dominó es un juego relacional (se relacionan gráficas y números de fracciones). Inicialmente se pedirá a los educandos que saquen, de la totalidad de las fichas, y al azar, 10 de ellas. El juego consiste en seguir una secuencia lineal a partir de una ficha que da dos posibilidades de juego. El juego comienza cuando un primer jugador deposita una ficha en la mesa de juego, luego, un segundo jugador debe colocar, al lado de la primera ficha, una fracción gráfica según el número fraccionario que indica la ficha en la mesa de juego o puede colocar el número de la fracción que corresponda al dibujo señalado en la primera ficha. El tercer jugador tiene, en los extremos de la secuencia de fichas, dos nuevas alternativas para jugar y una vez que éste juega, le corresponde el turno al siguiente jugador, y así sucesivamente. En caso que uno de los jugadores no tenga, en sus fichas, las fracciones que corresponden para continuar el juego, debe decir ¡Paso! y ceder su turno al siguiente jugador. El juego termina cuando uno de los jugadores haya colocado en la secuencia la totalidad de las fichas repartidas al inicio del juego.

Actividad 8: Plenario

Esta dinámica grupal tiene como objetivo identificar los conocimientos adquiridos e interiorizados por las y los educandos respecto al tema de fracciones, además de rescatar percepciones y comentarios respecto a la propuesta desarrollada.
Actividad 9: Prueba final

Esta evaluación pretende identificar los aprendizajes logrados por las y los educandos al concluir el desarrollo de la propuesta.


CAPÍTULO IV: INTERPRETACIÓN Y ANÁLISIS DE RESULTADOS.

En el presente capítulo se dan a conocer los resultados obtenidos con la aplicación de los instrumentos de recogida de datos concluyendo, en la primera etapa, con una categorización que arroja los elementos que consideramos para la formulación de la propuesta y culminando, la segunda etapa, con las conclusiones que nos permiten evaluar el uso dado a los elementos del juego extraídos de la etapa anterior.
4.1 Primera etapa: etapa de categorización
A continuación, se interpreta y analiza la información obtenida por medio de los instrumentos de recolección de datos -registros de observación y entrevistas semiestructuradas- en la primera etapa de la investigación, a saber “etapa de categorización”.


      1. Interpretación y análisis




        1. Observaciones

De los datos obtenidos por medio de las observaciones es posible señalar que:


Con relación al tiempo destinado a la actividad lúdica, predominan aquellos juegos que se extienden por más de 10 minutos de duración. Al respecto, es necesario informar que algunos se han extendido hasta alrededor de 23 minutos, finalizando sólo por el toque de campana, señal que da cuenta que el recreo se termina. Esto muestra que la actividad lúdica puede extenderse por tiempos prolongados sin presentar agotamiento físico en los educandos.
Respecto del término de la actividad lúdica, es posible observar que el 70% de las actividades son finalizadas por el término del recreo establecido por la institución. Otro 10% termina porque es interrumpido por otros sujetos ajenos al juego, y sólo un 20% acaba por discusiones internas o salida de uno o más participantes. Esto da cuenta que, en la mayor parte de los casos, es un factor externo lo que termina el juego y no las dificultades o los inconvenientes que se den al interior de él o entre los participantes.
En cuanto al espacio preferido por los educandos al jugar, observamos que el 100% de las actividades son desarrolladas al aire libre, en espacios abiertos y semiabiertos, amplios, en los que los mismos jugadores y el desarrollo de la actividad determinan los límites del juego.
Con respecto a la procedencia cultural del juego, podemos señalar que un 70% de las actividades surge de forma original y un 30% corresponde a juegos tradicionales, que ya son parte de la cultura existente y se practican masivamente, por ejemplo el fútbol y la escondida. Con esto nos referimos a que, en la mayor parte de éstos, las y los educandos crean su juego espontánea y originalmente, satisfaciendo sus necesidades y motivaciones, incorporando en él, sus propias normas y procedimientos.
Relacionado con la estructuración del juego, debemos mencionar que la totalidad de los juegos observados se estructura a través de reglas, ya sean de modo implícito o explícito. En este sentido, notamos que un 40% posee normas implícitas, un 10% explícitas y un 50% incluye ambos tipos. Esto, a nuestro juicio, da cuenta que en la mayor parte de los juegos observados, las y los educandos ya conocen las reglas de aquellos ó, simplemente, éstas se van dando a medida que el juego se desarrolla. Sin embargo, existe un porcentaje de juegos en donde las reglas deben ser explicitadas para que el juego pueda seguir desarrollándose ordenadamente y dentro de límites asumidos por los y las participantes.
Si consideramos el número de participantes de los juegos, es posible observar que éste varía entre 2 y 10, presentándose, en algunas de las actividades, variaciones en la cantidad total de participantes durante un mismo juego debido a la llegada o salida de aquellos. Esto, desde nuestro punto de vista y basadas en los referentes teóricos revisados, permitirá a los jugadores establecer interacciones de mayor claridad y confianza, que enriquezcan los actos comunicativos.
Con relación al tipo de participantes que es parte de los juegos de niños y niñas de 2º básico, podemos decir que, la mayor parte de los juegos observados (90%) se desarrolla entre educandos de entre 7 y 8 años pertenecientes al mismo curso, sin embargo, otro porcentaje de las observaciones (10%) nos señala que los educandos, específicamente varones, se relacionan con niños de mayor edad (niños pertenecientes a 7º básico) en sus juegos, especialmente en el babyfútbol.
Además, en cuanto al género de los participantes, se observa que las actividades lúdicas pueden ser mixtas (50%) o de igual género (50%), específicamente, grupos de varones. En cuanto al juego entre niñas, una de las observaciones (10%) se inició sólo con mujeres, pero en el transcurso se integró un varón, lo que formó finalmente un grupo de juego mixto.
Al referirnos a las interacciones de tipo corporal, podemos dar cuenta que éstas se manifiestan en el 100% de las situaciones observadas e implican abalanzamientos, empujones, tirarse al suelo, luchas cuerpo a cuerpo, tironeos, puntapiés, manotazos, entre otros, que persisten por gran parte del tiempo del juego y que se acompañan de agrado, complicidad y placer. En este sentido, podemos decir que las interacciones bruscas, por parte de niños y niñas, son permitidas en el juego porque le dan sentido a éste, pero al momento de exceder los límites, se observa un componente que tiene relación con el cuidado y seguridad de los integrantes que son parte del juego. Además también es posible observar interacciones corporales de menor brusquedad, sobre todo al inicio del juego, aunque durante el desarrollo del mismo aparecen acciones más rudas.
Sumado a lo anterior, encontramos en menor medida, demostraciones de afecto como abrazos y golpes en la espalda, que aparecen al momento de celebrar y compartir triunfos. También encontramos interacciones corporales por medio de las cuales los educandos dan cuenta de algún paso a seguir, indicación o aprobación a otros participantes del juego. Esto revela la importancia que tiene la expresión corporal, en estas edades, como factor de socialización en el grupo de pares.
La gestualidad, por su parte, se pone de manifiesto ampliamente en las observaciones, dando cuenta de complicidad, alegría y enojo en las actividades. Esto demuestra la variedad de mensajes y las distintas formas de expresión que pueden ser desarrolladas por medio del juego.
Al referirnos a las interacciones de tipo verbal podemos decir que ellas están presentes en la totalidad de los juegos, destacando instrucciones o frases que guían el juego, quejidos/dolor, agrado, triunfo y discusiones. En este sentido, es preciso señalar que cada uno de estos tipos de interacción verbal imprime sentido y dirección al juego.
Junto a lo anterior, es posible mencionar que parte de las interacciones corporales y verbales, señalan la presencia de liderazgo durante los juegos. Al respecto, es necesario destacar que éste puede darse en uno o más participantes durante un mismo juego, lo que indica que los roles que se asumen se dan en pro del desarrollo y del sentido de la actividad colectiva, y no en beneficio personal.
Con respecto a los objetos que niños y niñas utilizan en sus juegos, encontramos la pelota (20%) y un vaso plástico (10%) que cumple la misma función que ésta, mientras que en el 70% restante no se observa el uso de objetos. A nuestro juicio, el porcentaje mayor muestra que las y los educandos no consideran indispensable la utilización de objetos para llevar a cabo sus juegos, dejando espacio a la imaginación y a la creatividad. El porcentaje menor, en cambio, da cuenta que la pelota, y los juegos que con ella puedan llevarse a cabo, reportan agrado para niños y niñas, especialmente porque involucran aspectos motrices en ellos y, además, indica que el juego posee su propio espacio y temporalidad, es un mundo propio en el que se aceptan aquellas normas que los participantes designan y aceptan como tales, ya sea explícita o implícitamente.
En cuanto a la actividad física, la totalidad de las observaciones indica que los educandos realizan juegos activos, que involucran desplazamiento y actividad física, como son correr, fútbol, pillarse, etc. lo que permite desarrollar habilidades motrices de diversa índole. Sin embargo, es necesario mencionar que esta actividad física está directamente relacionada con el tipo de juego que se realice y las variaciones que aquel sufra en el transcurso de su desarrollo.
Sumado a lo anterior, y de las observaciones realizadas, podemos agregar que, cuando las acciones desarrolladas durante el juego pueden dañar a los jugadores, son ellos mismos quienes controlan los excesos, ya sea por medio del autocontrol o por la regulación de las y/o los jugadores.
Asimismo, es preciso mencionar que la presencia de adultos en las observaciones sólo se da como una manera de normar la situación de juego, desde una perspectiva externa, sin involucrarse en las actividades lúdicas de las y los educandos.
Finalmente, a partir de las observaciones, podemos señalar que las actividades lúdicas que realizan niños y niñas en la escuela son predominantemente grupales, mixtas, con pares, con baja estructuración de reglas y con actividad física variable. Además, presentan interacciones verbales y corporales que permiten enriquecer y guiar el juego que se desarrolla, favoreciendo la expresión y la comunicación. También se manifiestan conductas de autorregulación y control por parte de las y los integrantes del grupo frente a situaciones que dan cuenta de una actividad poco segura y que puede afectar su salud.
Sumado a lo anterior, se observa que las y los educandos utilizan pocos objetos en sus juegos, pero cuando lo hacen, utilizan la pelota u otro objeto que cumpla su función. Asimismo, es posible observar que el juego da gran posibilidad de acción, imaginación y creación de juegos, lo que nos permite suponer que la experimentación en nuevos tipos de juegos se convierte en un estímulo para ellas y ellos.
Observamos que la duración de los juegos de niñas y niños supera los 10 minutos y se desarrollan, especialmente, en lugares abiertos que reportan una mayor seguridad. Sin embargo, frente a esto, es necesario especificar que a pesar que los juegos se desarrollan en lugares y tiempos definidos, son los propios juegos los que imprimen el sello particular de los límites temporales y espaciales de éstos y no es algo previamente concebido. A esto, debemos sumar que los juegos observados fueron finalizados, principalmente por factores externos al juego, lo que da cuenta que esta actividad puede ser llevada a cabo durante tiempos prolongados sin que los educandos manifiesten desagrado o agotamiento físico.


        1. Entrevistas

A partir de los datos recogidos en las entrevistas realizadas a los educandos podemos mencionar que:


En primer lugar, la totalidad de las y los educandos explicita que le gusta jugar, justificando la práctica del juego con argumentos tales como: porque es entretenido y/o divertido (17), porque juegan con pares o grupos (3), porque involucran actividad física (3), porque le distrae (1).
De los datos explicitados en el párrafo anterior, podemos concluir que la primera motivación para jugar en estos educandos se relaciona con diversión-entretención, considerando el placer que la actividad lúdica les reporta. Además, un elemento fundamental en esta entretención es la actividad física, especialmente si ella implica desplazamiento y movimientos corporales. Este motivo se reafirma al momento en que los educandos señalan como justificación para jugar la actividad física, lo que da cuenta de la importancia de los aspectos motrices que se desarrollan y refuerzan en esta etapa y que son altamente considerados por los educandos. Otro motivo importante es la socialización con pares (amigos y amigas), aún cuando es una motivación menos recurrente. Sumado a esto, el considerar al juego como pasatiempo o distracción, indica que la actividad del juego les permite desarrollar su imaginación, creatividad y les permite conformar su propio espacio lúdico.
Al preguntar a los educandos por sus juegos preferidos, éstos responden que les gusta jugar a la pelota/ fútbol (9), a la pinta (4), básquetbol/ botear (3), Pokemón (2), a la escondida (2), al pillarse (1), a la familia (1) y “a las muñecas” (1).
Esto nos muestra que la preferencia de los educandos se manifiesta en juegos deportivos que implican actividad física, agilidad, desplazamiento, relación con otros y reglas compartidas y aceptadas por el grupo de juego. Además, comprende el desarrollo de habilidades motrices finas y de precisión, por ejemplo, el manejo de objetos como la pelota. Es importante señalar que las actividades que involucran una actividad física constante, como son el fútbol o el básquetbol, son mayormente preferidas por los varones, mientras que las niñas se inclinan por juegos que requieren una menor actividad o una actividad física menos persistente.
Además, consideran los juegos de imaginación que surgen de programas de televisión y que dan pie al desarrollo de su creatividad y cuyo progreso del juego depende de los participantes involucrados. También prefieren juegos que implican contacto físico y control del propio cuerpo. Finalmente, aunque en menor grado, mencionan juegos en que iteran la realidad, tales como “la familia” y “las muñecas”, actividades en que, además de compartir con sus pares de una forma más calmada que las anteriores, pueden dar a conocer aspectos de su socialización en el hogar.
En relación a los juegos menos preferidos, los educandos mencionan: la pinta (6), la escondida (5), tenis (3), “hielo-hielo-sol” (3), muñecas (3), básquetbol (2), “al profesor” (1), béisbol (1), fútbol (1), pintar y dibujar (1).
Lo anterior indica que si bien los juegos menos preferidos se relacionan con actividad física, ésta no es constante, dado que tiene períodos de tiempo en que los jugadores están quietos, ya sea escondidos o agachados. Pensamos que estos períodos de inactividad pueden hacer el juego monótono, restándole diversión, factor que los puede estar convirtiendo en los juegos menos preferidos por niños y niñas de la muestra.
En cuanto a los juegos practicados, los educandos señalan: fútbol (6), la escondida (3), Pokemón (2), la pinta (2), “ladrones y policías” (2), “tres espías sin límites” (2), “a las muñecas” (1), con juguetes (1), tenis (1), al pillarse (1), pintar (1), bicicleta (1) y “la familia” (1).
De estos datos podemos concluir que entre los juegos que son más practicados están los juegos activos, que implican mayor motricidad y manejo corporal. Los educandos también practican juegos que implican objetos no educativos, como pelotas (fútbol) y juguetes. Además, aunque en menos cantidad, mencionan la pinta y la escondida, juegos que implican coordinación y estrategia y que son parte del medio cultural y tradicional. A esto se agregan juegos de imaginación que se basan en personajes de dibujos animados transmitidos por TV abierta, pero al momento de jugar dejan gran espacio a la imaginación y a la libertad de expresión de niños y niñas. Estos juegos favorecen el desarrollo de la creatividad, en los que mezclan objetos no didácticos y que posibilitan el curso del juego. Además, se menciona el juego de la familia, lo que denota en el juego factores que favorecen la socialización, la diferenciación de roles y el aprendizaje colectivo.
Con respecto a la preferencia de objetos utilizados en el juego, los educandos mencionan que prefieren objetos como: pelota (8), computador (1), aros (1), cuerda (1), agua (1), lentes de sol (1), objetos de habilidad (1), muñecas (1), juguetes de caballos (1), pokemón (1), autos (1), lápices (1), bicicleta (1), cartas (1) y playstation (1). Una parte de los educandos no menciona preferencia alguna (3) y uno menciona que no juega con objetos.
Estos datos nos señalan que las mayores preferencias están dadas por la utilización de elementos deportivos durante el juego, como la pelota. Le siguen en preferencia los juguetes y objetos que son parte del medio cultural y otros elementos de tipo natural. También se da cuenta que los educandos utilizan objetos que son parte de actividades más sedentarias que favorecen habilidades psico-motrices y la concentración. Finalmente, debemos agregar que un educando prefiere no utilizar objetos en sus juegos, lo que da espacio a la imaginación, a la creatividad y a otro tipo de interacciones.
En cuanto a los objetos considerados como menos preferidos durante un juego, los educandos mencionan: juguetes (3), muñecas (2), hilo del volantín (2), palitroques (1), ula-ula (1), raqueta de tenis (1), computador (1), cuerda (1), arena (1), pelota (1), ropa (1), lápices (1). Además, un educando expresa que no usa objetos (1) y tres no mencionan objeto menos preferido (3).
Entre los objetos menos preferidos destacan aquellos objetos artificiales que reciben la atención durante el juego y cuya utilización es parte de actividades sedentarias que no requieren de mayor actividad física; aquellos que socialmente son prohibidos por los adultos, y que dan cuenta de las diferencias de género existentes en el entorno socio-cultural (las muñecas para los hombres) y objetos que representan peligro para su salud física y para la de los otros (los volantines). Encontramos, además, objetos deportivos que implican mayor destreza motriz, algunos recursos naturales que descuidan su apariencia como “jugar con arena porque se pueden ensuciar” y objetos de uso cotidiano como los lápices.
Al referirnos a la preferencia por tipos de juegos, podemos mencionar que las entrevistas dan cuenta que algunos educandos superponen el juego grupal por sobre el individual (12), mientras que el resto del grupo (8) no manifiestan preferencia por uno u otro, sino por ambos. Esto, considerando los antecedentes teóricos expuestos en un apartado anterior, se puede deber, por un lado, a que a esta edad niños y niñas desarrollan ampliamente aspectos de socialización y convivencia social y, por otro, a que realizan juegos en solitario que les dan la posibilidad de mayor concentración en sus actividades y que muchas veces es consecuencia del entorno socio-cultural del cual son parte.
Respecto al tipo de jugadores, podemos decir que, en general, los educandos conforman sus grupos con pares, amigos y adultos cercanos (11). Sin embargo, hay quienes prefieren no jugar con adultos (6), y si con pares y amigos, lo que da cuenta del alto desarrollo social de esta etapa evolutiva, dando énfasis a los pares. En cuanto al género de los participantes, la mayoría de los educandos no manifiesta distinciones (11), pero algunos prefieren jugar con sólo participantes del mismo género (5), existiendo, además, una niña que prefiere jugar con el género contrario (1), lo que depende de la actividad que se realice y de la influencia respecto al género que manifiesten los adultos cercanos a ellas y ellos.
Finalmente, de todos los datos recogidos por medio de las entrevistas podemos concluir que los educandos mencionan que las principales motivaciones para jugar son la diversión y la entretención, pero no por ello deja de ser una actividad seria que implica autocuidado, interacción con otros(as), aprendizaje, creatividad e imaginación. Además, podemos dar cuenta que las niñas prefieren juegos más tranquilos/pasivos, de menor movimiento, en cambio los niños prefieren juegos más activos, de mayor agilidad. Sumado a esto, es necesario señalar la fuerte influencia que tiene el entorno socio-cultural del cual es parte la y el educando, pues la interacción que el niño o la niña establezca con éste, repercutirá claramente en sus juegos, preferencias y decisiones.
A lo anterior, podemos agregar que el entorno también determina las actividades que se desarrollan y ofrece la posibilidad de conectarse con aspectos culturales que han sido transmitidos desde generaciones anteriores. Con esto nos referimos a que, a través del juego y el aporte entregado por el medio, perduran hoy juegos tradicionales de antaño como la pinta o la escondida, a los que se agregan hoy aquellos juegos que surgen de la influencia de los medios de comunicación.
En conclusión, de los datos obtenidos a través de las entrevistas y observaciones, podemos decir que los educandos se inclinan por juegos que impliquen, predominantemente actividades grupales, mixtas, con pares, con baja estructuración de reglas y con actividad física variable.
Al respecto, podemos señalar que, en cuanto a tipo de juego, los educandos prefieren juegos de tipo colectivos por sobre los individuales, pero no por ello dejan de practicar o desarrollar estos últimos, lo que revela la importancia que el juego reporta al desarrollo social e individual de los educandos. En este sentido, podemos mencionar que el juego con otros favorece factores de cooperación, de acción, de comunicación y, además, da cuenta de interacciones, verbales y corporales, mientras que las actividades individuales y de menor actividad física, les reporta mayor concentración, creatividad e imaginación. Además, es necesario mencionar que los educandos manifiestan cierto agrado por juegos de habilidad, especialmente motriz, pero esta dimensión del juego está condicionado por el dominio del niño o niña en el juego.
La interacción con los otros les da la posibilidad de afianzar lazos afectivos. Al respecto, para los educandos es un agrado jugar con pares, amigos y adultos cercanos, lo que da cuenta del alto desarrollo social y emocional presente en esta etapa evolutiva. Además, es posible observar en esta etapa, gran vigor y actividad física en los juegos, lo que indica que los aspectos de desarrollo motor son claramente favorecidos.
Además, es posible señalar que durante la realización de un juego los participantes comparten los objetivos y aceptan normas implícita o explícitamente si desean formar parte del mismo. Las y los educandos son libres de entrar o salir de un juego si así lo desean, pues nadie les obliga a jugar, sin embargo, si se presentan conductas contrarias a las reglas previamente establecidas, esto es sancionado por los propios jugadores. Asimismo, si las y los participantes del juego se encuentran en dificultades, son ellas y ellos mismos quienes regulan las conductas en beneficio y cuidado de los participantes. Sumado a esto, y en relación al autocuidado, son los mismos niños quienes evitan objetos y comportamientos agresivos excesivos que puedan dañar a algún jugador.
A lo mencionado en los párrafos anteriores, podemos agregar que las y los educandos, por una parte, privilegian aquellos objetos que puedan ser parte de sus actividades lúdicas deportivas, especialmente la pelota u otro tipo de objetos que le permita desarrollar un juego de actividad física, aún cuando también utilizan algunos que les dan la posibilidad de desarrollar juegos menos activos que los primeros, pero igualmente importantes para ellos. Por otra parte, evitarán jugar con objetos que, dado su desarrollo evolutivo, no sean capaces de manejar con éxito, pues esto les reporta mayor seguridad y confianza personal.
De los datos, además, podemos concluir la importancia que el factor espacio-temporal tiene en el juego de los educandos, pues niños y niñas dan cuenta de una clara tendencia, a saber: una duración por sobre los 10 minutos (pero no menos de 5 minutos) y espacios al aire libre, de gran amplitud.

Otro factor de relevancia en el juego de niños y niñas es la preferencia por actividades de gran actividad física que impliquen agilidad, rapidez, movimiento, desplazamientos, lo que se transforma en un factor de diversión y entretención. Sin embargo, también mencionan el gusto por actividades menos activas que les permiten desarrollar aspectos de motricidad fina, destrezas corporales, concentración, creatividad e imaginación.


En relación a la expresión de niños y niñas durante los juegos, es dable destacar que existe expresión verbal y corporal. Al respecto, podemos mencionar que en los juegos se manifiesta mayormente esta última, sin embargo, la primera no deja de ser importante pues permite reforzar y dar curso al juego en diversos momentos del mismo. Además, prefieren juegos que implican contacto físico y control del cuerpo, lo que se reafirma con las observaciones de las actividades lúdicas. En este sentido, debemos mencionar que se observa agresividad en las interacciones dadas en los juegos, sin embargo, este comportamiento es parte del mismo y reporta gran placer a los participantes.
Respecto del entorno sociocultural del cual forman parte niños y niñas, debemos decir que se aprecia una marcada influencia de éste sobre las y los educandos y sus juegos, pues condiciona sus actitudes, los objetos que utilizan, las personas con las que juegan y la forma en que lo hacen, entre otras. Con esto nos referimos a que el contexto escolar y familiar -a través de adultos y pares- influye implícitamente en el desarrollo de los juegos.
Finalmente, de lo anteriormente mencionado, podemos concluir que las categorías de elementos del juego que deben considerarse al desarrollar una propuesta pedagógica en base a éste, en niños y niñas de entre 7 y 8 años de edad, son las siguientes: activo/pasivo, entretención/diversión, interacción con otros, dimensión de juego, objetos, género, normas/reglas, liderazgo, tiempo, lugar físico, afectividad, identidad grupal, participantes, cooperación/competencia, individual/grupal, medios de comunicación, expresión verbal y expresión corporal.


      1. Categorización

En este apartado, y considerando lo anteriormente expuesto, damos cuenta de cada una de categorías de elementos del juego que surgen del comportamiento en la actividad lúdica y del diálogo con los educandos, explicitando a qué se refiere cada una de ellas y cómo éstas nos dan la posibilidad de orientar futuras acciones educativas.




  • Activo/pasivo

Esta categoría nos muestra que niños y niñas prefieren juegos de gran actividad física que implican desplazamiento, agilidad, rapidez, movimiento, lo que para los jugadores representa diversión y entretención. Esto nos indica que las y los educandos se inclinan por juegos deportivos colectivos que implican actividad física constante, manejo corporal, agilidad, desplazamiento y velocidad, y con mínimos intervalos de tiempo inactivo. A veces este tipo de juego se acompaña de implementos deportivos, especialmente la pelota. Sin embargo, también manifiestan agrado por actividades menos activas, a las que les otorgan importancia y que les permite desarrollar aspectos de motricidad fina, destrezas corporales, concentración, creatividad e imaginación.
Lo anterior da cuenta que, a la hora de desarrollar acciones educativas, es preciso considerar ambos tipos de actividades, pues de este modo se logran complementar diferentes áreas de desarrollo.


  • Entretención/diversión

Para niños y niñas una actividad divertida es una acción que incorpora movimiento -aunque no por ello dejan de realizar actividades de menos actividad física- y que permite la socialización con el grupo de pares, lo que se corrobora con lo expresado por una de las niñas, quien plantea: “Es entretenido, porque juego con mis amigas, puedo hacer todas las cosas con mis amigas”.
Esta categoría es importante al momento de diseñar una propuesta, dado que indica que considerar la motivación de las y los educandos da la posibilidad de reforzar, especialmente, aspectos físico-motrices.


  • Interacción con otros

La interacción con otros en el juego está dada, principalmente, entre pares de la misma edad, aunque en ciertas ocasiones, niños y niñas también manifiestan agrado de jugar con participantes de mayor edad y con adultos. Además, podemos observar que la interacción que les ofrece el juego les da la posibilidad de demostrar sus rasgos empáticos, manifestando conductas de protección y cuidado del otro. Esta interacción da cuenta de aspectos de socialización fuertemente marcados en esta etapa del desarrollo.
Esta categoría, en los sujetos de la muestra, se manifiesta en expresiones corporales y verbales que permiten la comunicación con otros. La escuela, segunda instancia de socialización, posibilita la interacción con otros, es por eso que, al momento de diseñar juegos educativos se deben potenciar estas instancias en pro del logro de aprendizajes en diversas áreas, a saber, social, cognitiva, comunicativa, afectiva, entre otras.


  • Expresión corporal

Las expresiones corporales durante el juego se manifiestan, principalmente, como acciones bruscas, de gran energía y que, ante una mirada adulta, parecen agresivas. Tal como se señala en el marco teórico del presente documento, ese tipo de expresión se practica en los “juegos de acoso y derribo”, en lo que las interacciones bruscas son permitidas en la medida en que éstas no causen daño a los jugadores. Al respecto, las observaciones nos dejan en claro que éstos predominan en los juegos de los educandos a esta edad, y que la energía física y complicidad que se da en ellos debe ser orientada positivamente. Sin embargo, al momento de utilizar este factor en juegos pedagógicos, se recomienda tornar este vigor hacia acciones positivas que favorezcan el juego y que no lo entorpezcan. Debemos darle una orientación pedagógica en donde la “agresividad lúdica” pueda controlarse y no ser la principal meta, por lo que proponemos que la fuerza y pasión que se manifiesta en este tipo de juegos “agresivos y violentos” se canalice hacia la consecución de objetivos en las actividades, teniendo siempre presente “no dañar al otro”. Además, sugerimos que los juegos de acoso puedan ser orientados positivamente a favor de la actividad, pues, a pesar que este tipo de juegos presenta conductas consideradas bruscas y agresivas, podemos canalizar su energía y vitalidad en los juegos de aprendizaje, proponiendo, especialmente en juegos de competencia, “oponentes”207 que deben impedir que el equipo contrario consiga su objetivo. Todo esto, por supuesto, dentro de marcos normativos específicos para el juego, claramente especificados con antelación a la práctica del mismo.
Pese a lo anterior, el elemento corporal también denota áreas menos agresivas, en donde el cuerpo es considerado un recurso que permite conseguir los objetivos del juego, llegando incluso a manifestar -en menor escala - demostraciones de afecto que se traducen en abrazos y en una cercanía física con sus pares. Los gestos también son parte de esta interacción y cumplen la función de guiar o enriquecer el juego. En este sentido, el cuerpo y la diversidad de movimientos y posibilidades de comunicación que éste permite, también puede ser utilizado como recurso pedagógico.


  • Expresiones Verbales

En relación a las expresiones verbales, estas se manifiestan como conversaciones, diálogos y descripciones, o bien, como directrices a seguir, instrucciones y reglas del juego. Al respecto se señala un dato obtenido a través de las observaciones previas: “tres niños bajaron la escalera corriendo y gritando “el último que llega, pilla”, lo gritan todos una y otra vez”208 y, además, en ellos aparecen gritos, discusiones, descontentos que se expresan verbalmente y que dan cuenta de disgustos o simplemente son expresiones, que dan valor al juego, lo guían y dan cuenta del placer que la actividad les reporta.
A nuestro juicio, el juego pedagógico debe permitir que las expresiones verbales se manifiesten libremente, dentro de un contexto determinado y con límites claros, y debe dar espacio para que éstos sean parte de la comunicación dentro de las actividades, de modo de enriquecer y dar sentido a las mismas.



  • Dimensión del juego

Esta categoría da cuenta de elementos relacionados directamente con la dimensión del juego que se ha destacado en las actividades lúdicas manifestadas por los educandos de la muestra, las que han correspondido a: dimensión físico-motriz, dimensión social, dimensión cognitiva.
Al respecto, es necesario mencionar que en todos los juegos se pone de manifiesto cada una de estas dimensiones, sin embargo, una de ellas tiende a predominar. Es así como este elemento se torna vital al momento de realizar una propuesta pedagógica, pues tiene directa relación con el objetivo y tipo de dimensión que se quiere reforzar con cada juego o con el objeto de éstos.


  • Objetos

Se da cuenta de la presencia de objetos que durante la realización de los juegos les permiten desarrollar juegos activos u objetos que mantienen su atención, experimentar juego de roles y desarrollar su creatividad e imaginación. Uno de los principales objetos que utilizan en sus juegos es la pelota, la cual actúa como mediador en la interacción con otros.
El objeto se convierte en un elemento de interacción, sin embargo, la existencia de éste no es indispensable a la hora de jugar. Ahora bien, si el dominio que la o el educando tiene del objeto es bajo, no lo utiliza, pues esto le provoca inseguridad. Tampoco lo usa si le puede provocar daño a su salud, es decir, niños y niñas prefieren aquellos objetos que son capaces de manejar con éxito, pues esto les reporta mayor seguridad y confianza personal. Un niño da cuenta de esto por medio de la siguiente cita: “me gustan las pelotas, me gustan las zapatillas y después mi hermano me dijo “¿por qué no juegas a la pelota?” Y yo le hice caso y de ahí que juego a la pelota porque soy el más bueno del curso”.
Al respecto proponemos utilizar objetos que puedan ser manejados por los educandos, que les permitan desarrollar tanto actividades físicas como aquellas menos activas, siempre y cuando los objetos se utilicen como mediador de aprendizaje.


  • Género

Esta categoría está presente tanto en las observaciones como en las entrevistas realizadas, por cuanto además de hacer ciertas diferencias de género en su discurso, algunos(as) juegan en equipos diferenciados por género en sus actividades, utilizando niños y niñas objetos diferentes. Sin embargo, es necesario mencionar que este tipo de diferenciación, que destaca mayormente en los varones, muchas veces está dada por la influencia del entorno socio-cultural pues, la mayor parte de los datos nos da cuenta que los educandos no hacen mayores distinciones de género. Para reafirmar lo anterior podemos citar Alberto, quien dice: “Porque... hacen... por ejemplo... por ejemplo mi prima hace juegos de muñecas y yo le digo que no puedo jugar con ella porque mi abuelita si me ve jugando me dice que no, porque yo no soy niñita.” Otra diferenciación presente, es lo dicho por Tomás: “No, yo no juego porque es de mujeres. ...las mujeres juegan a las barbies, no los hombres.”


  • Liderazgo.

Esta categoría se refiere al líder de progreso cuyo rol se orienta en función de la consecución de objetivos que reportan beneficios al grupo. Al respecto podemos citar el siguiente ejemplo “Ya poh, ahora si que les ganamos”. Uno de ellos toma la pelota, la lleva al centro de la cancha, la pone contra el suelo con mucha fuerza -dando claras señales de molestia- y le da un puntapié al balón en dirección a un compañero, comenzando nuevamente el juego”209. En este ejemplo vemos como el líder motiva y alienta a sus pares para conseguir el objetivo del juego. Este liderazgo, en algunos juegos, suele compartirse entre los participantes del equipo, pero la mayor parte de las veces está a cargo de un varón.


  • Normas/reglas

La acción y relación con otros pone de manifiesto, explícita o implícitamente, la presencia de reglas durante el juego que regulan los comportamientos de las y los participantes del mismo. En este sentido, es necesario mencionar que, al momento de ser parte de un grupo de juego, se aceptan y comparten dichas reglas y en caso de no ser cumplidas, se manifiesta un rechazo a la acción por parte de los demás jugadores y jugadoras. Esto se observa en el siguiente ejemplo: “la niña comenzó nuevamente la cuenta diciendo “diez, veinte, treinta... cien” y, antes que ella pudiera separarse del mástil, dos niños y tres niñas dijeron “¡por mí!”. La niña se enojó mucho y les dijo “¡Eso es trampa!, no hay que esconderse detrás” mientras los demás reían de buena gana y celebraban que se habían librado”210
Este factor se torna fundamental al momento de diseñar propuestas educativas, puesto que si se quiere lograr un buen desempeño y armonía en el grupo, las reglas deben ser claras y manejadas por las y los jugadores. Además, es importante que en caso de no existir acuerdo en alguna(s) reglas(s), el educador o la educadora busque y cree los espacios necesarios para consensuarlas con el grupo.


  • Duración temporal

La duración mínima de los juegos es de 5 minutos aproximadamente, y de acuerdo a las observaciones, esta puede llegar hasta por sobre los 23 minutos. Esto pone de manifiesto la gran cantidad de tiempo que se involucra en los mismos, lo que se explica con lo expresado por Martínez Criado, quien plantea que “los niños mantienen durante intervalos prolongados de tiempo su actividad lúdica, ó al menos lo hacen durante más tiempo que cualquier otra actividad, ya que el juego es prácticamente incompatible con los estados de agotamiento físico y psicológico”211.
Un elemento imprescindible al momento de planificar es tener claro y definido el límite de tiempo con el que se cuenta y la forma en que se distribuirá en las actividades, ya que de esto dependerá que el proceso se desarrolle ordenadamente, dentro de contextos educativos que cuentan con una programación horaria definida. En este sentido, desde nuestra experiencia, podemos decir que el manejar los tiempos de las actividades lúdicas que se realizan permite, por una parte, mantener a las y los educandos motivados y, por otra, estar alertas frente a posibles eventualidades.


  • Lugar físico

Esta categoría da cuenta del lugar físico donde son desarrolladas, principalmente, las actividades lúdicas. Con base en las observaciones y entrevistas realizadas, podemos decir que las y los educandos prefieren desarrollar este tipo de actividades en espacios abiertos o semiabiertos, amplios y cómodos, que les reporten grados de libertad y acción, pero dentro de contextos seguros y confiables. Entre los espacios educativos que ellas y ellos utilizan se encuentran: patio, gimnasio, estacionamientos y pasillos del establecimiento. Al respecto, una de las niñas de la muestra señala: “Tenemos que buscar una amiga, es que siempre jugamos con mis amigas, en la mañana, jugamos en el pasillo”.
Este elemento se torna clave al momento de diseñar planificaciones, pues una buena elección y un examen previo del lugar por parte de la educadora o del educador, le permitirá utilizar el espacio físico en función de los aprendizajes.


  • Afectividad

Las conclusiones de esta etapa nos indica que muchos de los grupos de juego, o preferencias de personas con quien los educandos gustan jugar, están claramente influenciados por las relaciones de afecto que se han establecido con antelación a la actividad lúdica.
En este sentido, podemos señalar que al momento de jugar las y los educandos prefieren hacerlo con pares, amigos y familiares cercanos. Es por esto que, al momento de aplicar juegos pedagógicamente, esta categoría debe ser altamente considerada ya que, de este modo, es factible lograr que el proceso de enseñanza-aprendizaje sea aún más significativo e involucre experiencias que permitan a niños y niñas desarrollar su emocionalidad de manera equilibrada.


  • Identidad grupal

Por medio de los variados juegos observados y las opiniones entregadas por las y los educandos, podemos mencionar que, en esta etapa del desarrollo, los sujetos son capaces de conformar grupos, aceptar la opinión de otros y trabajar en función de los intereses, motivaciones y objetivos del mismo, por sobre los intereses personales.
Con respecto a este tema, podemos citar el siguiente ejemplo: “escuchamos a un niño decir a sus amigos “¡corran pa’ que lleguemos primero que los del séptimo!“212. Esta evidencia deja en claro que las y los educandos, además de reconocer a un grupo conformado por otros educandos (por ejemplo: los de séptimo básico), son capaces de reconocerse a sí mismos como parte de otro grupo -“los del segundo”- en el que se comparten objetivos y metas comunes a todos los participantes y en el que se esfuerzan, en conjunto, por conseguirlos.
Este sentido de identidad grupal y pertenencia puede ser llevado a cabo en los juegos pedagógicos a través de acciones que permitan identificarse -como por ejemplo, consignas, nombres, colores, etc.- y establecer sus propias acciones al interior del grupo, durante el juego.


  • Número de participantes

Esta categoría surge a partir de las observaciones de los juegos de niños y niñas, y se complementa con las entrevistas realizadas. En relación a cantidad de participantes, es posible mencionar, por una parte, que las y los educandos manifiestan mayor agrado por juegos grupales, y por otra, que estos grupos de juego están conformados por entre 2 y 10 participantes, cantidad que durante un mismo juego puede variar por salida o por la integración de las y/o los participantes de éste. Damos cuenta de esto a través del siguiente ejemplo: “la cantidad inicial de jugadores se altera de la siguiente forma: llegan tres hombres y se va una niña, quedando seis niños y tres niñas. Luego se integra un niño más, por lo que la cantidad final de participantes queda en siete niños y tres niñas” 213
Lo anterior nos indica que al considerar este elemento como parte de una propuesta educativa, se debe tener presente la realización de juegos grupales que consideren un número de participantes dentro de este rango, pues, de otro modo, la tarea podría obstaculizarse. Además, se torna imprescindible pensar en otros factores que se conjugan al utilizar esta categoría como son, por ejemplo, el tema a tratar, los contenidos y los objetivos que pretendan desarrollarse con el juego.


  • Cooperación / competencia

En los juegos colectivos de realizados por niños y niñas de la muestra, encontramos una asociación de jugadores, que se unen y comparten objetivos y metas, hacia los cuales dirigen su acción. A su vez, es posible observar, en otros juegos, la existencia de competencia en la que dos grupos buscan un objetivo en común, pero sólo uno de ellos saldrá victorioso. Al respecto podemos señalar citas de los educandos, tales como: “El fútbol. (Porque) es un juego en equipo. ...hay que jugar contra otros, y hay que tener paciencia porque es difícil jugar”; “Porque... porque el béisbol también es en equipo pero como que ahí hay que batear cinco, seis veces o diez y en el fútbol, por ejemplo, un jugador puede meter un gol, el otro, otro y así, y entre todos ganan.”
Frente a esto proponemos que las actividades a desarrollar, en propuestas educativas, conjuguen estos factores pues, el factor competitividad no sólo imprime estimulación adicional al juego sino que, a su vez, permite y favorece la cooperación entre pares e integrantes de un mismo grupo.


  • Individual / grupal

De las observaciones podemos apreciar que los educandos a esta edad prefieren los juegos grupales por sobre los individuales, lo que se reafirma con las entrevistas. Al justificar esto teóricamente, nos damos cuenta que a la edad de los sujetos del estudio ellas y ellos se encuentran en plena etapa de socialización. Por esto, es especialmente importante el espacio de socialización dado por la escuela, debido a que en ella se interactúa con pares de las mismas características pero este espacio también da la posibilidad de compartir y disfrutar de juegos con sujetos de mayor edad, que a su vez, sirven de modelo a sus acciones.


  • Imaginación

Esta categoría recoge aquellos aspectos de imaginación que son parte del juego de las y los educandos. Nos referimos al espacio de imaginar, de crear, de fantasear, “hacer como si”, ubicarse en un tiempo y espacio único, en el que los mismos jugadores dan los límites a la práctica del juego. Surgen, en esta categoría, aquellos juegos en los que niñas y niños se convierten en piedras o representan sus personajes de televisión.
Considerar esta categoría en propuestas educativas futuras será relevante para las y los educandos pues les otorgará espacios para imaginar y crear, anticiparse a los hechos y encontrar soluciones creativas frente a los problemas, de manera individual y colectiva.


  • Medios de comunicación:

Importante de considerar es la influencia de los medios de comunicación en los juegos de las y los educandos, pues esto indica la capacidad de los educandos para prolongar y recrear, en conjunto, aquellos aspectos del medio televisivo que captan su atención, lo que pone de manifiesto la influencia del entorno. Al respecto podemos mencionar los siguientes ejemplos: “Es que no es juego, son monitos y nosotras hacemos como que somos espías y... (espían a) a veces a amigas, a veces hombres...” y “Es que mira, mira, hay que hacer algunas cosas. A ver. Mira Picachú es un conejo eléctrico. Son cartas, monitos, en persona y nada más”.
Lo anterior, nos permite vislumbrar el gran efecto de los medios de comunicación sobre niños y niñas y cómo aquellas imágenes percibidas, a través de los medios audiovisuales, permite ampliar sus imaginarios, dando pie a la creatividad y a la imaginación. Al respecto proponemos interiorizarnos en sus programas favoritos, recoger elementos que puedan ser tratados por medio de juegos en los que se representen roles y luego, se exprese, por medio de discusiones, percepciones y opiniones, los temas que surjan de aquellos juegos.
Esto nos entrega claras señales acerca de la importancia que adquiere la tecnología para las y los educandos, dándonos la oportunidad, como futuras educadoras, de entender la importancia de estos medios para ellos y ellas y a su vez, nos invita a incorporar estas herramientas como medios, y no fines, que nos permitirán proponer y desarrollar metodologías y/o actividades más motivantes y significativas.
Finalmente, debemos mencionar que, si se pretende desarrollar propuestas pedagógicas en base al juego, no sólo deben considerarse los elementos de juego presentes en las actividades lúdicas de las y los educandos que, a nuestro parecer, favorecen el trabajo pedagógico, sino que además, es importante señalar que la posible incorporación de factores poco considerados por ellas y ellos, puede entorpecer la labor, e incluso puede hacer fracasar la acción educativa. Por tanto, en las propuestas lúdico-educativas, deben evitarse elementos como: objetos peligrosos, espacios cerrados o que reporten baja seguridad o confianza, actividades que no consideren intereses de los educandos, juegos de corta duración (menos de 5 minutos), material poco atractivo, entre otros.
4.2 Segunda etapa: etapa de propuesta
Una vez que se obtuvieron los resultados de los instrumentos de evaluación, se procedió a vaciar los datos, interpretar y analizar la información que arrojaron dichos instrumentos. Para culminar, se valoraron los elementos de juego considerados para la confección y aplicación de nuestra propuesta pedagógica y los temas más recurrentes de los análisis realizados, dando término a esta etapa con las conclusiones extraídas del proceso.



      1. Interpretación y análisis




        1. Pruebas

De las pruebas aplicadas se obtuvieron los siguientes resultados:


  • Pre-Prueba /Grupo de control





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