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Juego “fracciarmando”.

Lugar: Patio de recreo de la escuela.

Duración: 23 minutos.
Al iniciar esta actividad, a las 10:42 horas, entregamos las instrucciones ejemplificando sobre una base de puzzles, la forma en que se jugaba. Es preciso señalar que del total de participantes, sólo 2 de ellos se pararon mientras se entregaba la instrucción, mientras que el resto del grupo permaneció sentado. Pese a que había personas de pie, todos escucharon atentamente las instrucciones de cómo jugar y, sin ningún inconveniente, comenzó el juego.
Para empezar, una investigadora tomó una base de puzzles, la levantó para que todos pudieran verla y dijo “esta es mi base y tiene distintas formas”, preguntando “¿qué formas tienen las figuras?”. La respuesta de niños y niñas fue inmediata, pues mientras señalaban con su dedo las figuras en su base de puzzles, se escuchaba: “círculos”, “rectángulos”, “¡sí, hay uno más grande y uno más chico” (haciendo referencia a los rectángulos de la base), “sí, y uno tiene puros cuadraditos chicos” (refiriéndose a uno de los rectángulos que estaba dividido en cuadrados), “y los círculos tienen distintas partes” (haciendo referencia a que un círculo se dividía en dos partes y el otro en cuatro). Luego de esto, la investigadora agregó “Correcto, encontramos círculos y rectángulos divididos de diferentes maneras. Entonces nosotras les entregaremos unas piezas de distintos tamaños, que deben ubicar, de la forma que ustedes quieran en los espacios. Después que hayan ubicado las piezas como ustedes quieran, tienen que escribir la fracción que se forma en cada figura. ¿Entendido?” Y el grupo respondió al unísono ¡Sí...!.
Apenas entregamos las bases del puzzle, sin las piezas para completarlos, niños y niñas comenzaron a hacer especulaciones respecto de cómo se jugaba, diciendo, por ejemplo: “Ah! Tení que poner esta acá y estas acá” (indicando el espacio del puzzle en que debía ubicar la ficha).

Luego que terminamos de explicar la forma en que se jugaba y comenzamos a entregar las piezas, se formaron pequeños grupos de 2 a 3 integrantes, conformados según la cercanía de sus puestos, quienes comenzaron a exigir sus piezas, las que ubicaban en su rompecabezas tan pronto como se les entregaban.


En cuanto niños y niñas tuvieron sus piezas en las manos, y considerando que todos y todas inferían, sin saber a ciencia cierta, de qué forma completar las fracciones, una segunda investigadora ejemplificó la tarea que debían realizar. Para esto, ella pegó una ficha blanca y una negra en el círculo de la base que se dividía en dos partes, lo levantó y preguntó “¿Si yo completé así mi círculo, cómo lo escribo?”. Niños y niñas miraron al instante y comenzaron a gritar qué número debía ir arriba y cuál abajo, gritando al unísono diferentes números. Como no se lograba entender nada, la examinadora solicitó que hablaran de a uno, por lo que comenzaron a levantar sus manos. Ella indicó a un niño que respondiera y éste dijo: “el uno arriba y el dos abajo”, y de inmediato otro niño dijo “si, porque hay dos partes y una pintada”. Luego de esta explicación, se les dejó continuar solos/as.
El trabajo se realizó de manera individual pero jamás dejaron de comentar sus trabajos, corrigiéndose diciendo “ese no va ahí, porque mira la fracción. Aquí tení que poner éstos (mostrando las fichas negras) y después lo completai con éstas (mostrando las fichas blancas)”. Contrario a lo que había sucedido en los juegos anteriores, sólo una pequeña parte del grupo (4 educandos), nos pidió ayuda a nosotras para realizar la tarea, 8 solicitaron la ayuda a sus compañeros o compañeras y los 8 restantes lo hicieron solos, sin ayuda del amigo o los compañeros. Entre los niños y las niñas que solicitaron nuestra ayuda, destaca el siguiente ejemplo: “tía ¿cuál eran los negros... los que se agachaban?”, haciendo el símil con el juego anterior, en que el número de arriba indicaba la cantidad de personas del grupo que estaban agachadas. Respecto del apoyo prestado entre compañeros y/o compañeras, es preciso señalar que la posición en que se encontraban al momento de la actividad hizo que el trabajo individual luego se transformara en trabajo cooperativo y de apoyo, según las propias necesidades que surgieron entre los educandos. Decimos esto porque en el momento que realizaban los trabajos en pequeños grupos, se ayudaban resolviendo sus dudas o corrigiendo sus errores.

En este juego aproximadamente el 80% del grupo ya comprendía qué indica el número de arriba y qué el de abajo, pues al dar la instrucción y completar la fracción ejemplo, ellos/as fueron quienes indicaron los números que la investigadora debía completar arriba y abajo. Además, participaron todos activa y ordenadamente, siguiendo las instrucciones entregadas por las examinadoras, dado que se les explicitó que no había problema si conversaban mientras trabajaban. Ellos jugaron a “los que se tocan se aman” y a gritar quienes se gustaban, pero sin ponerse de pie y trabajando, paralelamente a estos juegos, en la tarea que estaba realizando el grupo.


A medida que terminaban su trabajo les preguntábamos cómo lo habían hecho generando diálogos tales como:
Diálogo 1:

Investigadora: “¿qué escribiste arriba?”

Niña: “los negros tía”

Investigadora: “¿y abajo?”

Niña: “todos los cuadros del dibujo”.
Diálogo 2:

Investigadora: “¿Qué número escribiste?”

Niño: “Dos cuartos”.

Investigadora: “¿Y por qué dos cuartos?”

Niño: “Porque hay dos blancos”

Investigadora: “¿Y el cuatro?”

Niño: “Es que habían cuatro partes”.
Diálogo 3:

Investigadora: “¿Qué fracción se formó?”

Niña: “cinco oc...”

Investigadora: “¿cinco octavos?”

Niña: “si, cinco octavos”

Investigadora: “¿Y por qué cinco octavos?”

Niña: “Porque el rectángulo se dividió en ocho y yo puse cinco negros”.
Finalmente, al ser revisados los puzzles, celebraban el triunfo abrazándose y saltando. Se dieron el tiempo para comparar los puzzles que habían formado y, al notar diferencias, sonreían amigablemente. El juego terminó a las 11:05 de la mañana, hora en que sonó la campana para ir a recreo.
En cuanto a los resultados obtenidos con los productos realizados, podemos catalogar el juego como exitoso, dado que del total de educandos, 11 (55 %) lograron completar las cinco figuras del puzzle correctamente, 5 (25%) lograron completar correctamente tres o cuatro, errando su respuesta en las otras dos o una restante, y solo 4 (20%) no pudo completar bien más de dos figuras.

Segundo día270

A continuación se detallarán las observaciones de las actividades realizadas el segundo día de aplicación, a saber: juego “masitas de fracción” y juego “fraccipelotas”.





  • Juego “masitas de fracción”.

Lugar: Patio de recreo de la escuela.



Duración: 34 minutos.
Este juego se inició a las 09:30 A. M., con las instrucciones entregadas por una de las investigadoras.
Para comenzar, niños y niñas se sentaron en círculo, en el suelo del patio, tendiendo a agruparse por lazos de amistad y cerca del centro del círculo, cosa que permitimos aunque les solicitamos que abrieran el círculo para que todos y todas nos pudiéramos ver. Una vez que todos y todas estuvieron sentados, ya sea con las piernas flectadas hacia atrás o hacia alguno de sus lados, estiradas hacia delante o sentados en sus rodillas, comenzamos a dar las instrucciones, que fueron escuchadas atentamente por la gran mayoría271.
Para explicar este juego, ubicamos al centro del círculo formado, tanto las hojas base -en que se entregaba un número escrito con un signo igual al lado derecho de la fracción- como las masas -divididas para ser utilizadas de forma individual-. Luego, una de las investigadoras tomó una de las hojas base e indicó que el espacio que quedaba a la derecha del signo igual era para que ellos y ellas situaran su masa, con la forma y el diseño que quisieran. Luego, preguntó al grupo qué indicaba la fracción 3/8 que estaba escrita en la hoja y le respondieron que el número de arriba indicaba los pintados y el de abajo la cantidad total de partes en que se dividía la figura. Y la investigadora agregó ¿saben lo que hay que hacer?. Uno de los niños dijo fuertemente “si, hay que pegar la masa al lado, dividirla en ocho partes y pintar tres”. Pero ¿podemos pintar la masa?, preguntó. “Sí”, contestó una niña, mientras los demás se quedaron en silencio. “Bien”, dijo la examinadora “entonces... a jugar con las masas”. Y uno de los niños preguntó “Pero tía ¿quién gana?”. “Gana el que completa bien más hojas en 10 minutos”, respondió la investigadora. Dicho esto, cada quien sacó una hoja y una masa del lugar en que éstas se encontraban.
En el acto, niños y niñas comenzaron a trabajar de forma individual, aunque hubo quienes consultaron sus dudas con las amigas o amigos, es decir, con los pares de mayor confianza, quienes prestaron la ayuda solicitada. Esta ayuda consistió, por ejemplo, en recordar a qué correspondía cada uno de los números de la fracción diciendo, por ejemplo, “Éstas son las partes” (indicando el denominador), “Y éstos son los pintados” (indicando el numerador). Otro tipo de ayuda consistió en aportar ideas para marcar las partes que indicaba el denominador, por ejemplo: “pero el mío tampoco (haciendo referencia a que su lápiz no pintaba la masa). Mejor podemos hacerle hoyitos con el lápiz porque la tía dijo que lo marcáramos como nosotras queríamos”; “la podemos apretar con las manos”; “yo la voy a marcar así” (entierra sus uñas en las partes de la masa que indica el numerador).
Es preciso señalar que cuando el grupo se dio cuenta que no podían pintar la masa comenzaron a preguntar insistentemente de qué forma la pintaban, ante lo cual las examinadoras respondieron, simplemente, que lo marcaran como quisieran. Ante esta respuesta, y luego de un par de segundos, niños y niñas comenzaron a dar ideas en voz alta, frente a lo cual las investigadoras insistieron que lo hicieran como quisieran.
Al pasar por los puestos, pudimos darnos cuenta de las diversas formas que se utilizaron para desarrollar la tarea, entre las que encontramos: cuadrados, círculos, rectángulos, forma de L, sin forma definida. Además, pudimos observar que si bien había formas irregulares, habían tratado, de todos modos, de dividir sus figuras en partes iguales.
Cuando se les explicitó que se había cumplido el tiempo, un niño dijo:

Niño: “tía, yo todavía estoy haciendo la pizza”.

Investigadora: “¿la pizza?”

Niño: “Si poh, es que viste que con la masa yo hago la pizza y después se corta igual que en la casa por las personas que comen”.

Investigadora: “Ah! Y tú ¿cómo vas a cortar tu pizza si nadie la va a comer?”

Niño: (ríe) “Pero tía si es lo mismo pero aquí la voy a cortar por el número que dice aquí (muestra su hoja de trabajo en que tenía escrito el número 4 que se ubicaba debajo de la línea fraccionaria)”.


Producto de la confusión con la forma de marcar las masas y que quienes terminaron primero se pusieron a jugar con el resto de masa que les quedaba, el máximo de hojas que se completaron fueron dos. Este máximo fue logrado por 8 educandos de ambos sexos.
El juego culminó a las 10:04 horas.
Es preciso destacar que todos y todas concluyeron la actividad y los resultados fueron mayoritariamente exitosos. Decimos esto, porque al revisar los resultados de este juego -considerando totalidad de educandos que participaron (20)- pudimos constatar que 18 educandos (90% del grupo) lograron realizar su tarea con éxito, pues la fracción correspondía con la representación que habían hecho con su masa, mientras que los 2 restantes (10% del total) lo hizo de forma errónea. De estos dos educandos, sólo uno de ellos logró representar la fracción indicada con ayuda de una investigadora, pero el otro ni siquiera pudo hacerlo con ayuda.



  • Juego “fraccipelotas”.

Lugar: Patio de recreo de la escuela.



Duración: 53 minutos.
Este juego se inició a las 10:07 horas. Para comenzar se formaron dos equipos mixtos, elegidos al azar, por medio de una “dinámica frutal”, que consistió en decirles a cada quien el nombre de una fruta al oído (pera, durazno, plátano, naranja, limón, frutilla), luego una de las investigadoras explicó que el equipo A estaría conformado por las frutas más parecidas a un círculo (durazno, naranja y limón) y el equipo B por aquellas diferentes de un círculo (pera, plátano y frutilla). Explicitado esto, niños y niñas comenzaron a gritar los nombres de las frutas que les había tocad, agrupándose, en primera instancia, según la fruta y posteriormente, cada grupito evaluó el equipo que les correspondía, por lo que comenzaron a gritar el nombre de las otras frutas que debían formar parte de cada equipo.
Una vez conformados ambos equipos mixtos de 10 personas, se le mostró el material a utilizar (pelotas, cajas y ejemplo de fichas escondidas), entregándoles las instrucciones del juego. Esto es, que debían encontrar una ficha y completar, detrás de la misma, el número o el dibujo que correspondía. Agregando que, posteriormente, y luego de mostrar su ficha a una examinadora, debían escoger la caja que les servía para representar su fracción y lanzar la cantidad de pelotas que necesitaban para formarla. Luego, debían depositar las fichas en la caja destinada para cada equipo y correr a buscar otra ficha, ganando el juego el equipo que tuviera más fichas correctas en la caja luego de finalizada la actividad.
Niños y niñas comprendieron perfectamente la dinámica del juego y, al sonar el silbato, corrieron a buscar las fichas escondidas. Al inicio, encontraban una y corrían a buscar el lápiz para escribir su fracción, realizando mas bien un juego individual que en equipo, pero transcurridos diez minutos aprox. se comenzaron a ayudar tanto en la completación de las fichas como en la elección de la caja y cantidad de pelotas que debían lanzar.
Pasados unos veinte minutos, algunos educandos comenzaron a gritar que los del otro equipo estaban haciendo trampa porque algunos buscaban muchas fichas, se las pasaban a sus compañeros y compañeras de equipo que sabían más y ellos o ellas las llenaban. Dado esto, se explicó que esa no era la idea del juego, pues si bien era importante que se organizaran de la forma en que quisieran, más importante aún era que participaran todos y todas.
Luego de esta explicación, el juego volvió a su rumbo, aunque hubo quienes, de todos modos, procuraban no participar llenando las fichas porque les costaba un poco más que a los demás y eso implicaba una pérdida de tiempo para el equipo.
Al cabo de 40 minutos aprox. de transcurrido el juego, nos dimos cuenta que dos niñas y un niño se demoraban muy poco tiempo en volver a lanzar las pelotas, observando que sacaban algunas fichas ya respondidas y depositadas en la caja, para poder encestar. Al descubrirlos, rieron mirándose con complicidad y corrieron a buscar sus propias fichas. Luego de4 esto, el juego transcurrió como estaba planificado.
Ambos equipos disfrutaron del juego, demostrando gran energía y ansia por encontrar y depositar las fichas en las cajas correspondientes. Mostraron gran concentración, tanto al tener que escribir el número de la fracción como al tener que encestar, aún cuando tuvieron mayores complicaciones con la primera acción señalada que con la segunda.
Al terminar el tiempo de juego, se escucharon exclamaciones como por ejemplo “No, otro ratito”, “¡Ya!, ¿quién ganó?”, “Yo corrí veloz”. Además, los pares comentaron la actividad y se escucharon opiniones de agrado al respecto, como por ejemplo “Yo quería seguir corriendo”, “Estaba súper entretenido”, “Yo encontré varias fichas”, “Estaban súper escondidas, pero igual las pillamos” o “¿cuándo vamos a jugar de nuevo?”.
Al finalizar el juego, ganó el equipo B, con un total de fichas 92 buenas y 18 fichas malas. Mientras que el equipo A obtuvo 38 fichas buenas y 12 fichas malas.
El juego culminó a las 11:00 horas.
Respecto del total de ambos grupos, entre todos/as lograron encontrar 160 fichas, las cuales, a la hora de extraer porcentajes, conforman nuestro 100%. De este modo, los resultados del grupo completo fueron, en su gran mayoría exitosos, dado que lograron completar correctamente un 81,3% de las fichas (130 buenas) y sólo un 18,7% erradas (30 malas)

Tercer día272

A continuación se detallarán las observaciones de las actividades realizadas el tercer día de aplicación de nuestra propuesta, a saber: juego “A dominar fraccionando”, Plenario y post-test. Si bien el Plenario también se realizó este día, entre las dos actividades mencionadas, éste se detallará en un anexo específico para dicho instrumento de evaluación.





  • Juego “a dominar fraccionando”.

Lugar: Patio de recreo de la escuela.

Duración: 27 minutos.
Este juego comenzó a las 09:30 horas, con la conformación de tres sub-grupos mixtos escogidos al azar273, con una examinadora cada uno. Para efectuar la división, se solicitó a las y los educandos que formaran una fila y se les dijo números del uno al tres. Luego que todos tuvieron un número, una de las investigadoras explicitó que todos los uno eran un grupo, que todos los dos eran otro y que todos los tres conformaban un tercer grupo.
Una vez que los tres grupos estuvieron listos, se dispusieron en tres lugares diferentes para no interrumpirse, aunque durante el juego niños y niñas de los tres grupos se dirigían a los otros para observar y verificar quien tenía más fichas puestas. Al inicio, cada una de las examinadoras repitió las instrucciones del juego y aclaró las dudas que surgían, poniendo una ficha base en el centro del círculo y la examinadora puso la primera como ejemplo.
Pese a que el juego estaba planificado para ser jugado individualmente, y con el objeto de apoyar el trabajo en equipo y los aprendizajes de las y los educandos, se permitió que se prestaran ayuda entre las y los participantes, pero únicamente después de que la persona intentaba resolver sola/o.
Dado que los comportamientos e interacciones observadas en cada uno de los grupos presentaron diferencias, a continuación se especificarán las observaciones por grupo.
Grupo 1: Conformado por siete integrantes.

En este grupo hubo dos niños que lograron comprender el juego con la explicación que una de las investigadoras dio al grupo completo al inicio del juego, quienes a la hora de volver a escuchar las instrucciones en este grupo, procuraban completar las frases de la examinadora o bien de agregar información que ejemplificara lo expresado. De hecho, uno de ellos tomó una ficha y dijo “¿cierto tía que si yo pongo ésta, entonces otro niño tiene que poner un dibujo que tenga cuatro partes y dos pintadas?


Para dar inicio al juego, y luego de culminar la explicación y ejemplificación de algunos niños y/o niñas, la examinadora preguntó quién quería comenzar. La respuesta a esta pregunta fue, simplemente, la actitud de una niña que puso una de sus fichas al centro del círculo. En el acto, un niño preguntó para dónde seguíamos jugando y el grupo acordó hacerlo hacia la derecha, por lo que el niño que estaba ubicado a la derecha de la niña, ubicó su ficha y así sucesivamente.
Respecto de la dinámica grupal, es preciso señalar que cada quien ubicó las dos primeras fichas sin ayuda de sus pares, quienes si corrigieron cuando no correspondía, diciendo, por ejemplo, “No, esa no va ahí, porque tení que poner dos pintados”, “no, aquí va un dos con un seis” (refiriéndose a dos sextos), entre otras opiniones. Es así como hubo quienes fueron comprendiendo las instrucciones y el objetivo del juego durante el mismo. A una niña fue a quien más le costó. Sin embargo, con ayuda de sus compañeros y compañeras logró ubicar sus fichas. En el transcurso del juego, había quienes presionaban a sus pares para que jugaran rápido, frente a lo cual hubo respuesta tales como: “pero espérate, es que es difícil”, “ya, es que yo no sé jugar”, “pero ¿cuál tengo que poner aquí?” (señalando alguna ficha que estaba puesta en el centro).
Además, se dieron cuenta que cada fracción estaba representada con distintas figuras, por ejemplo, los medios se representaban con un círculo, un rectángulo o un cuadrado partido a la mitad; los cuartos por cuadrados y triángulos; los sextos por rectángulos y hexágonos; y, los octavos por círculos y octágonos. Por supuesto que ellos no nombraron octágonos y hexágonos por sus nombres pero si hicieron ver que tenían una forma diferente.
Del total de las y los educandos hubo cuatro que lograron mantener la atención en el juego y en las conversaciones que se daban en el círculo, sin moverse del mismo; dos varones estuvieron atentos la mitad del juego y la otra mitad, si bien jugaban, se paraban a observar cómo iban los otros dos grupos y molestaban a sus amigos o amigas que se encontraban en éstos; la niña restante, estuvo atenta al juego pero se desconcentraba con facilidad ante los movimientos de sus pares.
En cuanto a la cantidad de fichas que logró el grupo, los cuatro primeros ubicaron al menos 8 fichas correctamente y sin ayuda; los dos siguientes pusieron, siete fichas correctamente pero al menos cuatro de éstas con ayuda de sus compañeros y compañeras de grupo; y, la niña restante, no logró situar más de dos fichas correctamente sin ayuda, ubicando las demás según le indicaban sus pares.
Grupo 2: Conformado por seis integrantes.

En este grupo sólo dos educandos conocían o habían escuchado hablar del juego de dominó por lo que se debió explicar la dinámica de este juego paso a paso. Una vez explicado el juego con un ejemplo, una de las niñas dijo “¡yo reparto!” lo que dio inicio al juego.


Al comenzar, mientras se recordaba la relación que debía establecerse entre las piezas, uno de los educandos que conocía el juego colocó una de las piezas en el centro del círculo y le dijo a su compañero “ya, ahora tení que poner una tú”. Un segundo niño, que también conocía el juego, escuchó lo dicho y complementó lo anterior diciendo “¡sí!, una que tenga eso pero con dibujo” (señalando la fracción numérica de la primera ficha). Frente a esta situación, el resto de los educandos comenzó a mirar sus fichas y las de sus compañeros hasta que una de las niñas colocó una pieza que tenía el mismo dibujo que la pieza del centro, relacionando dibujo con dibujo. Otros dos educandos hicieron lo mismo, frente a lo cual se volvió a explicar que debíamos “hacer pares de números-fracción y no sólo dibujo-dibujo”.
Luego de esta explicación, las y los educandos que más sabían comenzaron a ayudar a sus compañeros y compañeras que aún no lograban entender bien de qué se trataba el juego, mostrándola las fichas de su mano que les servían para continuar el juego. Así se dio en las tres primeras rondas, pero luego, comprendieron cómo se jugaba y continuaron solos y solas. Los educandos lograron establecer la relación correcta, manteniendo su atención en las dos rondas siguientes. Finalmente, mantuvieron su atención aproximadamente 15 minutos, pero frente a la demora de alguno de sus pares, se desconcentraron y desmotivaron.

Paralelo al juego del dominó grupal, dos de los participantes comenzaron a jugar a sus espaldas, colocando fichas en el centro. Es así como -en sus palabras- “inventaron un juego de cartas” en el que uno de ellos colocaba una pieza y los otros agregaban otras fichas que tuvieran una fracción numérica o dibujo de fracción idéntica a la que el primer jugador había depositado. Se escuchaban exclamaciones que decían “¡no!...tiene que ser igual a ese”, “ahí tení uno..¡ese!”.


Es preciso señalar que, aparte de la demora de las y los jugadores que participaban del juego, se sumó un factor externo que desconcentraba a los jugadores, a saber: niños y niñas de los otros grupos se acercaba a éste a mirar lo que estaban haciendo y a molestar a sus pares, por lo que dos integrantes del grupo comenzaron a hacer lo mismo. En este momento la investigadora les solicitó que se mantuvieran sentados porque retrasaban el juego, cosa que los niños hicieron durante un par de minutos, pero luego continuaron con la misma actitud.
Finalmente, este grupo dio por finalizado el juego y continuó jugando, durante los siete últimos minutos, el juego de cartas que un pequeño grupo había inventado.
En cuanto a la cantidad de fichas correctas, el grupo logró ubicar alrededor de 50 fichas, ya sea con o sin ayuda. Es preciso destacar que, del total de fichas, sólo 27 fueron ubicadas sin ayuda, mientras que las 23 restantes requirieron de ayuda ya sea de sus pares o de la investigadora que los apoyaba.
Grupo 3: Conformado por seis integrantes

En este grupo, había sólo un educando que conocía el juego del dominó, pero con la explicación de la examinadora y la orientación prestada a cada quien en el momento que ponía su primera ficha, se logró que todos y todas comprendieran medianamente la instrucción y comenzaran a jugar. Pese a esto, les costó enormemente establecer la relación entre número y figura, logrando realizar el juego atentamente y en conjunto sólo por unos 12 minutos.


Al situar la primera ficha, hubo algunos educandos que ayudaron a sus compañeros y compañeras que más les costaba, logrando así que el ritmo del juego, en la primera ronda, fuese relativamente rápido. Sin embargo, en la segunda ronda, acordaron -junto con la investigadora-tratar de poner sus fichas solos y solas, para ver quien había entendido. Quien propuso esta dinámica fue una de las niñas del grupo, quien, luego de poner su ficha dijo “tía, ¿cierto que es mejor que sea sin ayuda? ¿Por qué?, preguntó la examinadora, y la niña explicó “es que así con ayuda es fome porque yo no sabía cuál poner y ahora ya se, porque o si no yo no puedo aprender a jugar”. La investigadora preguntó al resto del grupo qué opinaba y cuatro de los seis integrantes, es decir, la mayoría, aceptó la propuesta. Fue así como en la segunda ronda el juego se hizo menos dinámico que en la primera y comenzaron las quejas diciendo “tía, así es muy difícil”, “tía mejor con ayuda”, “apúrate poh”, “tía es que se demoran mucho”, etc.
Pasados los doce minutos señalados, dos varones comenzaron a pararse -dicho en sus propias palabras- a “espiar” a los otros grupos, provocando una desconcentración masiva de los demás jugadores. Luego que la investigadora les solicitó que se sentaran y trataran de jugar, éstos se sentaron en el círculo, pero con un nivel de concentración más bajo, por lo que niños y niñas demoraban mucho tiempo en poner sus fichas y sus pares los presionaban para que jugaran luego. Además, producto que algunos niños habían ido a observar la situación de los otros dos grupos, exclamaban “apúrate, que ellos llevan más” (señalando al grupo 1) “no importa, pone cualquiera”, “tení que poner esa” (mirándole las fichas y señalando una que la niña tenía en sus manos y que le servía). Ante esta situación, la examinadora explicó que no importaba quien tuviera más fichas porque no todos tenían la misma cantidad de niños y niñas y, además, no todos sabían jugar. Agregando que lo importante era que aprendiéramos las fracciones y nos divirtiéramos.
Una vez que la investigadora terminó de hablar, el grupo comenzó a quejarse porque el juego era muy difícil y se demoraban mucho, pero ella insistió diciendo “si no intentamos jugar ¿cómo sabremos si aprendieron las fracciones?”. Entre las exclamaciones que se escucharon como respuesta, destacan: “pero tía, si yo se las fracciones pero es que éste es muy difícil” (refiriéndose al juego del dominó), “es que tía, es fome porque algunos niñitos se demoran mucho”, “tía ¿y si los ayudamos a los que les cuesta?”. Ante esta última proposición, la investigadora explicó que no había problema en ayudarse pero la idea era que al menos intentaran poner una ficha solos. Si bien esta última acción se puso en práctica y dio resultado, aún asi, cuatro integrantes del grupo insistieron en el grado de dificultad, sin siquiera intentar poner una ficha, mirando a los amigos y/o amigas de los otros grupos y levantándose de vez en vez a molestarlos.
Pasados unos 18 minutos, y producto que los niños se paraban a cada momento a observar a los otros grupos y hacían más lento el juego, las niñas armaron un juego aparte del dominó, es decir, jugaban el dominó con sus compañeros pero en vista y considerando que ellos demoraban mucho en volver a sus puestos y, por ende, en jugar, ellas empezaron a jugar armando un dominó aparte. En primera instancia, continuaron el juego del dominó, pero más tarde, comenzaron a juntar las fichas según las figuras que se parecían, poniendo una encima de la otra según el dibujo, pero mas tarde, lo hicieron según la cantidad de partes en que se dividían las figuras, sin importar si era cuadrado, triángulo, rectángulo, etc.
Finalmente, este grupo 3 continuó su juego de dominó dividido en dos grupúsculos, uno de 3 niñas y otro de 3 niños.
En cuanto a la cantidad de fichas correctas, el grupo logró ubicar 38 fichas, ya sea con o sin ayuda, de las cuales 24 fueron ubicadas en el grupo grande y 14 en los grupos pequeños. Es preciso destacar que, del total de fichas, sólo 20 fueron ubicadas sin ayuda, mientras que las 18 restantes requirieron de ayuda ya sea de sus pares o de la investigadora.
El juego fue interrumpido por alumnos que estaban jugando cerca del sector y tuvo una duración de 23 minutos aprox., culminando a las 09:57 horas.



  • Plenario274.

Lugar: Gimnasio de la escuela.



Duración: 35 minutos.
El Plenario fue llevado a cabo con los ocho niños y las doce niñas que conformaban el grupo experimental, en el horario destinado a Educación Matemática, aproximadamente entre las 10:20 y las 11:00 horas.
Los días previos a la realización del Plenario, aplicamos nuestra propuesta basada en juegos y solicitamos a la jefa de U. T. P. (Unidad Técnico Pedagógica) de la escuela, un lugar donde pudiésemos realizar nuestro Plenario. Desgraciadamente, no fue posible utilizar ninguna sala cerrada, pero nos facilitaron el gimnasio de la Institución, lugar que, en horas de clases, se encuentra desocupado, excepto por aquellos cursos que realizan sus clases de educación física. En este caso, no nos perjudicaba ningún curso, dado que en dicho horario no había clases. Es por esto que, sin ser un lugar óptimo para la realización del Plenario, cumplía, a nuestro juicio, con ciertos requisitos fundamentales para tal efecto, es decir, un lugar semicerrado, con amplio espacio donde ubicarnos, sin tránsito de gente y con poco ruido, lo que nos daba la suficiente tranquilidad como para realizar esta dinámica grupal y, además, permitiría a niños y niñas sentirse cómodos para tener la libertad de expresar sus pensamientos y sentimientos.
Una vez que culminamos el último juego que formaba parte de nuestra propuesta, preguntamos a niños y niñas si estaban dispuestos a conversar respecto de los juegos que habíamos hecho y de aquello que habían aprendido, a lo que las y los educandos respondieron: “¡¡¡siii!!!”. Al ver que la respuesta de todos fue positiva, les explicamos lo que haríamos y lo que esperábamos de ellos diciendo: “Para comenzar a conversar necesitamos sentarnos en un círculo grande para que todos nos podamos ver”. En el acto, empezaron a ubicarse y nosotras, ya que éramos tres, nos sentamos entre ellos/as, procurando separarnos por 6 o 7 educandos, de manera tal de poder escuchar y prestar atención a todos/as y cada uno/a de ellos/as. Algunos/as se sentaron con las piernas cruzadas y otros sobre sus piernas flectadas.
Una vez que nos ubicamos, les explicitamos: “La idea es hablar de los juegos que hicimos en estos días y de todo lo que ustedes aprendieron” y agregamos “lo que nosotros hablemos es sin nota y nadie más lo sabrá”. Les hicimos saber esto para que se sintieran en confianza y pudieran decir lo que quisieran sin temor a dar respuestas erradas o a ser reprendidos. Ellos/as entendieron nuestro objetivo y nos acompañaron. Finalmente, el Plenario fue realizado al centro del gimnasio, ocupando un espacio aproximado de 2x2 metros cuadrados.
Al inicio, les comentamos que grabaríamos nuestra conversación, mostrándoles la grabadora. Niños y niñas comenzaron a jugar con ésta para familiarizarse con ella y nosotras les dimos algunos minutos para que dijeran lo que quisieran, hasta que se quedaron tranquilos. Luego de esto, iniciamos esta dinámica grupal.
La realización de éste se llevó a cabo fácilmente, aún cuando en ciertas ocasiones los educandos se mostraban inquietos, se movían, se paraban, gritaban y hablaban todos a la vez. En algunos momentos, incluso, se rieron de algunos compañeros y/o compañeras que repetían lo que había dicho una o uno de sus pares, mostrándose muy alegres. En otras oportunidades, en cambio, niños y niñas se mostraban tan comprometidos que, seriamente, completaban la información que estaban entregando los demás.
Durante la dinámica grupal, pudimos observar distintas formas de interacción, tanto verbal como no verbal, por medio de las cuales se comunicaban abiertamente, estableciendo diálogos por medio de conversaciones y discusiones. La forma de comunicación no verbal observada fueron miradas, risas, imitación de gestos, desprecios, entre otras.
Nos hicieron saber lo mucho que les había gustado trabajar y aprender con juegos, lo que destacaron en varias oportunidades, llegando, incluso a establecer comparaciones con la metodología utilizada por la profesora, en las que declararon haberse entretenido más con los juegos de la propuesta que nosotras aplicamos.
La finalización del plenario fue tranquila, dado que durante esta dinámica guiamos y orientamos las conversaciones en momentos que éstas se disipaban, procurando alcanzar a plantear todas las interrogantes que habíamos planificado y escuchar todas las respuestas y comentarios que niños y niñas nos hacían y que eran pertinentes al trabajo realizado. Una vez que terminamos, les dimos las gracias por el trabajo, ante lo cual las y los educandos reaccionaron disconformes porque no jugaríamos más. Pese a esto, se pusieron de pie y regresamos a su sala de clases para realizar la prueba final.



  • Prueba final (post-test)

Lugar: Patio de recreo de la escuela.

Duración: 28 minutos.


Posterior a la aplicación de nuestra propuesta de juego, niños y niñas debieron responder una prueba final, para lo cual se sentaron en sus puestos de costumbre, ubicados de la manera en que se suele trabajar tradicionalmente, es decir, con los bancos mirando hacia el pizarrón y conformados en tres filas. Debido a esto, ambos grupos275 estaban mezclados, no separados por la forma en que habían aprendido y revisado los contenidos.

Durante la aplicación del test final la profesora, al igual que nosotras, se paseó por los puestos ayudando a quienes tenían inconvenientes para resolver sus problemas. Pasados unos diez minutos que había comenzado la prueba, una de las niñas que había trabajado con la profesora la llamó a su puesto para hacerle una pregunta, cuando ella se acercó, le preguntó qué necesitaba y la niña respondió “es que tía no entiendo bien ésta” (señalándole la pregunta tres276). Ella le indicó que debía unir el dibujo con la fracción que correspondía a dicho dibujo pero la niña le insistió diciendo “pero ¿cómo tía?”. La profesora, una vez más, intentó explicarle señalándole la clase en que lo habían visto y especificándole que aparecía en la guía que habían trabajado y, como aún la niña la miraba sin decir palabra, ella se agachó en su puesto y le indicó con su dedo diciendo “ésta va con ésta”. En este momento, la niña tomó su lápiz y unió con una línea lo que su profesora había señalado. Luego de esto, la profesora continuó su supervisión y una de nosotras se acercó al puesto de la pequeña para observar lo que hacía. La niña, sin darse cuenta que la observábamos de cerca, unió las otras dos fracciones y llamó, nuevamente, a su profesora, quien le indicó que estaba mal y, una vez más, le mostró con su dedo la respuesta correcta.

Luego de esto, la profesora continuó pasando por los puestos respondiendo dudas pero sólo a quienes habían trabajado con ella, pues a quienes habían participado en los juegos con nosotras (grupo experimental) nos les respondía y les decía que nos preguntaran a nosotras.

Cuando faltaban unos cinco minutos para culminar el tiempo estipulado para responder sus pruebas, niños y niñas se comenzaron a poner inquietos y a solicitar mucho la ayuda de su profesora, quien se acercaba e indicaba la respuesta correcta, ya sea indicándoles con el dedo o diciéndoles el resultado que debían poner, ayuda que recibieron al menos tres de las y los educandos pertenecientes al grupo control. En una ocasión, uno de los niños no le entendió y volvió a preguntar dos veces más luego que ella había señalado la respuesta, por lo que le llamó la atención diciendo: “¡Pero si ya te dije!, por algo les dije que estudiaran para la prueba, si tú no lo hiciste no es problema mío. Ya no te puedo dar la respuesta”. Ante esta situación, el niño se paró y entregó su prueba. La examinadora, al recibirla le preguntó si estaba bien, si había respondido todo lo que sabía y el niño respondió que si, que ya no sabía más.

Una vez que terminó el tiempo para responder, comenzamos a recoger las pruebas y nos encontramos con la sorpresa que uno de los niños del grupo control estaba con su cabeza agachada, apoyada en la hoja. Al comentarle que el tiempo había terminado y que debía entregar su prueba, el levantó la cabeza, con lágrimas en sus ojos y sus mejillas, y dijo que no podía contestar la pregunta Nº4, que no se acordaba, a lo que la examinadora respondió que no se preocupara, que esto no era con nota y que todos nos olvidábamos alguna vez de ciertas cosas. Pero el niño insistió diciendo: “pero es que la tía Kareen se va a enojar conmigo, porque ella dijo que teníamos que contestar todo”. Ante esta revelación, la examinadora respondió que no importaba, que la tía no se enojaría porque él había hecho su mejor esfuerzo y que, además, no siempre nos acordábamos de todo, que de pronto había cosas que podíamos olvidar. El niño la miró y respondió “pero es que la tía nos dijo que estudiáramos”.
Anexo 13: Registros anecdóticos. Etapa de propuesta.
Lugar: Sala de clases del grupo curso.

Duración del primero: 5 minutos.



Duración del segundo: 50 minutos.


    • Previo a la aplicación de nuestra propuesta, se conversó con la profesora la forma en que trabajaría las fracciones y ella nos señaló que utilizaría guías de trabajo, cuaderno y lápiz. Sin embargo, el primer día de trabajo, luego de revisar los cuadernos de niños y niñas del grupo control, nos dimos cuenta que la profesora había trabajado con papeles lustre, de la misma forma en que lo habíamos hecho nosotras, es decir, las y los educandos tuvieron que doblar los papeles en cierta cantidad de partes, pintar alguna de éstas, pegarlo en sus cuadernos y escribir al lado de los mismos la fracción que representaban. Tal como se muestra en la figura 1.




Figura 1: Ejemplo de trabajo grupo control con papel lustre y plasticina.


    • El segundo día de aplicación de nuestra propuesta al grupo experimental, y luego de haber culminado la hora de clases que habíamos acordado, entré a la sala de clases del curso y la profesora había trabajado con papeles lustres en los que niños y niñas debían graficar, llenando con plasticina, una fracción y luego escribir con números lo que representaba dicha fracción277. Tal como se muestra en la figura 2:





Figura 2: Ejemplo de trabajo grupo control con papel lustre y plasticina
Posteriormente, publicó en el diario mural del aula, los trabajos realizados, excepto los de dos niños que no lograron culminar su trabajo en la hora de clases correspondiente, quienes tuvieron que terminar su tarea durante la hora de clases posterior, en la hora de lenguaje. Durante toda la hora siguiente ambos niños estuvieron practicando fracciones con dichos papeles sin ayuda de la profesora. Al acercarme a pedirles que guardaran los materiales, ambos me respondieron “es que la tía nos dijo que teníamos que terminar esto”, señalando los papeles lustres y la plasticina. A lo que respondí que no importaba, que ahora trabajaríamos en lenguaje y que ellos quedarían retrasados. “No tía, si la tía Kareen dijo que tenía que terminar porque o si no me iba a sacar un 1.0 en la prueba y ella le va a decir a mi mamá que yo no trabajé”, me respondió uno de ellos con una voz y una postura corporal que denotaba su inquietud y preocupación. En este momento pregunté: “¿por qué no trabajaron en la clase?” y uno de ellos respondió “tía, es que la tía Kareen dijo qué había que hacer y nosotros estábamos conversando, entonces ella nos castigó y dijo que nadie nos tenía que decir cómo se hacía porque nosotros no a estábamos escuchando”, “si tía” apoyó el segundo niño “y después ella no nos ayudó. Si yo trabajé, pero no sé cómo se hace”.
Para no seguirlos presionando, me alejé a observarlos desde lejos, mientras esperaba que niños y niñas sacaran sus cuadernos y se dispusieran a trabajar en lenguaje. Al momento, la profesora se acercó a mí y para solicitarme que no tomara en cuenta a esos niños porque ellos no habían hecho caso, por lo que les tocaba trabajar solos ahora. Y yo le indiqué “pero profesora, ellos me dijeron que no sabían lo que tenían que hacer, entonces difícilmente van a poder terminar su trabajo”. “Déjalos no más”, respondió ella “si igual vieron cómo lo hacían sus compañeros. Además, si no aprenden a escuchar ahora... no lo van a hacer nunca”.
Pasados unos veinte minutos, uno de ellos se acercó a la profesora a mostrarle su trabajo, ella lo miró y le dijo “está mal”. El niño agachó su cabeza y se sentó, nuevamente, en su asiento. Posteriormente, se levantó el otro niño a mostrar su trabajo, la profesora lo miró y le indicó que estaba mal, pero este niño preguntó qué estaba mal y la profesora respondió que el resultado no era el mismo que representaba la fracción, que lo arreglara, sin entregar ninguna indicación adicional. El niño volvió a su asiento, sacó la plasticina del papel lustre e intentó hacer el procedimiento al revés, es decir, en vez de graficar y luego escribir el resultado, trató de graficar a partir del resultado que él mismo se había dado. Pasada la mitad de la hora de clases, mientras sus compañeros y compañeras respondían unas preguntas y una vez que la profesora salió del aula, me acerqué nuevamente y les ayudé a terminar sus trabajos, recomendándoles que pidieran ayuda a sus padres en casa, realizando el mismo ejercicio. Cuando la profesora volvió a la sala de clases, ellos mostraron sus trabajos, ella los aprobó, los pegó en el diario mural y les indicó que ahora debían trabajar en lenguaje y que se apuraran porque ya estaban muy atrasados.


    • Finalmente, al revisar los cuadernos de niños y niñas del grupos control, pudimos observar que la profesora del curso utilizó ejercicios en el cuaderno, guías de trabajo, papeles lustre y plasticina. El primer día solicitó a niños y niñas que doblaran los papeles lustre, los pegaran en sus cuadernos y pusieran la fracción al lado del mismo; el segundo día utilizó papeles lustre y plasticina y el tercer día utilizó una guía de trabajo que reforzaba los contenidos trabajados.


Anexo 14: Plenario. Etapa de propuesta.

Gráfica de la posición de los participantes del plenario



A) DESCRIPCIÓN DE LA SITUACIÓN DE PLENARIO

El plenario fue llevado a cabo con ocho niños y doce niñas, de entre 7 y 8 años de edad, pertenecientes a un 2º básico de la Escuela E-10 Cadete Arturo Prat Chacón, en el horario destinado a Educación Matemática, aproximadamente entre las 10:20 y las 11:00 horas.


Las días previos a la realización del plenario, aplicamos nuestra propuesta basada en juegos y solicitamos a la jefa de U. T. P. (Unidad Técnico Pedagógica) de la escuela, un lugar donde pudiésemos realizar nuestro plenario. Desgraciadamente, no fue posible utilizar ninguna sala cerrada, pero nos facilitaron el gimnasio de la Institución, lugar que, en horas de clases, se encuentra desocupado, excepto por aquellos cursos que realizan sus clases de educación física. En este caso, no nos perjudicaba ningún curso. Es por esto que, sin ser un lugar óptimo para la realización del plenario, cumplía, a nuestro juicio, con ciertos requisitos fundamentales para tal efecto, es decir, un lugar semicerrado, con amplio espacio donde ubicarnos, sin tránsito de gente y con poco ruido, lo que nos daba la suficiente tranquilidad como para realizar esta dinámica grupal y, además, permitiría a niños y niñas sentirse cómodos para tener la libertad de expresar sus pensamientos y sentimientos.
Una vez que culminamos el último juego que formaba parte de nuestra propuesta, preguntamos a niños y niñas si estaban dispuestos a conversar respecto de los juegos que habíamos hecho y de aquello que habían aprendido, a lo que las y los educandos respondieron: “¡¡¡siii!!!”. Al ver que la respuesta de todos fue positiva, les explicamos lo que haríamos y lo que esperábamos de ellos diciendo: “Para comenzar a conversar necesitamos sentarnos en un círculo grande para que todos podamos vernos”. En el acto, comenzaron a ubicarse y nosotras, ya que éramos tres, nos sentamos entre ellos/as, procurando separarnos por 6 o 7 educandos, de manera tal de poder escuchar y prestar atención a todos/as y cada uno/a de ellos/as. Algunos/as se sentaron con las piernas cruzadas y otros sobre sus piernas flectadas.
Una vez que nos ubicamos, les explicitamos: “La idea es hablar de los juegos que hicimos en estos días y de todo lo que ustedes aprendieron” y agregamos “lo que nosotros hablemos es sin nota y nadie más lo sabrá”. Les hicimos saber esto para que se sintieran en confianza y pudieran decir lo que quisieran sin temor a dar respuestas erradas o a ser reprendidos. Ellos/as entendieron nuestro objetivo y nos acompañaron. Finalmente, el plenario fue realizado al centro del gimnasio, ocupando un espacio aproximado de 2x2 metros cuadrados.
Para comenzar, les comentamos que grabaríamos nuestra conversación, mostrándoles la grabadora. Niños y niñas comenzaron a jugar con ésta para familiarizarse con ella y nosotras les dimos algunos minutos para que dijeran lo que quisieran, hasta que se quedaron tranquilos. Luego de esto, dimos inicio al plenario.
La realización de éste se llevó a cabo fácilmente, aún cuando en ciertas ocasiones los educandos se mostraban inquietos, se movían, se paraban, gritaban y hablaban todos a la vez. En algunos momentos, incluso, se rieron de algunos compañeros y/o compañeras que repetían lo que había dicho otro/a compañero/a. En otras oportunidades, en cambio, niños y niñas se mostraban tan comprometidos que completaban la información que estaban entregando.
La finalización del plenario fue tranquila, dado que durante esta dinámica guiamos y orientamos las conversaciones en momentos que éstas se disipaban, procurando alcanzar a plantear todas las interrogantes que habíamos planificado y escuchar todas las respuestas y comentarios que niños y niñas nos hacían y que eran pertinentes al trabajo realizado. Una vez que terminamos, les dimos las gracias por el trabajo, ante lo cual las y los educandos reaccionaron disconformes porque no jugaríamos más. Pese a esto, se pusieron de pie y regresamos a su sala de clases para realizar la prueba final.
B) PLENARIO

Al comenzar, luego de explicitar a las y los educandos lo que haríamos, el objetivo del trabajo y que los grabaríamos, nos sentamos en círculo y les pedimos que dijeran sus nombres en voz alta para reconocer sus voces al escucharlos.


Los participantes fueron los siguientes:

  • Educandos:

  1. Aarón (A)

  2. Andrés (An)

  3. Bárbara (Ba)

  4. Benjamín (B)

  5. Catalina (C)

  6. Daniela (D)

  7. Fernanda (Fe)

  8. Francisca (F)

  9. Gabriel (G)

  10. Karla (K)

  11. Marco (M)

  12. María Fernanda (MF)

  13. María Jesús (MJ)

  14. Matías (Ma)

  15. Michelle (Mi)

  16. Miguel (Mig)

  17. Scarlette (S)

  18. Tomás (T)

  19. Verónica (V)

  20. Victoria (Vi)

  • Examinadoras: (E)


E: Muy bien niños y niñas, como ya jugamos tres días, necesitamos conversar sobre las actividades que hemos realizado, las cosas que aprendimos, cómo lo pasamos, cómo aportamos a cada juego, etc. ¿Les parece que comencemos por recordar los juegos que hicimos?

Grupo: (gritan a coro) ¡SI...!



E: Muy bien. ¿Quién recuerda qué juegos hicimos?

F: ¡Yo tía! (levantando su brazo y su dedo índice) ¡Yo me acuerdo!



E: Bien Francisca ¿qué juego recuerdas?

F: mmm... jugamos a muchas cosas (responde rascando su cabeza y mirando al frente, hacia el fondo del gimnasio)



E: Si... ¿recuerdas alguna de ellas?

F: mmm... ¡si! (exclama tajantemente elevando su tono de voz) Al papel, a doblarlo y a mmm...



E: Ya, jugamos a “origami de fracciones”

F: ¡Yo tía! (grita alzando su dedo índice y espera a que la examinadora la mire para responder) También jugamos en los grupos y con las fichas.



E: Si, también jugamos a “a dominar fraccionando”

B: Si, también jugamos a correr y encontrar unas fichas y después teníamos que tirar las pelotas.



E: Bien, jugamos a “fraccipelotas”.

Vi: Sí, y también jugamos a eso de la masita. ¿Cómo se llamaba tía?



E: “masitas de fracción” Victoria.

V: Sí, y a ese de pegar las fichas en la hoja que tenía dibujos de distintos portes.



E: Muy bien, ese era “fracciarmando”. Parece que los recordamos todos. Pero ¿sólo jugamos?

MJ: Si, y también... y también aprendimos cosas.

K: Tía, pero faltó ese de los grupos... ese que nos agachábamos.

E: Tienes razón Karla, faltaba “cuerpo y fracción”. Muy bien, me estaban diciendo que aprendieron cosas pero... ¿qué aprendieron?

B: (indica con su mano en alto) Yo tía. Yo quiero contestar.



E: Bien ¿qué aprendiste tú?

B: Eh... cómo se hacen las fracciones.

Vi: (levantando su mano) yo tía.

E: Ya Victoria ¿qué aprendiste tú?

Vi: Cómo se hacen las fracciones también.



E: Ya, ¿como se hacen las fracciones?

Vi: Con números poh’ tía.

V: Tía (levantando su mano), yo aprendí a hacer las fracciones con números.

A: Yo aprendí que... que las fracciones yo creía que eran más difíciles, pero son fáciles, o sea, fue fácil para mí hacerlas así jugando.

MJ: Yo aprendí que las fracciones son más fáciles que difíciles y que...

MF: Tía (indica con su mano en alto), yo aprendí que las fracciones igual se hacían con cuadrados y con los círculos y que se dividían en cuadros.

B: Si tía, que podemos dibujarlas.

F: Sí tía, yo aprendí a hacer las fracciones.



E: Muy bien, aprendimos a hacer las fracciones y a dibujarlas pero ¿quién podría decirnos qué es una fracción?

Ma: Yo tía (levantando ambas manos y su cuerpo hasta quedar sentada sobre sus rodillas). Son números que... son números que se escriben así uno arriba y otro abajo.

MJ: Tía, es que las fracciones son cuando hay un dibujo y están con dos pintados y son cuatro hay que poner el número... (al nombrar los números dos y cuatro muestra con sus dedos la cantidad)

A, Ma y B: el número correcto.



E: Si, pero ¿cuál sería el número correcto?

MJ: el de arriba sería dos pintados y el de abajo sería cuántos hay, y son cuatro (al indicar abajo mueve su mano horizontalmente imitando la línea fraccionaria).

Fe: Tía, es que el número de arriba es dos y el de abajo es cuatro.

K: Tía (expresa con tono tímido) ese se llamaba “dos cuartos” ¿cierto?



E: (mueve la cabeza en señal de aprobación) ¿Y por qué se llamaba “dos cuartos”?

A: Porque tenía dos pintados y se dividía en cuartos.

M, Ma, Mig y B: (se miran y ríen)

Ma: ¡¡¡En cuatro!!! (corrige)

A: Si tía, y si se divide en ocho se llama “un octavo”.

An: Si, cuando le pintas uno pero... ¿cuándo le pintas dos?

A: Ah! Se llamaría “dos octavos” poh.

F: Si, igual que en el colegio que hay dos octavos.



(El grupo ríe)

T: Tía, pero... ¿cómo se llamaba el número de arriba?

MF: Numerador.

M: Si, el de arriba es el numerador.



E: Si, el número de arriba se llama numerador ¿y el de abajo?

Mig: Denominador.



E: Perfecto ¿y qué nos indica el numerador?

Mi: Yo (levantando la mano) cuántos están pintados. El numerador, el que se pone arriba, es el que nos dice los pintados y...

G: También cuando nos agachamos.

F: Y también cuando le hicimos los puntitos a las masitas ¿cierto? (exclama rápidamente y mira a una de las examinadoras, quien conciente con la cabeza)

Ba: también cuando es de otro color.

Vi: Tía, también ese que decía cuántas pelotitas tenías que tirar.



E: Ya sabemos que nos indica el numerador ¿y el denominador?

V: Tía... cuántas partes están separadas.

D: En cuantas partes se dividen los dibujos.

G: ¡Si! Ese es el denominador y...

K: Esas partes son iguales... son del mismo tamaño.

E: Bien, entonces una de las características de las fracciones es que dividen una figura en partes iguales.

Mig: Tía es como dividir, porque igual el dibujo lo separamos en partes iguales.



E: Si Miguel. ¿Qué más nos pueden contar de las fracciones?

G: Que son así como... así como las divisiones porque separan la figura en puras partes iguales.

An: Tía (levantando la mano y con un tono pausado en su voz) Es que las fracciones nos dicen en cuantas partes se divide y cuáles son distintas, porque a veces nos agachamos, a veces las pintamos y...

C: También las marcamos con el lápiz.

D: Si tía, y también que uno es el numerador y el otro es el denominador y que... que son partes iguales y... (se queda pensativa) y que podemos decir de otras formas los distintos.

(Niños y niñas quedan en silencio mirando a las examinadoras)

E: Muy bien, ya sabemos qué aprendieron, ahora necesitamos saber cuál fue el juego que más les gustó.

S: (señala apresuradamente) A mí me gustó ese de las piezas que tuvimos que poner en las hojas que ustedes nos dieron. Ese de armar.

Ma: Si ese de los cuadritos que eran de dos colores.

G: si tía, pero a mi me gustó más ese que teníamos que correr.

Ma: ¡Si, ese! (gesticula con su cara y sus brazos imitando el acto de correr)

K: No tía, ese que nos juntábamos y nos teníamos que agachar.

D: ¡No...! Ese que jugamos con la masita.

E: ¿Por qué les gustó ese juego?

Ma: Porque fue entretenido, porque me gusta pegar.

S: Porque a mí me gusta armar cosas y ahí teníamos que poner los papeles en los dibujos y había algunos que no eran del mismo porte y entonces nosotros teníamos que saber dónde iban y armarlos.

T: A mí me gustó ese que teníamos que correr porque en ese jugamos y teníamos que escribir en el papel los números y los dibujos.

Vi: Si, porque primero teníamos que correr y encontrar las fichas y... y después tirábamos las pelotitas y las poníamos en las cajas si estaban bien.

Mi: Tía, a mí me gustó ese de los grupos porque nos teníamos que agachar. Ese de juntarse.

C: Si tía, pero ese que dice la Michelle fue entretenido pero no tan entretenido como los otros, porque había algunos que no tenían todos los niños y faltaban para hacerlo.

MJ: Tía, pero ese igual era más entretenido que el que teníamos que juntar los dibujos con los números.

An: Sí, todos fueron entretenidos pero ese de los dominós fue menos entretenido que los otros.

E: ¿Qué juego era ese?

MJ: Ese que jugamos sentados, que algunos estaban con usted, otros con las otra tía y otros con la otra tía. Que estábamos sentados en el suelo y teníamos que juntar los dibujos con las fracciones.



E: ¡Ah! El dominó

A: Si ese. Es que estábamos sentados.

M: Si, es que se demoraban mucho (inquieto, mueve sus piernas y hace un ademán su mano derecha, moviéndola desde su cuerpo hacia el frente, desde abajo hacia atrás).

C: Sí tía y ese era más difícil.



E: ¿Por qué?

(El grupo queda en silencio y algunos dicen pensativos “¡Ehh!”, “mmm...”, pero nadie responde)

E: ¿No saben porque era más difícil?

F: Es que... se demoraban mucho y...

K: Tía, es que algunos niños no jugaban nunca y las ponían mal.

D: Tía, y también porque se ponían a jugar y no veían lo que hacían los otros.

An: Tía, es que yo me demoré porque no entendía bien.

MF: Si tía, yo tampoco entendía bien.



E: ¿Y qué era lo que no entendían?

An: Es que yo no conocía ese juego y... (queda en silencio pensativo)



E: Pero ¿por qué no entendías?

An: Porque yo creía que... eh.... Es que yo no sabía jugar y algunos niños si y me apuraban.

MF: Si, decían que jugaran rápido.

E: Pero ¿entendieron el juego?

MF: Después si, porque a mí me ayudaban y... y después yo entendí y jugué sola.

An: Si tía, es que yo primero no entendí, pero después si y...

A: (interrumpe y expresa pausadamente) Tía, es que el Andrés no sabía jugar y yo le decía cuál tenía que poner y después él la ponía solo.

An: Si tía, porque después yo entendí.

E: Bien. ¿Le cambiarían algo a alguno de los juegos?

K: No, a mí me gustaron todos (afirma tajantemente y cruza sus brazos al terminar).

G: Correr, a mi me gusta correr (mueve sus manos, balancea su cuerpo y mueve su cabeza hacia los lados mientras habla).

B: Si tía, fue corto el de correr.

Fe: Nada, a mi me gustaron todos.

V: Tía es que algunas veces los niños eran muy desordenados y no nos dejaban escuchar.



E: Bien, entonces ¿qué cambiaríamos?

F: Nada, es que ellos siempre nos molestan.

Vi: Pero la tía preguntó de los juegos ¿cierto tía?

E: Si Victoria. Necesitamos saber qué cambiarían de los juegos.

B: Nada.


F: No, nada.

A: ¡Si! ¡A las niñas! (expresa con tono burlón, alzando la voz y moviendo sus manos suavemente, remedando ciertos movimientos de las niñas, tales como la forma de caminar y de arreglarse el pelo. Los varones sueltan una risotada y las niñas se miran con rostros de desagrado, comentando ¡que pesado!, ¡Ya el pesadito!, ¡el Aarón siempre hace los mismo! Mientras hablan se miran entre ellas y hacen algunos desprecios a los varones que ríen)



E: Ya, volvamos a nuestro trabajo. ¿Qué fue lo que más les gustó de los juegos?

G: Correr.

M: Sí, correr.

Ma: Jugar.

V: Tirar las pelotitas y encontrar esos papeles que estaban escondidos (imita un cuadrado con sus manos)

K: Pintar

G: ¡No!, que jugamos en el patio

M: Y en el gimnasio (grita, mientras se recuesta hacia atrás y vuelve a su posición original)

Ba: Tía, a mi me gustó aprender las fracciones haciendo juegos.

K: A mi me gustó que jugamos y aprendimos cosas nuevas.

D: Y que también jugamos en grupo.

F: A encontrar las cosas y... mmm... (se queda en silencio mirando hacia el fondo del gimnasio)

MJ: Sí, y aprendimos sin hacer tareas

MF: Fue entretenido

Ma: Si, mucho más entretenido que con la tía Kareen.

E: ¿Por qué más entretenido que con la tía Kareen?

Ma: Porque la tía nunca nos hace juegos.

F: Si, y también porque hacemos puras tareas.

M: Y también con la tía Kareen tenemos que estar puro sentados.



E: Pero nosotros también estuvimos sentados en algunos juegos.

M: Si, pero nos parábamos y era más entretenido porque...

B: Tía, es que como jugamos y no hicimos tareas...

F: Si, y también podíamos hablar y jugar.



(El grupo queda en silencio y Francisca interrumpe dicho silencio con voz fuerte y fraseando rápidamente)

F: ¿Tía, cuándo vamos a jugar de nuevo?



E: ¿Por qué preguntas eso Francisca?

F: Porque me gustaron los juegos que hicimos.



E: Y ¿cuál fue el que más te gustó?

F: Ese de armar (responde apresuradamente)

V: ¡sí...!, el de las fichas fue super entretenido.

E: ¿Por qué te pareció entretenido Verónica?

V: Porque me gusta pegar y poner cosas.



E: De acuerdo, ¿alguien más quiere decir lo que más le gustó de los juegos o el juego que más le gustó?

(El grupo queda en silencio)

E: ¿Y del juego que menos les gustó?

Ba: Ese de los grupos, porque había algunos que no tenían todos los niños y faltaban para hacerlo.

K: Mmmmm.. ese de juntarse....mmm

E: ¿Por qué?

K: Es que... mmm... (Se queda pensativa un momento y luego responde) Es que todos fueron entretenidos pero ese fue el menos entretenido que los otros (refiriéndose al juego “cuerpo y fracción”)



E: ¿Cómo es eso?

K: Mmm.. Fue menos entretenido.



E: ¿Y qué hubieses cambiado para que fuera más entretenido?

K: Mmm... no sé... ehh (se sienta con las piernas flexionadas y las manos bajo su mentón).



E: ¿Y los demás? ¿Qué le cambiarían a los juegos para que fueran más entretenidos?

Fe: Nada tía.

G: Que sean más largos.

A: Tía, yo haría que corriéramos más.



(Nuevamente el grupo queda en silencio)

E: Ya. Ahora cada uno de nosotros va a decir cómo trabajó en las actividades.

Mig: ¿cómo tía? ¿Así si se portó bien o mal?



E: Puede ser, pero además de eso, es importante saber si escuchó las instrucciones, si ayudó a sus compañeros en los juegos, si participó con ánimo, si hizo su mayor esfuerzo para trabajar, si aprendió...

Mig: Ah! Yo tía si trabajé y hice todo lo que ustedes decían, pero también molesté en algunos juegos, pero igual trabajé.

An: Mmmm... Yo trabajé.

A: Y yo.


C: Yo trabajé pero... mmm... (toca su cara moviendo sus dedos uno a uno) Es que igual molesté un poco al principio, pero después me porté bien (alza su tono de voz), porque yo le hice caso a las tías (mira fijamente a tres compañeros varones que tenía en frente)

Mig: (mira a Catalina y dice con voz fuerte o alzada) Pero si yo dije que molesté poh... pero igual trabajé.

A: Si, y además, igual algunas veces las tías nos decían que podían conversar en los juegos y cuando yo juego y converso yo.... igual yo aprendí.

T: Si poh, y además tú siempre decí que nosotros nos portamos mal y tú te hací la santita y también te portai mal.



E: Momento. Dijimos que cada uno iba a decir cómo trabajó en las actividades, así que concentrémonos en pensar cómo lo hicimos nosotros y no hablemos de lo que hizo el resto ¿bien?

D: Ya. ¡Yo tía! (se queda en silencio esperando la aprobación de la examinadora para hablar, quien mueve la cabeza en señal de aprobación). Es que yo encuentro que me porté bien porque yo jugué todos los juegos así como ustedes decían y... y también yo no hice desorden.

K: Si tía, yo me porté bien.

MF: Y yo también.

MJ: (Exclama con voz de reproche) Es que tía, todos van a decir que se portaron bien y yo vi que habían algunos niñitos que se portaban mal porque no hacían caso.

F: Ya, pero la tía dijo que había que decir de uno, no de los demás ¿cierto tía?



E: Cierto Francisca.

Ma: Tía, yo me desordené un poco en algunos juegos, pero igual jugué y aprendí eso de las fracciones.

Mi: Yo... mmm... no sé.

M: Tía, yo jugué todos los días pero ¿cierto que hablar no era portarse mal? Porque yo hablaba con mis amigos pero no me portaba mal.

Fe: Si, tía, yo igual hablaba con las chiquillas pero trabajamos bien.

Ba: Si, porque hacíamos lo que ustedes decían y... mmm... pero fue entretenido.



E: Que bien. Y ¿les gustó aprender fracciones con juegos?

B: Si, porque aprendimos y jugamos.

M: Si, porque el juego era de fracciones.

V: Tía, fue entretenido. A mi me gustó jugar con las pelotas y correr en el gimnasio... y en el patio (agrega raudamente).



(Nuevamente el grupo queda en silencio y se cumple el tiempo estipulado para el plenario)

E: Que bueno que les hayan gustado los juegos y hayan aprendido fracciones. Muchas gracias por haber trabajado tan bien como lo hicieron y por conversar con nosotras.

(En este momento se dio término a la actividad, nos ordenamos y nos dirigimos a la sala de clases para realizar el post-test)

Anexo 15: Tabla de vaciado de datos Plenario.



Propuesta

Juegos

Percepciones

Positivas



Percepciones

negativas



Cambios

Percepciones

Positivas



Percepciones negativas

Cambios

Juegos más preferidos

Juegos menos preferidos

[cantidad de juegos]



mmm... jugamos a muchas cosas.
[aprendizaje]

... y también aprendimos cosas.
[aprendizaje y juego]

...aprendimos y jugamos.
...las fracciones yo creía que eran más difíciles, pero son fáciles, o sea, fue fácil para mí hacerlas así jugando.
[entretenido]

Tía, fue entretenido.
Fue entretenido

...me gustaron los juegos que hicimos.
[elemento utilizado en juegos]

A mi me gustó jugar con las pelotas...
[actividad física]

y correr...
[espacio físico]

...en el gimnasio... y en el patio.
¡No!, que jugamos en el patio.
Y en el gimnasio
[metodología]

...me gustó aprender las fracciones haciendo juegos.
...me gustó que jugamos y aprendimos cosas nuevas.
Sí, y aprendimos sin hacer tareas.
Si, mucho más entretenido que con la tía... Porque la tía nunca nos hace juegos.
Si, y también porque hacemos puras tareas.
Y también con la tía... tenemos que estar puro sentados.

(nosotros también estuvimos sentados en algunos juegos) Si, pero nos parábamos y era más entretenido porque...


Tía, es que como jugamos y no hicimos tareas...
Si, y también podíamos hablar y jugar.
Si, y además, igual algunas veces las tías nos decían que podían conversar en los juegos y cuando yo juego y converso yo.... igual yo aprendí.
[acciones permitidas]

Y también con la tía... tenemos que estar puro sentados.

(nosotros también estuvimos sentados en algunos juegos) Si, pero nos parábamos y era más entretenido porque...


Si, y también podíamos hablar y jugar.

[actividad física]

Tía, yo haría que corriéramos más.
[duración temporal]

Que sean más largos.


[ningún cambio]

No, a mí me gustaron todos.

Nada, a mi me gustaron todos.

Nada.

No, nada.

Nada tía.


Fue entretenido
[actividad física]

Correr.
Sí, correr.
[práctica del juego]

Jugar.
[objeto]

Tirar las pelotitas y encontrar esos papeles que estaban escondidos.
[actividad/acción ejecutada]

...encontrar esos papeles que estaban escondidos.
Pintar
A encontrar las cosas...
[espacio físico]

¡No!, que jugamos en el patio.
Y en el gimnasio
[metodología]

...me gustó aprender las fracciones haciendo juegos.
...me gustó que jugamos y aprendimos cosas nuevas.
Si, mucho más entretenido que con la tía... Porque la tía nunca nos hace juegos.
Si, y también porque hacemos puras tareas.
Y también con la tía... tenemos que estar puro sentados.

(nosotros también estuvimos sentados en algunos juegos) Si, pero nos parábamos y era más entretenido porque...


[tipo de juego: grupal]

Y que también jugamos en grupo.

[corto tiempo]

...fue corto el de correr.
[poca actividad física]

(no le gustó el dominó porque)...Es que estábamos sentados.

[molestia por compañeros]

Tía es que algunas veces los niños eran muy desordenados y no nos dejaban escuchar.


[ningún cambio]

No, a mí me gustaron todos.

Nada, a mi me gustaron todos.

Nada.

No, nada.

Nada tía.
[mayor actividad física]

Correr, a mi me gusta correr

Si tía, fue corto el de correr.

Tía, yo haría que corriéramos más.
[compañeros]

Nada, es que ellos siempre nos molestan.
[compañeras]

¡Si! ¡A las niñas!



[fracciarmando]

A mí me gustó ese de las piezas que tuvimos que poner en las hojas que ustedes nos dieron.
Ese de armar.
Si ese de los cuadritos que eran de dos colores.
Porque a mí me gusta armar cosas y ahí teníamos que poner los papeles en los dibujos y había algunos que no eran del mismo porte y entonces nosotros teníamos que saber dónde iban y armarlos.
¡Sí...!, el de las fichas fue super entretenido.

Porque me gusta pegar y poner cosas.
[fraccipelotas]

...a mi me gustó más ese que teníamos que correr.
¡Si, ese!
A mí me gustó ese que teníamos que correr porque en ese jugamos y teníamos que escribir en el papel los números y los dibujos.
Si, porque primero teníamos que correr y encontrar las fichas y... y después tirábamos las pelotitas y las poníamos en las cajas si estaban bien.
[cuerpo y fracción]

No tía, ese que nos juntábamos y nos teníamos que agachar.
Tía, a mí me gustó ese de los grupos porque nos teníamos que agachar. Ese de juntarse.
[masitas de fracción]

...Ese que jugamos con la masita.

Porque fue entretenido, porque me gusta pegar.

[comparación entre cuerpo y fracción y otros]



Si tía, pero ese que dice la Michelle fue entretenido pero no tan entretenido como los otros, porque había algunos que no tenían todos los niños y faltaban para hacerlo.
[comparación cuerpo y fracción y a dominar fraccionando]

Tía, pero ese igual era más entretenido que el que teníamos que juntar los dibujos con los números.



[cuerpo y fracción]

Si tía, pero ese que dice la Michelle fue entretenido pero no tan entretenido como los otros, porque había algunos que no tenían todos los niños y faltaban para hacerlo.
Ese de los grupos, porque había algunos que no tenían todos los niños y faltaban para hacerlo.
...ese de juntarse....

Es que todos fueron entretenidos pero ese fue el menos entretenido que los otros

Fue menos entretenido.

[a dominar fraccionando]



Tía, pero ese igual era más entretenido que el que teníamos que juntar los dibujos con los números.
Sí, todos fueron entretenidos pero ese de los dominós fue menos entretenido que los otros.
Ese que jugamos sentados, que algunos estaban con usted, otros con las otra tía y otros con la otra tía. Que estábamos sentados en el suelo y teníamos que juntar los dibujos con las fracciones.
...Es que estábamos sentados.
...se demoraban mucho
...ese era más difícil.
... se demoraban mucho...
...algunos niños no jugaban nunca y las ponían mal.
...porque se ponían a jugar y no veían lo que hacían los otros.
...es que yo me demoré porque no entendía bien.
...yo tampoco entendía bien.

Es que yo no conocía ese juego y... .... Es que yo no sabía jugar y algunos niños si y me apuraban.
Si, decían que jugaran rápido.
[comprensión del juego a dominar fraccionando] Después si, porque a mí me ayudaban y... y después yo entendí y jugué sola.

Si tía, es que yo primero no entendí, pero después si y...

Tía, es que el Andrés no sabía jugar y yo le decía cuál tenía que poner y después él la ponía solo.

Si tía, porque después yo entendí.




Aprendizaje

Interacción

Autoevaluación

Definiciones

Relaciones

Comparaciones

Interacción positiva

Interacción negativa

Lenguaje verbal

lenguaje no verbal

Aspectos positivos

aspectos negativos

[contenidos generales]

...el juego era de fracciones.

... cómo se hacen las fracciones.

Cómo se hacen las fracciones también.

(las fracciones se hacen...) Con números poh’ tía.



...yo aprendí a hacer las fracciones con números.

Yo aprendí que... que las fracciones yo creía que eran más difíciles, pero son fáciles, o sea, fue fácil para mí hacerlas así jugando.

Yo aprendí que las fracciones son más fáciles que difíciles y que...

...yo aprendí que las fracciones igual se hacían con cuadrados y con los círculos y que se dividían en cuadros.

...que podemos dibujarlas.

...yo aprendí a hacer las fracciones.
[concepto de fracción]

Son números que... son números que se escriben así uno arriba y otro abajo.

...las fracciones son cuando hay un dibujo y están con dos pintados y son cuatro hay que poner el número...

El número correcto.

Es que las fracciones nos dicen en cuantas partes se divide y cuáles son distintas, porque a veces nos agachamos, a veces las pintamos y...

...las marcamos con el lápiz.

...y también que uno es el numerador y el otro es el denominador y que... que son partes iguales y... y que podemos decir de otras formas los distintos.
[características de una fracción]

Esas partes son iguales... son del mismo tamaño.

Es que las fracciones nos dicen en cuantas partes se divide y cuáles son distintas, porque a veces nos agachamos, a veces las pintamos y...

...las marcamos con el lápiz.

...uno es el numerador y el otro es el denominador y que... que son partes iguales y... y que podemos decir de otras formas los distintos.
[identificación de las partes constituyentes de una fracción]

...y también que uno es el numerador y el otro es el denominador...

...el de arriba sería dos pintados y el de abajo sería cuántos hay, y son cuatro.

Tía, es que el número de arriba es dos y el de abajo es cuatro.

... ¿cómo se llamaba el número de arriba?

Numerador.

Si, el de arriba es el numerador.

Si, el número de arriba se llama numerador ¿y el de abajo?

Denominador.

¡Si! Ese es el denominador y...
[definición de las partes constituyentes de una fracción]

(el numerador indica) cuántos están pintados. El numerador, el que se pone arriba, es el que nos dice los pintados y...



También cuando nos agachamos.

Y también cuando le hicimos los puntitos a las masitas ¿cierto?

...también cuando es de otro color.

...decía cuántas pelotitas tenías que tirar.
(el denominador indica) ... cuántas partes están separadas.

En cuantas partes se dividen los dibujos.
[nomenclatura]

...ese se llamaba “dos cuartos”...

Porque tenía dos pintados y se dividía en cuartos.

...y si se divide en ocho se llama “un octavo”.

Si, cuando le pintas uno pero... ¿cuándo le pintas dos?
Ah! Se llamaría “dos octavos” poh.

[aprendizaje y juego]

...aprendimos y jugamos.
...me gustó aprender las fracciones haciendo juegos.
...me gustó que jugamos y aprendimos cosas nuevas.
[aprendizaje sin tareas]

Sí, y aprendimos sin hacer tareas
[nomenclatura con vida cotidiana]

...igual que en el colegio que hay dos octavos.
[entre acciones de los juegos]

Es que las fracciones nos dicen en cuantas partes se divide y cuáles son distintas, porque a veces nos agachamos, a veces las pintamos y...

...las marcamos con el lápiz.
...es el que nos dice los pintados y...
También cuando nos agachamos.
Y también cuando le hicimos los puntitos a las masitas ¿cierto?
...también cuando es de otro color.
...decía cuántas pelotitas tenías que tirar.
[hablar y aprender]

Si, y además, igual algunas veces las tías nos decían que podían conversar en los juegos y cuando yo juego y converso yo.... igual yo aprendí.


[comparación fracción/divi-sión]

Tía es como dividir, porque igual el dibujo lo separamos en partes iguales.
Que son así como... así como las divisiones porque separan la figura en puras partes iguales.

Si, y también podíamos hablar y jugar.
Si, y además, igual algunas veces las tías nos decían que podían conversar en los juegos y cuando yo juego y converso yo.... igual yo aprendí.
[apoyo con corrección de terminología]

Porque tenía dos pintados y se dividía en cuartos.

(se miran y ríen)

¡¡¡En cuatro!!! (corrige)

[rechazo a conducta de pares del género contrario]

Tía es que algunas veces los niños eran muy desordenados y no nos dejaban escuchar.
...es que ellos siempre nos molestan.
¡Si! ¡A las niñas! (expresa con tono burlón, alzando la voz y moviendo sus manos suavemente, remedando ciertos movimientos de las niñas, tales como la forma de caminar y de arreglarse el pelo. Los varones sueltan una risotada y las niñas se miran con rostros de desagrado, comentando ¡que pesado!, ¡Ya el pesadito!, ¡el Aarón siempre hace los mismo! Mientras hablan se miran entre ellas y hacen algunos desprecios a los varones que ríen)
[poca atención]

...porque se ponían a jugar y no veían lo que hacían los otros.
[presión ejercida por pares]

...Es que yo no sabía jugar y algunos niños si y me apuraban.
Si, decían que jugaran rápido.
[discusiones]

Yo trabajé pero... es que igual molesté un poco al principio, pero después me porté bien, porque yo le hice caso a las tías (mira fijamente a tres compañeros varones que tenía en frente)
(mira a Catalina y dice con voz fuerte) Pero si yo dije que molesté poh... pero igual trabajé.
Si poh, y además tú siempre decí que nosotros nos portamos mal y tú te hací la santita y también te portai mal.

[corrección de terminología]



Porque tenía dos pintados y se dividía en cuartos.
¡¡¡En cuatro!!! (corrige)
[presiones para jugar rápido en juego a dominar fraccionando]
[reprimendas]
[burlas]

[comentarios por actitudes fastidiosas]



¡Si! ¡A las niñas! (expresa con tono burlón, alzando la voz...).

(Los varones sueltan una risotada y las niñas se miran con rostros de desagrado, comentando ¡que pesado!, ¡Ya el pesadito!, ¡el Aarón siempre hace los mismo!...)

[risas]
[miradas]
[expresiones en sus rostros]
[imitación de gestos]
[desprecios]

¡Si! ¡A las niñas! (...moviendo sus manos suavemente, remedando ciertos movimientos de las niñas, tales como la forma de caminar y de arreglarse el pelo... las niñas se miran con rostros de desagrado... se miran entre ellas y hacen algunos desprecios a los varones que ríen)

[trabajo]

Ah! Yo tía si trabajé y hice todo lo que ustedes decían, pero también molesté en algunos juegos, pero igual trabajé.
...Yo trabajé.
Pero si yo dije que molesté poh... pero igual trabajé.
Yo trabajé pero... es que igual molesté un poco al principio, pero después me porté bien, porque yo le hice caso a las tías.
[portarse bien]

Yo trabajé pero... es que igual molesté un poco al principio, pero después me porté bien, porque yo le hice caso a las tías.
...yo encuentro que me porté bien porque yo jugué todos los juegos así como ustedes decían y... y también yo no hice desorden.
...yo me porté bien.
[hacer lo que señala el adulto]

...si trabajé y hice todo lo que ustedes decían, pero también molesté en algunos juegos, pero igual trabajé.
Si, y además, igual algunas veces las tías nos decían que podían conversar en los juegos y cuando yo juego y converso yo.... igual yo aprendí.
...hacíamos lo que ustedes decían y... pero fue entretenido.
[participación]

...yo jugué todos los días pero ¿cierto que hablar no era portarse mal? Porque yo hablaba con mis amigos pero no me portaba mal.
Si, tía, yo igual hablaba con las chiquillas pero trabajamos bien.
[participación y aprendizaje]

...yo me desordené un poco en algunos juegos, pero igual jugué y aprendí eso de las fracciones.
[aprendizajes logrados]

...yo aprendí a hacer las fracciones con números.
Yo aprendí que... que las fracciones yo creía que eran más difíciles, pero son fáciles, o sea, fue fácil para mí hacerlas así jugando.


[portarse mal]

Yo trabajé pero... es que igual molesté un poco al principio, pero después me porté bien, porque yo le hice caso a las tías.
[entendido como: molestar]

...también molesté en algunos juegos pero igual trabajé.
Pero si yo dije que molesté poh... pero igual trabajé.
Yo trabajé pero... es que igual molesté un poco al principio, pero después me porté bien...
[entendido como: hacer desorden]

...yo encuentro que me porté bien porque yo jugué todos los juegos así como ustedes decían y... y también yo no hice desorden.
[entendido como: no hacer caso]

...Es que tía, todos van a decir que se portaron bien y yo vi que habían algunos niñitos que se portaban mal porque no hacían caso.
[“hacerse la santita” v/s portarse mal]

...tú siempre decí que nosotros nos portamos mal y tú te hací la santita y también te portai mal.





1 DELORS, Jacques. La Educación encierra un Tesoro. Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI. Santiago, Ediciones UNESCO, 1997.

2 VIGOTSKY, Lev. “El desarrollo de los procesos psicológicos superiores”. Barcelona.: crítica. P. 142

3 Ibídem

4 Unidad 3: Afecto, juego, comunicación y valores. Bloque 2: “La importancia del juego en los niños y las niñas”. En http://www.conevyt.org.mx/cursos/puel/cursos/enh/index.php?f=modulo/contenido/libro/enhu3/enhu3t2.htm

5 Ibídem.

6 LÓPEZ, A.; PARADA, A.; y, SIMONETTI, F. “Introducción a la psicología de la comunicación: textos y ejercicios”.  Ed. Universidad Católica de Chile. Santiago, Chile. 1984. p.122

7 PNUD. Desarrollo Humano en Chile. Más sociedad para gobernar el futuro. PNUD. Santiago, Chile, 2000. p. 28.

8 VIDAL, Rafael. La historia y la postmodernidad.[en línea]

<http://www.ucm.es/info/especulo/numero13/finhisto.html> [consulta: 23 mayo 2006].

9 Con el término “políticas económicas desarrollistas” nos referimos a aquellas políticas estatales e institucionales que, en teoría, propenden al desarrollo del país, las cuales, desgraciadamente, no han cumplido su objetivo a cabalidad.

10 DELORS, Jacques. La Educación encierra un Tesoro. Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI. Santiago, Ediciones UNESCO, 1997.



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