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UNIVERSIDAD DE CHILE

Facultad de Ciencias Sociales

Departamento de Educación



EL JUEGO COMO ESTRATEGIA PEDAGÓGICA:

UNA SITUACIÓN DE INTERACCIÓN EDUCATIVA.

Seminario para Optar al Título de Educadora de Párvulos y Escolares Iniciales



INTEGRANTES

MARIANA CAMPOS ROCHA

INGRID CHACC ESPINOZA

PATRICIA GÁLVEZ GONZÁLEZ



PROFESORA GUÍA

LORENA ANTEZANA BARRIOS.




Santiago, Chile

2006
DEDICATORIAS

Con amor, a todos aquellos soles que llenaron de luz esta travesía”



Mariana

Esta tesis está dedicada a mi amada familia, que me ha acompañado y apoyado en todos los momentos en que la he necesitado.

A mis padres, por su incansable confianza, dedicación y amor. A mis hermanos, simplemente, por estar conmigo.

A Patricio, mi marido, por su paciencia y su amor, y por permanecer a mi lado durante toda esta etapa de formación personal y profesional; y, especialmente, a mi hija Isidora, quien en su infinita inocencia llenó mi vida con el amor, la paz y la alegría que tanto necesitaba; y a mi bebé que viene en camino.

Ingrid

La presente tesis la dedico a todos mis seres queridos, quienes me acompañaron en mi formación profesional y crecimiento personal.

A mi mamá y a mi papá, quienes con su sabiduría e inagotable amor, paciencia y comprensión me han apoyado en todas las etapas de mi vida.

A mis tías, Margarita y Gabriela, quienes me han entregado su cariño y preocupación constante.

Y en forma especial, a mi hijo Benjamín, quien llegó a mi vida a entregarme cada día su alegría y su amor.

Patricia
AGRADECIMIENTOS

Agradecemos a nuestras familias, que con su cariño y comprensión apoyaron nuestra formación personal y profesional, entregándonos valores que nos permitieron culminar este proceso con éxito.


Y, especialmente, a la Sra. Lorena Antezana Barrios, tutora de la presente tesis, quien puso sus conocimientos a nuestra disposición, acompañando y guiando nuestro camino con gran paciencia y dedicación.

TABLA DE CONTENIDO


INTRODUCCIÓN 8

11

CAPÍTULO I: EL PROBLEMA Y SU IMPORTANCIA 12

1.2 Objetivo General 16

1.3 Objetivos específicos 17

1.4 Definición de variables 17



CAPÍTULO II: MARCO TEÓRICO 19

2.1 Educación 19



2.1.1Globalización, modernidad y educación 19

Derechos del niño. Convención sobre los Derechos del Niño. Adoptada y abierta a la firma y ratificación por la Asamblea General en su resolución 44/25, de 20 de noviembre de 1989. Entrada en vigor: 2 de septiembre de 1990, de conformidad con el artículo 49. 22



2.1.2Definición de Educación 22

2.1.3Reseña histórica de la escuela: 24

2.1.4La Escuela en Chile y en Latinoamérica 26

2.1.5Reformas de la Educación Chilena 27

2.1.6La Reforma y el Constructivismo 30

2.1.6.1Desarrollo Cognitivo y Aprendizaje 31

2.1.6.2Aprendizaje Social 31

2.1.6.3La Psicología Cognitiva y el Aporte de Ausubel 32

2.2Juego 33

2.2.1Introduciéndonos en el mundo del juego 33

2.2.2Origen y definiciones del juego 34

2.2.3Teorías de Juego 38

2.2.4Características del Juego 40

2.2.5Clasificación del Juego 44

Construcción 47

En este tipo de juego el niño o niña “ocupa su tiempo de juego en mirar cómo juegan otros niños. Mientras el niño se encuentra inmerso en esa actividad, puede iniciar algún comentario de tipo verbal con los niños que juegan, pero sin mostrar en ningún momento mayor interés por integrarse en el grupo y compartir con ellos la actividad en curso”. 48

2.2.6Importancia del juego 51

2.2.7Juego y Niños 52

2.2.8Juego, Niños y Educación 56

2.2.9Juego Infantil y Aprendizaje 60

2.3Enfoque interaccional de la comunicación 63



2.3.1El Enfoque Interaccional de la Comunicación y el Juego 73

2.4Desarrollo Infantil (7 – 8 Años) 74



2.4.1Desarrollo infantil y juego 78

CAPÍTULO III: METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN 80

3.1Generalidades 80



3.1.1Tipo de estudio y diseño metodológico. 80

3.1.2Unidad de análisis, universo y muestra. 81

3.1.3Técnicas e Instrumentos de recolección de información 82

3.1.4Metodología de análisis 82

3.2Etapa de categorización 84



3.2.1Aspectos metodológicos 84

3.2.1.1Diseño metodológico: “Etapa de categorización” 84

3.2.1.2Unidad de análisis, universo y muestra 86

3.2.1.3Selección y especificación del caso 86

3.2.1.4Técnicas e Instrumentos de recolección de datos 88

3.2.1.5Metodología de análisis 92

3.3Etapa de propuesta 94

3.3.1Aspectos metodológicos 94

3.3.1.1Diseño metodológico: “Etapa de propuesta” 94

3.3.1.2Unidad de análisis, universo y muestra 97

3.3.1.3Técnicas e instrumentos de recolección de información 98

98

3.3.1.3.1Pruebas 98



3.3.1.3.1.1Pruebas escritas específicas: 98

3.3.1.3.1.1.1 Prueba Diagnóstico - Pre Prueba: 99

3.3.1.3.1.1.2 Prueba Final - Post Prueba: 99

3.3.1.3.2 Autoinformes 99

3.3.1.3.2.1 Plenario 100

3.3.1.3.3 Observación: 101

3.3.1.3.3.1Lista de cotejo. 101

3.3.1.3.3.2Registros de observación participante. 101

3.3.1.3.3.3Registros Anecdóticos 102

3.3.1.4Metodología de análisis 102



3.3.2Propuesta pedagógica 105

Categorías del juego seleccionadas 117

Rol educador 119

Actividad 5: Herramienta - juego 4 125

Actividad 6: Herramienta -juego 5 126

Actividad 7: Herramienta -juego 6 128

Reglas: 129

- Se deben respetar los turnos. 129

Actividad 8: Plenario 130

CAPÍTULO IV: INTERPRETACIÓN Y ANÁLISIS DE RESULTADOS. 131

4.1 Primera etapa: etapa de categorización 131



4.1.1Interpretación y análisis 131

4.1.1.1Observaciones 131

4.1.1.2Entrevistas 135

4.1.2Categorización 142

4.2 Segunda etapa: etapa de propuesta 152



4.2.1Interpretación y análisis 152

4.2.1.1Pruebas 152

4.2.1.2Listas de cotejo 166

4.2.1.3Registros de observación participante 168

4.2.1.4Registros anecdóticos 175

4.2.1.5Plenario 176



4.2.2Conclusiones de la etapa 188

CONCLUSIONES 203

BIBLIOGRAFÍA 209

ANEXOS 215

Anexo 1: Antecedentes generales del Establecimiento Educacional. 216

Anexo 2: Registro de Observaciones de juego realizadas en el patio de la escuela en la etapa de categorización 218

Anexo 3: Tabla de datos observaciones etapa de categorización. 230

Anexo 4: Entrevistas realizadas a niños y niñas en la etapa de categorización 242

Anexo 5: Tabla vaciado de datos entrevistas etapa de categorización 283

Anexo 6: ejemplos de recursos utilizados para la propuesta 300

Anexo 7: Pre-test y post-test etapa de propuesta 306

Anexo 8: Tabla Vaciado de Datos Pruebas etapa de propuesta 308

ML 310


No 310

NL 310


ML 310

Anexo 9: Tablas de resultados de evaluaciones formativas/propuesta educativa. etapa de propuesta. 314

Anexo 10: Lista de cotejo etapa de propuesta. 318

Anexo 11: Tablas de resultados Pautas de Cotejo. etapa de propuesta. 319

Anexo 12: Registros de observación participante. Etapa de propuesta. 337

Anexo 13: Registros anecdóticos. Etapa de propuesta. 357

Anexo 14: Plenario. Etapa de propuesta. 360

Anexo 15: Tabla de vaciado de datos Plenario. 370





RESUMEN

La presente investigación pretende “proponer elementos del juego, desde el enfoque interaccional de la comunicación, que permitan implementarlo como una estrategia pedagógica, en una experiencia realizada con niños y niñas de entre 7 y 8 años en la Escuela E-10 Cadete Arturo Prat Chacón, perteneciente a la comuna de Santiago”.


El estudio es de tipo exploratorio. Su diseño metodológico es mixto, dividiéndose en dos etapas, a saber: “etapa de categorización” y “etapa de propuesta”; la primera consideró un diseño no experimental transeccional descriptivo con una muestra conformada por 39 educandos, de ambos sexos, y la segunda, un diseño experimental (preprueba-postprueba con grupo control), cuya muestra contó con los mismos sujetos que la etapa anterior, pero dividida en dos grupos escogidos al azar.
En la etapa de categorización los instrumentos utilizados para la recolección de datos fueron registros de observación semi-estructurada y entrevistas individuales, y los datos obtenidos se vaciaron en tablas de contenido que luego se analizaron cualitativamente. En la etapa de propuesta, la recolección de datos se realizó a través de pruebas (pre y post test), listas de cotejo, registros de observación, registros anecdóticos y un plenario. El análisis de los datos se hizo de modo cuantitativo y cualitativo, considerando los grupos control y experimental antes y después de la aplicación de la propuesta pedagógica. En las conclusiones se da cuenta del logro de los objetivos propuestos inicialmente y del proceso de la investigación.
Con todo, en el presente estudio se realizó una categorización de aquellos elementos del juego que son significativos para niños y niñas de un 2º año de educación básica y que sirven de base a nuevas metodologías de enseñanza-aprendizaje en diversas áreas educativas. Además, se elaboró, desarrolló y aplicó una propuesta pedagógica en el subsector de Educación Matemática, en base al juego y desde el enfoque interaccional de la comunicación, que permitió verificar y validar, empíricamente, los resultados obtenidos en la primera parte de la investigación y aportar, de este modo, conclusiones y orientaciones a futuras propuestas e investigaciones que consideren el juego como una estrategia pedagógica.
INTRODUCCIÓN

La educación, por muchos años, ha centrado su acción en la transmisión de saberes culturales, socialmente aceptados, de acuerdo a la época y al contexto en que está inserta. Los distintos acontecimientos históricos y los nuevos conocimientos acerca de la evolución y el desarrollo del hombre, han ido formando y reformulando el concepto de aprendizaje; reemplazando ciertos rasgos de la educación que reflejan una práctica pedagógica que concibe al alumno como ser pasivo en su aprender, un mero receptor, una “tábula rasa” en la que se almacenan los conocimientos verdaderos y absolutos suministrados por el profesor, por educandos capaces de construir su propio aprendizaje.


Tras años de considerar este tipo de enseñanza, distintas perspectivas del saber han dado a entender la imperiosa necesidad de replantear la manera en que la educación se lleva a cabo. Sugieren una nueva forma de hacer educación, conforme a las exigencias de un mundo globalizado, en constante cambio y crecimiento, en donde progresivamente el aprendizaje deje de ser un condicionamiento basado en estímulo-respuesta y pase a ser más significativo y contextualizado, centrándose en el niño y en la niña. De este modo, se pasó de una perspectiva conductista a una cognitivista, que da importancia a la información, a los contenidos a aprender, que plantea que un aprendizaje efectivo debe ser segmentado y entregado de manera gradual, por lo que la y el educando, un poco más activo en su aprender, debe dominar paulatinamente cada uno de estos fragmentos temáticos para llegar a comprenderlos en su totalidad.
De acuerdo a lo anteriormente expuesto, han surgido variadas reformas y políticas educativas en pro de una educación más próxima a las necesidades del desarrollo y avance de la sociedad, dando mejores expectativas de vida a las personas. Al respecto, Jacques Delors, señala que “la educación constituye un instrumento indispensable para que la humanidad pueda progresar hacia los ideales de paz, libertad y justicia social”1.
En la actualidad, se refleja una mayor preocupación por la educación. Las políticas educativas nacionales e internacionales buscan, de algún modo, regular el proceso de enseñanza-aprendizaje, entregando los recursos y la información adecuada, enmarcada en una nueva perspectiva del aprendizaje como construcción de significado, en que se potencia un “aprender a aprender”, que propende a la formación de estudiantes mucho más activos y autónomos en la construcción del saber, considerando sus experiencias previas y el contexto dentro del cual están insertos.

De lo anteriormente expuesto, podemos decir que nuestra realidad educativa a buscado, a través de las distintas reformas implementadas, reorganizar la labor pedagógica, enfocando la enseñanza tradicional hacia un aprendizaje más activo, significativo y centrado en los procesos, que integren valores y actitudes de respeto y colaboración en sus estudiantes, dando importancia a la comunicación e interacción entre los sujetos y el mundo que los rodea. Si bien sabemos que se utiliza el juego en algunos establecimientos del sistema educacional chileno, nosotras no hemos visto que éste se considere como una estrategia de enseñanza-aprendizaje, por lo que -desde nuestra perspectiva- podemos afirmar que aún existe una brecha entre la escuela y el entorno que no favorece aprendizajes más lúdicos y contextualizados, dado que no se considera del todo los intereses ni las necesidades de niños y niñas.


Ahora bien, es importante destacar que el juego interviene en el área física, cognitiva y psicosocial, ya que es la principal actividad que acompaña el desarrollo integral de niños y niñas, reforzando los ámbitos motor, intelectual, creativo, emocional, social y cultural. Además, a través de la experiencia del juego se da respuesta a las necesidades, expectativas y percepciones en cada etapa evolutiva. De este modo, el juego estimula la imaginación y la creatividad; facilita la comunicación y la transmisión de información entre los individuos; y, fomenta la adquisición y uso de aprendizajes significativos. Asimismo, al ser el juego un medio de interacción y comunicación, potencia las habilidades sociales de colaboración, respeto y trabajo en grupo de los educandos, conformando su estructura de la personalidad y definiendo su identidad sexual.
Considerando la realidad de la educación formal en nuestro país y la importancia que tiene el juego en el desarrollo y en el aprendizaje, podemos señalar que esta actividad lúdica no es valorada como una estrategia de aprendizaje sino como una forma de entretención usada en los tiempos libres. Esto nos insta a indagar en los juegos de educandos de entre 7 y 8 años de edad, con el objeto de identificar elementos que nos permitan elaborar propuestas pedagógicas, en base al juego y desde un enfoque interaccional de la comunicación humana, de forma tal de corroborar su efectividad en el logro de los aprendizajes escolares. Así entendido, se pretende proponer nuevos modos de hacer dentro de un determinado contexto educacional, en pro de aprendizajes más significativos y contextualizados.
Se ha señalado anteriormente que a través del juego niños y niñas se relacionan de distintas maneras, por tanto es preciso estudiar esta interacción desde el enfoque interaccional de la comunicación humana, dado que es un modelo que estudia la relación entre los comunicantes y entrega información acerca de las pautas de comportamiento de los sujetos.
Con todo, la presente investigación tiene por objetivo “proponer elementos del juego, desde el enfoque interaccional de la comunicación, que permitan implementarlo como una estrategia pedagógica, en una experiencia realizada con niños y niñas de entre 7 y 8 años en la Escuela E-10 Cadete Arturo Prat Chacón, perteneciente a la comuna de Santiago”. Esto, con la intención de categorizar aquellos elementos significativos del juego que permitan elaborar, desarrollar y aplicar una propuesta pedagógica en el campo de las matemáticas. Por ello, nuestra investigación se fundamenta teóricamente en cuatro grandes ámbitos: juego, educación, enfoque interaccional de la comunicación y desarrollo infantil.
Para lograr el objetivo planteado, resulta necesario realizar un estudio exploratorio, con un diseño metodológico de tipo mixto que consta de dos etapas:
La primera -“etapa de categorización”- es de tipo no experimental transeccional descriptiva. En ésta se extraen los elementos del juego de niños y niñas de la muestra, que se categorizan con posterioridad. Los instrumentos de recolección de información a utilizar son: registros de observación y pautas de entrevista semi-estructuradas.
La segunda etapa -“etapa de propuesta”- es de tipo experimental con preprueba-postprueba y con grupo control­, en la cual se diseña y aplica una propuesta pedagógica que surge de la información arrojada en la primera parte de la investigación, finalizando con la interpretación y el análisis de los resultados obtenidos en ella. Los instrumentos de recolección de información a utilizar son: pruebas (pre- post test), registros de observación participante, registros anecdóticos, listas de cotejo y plenario.
La interpretación y el análisis de la información se hará diferenciadamente en base a las dos etapas antes definidas.
A continuación, y con el objeto de lograr una mayor y mejor comprensión por parte del lector, se presenta la forma en que se han organizado los temas a tratar.
En primer lugar, se da cuenta de los motivos que justifican el trabajo con juego en las aulas del sistema educacional chileno, luego se explicita la pregunta de investigación y, finalmente, se mencionan los objetivos que guían el estudio.
En segundo lugar, se presentan algunos antecedentes teóricos respecto del tema, tratados como cuatro grandes ámbitos: juego, educación, enfoque interaccional de la comunicación y desarrollo infantil.
En tercer lugar, se detalla la metodología utilizada para la realización de la investigación. Para esto, se define el tipo de estudio, los sujetos de la muestra y las técnicas de recolección de datos a utilizar. Además, se exponen los criterios utilizados para la selección y especificación del caso.
En cuarto lugar, y una vez obtenidos los datos, se lleva a cabo la interpretación y el análisis de la información obtenida en cada una de las etapas del estudio, complementándola con aspectos teóricos relevantes para efectos de la presente investigación.
Para culminar, se da cuenta de las apreciaciones generales, estableciendo las reflexiones y conclusiones finales, dando respuesta al problema y a los objetivos planteados inicialmente.

CAPÍTULO I: EL PROBLEMA Y SU IMPORTANCIA

Desde el inicio de nuestras vidas los seres humanos nos enfrentamos a un mundo lleno de experiencias y sensaciones que nos asombran, nos inquietan y nos cautivan. Estamos constantemente sometidos a diversos estímulos, que influyen, querámoslo o no, en nuestros pensamientos, actitudes, formas de pensar, necesidades e inclinaciones. Lentamente, y conforme avanzamos en nuestro desarrollo, nuestras vivencias van adquiriendo gran importancia y llegan a ser muy influyentes en la formación de nuestra identidad, personalidad y proceso de socialización, dentro del cual el juego cobra especial relevancia.


Durante toda la vida reflejamos en el juego lo que captamos de la realidad. El juego, aquella actividad con la que aprendemos, disfrutamos, interactuamos, iteramos realidades y elaboramos conflictos, nos ayuda a dar a conocer al entorno nuestros sentimientos y pensamientos, a mostrarnos tal cual somos, de una forma simbólica. En este sentido, podemos afirmar que el juego es un medio por el que comenzamos a entender cómo funciona el mundo y las formas en que podemos integrarnos en él, cumpliendo de este modo un rol fundamental en el crecimiento y desarrollo físico, emocional, intelectual y social de los sujetos.
Todos tenemos distintas significaciones que nos sirven para representarnos el mundo, sin embargo, en base a nuestras observaciones y experiencias de vida, podemos decir que al ser adultos la mayoría nos limitamos y lentamente abandonamos la capacidad de imaginar, de crear, de explorar el mundo por medio de nuestro cuerpo, sentidos y sensaciones. Dejamos la esencia de infancia y aceptamos convertirnos en adultos con poca capacidad para jugar libremente porque la sociedad nos indica que el juego es signo de inmadurez. Es por esto que, al pensar en el juego como actividad espontánea, debemos enfocarnos en los niños y en las niñas, mirar y recoger, desde su propia perspectiva, el “encantamiento” y la “magia” del juego, aquellos aspectos que nos hacen acobardarnos y escondernos detrás de las palabras cuando somos adultos, que nos llevan a decir “los juegos son cosas de niños” aún cuando muchas veces nos gustaría jugar.
Cada uno de los juegos que realizamos durante nuestra vida contiene rasgos intrínsecos que son capaces de revelar diversos factores de nuestra personalidad, necesidades, motivaciones e intereses que se hacen presentes en cada una de las etapas del desarrollo que nos son propias como seres humanos. En cada uno de los mundos imaginarios y reales que nos construimos existen mensajes que comunican afectos, sentimientos, temores, angustias, deseos, etc., propios de cada jugador. Al jugar, niños y niñas desarrollan sus aptitudes físicas, su inteligencia emocional, su creatividad, su imaginación, su capacidad intelectual, sus habilidades sociales... y al tiempo que desarrollan todo eso, disfrutan y se entretienen.
Sumado a lo anterior, tal como lo señala Vigotsky, el juego completa las necesidades del sujeto y es una actividad en la que elaboramos nuestros conflictos. Al respecto, el autor señala, por un lado, que “si las necesidades que no pudieron realizarse inmediatamente en su tiempo no surgieran durante los años escolares, no existiría el juego, ya que éste parece emerger en el momento en que el niño comienza a experimentar tendencias irrealizables”2. Es decir, si somos capaces de darnos cuenta que el juego es una actividad que revela y, a la vez, permite satisfacer las necesidades que el niño o la niña no puede cumplir “en la vida real”, nos es posible comprender que éste evoluciona con nosotros, nos influye y, por ende, forma parte esencial del desarrollo de los sujetos. Por otro lado, Vigotsky también plantea que el juego resuelve la tensión entre el querer y no poder, entre tener el deseo de algo y no poderlo conseguir, y lo hace gracias a que al jugar se entra en un mundo ilusorio e imaginario, creando situaciones imaginarias a las que transportan sus necesidades, motivaciones y circunstancias vividas.
Así como las necesidades, expectativas, percepciones, experiencias y significados varían durante la vida, así también lo hace el juego. En un inicio, niños y niñas crean situaciones imaginarias que están muy cerca de la realidad, luego, y a medida que éste se desarrolla, se observa un avance hacia la realización consciente de un objetivo que decide el juego y justifica la actividad, determinando la actitud afectiva del niño hacia el juego; al final del desarrollo surgen las reglas. Debido a éstas, y pese a que el niño y la niña son libres de determinar sus propias acciones cuando juegan, esta libertad es ilusoria, pues sus conductas están subordinadas al significado de las cosas, y se ven obligados a actuar en consecuencia con éstas.
En definitiva, los rasgos especiales y relevantes del juego no son el placer ni la creación propiamente tal, sino más bien, que las y los jugadores crean situaciones imaginarias que extrapolan la realidad, a partir de la cual desarrollan su pensamiento abstracto. El juego es parte de la vida de niños y niñas, por medio de éste integran fantasía y realidad en su actuar, son capaces de autorregularse y construir su propio imaginario, un imaginario único y personal, que se basa en las experiencias individuales y grupales vividas por los sujetos.
Ahora bien, ¿por qué indagar en los juegos de niños y niñas?, ¿de dónde surge la necesidad de hacerlo?, ¿qué motivos justifican el uso del juego en la Educación?
Sabemos que el juego forma parte del imaginario infantil lo que transforma en un medio que nos permite conocer lo que nuestros infantes tienen en su inconsciente y que gran parte de las veces manifiestan sin ser percibidos por quienes les rodean. El acceder al mundo simbólico que se crean nos permite entender y comprender a cabalidad qué es lo que quieren decir cuando juegan, develar lo que están dando a conocer por medio de sus juegos, y nos da la posibilidad de entrar en las situaciones imaginarias que se construyen, como una parte constituyente y no como un intruso que los coarta.
Con todo, al reflexionar sobre el tema y posicionarnos como sujetos docentes, podemos advertir que el juego está presente en el desarrollo de niños y niñas y, sin embargo, en gran parte de las instituciones educacionales no se le considera en su real dimensión, no se le valora. El juego es liberador, por lo que es indispensable comprender la forma en que funciona, lo que nos comunican los educandos por medio de éste, sus motivaciones al jugar, al crear su mundo imaginario. En este sentido, es imprescindible que las y los docentes otorguen al juego la importancia y seriedad que merece, pues, si lo sabemos utilizar, se puede convertir en una potente estrategia de trabajo para educadores y educadoras. Nos referimos a que el involucrarnos en los juegos de las y los educandos, nos permite presentar y trabajar con metodologías más lúdicas que nos acerquen a sus actuales necesidades, y crear ambientes facilitadores y motivadores para ellas y ellos propendiendo, desde el enfoque constructivista que cimienta la actual Reforma Educacional, a formar y/o potenciar aprendizajes significativos para niños y niñas. Esto es, que sean los propios educandos quienes construyan su conocimiento, seleccionen los estímulos que reciben del medio y organicen la información combinándola con aquello que ya saben con antelación.
Asimismo, a nuestro parecer, es importante considerar que entre juego y aprendizaje existe una estrecha relación en tanto jugando aprendemos y aprendemos jugando. Nos referimos a que al jugar niños y niñas recrean situaciones de la vida real que les permiten, entre otras cosas, conocerse a sí mismo, establecer distintas relaciones con las personas de su entorno, resolver problemas utilizando la imaginación en tanto, desarrollar su lenguaje, enriquecer su vocabulario, su expresión oral, gestual y corporal. Esto, teniendo presente que “el juego es también una actividad creadora... Y en las actividades creadoras los niños aprenden a pensar, se expresan, desarrollan habilidades, investigan, descubren, se vuelven más independientes”3, que “los juegos son los ensayos de los niños y las niñas para ser adultos, a través de ellos, aprenden a conocerse a sí mismos, a relacionarse con sus amigos, amigas y personas adultas”4, y que “el juego les permite relacionarse con otros niños y niñas de su edad, aprenden a respetar, asumir reglas, esperar su turno y saber perder. También les permite desarrollar la imaginación y la creatividad”5.
Por lo anteriormente expresado, luego de mirar la realidad de la Educación en algunas instituciones educativas y dada la significancia que tiene el juego para niños y niñas, hemos decidido realizar nuestra tesis sobre el juego como una estrategia de aprendizaje, considerando que se torna fundamental integrar al juego como parte de los procesos de enseñanza-aprendizaje de nuestros educandos, identificarlo y aceptarlo como estrategia pedagógica eficaz y posible de implementar en un contexto educativo específico. Para esto, pretendemos identificar patrones típicos de comportamiento de niños y niñas, de entre 7 y 8 años de edad, en juegos libres y examinarlos a la luz de su contexto social y de interacción en que ocurren para desarrollar ideas y conceptos que den origen a una propuesta de trabajo pedagógico. Esto, considerando que “la evolución de cualquier sistema de aprendizaje es producto de procesos típicos de interacción. Estos procesos describen patrones regulares y direccionales que generan y mantienen las diferencias al interior de la cultura”6.
En definitiva, en nuestras manos está el proporcionar a nuestros educandos situaciones de aprendizaje significativo y fomentar las actitudes de colaboración y participación colectiva por medio de la cual serán capaces de aprehender e interiorizar los significados y situaciones que propenderán a formar sujetos críticos, libres y reflexivos. Aprender jugando es aprender a aprender.
A partir de todo lo expuesto en los párrafos anteriores, y basándonos en inquietudes propias y en observaciones del contexto en que se insertan las instituciones educacionales de las cuales somos parte, nos hemos planteado la siguiente pregunta de investigación:
¿Cuáles son los elementos del juego de niños y niñas de entre 7 y 8 años, pertenecientes a la Escuela E-10 Cadete Arturo Prat Chacón, que, desde el enfoque interaccional de la comunicación, nos permiten implementarlo como una estrategia pedagógica?

Objetivos general y específicos.
1.2 Objetivo General

Proponer elementos del juego que, desde un enfoque interaccional de la comunicación, nos permitan implementarlo como estrategia pedagógica en una experiencia realizada con niños y niñas de entre 7 y 8 años en la Escuela E-10 Cadete Arturo Prat Chacón, perteneciente a la comuna de Santiago”

1.3 Objetivos específicos


  • Identificar, desde el enfoque interaccional de la comunicación, los elementos del juego de niños y niñas de entre 7 y 8 años, que nos permiten elaborar una propuesta pedagógica.

  • Proponer lineamientos generales que permitan utilizar el juego como estrategia pedagógica.

  • Elaborar una propuesta pedagógica para el subsector de Educación Matemática a partir de los elementos identificados.

  • Redefinir el juego en un contexto educativo específico.

1.4 Definición de variables




  1. Elementos del juego desde un enfoque interaccional de la comunicación:




  • Elementos del juego: Características propias de la actividad lúdica que realizan los seres humanos y que potencia su desarrollo integral, favoreciendo los aspectos físico, cognitivo, psico-emocional y social.




  • Enfoque interaccional de la comunicación: modelo circular de la comunicación que considera las formas de relacionarse, tanto verbal como no-verbal, entre emisor y receptor y, asimismo, el contexto en que se dan los actos comunicativos.

En base a las definiciones anteriores y circunscritas a nuestra pregunta de investigación, podemos definir los elementos del juego desde un enfoque interaccional de la comunicación como “las características de la actividad lúdica realizada por niños y niñas, de entre 7 y 8 años, con énfasis en las formas de relacionarse, tanto verbal como no-verbal, y el contexto en que se dan los actos comunicativos.



  1. Juego como estrategia pedagógica:




  • Juego: actividad lúdica que realizan seres humanos y que potencia su desarrollo integral, favoreciendo los aspectos físico, cognitivo, psico-emocional y social.




  • Estrategia Pedagógica: conjunto de directrices a seguir en un proceso educativo que se relaciona con los objetivos que se pretende lograr y considera actividades, recursos y la interacción educador/educando.

En base a las definiciones anteriores y circunscritas a nuestra pregunta de investigación, podemos definir el juego como estrategia pedagógica como “una actividad lúdica que considera un conjunto de directrices a seguir en un proceso que se relaciona con los objetivos que se pretende lograr e incluye las actividades, los recursos y la interacción educador/educando, en pro del desarrollo integral de niños y niñas”.


CAPÍTULO II: MARCO TEÓRICO

El marco teórico que se presenta a continuación pretende que el lector comprenda los fundamentos que orientan nuestra investigación. Para ello, en primer lugar, introducimos el contexto global de la educación actual en nuestro país y sus marcos referenciales. En segundo lugar, se exponen los fundamentos y características generales del juego y su relación con diversos aspectos educativos. En tercer lugar, damos a conocer las bases del enfoque interaccional de la comunicación humana y la forma cómo este enfoque nos permite relevar la importancia de la relación comunicativa en el juego. Finalmente, nos referimos a los aspectos del desarrollo evolutivo que afectan a niños y niñas de entre 7 y 8 años de edad y la conexión de esta etapa con la actividad lúdica.



2.1 Educación


      1. Globalización, modernidad y educación

La sociedad actual se caracteriza por pertenecer a una época de continuos cambios, de acelerado y permanente desarrollo de la ciencia y la tecnología, por el aumento explosivo del conocimiento, de la información y de nuevos productos y servicios en función de nuevas necesidades. Es una sociedad de carácter global, unida a través de una gran red de computadoras y en que la concepción del tiempo y espacio ha pasado a ser transparente o quizás imperceptible para el hombre en sus interacciones virtuales con otros.


En la actualidad los problemas socio-culturales, históricos, políticos y económicos, en general, y los de la infancia, en particular, no son sólo responsabilidad de las sociedades que concretamente los viven, sino también del contexto global en el que éstas se insertan.
Si bien la modernidad nace y se desarrolla en Europa, una de sus características contemporáneas es su mundialización, siendo un rasgo característico la masificación de las ciudades modernas. Este proceso ha generado una serie de transformaciones en la sociedad y da cuenta de múltiples fenómenos que se viven de manera distinta en un mismo territorio, por ejemplo, las diferencias de clases vivenciadas por los sujetos en los distintos campos sociales de los que forman parte.
Actualmente, mientras las superpotencias de Norteamérica, la Comunidad Europea y Japón exportan modernización y se disputan los mercados en un proceso creciente de globalización económica, amplios sectores de la población viven situaciones de marginalidad y permanecen en sectores periféricos de las ciudades en condiciones de evidente pobreza, exclusión e ignorancia. Existe un incremento de las desigualdades entre los países y al interior de cada sociedad, lo cual dificulta u obstaculiza la integración social, lo que se evidencia en la siguiente cita: “Tienden a crecer las desigualdades en el empleo y en los ingresos, vinculadas a una brecha creciente entre ricos y pobres sobreponiéndose a ésta una distancia cualitativa entre quienes están conectados a las redes globales y quienes se encuentran al margen de ellas”7. En este contexto, además, se hace manifiesta la voluntad de la corriente neoliberal de abolir los controles por parte del Estado en los mercados de capitales reduciendo su papel a ser sólo regulador, por lo que deja de ser interventor y monopolizador de los servicios de interés público como son la educación, la salud, la vivienda, las comunicaciones, entre otros.
Lo anterior da cuenta que la globalización es un proceso que está implicando cambios en la fisonomía de las sociedades contemporáneas y cada uno de sus subsistemas y, en este sentido, sólo hace un reordenamiento de las diferencias y desigualdades ya existentes sin suprimirlas.
Dentro de este marco global, y sobre todo en las últimas décadas, América Latina ha experimentado profundas transformaciones en el desarrollo político, económico y cultural. Vivenciamos una realidad bastante compleja producto de situaciones y hechos externos, así como también de variados aspectos internos como lo es el lento e inestable crecimiento del ingreso en la región latinoamericana y su mala distribución. La modernidad y las modernizaciones experimentadas en América Latina, sin duda han socavado la estructura social de las sociedades, ya que los beneficios de éstas no han favorecido al total de la población.
La modernidad se define “en su incontenible apertura hacia un futuro universal como permanente traslación hacia lo nuevo... en este sentido, toda comunidad insertada en la historia no se auto legitima ya en lo que es, sino en la idea de lo que quiere y debe ser”8
Al igual que el modelo económico, el modelo de escuela fue transplantado a nuestros países, dada su funcionalidad y adecuación al sistema capitalista y a que, en definitiva, se constituyó en lo que es bajo su amparo. Sin embargo, las promesas de equidad, igualdad de oportunidades, movilidad social, progreso y, en definitiva, el paso del subdesarrollo al desarrollo, terminaron en un estruendoso fracaso. Las políticas económicas “desarrollistas”9 no hicieron otra cosa que consolidar el sistema imperante y yuxtaponer estáticamente, dentro de cada país, las sociedades desarrolladas a las subdesarrolladas. La inflación, el desempleo, la desnutrición, el analfabetismo, la concentración del capital en manos de unos pocos, la pobreza de las mayorías, entre otros, hicieron crecer la frustración y la protesta de los oprimidos ante las soluciones propuestas por los distintos capitalismos latinoamericanos.
El escenario descrito anteriormente demanda cambios en las políticas de educación, los que deben ser una prioridad para el gobierno si lo que se busca es desarrollar las competencias necesarias para actuar en la sociedad del conocimiento del siglo XXI.
Jacques Delors, señala que “la educación constituye un instrumento indispensable para que la humanidad pueda progresar hacia los ideales de paz, libertad y justicia social”.10
Dentro de este contexto global, que afecta el modo de vida personal y laboral de los individuos e instituciones; surge la Convención sobre los derechos del niño, ratificada por Chile el 12 de septiembre de 1990, la que dentro de sus artículos establece que “los Estados Partes reconocen el derecho del niño a la educación y a fin de que se pueda ejercer progresivamente y en condiciones de igualdad de oportunidades. ”11 Significa que, ningún niño o niña puede ser excluido del sistema educativo. Es decir, el Estado chileno debe garantizar una enseñanza gratuita y de calidad junto con recibir un trato digno en la escuela.
La Comisión Internacional sobre Educación para el Siglo XXI de la UNESCO, se desarrolló con la finalidad de discutir el tema y presentar lineamientos de base para la formulación de políticas educacionales en los países. Delors (1997), al respecto dice que “dichas políticas propician la educación a lo largo de la vida basada en tres pilares: 1) “Aprender a conocer”, teniendo en cuenta los rápidos cambios derivados de los avances de la ciencia y las nuevas formas de la actividad económica y social; 2) “Aprender a hacer”, referida a adquirir una competencia que permita hacer frente a numerosas situaciones, algunas imprevisibles, y que facilite el trabajo en equipo y; 3) “Aprender a ser”, lo que incluye autonomía y capacidad de juicio, junto con el fortalecimiento de la responsabilidad personal en la realización del destino colectivo”12.


      1. Definición de Educación

La educación es funcional de acuerdo al momento histórico en el cual se encuentra, por lo tanto, la definición que se maneje de este concepto estará en directa relación con el ideal consensual que la sociedad le otorgue, según las características de los individuos que la conformen.


Etimológicamente, educación tiene dos acepciones que pueden parecer contrarias entre sí: del verbo latino Educare significa criar, alimentar, instruir hacer crecer, es decir, un proceso que va desde lo externo a lo interno, y Educere que tiene un sentido opuesto al anterior, equivalente a extraer, sacar fuera, hacer salir, es decir, un proceso que va desde dentro hacia fuera.
De lo anterior, se puede señalar que la educación es un proceso de incorporación externa de los elementos de la cultura y de expansión de las facultades inherentes del hombre y la mujer.
La educación es la base para enfrentar con éxito el desafío de la globalización y de la sociedad del conocimiento, además es la base para responder a las expectativas de una vida y una convivencia mejor, en un orden social más justo e integrado.
Una educación de calidad debe contribuir a la transmisión y el enriquecimiento de los valores culturales y morales comunes, y más aún, lograr que los niños desarrollen su personalidad, sus aptitudes y capacidades intelectuales para su incorporación en la sociedad.
Se destaca la idea de la educación como un derecho que tienen todos niños, jóvenes y adultos, en su condición de seres humanos en la Declaración Mundial sobre Educación para Todos (Jomtien, 1990), respaldada por la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Convención sobre los Derechos del Niño. Se requiere de una educación que satisfaga sus necesidades básicas de aprendizaje. Una educación orientada a explotar los talentos y capacidades de cada persona y desarrollar la personalidad del educando, con objeto de que mejore su vida y transforme la sociedad.
Los países adherentes al Marco de Dakar concluyen que la educación debe proveer al individuo de “herramientas esenciales para el aprendizaje (como la lectura y la escritura; la expresión oral, el cálculo, la solución de problemas) como los contenidos básicos del aprendizaje (conocimientos teóricos y prácticos, valores, y actitudes) necesarios para que los seres humanos puedan desarrollar plenamente sus capacidades, vivir y trabajar con dignidad.
En Chile, desde fines del siglo pasado hasta la actualidad, entre las principales demandas que la sociedad ha hecho a la Educación encontramos:

  • Formación ética y nuevas competencias para una sociedad cambiante;

  • Igualdad de oportunidades en educación como política de equidad;

  • Formación de la ciudadanía para la democracia;

  • Formación de calidad para participar en el desarrollo económico y la competitividad del país en un mundo cada vez más globalizado.13

Las políticas educativas tienen su base en un diagnóstico realizado a fines de la década de los 80 al sistema educativo, en el que, a pesar de haber cumplido con altas metas de cobertura, aún manifestaba profundos problemas en la pedagogía y en los aprendizajes. Se corroboró una pobreza de los ambientes de aprendizaje caracterizados, entre otros, por el predominio de una enseñanza frontal; contenidos atrasados y poco pertinentes; aprendizajes repetitivos y memorísticos; falta de textos y de recursos pedagógicos de apoyo para la docencia y una supervisión sin mayor preocupación por los procesos sustantivos de la enseñanza y del aprendizaje en el aula.


“En 1990 se inicia un esfuerzo de gran envergadura para cambiar la calidad de los procesos y de los resultados de nuestro sistema educativo. Estos cambios tienen por objetivo lograr que todos los niños y jóvenes, sin importar su origen social, aprendan los conocimientos y competencias culturales que demanda la sociedad actual. Las políticas ejecutadas hasta ahora tienen importantes resultados como también serios problemas derivados, en gran parte, de la organización estructural del sistema educativo y de la complejidad de la gestión del cambio emprendido”.14


      1. Reseña histórica de la escuela: 15

La escuela es una “Institución social especialmente creada para administrar conocimientos y habilidades”16, con un espacio físico concreto, una distribución del tiempo particular en su interior y una serie de normas orientadas a la adquisición de ciertas pautas de comportamiento socialmente aceptadas, por lo que se convierte en el lugar de paso obligatorio para constituirse en un “ciudadano responsable”.


En tanto Institución, “la escuela es un componente del todo social que tiene una función de conservación y reproducción del “equilibrio” del sistema con funciones manifiestas y latentes”17; por esto, la podríamos considerar, además, como un sitio político involucrado en la construcción y control de discurso, significado y subjetividades.
Pues bien, la escuela, además de ser un vehículo de transmisión del orden social, es una agencia de control social que funciona para ofrecer formas diferenciadas de enseñanza a diferentes clases sociales, en la que los valores del sentido común y las creencias que guían y estructuran las prácticas pedagógicas, no son universales a priori, sino que son construcciones sociales basadas en supuestos normativos y políticos específicos.
Lo mencionado anteriormente lo podemos observar a través de las diversas formas como se ha constituido la escuela a través de la historia:
La educación sin escuela: es la educación característica de los pueblos primitivos, que consistía en el traspaso, de una generación a otra, de determinadas habilidades y conocimientos básicos esencialmente ligados a la supervivencia. No había un espacio especialmente destinado a ella. El aprendizaje no se desligaba en absoluto de los quehaceres domésticos de la tribu, de esta manera, los resultados de lo aprendido eran observados de manera inmediata.
Primeras manifestaciones de la escuela en Europa: en la Grecia clásica se encuentran los sofistas, quienes son considerados, como los primeros pedagogos. La educación estaba dirigida para la vida pública, la formación del político y del orador. Los conocimientos eran de orden moral y filosófico, a la vez que prácticos. Sócrates, mediante su tarea educativa desarrollaba la virtud, el bien, la búsqueda de la verdad, desplazando el dominio educativo desde lo material y práctico hacia lo espiritual e intelectual. Con Platón surge la Academia, un fenómeno urbano donde maestros y alumnos desarrollaban estudios filosóficos y políticos.
La escuela pública en Roma: para asistir a la escuela, se debía tener una muy buena situación económica y ser varón; quienes no cumplían estos requisitos podían dedicarse a labores manuales. Los niños asistían a la escuela para aprender el abecedario y los silabarios, y así tener acceso a una educación secundaria. Más tarde, siglo I a. C., los romanos crean las primeras escuelas municipales, las que se expandieron por todo el imperio, por lo que la enseñanza pasa a ser pública.
La Educación en la Edad Media: con la caída del Imperio Romano, el desarrollo de la escuela, sufre un retroceso y estancamiento importante, y es la educación religiosa la que adquiere cada vez mayor importancia. Las condiciones de la mayoría de la población eran de miseria y mendicidad, por lo que se crean los primeros orfanatos.
La escuela en la Revolución Industrial: el progreso tecnológico que significó la revolución industrial y la consecuente división social del trabajo, trajo consigo la imperiosa necesidad de capacitar más y mejor a los obreros. Existía un aprendizaje como la disciplina, el respeto y la obediencia a la autoridad, los que se constituían como los ejes fundamentales para la formación de “obreros eficientes y sumisos”18.
La escuela en el Capitalismo: los cambios ocurridos en el sistema escolar en el seno del capitalismo obedecen precisamente a las necesidades de este sistema económico, político y social, para mantenerse como estructura en el tiempo.
Como podemos apreciar las escuelas de hoy no son el resultado de una evolución no conflictiva y basada en consensos generalizados, sino que son el producto provisional de una larga cadena de conflictos ideológicos, organizativos y, en un sentido amplio, sociales.


      1. La Escuela en Chile y en Latinoamérica

La historia de la escuela en Chile y en Latinoamérica, al igual que otros países del primer mundo, no ha estado desvinculada de intereses políticos y económicos. La consolidación del Capitalismo en Europa y Estados Unidos, hacen aparecer a este sistema como el paradigma de la racionalidad y la eficacia, modelo digno de ser imitado por los países pobres del tercer mundo. De este modo, la mayoría de los países latinoamericanos comenzaron a implementar políticas económicas orientadas a la instauración de un modelo neoliberal, más aún cuando los países desarrollados apoyaron estas nuevas políticas a través de alianzas, tratados internacionales, préstamos, etc. En este contexto, la escuela se constituía como herramienta indispensable para lograr la modernización de los países subdesarrollados, preparando más y mejor mano de obra para la ocupación de los nuevos puestos de trabajo, fruto del proceso de industrialización que se llevaba a cabo. El surgimiento de estos nuevos puestos de trabajo implicó, al mismo tiempo, un incremento en la migración campo-ciudad, por la expectativa que ésta ofrecía para mejorar la calidad de vida; constituyéndose la educación como la posibilidad de acceder a los beneficios de este modelo. La mayor concentración urbana trajo consigo una mayor demanda de educación formal, en lo referente al acceso.
En nuestros días se presenta a la escuela y a la Educación como un derecho y una obligación para todos los niños y jóvenes. Estos niños y jóvenes acceden a la escuela desde sus experiencias particulares y deben rápidamente adaptar ese cúmulo de experiencias a las exigencias de la institución y, en muchos casos deben renunciar a su cultura de origen, siendo reeducados o re-socializados. Para explicar estas diferencias culturales al momento de ingresar a la escuela, Bourdieu emplea el término de capital cultural: “El capital cultural es el total de saberes y formas, estilos, códigos lingüísticos y modos de crear los saberes transmitidos imperceptiblemente en el contexto de las relaciones familiares –competencias lingüísticas y sociales-. El capital cultural adquirido en la convivencia cotidiana, está en directa relación con el ambiente familiar, y está situado en el segmento de la estructura al que pertenece la familia, en relación de dominio-dependencia con los otros sectores sociales, es decir, en una relación jerárquica dentro del sistema de clases; es además un capital particularizado, adherido a las expresiones de un determinado grupo humano. El capital cultural que transmite la escuela, es una selección universalizadora, vinculada con el dominio de extensión planetaria de determinadas culturas.”19
De lo anterior expuesto, las escuelas no pueden ser analizadas como instituciones ajenas del contexto socio-económico en el que están situadas.


      1. Reformas de la Educación Chilena

A comienzos de los años 90, se inició una trascendental Reforma Educacional, la mayor en la historia de Chile y América Latina, donde la equidad y calidad son el gran objetivo.


Previo a esta fecha, se establecieron dos reformas que merecen el calificativo de integrales. Exactamente en 1927, se formuló la primera Reforma Integral de la Educación, promovida desde la sociedad civil, por el gremio del magisterio primario, en la cual el Ministerio de Instrucción recibió el nombre de Ministerio de Educación. Esta reforma buscaba transformar las orientaciones y conceptos de las prácticas educacionales, en donde, el trabajo escolar giraba en torno al alumno.
La segunda Reforma es la del año 196520 que tiene como principal objetivo ampliar la cobertura educacional, es decir, expandir la educación a toda la población, las clases sociales y los sectores históricamente ignorados por el sistema educativo (mujeres, niñas y adultos). Claramente, esta innovación ha significado un gran avance para el país.
En la actualidad, nuestro país, atraviesa por un momento de renovación en innovación en materia educativa que pretende reformar y modernizar la educación chilena en su totalidad, poniendo énfasis en el mejoramiento de la calidad y la equidad.
Nuestra actual reforma educativa, posee los siguientes planteamientos:

  • la educación de las personas será el principal capital del país para competir con éxito en los mercados internacionales,

  • sostener una alta tasa de crecimiento,

  • fortalecer el ejercicio de los derechos y deberes democráticos, y

  • existirá a lo largo de todo el país una educación de similar calidad con un mínimo de doce años de escolaridad.

Esta reforma tiene como principio implementar sus propuestas educativas en conjunto con los actores vinculados directa o indirectamente con la educación, como son educandos, profesores, apoderados, personeros de gobierno, políticos, empresarios, intelectuales, religiosos, artista, etc.


En Marzo de 1990, se aprobó la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza, LOCE, en la cual se establecieron cambios importantes en el curriculum; se aprobaron los objetivos generales para cada uno de los ciclos de educación básica y enseñanza media; se estableció un mecanismo para hacer efectiva la libertad de enseñanza, mediante la flexibilidad curricular; y se obliga al Ministerio de Educación a mantener sistemas de evaluación de la calidad de la enseñanza.
En enero de 1996, la Reforma Educacional aprobaba los objetivos fundamentales y los contenidos mínimos obligatorios para cada nivel educativo y con ello se abría paso a la facultad de los establecimientos para elaborar sus propios planes y programas, sobre la base de los referidos objetivos y contenidos obligatorios.
En general, esta es una reforma que tiene como gran objetivo la equidad y calidad de la educación y pretende modificar las formas de enseñar y aprender, los contenidos de la educación, la gestión de los servicios educativos, los materiales educativos, la infraestructura escolar y mejorar de las condiciones de trabajo de los docentes. El fin principal es equiparar las oportunidades de todos los niños y niñas para acceder a una mejor educación.
Los Programas de Mejoramiento de la Educación (P.M.E.), desarrollados por la Reforma, son políticas referidas al quehacer educativo y están orientadas a los nuevos requerimientos formativos del futuro, desde el punto de vista de la equidad y calidad.
Respecto a la equidad, podemos decir que, en los programas o estrategias de mejoramiento educativo, tiene por objetivo ofrecer igualdad de oportunidades respecto a los procesos y resultados de enseñanza.
Tras un periodo de más de 10 años de buscar la equidad, la Reforma comienza a enfocarse en la calidad de la educación, para asegurar el derecho de todos los niños y niñas, independiente de su condición física, social y económica.
En síntesis, los distintos programas y proyectos puestos en marcha por las políticas educativas de la Reforma han transformado la realidad de las escuelas y liceos mejorando el funcionamiento de los establecimientos, ofreciendo oportunidades para el aprendizaje colectivo y la renovación de las prácticas y sentidos del trabajo pedagógico.


      1. La Reforma y el Constructivismo

Uno de los grandes cambios que se ha producido a nivel mundial en las concepciones de política educacional es dar importancia al aprendizaje y sus procesos. Es evidente que sin enseñanza no hay aprendizaje, la enseñanza es una condición del aprendizaje. En la actualidad, ya no basta pasar la materia o cumplir con el plan de estudios. Hoy lo que importa en última instancia es que el estudiante aprenda. De allí que el foco principal de la Reforma Educacional es el aprendizaje. Hacer efectivo este foco significa cambiar cualitativamente la visión metodológica y conceptual de educación y requiere un nuevo tipo de proceso de transformación. Esa es la importancia estratégica del diseño de la Reforma.


La Reforma Educacional chilena está sustentada sobre la base de la teoría psicológica llamada constructivismo, que fomenta el aprendizaje activo en el aprendiz, con la ayuda de la pregunta, la asimilación y el uso de recursos adecuados para la construcción de sus conocimientos. El enfoque constructivista exige una concepción diferente del docente así como una práctica diferente en el aula.
Mucho se ha hablado sobre el constructivismo como el modelo ideal para el aprendizaje, no solamente escolar sino, en términos más amplios, para la educación en general, y a pesar de que se le considera actualmente como la mejor metodología para la enseñanza, pocas escuelas han adoptado este enfoque. La gran mayoría aún continúa orientando sus acciones en el aula con un enfoque de tipo conductista y, en el mejor de los casos, se preocupan por el desarrollo de habilidades cognitivas o por la formación de actitudes y valores positivos en la y el educando.
El conductismo supone el aprendizaje de conductas simples, que se dan básicamente, por una asociación estímulo-respuesta, en donde, el profesor es el ente activo poseedor del conocimiento y los alumnos reciben la información de manera pasiva.
Contrariamente, el constructivismo sostiene que el aprendizaje no se recibe de forma pasiva sino que es procesado y construido de una forma activa por el individuo. Esta actividad de conocer se realiza mediante procesos cognitivos que permiten adaptar la información obtenida del entorno a estructuras mentales previas.
Finalmente, es necesario mencionar que la Reforma se nutre básicamente del aporte de tres conocidos psicólogos del área educacional, a saber: Jean Piaget, Lev Vigotsky y Ausubel. A continuación, se hace una síntesis general del aporte de cada uno de ellos.


        1. Desarrollo Cognitivo y Aprendizaje

Jean Piaget exploró el crecimiento de los procesos del pensamiento en los niños. Para ello observó el desarrollo cognitivo en distintas edades. Piaget, describió varias etapas o estadios del crecimiento cognitivo, son períodos cuantitativos y cualitativamente distintos. En cada uno de esos estadios hay una serie de progresos y tareas que el individuo debe realizar antes de pasar al otro estadio, y esto lo realizará a través del descubrimiento y manipulación de los elementos que se le presenten. Para Piaget, el aprendizaje consta de cuatro procesos: el de asimilación, acomodación, desequilibrio y equilibrio, lo cual se diferencia de la explicación tradicional de que el aprendizaje era una acumulación de conocimientos.


Considera al sujeto un agente activo en su proceso de aprendizaje, el que construye a partir de la exploración de la información utilizando como recurso la experiencia previa que posee sobre la misma.


        1. Aprendizaje Social

La teoría sociocultural del psicólogo ruso Lev Vigotsky analiza la manera en que las prácticas específicas de una cultura afectan el desarrollo evolutivo de las y los niños. Este autor no sólo señala que el conocimiento es producto de la interacción social y cultural sino que, además, plantea que los procesos psicológicos superiores - lenguaje, razonamiento, comunicación, entre otros- se adquieren en interrelación con los otros. En este sentido, lo que un individuo puede aprender, será su nivel real de desarrollo, definiendo zona de desarrollo próximo (Z.D.P.) como un nivel en el que un individuo casi puede realizar una tarea por sí mismo. Un buen profesor es aquel que identifica la ZDP de cada educando y lo ayuda a aprender dentro de ella para luego retirar, poco a poco, el apoyo, hasta lograr que el niño o la niña pueda realizar la tarea sin ayuda.




        1. La Psicología Cognitiva y el Aporte de Ausubel 21

Para este psicólogo, no sólo se aprende cuando se realiza una actividad física como manipular, interpretar, etc., sino que se aprende cuando el contenido tiene un verdadero significado para el educando (aprendizaje significativo) y éste se basa en una información o conocimiento previo, lo que le otorga un esquema para la nueva información.


Para Ausubel, no todos los contenidos pueden ser descubiertos por los alumnos, por lo tanto, es necesario que los sujetos puedan relacionar lo que ya saben con los nuevos conocimientos. Ausubel define que aprender es comprender, dejando así, teóricamente de lado el aprendizaje memorístico promulgado por las teorías conductistas.
Como es posible observar, en esta breve síntesis de las fuentes del constructivismo, encontramos ideas claves de la reforma educacional -aprendizaje significativo, aprendizaje por descubrimiento, aprender a aprender, propiciar el trabajo grupal, entre otros- que nos permiten entender el concepto de educación que actualmente se busca desarrollar en nuestras aulas educativas.



    1. Juego



      1. Introduciéndonos en el mundo del juego

El juego ha sido, desde tiempos inmemoriales, considerado como una de las actividades menos importantes del hombre, desatendiendo la amplia gama de características, funciones y beneficios que éste aporta para el desarrollo de los individuos.

El juego no es exclusivo de los seres humanos pues es una actividad que posee rasgos, actitudes y gestos que están presentes en las prácticas de todos los organismos del reino animal. Para observar estas similitudes sólo basta con ver jugar a unos cachorros con regla de que no hay que morder al compañero y aparentar como si estuvieran enojados, y lo más importante, divertirse con todo esto.
Si bien existen variadas investigaciones acerca del juego, que intentan dar sentido o explicación a esta conducta, también encontramos coincidencias que determinan que el juego es una actividad que se ocupa mayormente en la infancia, que acompaña al sujeto durante toda la vida, que influye en el desarrollo social, cognitivo y afectivo de un individuo y, a su vez, cumple una función educativa.
El juego ha sido utilizado como un recurso educativo desde la antigüedad, aunque la pedagogía tradicional lo ha mantenido alejado de la educación formal. Por lo general, se considera que el tiempo dedicado al juego es tiempo perdido para el estudio. Sin embargo, los grandes pedagogos siempre han afirmado que el juego, para el niño, es el método más eficaz de aprendizaje.
En la segunda mitad del siglo XIX, la corriente de los métodos activos de aprendizaje despertó el interés por las posibilidades del juego en el ámbito escolar. Sin embargo, en nuestros días, aún no se reconoce el verdadero valor educativo de jugar, su gratuidad y las virtudes que lo caracterizan, es más, se ha calificado como una actividad poco importante, poco seria, improductiva y que conlleva una pérdida de tiempo.


      1. Origen y definiciones del juego 22

Históricamente, no ha existido ni existe sociedad que no haya otorgado un significado al juego, conforme a su ideología, religión, costumbres, educación e influencias imperantes de la época. Aunque determinar el lugar y tiempo exacto en que el juego tuvo su origen es casi imposible, por ser una actividad proveniente de tiempos anteriores a nuestra cultura.


El uso variado de este concepto ha contribuido al desarrollo de innumerables acepciones y manifestaciones de esta actividad, que se han ido planteando a lo largo de la historia. Para comprender la importancia del juego en el ser humano debemos hacer referencia a su etimología, sus diversas definiciones, su contexto cultural y lenguaje común, los cuales le atribuyen diversas definiciones.
En el Diccionario Español de la Real Academia23, el vocablo juego, que proviene del latín iocus, es definido como la acción y efecto de jugar, pasatiempo o diversión. Es un ejercicio recreativo sometido a reglas, y en el cual se gana o se pierde. También es considerado como una acción que nace espontáneamente por la mera satisfacción que este otorga. El vocablo jugar, deriva del latín iocari, y se define como hacer algo con el sólo fin de entretenerse o divertirse, hacer travesuras, tomar parte en un juego. Si bien, ambos términos son un medio de distracción, relajación, recreación, educación, o de entretenimiento, el concepto juego es el que más variadas definiciones ha experimentado a lo largo de nuestra historia.
El significado de juego presenta algunas diferencias entre los distintos pueblos de la época antigua. Para los griegos, el juego significaba todas aquellas acciones propias de los niños y expresaba lo que hoy llamamos niñerías. Los hebreos, utilizaban la palabra juego para referirse a las bromas y a la risa. Mientras que para los romanos, juego significaba alegría, jolgorio.
Posterior a la época, la palabra juego, en todas las lenguas (jogo, play, joc, game, spiel, jeu, gioco, urpa, giuoco, jolas, joko, etc.) empezó a ser sinónimo de alegría, satisfacción, diversión, que se ocupa tanto en la infancia como en los tiempos de ocio y recreo en la adultez.
Fue en la época antigua, cuando se comenzó a construir el concepto de juego, asociándolo a los distintos ámbitos de la vida. Uno de los primeros filósofos en mencionar y reconocer el valor práctico del juego es Platón, quien consideraba que la educación se basaba en el juego y estimaba que se debía comenzar por la música para la formación del alma y, posteriormente, con la educación física para el cuerpo.
Aristóteles, en su teoría de la eutropelia, que significa la virtud del juego, lo ubica justo en el medio entre el espíritu de la relajación lúdica y el exceso en la seriedad. Preocupado por la educación y formación del hombre, plantea la idea de que los niños menores de cinco años para evitar la inactividad corporal deben realizar movimientos que son proporcionados por varios sistemas y a través del juego. Además, en su libro IV de la Ética se recomienda el juego como una actividad complementaria al descanso. Otros autores clásicos del periodo, destacan la función del juego en la formación del carácter y personalidad de un individuo. Así lo registra Aristóteles en su libro VIII de la Política, en donde menciona la función de los juegos en la educación de los ciudadanos.
Con el transcurso del tiempo, bajo el predominio del cristianismo, los juegos fueron perdiendo su valor, ya que se les consideraba profanos e inmorales, desprovistos de significado e importancia.
A partir del siglo XVI, los humanistas de aquella época, comenzaron a advertir el valor educativo de los juegos, siendo los colegios jesuitas los primeros en recuperarlos en la práctica.
Importantes pedagogos, como Juan Amós Comenio en el siglo XVII, Juan Jacobo Rousseau y Giovanni Pestalozzi en el XVIII y principios de XIX, señalaron que para un buen desarrollo del niño, se deben tomar en cuenta sus intereses, y el juego es una actividad atractiva y agradable, en donde, se ejercitan los sentidos y se utiliza la inteligencia. Friedrich Fröbel, quién abiertamente reconoció la importancia del juego en el aprendizaje, y estudió los tipos de juego que se necesitan para desarrollar la inteligencia, señaló que “la educación más eficiente es aquella que proporciona a los niños actividades de auto-expresión y participación social”24
Desde una perspectiva psicoanalítica, uno de los más conocidos expositores, Sigmund Freud, señala que el juego está relacionado con la expresión de los deseos que no pueden ser satisfechos en la realidad y por lo tanto las actividades lúdicas que el niño realiza le sirven de manera simbólica.
Sin abandonar los aspectos psicológicos y educativos del juego, Jean Piaget, afirma que el juego no es sólo una forma de desahogo o entretenimiento para gastar energía, sino un medio que contribuye y enriquece el desarrollo intelectual del niño. El juego se hace más significativo cuando el niño tiene acceso a una libre manipulación de elementos y situaciones, en donde él pasa a reconstruir objetos y reinventar cosas, lo cual implica una adaptación más compleja.
El juego como actividad social, es definido por Lev S. Vigotsky, quien señala que gracias a la interacción con otros niños, se logran adquirir papeles o roles que son complementarios al propio. La capacidad de imaginación y de representación simbólica de la realidad está dada a través del juego simbólico, mediante la interacción y la comunicación que se produce entre el sujeto y su entorno, y en donde el niño transforma algunos objetos y los convierte en su imaginación en otros que para él tienen un distinto significado, por ejemplo, cuando corre con la escoba como si ésta fuese un caballo.
Pero la visión del juego no puede quedar sólo en los aspectos pedagógicos y psicológicos, ya que en el estudio de las ciencias sociales este concepto se encuentra definido desde el punto de vista de la antropología y la sociología.
Desde una perspectiva antropológica, el juego ha estado siempre unido a la cultura de los pueblos, a su historia, a lo mágico, a lo sagrado, al amor, al arte, a la lengua, a la literatura, a las costumbres, a la guerra. El juego es una constante en todas las civilizaciones. Ha servido de vínculo entre los pueblos y ha facilitado la comunicación entre los seres humanos.
Algunos teóricos, como Huizinga, Gruppe, Cagigal, Moor, Blanchard y Cheska, señalan que el juego es un elemento antropológico fundamental en la educación, ya que potencia la identidad del grupo social, contribuye a fomentar la cohesión y la cooperación del grupo y por tanto, favorece los sentimientos de comunidad, por lo que el juego resulta ser un mecanismo de identificación del individuo y del grupo. “Jugar no es estudiar, ni trabajar, pero jugando, el niño aprende a conocer y a comprender el mundo social que le rodea” (Ortega).25
Desde una mirada sociológica, el juego transmite y desarrolla costumbres y conductas sociales, por ende, a través de él, el niño aprende valores morales y éticos. Como define Orlick, “jugar es un medio ideal para un aprendizaje social positivo porque es natural, activo y muy motivador para la mayor parte de los niños. Los juegos implican de forma constante a las personas en los procesos de acción, reacción, sensación y experimentación. Sin embargo, si deformas el juego de los niños premiando la competición excesiva, la agresión física contra otros, los engaños y el juego sucio, estás deformando las vidas de los niños”.26
Rubio Camarasa, desde un punto de vista antropológico-social y psicológico, señala que el juego “es la actividad propia del niño, constitutiva de su personalidad. Conjuga aspectos fundamentales para su desarrollo pues no solo le permite satisfacer sus necesidades vitales de acción y expresión, sino ir percibiendo sutilmente los rasgos de su entorno social hasta tocar las raíces culturales de sus mayores” 27
Como se puede apreciar, numerosas y diversas son las definiciones del juego. De los aportes de diversos autores, se puede señalar que es una actividad libre, que se desarrolla de forma espontánea, con tendencia recreativa y que sigue reglas planteadas por los propios participantes y que son susceptibles de variaciones constantes.
En síntesis, el objetivo principal del juego es estimular las relaciones cognoscitivas, afectivas, verbales, psicomotoras y sociales; transmitir valores, actitudes, formas de pensar, formas de relación, necesarias para la integración en una determinada sociedad.
“...la función propia del juego es el juego mismo (...) ejercita unas aptitudes que son las mismas que sirven para el estudio y para las actividades serias del adulto” (Caillois, 1958) 28


      1. Teorías de Juego29

Existen diversas teorías que pretenden explicar el origen del juego como actividad esencial en la vida del hombre, de ahí que exista una gran variedad de definiciones y perspectivas para esta actividad.


Las primeras aproximaciones teóricas al juego se sitúan históricamente en torno a la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX. Las explicaciones más conocidas son la teoría del excedente energético y la del preejercicio, la de la recapitulación y la de la relajación.
Teoría del excedente energético. A mitad del siglo XIX, Herbert Spencer (1855) propone esta teoría en la cual el juego aparece como consecuencia del exceso de energía que tiene el individuo. Para realizar esta afirmación se apoya en la idea de que la infancia y la niñez son las etapas de la vida en las que el niño no tiene que realizar ningún trabajo para poder sobrevivir, dado que sus necesidades se encuentran cubiertas por la intervención de los adultos, y consume el excedente de su energía a través del juego, ocupando en esta actividad grandes espacios de tiempo que le quedan libres.
Teoría del preejercio. Un poco más tarde, en 1898, Grooss propone una explicación alternativa conocida como teoría del preejercicio. Según este autor la niñez es una etapa en la que el niño se prepara para ser adulto, practicando a través del juego las distintas funciones que tendrá que desempeñar cuando alcance ese estatus. Indica Ortega (1992) que la importancia de este planteamiento se centra en destacar el papel del juego sobre el desarrollo del individuo.
Teoría de la recapitulación. Esta teoría fue propuesta por Stanley Hall (1904) y plantea que el juego es una característica del comportamiento ontogenético, que recoge el funcionamiento de la evolución filogenético de la especie. El juego, desde este planteamiento, reproduce las formas de vida de las razas humanas más primitivas. Por ejemplo, los niños en edad escolar disfrutan haciendo cabañas, lo cual podría reflejar la actividad que, los primitivos de la especie humana, realizaban habitualmente al tener que proporcionarse una vivienda para protegerse.
Teoría de la relajación. Esta teoría de la relajación o distensión, propuesta por Lazarus indica que el juego aparece como actividad compensadora del esfuerzo, del agotamiento que generan en el niño otras actividades más duras y serias. El juego sirve al individuo como elemento importante de distensión y de la recuperación de la fatiga de esas actividades más serias.
Ya entrados en el siglo XX, específicamente en el año 1923, Buytendijk indicó que el juego es una actividad propia de la niñez. Para este autor el juego es el resultado de elementos como ambigüedad de movimientos, impulsividad, timidez, curiosidad (Beltrán, 1991), y el juego siempre es juego con algún objeto, con algún elemento y no solo. De acuerdo con Claparéde, esta teoría no explica la existencia de formas de juego en otras etapas del ciclo vital como adolescencia y edad adulta, y asimismo restringe el concepto de juego al limitarlo exclusivamente a juego con objetos (juguetes), excluyendo de las actividades lúdicas todas aquellas caracterizadas sólo por el componente físico (motriz).
El psicoanálisis también tiene su modo peculiar de entender el juego. Uno de los aspectos más destacados de este planteamiento reside en admitir que el juego es una expresión de los instintos del ser humano y que a través de él, el individuo encuentra placer, ya que puede dar salida a diferentes elementos inconscientes. Desde el psicoanálisis se plantea que el juego tiene un destacado valor terapéutico, de salida de conflictos y preocupaciones personales (Freud, 1920, 1925, 1932).
Con posterioridad, Piaget le da una atribución más cognitiva a los juegos, que relaciona directamente el juego con la génesis de la inteligencia. En consecuencia habrá un juego característico de la etapa sensorio-motriz hasta llegar al predominante de las operaciones concretas y formales. El juego está regulado, desde el punto de vista de los mecanismos que conducen a la adaptación, por la asimilación, es decir, a través del juego el niño adapta la realidad y los hechos a sus posibilidades y esquemas de conocimiento. El niño repite y reproduce diversas acciones teniendo en cuenta las imágenes, los símbolos y las acciones que le resultan familiares y conocidas.


      1. Características del Juego

Características que nos facilitan la diferenciación de conductas y comportamientos que son parte del juego, con el objeto de lograr una diferenciación del mismo. Entre estas características podemos señalar:


Ausencia de finalidad (producto)

El juego es fin en sí mismo. Esto es, para que un comportamiento sea juego debe estar orientado principalmente a la consecución de placer y no a otros objetivos. Las actividades se centran en el proceso, en el desarrollo de la acción y de la actividad y nunca en el producto o resultado de la misma.30


Juguetes-objetos no imprescindibles.

Esta característica nos señala que la presencia de un objeto como parte de un juego no es vital para que el desarrollo del juego se realice, “los juguetes son elementos complementarios, de apoyo, que condicionan la actividad pero en ningún caso la determinan”31. En este sentido Martínez Criado afirma que “en realidad no nos deberíamos preocupar excesivamente, un niño que quiere jugar siempre encontrará un tema de juego”.


Ahora bien, si se proporciona un objeto de juego al niño o niña éste debe ser de complejidad moderada que potencien su creatividad e imaginación. Al respecto Delval señala “los juguetes, en algunos casos, pueden interferir con la función lúdica del juego debido bien a que su nivel de complejidad excede las competencias del niño o porque no llegue a las mismas”32.
Motivación intrínseca y voluntariedad

El juego es voluntario relacionándose, de este modo, con la motivación intrínseca. En este sentido, el juego atiende a la motivación interna que le mueve a iniciar diversas formas de juego de modo espontáneo, sin atender a órdenes de terceros. Aquellas actividades impuestas dejarán de ser interesantes y tenderá a finalizarlas, a menos que se gatillen sus propias motivaciones.


Libertad y arbitrariedad33

El juego es una experiencia de libertad y arbitrariedad, ya que la característica psicológica principal del juego es que se produce sobre un fondo psíquico general caracterizado por la libertad de elección. A través del juego, los niños y niñas salen del presente, de la situación concreta y se sitúan y prueban otras situaciones, otros roles, otros personajes, con una movilidad y una libertad que la realidad de la vida cotidiana no les permite. (Garaigordobil, 1992)


Diferentes grados de estructuración

El juego posee reglas propias y la estructuración de un juego estará dada por el nivel de complejidad de las reglas que lo determinan. “Las actividades de juego pueden ser estructuralmente simples como, por ejemplo, montar en bicicleta o más complejas como jugar al fútbol”34


Ficción

La ficción es considerada como elemento constitutivo del juego. Se puede afirmar que jugar es hacer el “como si” de la realidad, teniendo al mismo tiempo conciencia de esa ficción. Por ello, cualquier actividad puede ser convertida en juego (saltar, tirar una piedra) y cuanto más pequeño es el niño, mayor es su tendencia a convertir cada actividad en juego, pero lo que caracteriza al juego no es la actividad en sí misma, sino la actitud del sujeto frente a esa actividad. (Garaigordobil, 1992).


“Bajo y Beltrán (1998) afirman que el juego infantil tiende a reproducir en pequeña escala las aficiones de los mayores. A la vez que afirman que a través del juego, el niño proyecta un relativo distanciamiento del mundo de los grandes, juega como si su mundo fuera el de los grandes pero también como si ese mundo creado por él fuera real”35.
Efecto catártico

Esta característica se refiere a que el niño/a puede, a través del juego, resolver algunos de sus conflictos personales, es decir, “el juego es una vía de escape de las tensiones que generan en el niño algunos acontecimientos de la vida real”36. Desde un enfoque psicoanalítico “el juego es un escenario en el que el niño puede organizar y secuenciar los acontecimientos que le provocan malestar de forma que sean más manejables y que le resulten más placenteros”37


Seriedad

Para el niño el juego es una actividad seria. En el niño, el juego es una actividad seria porque en ella “pone en juego” todos los recursos y capacidades de su personalidad. En el juego, “los jugadores ponen a prueba sus cualidades y habilidades personales y sociales”38, absorbiéndolos y “comprometiéndolos en toda su globalidad (nivel corporal, intelectual, afectivo,…)”. 39



Placer

Las actividades lúdicas proporcionan al individuo placer y diversión. “Cabe señalar que el juego es una actividad fuente de placer, divertida, que generalmente suscita excitación”. 40


No agotamiento físico y psicológico

Otra de las características que distingue el juego es que el tiempo que esta actividad implica suele ser mayor al involucrado en otras actividades. Al respecto, Martínez Criado señala que “los niños mantienen durante intervalos prolongados de tiempo su actividad lúdica, ó al menos lo hacen durante más tiempo que cualquier otra actividad, ya que el juego es prácticamente incompatible con los estados de agotamiento físico y psicológico”41.


Espacio y tiempo

El juego tiene un espacio y un tiempo determinado “lugar sagrado”. 42


Carácter innato

Otra de las cualidades que diferencian al juego de otras actividades es aquella referida al carácter innato de las conductas que lo componen, “así el juego surge de la tendencia innata que tiene todo organismo a ser activo, explorador e imitador”43. “El juego es siempre expresión y descubrimiento de sí mismo y del mundo”44. “El juego es la primera expresión del niño, la más pura y espontánea, luego entonces la más natural”45.


El juego es una “actividad que implica acción y participación, ya que jugar es hacer y siempre implica participación activa del jugador, movilizándole a la acción. La activación lúdica tiene motivaciones intrínsecas. Por ello, si entra el utilitarismo o se convierte en un medio para conseguir un fin, pierde la atracción y el carácter del juego”.46
A las características anteriores, y basándonos en Garaigordobil (1992), podemos señalar que el juego también es interacción y comunicación, ya que promueve la relación y participación con los “otros” y, además, es imitación y creación convirtiéndose en “fuente de las actividades superiores del hombre, que conduce al trabajo, a la ciencia, al arte, etc.” 47

      1. Clasificación del Juego 48

A pesar que cualquier tipo de juego involucra las dimensiones social, cognitiva y física, a continuación clasificaremos al juego desde un punto de vista evolutivo, distinguiendo la perspectiva de diversos autores acerca de las dimensiones cognitiva, social y físico motora.


Las tres perspectivas atienden a la etapa de desarrollo en las que aparecen los distintos tipos de juego de acuerdo con las posibilidades físicas, cognitivas y sociales del individuo.
Desde un punto de vista cognitivo
El principal exponente de este punto de vista que atiende a las estrategias cognitivas que se ponen al servicio de la actividad de juego y de aquellas que se emplean para resolver problemas, es Jean Piaget, quien “parte de la idea de que el juego evoluciona y cambia a lo largo del desarrollo en función de la estructura cognitiva, del modo de pensar, concreto de cada estadio evolutivo” 49. Según esto, y atendiendo a la evolución cognitiva, encontramos cuatro tipos de categorías: juego funcional, juego de construcción, juego simbólico y juego de reglas.


  • Juego funcional o de acción

Este tipo de juegos se enmarca durante los dos primeros años de vida y antes de que aparezca la capacidad de representación y el pensamiento simbólico. Se incluyen dentro de estas actividades aquellas acciones que el niño realiza sobre su propio cuerpo o sobre objetos, caracterizadas por la ausencia de simbolismo. Son acciones que carecen de normas internas y se realizan por el placer que produce la acción misma, sin que exista otro objetivo distinto al de la propia acción. “Durante los primeros nueve meses de vida, el niño pasa parte de su tiempo explorando placenteramente su cuerpo (...), así como también el cuerpo de su madre. En torno a los nueve meses incorpora en su actividad de juego distintas acciones con los objetos, como lanzarlos o buscarlo. Hacia los 24 meses, las formas que adopta el juego aumentan gracias a que 50el niño adquiere mayores posibilidades de desplazarse de modo independiente en el espacio.”
La mayor parte de las actividades de juego que el niño realiza en esta etapa se producen en solitario o en interacción con los adultos, “los adultos se convierten en esta etapa en el principal compañero de juego del niño. (...) Durante los dos primeros años, el interés por otros niños es prácticamente inexistente y se limitan a mirar el juguete del compañero y tratar de hacerse con él o a esporádicos intentos por entrar en contacto físico con el otro niño”51. Al respecto, Delval señala que “esta preferencia es hasta cierto punto lógica, ya que los adultos son capaces de adaptarse a la actividad del niño, tienen en cuenta las señales de aburrimiento /disgusto o placer que emite el niño y en función de ellas o detienen la actividad o la prolongan en el tiempo”52.
“El juego funcional, a pesar de ser el tipo de juego predominante en los primeros 2 años de vida, es posible detectarlo en la vida adulta, es decir, después de los dos años este juego no desaparece sólo se hace menos recurrente”53


  • Juego de construcción

Por juego de construcción se entiende a todas aquellas actividades que conllevan la manipulación de objetos con la intención de crear algo. “Diferentes autores indican que este tipo de juego se mantiene a lo largo del desarrollo y que no es específico de ninguno de ellos, apareciendo las primeras manifestaciones, aunque no sean estrictamente casos puros de juegos de construcción en el período sensoriomotor, por carecer el niño en esta etapa de la capacidad representativa. Este juego gana en complejidad en los años siguientes. Así, el juego podría oscilar desde apilar un par de cubos hasta llegar a formas más complejas como la elaboración de un puzzle con gran cantidad de piezas”54.


  • Juego simbólico

El llamado juego simbólico, representacional o sociodramático surge a partir de los 2 años como consecuencia de la emergente capacidad de representación. “Este tipo de juego es predominante del estadio preoperacional y se constituye en la actividad más frecuente del niño entre los 2 y los 7 años, en él predominan los procesos de “asimilación” de las cosas a las actividades del sujeto, es decir, a través del juego los niños manifiestan comportamientos que ya forman parte de su repertorio, “acomodando o modificando” la realidad a sus intereses.
El juego simbólico puede tener carácter individual o social, así como distintos niveles de complejidad. Este tipo de juego “evoluciona desde formas simples en la que el niño utiliza los objetos e incluso su propio cuerpo para simular algún aspecto de la realidad hasta juegos de representación más complejos en los que podría aparecer interacción social”55
Los juegos de representación exigen cierto conocimiento del guión por parte del niño, es decir, que tenga una representación general de la secuencia habitual de acciones y acontecimientos en un contexto familiar, así como de las funciones que desempeña cada participante del guión. “Se debería seguir una secuencia ordenada en las acciones que reproducen la actividad, porque aunque se trate de un juego en el que el componente ficticio sea el predominante, el niño trata de reproducir fielmente la actividad. (...) a medida que aumenta el conocimiento sobre las diferentes acciones que se pueden incluir en un guión, así como sobre las funciones que se espera que desempeñe cada personaje, el juego ganará en complejidad”56


  • Juego de reglas

A partir de los 7 años surgen juegos eminentemente sociales en los que se comparten tareas con otras personas y en los que se empieza a tener cierto conocimiento de las normas y reglas. El juego de reglas “está constituido por un conjunto de reglas y normas que cada participante debe conocer, asumir y respetar si quieren realizar sin demasiadas interferencias y obstáculos la actividad”57. Asimismo, “los juegos de reglas pueden presentar variaciones en cuanto al componente físico y simbólico”58

Una de las dificultades que se pueden encontrar al iniciarse los juegos de reglas son aquellas que el niño presenta para controlar sus deseos y motivaciones personales, llegando éstas, en ocasiones, a interrumpir el desarrollo de la actividad. Al respecto, Moreno señala “para que el niño llegue a ser capaz de implicarse en juegos de esta complejidad normativa, se debe superar el egocentrismo característico del pensamiento preoperacional, es decir, debería ser capaz de situarse en el lugar de otra persona”59


Las primeras manifestaciones que adopta el juego de reglas se encuentran restringidas por la conciencia que tiene el infante sobre las reglas y normas. En este sentido, la complejidad que caracteriza al juego de reglas se relaciona estrechamente con el conocimiento de las reglas que tiene el niño en los diferentes momentos de su desarrollo cognitivo. Al respecto, Goicoechea señala que “durante los dos primeros años de vida el niño juega libremente sin que aparezcan reglas sociales. Entre los 2 y los 5 años el niño recibe las reglas del exterior, no coordina sus actividades con las del resto de los participantes, no hay ganadores ni perdedores, todos ganan. Entre los 7 y 8 años trata de ajustarse a las reglas y las cumple fielmente, y a partir de los 11 años, los participantes del juego negocian, antes de iniciar la actividad, las reglas adoptando acuerdos sobre las que van a predominar en el juego y empieza a existir la posibilidad de modificar alguna de ellas, siempre que ello revierta en una mejora del juego”60. En consecuencia, a medida que la edad avanza, la forma de entender las normas genera un mayor grado de estructuración normativa del juego así como un mejor desarrollo del mismo, y da nuevas posibilidades de mantener interacciones y relaciones favorables entre sus componentes.

ETAPA

TIPOS DE JUEGO

Sensoriomotora

(0-2 años)



Funcional

Funcional

Funcional

Funcional *61

Preoperacional

(2-6/7 años)



Funcional

Funcional
Construcción

Simbólico *

Operaciones concretas

(6/7-11 años)



Funcional

Simbólico

Construcción

Reglas *

(simples)

Operaciones formales

(desde los 11 años)



Funcional

Simbólico

Construcción

Reglas* (complejo)

Figura 1: Tabla de clasificación del juego desde el punto de vista cognitivo. En esta tabla se señalan los juegos que predominan en cada rango de edad desde un punto de vista cognitivo. En los dos primeros años el juego es mayoritariamente de tipo funcional. Entre los 2 y los 6 años, predomina el juego simbólico, el juego funcional no desaparece y aparece el juego de construcción. Entre los 6 y 11 años predomina el juego de reglas simples y sobre los 11 el juego de reglas con mayor grado de complejidad. En ambos periodos se puede observar en la actividad lúdica del niño momentos dedicados al juego funcional, al juego simbólico y al de construcción.

Desde un punto de vista social
Esta clasificación se basa en la propuesta de Parten realizada en 1932 y que aún hoy continúa vigente. Esta clasificación analiza el juego desde una perspectiva social y considera aspectos cuantitativos y cualitativos de la relación, es decir, tiene en cuenta el número de participantes y la relación que se mantiene entre ellos.


  • Juego solitario

En este tipo de juego el niño juega solo y separado de los demás y su interés se encuentra centrado en la actividad en sí misma. No realiza intentos por iniciar actividades en colaboración con otros niños.


  • Juego de espectador o comportamiento observador



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