Universidad de chile facultad de ciencias sociales departamento de antropología magíster en antropología y desarrollo



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UNIVERSIDAD DE CHILE
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES
DEPARTAMENTO DE ANTROPOLOGÍA
MAGÍSTER EN ANTROPOLOGÍA Y DESARROLLO

¿De qué hablamos cuando hablamos

de empleabilidad juvenil?
Estudio de caso sobre su significación

y práctica en los Programas de Empleo

Tesis para optar al Grado de Magíster en Antropología y Desarrollo


Verónica Rabb Saitis

Profesor Guía: Claudio Duarte Quapper

Santiago, Octubre, 2005




..A otros le enseñaron

secretos que a mí no

A otros dieron de verdad

esa cosa llamada educación

ellos pedían esfuerzo

ellos pedían dedicación

¿y para qué?

para terminar bailando

y pateando piedras..
(El baile de los que sobran, Los Prisioneros)

Resumen


La presente investigación busca analizar, desde una perspectiva antropológica, la significación y práctica del concepto empleabilidad juvenil al interior de los Programas de Empleo: Especial de Jóvenes, Reinserción Laboral y Empleo, Escuela-Taller, Certificación de Competencias Laborales, Nivelación de Competencias Laborales, Contrato de Aprendices y Estrategias Laborales Juveniles, todas ofertas públicas existentes hoy en nuestro país.

Se plantea como una investigación empírica, basada en un estudio de caso intrínseco, cuya formulación busca contribuir desde la mirada de las Ciencias Sociales, y particularmente, desde la antropología a la discusión y el debate que se viene desarrollando en el país acerca del empleo y el desempleo de jóvenes, específicamente en aquellos de sectores populares.


La propuesta metodológica del presente estudio busca, a través de los principios de la investigación cualitativa, abordar una temática poco estudiada en las Ciencias Sociales como es el concepto de empleabilidad juvenil. Tales principios se caracterizan por focalizar su interés en la comprensión de los hechos, percepciones y significados que los sujetos le atribuyen a sus vivencias. Las técnicas propuestas para el desarrollo de la investigación son: entrevistas en profundidad, análisis de fuentes primarias y secundarias.
Esta investigación se enmarca dentro de un enfoque antropológico social en tanto se dirige hacia el ámbito cognitivo, de significación y práctica de dicho concepto y como ello repercute en términos positivos hacia una posible inserción laboral de los jóvenes. El principal hallazgo dice relación con la pertinencia de trabajar sobre el entorno del joven, básicamente sobre el rol que cumplen los actores públicos y la empresa privada siendo este último el que actúa como principal ente generador de empleo. Todo ello con el objeto de mejorar la sustentabilidad de las experiencias laborales y de empleabilidad, garantizando en mejor medida la inserción del joven en el mercado.


Palabras Claves

Empleabilidad juvenil; juventud de sectores populares; inserción laboral; sociedad del riesgo; Programas de Empleo y mercado laboral.




Índice



Introducción 11



I.-. El desempleo: el caso de los jóvenes populares 17

1.1. Un fenómeno evidente y a escala mundial 19

1.2. Empleo y juventud: una aproximación a la desigualdad 23

1.3. Mercado del trabajo, jóvenes y género: 26

develando la doble discriminación

1.4. Objetivos de la investigación 27 1.5. Hipótesis 28


II.-. Inserción laboral juvenil: más allá de lo económico 29

2.1. Entorno social de los jóvenes: incertidumbre y riesgo 29


2.2. Período juventud: ni fijo no unívoco 35


2.3. Educar para el trabajo 38

2.4. Formación y capacitación laboral: elementos

para la empleabilidad juvenil 41

2.5. Creando empleo hoy: el desafío aumenta 46

2.6. Hacia un nuevo mercado laboral 50
III-. Estrategia metodológica para el estudio de la empleabilidad en los Programas de Empleo 53
3.1. Comprensión de significados desde la epistemología 53

3.2. Diseño metodológico: Estudio de caso intrínseco 54

3.3. Técnicas de producción de información 55

3.4. Muestra 58

3.5. Perspectiva de análisis de la información: el análisis de discurso 64
IV. Acerca de los resultados 66
4.1. Discursos sobre empleabilidad juvenil 66

4.2. Análisis comparativo 106


V. Conclusiones 110
5.1. A modo de conclusión: algunos consensos 110

5.2. Principales hallazgos 111

5.3. Sugerencias finales 113

VI. Bibliografía 115

Introducción


Debido a la importancia que cobra hoy la relación entre empleo y juventud, particularmente entre mercado laboral y juventud de sectores populares, con la presente investigación se decidió avanzar más en el problema de la inserción laboral de este grupo social, buscando profundizar en el entorno y dificultad que poseen los jóvenes de sectores populares para buscar y encontrar empleos de calidad y estables en el tiempo.
Estas inquietudes, que dieron inicio al proceso investigativo, permitieron delimitar un campo de estudio centrando las observaciones en la significación de los Programas de Empleo y en sus prácticas en torno al tema empleo y juventud, particularmente en lo referido a la empleabilidad juvenil.
Una vez delimitada la temática a investigar, se optó por razones determinadas por las posibilidades de acceso a los investigados enmarcarla en los Programas de Empleo: Programa Especial de Jóvenes, Reinserción Laboral y Empleo, Escuela – Taller, Certificación de Competencias Laborales, Nivelación de Competencias Laborales, Contrato de Aprendices y Estrategias Laborales Juveniles.
De esta manera, la presente investigación comprende un estudio de caso sobre la significación y práctica del concepto empleabilidad juvenil al interior de los mencionados Programas de Empleo existentes hoy en nuestro país. El mencionado concepto es comprendido para los efectos de la presente investigación como instrumento de estructuración entre juventud de sectores populares y empleo, que en la práctica produce resultados cualitativamente positivos en términos de generación de conocimientos, habilidades y destrezas requeridas por el mercado actual para un buen desempeño laboral, mayores oportunidades de obtener un puesto de trabajo, permanecer y progresar en una organización.
La pregunta que guió el proceso investigativo fue: ¿Cuál es la contribución del concepto de empleabilidad juvenil al aumento de la inserción laboral en jóvenes especialmente en aquellos de sectores populares?.
En este sentido, la presente investigación se situó en el campo de la oferta pública relacionada con el empleo, a fin de poder develar la significación y la práctica en torno a la empleabilidad juvenil que poseen los Programas de Empleo. El identificar y comprender estos significados que subyacen al accionar del agente, permitió dar cuenta de su trabajo en torno al grupo juventudes así como de la pertinencia y la adecuación del concepto empleabilidad juvenil a su quehacer programático.
Es así como el presente estudio pretende aportar una nueva perspectiva para la comprensión del concepto empleabilidad juvenil, los significados y las prácticas que los Programas de Empleo le atribuyen al ser éstas instancias acotadas a una realidad socio-económica de jóvenes pobres que conviven con la problemática del empleo y sus expresiones de exclusión laboral y social.
De esta manera, se buscó desentrañar desde los discursos de los encargados de los Programas relaciones y circunstancias que brinden nuevas luces para la discusión y el debate de una temática que hoy se inserta fuertemente en la realidad país.
Por otro lado, esta investigación se planteó desde su vinculación con el desarrollo como un aporte ligado a la operacionalización de la teoría de la sociedad del riesgo planteada por Ulrich Beck, teoría pertinente dado el contexto mundial caracterizado por transformaciones tecnológicas a gran velocidad, alta interacción comercial y crisis extendidas, todo lo cual trae consecuencias en la situación de los trabajadores menos calificados y habilitados, especialmente los jóvenes de sectores populares, donde la situación de inserción se vuelve más preocupante y aguda. En efecto, los diversos reportes estadísticos como así también las sistematizaciones de experiencias y los documentos de análisis, coinciden en identificar la inserción laboral de los jóvenes como uno de los nudos no resueltos satisfactoriamente por el modelo de desarrollo imperante en la actualidad, particularmente en Latinoamérica.
Lo anterior, no sólo se explica por el lugar que ocupa el empleo en el desarrollo social de un país, sino también porque el tema del empleo y el desempleo es uno de los elementos clave para analizar la viabilidad y características del desarrollo social y económico de una país, particularmente en Chile.
El empleo es, a la hora de afrontar los vaivenes de la economía, un indicador certero de cómo sus procesos de crecimiento y contracción afectan a la población, incluyendo o excluyendo a grandes sectores sociales que basan su economía doméstica en la obtención y mantención de un empleo estable y satisfactoriamente remunerado.
Por cierto, estamos frente a un proceso que se desarrolla en el marco de un imaginario de modernización con sello neoliberal, que supone a todos los miembros de la sociedad como potenciales competidores, razón por la cual el éxito es el resultado del esfuerzo personal y de las capacidades que este individuo ponga en juego. Así, el no lograr una inserción laboral muestra cómo el desempleo nos puede llevar a situaciones que afectan directamente la calidad de vida de las personas y el desarrollo de un país.
De esta forma, situarse en el espacio de empleo y el desempleo y más específicamente en lo que respecta a la empleabilidad juvenil desde un enfoque antropológico con énfasis en el desarrollo, implica asumir que las miradas otorgadas por dicha disciplina pueden enriquecer las observaciones que históricamente han privilegiado perspectivas económicas para el análisis estadístico del mercado laboral y su relación con los jóvenes.
El problema del empleo y el desempleo juvenil no sólo incorpora una dimensión cuantitativa, dado que es significativamente mayor al desempleo general, sino que en él se definen, por una parte, un fenómeno de consecuencias de orden individual en la medida que destruye a los individuos y los encierra en un círculo del cual muchas veces les resulta difícil salir. Por otra parte, afecta el interés público de garantizar que cada joven pueda construir un proyecto de vida y laboral en donde se valoren sus competencias y potencialidades personales.
Dentro de la fuerza de trabajo, los y las trabajadoras jóvenes son el sector que más resiente los ciclos recesivos. En efecto, si bien el desempleo juvenil es históricamente superior a la media nacional se ha visto que en períodos recesivos la brecha se ensancha hasta prácticamente triplicarse. Con respecto a ello, el Estado chileno lleva a cabo desde hace al menos una década importantes esfuerzos para acortar esta brecha. Sin embargo, se presume que los instrumentos públicos basados en la capacitación en oficios y el otorgamiento de franquicias tributarias y subsidios a la contratación dirigidos al empleador, han arrojado resultados que no revierten la tendencia.
Muchos jóvenes no logran una inserción laboral segura en el mercado, quedan desempleados o trabajando en empleos mal pagados, con poco futuro, carentes de protección y seguridad social. En definitiva: malos trabajos y de mala calidad. Bajo este panorama cabe preguntarse ¿Qué futuro les espera a los jóvenes que no logran terminar sus estudios, no tienen trabajo, no cuentan con los recursos necesarios y viven en una sociedad que exacerba su condición de vulnerabilidad?.
El problema del acceso al empleo de estos grupos específicos, crea una suerte de enfrentamiento socioeconómico en el cual se estarían diferenciando competencias y capacidades para entrar al mercado y mantenerse en él. En este ámbito, es donde se abren un conjunto de tensiones enmarcadas en la lógica de las sociedades que aún no resuelven los modos en que se relacionarán con las nuevas generaciones, en especial con los jóvenes de sectores populares que, en tanto grupo social, constituyen un segmento que va planteando necesidades y expectativas para las cuales la institucionalidad social no parece estar aún preparada para responder adecuadamente. Uno de los ámbitos en que se manifiestan estas necesidades y expectativas de los jóvenes es su vida laboral, la cual se va conformando como un lugar más cercano a incertidumbres y temores que a seguridades y alegrías puestas en el futuro.
Enmarcado en estos ejes de comprensión del fenómeno del desempleo juvenil, se levantó una hipótesis única que guió el proceso investigativo, la cual buscó configurar posibles relaciones entre empleabilidad juvenil e inserción laboral del joven de sector popular.
De esta forma, se pretendió conocer y analizar la contribución del concepto empleabilidad juvenil al aumento de la inserción laboral de jóvenes, especialmente de aquellos de sectores populares. Cabe señalar, que al hablar de jóvenes se está apuntando tanto a hombres como a mujeres jóvenes de nuestro país pertenecientes a sectores de escasos recursos, sin introducir mayores variedades en la descripción.
Como hipótesis se planteó que el uso y puesta en práctica del concepto empleabilidad juvenil en los Programas de Empleo produce resultados cualitativamente positivos en la inserción laboral del joven, especialmente de aquellos de sectores populares. A partir de esta hipótesis única se inició el trabajo de campo, el cual se sustenta en una serie de decisiones metodológicas con el objeto de poder responder a la pregunta de investigación señalada.
Es así como en primer lugar, la investigación se plantea desde en una perspectiva hermenéutica que busca principalmente promover la compresión de los significados atribuidos a los fenómenos cotidianos, a través de los discursos emitidos por los hablantes. Puntualmente, estos procesos cotidianos estarían referidos al significado de la empleabilidad juvenil.
La perspectiva elegida responde a un enfoque cualitativo en tanto forma de producción de datos y de análisis del fenómeno a estudiar. A través de dicha perspectiva se accedió al ámbito de los sentidos de los sujetos investigados (encargados de los Programas de Empleo) en la medida en que se buscó develar los significados y prácticas producidos en un determinado contexto institucional a través del cual se articulan las construcciones simbólicas del concepto investigado.
Se buscó analizar los contenidos discursivos referidos a las siguientes dimensiones: significados del concepto empleabilidad juvenil al interior de los Programas de Empleo, su utilidad y aportes a la inserción laboral de jóvenes de sectores populares y las prácticas y acciones en torno al proceso de inserción laboral juvenil que realizan los Programas.
Ahora bien, la denominación del estudio como Estudio de Caso, se debe principalmente a que la elección del grupo investigado estuvo motivada por la promoción de una mirada al interior de los Programas de Empleo que favorezca la comprensión de una problemática que atañe fuertemente a los jóvenes de sectores populares.
En este sentido, resulta interesante abordar el fenómeno debido a los escasos estudios relacionados directamente con el tema empleabilidad y juventud, los cuales traspasen los pasillos del ámbito privado en el cual está inserto el debate. Por cierto, hoy el tema adquiere visibilidad mayormente por ausencia de dicho debate en el ámbito público.

Dada las características señaladas, la presente investigación se enmarca dentro de la tipología de Estudio de Caso Intrínseco es decir, debe ser comprendida como aquel estudio donde lo que se pretende es “alcanzar una mejor comprensión del caso concreto. No se trata de elegir un caso determinado porque sea representativo de otros casos, o porque ilustre un determinado problema o caso, sino porque en sí mismo es de interés” (Rodríguez et.al,1999:93).


Para lograr dicho conocimiento, se utilizaron técnicas de investigación que buscaron acceder a la producción discursiva de los sujetos investigados a través del análisis de fuentes secundarias y de entrevistas en profundidad realizadas por la investigadora a los encargados de cada uno de los Programas de Empleo mencionados anteriormente.
Con el material producido, y mediante del desarrollo de dichas técnicas, se procedió a analizar la información en base a los planteamientos conceptuales otorgados por el análisis de discurso que buscó básicamente dotar de sentido y significado el dominio de las estructuras de un discurso hablado o escrito, relacionar el carácter representativo de éstos con la génesis y reproducción de los procesos sociales en los cuales se enmarcaban.
Desde este análisis se construyó la línea argumentativa presentada en los resultados, a través de la cual no sólo se busca compartir con el lector los principales hallazgos investigativos, sino también efectuar una aproximación comprensiva del concepto empleabilidad juvenil al interior de los Programas de Empleo.
Los resultados a presentar se estructuran en función de tres dimensiones que orientan la lectura de las pautas discursivas desarrolladas por los encargados de cada oferta programática, a saber: i) significado del concepto empleabilidad juvenil al interior de los Programas de Empleo; ii) utilidad y aportes del concepto a la inserción laboral de jóvenes, y iii) prácticas y acciones en torno al proceso de inserción laboral juvenil que desarrollan los Programas estudiados.
En dicho análisis se enmarcan los principales hallazgos de esta investigación los que, estructurados en función de la hipótesis única, permiten afirmar que existe una gran coherencia respecto al concepto y un acuerdo entre los Programas de reconocerlo como una herramienta para lograr una mejora en la inserción laboral del joven de sector popular.
Por otro lado, se revela que cada Programa define el significado del concepto empleabilidad juvenil de acuerdo a su modelo de gestión y que se presenta en el ámbito público como urgente trabajar en forma coordinada, lo que evidencia que la mayoría de los Programas de Empleo promueven sus propias iniciativas y estrategias en torno al empleo, sin haber mayor comunicación entre ellos.
Así, las imágenes que prevalecen en cuanto a los Programas de Empleo y la empleabilidad juvenil, permiten afirmar la necesidad de crear iniciativas públicas focalizadas especialmente en el tema empleo y juventud, pues actualmente abundan propuestas dirigidas hacia una formación laboral y productiva de apoyo más bien universal y cercano a la coyuntura del desempleo y no estrategias específicas de promoción y de fortalecimiento de la relación jóvenes y empleo.
Situándonos en el campo de las consecuencias asociadas a la práctica de la empleabilidad juvenil, los discursos emitidos por los encargados de los Programas de Empleo permiten observar la pertinencia de un trabajo sobre el entorno del joven, potenciando la sensibilización básicamente de las instituciones y de los actores públicos, sobre todo de la empresa privada al ser el principal ente generador de empleo en el país. Todo ello con el objeto de mejorar la sustentabilidad en el tiempo de las experiencias laborales y de empleabilidad, además de garantizar en mejor medida la inserción del joven en el mercado.
Antes de invitar al lector a introducirse en esta investigación, quisiera agradecer a todos y a cada uno de los que ofrecieron su tiempo y sus relatos para la construcción del proceso investigativo que están a punto de conocer.

I. El desempleo: el caso de los jóvenes populares


El problema que motiva el presente estudio surge al observar el rol de contención social que cumplen los diversos Programas de Empleo, y ver cómo el actual modelo económico limita las posibilidades de una inserción laboral estable en el tiempo que permita al joven proyectarse en el futuro.
Los efectos de la flexibilidad laboral, la alta rotación, la polifuncionalidad del trabajador, las jornadas flexibles, entre otras características del sistema actual, someten a la población joven al desafío de enfrentarse a un tipo de modelo que agudiza su propia situación al interior del mercado laboral existente hasta ahora.
Al hablar de desempleo juvenil, hacemos referencia a una situación en la que intervienen una serie de elementos y dimensiones de la realidad social como son la educación, la formación profesional y la legislación laboral, por lo que se vuelve necesario abordarla y entenderla no sólo a través de la óptica de la precariedad que de común se le atribuye a los jóvenes, sino que además del medio al cual éstos deben enfrentarse.
Ser un joven desempleado, vivir en una comuna de sector popular y no tener una formación escolar de calidad resulta difícil sobre todo si esa realidad la instalamos en una sociedad que exige determinados requisitos y competencias para progresar. Como señala Tokman “cuanto más jóvenes y menos educados, mayores son las tasas de desempleo porque su capital humano (educación y experiencia) acumulado es menor” (Tokman, 2003:7).
Así la segmentación según estrato social se manifiesta en el acceso a la educación de calidad. De acuerdo a ello, Abdala explica que “las grandes masas de alumnos latinoamericanos asisten a escuelas de muy baja calidad, en cambio la calidad de la educación impartida en las escuelas elitistas se puede comparar a la de los países desarrollados” (Abdala, 2004:31).
En una primera etapa de la transición política de nuestro país, (1991-1994), se diseñó una estrategia que luego se extendió con algunas modificaciones a un segundo período (1995-1999). Según Larraechea y Guzmán ”en la primera se dio prioridad a la integración social de los jóvenes, mientras en la segunda se elaboró una orientación más profunda hacia la vinculación de la capacitación con los requerimientos del sector productivo y la inserción laboral” (Larraechea y Guzmán, 2003:27).
No obstante, los programas sociales fueron concebidos en condiciones económicas diferentes a las actuales. Hoy la falta de habilidades para insertarse en el mercado laboral, la ausencia en la generación de nuevos puestos de trabajo, la no-satisfacción del mercado frente a las expectativas laborales de los jóvenes y la no-disposición de los empresarios de incurrir en costos adicionales para aumentar las habilidades de sus trabajadores, van dando origen a la problemática en la que se ve inmerso el joven a la hora de querer insertarse en el mercado laboral.
En materia de empleo juvenil se han desarrollado diversas instancias desde la política pública, concentrándose en a los menos cinco programas de diversa cobertura e impacto como Chile Joven, Especial de Jóvenes, Certificación de Competencias Laborales y Nivelación de Competencias Laborales, entre otros. Sin profundizar en este aspecto, estos Programas son bien intencionados y abordan el tema del desempleo juvenil generando acciones que incentivan la capacitación y la formación. Sin embargo, se infiere que juvenil como eje clave y central para una inserción laboral y con proyecciones a futuro.
Por otra parte, en un nivel más micro como el municipal, la Oficina de Información Laboral, OMIL, y la Oficina Municipal de Juventud, OMJ, si bien poseen fortalezas también poseen debilidades necesarias de indicar en cuanto a la temática jóvenes y empleo. “Las debilidades de las OMIL están básicamente dadas por el bajo status que tienen dentro del Municipio lo que incide en la falta de equipamiento y recursos humanos” (Interjoven, 2003:9).
En el debate social sobre el trabajo, en especial lo que respecta a los jóvenes de sectores populares, se ha puesto el énfasis en el tema de la inserción laboral, preocupación que vivió la sociedad chilena durante los años noventa producto de la “caída del crecimiento económico que impactó a los mercados del trabajo y, por lo tanto, también se vieron afectadas las condiciones de la inserción laboral de los jóvenes” (Cepal, 2004:206). Si bien se han desarrollado experiencias en torno a la transformación de dicha herencia, de igual manera hay un conjunto de estrategias relevantes de considerar si pensamos en los jóvenes como “sujetos particulares de derecho, con especificidades y requerimientos propios que ameritan un tratamiento especial por parte de quienes los observen y construyen programas que busquen incluirlos socialmente” (Injuv, 2002b:7).
Los análisis de la inserción laboral de los jóvenes han revelado fuertes procesos de segmentación que indican que las experiencias varían “enormemente entre grupos juveniles específicos. Sin embargo, más allá de la heterogeneidad, existen algunas variables determinantes” (Cepal, 2004:209).Consecuentemente, las principales estrategias programáticas en el ámbito laboral dirigidas a este grupo social están orientadas a un aumento en la formación educacional y una expansión de los sistemas educativos, lo que trae efectos cualitativos pues supone que los jóvenes entran al mercado del trabajo con mejores niveles educativos.
No obstante, los jóvenes de sectores populares son los que viven con mayor dramatismo las “brechas de calidad y logros en educación privada versus pública, así como sus niveles socioeconómicos, indican una fuerte segmentación de aprendizajes en perjuicio de los jóvenes más pobres” (Cepal, 2004:174). La acción entonces no se limita a proveer de educación, sino también a subsanar las carencias y deficiencias que ésta posee en términos de calidad, pues se infiere que aquellos jóvenes que heredan una educación insuficiente “verán limitadas sus posibilidades y comprometidos, por ende, su bienestar y el sus futuras familias” (Cepal, 1998:147).
1.1. Un fenómeno evidente y

a escala mundial


La noción de desempleo es una construcción, y como tal ha variado a lo largo de la historia y evolución del pensamiento social, económico y político. Por cierto, cada país posee una etimología originaria distinta, que “frecuentemente tiene una connotación despreciativa e irónica” (Pugliese, 2000:59) tal como lo señala Pugliese quien a su vez explica que tanto en Inglaterra como en Francia para definir la condición de personas sin trabajo el término aplicado poseía una connotación estigmatizante y despreciativa que “no sólo significaba desempleo sino también ocio” (Pugliese,2000:59).
El desempleo parece ser algo objetivo con sujetos de carne y hueso que la padecen los cuales requieren apoyo de parte de la sociedad a través de los Programas que el Estado pueda elaborar. No obstante, sea cual sea la concepción definitiva se trata de un fenómeno evidente que está presente hoy a escala mundial, que incide fuertemente en la organización de las sociedades y en la construcción de proyectos de vida y laboral a nivel individual.
Para el caso de los jóvenes, el desempleo “no se reduce genéricamente a la demanda de trabajo, sino que se reduce a la demanda de trabajo estable y dependiente” (Pugliese,2000:65). El desempleo especialmente de aquellos jóvenes en condiciones de precariedad es un peso que caracteriza cada vez más al modelo actual de desempleo en el que “falta el bagaje de una experiencia de trabajo regular y, sobre todo, perspectivas de una futura colocación laboral” (Pugliese, 2000:65).
Si bien el interés específico del desempleo juvenil es un fenómeno relativamente reciente, preocupación a modo de herencia del período del alto desempleo que vivió la sociedad chilena parte de los años ochenta y noventa, dentro de las preocupaciones sociales en América Latina la tendencia a enfrentarlo genera “ofertas de servicios débilmente estructuradas, sin adecuada fundamentación metodológica, con precario respaldo logístico, sin preocuparse seriamente por su focalización, su pertinencia con respecto al mercado, y en general, carentes de evaluaciones sistemáticas que arrojen resultados generalizables sobre la eficiencia y eficacia del esfuerzo” (Ramírez, 2001:165).
En general los estudios de empleo y desempleo juvenil si bien han incorporado elementos de la cultura, como las significaciones, sentidos, expectativas, valores, etcétera, más allá de aspectos absolutos como el trabajo, nivel educacional, de capacitación y de formación en oficios no han incorporado la visión en torno al componente empleabilidad juvenil en los Programas de Empleo como agente capaz de crear y recrear la realidad de ese grupo social en términos mejorar la inserción laboral de este grupo.
Desde las Ciencias Sociales, al ser la inserción laboral y el desempleo juvenil una problemática que afecta la calidad de vida de las personas, los estudios relacionados con la temática han privilegiado una mirada centrada en mejorar las condiciones para que éstos se incorporen al mercado laboral.
Encontramos investigaciones realizadas desde el ámbito de la educación, asociadas a las trayectorias laborales de los jóvenes, realizado por el Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación, Cide (2004). Ahora bien, otros estudios en Chile, insertos dentro de las Ciencias Sociales, han abordado la temática debido a que se ha configurado como un problema social especialmente agudo en los jóvenes de sectores populares, transformándose en un reto para la política pública. Entre ellos destacan los estudios realizados por Flacso (2004) en los cuales se analiza el tema de la inserción laboral juvenil a partir del diseño de instrumentos tanto públicos como privados para facilitar el acceso y mejorar las condiciones para que los jóvenes puedan insertarse en el mercado del trabajo. Para este organismo es importante el desarrollo de la empleabilidad “atendiendo al hecho que ya no basta un oficio o profesión adquirido sino más bien se requiere herramientas que fortalezcan la flexibilidad para adaptarse al cambio permanente de las condiciones y dinámicas productivas generadoras de empleo” (Flacso,2004:74).
Esta perspectiva se ve profundizada, en la presentación desarrollada por Ernesto Abdala sobre formación profesional en el marco del Seminario Regional “La inserción laboral de los jóvenes: análisis, retos y propuestas” realizado por Cepal (2005) en la cual plantea la instalación del problema del desempleo como un fenómeno estructural y permanente que reclama la generación de medidas integradoras y la “articulación de los recursos y acciones en términos sistémicos, con una doble funcionalidad: hacia la construcción de itinerarios formativos flexibles y de largo plazo; y en función de estrategias de desarrollo nacional, sectorial y local“(Abdala, 2005b:19) y explica que la política de formación no debe ser aislada y que la acción integradora parece ser el signo distintivo de las estrategias exitosas dirigidas al trabajo con jóvenes.
Otros estudios intentan recoger información descriptiva en torno a la mirada de los empresarios, principales generadores de empleo, con respecto a la oferta laboral juvenil en nuestro país. Es así como encontramos el estudio de la Consultora Kaleido (2004) sobre requerimientos de la demanda laboral, en el cual se instala el valor de la calificación como elemento central que incide en la contratación por parte del empleador al establecer que “su demanda busca obtener el nivel esperado en educación formal, en cuanto a educación media completa, formación profesional, etc. Después, las habilidades personales, entre las que se destacan la responsabilidad, proactividad y multifuncionalidad” (Kaleido, 2004:43).
Si bien a nivel de investigación social el tema de la empleabilidad juvenil se está configurando, resulta necesario indicar que a pesar del esfuerzo país el cual pareciera haber optado por una senda de crecimiento económico, no se ha mostrado una capacidad de generar la mezcla perfecta en cuanto a número y calidad de los puestos de trabajo requeridos por jóvenes.
La mirada entonces suponemos tiende a ser sesgada, minimizando su dimensión subjetiva. De esta manera, intentar comprender que el tema de la empleabilidad juvenil se instala poco a poco como una necesidad en el espacio social de nuestro país, releva la urgencia de una mayor cantidad de acciones en torno a ella, que desarrollen e instalen una visión integral respecto al tema empleo y juventud.
Bajo este contexto, los esfuerzos desplegados en este campo generan la necesidad de programas destinados a mejorar la calidad de vida de los jóvenes y fortalecer su integración a la sociedad. Tal como lo establece la Organización Internacional del Trabajo, OIT, quien con su programa de trabajo decente ha dirigido el debate hacia un ámbito de inclusión juvenil en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad en el cual los derechos son protegidos, con adecuada remuneración y protección social al “integrar en su enfoque variables políticas, sociales, económicas y laborales” (Abdala,2004:17).
De esta manera, el problema del acceso al empleo juvenil se instala en el espacio social en donde se intentan dar respuestas para explicarlo y hacerle frente, con lo que se revela la necesidad de realizar investigaciones al respecto que propicien una lectura comprensiva de significados en torno a la tensión entre jóvenes y mercado laboral.
Es por ello que la presente investigación se plantea desde una perspectiva antropológica social, que permita conocer el significado de la empleabilidad juvenil y como ello repercute hacia una posible inserción laboral, especialmente de jóvenes de sectores populares.
Desde un punto de vista antropológico, en sociedades como la nuestra donde el trabajo y el rol que desempeña el sujeto en la economía nacional definen su integración o no a la sociedad, la incorporación del joven al mundo del trabajo resulta ser un tema de permanente preocupación, sobre todo dado el marco económico moderno y competitivo que caracteriza a la sociedad actual en la que según Maruani “ni los trabajadores ni el trabajo son lo que eran antes” (Maruani, 2000:10).
Bajo esta óptica, Bilbao establece que las nuevas condiciones de crecimiento económico “han transformado el empleo en un bien escaso cuya tendencia es a la precarización es decir a romper la norma que identificaba empleo con ocupación estable de un puesto de trabajo” (Bilbao, 2000:69).
Por otro lado, la presente investigación se plantea también vinculada al desarrollo, relación no sólo dada por el papel del trabajo en la sociedad actual donde se releva como principio legitimador, sino que también por la notable contradicción a la que se ven enfrentados los jóvenes. Por un lado el papel del trabajo se visualiza como espacio de significación individual, por el otro, se comprende una profunda precarización de las condiciones laborales, situación que se agudiza en aquellos actores sociales vulnerables que buscan insertarse en el mercado laboral como lo son los jóvenes de sectores populares, lo cual nos muestra cómo el desempleo, los bajos niveles de empleabilidad pueden afectar la calidad de vida de las personas, en este caso de los jóvenes de sectores populares.
Dentro de la fuerza de trabajo, jóvenes son el sector que más resiente los ciclos recesivos. Bajo esta lógica, Tokman plantea la existencia de una asimetría en el comportamiento de la tasa de desempleo en relación al crecimiento país e indica que “cuando hay desaceleración o contracción económica los jóvenes son los que reciben el mayor impacto del desempleo; en el auge, son los últimos en beneficiarse” (Tokman, 2003:6). De acuerdo a datos entregados por la encuesta Casen (2000) el desempleo juvenil afecta mayoritariamente al 20% de jóvenes de menores ingresos con tasas que alcanzan el 44,6% para aquellos entre 15 a 19 años de edad y un 38,1% para aquellos entre los 20 a 24 años.
En efecto, si bien el desempleo juvenil es históricamente superior a la media nacional, se ha visto que en períodos recesivos la brecha se ensancha hasta prácticamente triplicarse. Con respecto a ello, el Estado chileno lleva a cabo desde hace al menos una década importantes esfuerzos para acortar esta brecha. Sin embargo, se presume que los instrumentos públicos han arrojado resultados que no revierten la tendencia.
Muchos jóvenes no logran una inserción laboral segura en el mercado, quedan desempleados, o trabajando en empleos mal pagados, con poco futuro, carentes de protección y seguridad social. En definitiva: malos trabajos y de mala calidad. Bajo este panorama cabe preguntarse ¿Qué futuro les espera a los jóvenes que no logran terminar sus estudios, no tienen trabajo, no cuentan con los recursos necesarios y viven en una sociedad que exacerba su condición de vulnerabilidad?.
De esta manera, no resulta sorprendente suponer que “exista un sentimiento de frustración y desesperanza entre aquellos que se sienten abandonados por la economía del conocimiento y la sociedad en red” (Aro,2002:105) pues se generan realidades que pueden tener efectos opuestos sobre la situación de grupos sociales de estratos más bajos como es el caso de los jóvenes de sectores populares y su inserción en el mercado del trabajo. Aquellos que no consiguen adaptarse a esta realidad se ven inmersos en la problemática de no entrar ni afianzarse en el mundo laboral definiéndose así una profunda crisis en sus trayectorias laborales.
Por ello, se parte del supuesto que conocer la racionalidad con que los actores públicos nacionales enfrentan el tema del empleo y el desempleo, específicamente lo que respecta a la empleabilidad juvenil, resulta ser un ejercicio esclarecedor para pensar los procesos sociales y culturales que están incidiendo en los proyectos de vida de las nuevas generaciones de nuestra sociedad chilena.
Situarse en la empleabilidad juvenil desde un enfoque antropológico y a su vez vincularlo con el desarrollo implica articular miradas en torno al papel preponderante que adquiere el empleo en los jóvenes como recurso estratégico e integral de la sociedad.
Sumado a lo anterior, el componente empírico que esta investigación plantea es poder develar y comprender desde los Programas de Empleo la estructura de oportunidades que se vislumbra para estas nuevas generaciones de trabajadores, dado el contexto socioeconómico y laboral actual.

1.2. Empleo y juventud:

una aproximación a la desigualdad

El tema del empleo y el desempleo es uno de los elementos clave para analizar la viabilidad y características del desarrollo social y económico en Latinoamérica y, en particular en Chile. A la hora de afrontar los vaivenes de la economía, el empleo es un indicador certero de cómo sus procesos de crecimiento y contracción afectan a la población, incluyendo o excluyendo a grandes sectores sociales que basan su economía doméstica en la obtención y mantención de un trabajo estable y satisfactoriamente remunerado.


Durante los años de crecimiento económico sostenido (años 1996-1997) la tasa de desocupación nacional en Chile fue de un 5,4% y un 5,3%. Sin embargo, cuando se inició la llamada crisis asiática, y con ella el ciclo de contracción de nuestra economía, “la tasa de desocupación nacional se elevó hasta 7,2% en 1998 y 8,4% en 1999, mientras que la desocupación juvenil se triplicó hasta alcanzar el 23% entre 15 y 19 años y el 18,9% entre 19 y 24 años” (Interjoven, 2003:4).


Cuadro N° 1

Tasa de desocupación años 1996-1997

1996

Tasa desocupación General

5,4%


1997

Tasa desocupación General

5,3%


Tasa desocupación jóvenes 15 a 19 años de edad

15%


Tasa desocupación jóvenes 15 a 19 años de edad

17,8%



Tasa desocupación jóvenes 20 a 24 años de edad

12,2%



Tasa desocupación jóvenes 20 a 24 años de edad

11,6%


Fuente:INE 1996-1997
En un sentido más concreto, el problema del acceso al empleo de los jóvenes crea una suerte de enfrentamiento de las categorías sociales las cuales se estarían diferenciando por sus competencias y capacidades para entrar al mercado y mantenerse en él. En este ámbito, es donde se abren un conjunto de tensiones enmarcadas en la lógica de las sociedades que aún no resuelven los modos en que se relacionarán con las nuevas generaciones, en especial con los jóvenes de sectores populares que, en tanto grupo social, constituyen un segmento que va planteando necesidades y expectativas para las cuales la institucionalidad social no parece estar aún preparada para responder adecuadamente. Una de las áreas en las que se manifiestan estas necesidades y expectativas tiene relación con sus trayectorias laborales las cuales se van conformando como un lugar más cercano a incertidumbres que a seguridades.
La situación del empleo y desempleo en jóvenes se inscribe en tendencias universales. Sin embargo, Tokman indica que en los países de América del Sur es posible encontrar diferencias las cuales muestran que “en períodos de aumento del desempleo total, asociados a desaceleración del crecimiento, el desempleo juvenil tiende a aumentar más que el promedio y por ende, su diferencial aumenta. Por otro lado, la experiencia europea, además de corroborar esta tendencia, señala también que la reducción del desempleo total, se traduce en una disminución en el desempleo de los jóvenes” (Tokman,2003:6).
En países de la región como Argentina, Brasil y Uruguay la situación presenta especificidades que “se acentúan en la década de los noventa con la globalización y las recurrentes crisis económicas que generan ciclos de alta inestabilidad en que los problemas de empleo no sólo no encuentran solución, sino que más bien tienden a circular viciosamente entre la pobreza, la deserción escolar y la aparición de conductas de riesgo” (Tokman, 2003:5).
Es posible inferir, que el desempleo no se distribuye de manera uniforme en los estratos socioeconómicos y que ha afectado con mayor fuerza a los sectores más pobres de la población. Maruani al reflexionar en torno a la relación trabajo y posición social que ocupa un sujeto al interior de un sistema de clases sociales señala que “el desempleo y la precariedad reciben y refuerzan las desigualdades y las separaciones sociales” (Maruani,2000:16). Con ello queda en evidencia la situación de fragilidad en la que se encuentran los jóvenes, especialmente de aquellos de sectores populares.
De esta forma se denota la “presencia de un fenómeno estructural de carácter universal” (Tokman, 1997:3) en el cual se logra establecer que “los jóvenes provenientes de hogares de menores ingresos tienden a concentrarse en la informalidad y en puestos sin protección social en comparación a aquellos que provienen de hogares con mayores ingresos” (Tokman, 2003:24).

Cuadro N° 2

Tasas de Desocupación por Grupos de Edad Total País



Grupos de Edad


Período

15 años y más

15 -24

15-19

20-24

25-35

35-44

45-54

55-64

65 años y más

Enero-Marzo 2004

8,1

20,7

25,7

19,4

9,6

5,9

4,7

3,4

1,5

Diciembre-Febrero 2005

7,6

17,5

20,3

16,8

9,5

5,7

4,5

3,6

1,6

Enero-Marzo 2005

7,9

18,4

21,9

17,5

10,1

5,8

4,7

3,4

1,5

Fuente: INE, 2005
En Chile y de acuerdo a datos estadísticos proporcionados por el INE (2005) las tasas de desocupación en el grupo etáreo entre los 15 y 24 años alcanzó un 18,4% en el período enero-marzo 2005, cifra claramente más alta que la media nacional que llegó al 7,9%: la desocupación de aquellos jóvenes entre los 15 y 19 años en igual período del 2005 alcanzó un 21,9%, en tanto que la situación en aquellos jóvenes entre los 20 y los 24 años alcanzó un 17,5%.
Las cifras indican una situación que atiende a un comportamiento conflictivo entre jóvenes y mercado del trabajo, en el que se refleja la fragilidad de éstos frente a su inserción laboral, lo que provoca que este grupo social sea mucho más vulnerable a los vaivenes de la economía y al comportamiento del mercado.
No obstante, la mayoría de los analistas coinciden en señalar que el desempleo juvenil suele ser “más del doble del adulto en todos los países y el femenino es mayor aún que el de sus pares o se equilibra por trabajo doméstico, mayor precarización y peor calidad” (Silveira, 2001:456), con lo que se define un proceso complejo para aquellos que decidan iniciar su vida laboral sobre todo para aquellos con menos experiencia y menos calificación.
En este sentido, el Estado chileno ha venido implementando acciones con el objeto de bajar los niveles de desigualdad social, dar mayor equidad y mejores oportunidades para la inclusión específicamente en el campo de la educación con la reforma educacional y en el mercado laboral a través de reformas al Código del Trabajo, programas de habilitación laboral y acciones orientadas al fortalecimiento de la capacidad emprendedora de los jóvenes. Por tanto, el problema del desempleo juvenil no se explicaría por un problema general de acceso al mercado del trabajo, sino que más bien tal como lo explica Weller “los resultados enfatizan que la atención debería concentrarse en los problemas que tienen grupos específicos de jóvenes” (Weller, 2003:62), es decir jóvenes de escasos recursos, desertores escolares, desocupados o inactivos o con algún grado de conflicto con la justicia. En síntesis, a los perdedores de los cambios ocurridos, que no tienen ni los conocimientos ni la experiencia como para enfrentarse al mercado laboral.

1.3. Mercado del trabajo, jóvenes y género:



develando la doble discriminación
Estudios revelan que el desempleo es especialmente alto entre las mujeres y los jóvenes. Para el Director de Análisis Laboral de la Asociación Internacional de Relaciones Industriales del Perú, Luis Aparicio, aquella diferencia en los niveles de desempleo “genera potencialmente graves conflictos sociales que pueden afectar la estabilidad del sistema tanto económico como político” (Extracto “Incentivos Legales para la Contratación de Jóvenes” Cepal, 2005: 2).
En el caso de las diferencias que pueden existir entre hombres y mujeres, de acuerdo a las últimas tasas de desocupación, éstas presentan mayores dificultades para insertarse en el mercado laboral. Al respecto, la tasa de desocupación por sexo entregada por el INE (2005) correspondiente al trimestre: enero - marzo fue de 6,6 por ciento para los hombres y de 10,2 % para las mujeres. Comparando la situación con respecto a igual trimestre del año anterior, la tasa masculina disminuye en 0,6 por ciento y la tasa femenina aumenta en 0,3 punto porcentual.
En el plano del empleo y el desempleo esta variedad no es menor pues refleja la existencia de diferencias respecto de los modos de integración entre hombres y mujeres y consigna que “sus formas de acción son fragmentadas según esferas de funcionamiento, su inclusión y exclusión son eventuales y sus autodescripciones son múltiples de acuerdo a la posición de observación que adopten” (Injuv,2002:5). Todavía hay una concepción que tanto las mujeres como los jóvenes son una fuerza laboral secundaria.
Datos obtenidos de la Tercera Encuesta Nacional de Juventud definen la carencia y precariedad de la trayectoria laboral de las mujeres pues “mientras más de la mitad de los hombres jóvenes tienen contrato permanente (57,9%), la mayor parte de las trabajadoras jóvenes (50,5%) tiene contrato temporal o ningún tipo de contrato” (Injuv,2004:27). A su vez y en contraste con opiniones en el discurso que admiten un cambio y equilibrio importante en los papeles desempeñados por ambos sexos en relación al trabajo, la familia y el cuidado de los hijos, las mujeres jóvenes presentan mayores dificultades para insertarse laboralmente predominando entre los hombres la decisión de trabajar con un “31,4% contra un 14,2% de las mujeres, mientras que en lo que respecta al cuidado de los hijos un 25,6% de las mujeres jóvenes lo realiza contra sólo un 2,1% de los hombres jóvenes dedicados a dicha función” (Injuv,2004:27), ya que en el caso de las mujeres de estrato bajo es muy probable que no tengan con quién dejar a su hijo para seguir trabajando o estudiar.
Lo contrario se explica porque desde la óptica de género, en nuestro país la variable sexo posee significativas implicancias ya que “desde el punto de vista de la demanda, se definen una serie de obstáculos basados en estereotipos sobre el papel que la mujer debe cumplir en la sociedad y sobre el papel que efectivamente ellas cumplen en la reproducción biológica de la sociedad, que influyen en la actitud reticente mostrada por los empresarios respecto de la contratación de mujeres, porque suponen que ésta elevaría los costos de producción” (Cepal, 2000:65). La actual legislación laboral y el sistema de seguridad social no fueron diseñados desde esta perspectiva de género, sino que más bien, asumen que sólo el hombre es el proveedor y el jefe del hogar.
Finalmente, lo anterior permite observar que si bien existe un reconocimiento de la diversidad de procesos y significados sociales que configuran la categoría juventud, éste no se ha extendido con igual fuerza a la variable género, derivando así en una continuidad de patrones socioculturales que le otorgan a la mujer joven un rol subordinado en la producción de la sociedad.
En el presente estudio, la operatividad de la mencionada variable si bien no se totaliza en el resto del análisis, ha sido considerada en este apartado como una manera de comprender aún más las realidades juveniles en nuestro país y sus precarios nexos con el ámbito laboral. Con ello se indica que al hablar de los jóvenes de sectores populares, se está apuntando tanto a hombres como a mujeres, a las y los jóvenes pertenecientes a sectores populares de nuestro país, sin introducir mayores variedades en la descripción. Además, a la luz de los antecedentes explicitados, en el presente estudio se toma básicamente el criterio ajustado de 15 a 29 años de edad para considerar a los sujetos y su rol de jóvenes al interior de nuestra sociedad.

1.4. Objetivos de la investigación






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