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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

Secretaría de Ciencia y Técnica

Proyectos de Investigación Científica, de Innovación Tecnológica e Interdisciplinarios

Programación Científica 2014-2017






PLAN DE INVESTIGACION
Título del plan de investigación del proyecto:
Artes contemporáneas complejas y sus filiaciones con las práticas modernas de lo sensible.
Disciplina/área del proyecto: Teoría de las artes
Resumen

La problemática relación que entraña en cada estrato histórico el encuentro de palabras y cosas constituye en la Modernidad todo un conjunto de nuevos haceres que, orientados en la senda de las prácticas de lo sensible, mixturan enunciados y visibilidades. Tal antagonismo se actualiza una y otra vez en prácticas contemporáneas de las que resultan textos que, si se los atiende como plataformas dinámicas y entornos fluctuantes, postulan la categoría artes complejas como mixtura no fusiva, puesto que del encuentro de sus componentes resulta una diversidad que no entraña la disolución de los mismos.

Este proyecto se inscribe en el actual retorno a una noción extensa del arte que el pensamiento ilustrado nunca pudo anegar —la que lo entiende no como poiesis sino como téchne, la que lo estima no como creación inspirada sino como trabajo realizado por el placer que provoca habitar el encuentro del buen hacer y el hacer bien— y en la perspectiva atenta a las transformaciones que experimentan los haceres contemporáneos al deslizarse hacia la eliminación de las fronteras disciplinares. Es allí donde nuestra tarea inquirirá los lazos entre las artes complejas contemporáneas y sus fundamentos modernos, en la creencia de que la heredad de todas las artes instituidas tras la revolución industrial y las revoluciones burguesas encuentran su valencia positiva en el sin dudas más plural concierto de lo sensible que nos ofrece la contemporaneidad. Él no sólo parece augurar la convivencia respetuosa de lo disímil, sino también un intercambio fructífero de todo aquello que trae consigo la diferencia. Con nuestra tarea esperamos aportar a la aceptación, el respeto y la convivencia dialógica de maneras plurales de percibir el mundo y de discursivizar esas experiencias, en tanto estimamos tal coexistencia como condición para resistir creativamente cualquier estado de anestesia que pudiese amenazar las magnitudes sensibles de nuestra contemporaneidad.
Estado actual del conocimiento sobre el tema
La problemática relación que entraña en cada estrato histórico el encuentro de un binomio irreductible —palabras y cosas1— alcanza en la Modernidad un filón inagotable: el que viene a constituir todo un conjunto de nuevos haceres que, orientados en la senda de las prácticas de lo sensible, mixturan enunciados y visibilidades. Tras las revoluciones industrial y burguesas, las múltiples formas que vendrán a competir el dominio del libro ilustrado —folletines, periódicos y revistas, livres de peintre y libros de artista2—; carteles, catálogos, escaparates, envoltorios, y otros instrumentos adecuados a una por entonces poco experienciada vida objetual3; postales de viajes, tarjetas de visita, menúes y otras producciones devenidas de nuevos modos de sociabilidad4; los “juguetes filosóficos” en los que el cine hunde sus raíces5; todos estos artefactos y muchos otros ofrecen un nicho en el que ahondar el encuentro de luz y lenguaje en el período moderno.

En trayectos investigativos previos hemos indagado algunas de las maneras en que tal antagonismo se actualiza una y otra vez en prácticas contemporáneas de las que resultan textos “complejos” si se los atiende no ya como un cruce de lenguajes, como una combinación de artes, como un producto audiovisual o multimediático que, a veces con cierta premura, suele percibirse o ser conceptualizado como una expansión del territorio de lo espectacular; tales son los modos institucionalizados en que se los categoriza, al menos en el área formativa universitaria en que nos inscribimos. Hemos comprobado que en nuestros días esa postulada contrariedad entre percepciones y discursos ha favorecido la emergencia de dispositivos artísticos interdisciplinares6 sobre los que hoy se erigen plataformas dinámicas y entornos fluctuantes7, motivo por el cual hemos preferido referirla oportunamente como artes complejas, a partir de la hipótesis de que ellas entrañan una mixtura no fusiva de la que surge un resultado diverso de sus componentes que no entraña la disolución de los mismos8.

En este sentido, tomamos distancia de una denominación similar a la que, previamente a nosotros, ha acudido Alain Badiou —puesto que este filósofo circunscribe con tal término el conjunto total de las artes para oponerlas al cine como arte de la simplificación9— y hemos sostenido nuestra propuesta categorial al amparo del fundamento etimológico. Al referir estas prácticas estéticas y artísticas como artes complejas buscamos recuperar el sentido ancestral del vocablo complectere, que en la lengua latina reúne la tarea de trenzar, enlazar (plectere) con un prefijo que destaca la diversidad de aquello que la acción reúne sin anular su naturaleza. La denominación deviene entonces propicia para circunscribir prácticas que se valen de materialidades diversas pero cuya misma mixtura postula la ineficacia de la segregación sensitiva puesto que invocan percepciones plurisensoriales10 y se proponen como enunciaciones polisémicas en las que cada receptor, operando en relación a sus diversos aspectos y sus diferentes modalidades, orientará sus sentidos posibles y acentuará algunas significaciones dentro de una pluralidad.

Asimismo, hemos filiado nuestra perspectiva en el desarrollo que en la segunda mitad del siglo XX han tenido las investigaciones abocadas a todos aquellos fenómenos marcados por su carácter no-lineal, su fluctuante inestabilidad y su dinamismo, interés que reorientó en gran medida el rumbo de la ciencia hacia la pregunta por lo complejo. Allí se enlistan los planteos finiseculares de Henri Poincaré que, en la senda einsteniana e inquiriendo el valor del punto de vista relativo del observador, han hecho posibles ulteriores despliegues en el campo de la topología, candentes en la década de 196011; en 1962 las observaciones de Edward Lorenz acerca de los comportamientos supuestamente aleatorios que le llevan a la formulación de una teoría del caos12; la atención que René Thom presta en 1968 a las transformaciones intempestivas y su comprensión de la inestabilidad como una regla estructural que le permite enunciar su teoría de las catástrofes a fines de la década13; la valoración positiva que Benoit Mandelbrot hace de las irregularidades naturales, origen en 1974 de su geometría fractal14. Todos estos desarrollos, de suyo considerados desde la perspectiva tecnocientífica, han venido circunscribiendo un área de conocimiento a la que se alude de modo habitual como ciencias de la complejidad15 y cuyos desarrollos más difundido se deben al pensamiento de Edgar Morin16, cuyas propuestas son aún objeto de análisis y debate17.

Como ya dejamos ver, hemos reforzado nuestro argumento desde una perspectiva semiótica atendiendo al hecho de que es precisamente un eje complejo el que instituye el encuentro de percepciones y discursos como una hipotética oposición de contrarios18. No obstante el recorrido investigativo último ha mostrado que, en el dominio de las artes, aquello que comprendería lo complejo como mixtura de lo perceptible y lo decible desborda sobremanera esa familia extensa de creaciones habitualmente signadas como márgenes o desprendimientos del terreno de las artes visuales modernas y sus derivas contemporáneas. La fotonovela y las revistas artísticas, los sucesos y las acciones, el arte correo y el e-mail art, el caligrama, la poesía visual y la fotopoesía, instalaciones y ambientaciones, el cine experimental y el video-arte, el video-clip y el video-retrato, la animación y los hipermedia, el net art, la ciberpoesía, el microrrelato digital y la blog-novela, como artes complejas, son ejemplos de ello. Éstos y otros, aún en vías de categorización, son por lo común lugar en que los artista inquieren los vínculos con aquel filón moderno en que palabras y cosas, en su inquietante vecindad, activan su murmullo y encienden sus luces. Trascienden así la tarea de postproducción entendida como conjunto de procesos efectuados sobre materiales preexistentes o como nuevas “formas del saber generadas por la aparición de la red”19 “Foros”, “oficinas”, “agencias”, son apelativos que indican un interés de sus protagonistas por redefinir sus prácticas problematizando categorías cristalizadas e ineficaces para su correcta descripción y su adecuado análisis y postulando otras que hagan posible arribar a su justa valoración. De allí la necesidad de construir instrumentos metodológicos correspondientes a sus propuestas estéticas, su orientación ética y sus propósitos políticos.

Por otra parte, la idea de lo complejo se vuelve inseparable de su espejo, el eje semántico complementario de lo neutro, entendido como todo aquello capaz de desbaratar el paradigma al producir sentido sin el sacrificio de uno de sus términos20. Tal punto de vista se postula relevante si aproximamos estas artes, ya en la Modernidad, ya en la contemporaneidad, a la idea de transdisciplinariedad entendida como un principio de unidad del conocimiento más allá de las disciplinas21. Constatado el carácter inexcusablemente colaborativo que estos haceres entrañan22 —desconocido por pensamientos que han querido entronizar al sujeto en un aislamiento constitutivo23— la aproximación transdisciplinar deviene también apropiada para comprender estos haceres estéticos y artísticos como formas integradoras de inquirir nuestra realidad desde la sensibilidad24.

A distancia ya del pensamiento postmoderno25 y su crítica posición a los postulados que en Occidente han erigido la Modernidad —entre los que la invención del arte es uno inexcusablemente fundamental26—, los años recientes han visto a protagonistas de disciplinas diversas afirmar o discutir nuestra filiación al pensamiento moderno27; también retomarlo y observar sus derivas28. En un momento en que la noción de arte contemporáneo ha alcanzado estatuto de cuestión a despejar29, no faltan los señalamientos que destacan su deuda para con eventos cruciales de la cultura moderna30. Ciertos pensadores remarcables del arte de hoy se encuentran abocados a indagar las maneras en que el presente de las prácticas artísticas se apropia y recompone conceptos de la Modernidad no como una simple retoma de ese pasado sino para estimar sus planteos desde problemáticas específicas de una agenda contemporánea postulada como altermoderna31. Este aspecto abisal de lo moderno32 lo hace lugar propicio para indagar la relación entre la práctica artística contemporánea y el campo creativo de las respuestas sensibles a las constantes transformaciones que continúan revolucionando nuestro mundo.

Gran cantidad de postulados recientes retornan a esa noción extensa del arte que el pensamiento ilustrado nunca pudo anegar: la que lo entiende no como poiesis sino como téchne, la que lo estima no como creación inspirada sino como trabajo realizado por el placer que provoca habitar el encuentro del buen hacer y el hacer bien33. En ese contexto, un planteo que nos parece cardinal es la creencia en que la actual transformación que experimentan todos los haceres de la humanidad parecen orientarse a una eliminación de las fronteras disciplinares; en su encuentro, el diálogo acentuado de saberes y conocimientos anuncia una redefinición y reorganización del campo de la cultura superadora de perspectivas que continúan auspiciando enfrentamientos categoriales: hablar/percibir, pensar/sentir, contemplar/hacer... Hoy las incumbencias tecno-científicas y las estético-artísticas frecuentemente se aúnan para arribar a modos verdaderamente diversos respecto de los modelos actualmente disponibles para ordenar el mundo. Ante la inseguridad de una pervivencia de aquello que desde la Modernidad hemos venido denominando “arte”34, se han presentado ya interesantes recortes de ese dominio en que “lo artístico”, sin ambages, aproxima hoy sus límites a la parcela mayor en que la sensibilidad constituye el territorio de “lo estético”35. En tal amplitud —y descansando en sus infinitos matices— queremos posicionar nuestro proyecto para inquirir desde allí los lazos entre las arte complejas contemporáneas y sus fundamentos modernos. La heredad de todas las artes instituidas en la Modernidad —no sólo las “bellas”, aún lejos de su fin36 sino también aquellas descalificativamente adjetivadas— hoy encuentran su valencia positiva en el sin dudas más plural concierto de lo sensible que nos ofrece la contemporaneidad. Esperamos que los resultados de nuestra investigación aporten a una expansión del espectro posible de ulteriores indagaciones preocupadas por lo sensible en cualquiera de sus plurales carnaduras. Si ellas se permiten recortar su objeto de cualquier lugar de la cultura contemporánea toda, auguramos viable no sólo la convivencia respetuosa de lo disímil, sino también un intercambio fructífero de todo aquello que trae consigo la diferencia.



Objetivos e hipótesis de la investigación
Objetivo general

A partir de resultados alcanzados en anteriores investigaciones preocupadas por el eje complejo que opone perceptividades y discursos, nuestro proyecto se propone indagar, desde la perspectiva arqueológica, los vínculos que filian las artes complejas contemporáneas con las prácticas estéticas y artísticas modernas instituídas sobre la pluralidad que supone un diálogo entre haceres diversos. Esperamos aportar a la aceptación, el respeto y la convivencia dialógica de maneras plurales de percibir el mundo y de discursivizar esas experiencias, en tanto estimamos esto como condición para resistir creativamente cualquier estado de anestesia que pueda amenazar las magnitudes sensibles de nuestra contemporaneidad.


Objetivos específicos
Referidos al marco teórico-metodológico

  • Elaborar procesos de investigación que cursen modos creativos, productivos y gestivos.

  • Definir las principales nociones y categorías que entraman el proyecto (modernidad, contemporaneidad, artes, complejidad, artes complejas, perceptividad/discursividad; inter y transdisciplinariedad; texto, significación; etc.).

  • Actualizar enfoques inter y transdiciplinares aplicables al tipo de artes que se propone abordar.

  • Sistematizar los aportes de cada área de especialidad (estética, semiótica y análisis del discurso, psicoanálisis, sociología y antropología, historia de las artes, teoría de la performance, estudios culturales)

  • Explorar figuras de lo complejo en las diversas teorías contemporáneas.

  • Constituir enfoques de estudio semiótico-estéticos.

  • Elaborar redes nocionales y categoriales.

  • Formular un marco teórico pluridisciplinar para la descripción, el análisis y la valoración sistemáticos de tales artes.

  • Establecer la categoría artes complejas en la Modernidad europea y en el presente estrato histórico ya para una perspectiva mundial como regional-local.

  • Determinar su tipo categorial.

  • Constatar su eficacia al interior de los distintos conjuntos significantes.


Referidos al corpus

  • Identificar la gestión de lo complejo en el eje perceptivo/discursivo de la esfera artística.

  • Confeccionar un inventario extenso más no exhaustivo de producciones, procesos y gestiones artísticos contemporáneos ligados a la idea de complejidad.

  • Describir su presencia en el contexto mundial o regional-local.

  • Establecer sus filiaciones modernas y sus inscripciones contemporáneas.

  • Estimar sus variables en la actualidad.

  • Establecer conjuntos significantes según sus materialidades semióticas.

  • Elegir entre los conjuntos organizados casos representativos para su análisis.

  • Analizarlos en la perspectiva metodológica inter y transdisciplinaria.

  • Detectar en ellos modos singulares de aproximación entre percepciones y enunciados.


Referidos al trabajo de campo

  • Observar casos de prácticas estético-artísticas complejas en campo.

  • Relevar materiales de tipo diverso y documentar tales prácticas para el posterior análisis de casos.

  • Problematizar los modelos operados.

  • Realizar ajustes según el balance consensuado del trabajo.


Referidos a la transferencia de conocimientos

  • Elaborar bibliografías, informes, textos críticos y académicos.

  • Implementar su uso como herramientas de investigación.

  • Concretar producciones, procesos y gestiones artísticas.

  • Participar en reuniones científicas y artísticas en el ámbito local, regional e internacional.

  • Efectivizar transferencias coincidentes con tales realizaciones en docencia de grado y postgrado, universitaria y preuniversitaria.

  • Proyectar trabajos de extensión a la comunidad.

  • Concretar aportes a la comprensión de las artes complejas en sus rasgos semejantes y en la singularidad de sus ocurrencias en la Modernidad y en la contemporaneidad.

  • Animar la respetuosa coexistencia de percepciones y discursos diversos como fundamento de una sociedad plural.

  • Aportar instrumentos que potencien una sensibilidad resistente a procesos que atacan sus poderes.






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