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UNIVERSIDAD AUSTRAL DE CHILE

Facultad de Medicina

Escuela de Enfermería

Sentimiento de carga del cuidador de pacientes postrados. Centro de Salud Familiar Las Animas Valdivia 2003

Tesis presentada como parte de los requisitos para optar al grado de Licenciado en Enfermería.

Profesor Patrocinante: Sra. Ana Reckmann.

Heydi S. Augsburger Morales



Valdivia Chile 2003

Profesores Informantes

Sra. Maite Alberdi – Enfermera – Especialista en Enfermería en Salud Familiar y Comunitaria – Instituto de Enfermería.

Sra. Beate Messing – Enfermera – Especialista en Enfermería en Salud Familiar y Comunitaria - Instituto de Enfermería.

Dedicatoria

Mi Papito, quien desde el cielo me ha protegido siempre. Tu recuerdo me ha dado la fortaleza para salir adelante y hacer frente a las adversidades. Gracias por enseñarme que una sonrisa en el rostro vale más que cualquier cosa en el mundo.

Mi madre, por su apoyo incondicional y su amor infinito, gracias por haber compartido conmigo tus principios y valores los que me han hecho ser una mejor persona, con herramientas tan poderosas que donde quiera que vaya me harán superar los obstáculos que se me presenten en el camino.

A mis hermanos, por su amor, su apoyo y paciencia. Gracias por haber compartido mis penas y alegrías y por haber sido muchas veces el pilar que me sostuvo en pie.

A mi Gaspy, por tu amor, tu espera y tu paciencia, por haberme enseñado a amar incondicionalmente. Gracias por escucharme en mis momentos de angustia, por haber compartido mis triunfos y derrotas, por estar siempre cuando te necesite.

A mis tíos Carlos y Luz por haberme acogido en su hogar como una más de su familia.

A los cuidadores de pacientes postrados, quienes me abrieron las puertas de su hogar y cooperaron en este proceso de aprendizaje.

A mi profesora patrocinante por apoyarme y ayudarme cuando lo necesite. Gracias, porque su entusiasmo en esta investigación me motivo a trabajar cada vez más.

A todas esas personas que de alguna u otra manera han estado junto a mí durante todos estos años, a mi abuelita, mis primas mis tías, mi sobrino José Pablo, a mis profesoras de enseñanza básica tía Hilda y tía Nancy quienes me formaron como estudiante y me dieron las herramientas para enfrentar el mundo de la “gente grande”.

RESUMEN


Esta investigación pretende dar a conocer el grado de sobrecarga que experimentan los cuidadores de pacientes postrados adscritos al programa de atención domiciliaria del CESFAM Las Animas, de Valdivia, durante el segundo semestre del año 2003, e identificar los sentimientos que manifiestan y las demandas que poseen.

Se plantearon tres objetivos generales: a) Analizar las características sociodemográficas de la población en estudio, b) Determinar el grado de sobrecarga que experimentan y c) Relacionar el grado de sobrecarga con las características sociodemográficas de cada uno de ellos. El tipo de estudio es cuantitativo-descriptivo, como técnica de estudio se trabajó con censo para obtener la información de cada uno de los integrantes de la población seleccionada, se contó con la participación de 25 cuidadores de pacientes postrados a los que se les aplicó una encuesta en presencia del entrevistador. Para el análisis y tabulación de los datos se utilizó el Programa Microsoft Excel, y el Programa Epi INFO 5.01 y 6.0.

De los resultados del estudio se puede destacar lo siguiente:

a) Del total de cuidadores 21 son mujeres, en su mayoría hijas (8) y esposas (6), económicamente inactivas, desempeñándose solo como dueñas de casa. Las edades están casi uniformemente distribuidas destacándose la presencia de adultos mayores como cuidadores. El nivel de escolaridad muestra a 10 cuidadores con enseñanza básica incompleta y 7 con enseñanza media completa. El tipo de familia predominante es la extendida (12).

b) En relación al grado de sobre carga la mayoría de los cuidadores no lo presentan (13), pero sí manifiestan sentimientos tales como el miedo, aislamiento social, rabia con una frecuencia constante, que va a influir en su equilibrio emocional y por consiguiente en el paciente postrado.

c) Gran parte de los cuidadores reconocen al CESFAM Las Animas, como una importante red de apoyo social, lo que hace necesario reforzar los trabajos comunitarios y las estrategias utilizadas para incentivar la participación social y reorganizar los grupos de personas ya existentes.

d) Para la mayoría de los cuidadores la experiencia de cuidar es un acto de amor y gratitud, que conlleva muchas dificultades y la necesidad de adaptarse a una nueva vida. En algunos casos la responsabilidad ha sido asumida voluntariamente mientras que en otros ha sido impuesta sin haberse llegado a ello por un acuerdo. No obstante, la mayoría señala que el cuidar a quien lo necesita otorga satisfacción personal y el sentimiento de ser cada día mejores personas.

SUMMARY


This research intends to reveal the degree of stress that people who work taking care of patients in bed for the program of domiciliary attention in CESFAM Las Animas, Valdivia, during the second semester 2003. Besides that, it intends to identify the feelings they show and the demands they have.

The general objectives are: a) Analyse the social and demographic characteristics of these people; b) Determine the degree of stress that these people have; c) Relate the degree of stress with the social and demographic characteristics of the people. I applied census and 25 people took care of sick people in bed. They answered a survey.

From the research I can point out the following:

a) 21 are women, usually close relatives (8 daughters and 6 wives) unemployed housewives. The ages are varied and some elderly people are included too. Most of them did not finish primary school, while others just finish high school. In general all the families are big ones (12 people)

b) Most of the people who take care of their relatives do not present stress (13) but they do show fear, social isolation, anger which is very frequent. This influences the emotional equilibrium and so it affects the patients.

c) Most of the people who take care of their relatives recognise that CESFAM Las Animas de Valvivia is a big social network support. That is why it is necessary to reinforce this communitarian work as well as the strategies to stimulate the social participation. Besides, it is necessary to reorganise the groups of people that already exist.

d) For most of the people who take care their relatives is an act of love and gratitude and it entails lots of difficulties and the necessity to adapt themselves to a new lifestyle. In some cases this responsibility has been accepted voluntarily. In some other cases, this kind of responsibility has been imposed by different circumstances. Despite, the majority points out that this responsibility gives them personal satisfaction and the opportunity to be a better person every day.

INTRODUCCION


El número de individuos que en el mundo sobrepasan la barrera de los 60 años, ha aumentado de 400 millones en la década del 50 a 700 millones en la década del 90, pronosticándose que alrededor de 1200 millones de ancianos existirán en el año 2025. Es obvio el reto que este fenómeno representa, por las grandes necesidades que genera desde el punto de vista socio-económico y biomédico. Otra situación a considerar la constituye el crecimiento del grupo de los "muy viejos", o sea los mayores de 80 años de edad, que en los próximos 30 años constituirán aproximadamente un 30% del total de los ancianos en los países desarrollados y un 12% en los llamados subdesarrollados.

Estas cifras muestran la avanzada edad de la población, la que por su vulnerabilidad presenta una elevada prevalencia de enfermedades crónicas e invalidantes, lo que conlleva a una creciente atención sociosanitaria intra y extra hospitalaria, destacándose aquí el impacto y la importancia de la atención domiciliaria.

La gran tecnificación de la medicina ha llevado a que enfermedades que hace años eran mortales hoy se hagan crónicas y generen que los cuidados del paciente se dispensen fundamentalmente en el domicilio. El perfil del paciente postrado es muy variado y su espectro patológico muy diverso, (oncológicos terminales, hasta patologías crónicas en estados avanzados). Por esta situación la familia se ha convertido en un pilar básico en la provisión de cuidados a dichos pacientes. Sin su participación activa difícilmente se alcanzaran los objetivos, curativos, de rehabilitación y/o de cuidados paliativos que ellos requieren, por esto, la familia tiene un papel de amortiguador de todas las tensiones que se generen a lo largo del proceso de enfermedad del paciente.

Es importante profundizar en este tema puesto que el futuro impone generar algunas miradas de alerta hacia los cuidadores de pacientes postrados, quienes experimentan una sobrecarga física, psíquica y social, debido al tiempo y esfuerzo que dedican al cuidado, esto llevado por un sentimiento de creerse insustituibles, asumiendo muchas veces una carga que en ocasiones son incapaces de llevar por si solos, lo que termina convirtiéndolos en personas vulnerables, por la poca ayuda y apoyo que reciben.

Al abordar el tema de los cuidadores de personas postradas, surgen numerosas y variadas interrogantes relacionadas con quiénes son estas personas, cómo influye la situación de cuidado en sus vidas, qué necesidades concretas tienen, y como enfermería puede ayudar a satisfacerlas.

Estas interrogantes han despertado el interés del investigador por dilucidarlas y dar a conocer el sentimiento de carga que experimentan este grupo de personas, para poder identificar la ayuda que les puede proporcionar el profesional de Enfermería en conjunto con los miembros del equipo de salud.


MARCO TEORICO


Desde la perspectiva médica, la curva demográfica muestra con claridad que la practica médica del futuro estará muy vinculada con la geriatría. Es posible predecir con certeza que cuando menos la mitad de los pacientes adultos serán ancianos en los próximos años. ( Kome y cols, 2001).

Junto a la transición del envejecimiento de la población y muy ligada a los cambios demográficos, se ha verificado la transición epidemiológica. Hay cambios en la composición de la mortalidad por sexo y edades, y modificaciones en la causa de muerte. La alta incidencia, observada en el pasado, de las enfermedades transmisibles-infecciosas y parasitarias-y que se concentraban preferentemente en los jóvenes, ha dado paso a un predominio de las causas crónicas, degenerativas, tumores malignos que afectan principalmente a los adultos mayores. Estos cambios generan nuevas demandas, principalmente, en las áreas económicas, de salud, de educación, recreación, seguridad social. Se agregan así nuevas necesidades o se reemplazan las antiguas.

El modelo de atención en salud aplicado en Chile ha centrado su accionar en una perspectiva mas amplia e integral enfocada principalmente en la salud y bienestar de los pacientes y sus familias (MINSAL, 1999).

Las nuevas propuestas en salud se orientan principalmente a la promoción de la salud y prevención de enfermedades, al mantenimiento de la autovalencia y al fomento de comportamientos y estilos de vida saludables, esto por que la esperanza de vida ha aumentado en forma notable, desde los 30 años de comienzos de siglo, a prácticamente 76 años, cifra estimada como promedio para cada uno de los años del quinquenio 2000-2005. El cálculo por sexo indica 73 años para hombres y 79 años para las mujeres. Las proyecciones futuras hablan de cifras cercanas a los 3.000.000 de adultos mayores para el año 2021, lo cual correspondería a un 16% de la población total del país. Actualmente hay cifras que señalan que un 35% de los adultos mayores son clasificados como frágiles o están postrados (INE, Censo 2002).

En nuestro país, la preocupación por los cuidadores de ancianos, y pacientes postrados es reciente. Las experiencias de trabajo con cuidadores que se conocen hasta el momento han sido experiencias aisladas, impulsadas por organizaciones no gubernamentales y universidades, no existiendo una política gubernamental específica desde el nivel central. A su vez, esta escasa preocupación por los cuidadores se refleja en la carencia de estudios específicos y bibliografía a nivel nacional. Si bien es cierto, ha existido una preocupación por el adulto mayor, ésta está enfocada prioritariamente hacia el individuo para mantenerlo activo y funcional, pero no se ha propuesto un trabajo orientado hacia los ancianos con enfermedades crónicas dependientes y sus cuidadores. Así, tampoco se han estudiado las necesidades de los cuidadores.

Se puede destacar que las organizaciones que han logrado un mayor y sistemático desarrollo lo constituyen las agrupaciones de familiares de pacientes con demencias y Alzheimer, debido al alto costo económico y al curso progresivo e invalidante de estas enfermedades que ha obligado a preparar a los familiares para dar una mejor atención a los pacientes y contribuir a mejorar la calidad de vida de los cuidadores. En la actualidad se encuentran funcionando como Corporación Alzheimer en Santiago y Concepción (Zavala y cols, 2002).

Como una manera de responder a esta situación los centros de atención primaria del país han invertido recursos y focalizado su atención en los pacientes postrados, puesto que este es un problema de salud emergente. Es así como en Valdivia se pone en marcha el Programa de Atención Domiciliaria a fines del año 2002, orientado hacia la atención en domicilio de los pacientes postrados y terminales, coordinados a su vez con el programa de cuidados paliativos y alivio del dolor, del hospital Clínico Regional Valdivia (Discurso Cuenta Publica Ilustre Municipalidad de Valdivia 2003).

Según la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el discapacitado físico es aquella persona que presenta una restricción o ausencia de capacidad para realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para un ser humano. La discapacidad se caracteriza por insuficiencia en el desempeño y comportamiento en una actividad rutinaria o normal, las cuales pueden ser temporales o permanentes, reversibles o irreversibles progresivas o regresivas (Gonzáles, 1998).

El Programa de atención al Paciente Postrado permite el reconocimiento y el cuidado como un problema importante y emergente, puesto que a medida que aumenta la población adulta dependiente, se produce un incremento de la carga y responsabilidades en los cuidadores de este tipo de paciente.

Los cuidadores familiares de personas mayores dependientes son aquellas que, por diferentes motivos, dedican gran parte de su tiempo y esfuerzo a la labor de prestar ayuda: permitir que otras personas puedan desenvolverse en su vida diaria, ayudándolas a adaptarse a las limitaciones que su discapacidad funcional les impone (Fernández M y cols, 2000).

Los cuidadores constituyen una pieza clave en la tríada terapéutica "equipo sanitario-enfermo-cuidador primario", principalmente cuando la atención es dispensada en el domicilio del propio paciente (Bayés, 2003).

Se ha documentado de forma reiterada que los cuidadores de pacientes dependientes pueden presentar, a lo largo del prolongado tiempo en que atienden sus necesidades, diferentes problemas de salud. Aún más, se pueden encontrar en los cuidadores   alteraciones en su vida laboral o social, todas ellas dependientes de la sobrecarga que supone dicha atención. ( Arranz Santamaría, 2003).

Según un estudio realizado en la octava región del país, con el auspicio de la Dirección de Investigación de la Universidad de Concepción, se ha permitido conocer una parte de la realidad de los que cuidan.

El perfil de los cuidadores dice que: entre el 75% y 84% son mujeres, del 83% al 94% familiares que viven con el anciano, el 90% son mayores de 40 años, destacándose un 6% de cuidadores mayores de 80 años. La mayoría no realiza trabajos remunerados fuera del hogar.

Además se identificaron diferentes percepciones entre cuidadores Urbanos y Rurales, destacándose en el área rural la relación afectiva con los ancianos y en el área urbana la obligación y la carga pesada del cuidar (Zavala y cols, 2002).

En la mayoría de las familias es una única persona la que asume la mayor parte de la responsabilidad de los cuidados, sin que se haya llegado a ello por un acuerdo explícito entre los miembros de la familia. La mayor parte de estos cuidadores principales son, como se ha visto, mujeres: esposas, hijas y nueras. Una de las principales razones por que la mayoría de los cuidadores sean mujeres es que, a través de la educación recibida y los mensajes que transmite la sociedad, se favorece la concepción de que la mujer está mejor preparada que el hombre para el cuidado, ya que tiene más capacidad de abnegación, de sufrimiento y es más voluntariosa. A pesar del claro predominio de las mujeres en el ámbito del cuidado, los hombres participan cada vez más en el cuidado de las personas mayores bien como cuidadores principales o bien como ayudantes de las cuidadoras principales, lo que significa un cambio progresivo de la situación.

La mayoría de las personas que cuidan a sus familiares están de acuerdo en que se trata de un deber moral que no debe ser eludido y que existe una responsabilidad social y familiar. Sin embargo, no es ésta la única razón que puede llevar a las personas a cuidar a sus familiares. Los cuidadores también señalan otros motivos para prestar cuidados: Por motivación altruista, por reciprocidad, por gratitud y estima que les muestra la persona cuidada, por sentimientos de culpa del pasado · Para evitar la censura de la familia y/o amigos, para obtener la aprobación de la familia, amigos, conocidos y de la sociedad en general por prestar cuidados. Todas estas situaciones son razones identificadas por el cuidador para prestar ayuda a un familiar o paciente postrado (Fernández M y cols, 2000).

Se observa que con frecuencia los familiares tienen ciertas limitaciones prácticas como el trabajo u otras emocionales que les impiden cumplir con el cuidado del enfermo. En esta situación se recurre a personas entrenadas en el manejo de pacientes dependientes.

Las funciones de este cuidador dependerán de la severidad de los problemas del paciente, desde hacerse cargo de manera completa de ellos, en el caso de ancianos o enfermos con demencia, hasta tareas concretas y limitadas a determinados horarios del día, en caso de pacientes adultos con familia que puede apoyarlos parcialmente. Existen funciones comunes a casi todos los casos, como convertirse en un apoyo en los momentos de angustia o ganas, supervisar la toma de medicamentos, alertar y ayudarlos a evitar situaciones de riesgo de recaída, monitorear la evolución diaria de determinados síntomas y otras más específicas que dependen de la patología del enfermo.

El sueldo promedio que gana un cuidador en nuestro país es $ 8.000 diarios por un turno de 12 horas y $ 20.000 diarios cuando son jornadas de 24 horas. La mayoría de ellos hace también otras cosas y reconocen que lo que hay detrás de esto es pura vocación.

Los cuidadores son capacitados en clínicas particulares principalmente en donde se otorgan estudios básicos en enfermería y diferentes cursos sobre el cuidado de enfermos (Suplemento de mujer a mujer, 2002).

La situación de cuidar a un paciente postrado dentro del grupo familiar genera cambios en el estilo de vida del cuidador, por ejemplo se le dificulta la mantención de un trabajo, puesto que en ocasiones tienen la sensación de abandonar a la persona lo que las obliga muchas veces al incumplimiento de este, por lo tanto se hacen más frecuentes las dificultades económicas, ya sea porque disminuyen los ingresos o por que aumentan los gastos derivados del cuidado del paciente postrado.

Otro aspecto que se ve afectado es en relación al cambio en el tiempo libre, puesto que atender a una persona dependiente exige mucho tiempo y dedicación. Lo que se dedicaba a los amigos y a la vida social, ahora hay que dedicarlo a afrontar esta tarea, incluso es posible que ni siquiera dedique ese tiempo a sí mismo por los sentimientos de culpa que le produce pensar que está abandonando su responsabilidad, esto por lo general esta muy relacionado con sentimientos de tristeza y de aislamiento.

En relación a lo anterior es muy frecuente que se produzcan cambios en su salud, los cuidadores manifiestan cansancio físico y la sensación de que su salud a empeorado desde que cuidan a una persona dependiente. Hay que tener en cuenta además que la edad media de los cuidadores principales sobre pasa la barrera de los 50 años, por tanto, es muy probable que en ellos estén comenzando algunos de los cambios propios del envejecimiento como disminución de la fuerza muscular, cambios en algunas estructuras que permiten el movimiento, entre otros. En general están sometidos a un esfuerzo físico mayor que cualquier otra persona a esa edad y no es sorprendente que algunos de esos cambios se aceleren o que aparezcan precozmente (Fernández M y cols, 2000).

No hay duda de que los cuidadores se encuentran sometidos a una situación estresante y a un peligro de desbordamiento y agotamiento de sus recursos que puede repercutir no solo en su propia salud sino también en el estado de ánimo y en la modificación de los umbrales de percepción del sufrimiento y del dolor del enfermo con el cual se encuentran en continua interacción (Bayés, 2003).

La situación de atender o de cuidar a un paciente postrado genera respuestas inespecíficas en el organismo que ponen en peligro el medio interno fisiológico, por esto es necesario que el individuo detecte estos síntomas como amenaza y responda a ellas. En la mayoría de los casos la primera reacción es psicológica, es por esta razón que el cuidador necesita adaptarse a esta situación nueva y el organismo realiza el máximo esfuerzo para ello. La adaptación se desarrolla en tres fases: alarma, resistencia y agotamiento (López-Ibor y cols, 1999).

El exceso de dedicación a un enfermo puede acabar creando dos pacientes, por lo que es aconsejable mantener la plenitud personal y la salud física y psíquica.

Al lado del paciente postrado casi siempre hay una hija, un hermano, un familiar directo ocupándose de su cuidado. Lo hacen por cariño o por sentido de la obligación, de buen grado o a regañadientes, pero el caso es que se trata de personas absorbidas por la enfermedad del atendido. Quizá han tenido que abandonar su trabajo, o bien modificar sus hábitos y la organización de su propia vida, pues hay enfermedades tan crudas con el enfermo como tiránicas con quienes les rodean.

Sociólogos, psicólogos, gerontólogos y asociaciones relacionadas con el tratamiento de enfermedades degenerativas llevan tiempo estudiando lo que empieza a conocerse como el "síndrome del cuidador". El cuidador es un enfermo oculto, teóricamente sano, sobre quien recae tal impacto de responsabilidades y tareas que ve alterado su equilibrio, a veces con consecuencias extendidas al carácter, las relaciones o la propia familia. Más allá del tradicional "báculo de la vejez" del mayor, asume papeles asistenciales de todo tipo que le ocasionan a menudo un fuerte desgaste. Al sufrimiento propio de quien observa el declive del ser querido se le añaden la ansiedad de la vigilancia constante, el temor al fracaso, la sensación de culpa o incumplimiento, frecuentemente acompañadas de irritabilidad, estrés e impaciencia.

Se han descrito muchos síntomas del "síndrome del cuidador" como la impaciencia frente al enfermo, las reacciones irascibles inesperadas, las tensiones con otros familiares, la dificultad de concentración, la actitud de desgana hacia tareas cotidianas, la autocompasión, el aislamiento, el sentimiento de derrota, la fatiga física y la aparición de alteraciones psicosomáticas diversas que van del insomnio a los problemas digestivos. Son trastornos merecedores de tanta atención como la prestada al enfermo atendido, pero que permanecen agazapados como si ocuparse de ellos fuera un signo de egoísmo (Arranz Santamaría, 2003).

Tal como lo señalan Arranz y Bayés (2003), para los profesionales sanitarios, cuidar a los familiares - y en especial al cuidador primario - equivale a cuidar a los enfermos. Con frecuencia, las personas que deben ejercer el papel de cuidador no están preparadas para ello y suelen surgir, en el momento de plantearse su necesidad, reacciones emocionales intensas, por lo que será preciso, en muchas ocasiones, proporcionarle, lo mismo que al enfermo, apoyo emocional. Para que los familiares puedan establecer y desarrollar plenamente las actividades y objetivos, será necesario que acepten la situación tal como es y que, a través de una comunicación abierta, a tres bandas, en la que participen ellos mismos, los miembros del equipo sanitario y el enfermo, pueda facilitarse el proceso de adaptación, tanto del enfermo como de sus allegados, a la nueva realidad que, en algunos casos, debe suponer la aceptación de una pérdida de salud, progresiva e irreversible y, quizás una preparación para la muerte y el duelo.

Para hacer frente al exceso de trabajo que supone cuidar a un familiar y afrontar de forma exitosa esta tarea, los cuidadores deben recordar que forman parte esencial del cuidado, son el motor del cuidado y por tanto, deben atender también sus propias necesidades y cuidar de si mismo. Cuidándose están cuidando mejor a su familiar, si sus necesidades sus de descanso ocio y apoyo emocional son satisfechas podrán disponer de mas energía y movilizar mucho más sus recursos físicos y psicológicos en el cuidado del paciente. Por estas razones, el tomar conciencia de cuidarse más es un proceso importante que alude generalmente a dos motivos: El cuidarse para cuidar mejor y cuidarse para mantener la propia salud y bienestar (Fernández M y cols, 2000).

La teoría de Dorotea E. Orem define el autocuidado como: " la capacidad de un individuo para realizar las actividades necesarias para vivir y sobrevivir y como la practica de actividades que los individuos inician y realizan en su propio beneficio para el mantenimiento de la vida, la salud y el bienestar". Habla también del auto cuidado de dependientes, dándole al cuidador la característica de "agencia de autocuidado", o sea, da aquella persona que tiene las capacidades desarrolladas para conocer y cubrir las demandas de autocuidado de si mismo y de aquel adulto postrado socialmente dependiente de él (Orem,1993).

Ante la situación de cuidado aparecen necesidades especiales para los cuidadores y sus familias que significan una responsabilidad importante para enfermería como es la intervención educativa al cuidador de pacientes postrados como una forma de prevenir complicaciones, pues constituye un intento para limitar el daño ocasionado por la enfermedad ya manifiesta y disminuir sus efectos, es decir, es el nivel de la medicina preventiva quien se ocupa de la rehabilitación y/o la mantención del paciente dependiente. Los esfuerzos van dirigidos a mantener la autonomía y la calidad de vida; su acción consiste en la evaluación de los fallos físicos y cognoscitivos del impacto del medio ambiente y las capacidades de la familia y de los servicios sociales para compensar las carencias (Caballero, 2002).

El buen cuidador sólo cumplirá bien su tarea si mantiene su plenitud personal y su salud física y psíquica. no se traicionará al enfermo si se utiliza como recurso a personas en quienes delegar parte de la atención, como tampoco lo será la búsqueda de un espacio personal para si mismo, intentar mantener un régimen de vida normalizado, enfrentarse a las situaciones con más frialdad y no dejarse devorar por la dependencia. El exceso de dedicación a un enfermo puede acabar creando dos enfermos.




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