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El científico deberá conocer bien las directrices del CCPA, además de las leyes y reglamentos federales, provinciales y municipales que rigen la adquisición, cuidado, uso y eliminación de animales.

Esta directriz se explica por sí misma. Como profesionales y como ciudadanos, los psicólogos tienen la responsabilidad de conocer las leyes y reglamentos federales, provinciales y municipales en lo que concierne a animales. Si tuvieran dudas, los científicos deberían consultar con el presidente del Comité de protección de los animales o el CCPA. La conformidad con este Manual es un requerimiento de las principales agencias financieras de Canadá, de varias revistas científicas y de los Comités de protección de los animales.

LA INVESTIGACIÓN

  1. Debe haber una expectativa razonable y previa para el investigador de que los estudios que involucren animales: a) mejorarán la comprensión de las estructuras y procesos que sirven de base al comportamiento; b) mejorarán la comprensión de la especie animal en particular usada en la experimentación; o c) serán eventualmente benéficos para la salud y el bienestar de los seres humanos o de otros animales.

Esta directriz plantea los sectores generales que beneficiarán la investigación en psicología cuando se quiera justificar el uso de animales. Reconoce específicamente el valor de la investigación, cuya implicaciones serán en mayor parte teóricas o filosóficas, y es compatible con las directrices del CCPA en el sentido de que hay una expectativa razonable respecto a que mediante el desarrollo de nuevas conceptos y conocimientos científicos pueden resultar en beneficios eventuales para la salud y el bienestar de los seres humanos o de otros animales.

Esta directriz se aplica más para programas de investigación que para estudios individuales. Su meta es de reconocer que no existe “estudio definitivo” y que la importancia de una experimentación en particular, especialmente cuando sea analizada después del hecho, no aparece siempre evidente y puede ser fácilmente minimizada. Consecuentemente, una experimentación en particular debe juzgarse dentro del contexto de un programa de investigación a fin de determinar si dicha experiencia contribuirá en una manera significativa a una base sistemática empírica o teórica.

Una parte integral de cualquier programa de investigación es el uso de una serie de pequeños estudios pilotos, cuyos resultados no son necesariamente concluyentes pero que son importantes para tomar decisiones sobre la orientación de los trabajos, el diseño de la investigación, los parámetros, etc. El valor de tales estudios es frecuentemente indirecto, y por lo tanto deben evaluarse en el contexto más amplio de un programa de investigación.

Esta directriz se plantea también sobre el problema de la repetición o reproducibilidad de los resultados de las investigaciones en psicología. La reproducción es un aspecto necesario y deseable de la ciencia cuando se percibe como la manipulación de una clase especial de factores (p. ej., diferentes laboratorios, diferentes investigadores, diferentes épocas del año, etc.), que pueden proveer nuevos conocimientos científicos que son valiosos para la comprensión de un fenómeno. En el caso de estudios pilotos, las repeticiones deben verse dentro del contexto más amplio de un programa de investigación. En la medida de que haya una expectativa razonable que una reproducción contribuya a nuevos conocimientos científicos, la misma será compatible con esta directriz.



  1. Los procedimientos que sometan animales al dolor, estrés, privaciones o a la muerte, deberán usarse únicamente cuando no existan procedimientos alternativos aceptables.

En la investigación psicológica, los animales están sometidos a procedimientos que involucran dolor, estrés, privaciones o la muerte, en dos contextos generales. El primero es cuando el tema del estudio sea el dolor, el estrés, los sistemas motivadores o algunos aspectos de la muerte, siendo todas áreas legítimas e importantes de la disciplina. En tal contexto hay raramente alternativas realistas, y el científico debe esforzarse para disminuir el malestar que cause a los animales sujetos a su estudio. Por ejemplo, el estudio de estrés debe involucrar necesariamente manipulaciones que lo provoquen. No obstante, el investigador deberá considerar que acciones deberá realizar para minimizar el trauma de estas manipulaciones. En el segundo contexto, los procedimientos son empleados para inducir estados motivadores que faciliten el estudio controlado de fenómenos relacionados indirectamente y únicamente como son las manipulaciones motivadoras (por ejemplo, aprendizaje, discriminación, memoria, límites sensitivos, etc.). En tales circunstancias, el científico tiene una obligación moral de considerar otros métodos por medio de los cuales podría alcanzar los mismos objetivos, pero sin causar dolor o malestar.

  1. Los científicos deberían examinar las técnicas metodológicas y operacionales para minimizar el malestar, la enfermedad y el dolor en animales.

Cuando no existen otros métodos aceptables y alternativos a estos que involucran dolor

o privaciones, queda la responsabilidad del científico de examinar las metodologías y procedimientos que minimizarán el malestar, la enfermedad o el dolor, y que sean compatibles con los objetivos de la investigación. Este juicio exige claramente un conocimiento considerable de las especies involucradas y del repertorio del comportamiento, así como también del problema de la investigación. El examen de esta directriz plantea las siguientes preguntas: ¿Es apropiada la especie elegida para el estudio? ¿Se analizaron los sistemas de motivación y las necesidades biológicas o sociales de la especie, de modo de poder formular un juicio honesto sobre el malestar y estrés relativos causados por los diversos procedimientos potencialmente dolorosos o por diferentes grados de privación? ¿Se pueden controlar mejor los estados de motivación en dichas especies mediante la motivación del apetito (p. ej., privación de agua o de alimentos), o mediante la motivación adversa (p. ej., choque eléctrico leve)? ¿Se seleccionaron juiciosamente los parámetros de los estímulos adversos o de las privaciones de manera de obtener el efecto óptimo en vista de las exigencias de la investigación relativas al comportamiento animal y en vista del principio de minimizar el malestar? ¿Se pueden bajar los niveles de choque o de privación y todavía provocar un comportamiento confiable? ¿Se puede usar un nivel inferior de estimulación adversa o de privación, aunque por ello se podrían requerir a más animales por causa de un comportamiento menos confiable o estable? En estudios que involucran una motivación alimentaria, ¿es la privación equivalente a un porcentaje fijo (p. ej., 80%) del peso físico ad lib requerido, o sería suficiente controlar el acceso diario al alimento (p. ej., cada 23 horas), quizás en combinación con un incentivo?

Las manipulaciones que involucren una cirugía pueden ser problemáticas con respecto al malestar, y se tienen que hacer las siguientes preguntas: ¿Es el método de anestesia óptimo?

¿Es la cirugía suficientemente aséptica para minimizar los riesgos de infección y de estrés postoperatorios? ¿Es necesario administrar un analgésico durante el periodo de recuperación postoperatorio? ¿Causa irritación la intervención, tal como la implantación de una cánula o de electrodos crónicos y, en tal caso, cuales son las maneras para minimizarla? ¿Ocasiona un deterioro generalizado del bienestar del animal una manipulación fisiológica o farmacológica (incluyendo la administración de toxinas) y en este caso, como se puede minimizar dicho deterioro de una manera compatible con los objetivos de la investigación?



Se sugiere que a veces una manera de minimizar el malestar consiste en reducir el número de animales usados en la investigación. Sin embargo, ya que la detección de los efectos del tratamiento tiene lugar en un segundo plano de diferencias del comportamiento incontrolables, hay que asegurarse que el esquema de la experiencia es suficiente para detectar esos efectos. De otra manera, los animales que se usaron hubieran sufrido inútilmente. Sin embargo, los investigadores deberían considerar proyectos que tengan un tema único, el diseño de medidas repetidas, y otras técnicas para minimizar las diferencias; todos estos puntos podrían reducir el número de animales requeridos para la investigación.

  1. Un experimento debería terminarse cuando llegue a ser evidente para el científico o para el Comité de protección de animales institucional, que su continuación resultaría en heridas o sufrimientos que son incompatibles con estas directrices. Aun con la mejor planificación posible, algunos experimentos no funcionan como es esperado. Esto puede ser debido a diversas razones, tales como defectos en los equipos, efectos imprevistos de algunos procedimientos, errores de experimentación, o diferencias del comportamiento tan grandes que anulan cualquier efecto posible del tratamiento. También, de vez en cuando, nuevos resultados de investigación llegan a ser conocidos y puede hacer que la investigación en proceso sea redundante. En tales situaciones, los investigadores deben considerar cuidadosamente si vale la pena continuar el trabajo, y hacerlo únicamente si están seguros que estas directrices lo justifican.

  2. Al cabo del experimento, la eutanasia u otra manera de disponer de los animales experimentales, debe realizarse de manera humanitaria. Al final de la mayoría de las experimentaciones en psicología, se procede a la eutanasia de los animales experimentales. Esto debe hacerse de manera humanitaria, como descrito en este Manual y en el Volumen 2 (CCAC, 1984). Mientras que eso es un principio evidente y es la práctica aceptada, pueden suceder problemas si los animales experimentales no son matados. Por ejemplo, la liberación de animales silvestres capturados en su medio natural puede ser o no humanitaria, dependiendo de las especies, de su comportamiento territorial, de sus hábitos alimentarios, de la época del año, etc. Como ha sido anotado anteriormente, algunos animales pueden sentir afecto para los humanos que han trabajado sobre ellos y crear problemas cuando regresan a sus cuartos aislados, después de experimentaciones que involucraron una interacción prolongada. La responsabilidad del científico relativa a sus animales se extiende más allá de la finalización real de la experiencia, y debe preguntarse si la manera de disponer de los animales experimentales es realmente humanitaria.

LA ENSEÑANZA

  1. La decisión de utilizar animales para la enseñanza, debe estar fundamentada sobre propósitos educativos, más bien que sobre la contribución a nuevos conocimientos científicos. En otros aspectos, las prácticas éticas relativas al cuidado y al tratamiento de animales son las mismas que estas que se aplican al uso de animales en la investigación. Un comité de la British Psychological Society (BPS) ha comentado que, “...Ningún estudiante universitario de psicología puede ignorar hasta que punto la base empírica de una gran parte de la teoría psicológica origina del trabajo experimental con animales. Entonces, conviene naturalmente que todos los estudiantes reciban una capacitación específica sobre los puntos que provienen de la experimentación animal, puntos que son de orden científico, intelectual, metodológico, práctico, y moral” (BPS, 1979). La ACP concuerda que la capacitación sobre el uso de animales en psicología es deseable y necesaria. De vez en cuando, hay que recurrir a los animales para lograr los objetivos educativos. En tales casos, las mismas consideraciones generales deben aplicarse al uso animal en la enseñanza como en la investigación, o sea que para llegar a un equilibrio costo/beneficio debemos considerar los beneficios desde el punto de vista de la educación más que tener en cuenta el incremento de los conocimientos científicos. Es obvio que las demostraciones en aula sobre el comportamiento animal, por naturaleza misma, involucran fenómenos que intrínsecamente pueden no hacer avanzar los conocimientos científicos. Sin embargo, mantienen su importancia en la medida que estas demostraciones ayuden a los estudiantes a la comprensión de los conocimientos existentes. Como lo indica la posición tomada por el BPS, hay que incorporar necesariamente material sobre temas de deontología en discusiones sobre el uso animal. Los instructores podrán de esta manera, por ejemplo, promocionar el uso ético de animales a los futuros científicos y también transmitir a sus estudiantes una sensibilidad apropiada sobre todas la cuestiones conexas.

  2. Las demostraciones en aula que involucren a animales deberían ser usadas únicamente cuando los objetivos pedagógicos no pueden lograrse mediante el uso de cintas de video, películas u otros métodos alternativos. Habrá que considerar cuidadosamente si se justifica el tipo de demostración por los beneficios esperados de esta enseñanza. Los videos cintas y las películas constituyen medios efectivos de enseñanza de los principios sobre el comportamiento animal y las experimentaciones con animales. Sin embargo, a menudo hay ventajas en usar verdaderos animales, siendo una de las principales la transmisión del realismo del fenómeno. Cuando se decide un medio de enseñanza, los instructores deben evaluar cuidadosamente sus objetivos y decidir si estos objetivos justifican el uso de animales. Cuando se hace la evaluación, el instructor debe ser consciente del trauma posible que los animales pueden experimentar por el mero hecho de ser trasladados en una aula, y de la posibilidad de transmisión de enfermedades en un sentido u otro. El instructor debe también tomar en cuenta si el animal se usará únicamente para demostración, o si ya fue utilizado en experimentaciones, si se guarda para la reproducción, o si se mantiene para demostraciones. La directriz hace referencia al “tipo de demostración” para llamar la atención del instructor sobre las posibles reacciones desfavorables que puede producir una demostración, viva o filmada, sobre estudiantes desprevenidos. Los procedimientos que para el espectador desprevenido pueden ser asociados con dolor o estrés (p. ej., mostrar animales con cánulas crónicas y con un conjunto de electrodos, animales que tienen crisis epilépticas, animales mientras son operados, inyectados con drogas o animales sociales criados en aislamiento, etc.) son especialmente problemáticas.

  3. Los proyectos de estudiantes que involucren dolores o angustia para los animales, deberían emprenderse juiciosamente y solamente cuando los objetivos de aprendizaje no puedan lograrse de ninguna otra manera. Los proyectos de investigación de estudiantes son parte de un “continuum” que comienza con tareas en el aula, hasta los estudios de doctorado (que deben contribuir a nuevos conocimientos científicos). El valor de tales proyectos se encuentra raramente en su contribución sustantiva al conocimiento, pero más bien en el avance de los conocimientos mediante la CCPA, Manual vol. 1 (2nda edición) 1998 Capítulo XIII–El uso de animales en psicología comunicación. Si los estudiantes deben adquirir los conocimientos y la pericia requeridos por estas directrices, es necesario que ganen experiencia trabajando con animales. Esta experiencia, especialmente para los estudiantes quienes demuestren un marcado interés para una carrera orientada hacia la investigación, puede incluir procedimientos que involucren angustia o dolor mínimo. En este caso, el instructor debe considerar muy cuidadosamente la pertinencia del proyecto y de sus procedimientos en vista a los objetivos de aprendizaje de cada estudiante, y también considerar el desarrollo de la sensibilidad de cada estudiante frente a los animales. Los estudiantes y los instructores recordarán que la política de la mayoría de las universidades es de exigir la aprobación del Comité de protección de los animales antes de comenzar cualquier proyecto con animales. Estas directivas se deberán colocar bien a la vista en cada laboratorio, institución de enseñanza, y en cada sala de experimentación donde se utilicen animales. La ACP recomienda que se incluya una copia de las directrices y de estos comentarios en los manuales de laboratorio, y que secciones seleccionadas se fijen en todas las instalaciones de los laboratorios. Esperamos que estas acciones no serán vistas como meras formalidades, sino que serán consideradas como una invitación para todo el personal del laboratorio para familiarizarse con el proceso ético. Como la ciencia misma, la deontología progresa gracias a la comunicación y a la discusión. Toda situación que implique juicios y decisiones, tendrá de vez en cuando desacuerdos y malentendidos. Cuando estos suceden en el marco del uso de animales en la investigación o en la enseñanza en psicología, hay que resolver los problemas a la brevedad posible de manera de no trabar las investigaciones legítimas, ni prolongar los procedimientos inaceptables. El bienestar del animal debe ser una preocupación primordial. En general, hay dos clases de problemas. En el primero, puede haber alegatos hechos por estudiantes, colegas o el público respecto a que algunos proyectos de investigación o de enseñanza, en curso o terminados, no respetan estas directrices. En este caso, la persona involucrada debería intentar hacer intervenir el Comité de protección de los animales de la institución donde se desarrolla la investigación o la enseñanza. En el segundo, la Comité de protección de los animales o una agencia financiera niegan aprobar trabajos de investigación que los psicólogos creen que son científicamente y éticamente justificados. El CCPA ha desarrollado un mecanismo formal de apelación que los investigadores puede aprovechar. Una parte de este mecanismo involucrará una consulta con el ACP.

¿Por qué estudiar a los animales en psicología del aprendizaje?

    1. Por curiosidad y el valor del dato “per se”. Si nos interesa comprender cómo funciona el mundo y la conducta de los animales forma parte del mundo, entonces nos interesa comprender cómo funciona la conducta de los animales.

    2. Por un mayor control de las variables involucradas. Su constitución genética y su historia de aprendizaje previa pueden ser conocidas con gran precisión antes del comienzo de los estudios. Por tanto los procesos psicológicos estudiados aparecerán más puros, menos contaminados por la interferencia de otras variables no controladas, como diferencias educativas, culturales o el interés por agradar al experimentador.

¿Por qué estudiar animales en situaciones de laboratorio tan artificiales (luces, palancas, etc)?

  1. Los seres humanos en la sociedad civilizada se crían y viven en ambientes un tanto artificiales, por lo que la investigación con animales puede resultar de lo más pertinente para la conducta humana si los animales son domesticados, viven y son estudiados en situaciones artificiales de laboratorio. “La rata domesticada puede ser un buen modelo para el hombre domesticado”.

  2. Porque no estudiamos las respuestas, sino los principios conductuales.

Lo que pretendemos extraer son los principios generales que rigen el aprendizaje de los organismos. En Psicología del Aprendizaje lo que nos interesa no es la forma que adoptan las respuestas de los animales, que puede ser muy diferente de la del hombre, sino cómo esas respuestas se relacionan con distintos tipos de cambios en el ambiente y en el propio sujeto.

Es esta relación funcional la que pretendemos conocer y eventualmente aplicar a los seres humanos.



¿Existe alguna razón teórica que justifique la experimentación animal en Psicología?

Como bien saben los científicos que estudian la anatomía y la fisiología, no hay en diferencias esenciales entre el organismo de un humano y el de otros animales cercanos en la escala evolutiva. Esto se debe al mecanismo que hace posible la existencia de las especies: la evolución por selección natural. En 2009 se cumplen 200 de la publicación de “El origen de las especies”, obra en la que Darwin describió meticulosamente cómo entre los sujetos de una misma especie existían toda una gama de diferencias. Darwin observó también que a partir esas variaciones que presentaban los sujetos, el medio ambiente iba eliminando aquellas que resultaban perjudiciales. El resultado era que se iban seleccionando las variaciones que proporcionaban una mayor posibilidad de sobrevivir y por lo tanto de transmitirse a la descendencia (Evolución por selección natural).

La evolución ha seleccionado toda una serie de rasgos anatómicos y fisiológicos en todas las especies y también en la especie humana. Pero la selección natural no sólo es la responsable de los caracteres físicos, sino también de los conductuales y psicológicos. Las conductas innatas como los comportamientos típicos de especie o los reflejos incondicionados se han seleccionado también por su valor adaptativo. Del mismo modo, es la selección natural la responsable de la existencia de los mecanismos de aprendizaje que también compartimos con otras especies, desde los más simples a los más complejos.

Por lo tanto, desde una perspectiva evolucionista, el uso de animales en la investigación psicológica está tan justificado o más que en la investigación biológica, farmacológica o médica.



¿No sería posible utilizar otras estrategias de investigación en lugar de los estudios de laboratorio con animales?

En su gran mayoría, no. Los estudios sobre aprendizaje deben realizarse mediante experimentos con organismos (animales, incluyendo a los seres humanos).

Debemos desestimar las siguientes posibilidades:


    1. Técnicas de observación. Las observaciones de campo de los animales sin molestarlos no proporciona la información ni el control suficiente sobre los mecanismos de aprendizaje.

    2. Plantas. No tienen sistema nervioso, lo que es un requisito para nuestro objetivo.

    3. Cultivos de tejidos. El estudio fisiológico del aprendizaje requiere el conocimiento previo de las características del aprendizaje a nivel conductual.

    4. Simulaciones de computadora. Para ello se requiere un gran cúmulo de conocimientos previos sobre el aprendizaje en sujetos vivos. Los datos necesarios sólo se pueden obtener mediante la investigación de laboratorio.

¿Por qué dedicarse a los estudios de laboratorio con animales en lugar de dedicarse a algo más práctico?

En esta cuestión nos remitimos a la respuesta dada por Skinner (1961):

“El psicólogo que, por encima de todo, quiere ayudar a sus semejantes, tendría que valorar las extraordinarias consecuencias potenciales de una contribución, por pequeña que fuese, a la comprensión científica de la conducta.

Posiblemente, sea esta comprensión por sí sola, con los esquemas culturales que se desprenden de ella, la que terminará por aliviar las angustias y miserias que afligen a la humanidad”.



¿Puede usarse la experimentación animal como modelo de conductas humanas?

En realidad, no hay diferencias básicas entre la fisiología de los animales que se utilizan en el laboratorio y la de los humanos. Unos y otros controlan su metabolismo liberando esencialmente las mismas hormonas. Aquellos y estos envían transmisores similares desde las neuronas del sistema nervioso central y periférico, y reaccionan de la misma manera ante las infecciones o ante las lesiones de los tejidos. Por estas razones se justifica la utilización de los animales como herramienta para modelar las conductas humanas.

Al mismo tiempo que se dan todas estas semejanzas, también se da una mayor simplicidad que proporciona un buen punto de partida para estudiar los procesos humanos más complejos. Normalmente, la creación de modelos basados en los animales es criticada por esta última razón. Sin embargo, no se intentan realizar comparaciones totales entre un ser humano y un animal, sino que os procedimientos experimentales se suelen utilizar para estudiar problemas muy concretos.

En la actualidad existen gran cantidad de modelos animales de fenómenos y trastornos psicológicos humanos.

Por citar sólo algunos podemos incluir la anorexia, la epilepsia, el síndrome fetal alcohólico, los trastornos por separación de la madre, las úlceras psicosomáticas, la depresión, el sueño, las fobias, los efectos del envejecimiento y un largo etcétera.




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