Unidad VI: analisis psicosocial de la desviacióN



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PSICOLOGÍA SOCIAL PS. VÍCTOR CABRERA VISTOSO


CAPITULO VI: ANALISIS PSICOSOCIAL DE LA DESVIACIÓN

PATOLOGÍA SOCIAL Y FENÓMENOS AFINES



  1. NIVELES DE ANALISIS Y CONFUSIONES CONCEPTUALES




  1. POSIBLES FORMULACIONES




  1. Pre - científicas

  2. Análisis Durkheim (1890): ANOMIA

  3. Merton (1960): Aspectos teóricos y sociales de la Anomia

  4. Cloward (1970): Aspectos empírico de la Anomia.



  1. La desviación social como curva normal




    1. La Normatividad como generadores de una desviación




  1. Control Social : Lemert




  1. Reacción Social : Becker




  1. AMBIGUEDAD SOCIAL PARA UNA DESVIACIÓN


6.1. Procedimiento de evitación:


    1. Socialización.

    2. Normalización.

    3. Control social

    4. Publicidad




    1. Procedimiento de mantención:



    1. Socialización.

    2. Estigmatización.

    3. Preservación subcultural.

    4. Efectos del control social



  1. NIVELES DE ANALISIS Y CONFUSIONES CONCEPTUALES

Desviación, patología social y fenómenos afines es el conjunto de propiedades que pueden ser denominados “productos indeseables” de la socialización, del aprendizaje social, de la endocultutrización. Son productos indeseables porque es difícil pensar que un sistema humano pretenda formar individuos desviados, al contrario el sistema normativo de la sociedad es producir o formar sujetos normales (conformistas, adaptados, obedientes). Para esto, en todos los sistemas humanos existe una metodología que se compone de varias técnicas: el desarrollo de la conducta de apego investigada por Lorens, Bowlby y Melanie Klein, el aprendizaje obtenido a través del condicionamiento clásico, de acuerdo a los aportes de Pavlov, el aprendizaje obtenido a través del condicionamiento operante o instrumental, propuesto por Skinner, el aprendizaje vicario, observacional o por modelos, propuesto por Bandura, el aprendizaje instruccional, propuesto por Milgram, responsable del aprendizaje de la conducta de obediencia.


Estas cinco metodologías han probado y prueban ser de una gran dureza tecnológica, razón por la cual en todos los sistemas humanos, el número de personas normales o adaptadas supera largamente al número de personas desviadas, anormales o patológicas. Basta con comparar el número de personas encarceladas por una conducta disfuncional v/s las personas que están libres.
Es evidente que los comportamiento desviados, anormales o patológicos, tales como la prostitución, el suicidio, la homosexualidad, el tráfico de drogas, las violaciones, delitos sexuales, la delincuencia, la vagancia, etc,., no son comportamientos que caractericen a la sociedad contemporánea. Lo más probable es que estos fenómenos se originen desde que el ser humano se ha organizado para vivir en sociedad, dado que todos estos fenómenos tienen larga data.
Entendemos que existe una confusión conceptual para referirse a estos fenómenos que parecen ser distintos, de modo que en la actualidad no se conocen sistemas humanos en los cuales no aparezcan estas patologías.
2. POSIBLES FORMULACIONES


    1. Pre - científicas

Desde el punto de vista de las posibles formulaciones que intentan explicar estos fenómenos, las primeras explicaciones han sido pre – científicas. En este sentido, probablemente lo que antes se llamaba locura tenía como explicación el hecho de que estas personas estaban poseídas por el demonio o por algún espíritu maligno, explicación muy distinta a la que tenemos en la actualidad para este tipo de disfunciones. En consecuencia los tratamientos a estos casos eran congruentes con el tipo de diagnóstico, que para estos casos, consistían en hacer sangrar al paciente para “liberar el espíritu maligno”, tratamiento que aparentemente resultaba (esto porque a la persona le daba anemia y por eso se calmaba). De modo que hasta el inicio del siglo XX éstos eran los criterios diagnósticos.


2.2. Durkheim (1890): ANOMIA
Al inicio del siglo XX, las investigaciones de E. Durkeim, realizan un primer aporte desde el punto de vista del análisis social. A través de la utilización de las estadísticas entrega explicaciones basadas en la frecuencia de presentación de ciertos fenómenos. No obstante, dado que sus investigaciones no contaron con la rigurosidad metodológica requerida, sus estudios pueden ser clasificados dentro de la categoría de pseudo estadísticas. Sus trabajos permitieron explicar, dentro de innumerables aspectos, por qué la gente se moría, de modo que, contando rudimentariamente el número de casos y las causas probables llega a las siguientes posibilidades:


  1. Muerte por enfermedad

  2. Muerte por guerras

  3. Muertes por accidentes

  4. Muertes por suicidio

Esta última posibilidad de muerte, el suicidio, le permite a Durkheim la posibilidad de explicar el por qué de esta causa de defunción. De este modo surgen las siguientes opciones:




  1. Descubrió que hay países donde el suicidio se produce con más frecuencia y hay otros países donde este fenómeno no se presenta con la misma intensidad,

  2. observa también que hay determinadas épocas del año donde aumentan los suicidios,

  3. observa que hay épocas o años que en un mismo país aumentan o disminuyen los suicidios.

La utilización de estas estadísticas primitivas constituye la primera estratégica metodológica (lo que hoy se denomina un método), para intentar explicar el suicidio. Durkheim se da cuenta de que este fenómeno es del tipo ex - post - facto, (posterior al hecho), es decir, un fenómeno que no se puede estudiar experimentalmente. Para superar esta dificultad, sumado a la imposibilidad de obtener muestras representativas de estos casos, Durkheim decide explicar las razones del suicidio a través de conversaciones (no entrevistas, por que no se conocía esta técnica) efectuadas a los familiares y amigos íntimos de los suicidas y lectura (no análisis de contenido, porque no se conocía esta técnica) de las cartas, diarios de vida o poesías escritas por estos difuntos. El análisis de esto permitió concluir que la muerte por suicidio ocurre por las siguientes causas, modalidades o tipos:




  1. Motivaciones egoístas (suicidio egoísta)

  2. Motivaciones altruistas (suicidio altruista)

  3. Motivaciones anómicas (suicidio anómico)

Logra identificar situaciones asociadas al suicidio y señala que es mucho mas frecuente en las sociedades urbanas y no en las rurales.


Señala que el suicidio es característico en las personas solteras, viudas, divorciadas, pero no en las casadas.
Identifica que el suicidio es mucho más frecuente en sociedades protestantes y mucho menos frecuentes en las sociedades católicas.
En función de estos descubrimientos logra identifica las características de los tres tipos de suicidio ya enunciados, señalando entonces que:


    1. El suicidio egoísta, aquel donde la explicación posible es que la persona ha tomado esta decisión por cuanto no ve otra alternativa para resolver un problema que a el lo esta haciendo sufrir (un amor imposible, enfermedad terminal, problema económico, etc.). Aquí la persona, aparentemente, resuelve sus problemas sin pensar en los pesares que les generan a los demás (familia y amigos). Este suicidio en nuestros días se le domina suicidio por depresión reactiva (motivado por causas externas). Este tipo de suicidios, aparentemente, se produce bajo condiciones de impulsividad, es un suicidio no planificado, producto de un arrebato del momento.




    1. Suicidio altruista, es aquel cometido por personas “especiales” (gobernantes, reyes, dirigentes sociales, etc). Señala que este suicidio es cometido por personas que creen que al suicidarse evitan males mayores (como la guerra civil, la falta de conciencia, etc). Este tipo de suicidio ocurre en el curso del fragor de una causa o de una lucha social.




    1. Suicidio anómico, es aquel que proviene de la confusión de normas de los grandes cambios socioculturales que cada cierto tiempo se producen en la sociedad (revolución industrial, depresión económica de los años 30, derribamiento del muro de Berlín, etc). Ante estos cambios se produce una confusión de normas en el individuo (lo que entes era malo ahora es bueno), se produce una confusión en el individuo (el creer en un conjunto de principios que abruptamente cambian y se transforman y disociales). En palabras de Durkeim, estas personas desarrollan el “síndrome” de anomia y que en este caso implica una confusión de normas. Al presentarse esta contradicción, se produce en algunos de estos individuos el arribo a la conclusión de que no vale la pena seguir viviendo en un mundo donde no es posible entender los nuevos valores y creencias imperantes. Este suicidio es planificado, pensado, razonado.

Según Durkeim, estos tres fenómenos (la vida urbana, el no estar casado y el protestantismo), tienen en común el concepto de ANOMIA, es decir, la confusión de normas. Vemos que en el campo hay una mayor claridad de normas y roles, es difícil, por ejemplo, que el empleado del fundo quiera casarse con la hija del patrón del fundo. En cambio la vida urbana es mucho más confusa, puesto que no se sabe qué tipo de gente interactúa (de qué religión, de qué posición social, de qué ideología política o de qué costumbres). Análogo a lo anterior es el caso de la regularidad de normas ofrecidas por la Iglesia Católica capaz de regular el comportamiento de los fieles y, por tanto con escasas posibilidades que se produzca una confusión de normas.


De modo que según Durkeim, es probable que la anómia, que en su caso implica confusión de normas, sea probablemente una explicación de la desviación, siendo el suicida una forma de este fenómeno.
2.3. Merton (1960): Aspectos teóricos y sociales de la Anomia

Es la teoría que sucede a los postulados de Durkeim y es donde Merton viene a reformular la teoría de la anomia, intentando hacer un análisis, cuyo punto de partida probable fue analizar el paradigma epistemológico que permitió a Durkeim formular la teoría de la anomia. Con Merton es posible inferir un razonamiento de la siguiente manera: es posible que Durkeim conciba los sistemas humanos en términos de sistemas totales, es decir, aquellos donde los seres humanos pertenecen a sistemas diferentes (socialistas, monárquicos, capitalistas, etc), lo cual significa que, si se vive en un sistema humano en particular, existiría una presión social (derivado del aprendizaje social o endoculturización), para que un individuo sea condescendiente con ese sistema, en lo que respecta a religión, ideología política, normas, etc., y que hasta ese momento se considera normal.


En la epistemología de Durkeim, la única manera de entender el fenómeno de la existencia de personas disidentes (delincuentes, prostitutas, homosexuales, etc) a una estructura normativa propia de un pueblo (Religión, ideología política, tradiciones, normas), es atribuirles a esas personas la responsabilidad de su disidencia. Por este motivo la solución es exonerar a estas personas (disidentes) mediante el encarcelamiento, el exilio, la hospitalización, etc, todo lo cual, en la actualidad es absolutamente vigente. Estas medidas tienen como propósito entonces, mantener alejadas a estas personas de la sociedad. El objetivo aquí no es que estas personas se logren reinsertar, sino más bien que se marginen de ella. De lo anterior se desprende, según Durkeim, que existen dos tipos de personas: las normales y las anormales, estas últimas que no responden a las normas sociales.
No obstante, lo más probable es que este paradigma no sea correcto, puesto que es posible que los sistemas humanos no sean totales y en consecuencia, podamos encontrar al interior de ellos distintas orientaciones ya sea políticas, religiosas, distintas clases sociales, distintas costumbres. Todo lo anterior es capaz de contribuir a la construcción y funcionamiento de una sociedad, con las orientaciones de diferentes sectores de la población. Esto implica que los sistemas humanos no son homogéneos o perfectos, al contrario, son sumamente imperfectos. De hecho la interacción social esta enmarcada en un ambiente de múltiples orientaciones normativas, ideológicas, culturales, etc.
De lo anterior se desprende la imposibilidad de calificar a los integrantes de una sociedad como normales o anormales. Por lo tanto, de acuerdo a Merton para clasificar a los individuos de una sociedad como normales, se deben distinguir aspectos comunes que identifican a todo sistema humano (capitalista, socialista, et.). Estos aspectos comunes son:
Las metas culturales. Tal es el caso de aspirar a formar una familia (meta culturalmente definida), aspiración a obtener una cierta meta económica, ayudar al progreso del país o cualquier otra meta funcional a nuestra cultura. Sería absurdo aspirar a pertenecer a la “monarquía Chilena”, si ni siquiera existe.. Así mismo existen medios para obtener esas metas culturalmente definidas, tales como la formación del matrimonio, el trabajo para conseguir una meta económica, las profesiones (para contribuir al progreso del país). En consecuencia al estar de acuerdo con la meta y el medio, ello implica que se tiene una forma de adaptación que Merton llama conformismo. Al contrario, puede darse el caso que exista acuerdo con la meta a obtener, pero no con el medio a través del cual se logra esa meta, en cuyo caso este mecanismo recibe el nombre de innovación, la que puede ser positiva o negativa. Puede darse la situación contraria, es decir, no estar de acuerdo con la meta (no me interesa tener una familia), sin embargo, para evitar la critica, estar de acuerdo con el medio, por ejemplo, dado que en cualquier parte del mundo esto es lo convencional, decido casarme, a esto de le denomina ritualismo. Otra posibilidad es que no este de acuerdo ni con la meta, ni con el medio, en cuyo caso este fenómeno se denomina retraimiento. Finalmente, queda la posibilidad que al no estar de acuerdo ni con la meta, ni con el medio, se proponen metas y medios alternativos, en cuyo caso este fenómeno recibe el nombre de rebelión. El siguiente cuadro resume lo ya dicho hasta aquí:


FORMAS DE ADAPTACIÓN

METAS COMPARTIDAS CULTURALMENTE

MEDIOS INSTITUCIONALES

Conformismo

+

+

Innovación

+

+

Ritualismo

-

-

Retraimiento

-

+

Rebelión

+/-

-

De modo que los sistemas propuestos por Durkeim generan sistemas maniqueístas, es decir, estableciendo una dicotomía de sujetos (buenos y malos), en cambio, en el paradigma de Merton, estamos en presencia de cinco posibilidades distintas, es decir, estamos frente a sistemas humanos imposibles de ser dicotomizados porque por lo menos se trata de una pentatonía. Cada ser humano transita por cualquiera de estas posibilidades. Se puede ser conformista en algunos temas, retraídos en otras áreas, innovadores en otras.


Esta información nos permite identificar en cualquier sistema humano dónde se van a encontrar las mayores tasas de conformismo, innovación, ritualismo, retraimiento y rebelión. Las mayores tasas de conformismo se presentan con mayor frecuencia en aquellas personas que dirigen el sistema humano respectivo, las mayores tasas de ritualismo se encuentra en las estructuras estatales o institucionales (respeto a normas y procedimientos burocráticos), las mayores tasas de retraimiento se encuentra en las personas que visitan a psicólogos, abogados, trabajadores sociales, gendarmes, etc., la mayor tasa de rebelión se encuentra en la dirigencia social (sindicalistas, partidos políticos, etc.)
Otro aspecto importante es cómo se transita de un extremo (rebelión) a otro extremo de las formas de adaptación (por ejemplo al conformismo). Esto ocurre con el cambio gradual que van teniendo quienes en algún momento se revelaron a las normas impuestas, cambiaron los sistemas y posteriormente se hacen conformistas de dichas normas nuevas.
Si se pretende dicotomizar esta pentatonia, la única forma de hacerlo es dividirla en desviados (aquellos con signo negativo) y no desviado (aquellos con signo positivo).
Nos cabe la pregunta de por qué los sistemas humanos no se dedican a diseñar un aprendizaje social, una endoculturización o una socialización que produzca solamente conformistas, que desde el punto de vista técnico es posible con esta pentatonia. La respuesta de esto es que el hacerlo implicaría la inadaptación social. En otras palabras el cambio social en producto de los inconformistas, es por ello que no interesa formar conformistas. Esto puede explicarnos por qué se extinguió la sociedad de los Mayas, probablemente por su alta tasa de conformistas que no pudieron adaptarse a los cambios.
El concepto de anomia en Merton, significa una disfunción aguda entre las metas culturales y los medios institucionales. Esto quiere decir que la anomia siempre estará presente en cualquier sistema humano, es decir, siempre existe la posibilidad que exista la anomia simple y la anomia aguda. La anomia simple es deseable puesto que, a través de ésta se produce el cambio social, es decir, mientras exista gente disconforme, tenemos la esperanza que las cosas mejoren. La anomia se transforma en aguda cuando, por ejemplo, el porcentaje de conformistas disminuye abruptamente.
Por ejemplo, en Chile el 70% o más somos conformistas con la idea de querer tener una familia y casarse, aun cuando el 30% quiere tener una familia y no casarse, siendo esto bastante normal. Sin embargo, hasta treinta o cuarenta años atrás, los chilenos creían que no había una manera de disolver la familia, pensamiento que en la actualidad ha cambiado, existiendo cada vez más gente (el 80% de la población) que esta de acuerdo con el divorcio. Por tanto, la legislación chilena es disfuncional con lo que piensa la gente y esto va a producir un cambio social donde lo que hoy es normal va a ser anormal en el futuro. Esto explica que la anomia simple produce cambios sociales lentos, previsibles, planificados y que no producen una desorganización social, dicho de otra manera, cuando se apruebe la ley de divorcio, los jóvenes ya tendrán tiempo para desarrollar repertorios cognitivos, afectivos y conductuales frente a esta nueva realidad.

Este ejemplo es distinto al cambio social producto de una anomia aguda, donde de un momento a otro se produce un cambio violento e inesperado que causa desconcierto, ante los cual se produce un conjunto de manifestaciones y fenómenos de patología social. Esto provoca aumento de la cantidad de suicidios, la depresión, los conflictos familiares, el consumo de drogas o alcohol, producto de que la gente no sabe lo que esta pasando.


Merton y sus colaboradores definieron un conjunto de indicadores para medir la anomia divididos en:


  1. Indicadores objetivos de la anomia

  2. indicadores subjetivos de la anomia

Esto indicadores están definidos para la sociedad estadounidense y permiten medir el grado de anomia existente en cualquier sistema humano.


Indicadores estadounidenses:


  1. En este país, un indicador objetivo de anomia es cuando aumenta el porcentaje de personas que no tiene casa propia, esto porque en este país una meta cultural es una casa propia y la mayoría de la gente la obtiene. Los que no logran esta meta se consideran unos fracasados. Esto es distinto a Latinoamérica.




  1. Aumenta la anomia cuando aumenta el numero de residentes extranjeros, ante lo cual se produce un distorsión de la estructura normativa del país. El fenómeno de la globalización permite que se incorporen manifestaciones de otras culturas.




  1. El aumento de las tasas de criminalidad, provoca un aumento de la anomia.


Indicadores en Chile:


  1. La generación de oficios o trabajos que no tienen ninguna utilidad o empleos de baja categoría ocupados por profesionales.


Indicadores subjetivos:


  1. Son más bien indicadores universales que culturales (más ethic que emic). Aquí se contemplan indicadores de perfección social, es decir, se piensa que existe anomia aguda en un país cuando aumenta el porcentaje de personas que percibe a sus líderes con motivaciones egoísta y no altruistas.




  1. Cuando hay un gran porcentaje de personas que piensa que sus metas están muy lejanas de alcanzar.

  2. Percepción de que las decisiones de todo lo que ocurre en la realidad, la toma de decisiones son producto de decisiones adoptadas por instituciones donde el sujeto no tiene acceso. Hay aquí una percepción de incontrolabilidad social y desvalorización de la participación.




  1. Aumento del porcentaje de personas que experimentan soledad e incomprensión. El sentir que lo que a uno le interesa, no le interesa a nadie.



2.4. Cloward (1970): Aspectos empíricos de la Anomia
Este autor selecciona un caso específico de estos fenómenos, referido a la delincuencia que preferentemente provenía de sectores marginales, sin embargo lo que descubre Cloward es que la delincuencia también esta estratificada, el delito también tiene clases sociales. Sin embargo, es difícil ver un profesor universitario preso, lo que no significa que éste delinca robando la investigación a un colega, lo que también es un delito. Esto quiere decir que el delito o la delincuencia transitan en todos los estratos sociales pero en función de dos estructuras muy específicas:


  1. Las estructuras de aprendizaje y

  2. las estructuras de oportunidad

Lo que se plantea en las estructuras de aprendizaje es que en todos los sistemas sociales hay estructuras en donde las personas aprendemos habilidades que potencialmente las podemos utilizar para fines desviados, es lo que pasa con la formación de un médico que lo faculta para matar o aquellos que reciben formación en las armas, etc.


Por otra parte, en las estructuras de oportunidad se da el caso de que hay personas que tiene mayor o menor oportunidad de cualquier desviación. Quien esta en mejor posición para delinquir es quien esta en una posición de poder o que esta en una posición de ventaja comparativa.
3. LA DESVIACIÓN SOCIAL COMO CURVA NORMAL
La desviación social es explicada a través de la distribución de los sucesos en una curva normal, donde la mayoría de los fenómenos se sitúan al rededor de un promedio y una desviación estándar. En tal sentido, todos los sucesos que se sitúan fuera de la curva son considerados anormales. Por lo tanto de este concepto de normalidad se desprende lo siguiente:


  1. Aparece como concepto de normalidad la frecuencia, de modo que los casos más repetidos son normales y los menos repetidos se consideran anormales. Aquí los conceptos de ética y moral son secundarios, puesto que si el robo prolifera, ello es considerado normal, por sobre la norma moral o ética. El análisis aquí es meramente descriptivo.




  1. Hay una desviación positiva y una desviación negativa. Por ejemplo, es probable que aparentemente sea mejor que la gente aumente de estatura que disminuya. De modo que en la medida que esto ocurra la sociedad progrese suponiendo que es mejor un aumento de estatura de la población.

En suma, el supuesto epistemológico fundamental de esta formulación se basa en una cierta estructura estadística del concepto de normalidad. Este planteamiento esta vinculado con el problema de las diferentes definiciones de lo que es normal, dado que se considera este concepto como relativo, dependiente de cada cultura. Esto lleva a plantear un descubrimiento paradigmático, puesto que el solo hecho de definir lo normal, estamos definiendo a la vez lo anormal. No puede funcionar ningún sistema humano (cultura o subcultura) si no se define lo normal en ese sistema. Podemos decir que no hay sistemas humanos donde no existan fenómenos desviados, anormales o anómicos. La utopía es que no existan personas desviadas o anormales.


3.1. La Normatividad como generadores de una desviación
Se comprueba que es la normatividad la que genera la desviación, puesto que al definir lo que es normal deja establecido lo que es anormal, desviado, anómico, disfuncional o disidente. Es difícil estudiar como se genera la normatividad, por tanto, lo que se ha hecho es que con grupos disciplinarios o multidisciplinarios se ha tratado de identificar cómo se generan las distintas normas. Producto de lo anterior se establecen varios intentos que permiten identificar resumidamente las etapas a través de las cuales se genera el concepto de normatividad. Esta etapas se identifican de la siguiente manera:


  1. En esta etapa, un conjunto reducido de personas se da cuenta de la existencia de un problema que genera dificultades al sistema humano. Por ejemplo el darse cuenta de que algunos profesores (5 o 6 docentes) de una universidad no prepara las clases y son malos profesores. Dada esta cantidad de profesores nos referimos a un tipo de anomia simple puesto que se determina que un número pequeño de docentes no cumple con los estándares de excelencia académica. Ante esto, los alumnos advierten la existencia de este problema e inician una “cruzada moral” que tiene como objetivo que la gente tome conciencia, para evitar que el problema se generalice y se haga disfuncional. Este tipo de iniciativas toma la forma de mesa redonda, seminarios, debates, etc.




  1. Teniendo éxito lo anterior surge esta segunda etapa, es decir, una vez que se ha tomado conciencia de que el fenómeno afecta el sistema humano, comienza la participación de expertos (abogados, psicólogos, sociólogos, médicos, psiquiatras, etc) que tienen la misión de exponer desde su espectriz cuáles serán los efectos positivos o negativos de la generación de una ley al respecto. En esta participación de expertos se presenta el fenómeno de la CATALOGACIÓN, es decir, las características de las personas que van a ser sujetos de esta normatividad (a quienes se les va a aplicar la ley), es por ello que es importante determinar a partir de que edad las personas, cómo se aplicará la norma o la ley, según sea el caso, destinada a reglar un comportamiento hasta ahora no regulado.




  1. Si se obtiene apoyo en la etapa anterior, se incorpora la participación de expertos a nivel de la legislatura, tales como senadores, diputados, penalistas que están cometidos a estudiar un proyecto que regule el fenómeno de preocupación (en el caso de una universidad serían representantes de profesores y alumnos). Así mismo también se van a producir procesos de contra control, es decir, grupos que se van a oponer a la aplicación de tales medidas y que se declaran en contra del sistema. Normalmente esto culmina, con mayor o menor rigor en la formulación y aprobación de una norma o una disposición ante lo cual aparece una ley, un estatuto, donde se describen las consecuencias de la no aplicación de ciertas reglas.




  1. En la medida que se apruebe la norma, surgen medidas de reacción social y surgen artimañas para burlar la ley.

Por estos motivos es que aparecen dos formulaciones diferentes, las de Lemert y la de Becker que tratan de hacer aportes a este problema a partir de este paradigma.


4. CONTROL SOCIAL: LEMERT
Las formulaciones de Lemert surgen de la noción de control social, es decir, basado en lo anterior, señala que todo sistema humano requiere de un sistema de normas o reglas sociales para funcionar adecuadamente. Estas pueden ser implícitas o explícitas, de modo que permitan normalizar la interacción social. Lemert con sus investigaciones descubre los dos tipos de interacción social que existen en todo sistema humano:

En ambos tipos de controles se dan las mismas reglas, es decir un control social activo explicito, escrito, formal y un control social activo implícito, informal.


a. Mecanismos de control social activos y formal:
Son todos los procedimientos que generan disposiciones escritas (leyes, estatutos, obligaciones y derechos). Quienes tienen acceso a estos controles son las personas que están autorizadas a ejecutarlos y que por lo demás son los que toman las decisiones sobre las materias que dominan y que son de su competencia (personas que tiene el poder, cualquiera sea este).
b. Mecanismos de control social activos informal o implícito:
Aquí participa la mayoría de los seres humanos, quienes deciden imponer normas de control que regulen la interacción social entre un individuo y su grupo.
c. Mecanismos de control social pasivo:
Aquí no hay disposiciones legales ni normativas, pero funcionan en todas los tipos de la interacción, de modo que esto es propio de todos los seres humanos. Es la aprobación o reprobación social con gestos o modos de comportamiento.
Por lo tanto, según Lemert, el control social es inevitable.


  1. REACCIÓN SOCIAL : BECKER

Plantea que hay ciertas desviaciones en las cuales el aspecto más importante no es la ejecución de la conducta como tal sino la reacción social que produce la ejecución de esa conducta. En este sentido, plantea que una misma conducta podrá ser considerada como desviada o no, dependiendo de la reacción frente a la misma, a esto se le llama “etiquetamiento social de la desviación”, ante lo cual una conducta será aprobada o rechazada dependiendo de su impacto en el medio. Un buen ejemplo de esto es el experimento de los seudopacientes de Rosenham, que concluye que un paciente etiquetado, haga lo que haga, ésta etiqueta no cambia jamás.




  1. AMBIGUEDAD SOCIAL PARA UNA DESVIACIÓN

Los diferentes sistemas humanos, frente a la desviación o patología social no reaccionan de manera univoca, sino que es una reacción ambigua por que en todos los sistemas humanos se han descubierto procedimientos, o estratégicas que pretenden evitar la desviación, pero también se han descubierto mecanismos o estrategias que pretenden derivar la desviación y lo que hace en mantenerla y en algunos casos hasta promoverla. A continuación los procedimientos utilizados para evitar la desviación:


6.1. Procedimiento de evitación:


    1. Socialización: tanto en chile como en cualquier otro país del mundo.




    1. Normalización: Es un procedimiento a través de la cual un sistema humano hace normal una conducta que originalmente era considerada anormal. Ejemplo de ello fue la normalización del movimiento Hippie, que significo la popularización de muchas de sus conductas o modas.




    1. Control social: Tanto activo como pasivo para evitar que sucedan acciones disfuncionales para el sistema.




    1. Publicidad: que sirve como advertencia a personas que eventualmente quieran cometer una desviación. Sin embargo pueden darse efectos no deseados como es el de ofrecer un “cartel” a los delincuentes que los prestigia.




    1. . Procedimiento de mantención :




  1. Socialización: consiste en una socialización informal que permite perpetuar las conductas desviadas. Por ejemplo cuando los niños aprenden a mentir observando a sus papás. Lo mismo ocurre en el aprendizaje social en las sub culturas (subcultura de la delincuencia, de los deficientes mentales, de grupos políticos), que al no pertenecer a la cultura dominante generan modos de conducta diferentes.




  1. Estigmatización: La palabra estigma significa “lo que queda”. Este efecto es un tipo de etiquetamiento. Las personas con un estigma generan condiciones de déficit negativo para incorporarse a la cultura dominante, entonces es difícil para una persona incorporarse a la sociedad teniendo una falla o tara física. Al contrario, tiene que responder a un prototipo de belleza. Ante esto a la persona no le queda otra alternativa que desviarse, para sobrevivir.




  1. Preservación subcultural: Los gobiernos tienen que desarrollar programas especiales a minoría étnicas o subculturas como delincuentes u otros grupos. Sin embargo ello los hace ser desviados, puesto que sus procesos no son coincidentes con la cultura dominante.




  1. Efectos del control social: que asumen la forma de relegación, exilio u otra forma que “separe” a los sujetos disfuncionales. Sin embargo, paradójicamente, estas personas no cambian, al contrario, fortalecen o aumentan la desviación. Todos estos mecanismos como la cárcel, el hospital psiquiátrico, etc, son extraordinariamente resistentes al cambio.







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