Unidad V trastornos en Etapa Puberal: Síndrome Puberal Fallas identificatorias Relación de objeto y desviaciones Ruptura y actuaciones Dolto, F



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NOTAS
(1) Los "15 años" están determinados culturalmente (pueden llegar a ser, en la actualidad, los 14).

(2) Entendemos que el carácter sirve como defensa de ansiedades mientras no entra en conflicto con las normas de la cultura. Sería una transacción entré el Yo y la sociedad, en tanto que el síntoma, una transacción entre los impulsos del Ello y el Superyó, dejando de lado la desadaptación al medio.

(3) Cuando se trae a una púber en consulta por sus fobias, es porque han superado lo que la cultura admite como normal.

Casos clínicos
Comentaré aquí algunos casos de pacientes observados en el hospital, con el fin de ilustrar lo expuesto. Teresa es una adolescente de 15 años y viene a consulta porque no está contenta y no sabe por qué, relatando en seguida una serie de muertes cercanas que la afectaron mucho y sus deseos de irse al campo para no ver a nadie y andar a caballo.

La madre relata que aflojó en el estudio, que se ha puesto más exigente, triste, susceptible y sin tantos noviecitos. Fue ella misma, además, la que pidió ver a un psiquiatra. Tiene una hermana mayor que fue su polo opuesto hasta el año pasado cuando de ser una chica pegada a la madre y enfermiza, pasó a ser alegre e independiente.

Antes de esta "caída", Teresa era reservada con los padres, independiente, segura de sus decisiones, eficiente en el estudio, muy salidora, con frecuentes parejitas, desordenada en la casa, muy deportista y que se bastaba a sí misma. Como datos relevantes de su informe, la madre cuenta que tuvo que abandonar a Teresa en el primer mes de vida, por su enfermedad postparto. Otro dato importante es que "fue una chica fácil, que no daba trabajo".

Con esta breve síntesis del caso, podemos mostrar cómo a los 15 años se le rompe a Teresa la estructura caracterológica que hemos llamado fálico-narcisista, emergiendo el conflicto subyacente de características depresivas.
La pérdida de la bisexualidad defensiva que manejaba con los rasgos de carácter y sus relaciones indiscriminadas de pareja, la enfrenta con sus propios impulsos, hasta ahora fuertemente reprimidos por miedo a la muerte (abandono, rechazo). De ellos, nos está diciendo, se defiende con el aislamiento narcisista (el campo) y poseyendo al padre (andar a caballo).

Traje este ejemplo para mostrar claramente cómo la bisexualidad defensiva que manejaba en sus rasgos de carácter (fálico-narcisistas) se pierde como defensa a los 15 años, apareciendo con claridad la angustia de pérdida, muy poderosa, vinculada a la aceptación de sus deseos sexuales ligados a etapas muy tempranas con la madre. De todos modos, no parece muy intensa esta fijación: es probable que haya tenido una buena madre sustituta.

Tomás también tiene 15 años. Viene por ciertos temores de carácter obsesivo (a la muerte de los padres) y episodios depresivos que viene arrastrando desde los 12.
La madre dice de él que es un buen chico, buen hijo, buen alumno; muy apegado a los padres, no tiene amigos, no hace deportes, demasiado pulcro, tímido y aprensivo. El dice que no quiere cambiar ni alejarse de su familia. Rechaza toda violencia y enfrentamiento con lo no familiar y el otro sexo. Existe en Tomás una tendencia marcada al sometimiento, al aislamiento; tiene poca iniciativa. Sus deseos son compulsivos: rituales, higiene, estudio, etcétera.

A la madre le diagnosticaron diabetes hace poco y esto aumentó los temores de Tomás.
La madre vive para sus hijos y el padre es paternal con todos, incluso con la propia esposa.
En los tests sobresale una fuerte identificación femenina y una muy débil identificación masculina, a la que vive como algo irreal, fantástico y dañino. Priman los rasgos esquizoides, fóbicos y obsesivos.
Con estos datos podemos hacer un breve comentario en la línea que nos hemos trazado aquí. Estamos ante un chico con rasgos pasivo-compulsivos, que tienden a caracteropatizarse por el fondo esquizoide amenazante. Es bien evidente cómo los rasgos pasivo-femeninos le están evitando "salir" de la madre y enfrentar tanto al padre afuera como internamente a sus propios impulsos masculinos vividos como excesivamente sádicos. Está extremadamente limitado en su movilidad "corporal" a fin de negar la percepción de su crecimiento, y por consiguiente la tremenda angustia de castración. Sólo el pensamiento tiene cierta movilidad. Carece de toda integración en grupos, esto es, no puede renunciar a la bisexualidad defensiva caracterológica, lo cual hace que el pronóstico sea reservado.
El último caso que voy a relatar es un poco más complicado, pero muy ilustrativo. Carolina tiene 16 anos y desde los 13 anda de novia con un muchacho con el que últimamente se pelea. Después de una de estas peleas, realiza un intento de suicidio.

No tiene amigos, es buena estudiante, alegre de carácter, con tendencia a tener amistades muy exclusivas, extremadamente celosa. Hasta la pubertad con complejo de ser fea y con miedo al rechazo; a esta edad se vuelve segura, alegre, independiente, adquiriendo rasgos de mujer adulta' y sentimientos (le superioridad. Todos estos cambios puberales se incrementaron cuando se puso de novia. El es un muchacho algo mayor, serio, un poco sumiso hasta que sus vínculos sexuales se hicieron más definidos: desde entonces ella está más sumisa y él dominante y agresivo (cambio frecuente cuando se resquebraja un vínculo simbiótico).



Vive incluida dentro de la madre y vive al padre como la parte de la madre severa y controladora.
Los tests denuncian extremado narcisismo, fuerte identificación masculina, impulsividad, rasgos histéricos psicopáticos y depresivos.
Lo interesante de señalar en Carolina es el cambio de carácter puberal, en el que se nota claramente la defensa bisexual fálico-narcisista para contener sus temidos impulsos sexuales, que la llevarían a enfrentar su perturbado vínculo con la madre.
El prematuro noviazgo es un refuerzo de sus defensas caracterológicas, probablemente insuficientes ante la enorme ansiedad homosexual incrementada por la ausencia de la hermana, que funciona como su parte femenina (se enojó ante su ida).
Con el intento de suicidio está señalando las características sádicas de su masculinidad (impulsividad extrema, dicen los tests) que trata a toda costa de controlar narcisísticamente para evitar la pérdida de la bisexualidad, que la haría esperar despertando sus impulsos pregenitales sádicos y sumergirse en la depresión.
En los dos últimos casos, evidentemente más graves que el primero podemos ver cómo las malas identificaciones tempranas, con la madre en Tomás y con el padre en Carolina, les impiden fortalecer su propia identidad sexual y enfrentar normalmente el conflicto edípico. Ambos, al llegar a los 15 años, tienen una crisis con grandes posibilidades futuras de estructurar uno, una caracteropatía obsesiva y la otra, impulsiva.


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