Unidad la identidad del ser humano. La realidad del ser humano



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UNIDAD 2. LA IDENTIDAD DEL SER HUMANO.

1. LA REALIDAD DEL SER HUMANO.

Una de las preguntas fundamentales del ser humano es la pregunta por el “yo” que es lo mismo que la pregunta ¿qué es el ser humano? Los seres humanos siempre nos hemos preguntado quiénes somos. A esta pregunta se ha respondido desde los mitos, la filosofía, la religión o la ciencia.

Los filósofos griegos del siglo V a.C. se preguntaron por el ser humano, dando lugar a una corriente de pensamiento que se llamó el giro antropológico, pero serán Platón y Aristóteles los filósofos del siglo IV a.C. que llevarán a cabo la reflexión más importante. Veámoslos.

En el mundo griego

PLATÓN: reflexionó sobre la naturaleza del ser humano y construyó una teoría que conocemos con el nombre de dualismo antropológico, por considerar que tenemos una doble naturaleza, material y espiritual y que ambas son independientes la una de la otra. Una naturaleza sería material, mortal y corruptible y estaría formada por el cuerpo o materia; una segunda naturaleza sería inmaterial, incorruptible e inmortal y estaría formada por el alma. El alma sería de naturaleza intelectual y sería la esencia del ser humano, es decir, aquello que hace que algo sea lo que es y no otra cosa. El alma vive en un mundo distinto de este, un mundo de ideas eternas dedicándose a contemplarlas. Pero las almas que se distraen y no contemplan las ideas y la verdad acaban cayendo en este mundo y son encerradas en un cuerpo hasta que pasen un periodo de purificación para después ascender de nuevo al mundo de las ideas. Por esto Platón consideró que el conocimiento es reminiscencia, es decir, conocer es recordar la verdad que ya conocíamos.

El alma tiene tres partes, una parte llamada concupiscible que forma parte del cuerpo y sus necesidades; una segunda llamada irascible, que además de las funciones anteriores tiene las de los sentimientos y emociones más nobles; y una tercera parte llamada racional que se corresponde con la razón y la voluntad y que tiene por función más importante el conocimiento de las IDEAS y de la verdad.



ARISTÓTELES: para él el hombre no tenía una doble realidad o naturaleza separada una de la otra como para su maestro Platón, sino que era una sustancia indivisible. El hombre es cuerpo y alma, pero a diferencia de Platón el alma no era inmortal y moría con el individuo. El alma para Aristóteles no tenía como función principal el conocimiento, sino que era un principio de vida y de movimiento. Por eso, mientras que en Platón sólo tenían alma los seres humanos, para Aristóteles todos los seres vivos tienen alma, aunque no es la misma alma.

El alma la clasificamos según las funciones que tiene en los seres vivos, dando esto lugar a un alma con tres funciones diferentes. El alma vegetativa que se encarga de las funciones vitales crecimiento, reproducción y relación, por lo que la tienen las plantas, los animales y las personas; el alma sensitiva, que tiene por función sentir, recordar y desplazarse, por lo que la tienen los animales y las personas; el alma racional cuya función es pensar, por lo que sólo la tenemos las personas.

De esta manera vemos como aunque el ser humano tiene las tres almas, la que le hace diferente al resto de seres es la racional. Esta sería el fin del ser humano y por lo tanto aquello que tenemos que desarrollar. De esta forma la filosofía de Aristóteles es teleológica pues dice que el fin al que tendemos de forma natural es a ejercer la actividad racional. Y la actividad más propiamente suya será el conocimiento o contemplación intelectual, que nos proporciona el mayor placer y la mayor felicidad.

En la época medieval.

Después de Platón y Aristóteles otro filósofo que reflexionó sobe el ser humano fue Agustín de Hipona, representante de la corriente espiritualista del ser humano. Consiste en mantener que el ser humano no es un animal natural más sino que ha sido creado por Dios, dotado de razón y voluntad, así como de dignidad y capacidad para elegir entre el bien y el mal.

Agustín es considerado uno de los padres de la Iglesia cristiana. Vivió durante el siglo V de nuestra era y compartía la visión dualista del ser humano según la cual somos cuerpo y alma. El cuerpo material y corruptible, mortal, y el alma espiritual e inmortal y eterna. El cuerpo es la raíz de todos los males y corrupciones, mientras que el alma es divina, hecha a imagen y semejanza de Dios. Por eso, si buscamos dentro de nuestra alma encontraremos a Dios. O dicho de otra forma, buscando quién soy, llego hasta Dios.

En la época moderna.

Lo que tienen en común los tres autores antes estudiados es que asociaban la razón al alma, eso sí, de formas distintas. Ahora en la época moderna se rompe dicha identidad y se va a relacionar la razón y el cerebro o mente como la parte intelectual del hombre.



Descartes, filósofo del siglo XVII mantendrá el famoso dualismo antropológico al considerar que el ser humano es una realidad compuesta de dos sustancias independientes entre sí, el cuerpo o sustancia material y el alma o sustancia pensante. La idea la tuvo al descubrir que somos esencialmente pensamiento: “pienso, luego existo” y que por ello el pensamiento y no el cuerpo es nuestra esencia. Puedo pensarme sin piernas, sin brazos, sin cabeza, sin cuerpo… pero no puedo pensarme sin pensamiento. Por esta razón el significado del “pienso luego existo” es mostrar que aunque seamos una realidad compuesta de dos sustancias, la sustancia pensante es la que nos define como la auténtica realidad humana, no el cuerpo.

En la época contemporánea.

Las concepciones científicas actuales tienden a evitar el dualismo antropológico y suelen ser consideradas como monistas, es decir, que conciben al ser humano como un sola realidad y no como un ser compuesto de dos sustancias. Veamos algunas:

El materialismo fisicalista, para el que las actividades cerebrales son meros procesos físico-químicos o neurológicos. Y el materialismo emergentista, para el que lo mental emerge de lo físico evolutivamente pero sólo hay una realidad material, que se articula en distintos niveles. La actividad mental es uno de esos niveles.

2. PERSONA E IDENTIDAD.

Analizaremos en este apartado tres conceptos que nos ayudarán a comprender quiénes somos. El concepto de persona lo dejamos para el final, ahora analizaremos el de identidad individual y el de identidad social.



La identidad individual es el hecho por el que somos individuos únicos e irrepetibles. Es nuestra manera de ser y nuestra apariencia, es la conciencia que tenemos de nosotros mismos y que incluye comportamientos, creencias y actitudes.

Pero todo esto no se da como si fuésemos eremitas, al contrario, vivimos en sociedad y el ser humano es un animal social, como ya dijo Aristóteles. Por lo tanto, si somos seres sociales, además de una identidad individual también tenemos una identidad social y que viene determinada por la sociedad en la que vivimos, siendo esta la conciencia de uno mismo como individuo que pertenece a un colectivo humano: tribu, etnia, territorio, país, cultura…

Pues bien nuestra identidad personal la adquirimos mediante la interrelación entre nuestra identidad individual y la social haciendo que desarrollemos lo que llamamos nuestra personalidad y que no es otra cosa que el conjunto de rasgos y características psicológicas que determinan y expresan nuestra forma de ser y actuar y tiene tres componentes:


  • El temperamento que consiste en la herencia biológica que recibimos de nuestro padre y madre. No lo podemos cambiar.

  • El carácter describe las propiedades psicológicas que adquirimos a lo largo de nuestra vida. Son los hábitos de comportamiento que aprendemos culturalmente. Lo podemos cambiar porque es aprendido.

  • La voluntad o capacidad para elegir y decidir qué queremos y qué hacemos. Es nuestra dimensión moral por la que elegimos los valores por los que nos guiamos en la vida. Es cómo elegimos ser.

Así pues, el temperamento está formado por la base biológico-genética heredada donde encontramos las emociones y los sentimientos; el carácter es aprendido socialmente y es diferente según los grupos y la voluntad es la libertad de elegir cómo queremos ser.

3. PRINCIPALES TEORÍAS PSICOLÓGICAS SOBRE LA PERSONALIDAD.

El primer intento cuasi científico por dar una respuesta a las diferentes tipologías de personalidades que existen fue llevado a cabo por el médico griego Hipócrates quien hizo depender la personalidad de los líquidos corporales o también llamados humores. Según este médico habría cuatro temperamentos (personalidades): el sanguíneo, alegre y esperanzado; el colérico, irascible; el flemático, apático y perezoso; y el melancólico, triste y distraído. Esta teoría tendrá plena vigencia hasta finales del siglo XIX, cuando aparece la psicología como ciencia. Veamos algunas teorías psicológicas que explican cómo adquirimos la personalidad.

EL PSICOANÁLISIS DE FREUD: para la teoría psicoanalítica la mente no se identifica con la razón sino más bien con los conflictos que se dan a nivel consciente e inconsciente en nosotros. Es decir, que la personalidad se forma a través de los conflictos que se desarrollan a lo largo de nuestra vida, principalmente durante la infancia, mediante el conflicto entre tres estructuras o instancias psíquicas:


  • El ello es la parte más primitiva de la mente humana. Contiene los impulsos o pulsiones sexuales y agresivas, o sea, Eros y Thanatos.

  • El superyó es la parte que contiene todas las normas sociales, morales y culturales de nuestra sociedad. Representa la autoridad. Es el origen de la conciencia moral, cuyo objetivo es señalar el comportamiento correcto. Es inconsciente y siempre está en lucha con el ello.

  • El yo es la parte consciente que tiene por tarea mediar entre el ello y el superyó. Su función es ajustar las exigencias del superyó a los deseos íntimos del ello.

TEORÍA HUMANISTA: fue propuesta por Carl Rogers para explicar la realización personal mediante la estructura del yo y consiste en organizar coherentemente nuestros valores e ideales que forman nuestra imagen personal. La persona sana es la que hace coincidir la imagen de uno mismo con la imagen que los demás tienen de nosotros, teniendo como objetico principal la autenticidad.

TEORÍA DE LA IDENTIDAD DE ERIK ERIKSON: la identidad personal tiene lugar a través de ocho etapas a lo largo de la vida. Cada etapa es un ciclo o crisis vital que se caracteriza por un logro o un fracaso y por una virtud o fuerza del yo asociada a la misma. El éxito o fracaso no dependerá sólo del individuo sino también del entorno social en que se desenvuelve y que le ayuda a conseguir o no el logro. La última etapa sería la satisfacción con la propia vida.



4. LA REALIZACIÓN PERSONAL. TEORÍAS DE LA MOTIVACIÓN.

¿Por qué nos comportamos de una manera u otra? ¿Por qué hacemos unas cosas bien y otras mal? ¿Por qué unas cosas nos gustan más que otras? Llamamos motivación al impulso interno que nos lleva a actuar de una manera determinada para satisfacer una necesidad o conseguir un objetivo. La motivación responde a necesidades o carencias de los individuos. Hay dos tipos de necesidades: necesidades primarias, son innatas, pertenecen a nuestra naturaleza animal, como dormir, comer, respirar….; necesidades secundarias, son aprendidas y pertenecen a nuestra naturaleza social. Los seres humanos inventamos nuestras necesidades.

TEORÍA DE MURRAY: está basada en las necesidades humanas. Henry Murray elaboró una lista con todas las necesidades humanas en la que destacaba veinte necesidades básicas. Para el autor una necesidad es un constructo que representa una fueza en el cerebro que organiza una respuesta para cambiar una situación insatisfactoria y aumentar la satisfacción. Una necesidad puede estar provocada por un estado interno como el frío, o por un estímulo externo como la ropa o prenda de abrigo.

TEORÍA DE LAS NECESIDADES DE MASLOW: agrupó las necesidades jerárquicamente en niveles y estadios. Las primeras necesidades que tenemos que satisfacer son las necesidades fisiológicas básicas, como comer, beber; después las necesidades de seguridad que tratan de evitar el miedo al desorden y la imprevisión; una vez resueltas surgen las motivaciones del afecto, las personas necesitamos el reconocimiento de los demás; satisfechas estas aparecen las necesidades de autoestima, el deseo de afirmarse frente a los demás, de reputación y prestigio. Seguidamente busca el conocimiento, saber lo que ocurre a nuestro alrededor, la belleza de las cosas y las necesidades estéticas. Por último el deseo de ser uno mismo, de autorrealización, como último estadio.

TEORÍA COGNITIVA: para estas teorías además de la satisfacción de las necesidades su interés está en algunos procesos cognitivos que intervienen en la motivación como el miedo al fracaso, la frustración, las expectativas, los obstáculos y el esfuerzo para la consecución de las metas y los objetivos. Para estas teorías “las expectativas” serían muy importantes pues actúan a modo de refuerzo para la motivación. Willian Atkinson ha ideado una teoría del éxito teniendo en cuenta esas expectativas. La fórmula sería:


  • Te = Me x Ee x Le

Te: tendencia al éxito; Me: motivación de logro; Ee: la expectativa de éxito; Le: el incentivo de la tarea.

La frustración se produce cuando no se cumplen las expectativas generadas ante el logro o la meta. Esto puede ser debido a tres tipos de impedimentos: obstáculos físicos, sociales o morales; deficiencias o carencias de los individuos; conflictos que pueden surgir por la pugna entre el deber y el deseo, tal como salir o quedarse a estudiar un examen.

MOTIACIÓN, EMOCIONES Y SENTIMIENTOS:

Siempre se ha destacado el papel de la racionalidad en la formación de la identidad personal. Han sido pocos los autores que han destacado el papel de las emociones y los sentimientos en la formación de dicha personalidad. El mundo de la afectividad ha estado poco estudiado.

Las emociones son acciones visibles que se pueden producir en la cara, en la voz, etc. Son la parte pública del proceso afectivo. Son intensas y pasajeras. Son anteriores al sentimiento. Las emociones son las respuestas que produce el cerebro ante los estímulos ambientales y que provocan en el organismo sentimientos y conductas de reacción automática para nuestro bienestar o para sobrevivir.

Las emociones suelen organizarse en torno al placer y al dolor. Pueden ser primarias o secundarias. Las primarias afectan a nuestro estado fisiológico, como la alegría o la tristeza, el agrado o el asco, la ira o el miedo, son la base de las secundarias, como la vergüenza, el odio, la simpatía, la culpabilidad, el orgullo, los celos….

Los sentimientos son experiencias conscientes. Son estables y duraderas. Los sentimientos son privados, invisibles a los demás, propios de la mente. Son el modo de relación afectiva de cada persona con la realidad. Mediante ellos valoramos la realidad, jerarquizamos los valores y organizamos las respuestas afectivas propias.



IES DÁMASO UD.2. LA IDENTIDAD DEL SER HUMANO FILOSOFÍA 4º




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