Unidad comunicacióN, difusión einterpretacióN difusióN



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ESTRATEGIAS DE COMUNICACIÓN. 2013

Prof. Ignacio Fernández del Amo



UNIDAD 1. COMUNICACIÓN, DIFUSIÓN EINTERPRETACIÓN

DIFUSIÓN

Y específicamente difusión del patrimonio, que es un concepto diferente al de comunicación. Marcelo Guglielmino, arquitecto argentino y especialista en interpretación del patrimonio, define la difusión como “una gestión cultural mediadora entre dicho patrimonio y la sociedad”.



Gestión porque implica un proceso complejo que abarca documentar, valorar, interpretar, manipular, producir y divulgar no ya el objeto en sí, sino un modelo comprensible y asimilable de dicho objeto en su relación con su pasado histórico y su medio presente.

Cultural porque se opera con la obra del hombre, tangible e intangible, pasada y presente, que rodea e influye en el ciudadano de hoy hasta ser parte misma de su historia y por tanto de su identidad.

Mediadora porque requiere de una técnica y un soporte material independiente del objeto y ajena al sujeto que la recibe.

Una vez más retornamos al análisis semiótico de la realidad; vivimos inmersos en signos. Los seres humanos tenemos la capacidad de convertir en signos todo lo que tocamos. Cualquier objeto, sea natural o cultural, un color, un trozo de tela, un dibujo, cualquier cosa relacionada con nosotros puede adquirir un valor añadido, un significado. A la dimensión ontológica que tienen las cosas, los seres humanos añadimos una nueva dimensión, la semiótica, esto es, su empleo como signos para manifestarnos unos a otros lo que pensamos, lo que queremos, lo que sentimos y lo que advertimos en nuestra relación con el mundo. La semiótica sería el estudio de esa actividad humana que podría describirse como el relacionarse con las cosas dándoles sentido. Es por eso que Guglielmino habla de divulgar, no el objeto mismo sino los contenidos e informaciones de los que es portador.



La Difusión es, según Guglielmino, uno de los tres pilares en los que se sustenta la gestión del patrimonio y su misión es establecer el necesario vínculo entre el Patrimonio y la Sociedad. Yo añadiría la documentación como un cuarto pilar, ya que las campañas de identificación y registro de los bienes culturales son el primer paso indispensable para que se den todos los demás.

En este esquema de la dinámica de la gestión patrimonial observamos las relaciones especiales de la difusión en dicha gestión. Difusión en su doble vertiente de dar, por una parte, accesibilidad al uso y disfrute del patrimonio a la sociedad y, por otra, como una actividad de transferencia de conocimiento. La musealización y la interpretación son las disciplinas para la presentación del patrimonio al público, tanto en su contexto, en un yacimiento arqueológico o centro histórico, por ejemplo, como fuera de su contexto, en un museo o un centro de visitantes. El objetivo fundamental es la concienciación de la sociedad de los conceptos de fragilidad: el patrimonio puede perderse; de pertenencia: el patrimonio es de la sociedad; y de perdurabilidad: el patrimonio debe legarse a las generaciones futuras.

El Patrimonio pertenece y es producto de la sociedad, tanto en su materialización original como en su contextualización actual. Pero no siempre la sociedad es consciente del valor de pertenencia que posee ni del alcance del reconocimiento de todo lo que definimos como Patrimonio. Esta es la clave de la importancia que establecemos en nuestra nueva definición de dicho vínculo, al que nosotros equiparamos con reconocimiento. Es decir, que la misión de la Difusión es establecer un reconocimiento del patrimonio por parte de la sociedad.

La difusión se puede realizar de manera directa o indirecta:



Directa cuando se gestiona a través de las instituciones del patrimonio: museos, archivos, bibliotecas, centros históricos, yacimientos arqueológicos, espacios naturales protegidos, jardines botánicos, reservas o jardines zoológicos y todos aquellos otros agentes culturales públicos o privados en cuyo trabajo se incluya la gestión del patrimonio natural o cultural.

Indirecta: cuando la difusión se incluye en planes o programas de formación y/o divulgación profesional; en la relación con los medios de comunicación social; en programas de promoción e información cultural a nivel general y/o en estrategias turísticas.

La difusión debe estar presente en todo el proceso de gestión. Desde el primer momento en que se obtienen resultados en una investigación sobre un bien patrimonial, estos deben ser ofrecidos al ciudadano mediante exposiciones, medios de comunicación, visitas, concienciación en distintos ámbitos de la ciudad (asociaciones de vecinos de distintos barrios, colegios, institutos, asociaciones de mayores, etc.). Este proceso de vinculación no debe de cesar hasta que llega el momento de ofrecer terminada la intervención, la puesta en valor, la musealización o la interpretación en donde se brinde una visión holística y asequible a múltiples públicos.

Sus finalidades son amplias y variadas: comunicar el significado del lugar de forma interesante y efectiva, contribuir a la satisfacción de las necesidades del visitante, proteger los recursos, favorecer un buen uso del territorio concentrando o dispersando a los visitantes. La lista se completa con objetivos de índole menos específica, pero no por ello de menor importancia, como intentar mejorar la calidad de vida de los habitantes locales, promover una buena imagen de la institución gestora y producir ahorro de recursos económicos en los presupuestos de gestión y mantenimiento.

Etapas del proceso de planificación:

1. Estado previo o análisis de la situación de partida.

2. Formulación de objetivos (con actitud realista y verificable en la evaluación)

3. Inventario de recursos, y recopilación de información (específica)

4. Análisis: potencial interpretativo del recurso, conocimiento de los destinatarios, objetivos para la interpretación, selección de temas y definición de medios y equipamiento.

5. Síntesis: confluencia de ideas, propuestas, necesidades y recursos con el objeto de redactar el

6. Plan de Interpretación: documento dinámico que establece, regula y organiza la toma de decisiones para la

7. Ejecución del plan y su posterior

8. Evaluación y seguimiento.


INTERPRETACIÓN

El segundo prisma desde el que puede abordarse esta materia es el de la interpretación del patrimonio. Esta disciplina tomó forma en Estados Unidos, en el Servicio de Parques Nacionales. Quienes trabajaron en ese servicio se dieron cuenta de que su misión era lograr que la sociedad en general y todos los que visitaban los parques en particular se concientizara del valor del Patrimonio Natural y la importancia de su conservación. Para ello desarrollaron la disciplina de la interpretación del patrimonio.



Freeman Tilden, uno de los pioneros de esta disciplina, escribió un libro fundamental en 1957: Interpretación del Patrimonio. En él la define como una actividad educativa que pretende revelar significados e interrelaciones a través del uso de objetos originales, por un contacto directo con el recurso o por medios ilustrativos, no limitándose a dar una mera información de los hechos.

El inglés Don Aldridge la define como el arte de explicar el lugar del hombre en su medio, con el fin de incrementar la conciencia del visitante acerca de la importancia de esa interacción, y despertar en él un deseo de contribuir a la conservación del ambiente.



Principios de la interpretación

FREEMAN TILDEN afirma que cualquier interpretación que no relacione lo que se muestra con algo que se encuentre en la personalidad o en la experiencia del/de la visitante, será estéril.

  1. Cualquier interpretación que de alguna forma no relacione lo que se muestra o describe con algo que se halle en la personalidad o en la experiencia del visitante, será estéril

  2. La información, tal cual, no es interpretación. La interpretación es revelación basada en información, aunque son cosas completamente diferentes. Sin embargo, toda interpretación incluye información.

  3. La interpretación es un arte, que combina otras muchas artes, sin importar que los materiales que se presentan sean científicos, históricos o arquitectónicos. Cualquier arte se puede enseñar en cierta forma.

  4. El objetivo principal de la interpretación no es la instrucción, sino la provocación.

  5. La interpretación debe intentar presentar un todo en lugar de una parte, y debe estar dirigida al ser humano en su conjunto, no a un aspecto concreto.

  6. La interpretación dirigida a niños y niñas (digamos, hasta los doce años) no debe ser una dilución de la presentación a las personas adultas, sino que debe seguir un enfoque básicamente diferente. Para obtener el máximo provecho, necesitará un programa específico.


LARRY BECK y TED CABLE aportan otra lista de principios en su libro Interpretation for the 21st Century - Fifteen Guiding Principles for Interpreting Nature and Culture. Sagamore Publishing; Champagne, II (1989).

  1. Para despertar el interés, los y las intérpretes deben conseguir que los contenidos de sus mensajes se relacionen con la vida de quienes visitan esos espacios.

  2. El propósito de la interpretación va más allá de la entrega de información, consiste en revelar una verdad y un significado profundos.

  3. Toda presentación interpretativa –al igual que una obra de arte– se debería diseñar como una historia que informe, entretenga e ilustre.

  4. El propósito del mensaje interpretativo es inspirar y provocar a la gente para que amplíe sus horizontes.

  5. La interpretación debería presentar un tema o un planteamiento completo, y debería ir dirigida al individuo como un todo.

  6. La interpretación para niños y niñas, adolescentes y personas de la tercera edad debería aplicar enfoques diferentes.

  7. Todo lugar tiene su historia. Las y los intérpretes pueden revivir el pasado para hacer que el presente sea más placentero y que el futuro adquiera un mayor significado.

  8. Las nuevas tecnologías pueden revelar el mundo de maneras novedosas y apasionantes. Sin embargo, la incorporación de estas tecnologías a los programas interpretativos debe realizarse con cuidado y precaución.

  9. Quienes se dedican a la interpretación deben cuidar la cantidad y calidad de la información a presentar (en cuanto a su selección y precisión). Bien sintetizada y fundamentada en una buena investigación, la interpretación tendrá más poder que un gran discurso.

  10. Antes de aplicar diseños en interpretación, el/la intérprete debe conocer las técnicas básicas de comunicación. Una interpretación de calidad se fundamenta en las habilidades y los conocimientos de quien la realiza, atributos que se deben poder desarrollar de forma continua.

  11. Los textos interpretativos deberían transmitir aquello que a las y los lectores les gustaría conocer, con la autoridad del conocimiento, y la humildad y responsabilidad que ello conlleva.

  12. Un programa interpretativo debe ser capaz de conseguir apoyo –político, financiero, administrativo, voluntariado–, sea cual sea la ayuda necesaria para que el programa prospere.

  13. La interpretación debería estimular las capacidades de la gente e infundir un deseo de sentir la belleza de su alrededor, para elevar el espíritu y propiciar la conservación de aquello que es interpretado.

  14. Los y las intérpretes deben ser capaces de promover actividades interpretativas óptimas, a través de programas y servicios bien concebidos y diseñados de forma intencionada.

  15. La pasión es el ingrediente indispensable para una interpretación poderosa y efectiva; pasión por el rasgo que es interpretado y por aquellos que vienen a inspirarse con él.

Dicho todo lo anterior, podríamos volver a definir la interpretación como un proceso de comunicación estratégica que se desarrolla en función del público al que va dirigido (visitantes) y el recurso patrimonial, utilizando las técnicas y los medios más adecuados.
Sobre el proceso de comunicación, Sam Ham observó cuatro características necesarias: debe ser entretenida; debe ser relevante; debe estar organizada y debe tener un tema.

Cuando dice organizada no se refiere a un problema de horarios, modalidades, normas, etc., sino a la estructura misma de la comunicación y a la facilidad y falta de esfuerzo de nuestra audiencia para captar tal mensaje. El tema es el punto principal de lo que queremos comunicar acerca de un rasgo del patrimonio.

El proceso de interpretación del patrimonio sería como sigue:


  1. Se parte del reconocimiento de una necesidad: hay que conservar el patrimonio –visitado o visitable–, explicándolo in situ, para conseguir el aprecio y una actitud de custodia por parte del público.

  2. Se estudia y se analiza toda la información posible relativa al recurso patrimonial. Incluso hay que analizar qué recursos tienen más potencial interpretativo y cuáles tienen menos (no se puede hacer interpretación en todas partes).

  3. Hay que determinar y analizar a la audiencia real y potencial: qué tipo de público es el que visita o podría llegar a visitar el lugar.

  4. Se comienza a concebir y diseñar de forma creativa un mensaje atractivo, breve, claro y directo (ABCD).

  5. Hay que seleccionar el medio y las técnicas de interpretación adecuadas.

  6. Tenemos que conseguir que el público tome contacto con ese mensaje: que lean un texto de una exposición, que escuchen a un guía, etc.

  7. El proceso concluye con una idea bastante clara en la mente de los visitantes: un significado que les estimule a una determinada actitud.

Un centro de interpretación es una exhibición en torno a un guión de tipo museográfico (con intencionalidad pedagógica), que conecta intelectual y emocionalmente al visitante con el patrimonio, estimulando su interés para comprometerlo con su conservación o cuidado. Dicho de otro modo, se busca influir en la conducta del visitante. Y todo esto, en su tiempo libre (que es breve), aceptando que se trata de un público no cautivo, y aprovechando la ocasión en que mantendrá contacto directo con el patrimonio. Se apunta a que el visitante tenga el más alto nivel de satisfacción dentro de las pautas que aseguran la conservación del patrimonio. Para ello se necesita integrar contenidos de forma recreativa con contenidos educativos.



COMUNICACIÓN

La comunicación es el proceso mediante el cual se puede transmitir información de una entidad a otra. Los procesos de comunicación son interacciones mediadas por signos entre al menos dos agentes que comparten un mismo repertorio de signos y tienen unas reglas semióticas comunes.


Si vamos a estudiar los problemas referentes a la comunicación, es importante tener en cuenta que su análisis ha sido abordado por muchas disciplinas ya que en cada situación de comunicación intervienen múltiples factores de índole lingüística, psicológica, tecnológica, etc. Por ejemplo, en una situación específica de comunicación humana como sería esta clase, se manifiestan varios fenómenos: hay un fenómeno social, ya que cada uno de nosotros participa en este proceso de comunicación con un nivel cultural y social diferente. Para comunicarme de manera efectiva con ustedes, tengo que adaptar mis mensajes a sus características particulares. También se da un fenómeno lingüístico, puesto que elegimos una forma de expresión verbal y no otra. Podríamos estudiar también los fenómenos físicos, es decir, cómo es la acústica de este espacio y cómo son las ondas sonoras que permiten que mis palabras lleguen a sus oídos, o estudiar las ondas lumínicas que hacen que el Power Point sea percibido por vuestros ojos. De la misma manera, la neurobiología podría estudiar lo que ocurre en nuestro cerebro, la psicología cómo impacta el proceso de comunicación en nuestras emociones, o si yo estoy nervioso por ser mi primera clase y ustedes distraídas por prestar más atención a mi tonada que a comprender lo que os estoy comunicando, etc.

El funcionamiento de las sociedades humanas es posible gracias a la comunicación, que consiste en el intercambio de mensajes entre los individuos.

Tradicionalmente, la comunicación se ha definido como “el intercambio de sentimientos, opiniones, o cualquier otro tipo de información mediante el habla, la escritura u otro tipo de señales”. Todas las formas de comunicación requieren un emisor, un mensaje y un receptor, pero el receptor no necesita estar consciente del intento comunicativo por parte del emisor para que el acto de comunicación se realice. En el proceso comunicativo, la información es incluida por el emisor en un paquete y canalizada hacia el receptor a través de un medio. Una vez recibido, el receptor decodifica el mensaje y proporciona una respuesta.

Desde un punto de vista técnico se entiende por comunicación el hecho que un determinado mensaje originado en el punto A llegue a otro punto B, distante del anterior en el espacio o en el tiempo. La comunicación implica la transmisión de una determinada información. La información, como la comunicación, supone un proceso; los elementos que aparecen en este proceso son:



  • Fuente: Es el lugar de donde emana la información, los datos, el contenido que se enviará, en conclusión: de donde nace el mensaje primario.

  • Emisor o codificador: Es el punto (persona, organización) que elige y selecciona los signos adecuados para transmitir su mensaje; es decir, los codifica para poder enviarlo de manera entendible al receptor. Es importante tener en cuenta que no existe un iniciador en el proceso comunicativo, a lo sumo existe una instancia primaria de emisión verbal, pero la comunicación debe ser entendida como un proceso dinámico y circular, sin principio ni fin. Podemos iniciar el acto comunicativo preguntando la hora a alguien, pero inevitablemente la comunicación comenzó mucho antes, al ver a la persona, al acercarse prudentemente a la distancia mínima de dos personas desconocidas, al mirar a la persona a los ojos o al insinuar que se quiere hablar. Como se puede ver, la comunicación no se limita al habla o a la escritura: es un complejo proceso continuo de interacción mutua.

  • Receptor o decodificador: Es el punto (persona, organización) al que se destina el mensaje, realiza un proceso inverso al del emisor ya que es quien descifra e interpreta lo que el emisor quiere dar a conocer. Existen dos tipos de receptor, el pasivo que es el que sólo recibe el mensaje, y el receptor activo o perceptor, que es la persona que no sólo recibe el mensaje sino que lo percibe, lo almacena, e incluso da una respuesta, intercambiando los roles. En este caso, donde un receptor se transforma en emisor al producir y codificar un nuevo mensaje para ser enviado al ente emisor –ahora convertido en receptor– es donde se produce el feed-back o retroalimentación; y es lo que comúnmente sucede en cualquier comunicación interpersonal.

  • Código: Es el conjunto de reglas propias de cada sistema de signos y símbolos de un lenguaje que el emisor utilizará para transmitir su mensaje, para combinarlos de manera socialmente convenida ya que debe estar codificado de una manera adecuada para que el receptor pueda captarlo. Todo lo que nos rodea son signos codificados. Es importante tener en cuenta que existen códigos casi universales y otros que solo pueden ser interpretados por un grupo determinado, incluso por una sola persona.

  • Mensaje: Es el contenido enviado: el conjunto de ideas, sentimientos, acontecimientos que el emisor desea trasmitir al receptor para que sean captados de la manera que desea el emisor. El mensaje es la información debidamente codificada.

  • Canal o Medio: Es por donde se transmite la información-comunicación, estableciendo una conexión entre el emisor y el receptor. Es el soporte material o espacial por el que circula el mensaje. Ejemplos: el aire, en el caso de la voz; el hilo telefónico, en el caso de una conversación telefónica. Cuando la comunicación es interpersonal se le denomina Canal. Pero cuando la comunicación se realiza por medio de algún soporte tecnológico, se le denomina Medio. Por ejemplo: Una charla de café, Canal; Una llamada telefónica o un mensaje de texto, un Medio. [Marshall McLuhan: “El medio es el mensaje”.]

  • Referente: Realidad que es percibida gracias al mensaje. Comprende todo aquello que es descrito por el mensaje.

  • Contexto situacional: Las circunstancias que rodean un hecho de comunicación se denominan situación; es el contexto en que se transmite el mensaje y que contribuye a su significado.

  • Interferencia, barrera o ruido: Cualquier perturbación que sufre la señal en el proceso comunicativo. Se puede dar en cualquiera de sus elementos. Son las distorsiones del sonido en la conversación, o la distorsión de la imagen de la televisión, la afonía del hablante, la sordera del oyente, la ortografía defectuosa, la distracción del receptor, el alumno que no atiende aunque esté en silencio.

  • Retroalimentación (mensaje de retorno): Es la condición necesaria para la interactividad del proceso comunicativo, siempre y cuando se reciba una respuesta (actitud, conducta) sea deseada o no. Logrando la interacción entre el emisor y el receptor. Puede ser positiva (cuando fomenta la comunicación) o negativa (cuando se busca cambiar el tema o terminar la comunicación). Si no hay realimentación, entonces sólo hay información, pero no comunicación.

Funciones de la comunicación

  • Informativa: Tiene que ver con la transmisión y recepción de la información. A través de ella se proporciona al individuo todo el caudal de la experiencia social e histórica, así como proporciona la formación de hábitos, habilidades y convicciones. En esta función el emisor influye en el estado mental interno del receptor aportando nueva información.

  • Afectivo - valorativa: El emisor debe otorgarle a su mensaje la carga afectiva que el mismo demande. No todos los mensajes requieren de la misma emotividad, por ello es de suma importancia para la estabilidad emocional de los sujetos y su realización personal. Gracias a esta función, los individuos pueden establecerse una imagen de sí mismo y de los demás.

  • Reguladora: Tiene que ver con la regulación de la conducta de las personas con respecto a sus semejantes. De la capacidad autorreguladora y del individuo depende el éxito o fracaso del acto comunicativo. Ejemplo: una crítica permite conocer la valoración que los demás tienen de nosotros mismos, pero es necesario asumirla y cambiar la actitud en lo sucedido.

En conclusión, es muy importante no olvidar nunca que un comunicador que desarrolle su actividad en relación con el patrimonio, ya sea trabajando en un museo, en el departamento de Patrimonio Histórico de un ente cultural, formando parte de un proyecto de investigación o de una campaña arqueológica, no se puede limitar solo a exhibir los objetos de los que es responsable. Detrás del acto de comunicar hay todo un proceso de documentación, investigación, definición de estrategias y objetivos y, por último, elección de las formas más adecuadas para que la comunicación sea efectiva. El programa de esta tecnicatura persigue el objetivo de formar profesionales capaces de descifrar los significados del patrimonio arqueológico gracias a los conocimientos científicos, históricos, museológicos que obtendrán, documentarlos, garantizar su conservación y, finalmente, interpretarlos, definir un plan de difusión y comunicar todo lo anterior a la sociedad.

Nos enfrentamos al reto futuro de mantener la difusión del patrimonio en una permanente actualización ideológica, donde prevalezcan los valores humanísticos, el compromiso con una gestión que no ponga en peligro nuestra herencia cultural y que consiga que todas las actividades que se realicen en torno del patrimonio sean un factor más de desarrollo social y económico.





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