Una revisión teórica: ocio, tiempo libre y animación sociocultural


     El concepto de recreación en el ámbito educativo



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5.     El concepto de recreación en el ámbito educativo

    La recreación es el desenvolvimiento placentero y espontáneo del hombre en el tiempo libre con tendencia a satisfacer motivacio­nes psicosociales de descanso, entretenimiento, expresión, aventura y socialización. La persona que busca una estabilidad psíquica y emocional intenta unir a las satisfacciones diarias de su jornada laboral, las desarrolladas durante sus momento de ocio y tiempo libre tanto a nivel individual como colectivo.

    La sociedad actual se caracteriza por la búsqueda permanente de tiempo libre a través de la disminución de la jornada laboral, la jornada única educativa o la llegada de la jubilación. La cuestión fundamental que gira en torno a estos planteamientos es la de buscar un aprovechamiento óptimo del tiempo libre que permita al individuo seguir formándose como persona. Ahora bien, la carencia de vivencias recreacionales anteriores impiden a priori ocupar el tiempo libre de una forma adecuada; transformando las tendencias naturales del hombre de juego, exploración, movimiento y dinámica en hábitos sedentarios que si bien no ayudan a la persona a desarrollarse como tal, sí lo convierten en un cúmulo de enfermeda­des crónicas y degenerativas a través de la asunción de hábitos poco saludables y en la mayoría de los casos dañinos.

    De aquí podemos deducir una serie de principios importantes en la recreación que, aunque de forma muy somera, pueden servir de arranque a la hora de formular programaciones de ocio y tiempo libre con nuestros alumnos:



  1. El niño necesita tomar parte en el juego y en todas aquellas actividades que favorezcan su desarrollo

  2. El niño necesita descubrir que actividades le brindan satisfac­ción personal

  3. Todas las personas necesitan poseer y disfrutar ciertas formas de recreo

  4. Todas las personas necesitan conocer juegos de interior y de aire libre

  5. Todas las personas necesitan disfrutar con la adquisición de ciertos hábitos culturales

  6. Toda persona necesita conocer canciones

  7. Toda persona necesita aprender a hacer algo bien con materiales o con su propio cuerpo a fin de mantener en un punto elevado y estable su autoestima

  8. Toda persona debería aprender a tener costumbres activas

  9. Hay que educar a las personas para que adquieran aficiones a través de la cuales se sientan realizados

  10. Es importante educar a las personas en patrones de ritmo y coordinación

  11. Educar para que comer se convierta en un acontecimiento social

  12. El descanso, el reposo, la reflexión y la contemplación son por sí mismos formas de recreación

  13. Las actividades de recreación más importantes son aquellas que el individuo domina de una forma más completa

  14. La satisfacción en el ocio se obtiene a través de la autorrea­lización

  15. Las formas de recreación del adulto deben de permitir el empleo de capacidades que no son usadas de forma cotidiana

  16. El éxito de la recreación vendrá determinado en la medida que se produzca una generalización de las actitudes lúdicas y de recreación al plano laboral

  17. El aspecto lúdico y festivo del juego en el niño es de suma importancia para un desarrollo global armónico

  18. El ocio es un derecho fundamental del que los ciudadanos deben disfrutar

    La puesta en marcha de un programa de ocio y tiempo libre requiere la concomitancia de unos recursos humanos que asuman tanto las responsabilidades propias de la actividad que se va a realizar como el desarrollo e implicaciones de las funciones que conlleva.

    Parece demostrada la importancia del tiempo libre en el proceso educativo. A este respecto Theeboom y Bollaert (1996) resumen los acuerdos del grupo investigador Delphi.8 Este grupo estaba formado por 119 participantes provenientes de muy diversos campos; sistema educativo, organizaciones sociales, fundaciones culturales, industria, políticos de diversas tendencias, organiza­ciones juveniles y personas provenientes de campos con dificultades (organizaciones de mujeres, artistas, organizaciones del consumi­dor, inmigración, etc.). Después de una introducción general en torno la problema de la educación del ocio, la reunión se dinamizo a través del "Braimstorming" o torbellino de ideas. Los resultados de aquellas discusiones son:



  1. Legitimación de la educación del ocio. La educación del ocio fue considerada necesaria para enseñar a la gente como desarrollarse con el ocio en un camino independiente.

  2. Educación para el ocio. El grupo de Delphi, a pesar de las divergencias que en este aspecto existen en la literatura, llegó a un consenso. La educación del ocio debe estar integra­da en la educación escolar y no como una alternativa o como un pobre suplemento de la educación.

  3. Escuelas abiertas. Lo anterior supone una gran necesidad de reformar ciertos aspectos de las escuelas actuales. En este momento, la extensión de las organizaciones y actividades extracurriculares deben encontrar su sucesiva integración en la educación del ocio dentro del sistema escolar. Eso exige una mayor flexibilidad y coordinación entre la educación diaria y otras instituciones educativas. Esto supone que las escuelas deben convertirse en centros multifuncionales.

  4. Introducción de la educación del ocio en el sistema escolar. El grupo de Delphi, consideró que había varios problemas para esta integración: el conservadurismo del sistema educativo, el corto tiempo que hay para desarrollar las asignaturas, la desmotivación que envuelve al sistema educativo, la inapropiada formación del profesorado, etc.

  5. Iniciativas y medidas. La opinión de los miembros del grupo de Delphi, las podemos resumir en: las escuelas deben tener una mayor cooperación con otras escuelas y organizaciones socioculturales, cambiar el curriculum, usar métodos alterna­tivos en la educación del ocio, además de la labor desempaña por la escuela durante el año, las escuelas también tienen un rol importante a jugar durante los fines de semana y las vacaciones. Las infraestructuras de que dispone la escuela deben estar abiertas durante estos períodos vacacionales para uso comunitario.

  6. Uso extracurricular de las infraestructuras de la escuela. Si la educación del ocio se va a introducir en el sistema educativo, es necesario abrir el actual concepto de escuela.

    Por otro lado para Jaume Trilla y Puig (1987) la educación del tiempo libre o pedagogía del ocio, de debe regir por los siguientes principios:

  1. Detener la polarización entre los tiempos

  2. Liberar tiempo para el ocio formativo

  3. Participación del conjunto de instituciones formativas.

  4. No aburrir.

  5. Respetar la autonomía en el qué y en el cómo.

  6. Hacer compatible diversión, creación y aprendizaje

  7. Respetar la pura contemplación

  8. No evaluar con criterios meramente utilitarios

  9. Potenciar el placer en lo cotidiano.

  10. Promover la posibilidad de lo extraordinario.

  11. Hacer compatible el ocio individual y el ocio compartido

  12. Beligerancia contra los ocios nocivos.

    Westland (1987) explica el por qué, el qué y el cómo de una educación para el ocio. Sus aportaciones en cada una de las cuestiones son:

  1. Por qué. El trabajo "seguro" estará reemplazado por la "insegu­ridad"; el "ser" será más importante que el "tener"; "crear" más significativo que "consumir" y "participar" mas interesan­te que "ver". El homo faber será reemplazado por el homo ludens. Esto será así, ya que en un futuro (ya ha comenzado) mucha gente no necesitará salir de sus casas para hacer su trabajo. Los ordenadores y la comunicación tecnológica permitirá que se realice el trabajo en casa conectado con la oficina. Por otro lado la semana será cada vez más corta. Ya en Holanda, Francia, Reino Unido y Suiza, se está comenzando a tener semanas de 35 horas, mientras que para el 13,1% de los canadienses en 1984 esto ya era una realidad. Estos pocos ejemplos ponen de manifiesto que el futuro se regirá por la calidad del trabajo y no por la cantidad. La sociedad cambiará desde una posición centrada en el trabajo a otra que estará centrada en el ocio.

  2. Qué. Basado en lo anterior, se puede decir que el ocio es una condición de percibir el tiempo libre: las personas deben aprender y comprender qué significa esto para ellos. Los valores y normas del ocio pueden ser desarrolladas en relación a una sociedad libre.

  3. Cómo. Desafortunadamente, la educación está en todos los países, altamente institucionalizada, su tradición la convierten en una forma difícilmente cambiable. Pero según ha manifestado el club de Roma9, los sistemas tradicionales de enseñanza basados en el principio de "mantenimiento del aprendizaje" que consiste en la adquisición de métodos y reglas fijas, deben ser cambiados por otros tipos de aprendizajes, "aprendizajes innovadores" basados en la anticipación y la participación. De esta manera el sistema producirá gente con una actitud positiva hacia el tiempo libre y comprenderá el importante rol que debe jugar en su desarrollo personal y la capacidad para escoger dentro de múltiples opciones. El autor termina afirmando, que no sólo el sistema educativo deberá aceptar estos cambios, sino que los gobernantes tendrán que legislar en el terreno del ocio y desarrollar programas de educación específicos. De la misma manera, las agencias privadas de ocio, no se limitaran a ofrecer cursos sino que centraran su trabajo en una filosofía que ayude a crear un clima que colabore en la consideración del valor del ocio dentro de la sociedad nueva.

    No obstante todos los autores no coinciden en esta línea, y así Corijn (1987) afirma que la sociedad basada en el ocio no está tan cerca de ser una realidad. Por lo tanto el sistema educativo no ha sentido, ni siente todavía la necesidad de introducir en sus objetivos la educación del ocio como objetivo prioritario. También mantiene que no toda la actividad educativa durante el tiempo de ocio puede ser denominada educación para el ocio y que los conceptos de ocio usados hasta ahora deben ser revisados.

    Lerbert (1979) habla de las interrelaciones del ocio con otras actividades, afirmando que si el ocio constituye un núcleo de independencia; el desarrollo de actividades sistemáticas pueden contribuir al desarrollo del individuo y si la educación tiene por objetivo este mismo desarrollo, ambos campos deben ir unidos al tener los mismos fines.

    Folse y otros (1985) analizaron la relación entre una escala de ocio y una escala de estrés, con 71 estudiantes. Vieron que existía una correlación negativa entre estas dos escalas y declaran la necesidad de educar acerca de los beneficios de los ocios para vencer el estrés producido por la vida actual.

    La autoformación en el tiempo libre está siendo amenazada por las condiciones de la vida moderna. Esto exige una vigilancia, una conquista de todos lo días sobre las actividades de ocio. Los medios de comunicación de masas tienen un gran poder de convocato­ria que están haciendo que el tiempo libre se viva sin profundidad, sin interés técnico, ni científico, ni artístico, ni ético. La televisión con sus cadenas cada vez más numerosas, ofrecen una variedad sin fin. La lectura de periódicos y revistas corren el riesgo de devorar el tiempo que podría estar dedicado en parte a lecturas más coherentes, más continuas, más profundas y necesarias para la autoformación. La industria cultural proporciona entretenimiento, pero la industria nunca se ha caracterizado por la imaginación; es la misma cultura para todo el mundo y se repiten constantemente los mismos temas. Esto conduce a una necesidad de selección de los canales informativos, a una lucha permanente contra el robo del tiempo.

    "La educación del tiempo es un proceso de liberación que lleva a la persona a una actitud abierta, libre y comprometida con la construcción de su propia realidad... el fin de la educación del tiempo libre es la libertad" (Pérez, 1988). Esta educación no consiste en realizar actividades formativas para ocupar el tiempo libre, sino que su fin es potenciar lo que tenga de educativo el ocio, de forma que éste no se convierta en un producto de consumo sino en un proceso creativo. Si el tiempo libre es el tiempo de autoformación y el ocio la mejor forma de conseguirlo, educar a las personas para la óptima utilización de ese tiempo de manera creativa y autónoma será el objetivo de la educación del tiempo libre; que debe configurar aprendizaje, creación, diversión, participación y cultivo de la propia personalidad.

    El peligro de la educación del tiempo libre es uno de los avatares que preocupan a varios autores. La educación del tiempo libre se enfrenta a varios peligros que debe solventar:



  1. La destrucción de la libertad individual a través de las instituciones que le programan y organicen su ocio.

  2. La conversión del tiempo libre en un fin útil.

  3. La sujeción constante a programas, acabando con toda posible iniciativa, entonces no hay tiempo libre.

    En esta misma línea, Cuenca (1983) afirma que la pedagogía del tiempo libre tiene unos riesgos centrados en el dirigismo, el utilitarismo, la excesiva planificación y organización del tiempo libre, la progresiva disminución de ese tiempo, el empleo desmesu­rado de medios técnicos. Acaba advirtiendo de la necesidad de una educación para la renuncia parcial.

    Continuando con las afirmaciones anteriores Martín y Mason (1987) señalan que la educación para el ocio debe envolver a varios estamentos y organizaciones educativas. Educación formal y no formal, para chicos y adultos, en instituciones y en la comunidad, todos tienen parte en el juego. Se requieren diferentes sistemas y estructuras para encontrar la amplia variedad y necesida­des que los objetivos de la educación del ocio requiere. El ocio es un primer ejemplo de las necesidades de la educación permanente. Si la educación del ocio debe ser desarrollada, es una necesidad para las instituciones de la educación formal que jueguen un papel cada vez activo en este área. La escuela y los sistemas de educación permanente deberían involucrarse en los tres elementos fundamenta­les de la educación para el ocio: desarrollar en las personas la conciencia del ocio, su habilidad para manejar el tiempo y sus destrezas generales de vida.



6.     Implicaciones de la recreación en el curriculum educativo

    De las implicaciones que el uso del tiempo libre tiene en el desarrollo de las facultadas del ser humano, se deduce la necesidad de una sistematización de aquellas actividades que puedan realizar­se con eficacia para el proceso educativo.

    Muy importante resulta también la estrategia pedagógica que vayamos a aplicar en tales actividades. Según Weber no debemos aplicar las siguientes actitudes en las actividades de recreación:


  1. Utilitarismo

  2. Dirigismo

  3. Exceso de actividad organizada

  4. Reducción de la vida privada

  5. Oferta de comportamientos más o menos estereotipados

    Por contra la pedagogía correcta en este tipo de actividades:

  1. Debe incitar y estimular

  2. Debe iniciar e introducir, proporcionando conocimientos, educando y proporcionando las habilidades necesarias para ello.

  3. Debe ofrecer y disponer

  4. Debe aconsejar y apoyar

  5. Debe proteger y preservar

  6. Debe ejercer un influjo y mejora

    No es necesario insistir, pues, en la importancia que toman las actividades de recreación en el curriculum educativo, como aspecto formador y lúdico del joven.

    Para la programación de estas actividades, tal como ya ha quedado indicado con anterioridad, debemos tener en cuenta la edad de los jóvenes, el nivel de enseñanza en la que se encuentran, los recursos materiales del centro donde se lleven a cabo las activida­des y los recursos humanos con los que contamos. De esta forma nos aseguramos que aquello que planificamos puede hacerse efectivo y tiene grandes posibilidades de convertirse en una actividad exitosa.



    En un interesante trabajo Ruskin (1987) presenta 37 princi­pios que deben regir la educación para el ocio.

  1. La escuela, es la institución más competente para preparar a los niños y a los jóvenes para al ocio.

  2. La educación para el ocio no es un objetivo suplementario, sino una parte y una parcela del programa educativo.

  3. El programa de educación del ocio en las escuelas públicas debería ayudar a los niños y a los jóvenes a obtener el sentido de la vida y el amplio uso del ocio a través del cultivo de su personalidad, inteligencia, moral, física y desarrollo social.

  4. Los objetivos de la educación del ocio se concretaran en escoger y evaluar las actividades, determinar los objetivos, sentir y comprender la importancia del ocio en la sociedad.

  5. El programa de educación del ocio debe contener aspectos de desarrollo intelectual, estético, social y físico.

  6. La educación del ocio debería incluir actividades que desarro­llen habilidades de reconocer la belleza y promover oportuni­dades para el desarrollo de destrezas creativas.

  7. El programa de educación para el ocio debería proveer experien­cias de ocio que contribuyan al desarrollo social a través de la comunicación entre compañeros y la creación de grupos de experiencia cooperativa. Estas experiencias se incluirían preferentemente en grupos recreativos para ayudar a formar asociaciones primarias.

  8. Los programas de educación para el ocio deberían estimular la participación y el respeto a las culturas diferentes.

  9. Estos programas deberían proveer actividades recreativas que ofrezcan oportunidades para adquirir las habilidades, actitu­des y predisposiciones necesarias para disfrutar fuera de casa.

  10. La educación del ocio para los niños y jóvenes urbanos, debe ofrecer oportunidades para adquirir las habilidades, actitudes y predisposiciones necesarias para disfrutar fuera de casa.

  11. Se deberían promover todo tipo de actividades físicas recreati­vas.

  12. Estas actividades incluirían una amplia variedad de juegos y deportes que tengan valor de cara al uso futuro del ocio. Deben incluirse actividades sociales, coeducativas e indivi­duales.

  13. La variedad de programas deben estar orientados a dar facilida­des a todos los estudiantes y no a unos pocos.

  14. Los programas de educación del ocio deben asegurar el desarro­llo de suficientes recursos que prevengan el aburrimiento o la insatisfacción y marquen un camino para la relajación y la autorrealización. Promover actividades que se puedan realizar cuando el individuo quiera estar solo (lectura, escritura, trabajos manuales, aficiones).

  15. La educación del ocio debe enseñar a los niños y jóvenes a respetar las ideas y valores de los otros.

  16. Los programas de educación del ocio deberían inculcar la necesidad del equilibrio entre reposo y relajación como importantes aspectos del ocio. Los alumnos deberían conocer como descansar y relajarse, no solamente a través del sueño y la inactividad, sino a través de actividades que potencian el descanso mental.

  17. Las actividades de los programas de ocio, deben ser lo sufi­cientemente atractivos para prevenir la delincuencia juvenil.

  18. Educar convenientemente el ocio de las chicas.

  19. Los alumnos con handicaps físicos o mentales, deben ser igualmente preparados para disfrutar del ocio.

  20. Un cuidadoso análisis de cada sujeto en el curriculum escolar conducirá a descubrir sus potenciales contribuciones a las actividades de ocio.

  21. Los programas de educación del ocio, incluirán experiencias que ofrezcan oportunidades para que la autoexpresión durante el ocio se convierta en una afición para toda la vida.

  22. La escuela debería servir como una agencia guía para intereses ­no vocacionales. Servicios cuyo objetivo sería asistir a la preparación de los niños y los jóvenes para el amplio uso del ocio y desarrollado preferentemente por profesores con una adecuada preparación para la recreación.

  23. Los programas de educación del ocio deberían incluir activida­des que promuevan la libre elección y la participación voluntaria en tantas actividades como fuera posible, teniendo en cuenta las preferencias de los alumnos.

  24. Se deben proveer adecuadas oportunidades para cada alumno individual para que utilice sus talentos.

  25. Este programa debe reconocer y considerar las características humanas en las diferentes etapas de la vida, de forma que se realizará un esfuerzo comunitario para interrelacionar los ocios adquiridos en las escuelas con los ocios adquiridos durante la vida laboral y de retiro.

  26. No se debe promover el ocio en una sola actividad, sino que se pondrá el énfasis en habilidades multifacéticas.

  27. El programa de educación del ocio, tendrá en consideración las condiciones climáticas y de esta manera proveerá actividades de interior y de exterior que se puedan realizar en todas las estaciones del año.

  28. Estos programas deben eliminar las hazañas físicas o mentales que entrañen competitividad y excitación excesiva.

  29. Se estimulará el espíritu de juego, en los programas de educación formal y no formal y los alumnos deben tener un rol para determinar sus necesidades, intereses y planificar el programa.

  30. Los profesores deben ser orientados para ver su responsabilidad de preparar a los niños para su vocación profesional y no profesional.

  31. En orden a preparar actividades curriculares, los monito­res de estas actividades deberían ser reconocidos como profesionales y miembros regulares del profesorado del centro y deben tener un nivel de preparación similar al de los profesores.

  32. La escuela debe proveer medios para la educación del ocio.

  33. El programa de educación del ocio, debería dibujarse con todos los recursos materiales y humanos de dentro y fuera de la escuela, incluyendo las agencias públicas y privadas, escuelas y parques.

  34. La coordinación entre los programas de la escuela y la comuni­dad debe ser un esfuerzo a realizar en la educación de niños y jóvenes.

  35. Debe existir también una coordinación entre las escuelas y los movimientos juveniles.

  36. El desarrollo de habilidades y conocimientos para la educación del ocio deben formar parte integral de la escuela.

  37. El programa de educación para el ocio debería estar sujeto a una continua evaluación.

7.     La animación sociocultural

    Revisado todo lo anterior, parece meridianamente claro que las relaciones de ocio y tiempo libre son conceptos reguladores, vehiculizantes y modificadores de la animación sociocultural. La importancia de la animación sociocultural parece ampliamente demostrada no solamente como vehículo transmisor en el ámbito de la educación sino también en el del tiempo libre, a fin de ocuparlo en actividades que nos ayuden a formarnos como personas. Esta función tiene de hecho, un carácter preventivo de algunos de los males que aquejan a la sociedad: depresión, soledad, aislamiento, alcoholismo, drogadicción, enfermedades por sedentarismo, enfermedades crónicas, etc. Esta vinculación con el tiempo libre hace que hoy en día sea una reivindicación de todas las clases sociales y de todos los grupos de edad. En esta línea Peralta (1990) afirma que "Liberar el tiempo y generar el espacio para que la recreación contribuya al perfeccionamiento del hombre, es un reto para éste, pero significa también un reclamo de la sociedad al estado y al gobierno para que las estructuras productivas y de distribución del ingreso garanticen tiempo y recursos adicionales para el recreo del cuerpo, la mente y el espíritu".

    El tipo de vida, cualitativa y cuantitativamente, está en relación con lo que denominamos calidad de vida, aspecto este directamente relacionado con la animación sociocultural en la educación y el tiempo libre la calidad de vida que experimenta una persona hoy en día, en nuestra sociedad, predominantemente urbana, está ligada al tiempo libre.

    Desde este punto de vista, la animación sociocultural se conforma como un paradigma de cambio de actitud, un comportamiento, algo que tiene lugar durante el tiempo libre (o durante la educación) y que no importa tanto lo que se haga sino el como se haga. La animación sociocultural permite que el ocio, independientemente de la actividad concreta de que se trate, sea una forma de utilizar el tiempo libre mediante una ocupación libremente elegida y realizada cuyo mismo desarrollo resulta satisfactorio o placentero para el individuo (Trilla, 1989).

    Una de las funciones primordiales que tiene la animación sociocultural es la formación en tiempos educativos o en tiempos libres, y esto supone una función preventiva tanto de conductas no deseadas (consumo de sustancias tóxicas, conductas delictivas) como de enfermedades por sedentarismo, especialmente entre la población adulta y de la tercera edad.

    Durante mucho tiempo se vino considerando el concepto de salud como la ausencia de enfermedad o invalidez. Pero esta definición no resulta del todo válida, ya que exige trazar una línea divisoria entre lo que se considera saludable y lo que se etiqueta como enfermo, y esto no siempre es posible.

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya en el año 1946 define la salud como un estado de bienestar físico, mental y social. Esta misma organización ha elaborado un programa conocido con el nombre de "Salud para todos en el año 2000" cuyo objetivo primordial será obtener un nivel de salud que permita a todos los ciudadanos una vida social y económica más productiva.

    El enfoque más tradicional de la salud ha estado basado fundamentalmente en el tratamiento de la enfermedad, pero factores tales como un nuevo entorno social y cultural, distintas condiciones de vida, enfermedades propias del estilo de vida, así como el abundante apoyo médico y científico, han dado lugar a una nueva necesidad y a una nueva conciencia de la salud: la prevención y la promoción de la salud.

    Esta nueva concepción de la salud supondría la constitución de una red social compuesta por los ciudadanos, los diferentes estamentos sociales y los distintos profesionales de la salud (entre los que se incluyen los técnicos deportivos y los animadores socioculturales). Estos se encargarían de proporcionar las habilidades necesarias así como de coordinar distintos programas que permitiesen la toma de conciencia y la modificación de aquellos estilos de vida que son perniciosos para la salud.

    En este marco, uno de los valores más apreciados de nuestra sociedad, sin lugar a dudas, es gozar de buena salud. La posesión de este bien se hace imprescindible para el logro y disfrute de otros placeres y valores.

    Actualmente se considera que la concepción de la enfermedad como resultado de algún agente patógeno está superada. Los numerosos avances científicos han demostrado que la etiología de las patologías es multifactorial. No solo influyen en ellas factores físico-químicos, sino que estos interactúan con factores psicológicos, sociales, ambientales, etc. (A.P.A., 1976). Al tener en cuenta el conjunto de variables biológico-conductuales y socio-ambientales que interactúan entre sí, la salud pasa a ser considerado como un problema social y por ende pasa a ser un área de interés legitimo no solo para la Medicina, sino también para otras disciplinas como la Psicología, la Sociología, Epidemiología, Economía, Informática, Ciencia Política, las Ciencias del Deporte y la Animación Sociocultural, etc. Estas disciplinas hacen aportaciones tanto a nivel paliativo, preventivo o de implementación y de gestión de modelos económicos de salud.

    Se puede objetar también que la idea de una persona disfrutando plenamente de un bienestar físico, psíquico y social puede ser irreal si no se tiene en cuente que estas dimensiones del bienestar humano no son estáticas, sino que se hallan en permanente evolución.

    Existe una matización interesante sobre el concepto de salud y el de enfermedad. Una persona afectada de una dolencia determinada sufre un padecimiento y unas limitaciones en consonancia con dicha dolencia. Sin embargo, y especialmente en el caso de algunas dolencias de carácter crónico, las personas afectadas pueden hallar un equilibrio entre las limitaciones a que se ven sometidas y las posibilidades de desarrollar unas actividades que incluso, en muchos casos, pueden acercarse a la normalidad. Podemos hablar así de personas enfermas desde el punto de vista biológico, y a la vez sanas desde el punto de vista de su adaptación social.

    La salud y la enfermedad no deben pues considerarse en términos absolutos sino relativos. Tampoco son fenómenos estáticos sino dinámicos, tanto desde el punto de vista individual como social, ya que se hallan en permanente evolución.

    Los diferentes estudios que en todas las ciencias se han llevado a cabo acerca de las relaciones entre el individuo y su medio, han dado lugar a nuevos enfoques explicativos de la regulación del bienestar físico y psíquico de las personas. Las teorías que se utilizan para buscar las causas de las enfermedades han ido cambiando con el tiempo.

    La noción actual de salud integra los niveles individual, social y medioambiental. Hoy en día se tienen muy en cuenta los factores de riesgo en relación con las condiciones socioambientales: la higiene después del ejercicio, la manipulación de los alimentos, la calidad de los mismos, el tipo de vivienda, los lugares para hacer actividad física..., así como otros factores característicos de nuestra sociedad actual: el desempleo, el estrés, la pobreza, la contaminación, el ruido, el ocio, etc.

    Las personas son entes activos, que no sólo se hallan influidas por su ambiente, sino que ellas mismas, de forma individual y colectiva, van configurando un ambiente propio, que a su vez les influye. De aquí la importancia de la inclusión dentro del concepto de animación sociocultural la noción de educación para la prevención, para la salud y por supuesto para la educación.

    El marco general que nos proporciona las nuevas concepciones en torno a la salud nos permite percibir la necesidad de que la población se eduque con una mentalidad y unos hábitos de vida saludable. De aquí que consideremos que tres son los objetivos básicos:



  1. Formar personalidades autónomas, capaces de construir su propio estilo de vida y conseguir un equilibrio que les proporcione bienestar, tanto en el terreno físico como en el psíquico y social.

  2. Facilitar los medios para que la población infantil tome conciencia de sus propios estados físicos y psíquicos, de sus hábitos y actitudes ante las diversas situaciones de la vida cotidiana, y construya un conocimiento tanto de los procesos que suceden en su organismo como del funcionamiento de sus relaciones personales y sociales.

  3. Facilitar los medios para que la población infantil llegue a conocer y hacer uso de diferentes formas de intervención en esos procesos orgánicos, a desarrollar hábitos, actitudes y relaciones, con el fin de lograr unos cambios en los mismos en pro de su bienestar. Ello conlleva una educación sobre la toma de decisiones y el conocimiento de las consecuencias positivas o negativas que se derivan de ellas.

    El empleo de la animación sociocultural de forma positiva favorece la estimulación hacia la adquisición de nuevos conocimientos y formas de vida, hacia estilos de vida más saludables, hacia el equilibrio tanto físico como psíquico de la persona. La animación sociocultural debe de proporcionar al joven unas estrategias y mecanismos que favorezcan el desarrollo, el descanso, la diversión, la recreación y la comunicación con el entorno.

    El concepto de animación sociocultural tiene al menos tres ámbitos sustantivos que conforman el concepto: 



  1. animación, 

  2. social y

  3. cultural. 

    Por lo que respecta al primero (a) animación tiene un paralelismo con el social-cultural community development y conceptualmente define la intervención de un sujeto externo que actúa de acuerdo con una estrategia determinada en función de los objetivos que se persiguen. En segundo lugar, el factor (b) social a la consecución de los objetivos de la vida en sociedad, de la colectividad: colaboración, solidaridad, civismo, etc. Finalmente, el tercer factor (c) cultural, es el ámbito desde el que se propone el desarrollo. La concepción de cultura que se utiliza es la que está vinculada a los valores, a los hábitos y las actitudes y permite una mejor compresión del mundo y una mejora de la vida colectiva (Sarramona, 1998).

    Esta diversidad conceptual determina, en cierta medida, la misma diversidad -otrora disparidad y dispersidad- en el tipo de análisis que se puede y debe llevarse a cabo en el ámbito de la animación sociocultural. Consideramos con Trilla (1993) al menos siete niveles de análisis, a saber:



  1. Epistemológico: discusión metateórica respecto a su naturaleza y fundamentación filosófica.

  2. Sistémico-conceptual: Estudio de las definiciones y conceptos.

  3. Ideológico: Estudio de las finalidades e incidencias sobre el modelo de sociedad y sobre los sujetos implicados.

  4. Sociológico: Estudio del contexto (territorio) sobre el que se aplicará la animación sociocultural

  5. Psicológico: Cuando los intereses se centran sobre el sujeto participante.

  6. Metodológico: Análisis de la implementación y de las técnicas usadas durante la intervención.

  7. Experencial: Se analiza la experiencia de los propios agentes intervinientes.

    La diversidad conceptual, que ya habíamos reseñado determinaba la diversidad de análisis, también determina la variedad de ámbitos y grupos que son susceptibles de acoger un programa de animación sociocultural. En esta línea Ucar (1995, p.37) establece una taxonomía de los distintos programas de animación sociocultural.

Grupo destinatario

En función de la edad

Infantil

Juvenil

Adultos

Tercera edad

Multigeneracional

En función de otras variables

Género

Profesión

Problemáticos

Pertenencia a organización

Etc.

Objetivo prioritario

Prevención

Corrección

Orientación

Promoción o dinamización

Desarrollo comunitario

 

Ámbito en el que se desarrolla

En un territorio

En una institución

Sin ámbito específico o institucional específico

Actividades

De formación

Artísticas

Lúdicas

Sociales

Económicas

Tiempo en el que se desarrolla

A corto plazo

A medio plazo

A largo plazo

Ilustración 3. Taxonomía de programas de animación.

    A esta taxonomía que tiene en cuenta un número reducido de variables (participantes, objetivos, ámbitos de intervención, actividades y tiempo), se puede ampliar aumentando el número de variables que contempla, por ejemplo: variable agente (profesionales, voluntarios, personal del ámbito público, personal procedente del ámbito privado, etc.), variable estrategias metodológicas (de participación, de transmisión, dramatizaciones, etc.), variable medios empleados (textos, medio audiovisuales, medios informáticos, etc.) (Sarramona, 1998).

    Por lo que se refiere a los principios o postulados que guían la animación sociocultural, Petrus (1989, p.247) los ha fijado en doce puntos:


  1. Debemos entenderla como una práctica, una tecnología

  2. La libertad es un valor máximo en esa tecnología

  3. La autogestión, como valor, es superior al hecho de ser dirigido

  4. El compromiso social es preferible a la absorción sociopolítica

  5. La ausencia de necesidades culturales es, en muchos casos, síntoma de deficiencias personales o sociales.

  6. La transformación social es una necesidad y un valor.

  7. Es preciso clarificar los objetivos de todo proceso de animación sociocultural.

  8. Las relaciones sociales de cooperación son siempre más deseables que las de cohabitación

  9. La animación sociocultural debe priorizarse en zonas de foso cultural

  10. La acción sociocultural abarcará los campos socioeconómicos, socioeducativos y culturales.

  11. La animación sociocultural es competencia y responsabilidad, en parte, de la administración.

  12. La animación sociocultural es una actividad eminentemente educativa.

    Por lo que se refiere a las estrategias, Marzo y Figueras (1990) consideran tres tipos básicos de estrategias.

  • Estrategias descendentes o de descentralización que implican acercar las esferas de decisión a los participantes en los programas de animación sociocultural, pueden ser objeto de esta toma de decisión bienes culturales, organismos políticos, sanitarios, etc.

  • Estrategias ascendentes o de participación. Esta estrategia implica la asunción de la responsabilidad en la toma de decisiones por parte de los sujetos participantes en el programa. La autogestión sería la meta de esta estrategia. No obstante se hace necesario tener presentes la multiplicidad de formas de participación existentes tanto a nivel individual como colectiva.

  • Estrategias horizontales o de intercomunicación que implica crear las redes necesarias para mejorar la comunicación intra e inter-grupal y favorecer la creación de entornos favorables para el diálogo.

    En cuanto a las técnicas de la animación sociocultural, Ucar (1992, p.111) propone las siguientes

 

Técnicas de Animación Sociocultural

Individuales

-Autoaprendizaje

-Búsqueda de información

-Desarrollo de capacidades individuales

Colectivas

-Trabajo en equipo

-Planificación de actividades

-Foros

-Debates

-Seminarios

-Talleres

-Mesas redondas y semejantes

Mixtas

-Investigación

-Estudios de casos

-Talleres

-Fomento de creatividad

Ilustración 4. Técnicas de animación sociocultural.

    Con este repaso hemos pretendido ofrecer una panorámica de la interrelación entre ocio, tiempo libre y animación sociocultural que permita la interconexión operativa de distintos programas y poder eliminar el encorsetamiento de las denominaciones y categorizaciones. Así podremos considerar a un programa de ocio o de actividad física (p.e. de iniciación a la escalada) como un programa de animación sociocultural con objetivos de prevención en una población de ex-toxicómanos. O por el contrario, un programa de animación sociocultural integrado en un proyecto comunitario considere, dentro de las técnicas a emplear, la utilización de actividades de ocio, deportivas o de deporte para todos.



Notas

  1. Mounier, Emmanuel (1905-1950). Filósofo francés. Estudió con el bergsoniano J. Chevalier, quien le transmitió la influencia del pensamiento de Bergson y de Blondel, así como un sólido conocimiento de Descartes y Pascal.

  2. Russell, Bertrand Arthur William (1872-1970). Filósofo y lógico inglés, tercer conde de Russell y vizconde de Amberley, nacido en Ravenscroft, País de Gales. A los dos años pierde a su madre y a los cuatro a su padre, y es educado por los abuelos paternos de una forma muy rígida, contraria al pensamiento de su padre. A diferencia de su hermano, de niño no asistió a la escuela, fue educado por institutrices y tutores y tuvo un adolescencia aislada e infeliz. Según narra él mismo, a los once años se entusiasmó por las matemáticas, pasión que ya no le abandonó nunca, sólo enturbiada por el hecho de tener que aceptar axiomas no demostrados; los historiadores y comentaristas ven en esto su futuro afán por fundamentar la verdad de las matemáticas en la lógica. Él mismo cuenta que llegó a la filosofía por las matemáticas o, más exactamente, para hallar la razón por la que creer en la verdad de las matemáticas

  3. Marcuse, Herbert (1898-1979). Filósofo alemán nacionalizado norteamericano. Nació en Berlín en el seno de una familia judía burguesa. Ya de joven adoptó posiciones políticas de izquierda, que le llevaron a simpatizar con el movimiento socialdemócrata alemán, pero en 1920, después de la ejecución de Rosa Luxemburgo y del fracaso de la revolución espartaquista, abandonó desilusionado Berlín y dejó de participar de manera directa en la actividad política. Marchó a Friburgo para estudiar con Heidegger, cuyo pensamiento, junto con la fenomenología husserliana, la filosofía de la historia y de la vida de Dilthey, el marxismo y el pensamiento de Hegel, fueron sus grandes influencias iniciales.

  4. "Motín de Esquilache", es uno de los conflictos más importantes sucedidos durante el reinado de Carlos III, acaecido en marzo de 1766, que originó revueltas importantes por toda la ciudad. Los amotinados asaltaron además el palacio del marqués de Esquilache y provocaron su destitución como encargado de la Hacienda Pública y por ende, su destierro.

  5. Gabbot y Hogg (1994) sugieren que hay que diferenciar entre producto, bien de consumo y servicio: El producto sería el concepto más general e incluiría tanto al bien de consumo como al servicio. El bien de consumo sería aquella parte del producto formada exclusivamente por propiedades físicas. El servicio estaría relacionado con los aspectos intangibles. Es importante para entender la diferencia, pensar en paquetes " producto" incluyendo dos componentes: Uno tangible o físico, es decir, el bien de consumo, referido a "qué" se ofrece. Otro intangible, es decir. el servicio, referido a "cómo" se ofrece. De ahí la necesidad de considerar, la existencia de un continuo en los productos en función del predominio de sus elementos tangibles o intangibles. Por ello no podemos hablar de un servicio o de un bien de consumo en sentido puro, estricto, sino de productos con sus dos componentes uno tangible y otro intangible (Morales Sánchez, 2003)

  6. Estimación media de las horas trabajadas durante la vida productiva de una persona.

  7. "No hay un lugar que resalte tanto lo bueno del ser humano (...) como una situación de montaña. Nadie te manda someterte a un stress tan tremendo para llegar a la cima. Tus camaradas estan ahí, pero te sientes de todos modos igual, estáis todos juntos en ello. ¿En quien podríais confiar más en todo el siglo veinte que en ellos?... Una unión como esa con otras personas es en sí misma un extasis" (Entrevista con un montañero en una experiencia flow) en Csikszmihalyi (1992).

  8. El método Delphi pretende extraer y maximizar las ventajas que presentan los métodos basados en grupos de expertos y minimizar sus inconvenientes. en el que en cada estadio, el participante conoce la opinión del colectivo en el estadio anterior, por lo que tratándose de temas complejos o no suficientemente estructurados, dé fuerza a tomar una actitud reflexiva de consenso o, como mínimo atener en consideración la opinión del conjunto Para ello se aprovecha la sinergia del debate en el grupo De esta forma se espera obtener un consenso lo más fiable posible del grupo de expertos.

  9. En 1968, en Roma, 35 personalidades de 30 países entre los que se cuentan académicos, científicos, investigadores y políticos, compartiendo una creciente preocupación por la modificaciones del entorno ambiental que están afectando a la sociedad dan los primeros pasos para la fundación del grupo que se conocerá como el Club de Roma. Su objetivo será investigar, alentar métodos e interesar a funcionarios y grupos influyentes de los principales países sobre las perspectivas de la crisis en progreso que esta afectando el medio ambiente. Se formalizará dos años mas tarde como asociación bajo la legislación Suiza. La problemática ambiental bajo análisis contempla la interdependencia entre distintos aspectos políticos con aspectos energéticos, alimentarios y demográficos entre otros, proyectada hacia escenarios posibles con horizontes que se extienden hacia los próximos 50 años.

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