Una lectura de Rodolfo Kusch. Estar-siendo-ahí-nomás. 1 Joaquín George Puntapié



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Una lectura de Rodolfo Kusch. Estar-siendo-ahí-nomás. 1

Joaquín George




1. Puntapié
Necesario. Una interpretación latinoamericana de la modernidad.

Uno de los aportes más fértiles de Rodolfo Kusch al pensamiento y al “vivir” americano, es la distinción entre Ser y Estar. Antes de analizarla, es importante hacer una dispar y breve narración acerca del devenir del Ser Occidental, desde la víspera de la Modernidad hasta siempre, tomando como referencia textual a autores de la filosofía de la liberación y de la corriente decolonial.

El nacimiento del Ego moderno oscila entre 1492 y 1636, desde la Conquista de América hasta la sentencia del Ego Cogito en el Discurso del método, de Descartes. El cartesianismo que piensa en el Sujeto pensante, más que el germen iniciático de la Subjetividad racional es la confirmación filosófica de otra corriente más añeja, el “cortesianismo”. “El ego cogito cartesiano, tuvo siempre a su lado, para nosotros en particular, al ego conqueror cortesiano”2.

Sin dudas el Hombre con mayúscula es pre-cartesiano, y la distinción ontológica entre Humanidad y Naturaleza también; si en la edad media los animales tenían derechos y los chivos expiaban la culpa de los humanos, como narra Zaffaroni, algo cambió por esos años... algún fenómeno envalentonó al Hombre y le dio sustancia. El proceso es de largo aliento (quizás desde los siglos XII y XIII), aunque el álgido momento de quiebre es 1492. Menciona Castro Gómez que antes de la fecha predominaba una visión orgánica del mundo en la que la naturaleza, el hombre y el conocimiento formaban parte de un todo interrelacionado3.

De la Conquista de América nace la Modernidad. El Ser europeo, por aquellos años, se encuentra escindido del Mundo, de la Naturaleza y de los Otros radicalmente distintos. Con esa cosmovisión (materializada con anterioridad en el enfrentamiento entre españoles y musulmanes que culmina con la conquista de Granada) pisan tierra americana. El espíritu aventurero, se explica mediante un Ser que se exterioriza, se moviliza para buscar su sí mismo. Sale a buscar su destino. Se rompen los moldes de aquella visión orgánica del Mundo, y el Ser se desgravita de la tierra y se lanza a descubrir “Nuevos Mundos” cuando en definitiva los encubre con sus siempre mismas mantas.

La esquizofrenia occidental sale a buscarse fuera de sí, y solo se encuentra a sí misma, su actividad es centrifuga, destructora, opera siempre dentro de la totalidad que pretende abarcarlo todo y no deja lugar a las diferencias culturales. El Ego conquero/cogito es fálico y violento; como conqueror (cortesianismo) busca poseer y dominar, exteriorización que desenlaza en etnocidio; porque en América se dan las condiciones de experimentación o hasta de sanación de aquella represión. El ego fálico penetra en un continente vegetal y feminoide (Kusch), los conquistadores violan a las nativas y someten a los hombres, en un claro intento de desplazamiento existencial. Subyace a este accionar, una concepción totalizante de la otredad.

“Lo americano” es el Otro interior de Europa4. Es un apéndice más, de importancia menor, en la Historia General de Europa. Dentro de la dialéctica de la totalidad, llevada a la máxima expresión con Hegel, dice Dussel, el Otro es siempre identificado como diferencia del sí mismo, y no como distinción original, como otredad escindida del Sí mismo europeo. La mismidad y la otredad yacen encapsulados en una visión totalizante de la realidad, que no deja espacio a los Otros radicalmente distintos5.

Es esa espiralidad destructiva del Ser que no se queda quieto, la que define convicciones certeras en los colonizadores (como el Mito del Dorado), que se afincan en sus imaginarios. La idea del ansia metalífera, o el metal como fetiche es excepcionalmente narrada por Ezequiel Martinez Estrada, quién identifica una tremenda frustración en los españoles que al llegar a la Pampa, y al no hallar minas de metales, deben resignarse a poseer tierras; desplazando aquel fetiche por otro menos deseado, y son los genes erráticos de ese deseo insatisfecho los que van a determinar, muchos de los devenires históricos de Argentina por lo menos, sino de toda América6.

Ese afán de poseer, se traduce desde el ego cogito, en la razón que empieza a pensarse como posesión. Se instala la separación entre Sujeto y Objeto como proceder cognitivo. El Sujeto que conoce, domina el Mundo.

Los sentidos o los ídolos (Bacon) nos engañan, nublan nuestra percepción de los fenómenos, decía Descartes, testigo y promotor de la escisión entre Sujeto y Objeto, y de la necesidad de ubicarse en un plano incontaminado, neutro u objetivo (la hybris del punto cero) para conocer y dominar al Mundo. Así nace la Ciencia y la Técnica Occidentales, a partir de algunos enunciados orquestados para desmitificar el Mundo. Sin embargo, lo que muchas veces se ha denominado secularización del mundo, no es más que una traslación de la fe desde una cosmovisión hacia otra. La técnica no es más que una religión venida a menos, dice Kusch.




“…La técnica implica esencialmente una puesta en práctica de lo que se espera…” “… se aplica a algo que se deja aplicar, ya conquistado…”7

Para Kusch, el estancamiento del filosofar en América Latina se explicaría con la falsa elección que determina la dicotomía “pensamiento popular – pensamiento culto”. En éste último predomina “lo técnico” y el “cómo”, es decir la pregunta científica por las causas. Mientras que en el primero, predomina lo semántico, el decir algo, simplemente por decirlo. El pensamiento popular parte de una situación óntica cristalizada en una afirmación ética. De éste modo, lo semántico, el “algo” predomina sobre la técnica o el “cómo” de ese algo. Se debe pensar al revés de los enciclopedistas, que ubican al cómo con anterioridad al algo y omitiendo en el mismo movimiento, a aquella afirmación ética. Por eso mismo, la técnica se sustenta en una base inmoral, puesto en evidencia en el desarrollo de la bomba atómica8.

El academicismo impuesto por las generaciones liberales, solo trasmitió técnicas ajenas a Nosotros, manipuladas desde Occidente. En el planteo técnico no hay espacio para nada nuevo; “con la técnica se cierra un círculo”. Entendida así, la filosofía es pura reiteración.

En una mesa redonda sobre la filosofía nacional sostuvo Kusch que “la cuestión es la danza propia”. Porque nos pasa como en la “danza de la trenzas navideñas en la Quebrada, se continúa trenzando y destrenzando lo que está depositado en el corpus. Pero puede ocurrir lo peor: aceptar el filosofar como pensamiento y no como reiteración…”


“…”Hay que destrenzar las cintas, para trenzarlas de acuerdo con un corpus realmente nacional y que no se molesten los danzante…”9

La desarticulación de la visión orgánica del Mundo, es decir la separación ontológica entre Hombres, Naturaleza y Conocimiento, que ubicábamos en 1492 como aproximación referencial; es además el aliento profundo epistémico que no solo impide la identificación de otredades radicalmente distintas, sino que incluso le suministra a los Seres Humanos, atribuciones casi ilimitadas para explotar la Naturaleza.


Kusch - posiblemente influenciado por Levi Strauss quién manifestaba que el hombre debe volver a su categoría y encontrar un lugar entre las demás especies vivientes dentro de un orden natural- piensa esa armonía natural desde su concepción del Estar.


“Estar aquí aferrado a la parcela cultivada, a la comunidad, a las fuerzas hostiles de la naturaleza”.10

Una de las intenciones de Kusch es volver a atar aquella tríada que mencionaba Castro Gómez, generando las condiciones de paridad existencial entre el Hombre y la Naturaleza, características de las cosmovisiones indígenas y de la vida en la Edad Media Europea.

De los conceptos antropológicos que buscan definir rasgos del contacto entre Culturas: aculturación, des-culturación, transculturación, interculturalidad, entre otros; Kusch se sirve del concepto de aculturación, aunque sostiene que éste opera solo en un plano material, por ejemplo: en la influencia occidental notoria en la arquitectura y en la vestimenta.

El proceso de aculturación es visible. En cambio, hay otro proceso que se produce en simultaneo con el de aculturación, pero que no es “consciente sino que opera más bien en la inconsciencia social, al margen de lo que oficialmente se piensa de la cultura y de la civilización”. 11

Kusch lo define, muy ingeniosamente, con un concepto de la biología: la fagocitación. Significa: “ingerir una célula a una sustancia o microorganismo”. El organismo es América, que va a socavar, ingerir, curar, la cultura Occidental dominante. No se trata de un encuentro de exterioridades culturales, y de la emergencia de un espacio político-intercultural, en el cual las Culturas dominan o son sometidas. Para Kusch la fagocitación se da al interior del cosmos americano; la pintura se destiñe, se descascara no por causa de nuevas pinceladas, sino por el deterioro al interior de la pared. Algunos escritores americanos, proyectan ese proceso, a partir de las inflexiones producidas en el Arte y desde el Arte; pacientemente contrahegemónico y contra-moderno 12. La fagocitación es la sensación de rareza recurrente que nos inclina a considerarnos afuera de la modernidad, “es el indio que nos sale de adentro”. La modernidad va a ser fagocitada desde las entrañas, desde el útero americano. A la metáfora sexual de la penetración del Espíritu Europeo, se le opone la de la invaginación americana13.

2. Ser y Estar en las Cosmovisiones Andinas.

La pregunta por el Ser, sinuosamente rememorada en la toda Historia de la Filosofía, aterriza a mediados del siglo XX en la distinción heiddegeriana entre Ser y Ente. Rodolfo Kusch, se permite una traducción del Ser-ahí (Dasein) en Heiddeger. Para el argentino, el Ser significa Estar. Por los caprichos de las lenguas - en éste caso la alemana- hay palabras que no se corresponden con significantes en otras lenguas. Estar no tiene traducción en alemán, como tampoco en inglés (to be) o en francés (étre). De modo que Kusch, haya en esa indistinción alemana entre Ser y Estar, la hendija a través de la cual se puede pensar al Estar en el lugar del Ser.

¿Herejía filosófica? (agrego: ¿traición a Heiddegger?) Sí, dice Kusch, pero “no encuentro otra manera de calificar a la cultura quechua”. La fenomenología de Heiddeger- dice el mismo- indica que “toma como objeto al uno anónimo (Das Man) que simplemente está”14.

El Estar o el Estar-nomás (traducción del Dasein), se analiza en la cultura andina a través de una distinción semántica entre el español y las lenguas quechua y aymara. Mientras que en español, se puede manifestar “Ser y Estar”, es decir a partir de dos significantes distintos, heredados del Latín. En las lenguas andinas, las palabras Cay(quechua) y Utchaca (aymara) refieren al Ser/Estar pero con mayor preeminencia del Estar. En definitiva Cay y Utchaca significan Estar.

Es esa indistinción semántica en las lenguas andinas lo que traza algunos contornos de la mentalidad indígena según Kusch. Sin embargo, en los idiomas alemanes, francés e inglés, como vimos, tampoco se puede diferenciar a Ser de Estar. Por lo tanto no se trataría de pensar al lenguaje como un punto de partida para explicar la realidad, sino que en el lenguaje se imprimen las marcas de los devenires históricos, de los procesos cognoscitivos profundos en las mentalidades de las comunidades humanas. En las culturas occidentales, explica Kusch, el Ser se sobrepuso al Estar, lo conquistó, y la indistinción semántica es una prueba de esa conquista espiritual.

La actitud de Kusch es performativa a medias. Se pone el traje filológico, identifica significantes, los compara entre-lenguas, halla intraducibles, pero no es la literalidad de la Palabra o sus genes etimológicos los que crean y recrean el Mundo. El lenguaje es síntoma del camino recorrido desde “la esencia” a la palabra, de ese trecho que llega hasta más allá del silencio. En ese sentido, el lenguaje es fundante o performativo, porque gramaticalmente puede exponer las heridas, es decir, la trayectoria distorsionada del Ser que recrea constantemente, un Mundo enfermizo. O la trayectoria del Estar que se pone cara a cara con el Mundo, con el Caos del Mundo. El indígena está inmerso en su mundo de angustia nos dice Kusch. A diferencia del Hombre Blanco Occidental, se encuentra inmerso en el Mundo, no le escapa, no se refugia en ciudades. Sino que “el hervidero espantoso” o mundo, es conjurado mágicamente. El ritual es la sanación.

Por eso, Kusch cree en los significados (desde la distinción que hace Saussure). En Quechua y Aymara hay una sola palabra para Ser/Estar, lo mismo para las lenguas coloniales. La diferencia está en que Cay significa más Estar que Ser, y To Be significa más Ser que Estar o simplemente “Ser alguien”. “Las lenguas anglosajonas y francesa pertenecen a un ámbito que ha asimilado el estar al ser, o mejor dicho, eliminaron al estar por ser culturales esencialmente dinámicas”.

Los significados, pensados así, se forman históricamente, son la materia testimonial de los cambios en las cosmovisiones de los hombres. Se necesita conocer los grandes rasgos de las culturas occidentales para sostener que etre y to be significan Ser y no Estar y Cay y Utcatha significan Estar y no Ser porque las culturas quechua y aymara son esencialmente inmóviles.




“La cultura quichua es la un Sujeto inmóvil que recibe pasivamente las cualidades de su Mundo“15

En la gramática, Kusch encuentra la comprobación de sus investigaciones o en sus investigaciones, encuentra la confirmación de las inflexiones gramaticales. La lengua quichua no tiene conjugaciones, sino que se adjudican cualidades a los sustantivos. Esta es la clave de la mentalidad indígena. El sujeto no se altera en la acción16

Para Kusch no se trata de Ser para estar, sino de Estar Siendo. ¿Cuál es la diferencia? La preposición “para” sugiere una mediación entre la causa y el efecto; evidentemente para poder Estar hay que Ser previamente. El autor no acepta ésta sucesión, para él se trata de Estar-ahí nomás. La mentalidad indígena, no es dinámica, sino más bien reviste una actitud contemplativa hacia el Mundo. “El Mundo simplemente así se da”

El estar no gira en torno a cuestiones como la de la civilización y el progreso o en explicaciones científica causales, sino en un “no más que vivir”, “en ese asombro primario de sorprenderse”. Se trataría de recuperar la ingenuidad, que no es sinónimo de estupidez, y menos aún de ignorancia.




“…el de estar, no más, en una instalación socializada asumida en la ingenuidad del juego” 17
3. El Secreto

Decía Macedonio Fernandez que a un campesino echado sobre la tierra, mirando el cielo, se le podía aparecer en cualquier momento, el secreto del cosmos. Lo guardaría siempre para sí mismo, sin poder comunicarlo, porque no existen palabras para eso. El lenguaje presupone una memoria, por lo tanto no hay lugar en la sintaxis para lo “esencialmente novedoso”. La novedad siempre tiene lugar adentro del lenguaje. La revelación del arcángel Gabriel, mensajero de Alá, dirigida a Mahoma en la tierra, es tan sorprendente gracias a la condición de analfabeto de Mahoma, quién según una versión de la historia, escribió directamente el mensaje, es decir los suras del Corán.

Borges, en “El etnógrafo”18, narra la historia de un investigador que viaja a una región remota en el oeste con la misión de estudiar una tribu indígena. Pasados dos años, en los cuales llegó a soñar en un idioma que no era el de sus padres (de nuevo la problemática de la lengua) y a pensar de un modo que su lógica rechazaba, su maestro indígena le confiesa el secreto. Cuando regresa a su Universidad, en lugar de anunciar su investigación para publicarla y junto con ella, al “secreto”, coronando una exitosa carrera en la antropología, le manifiesta a su director que había resuelto no revelarlo. Había aprendido en esas lejanías, algo que no podía decir.

“¿Acaso el idioma inglés es insuficiente?” pregunta su profesor y aquí, quizás, se alzaría una gran distancia con la noción de incomunicabilidad del secreto en Macedonio Fernández.

Nada de eso señor, ahora que sé el secreto podría enunciarlo de cien modos distintos y aún contradictorios”.

Lo que nos resguarda de distanciar a Borges de Macedonio, son las contrariedades posibles entre “los cien modos distintos”. Podría leerse como en “cien lenguas distintas” o cien traducciones distintas al interior de la lengua. Un secreto dicho en una lengua o dicho de un modo, se contradeciría con el mismo(o no) secreto dicho de otro modo. ¿Acaso el secreto no está agazapado en el cuerpo mismo de las lenguas? ¿Acaso el secreto no sea, la lengua? El etnólogo aprehendió Otra lengua, y llegó a soñar con bisontes. ¿Cómo comunicar lo incomunicable? si para Macedonio Fernandez no existen palabras para narrar una intuición cósmica; para Borges el Secreto dormita en el fondo de las lenguas. ¿Y, cómo hizo Borges para aprender el secreto? ¿Acaso no se le habrá develado, del mismo modo que al campesino del que hablaba Macedonio?

Rodolfo Kusch forma parte de nuestra “antología del secreto”. Cuando viaja desde Abra Pampa hasta el pueblo de Cochinaca en Jujuy, se encuentra con un viejito arrugado que parecía esconder algo. Luego de dejarlo en un mercado, Kusch se pregunta: ¿Qué significa vivir en América? Y cala más profundo cuando se interroga ¿Qué hay de parecido entre la vida de Mamani (el viejito) y la nuestra? “Preguntar así significa entrar en el secreto mismo de la vida, ¿Sabemos acaso qué es vivir? ¿Lo sabrá Mamaní? Puede ser”.

En eso nos parecemos, en estar todos en lo mismo. En estar antes que ser, o eludiendo la temporalidad, en Estar-Siendo, en estar antes de tener Nombres. ¿Qué pasajes se abren detrás del silencio que nos interna en el misterio? ¿Es el silencio, apertura? ¿Es promesa?

“Es el milagro de estar, antes de ser. El fondo común, antes de que yo me llame Kusch y el hombrecito Mamaní. Es un área no pensada e imposible de pensar. El silencio en suma, y detrás del silencio quizá un símbolo: quizá los dedos de la divinidad, la misma que estuvo arrugando los cerros: una vida realmente en común, la mía, la del viejito y la de la Puna, y todos en silencio”.19

Referencias Bibliográficas

BORGES, “Elogio de la Sombra”, Sudamericana, Buenos Aires, 2011.

CASTRO GOMEZ, Santiago y GROSFOGUEL Ramón (compiladores), “El giro decolonial. Reflexiones para una diversidad epistémica más allá del capitalismo global”. Siglo del Hombre Editores, Bogotá, 2007.

CULLEN, Carlos, “La América profunda busca su sujeto. De cómo entiende la filosofía Rodolfo Kusch, Revista Espacios, pp. 88-97.Número 43, Bs. As., 2011

DUSSEL, “1492 El Encubrimiento del Otro. Hacia el origen del mito de la modernidad”. Planeta Plutón ediciones al borde del sistema, 2010.

DUSSEL, Enrique. “Para una Ética de la Liberación Latinoamericana”. Siglo XXI editores. Buenos Aires, 1973.

KUSCH, Rodolfo, “Obras Completas”, Editorial Fundación Ross, Rosario, 2007.

- “Geocultura del Hombre americano” Fernando Garcia Cambeiro. Buenos Aires, 1976

-“Haber perdido la impaciencia”, publicado en Pagina 12, Jueves 18 de octubre de 2012.

MARTINEZ ESTRADA, Ezequiel, Radiografía de la Pampa, Eudeba, Buenos Aires, 2011.



ROIG, Arturo Andrés, “Rostro y Filosofía de Nuestra América”, Una Ventana Ediciones, Buenos Aires, 2011.

1 Texto presentado en el Seminario “Historia del Pensamiento Latinoamericano”. Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales (PLED) del Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini, Buenos Aires, 2013.

2 ROIG, Arturo Andrés, “Rostro y Filosofía de Nuestra América”, Una Ventana Ediciones, Buenos Aires, 2011.

3 CASTRO GOMEZ, Santiago, “Decolonizar la universidad. La hybris del punto cero y el dialogo de saberes”, en CASTRO GOMEZ, Santiago y GROSFOGUEL Ramón (compiladores), “El giro decolonial. Reflexiones para una diversidad epistémica más allá del capitalismo global”. Siglo del Hombre Editores, Bogotá, 2007.

4 Ver DUSSEL, “1492 El Encubrimiento del Otro. Hacia el origen del mito de la modernidad”. Planeta Plutón ediciones al borde del sistema, 2010.

5 Para un buen abordaje de la cuestión, se recomienda leer “Para una Ética de la Liberación Latinoamericana” de Enrique DUSSEL. En especial, el tercer capítulo, titulado “La exterioridad metafísica del Otro”. El autor se propone pensar la problemática de lo Mismo y lo Otro, no como Dialéctica monológica desde la cual ”Lo Mismo, como totalidad (…) se cierra en un circulo que eternamente gira sin novedad”. (…)Y desde la interioridad de Lo Mismo, proceden los momentos diferenciales”. Sino como Analéctica dialógica, desde la cual, Lo Otro no se desprende de Lo Mismo, como mero momento diferencial interior, sino como distinción (Ser Distinto) que permanece en una exterioridad inidentificable. Esa distinción puede revertirse en “la solidaridad o circularidad abierta del movimiento del Dialogo”. La diversidad (lo distinto) en contraposición con la diferencia, no presupone la unidad previa, es decir la totalidad que los comprende. Dussel se propone desde la Filosofía de la Liberación, pensar una relación entre Lo Mismo y Lo Otro que eluda la idea de “Una totalidad”, al anunciar totalidades (en plural) escindidas, es decir trascendentes, que pueden converger dialógicamente, como iguales

6 MARTINEZ ESTRADA, Ezequiel, Radiografía de la Pampa, Eudeba, Buenos Aires, 2011.

7 KUSCH, Rodolfo, “Geocultura del Hombre americano”,p. 10, Fernando García Cambeiro. Buenos Aires, 1976.

8 Ibid p. 9.

9 CULLEN, Carlos, “La América profunda busca su sujeto. De cómo entiende la filosofía Rodolfo Kusch, Revista Espacios, pp. 88-97.Número 43, Bs. As., 2011

10 KUSCH, Rodolfo, “América Profunda”, p. 109, Editorial Fundación Ross, “Obras Completas”, Rosario, 2007

11 KUSCH ibid p. 197.

12 En “America Profunda”p.112, Kusch hace una distinción entre el Arte precolombino y el Arte occidental, dando cuenta de los rasgos psicológicos que los distinguen.

13 Nociones que están presentes en las lecturas que Roig elabora a partir de la obra de Kusch. Escapa a los objetivos de éste trabajo, presentar las críticas que el primero le dirige al segundo. Ver al respecto: ROIG, Arturo Andrés, “Rostro y Filosofía de Nuestra América”p.88-93, Una Ventana Ediciones, Buenos Aires, 2011.

14 KUSCH ibid. p. 110.

15 KUSCH ibid, p. 107.

16KUSCH Ibid, p. 108.

17 KUSCH, Rodolfo, “Esbozo de una Antropología Filosófica Americana”, Editorial Fundación Ross,”Obras Completas”, Rosario, 2007. Citado en CULLEN ibid.

18 BORGES, “El Etnográfo”, “Elogio de la Sombra”, Sudamericana, Buenos Aires, 2011.

19 KUSCH, Rodolfo, “Haber perdido la impaciencia”, publicado en Pagina 12, Jueves 18 de octubre de 2012.



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