Tres ensayos de teoría sexual



Descargar 413 Kb.
Página7/11
Fecha de conversión10.12.2017
Tamaño413 Kb.
Vistas534
Descargas0
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10   11
75FIJACIÓN. Ahora bien, el terreno propicio creado por los factores psíquicos que acabamos de mencionar es aprovechado por las incitaciones accidentalmente vivenciadas de la sexualidad infantil. Estas (seducción por otros niños o por adultos, sobre todo) aportan el material que, con ayuda de aquellos factores, puede ser fijado como una perturbación permanente. Buena parte de las desviaciones respecto de la vida sexual normal que después se observan han sido establecidas desde un comienzo, así en neuróticos como en perversos, por las impresiones del período infantil, supuestamente exento de sexualidad. En la causación cooperan la solicitación (Entgegenkommen) de la constitución, la precocidad, la propiedad de la adhesividad elevada, y la incitación contingente de la pulsión sexual por una influencia extraña.
No obstante, estas indagaciones acerca de las perturbaciones de la vida sexual han dado un fruto insatisfactorio; ello se debe a que no sabemos lo suficiente acerca de los procesos biológicos en que consiste la esencia de la sexualidad como para formar, a partir de nuestras intelecciones aisladas, una teoría que sea suficiente para comprender tanto lo normal cuanto lo patológico.


1 Las mismas figuran a pie de página precedidas por NT.

2 El lector puede consultar o bajarse estos textos en la web: www.auladepsicoanalisis.com

3 De esta autor es interesante la consulta de su obra: Sexual. La sexualité élargi au sens freudien. 2000-2006, PUF, coll. “Quadrige”, 2007 [ ]

4 [Nota del traductor] Este prólogo fue suprimido desde la 4ª edición de 1920.

5 [NT] Podría también hablarse de las carencias y de las cuestiones abiertas y por resolver vinculadas al tema de la sexualidad humana, que Freud es el primero en enfocar de la manera en que aquí lo hace, derivada de la experiencia psicoanalítica.

6 [NT] Esta distinción se eliminó en todas las ediciones posteriores. Aquí figura entre corchetes la fecha de la nota agregada.

7 [NT] Parece pues que, de acuerdo con la teoría de la ciencia de su tiempo, la posición científica de Freud es empirista verificacionista.

8 [NT] Entendidos como aquellos derivados de los avatares de la pequeña historia del sujeto que junto con los congénitos, por así decirlo, conformarán su estructura actual más o menos conflictiva.

9 [NT] Derivados de lo congénito, de la filogenia, de lo que hoy tal vez correspondería a lo que los genetistas llaman su genotipo.

10 [NT] El Lamarckismo de Freud aparece aquí como dominante.

11 [NT] En la edición de 1915 aparecía la siguiente nota al pie: En 1910, después de publicarse la segunda edición, apareció en Nueva York [recordemos que Freud había visitado los EEUU en 1909, donde dictó en la Clark University sus famosas “Cinco conferencias introductorias al psicoanálisis”] una traducción al inglés efectuada por A.A. Brill.

12 [NT] El médico, por así decirlo, y no digamos si trabaja en la asistencia pública, no puede “perder tanto tiempo”, incluso si ese tiempo se ha revelado como una necesidad para la resolución del problema inherente al caso.

13 [NT] Esta afirmación sería sin duda hoy en día bastante distinta.

14 Las referencias contenidas en el primer ensayo se tomaron de las conocidas publicaciones de:

1.KRAFFT-EBBING, R. von (1893), Psychopathia Sexualis, 8ª ed., Stuttgart. (1ª ed., 1886) [Trad. cast. en El Ateneo; trad. francesa en ]

2. MOLL, A. (1898), Untersuchungen über die Libido sexualis, vol. 1, Berlin;

(1909), Das Sexualleben des Kindes, Berlin.

3. MOEBIUS, P. J. (1900), “Über Entartung” (“Sobre la degeneración”), Grenzfragen des Nerven.- u. Seelenlebens, nº 3, p. 95, Wiesbaden.

4. ELLIS, Havelock (1897), Studies in the Psychologie of Sex, vol. I (en ediciones posteriores es el vol. II): Sexual Inversión, Londres (3ª ed., Filadelfia, 1915) [Trad. cast.: Inversión sexual, vol II de Estudios de psicología sexual, Madrid, Reus editores].

---------------------- (1898), “Auto-Erotism: a Psychological Study”, Alien. & Neurol., 19, p. 260.

---------------------- (1903), Studies in the Psychology of Sex, vol III: Analysis of the Sexual Impulse; Love and Pain; the Sexual Impulse in Women, Filadelfia. (2ª ed. Filadelfia, 1913) [Trad. cast. Análisis del impulso sexual, vol III de Estudios de psicología sexual, Madrid, Reus editores.]

5. SCHRENCK-NOTZING, A. von (1899) “Literaturzusammenstellung über die Psychologie und Psychopathologie der Vita sexualis” (“Compilación de la literatura sobre la Psicología y la Psicopatología de la vida sexual”), Z. Hypnot., 9, p. 98.

6. LÖWENFELD, L. (1897) Lehrbuch der gesamten Psychotherapie, Wiesbaden

------------------- (1904) Die psychischen Zwangerscheinungen, Wiesbaden.

------------------- (1906) Sexualleben und Nervenleiden, 4ª ed., Wiesbaden.

7. EULENBURG

8. BLOCH, I. (1902-1903) Beiträge zur Ätiologie der Psychopathia sexualis (2 vols.), Dresde.

9. HIRSCHFELD, M. (1899), “Die objektive Diagnose der Homosexualität”, Jb. Sex. Zwischenstufen, 1, p. 8.

-------------------- (1904), “Statische Untersuchungen über den Prozentsatz der Homosexuellen”, Jb. Sex. Zwischenstufen, 6.

10. Los trabajos del Jahrbuch für sexuelle Zwischenstufen, publicado bajo la dirección del autor nombrado en último término. Puesto que en esas obras se consigna la restante bibliografía sobre el tema, puedo ahorrarme una referencia detallada. [Agregado en 1910:] Los conocimientos obtenidos por medio de la indagación psicoanalítica de invertidos se basan en las comunicaciones de I. SADGER y en mi propia observación.


15 [Nota del Traductor] De entrada observemos cómo Freud pone al hombre en cuanto a sus “necesidades en razón del sexo” en el mismo plano que el animal.

16 [NT] Algo que impulsa, que presiona hacia una actividad vinculada al sexo. Será comparado analógicamente a continuación con la pulsión de nutrición, esto es, algo que impulsa a comer, a alimentarse, lo que comúnmente se llama el hambre.

17 [NT] Se pone por consiguiente a la pulsión sexual en un mismo plano que la pulsión de nutrición, es decir se toma como modelo de la misma el hambre.

18 [Nota agregada en 1910:] Una palabra adecuada en lengua alemana sería “Lust”, “placer”, “ganas”, pero su multivocidad o carácter ambiguo la hace inadecuada, ya que designa tanto la sensación de la necesidad: “las ganas de...”, como la de la satisfacción: el placer derivado de la satisfacción de la necesidad. [Esta nota será ampliada más adelante, en el cap. III en una nota del punto 2 que se refiere al “Problema de la excitación sexual”]*

* [NT] Aquí tenemos una definición por analogía del término libido. La libido es para la sexualidad lo que el hambre para la alimentación. Es, por así decirlo, la energía de la pulsión sexual. Podría hablarse de tener mucha energía libidinal, estar muy cargado libidinalmente, lo que popularmente se conoce como ser o estar muy caliente. Así pues, la libido se sitúa en el nivel de Drang, “presión”: es un concepto cuantitativo.



19 [NT] Punto a destacar de esa concepción popular, es la génesis de la sexualidad, entendida como un proceso natural, puramente madurativo.

20 [NT] Otro punto de esta concepción popular: la predeterminación del objeto sexual: fijo y heterosexual.

21 [NT] El fin también aparece fijo y estereotipado. En resumen esta “concepción popular” de la sexualidad es al mismo tiempo una concepción biologizante en la que la sexualidad, la pulsión sexual, se concibe siguiendo el modelo del instinto, de la respuesta a una necesidad natural, cuyo paradigma es el hambre. Dicha necesidad, en el caso de la sexualidad, aparecería sobre la base de un proceso de maduración, un proceso de origen esencialmente interno dentro del cual el momento fisiológico de la pubertad adquiere un carácter decisivo; se trataría pues de un proceso estrechamente determinado por su “fuente”, con un “objeto” fijo y bien definido, ya que la sexualidad tendería al otro sexo; y, por último, también el “fin” estaría dado: el coito, la cópula. Uno de los planes de la obra de Freud será la de hacer estallar, cuestionar críticamente esta noción clásica de instinto sexual como válida para el humano o aplicable al mismo por extrapolación.

22 [NT] Alusión a la teoría expuesta por Aristófanes en El banquete de Platón.

23 Acerca de estas dificultades y de los intentos de calcular la proporción de invertidos, véase el trabajo de M. HIRSCHFELD (1904), “Statistische Untersuchungen über den Prozentsatz der Homosexuellen”, Jb. Sex. Zwischenstufen, 6.

24 El hecho de que una persona se revuelva así contra la compulsión o la inversión [podría decirse que la considere como un síntoma patológico] podría ser la condición para que pueda ser influida por un tratamiento por sugestión [agregado en 1910:] o por un psicoanálisis.

25 Muchos autores han destacado acertadamente que las indicaciones autobiográficas de los invertidos acerca de la aparición temporal de la tendencia a la inversión no son confiables; en efecto pueden haber reprimido de su memoria las pruebas de su sensibilidad heterosexual [de sus sentimientos heterosexuales]. [Agregado en 1910:] El psicoanálisis ha corroborado esta sospecha en los casos que ha podido estudiar, alterando decisivamente su anamnesia al cubrir el vacío dejado por la amnesia infantil. [En la primera edición (1905), en lugar de esta oración aparecía otra: “Una decisión sobre este punto sólo podría obtenerse por medio de una indagación psicoanalítica de los invertidos”.]

26 Las puntualizaciones de MOEBIUS (1900) [“Über Entartung” (“Sobre la degeneración”, Grenzfragen des Nerven.- und. Seelenlebens, nº 3, p. 95, Wiesbaden.] nos alertan sobre las reservas a que está sujeto el diagnóstico de degeneración y sobre su escasa importancia práctica: “Si se considera en conjunto el vasto campo de la degeneración, sobre el cual hemos arrojado alguna luz en estas páginas, se echa de ver sin más el escaso valor que tiene diagnosticar una degeneración en general”.

27 Debe concederse a los defensores del “uranismo” [homosexualidad masculina] que algunos de los hombres más destacados [eminentes] de que tenemos noticia fueron invertidos, y tal vez invertidos absolutos.

28 En la concepción sobre la inversión, los puntos de vista patológicos han sido sustituidos por los antropológicos. Este cambio es mérito de Iwan Bloch (op. cit.), autor que ha destacado expresamente el hecho de la inversión en los pueblos civilizados de la Antigüedad.

29 [NT] Es lo que se conoce como intersexualidad. Véase, p. ej.: Claus OVERNER (compil.), Intersexualidad, Ed. Científico-Médica.

30 Para recientes y detalladas descripciones del hermafroditismo somático, véase TARUFFI, C. (1903), Hermaphroditismus und Zeugungsunfähigkeit, (traducción al alemán por R. Teuscher), Berlin., y los trabajos de NEUGEBAUER en varios volúmenes del Jahrbuch für sexuelle Zwischenstufen.

31 Véase en ese trabajo la bibliografía sobre la materia.

32 Al parecer (según un informe bibliográfico contenido en el sexto volumen del Jahrbuch für sexuelle Zwischenstufen), el primero que adujo la bisexualidad para explicar la inversión fue E. GLEY, quien ya en enero de 1884 publicó un ensayo (“Les aberrations de l’instinct sexuel”) en la Revue philosophique. Además, es digno de nota que la mayoría de los autores que remiten la inversión a la bisexualidad no consideran vigente este factor sólo en los invertidos, sino en todos los que han pasado a ser normales, y en consecuencia conciben la inversión como una perturbación del desarrollo. Chevalier (Inversión sexuelle, 1893) ya se pronuncia en este sentido. Krafft-Ebing (Zur Erklärung der konträren Sexualempfindung [Para explicar la sensibilidad sexual contraria], Jahrbücher für Psychiatrie uns Neurologie, t. XIII, 1895 [pág. 10]) sostiene que existe una multitud de observaciones “de las que resulta al menos la persistencia virtual de este segundo centro (el del sexo subordinado)”. Un doctor ARDUIN [(1900), “Die Frauenfrage und die sexuellen Zwischenstufen” (“La cuestión de las mujeres y los estadios sexuales intermedios”, Jb. Sex. Zwischenst., 2, p. 211.] formula la tesis de que “en todo ser humano están presentes elementos masculinos y femeninos (cf. HISCHFELD, “El diagnóstico objetivo de homosexualidad” 1899, Annales de los estadios sexuales intermedios, t. I, 1899, págs. 8-10), sólo que, en tanto se trate de personas heterosexuales, y de acuerdo con el sexo a que pertenezcan, unos se han desarrollado incomparablemente más que los otros...”. HERMAN, G. [(1903), “Genesis, das Gesetz der Zeugung” [Génesis, la ley del engendramiento], vol. 5, Libido und Mania, Leipzig.] comprueba que “en toda mujer se contienen gérmenes y propiedades masculinos, y en todo hombre, femeninos”, etc.

[Agregado en 1910:] W. FLIESS [(1906), Der Ablauf des Lebens (El despliegue de la vida), Viena] reclamó para sí la paternidad de la idea de bisexualidad (en el sentido de una dualidad de sexo (Zweigeschlechtigkeit).

[Agregado en 1924:] En círculos legos, la tesis de la bisexualidad de los seres humanos pasa por ser considerada la invención del filósofo O. WEININGER, muerto joven, quien la tomó como base para un libro bastante poco juicioso [(1903), Geschlecht und Charakter, Viena (trad. cast. como Sexo y carácter)]. Las referencias que consignamos antes muestran el poco fundamento de esa pretensión.


33 [NT] Sería pues necesario aclarar y formular positivamente más allá de lo que se consideran las características sexuales que definen la pertenencia a la clase macho y a la clase hembra, cuales serían las características de orden psicológico o comportamental que definen la pertenencia a lo masculino y a lo femenino. Es lo que intentarán algunos autores posteriormente al introducir la noción de género.

34 [La frase que sigue a los dos puntos fue agregada en 1915.- Nota agregada en 1910:] Es verdad que el psicoanálisis no ha aportado hasta ahora un esclarecimiento pleno sobre el origen de la inversión; no obstante, ha revelado el mecanismo psíquico de la génesis de la inversión y enriquecido sustancialmente el planteamiento del problema. En todos los casos indagados comprobamos que las personas después invertidas atravesaron en los primeros años de su infancia una fase muy intensa, pero también muy breve, de fijación a la mujer (casi siempre a la madre), tras cuya superación se identificaron con la mujer y se tomaron a sí mismos como objeto sexual, es decir, a partir del narcisismo buscaron a hombres jóvenes, y parecidos a su propia persona, a los que debían amar como la madre los había amado. Además, con mucha frecuencia hallamos que presuntos invertidos no eran en manera alguna insensibles al encanto de la mujer, sino que transponían a un objeto masculino, sin solución de continuidad, la excitación que ella les provocaba. Así, durante toda su vida repetían el mecanismo por el cual se había engendrado su inversión. Su aspiración compulsiva al hombre aparecía condicionada por su incesante huida de la mujer.

[En la edición de 1910, la nota proseguía así: “Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que hasta el momento un solo tipo de invertidos se sometieron al psicoanálisis: individuos cuya actividad sexual se hallaba en general menoscabada, y su residuo se manifestaba como inversión. El problema de la inversión es sumamente complejo y abarca tipos muy diversos de actividad y desarrollo sexuales. Debería trazarse una neta distinción conceptual entre diferentes casos de inversión según que se haya invertido el carácter sexual del objeto o el del sujeto.]



[Agregado en 1915:] La investigación psicoanalítica se opone terminantemente a la tentativa de separar a los homosexuales como una especie particular de seres humanos. En la medida en que estudia otras excitaciones sexuales además de las que se dan a conocer de manera manifiesta, sabe que todos los hombres son capaces de elegir un objeto de su mismo sexo, y aun lo han consumado en el inconsciente. Por otra parte, los sentimientos libidinosos en vinculación con personas del mismo sexo no desempeñan escaso papel como factores de la vida sexual, y ese papel es mayor que el de los dirigidos al sexo opuesto en cuanto motores de contracción de neurosis. El psicoanálisis considera más bien que lo originario a partir de lo cual se desarrollan luego, por restricción hacia uno u otro lado, tanto el tipo normal como el invertido es la independencia de la elección de objeto respecto del sexo de este último, la posibilidad abierta de disponer de objetos tanto masculinos cuanto femeninos, tal como se la puede observar en la infancia, en estados primitivos y en épocas prehistóricas. En el sentido del psicoanálisis, entonces, ni siquiera el interés sexual exclusivo del hombre por la mujer es algo obvio, sino un problema que requiere esclarecimiento, respecto del cual no cabe suponer meramente una atracción en el fondo de carácter químico. La conducta sexual definitiva se decide sólo tras la pubertad, y es el resultado de una serie de factores que todavía no podemos abarcar en su conjunto, y de naturaleza en parte constitucional, en parte accidental. Por cierto, algunos de estos factores pueden alcanzar una fuerza muy grande, en virtud de la cual gravitan sobre el resultado; pero, en general, la multiplicidad de los factores determinantes es reflejada por la diversidad de los desenlaces en la conducta sexual manifiesta de los seres humanos. En todos los tipos de invertidos es posible comprobar el predominio de constituciones arcaicas y de mecanismos psíquicos primitivos. La vigencia [pregnancia] de la elección narcisista de objeto y la persistencia de la importancia erótica de la zona anal aparecen como sus caracteres más esenciales. Pero no se gana nada si, sobre la base de esas propiedades constitucionales, los tipos más extremos de inversión son separados de los otros. Lo que creemos hallar en estos en calidad de fundamento suficiente puede rastrearse también, sólo que con fuerza menor, en la constitución de los tipos transicionales y en los fenotípicamente normales. Por más que las diferencias en los resultados puedan ser de naturaleza cualitativa, el análisis muestra que las diferencias en las condiciones son sólo cuantitativas. Entre las influencias accidentales sobre la elección de objeto hemos hallado, como digna de nota, la frustración (el amedrentamiento sexual temprano), y también hemos notado que la presencia de ambos miembros de la pareja parental desempeña un importante papel. La falta de un padre fuerte en la infancia favorece no rara vez la inversión. Por último, es lícito exigir que se separe, en el plano conceptual, la inversión del objeto sexual de la mezcla de caracteres sexuales en el interior de un sujeto. Cierto grado de independencia es innegable también en esta relación.

[Agregado en 1920:] FERENCZI [(1914), “Zur Nosologie der männlichen Homosexualität (Homoërotik)”, Int. Z. ärztl. Psychoanal., 2, pág. 131. (“La nosología de la homosexualidad masculina (homoerotismo)”, en S. FERENCZI, Obras completas vol I , RBA Eds. Col Biblioteca de Psicoanálisis, Cap. XLIX, p. 445-458; asimismo en Sexo y psicoanálisis, Buenos Aires, Hormé, cap. XII, pág. 209)] ha presentado una serie de importantes puntos de vista sobre el problema de la inversión. Critica, con razón, que bajo el nombre de “homosexualidad” (que él propone sustituir por el más adecuado de “homoerotismo”) se confundan una cantidad de estados muy diversos, de desigual valor tanto en lo orgánico como en lo psíquico. Pide que se distinga con claridad al menos entre estos dos tipos: el homoerótico en cuanto al sujeto (Subjekthomoerotikers), que se siente mujer y se comporta como tal, y el homoerótico en cuanto al objeto (Objekthomoerotikers), que es enteramente masculino y no ha hecho más que permutar el objeto femenino por uno de su mismo sexo. A los primeros los reconoce como genuinos “intermedios sexuales” en el sentido de Magnus Hirschfeld; y a los segundos los caracteriza –menos felizmente- como neuróticos obsesivos. Sólo en el caso del homoerótico en cuanto al objeto puede haber una rebelión contra la tendencia a la inversión, así como la posibilidad de influencia psíquica (terapéutica). Aun admitiendo estos dos tipos, es lícito agregar que en muchas personas hallamos, mezclados, cierto grado de homoerotismo en cuanto al sujeto con una cuota de homoerotismo en cuanto al objeto.

En los últimos años, los trabajos realizados por biólogos, en particular por Eugen Steinach, han arrojado viva luz sobre las condiciones orgánicas del homoerotismo y las de los caracteres sexuales.

Mediante el experimento de castrar individuos pertenecientes a diversas especies de mamíferos, con subsiguiente implantación de glándulas genitales del otro sexo, se logró transformar machos en hembras y a la inversa. La transformación afectó más o menos completamente a los caracteres sexuales somáticos y a la conducta psicosexual (es decir, al erotismo en cuanto al sujeto y en cuanto al objeto). Se consideró que esta virtud determinante del sexo no emanaba de las glándulas genitales mismas, que producen las células genésicas, sino por el llamado tejido intersticial del órgano (las “glándulas de la pubertad”). En un caso se consiguió esta transformación sexual en un hombre que había perdido sus testículos a raíz de una tuberculosis. Se había comportado como un homosexual pasivo, femenino, y mostraba caracteres sexuales secundarios de índole femenina, muy marcados (ausencia de vello y barba, formaciones adiposas en las mamas y caderas) Tras la implantación de un testículo ectópico de otro hombre, empezó a comportarse virilmente y a dirigir su libido de manera normal a la mujer. Al mismo tiempo, desaparecieron los caracteres somáticos femeninos [LIPSCHÜTZ, A. (1919) Die Pubertätsdrüse und ihre Wirkungen (La glándula puberal y sus efectos, Berna, págs. 356-357].



Sería injustificado afirmar que estos magníficos experimentos han colocado la doctrina de la homosexualidad sobre una base nueva, así como sería apresurado esperar que ellos nos abrieran un camino directo para la “curación” universal de la homosexualidad. Fliess señaló con acierto que tales experimentos no desvirtúan la doctrina de la disposición bisexual universal de los animales superiores. Me parece más probable que ulteriores indagaciones de esta clase proporcionen una confirmación directa de la hipótesis de la bisexualidad.

35 [NT] El término soldadura quiere decir que hay dos elementos heterogéneos conectados de manera artificial, es decir no natural en este caso, por el punto de soldadura.



Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10   11


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos