Tres ensayos de teoría sexual



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115 [NT] Véase la interesante discusión sobre el tema que tuvo lugar en la Sociedad Psicoanalítica de Viena (cit. supra)

116 [Nota agregada en 1915: ] Falta todavía un esclarecimiento analítico exhaustivo del sentimiento de culpa asociado a la masturbación, del hecho por ejemplo, subrayado hace poco por BLEULER, E. [(1913a), “Der Sexualwiderstand”, Jb. pschoanalyt. Psychopath. Forsch., 5, p. 442], de que el sentimiento de culpa de los neuróticos se ligue regularmente al recuerdo de prácticas masturbatorias, casi siempre del período de la pubertad.

[Agregado en 1920: ] Tal vez, el factor más general e importante en este condicionamiento es el hecho de que la masturbación constituye (darstellt) el poder ejecutivo de prácticamente toda la sexualidad infantil [que podemos calificar como esencialmente masturbatoria], y por eso parece fácil que asuma sobre sí el sentimiento de culpa adherido a esta.



117 En un anexo a su estudio sobre el Sentimiento sexual (1903), Havelock Ellis se vale de un cierto número de testimonios o informes autobiográficos de personas que, en su mayoría, han permanecido posteriormente normales; en estos informes, dan cuenta de sus primeras mociones sexuales en la infancia y de lo que las ha ocasionado. Estos informes adolecen, por supuesto, de una cierta falta: no contienen la época anterior prehistórica de la vida sexual que ha sido recubierta por la amnesia infantil, y que sólo puede ser suplida por el psicoanálisis en un individuo que ha devenido neurótico. Pero son a pesar de esto valiosas por más de una razón. Son informaciones del mismo género las que me han determinado a la modificación, mencionada en el presente texto, de mis hipótesis etiológicas.

118 [Nota agregada en 1910:] En 1905, eran esencialmente los resultados de la exploración psicoanalítica de adultos los que me autorizaban a formular las tesis expuestas en el texto acerca de la sexualidad infantil y las justificaban. En esa época no podía aún sacarse pleno partido de la observación directa del niño, que hasta aquel momento sólo había proporcionado indicios aislados, aunque valiosas confirmaciones. Desde entonces se ha conseguido una intelección directa de la psicosexualidad infantil mediante el análisis de diversos casos de contracción de neurosis en la primera infancia. Puedo apuntar, con satisfacción, que la observación directa ratificó plenamente las inferencias del psicoanálisis y, así, ha brindado un buen testimonio de la confiabilidad de este método de investigación. Por otra parte, el “Análisis de la fobia de un niño de cinco años (El caso del pequeño Hans)” (1909b) nos ha enseñado muchas cosas nuevas para las cuales el psicoanálisis no nos había preparado; por ejemplo, el hecho de que cierto simbolismo sexual, cierta figuración [presentación] (Darstellung) de lo sexual por objetos y relaciones no aparentemente sexuales, llega hasta esos primeros años, en que recién se empieza a dominar el lenguaje. Además, se me hizo evidente un fallo expositivo del texto, donde, en beneficio de la claridad, se describía la separación conceptual entre las dos fases, el autoerotismo y el amor de objeto, como si fuese también una división temporal. Pero por los análisis citados, así como por las comunicaciones de BELL (1902) (cf. supra), nos enteramos de que niños de tres o cuatro años de edad son capaces de una muy clara elección de objeto, acompañada por fuertes afectos.

119 [NT] Esta sección se incluyó por primera vez en 1915.

120 [NT] El niño deviene un curioso y un especulador sexual.

121 [NT] en un trabajo posterior Freud [(1925j), “Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica de los sexos”] corrige esta afirmación, declarando que no suele ser válido para las niñas y no siempre lo es para los varones

122 [NT] Otra cosa sería “terrible”, que eso falte le privaría del goce intenso que conlleva

123 [NT] No es posible que las personas que son importantes para él no disfruten de un genital como el suyo, y si esto fuera así sería porque lo han perdido o se lo han quitado de alguna manera enigmática. Su narcisismo no podría tolerarlo.

124 [Nota agregada en 1920: ] También podemos hablar de un complejo de castración en las mujeres. Tanto los niños como las niñas forman la teoría de que también la mujer tuvo originariamente un pene que perdió porque se lo cortaron [por castración]. En el individuo de sexo masculino, la convicción finalmente adquirida de que la mujer no tiene ningún pene deja a menudo como secuela un permanente menosprecio por el otro sexo.

125 [NT] Estas ideas sin duda acordes con la desvalorización de la mujer en tiempos de Freud pueden ser cuestionadas. El mismo Freud desde su artículo de 1923 sobre “La organización genital infantil” lo hace. Véase nuestra traducción de este último articulo en la web: www.auladepsicoanalisis.com “Textos – Freud”

126 [NT] Un hacer algo sucio juntos que puede ser imaginado, de acuerdo con sus conocimientos infantiles.

127 [NT] El niño ya no puede fiarse más de los mayores que le ocultan cosas fundamentales y le engañan, se vuelve desconfiado.

128 [NT] También esta sección se incluyó por primera vez en 1915.

129 [NT] Que eso sea lo normal estadísticamente no impide su cuestionamiento. En todo caso esta idea participa de un naturalismo o un biologismo cuestionables y todavía dominantes en cierta manera en Freud.

130 [NT] Así pues en contraposición a la vida sexual infantil la sexualidad adulta es aloerótica, sus pulsiones parciales están más o menos integradas en la consecución de placer que se traduce en una excitación de la zona genital cada vez más intensa que conducirá a la explosión del orgasmo, a través del cual se liberará la tensión sexual acumulada o libido en una experiencia de placer intenso que conllevará la satisfacción de la pulsión sexual.

131 [Nota agregada en 1920: ] Sobre los restos de esta fase en personas neuróticas adultas, véase el ensayo de ABRAHAM, K. (1916), “Untersuchungen über die früheste prägenitale Entwicklungsstufe der Libido”, Int. Z.. ärztl. Psychoanal., 4, p. 71. [En castellano: “La primera etapa pregenital de la libido”, en Psicoanálisis clínico, Bs. Aires, Hormé, cap. 12, p. 189; asimismo en K. ABRAHAM, Obras completas, RBA Eds. Biblioteca básica de psicoanálisis, cap. , p. ]

[Agregado en 1924: ] En otro de sus trabajos ABRAHAM, K. (1924), Versuch einer Entwicklungsgeschichte der Libido, Leipzig, Viena y Zurich. [Trad. cast. Un breve estudio de la evolución de la libido, considerada a la luz de los trastornos mentales, en Psicoanálisis clínico, Bs. Aires, Hormé, cap. 26, p. 319; asimismo en K. ABRAHAM, Obras completas, op. cit., ], este mismo autor descompuso tanto esta fase oral como la posterior fase sádico-anal en dos subdivisiones, caracterizadas por una diferente conducta hacia el objeto.



132 [NT] El prejuicio naturalista y biologista de Freud, así como su ideal de apoyar su doctrina en las ciencias naturales se pone de nuevo aquí en evidencia, digamos que parecería que el individuo adulto debe ser capaz de sacrificar o en todo caso limitar su placer sexual a un fin superior: la reproducción de la especie. No queda claro que el deseo sexual estaría vinculado en primera instancia a la obtención de placer, y lo que está en juego son las condiciones sexuales tanto del sujeto como del objeto para la satisfacción del mismo; podemos suponer que el ideal sería que estas condiciones fueran óptimas en cuanto a la satisfacción posible.

133 [NT] Este término es sin duda problemático, como ha demostrado la obra de Canguilhem y de otros autores, pues definir algo como normal comporta como condición previa definir qué entendemos por normal: ¿lo más frecuente estadísticamente? ¿lo que se atiene a las normas? ¿lo definido como sano o saludable por contraposición a lo patológico, en relación con unos criterios tal vez cuestionables? ¿cómo definimos lo sano o saludable? ¿Al hablar de salud mental acaso no es fácil caer en la ideología?

134 [Nota agregada en 1924: ] Posteriormente [FREUD, S. (1923e), “La organización genital infantil”, AE., XIX, p. ] he modificado esta descripción, intercalando, tras las dos organizaciones pregenitales en el desarrollo del niño, una tercera fase; que ya podemos denominar genital, pues muestra una preocupación dominante por los genitales, un objeto sexual y cierto grado de convergencia de los anhelos sexuales sobre este objeto, pero se diferencia en un punto esencial de la organización definitiva propia de la madurez sexual [adulta]. En efecto, sólo reconoce una clase de genitales, los masculinos, a los que se les da un valor exagerado. Por eso he llamado a esta fase, estadio de organización fálico o fase fálica. Según Abraham (1924), su modelo biológico sería la disposición genital indiferenciada del embrión, de la misma clase para ambos sexos [antes de que entren en acción las hormonas sexuales derivadas del genoma].

135 [NT] Estas dos corrientes fueron detenidamente examinadas por Freud en su artículo (1912d): “Sobre la más generalizada degradación de la vida amorosa”, en AE., XI, p.

136 [NT] Respecto a las fuentes directas, prácticamente está dicho todo lo que Freud puede decir en este momento en las secciones 2 y 4 especialmente al hablar de las manifestaciones sexuales masturbatorias y entre las fuentes indirectas, Freud aísla las que vienen a continuación en el texto.

137 [NT] Se trata de excitaciones pasivas de carácter rítmico, desde la acción de mecer al bebé hasta otras de orden mecánico, todos los tiovivos, columpios, cochecitos, trenes, etc., y otras atracciones que podemos encontrar en ferias y parques temáticos. Caben muy bien asimismo aquí la atracción por los viajes y el movimiento que implican.

138 [NT] Hoy en día naturalmente esto podría aplicarse a otros medios de transporte más sofisticados que en tiempos de Freud, el avión sin ir más lejos.

139 [NT] Se refiere al estímulo placentero que proporcionan las actividades gimnásticas o deportivas en general. Se trata de estímulos que actúan sobre el sistema músculo-esquelético.

140 [Nota agregada en 1910: ] El análisis de casos de perturbación de la marcha y de agorafobia no deja dudas sobre la naturaleza sexual del placer del movimiento. Como es sabido, la educación moderna se sirve en gran medida del deporte para apartar a los jóvenes de la actividad sexual; más correcto sería decir que sustituye en ellos el goce sexual por el placer del movimiento y circunscribe la práctica sexual a uno de sus componentes autoeróticos.

141 [NT] Los sentimientos, los afectos y las emociones, todo sentimiento, afecto o emoción, junto con su carácter placentero o displacentero puede producir excitación sexual.

142 [Nota agregada en 1924: ] Aquí me refiero a lo que se conoce como masoquismo “erógeno”.

143 [NT] Vinculado con esa fuente está la noción de sublimación. En el caso de la sublimación, el fin sexual se transforma en actividad aparentemente “no sexual”. La base de uno de los elementos explicativos de la sublimación es que si las actividades más diversas pueden ser sublimaciones de la sexualidad es porque precisamente en sus orígenes esas actividades pueden, a la inversa, dar nacimiento a la excitación sexual.

144 [NT] Nebenwirkung, es el que en realidad define el apuntalamiento en su doble movimiento: de apoyo, y después de separación, de desviación.

145 [NT] Estamos ante la idea de que múltiples causas de diversa naturaleza pueden contribuir de forma marginal a la sexualidad, al desencadenamiento de procesos sexuales.

146 [Nota agregada en 1920:] He aquí una consecuencia inevitable de las puntualizaciones hechas en el texto: es preciso atribuir a todo individuo un erotismo oral, anal, uretral, etc., y la comprobación de los complejos anímicos correspondientes no implica juicio alguno sobre anormalidad o neurosis. Las diferencias que separan lo normal de lo anormal sólo pueden residir en las intensidades relativas de los componentes singulares de la pulsión sexual y en el uso que reciben en el curso del desarrollo.

[NT] Y sobre todo podríamos decir la medida en que las mismas son perturbadoras o egodistónicas para el sujeto o para terceros, apareciendo en definitiva como causa de sufrimiento evitable.



147 [NT] Acerca de esta cuestión véase el artículo de FREUD, S. (1910i), “La perturbación psicógena de la visión según el psicoanálisis”, en AE., XI, p.

148 [NT] En una carta que Abraham le escribió a Freud el 14 de mayo de 1911 le solicitaba una breve aclaración sobre este párrafo. Freud le respondió el 18 de mayo lo siguiente: «El pasaje de Teoría sexual forzosamente debía resultar ambiguo porque tras él no había ninguna idea clara, sólo una construcción. Hay caminos, de naturaleza desconocida, a través de los cuales los procesos sexuales ejercen un efecto sobre la digestión, la hematopoyesis, etc. Las influencias perturbadoras provenientes de la sexualidad recorren estos caminos, y entonces, normalmente, es probable que también lo hagan los aflujos benéficos o útiles de algún otro tipo» [FREUD, S. (1965a), Correspondencia con K. Abraham.]

149 [NT] El objeto de la sexualidad infantil es predominantemente autoerótico: es decir una parte del cuerpo propio, o si es aloerótico: se trata de objetos de goce limitado o prohibido, que forman parte de la constelación familiar o entorno inmediato en el que se despliega el falicismo, con su secuela de angustia de castración y envidia fálica. En esta organización genital infantil predomina la existencia de un sólo órgano sexual: el falo, que gobierna el despliegue de la sexualidad infantil. Por el contrario, el objeto de la sexualidad adulta en fundamentalmente aloerótico, es decir un objeto ajeno al sujeto o exterior y que ya no forma parte de la constelación familiar y con el que se puede gozar de manera completa; por otra parte, se reconoce la existencia de dos órganos sexuales genitales: los masculinos: el pene y los testículos, y los femeninos: aquellos que conforman la vulva y la vagina. La sexualidad adulta no opone lo “fálico” a lo “castrado”, vinculado a un solo órgano sexual: el falo, sino que opone lo masculino a lo femenino, vinculado a la diferencia de los sexos y las relaciones entre estos.

150 [NT] Aquí puede observarse el prejuicio ideológico de Freud que es el que dificulta su comprensión. Por otra parte ese prejuicio se hallaba muy arraigado en tanto aún no se había producido con todas sus consecuencias el movimiento de liberación de la mujer como sujeto de deseo, el prejuicio ideológico naturalista o biologista continuaba dificultando una comprensión menos prejuiciosa de la sexualidad del hombre y de la mujer.

151 [NT] Podemos ver aquí la concepción freudiana dominada por el evolucionismo.

152 [NT] Aquí también el lenguaje freudiano trasluce sus prejuicios machistas y naturalistas, insistiendo en la sexualidad puesta al servicio de la reproducción, confundiendo así la función reproductora con la función sexual propiamente dicha. La reproducción no es tanto el fin generalmente perseguido por la actividad sexual adulta como un subproducto más o menos aceptado de la misma. El fin es la obtención de placer sexual y de ahí el uso de medios anticonceptivos para evitar un fin no deseado, la reproducción que puede ser concomitante.

153 [NT] Para una ampliación actualizada de estos cambios vinculados a la excitación sexual y a su liberación véase el libro de MASTERS y JONSON, Respuesta sexual humana, Ed. Intermédica.

154 [NT] Sobre todo si esta tensión no está asociada a la promesa de su relajamiento suficientemente placentero, en cuyo caso incluso puede buscarse incrementar esta tensión a la espera de un mayor grado de placer final, por ejemplo la intensidad del orgasmo.

155 [NT] Freud distingue pues entre dos tipos de placeres: el placer final o de satisfacción, que es relajación completa, dentro de una especie de visión un tanto idealizada del acto sexual; y el placer preliminar, ligado con la tensión y que, no obstante ofrece en cada uno de los momentos del acto sexual su cuota marginal de placer sin dejar de contribuir a crear una tensión mayor. Podría decirse que se trataría de aumentar la tensión sexual de tal manera que al ser más elevada la distensión el placer final derivado de la caída de tensión sea mayor.

En realidad podemos hablar de tres momentos en relación con la tensión sexual: 1) la acumulación de la misma derivada de la abstinencia o contención sexual y de la constitución sexual específica del sujeto [que determinará las condiciones y formas erógenas de satisfacción del mismo y que pueden variar a lo largo de la vida, aunque de forma voluntaria limitada, dado su condicionamiento inconsciente sobre el que el yo no tiene un dominio exhaustivo] durante la ausencia de actividad sexual; 2) su incremento o concentración en el placer preliminar, necesaria para una descarga adecuada de la misma; 3) su descarga propiamente dicha en el placer final o de satisfacción del orgasmo.



156 Véase mi estudio El chiste y su relación con lo inconsciente, aparecido en 1905 (AE., VIII). El “placer preliminar” obtenido por la técnica del chiste se emplea para acumular y liberar un placer mayor por la cancelación de la suspensión o inhibición interior que se produce en la narración del chiste.

157 [NT] Una lectura inadecuada de este párrafo puede ser decisiva para comprender la sexualidad tal como la formula Freud, digamos que la sexualidad infantil y cómo ha sido vivida por el sujeto determinará en principio su sexualidad adulta, tanto su carácter trastornante como su carácter satisfactorio. No se trata de que la sexualidad adulta tenga las mismas características que la sexualidad infantil o de que podamos hablar del carácter infantil de toda sexualidad. ¡No!, Freud distingue una organización genital infantil, gobernada por el falo, cuya represión o defensa engendrará la neurosis, la perversión o la psicosis; y una organización genital adulta, con el reconocimiento de dos sexos.

158 Es por demás instructivo que la lengua alemana tome en cuenta, en la acepción de la palabra “Lust”, el papel de las excitaciones sexuales preliminares, mencionado en el texto, que simultáneamente ofrecen una cuota de satisfacción y contribuyen a la tensión sexual. “Lust” tiene un doble sentido o significado, y designa tanto la sensación de la tensión sexual (“Ich habe Lust” : “Me gustaría”, “Tengo ganas de”), [que podemos vincular al placer previo o preliminar] como la de la satisfacción, [vinculada al placer final, por ejemplo al orgasmo que elimina esa tensión acumulada, la descarga efectivamente.]

159 [NT] Excepto el último párrafo, esta sección data en su totalidad de 1915, y se basa en gran medida en la aportación de FREUD, S. (1914c) en “Para introducir el narcisismo”.

160 [NT] Es apenas necesario explicar que aquí y como en otros lugares que al hablar de la libido que se concentra sobre los “objetos”, que se retira de los “objetos”, etc., Freud tiene en cuenta las representaciones (Vorstellungen) mentales de los objetos y no, por supuesto, a los objetos del mundo externo como tales, de ahí que hablemos de objetalidad y no de objetividad de esos objetos, coloreados, por así decirlo por el deseo del sujeto y por sus condiciones simbólicas.

161 [Nota agregada en 1924: ] Esta restricción ha perdido su anterior validez desde que se han vuelto en buena medida accesibles al psicoanálisis otras neurosis además de las “neurosis de transferencia”. [No resulta claro a qué se refiere Freud]

162 [NT] En el fondo pues la libido de objeto sería libido narcisista extendida a los objetos, o mejor dicho a las representaciones de objetos.

163 [NT] Este último párrafo fue agregado en 1920.

164 [Nota agregada en 1915: ] Es indispensable dejar claro aquí que los conceptos de “masculino” y “femenino”, que tan unívocos parecen a la opinión corriente, científicamente se cuentan entre los más confusos y equívocos. Para un mejor esclarecimiento podemos descomponerlos al menos en tres direcciones. Se los emplea en el sentido de: 1) actividad y pasividad, o 2) en sentido biológico [vinculados al sexo biológico: macho y hembra], o 3) en el sociológico [es la idea actual de género, como comportamiento propio de los hombres o de las mujeres]. 1) El primero de estos tres significados es el esencial, y el que casi siempre se aplica en psicoanálisis. A eso se debe que en el texto la libido se defina como activa, pues la pulsión lo es siempre [el verbo correspondiente se expresa en voz activa: chupar, mear, cagar, follar, etc.], aun en los casos en que se ha puesto una meta pasiva [el verbo correspondiente se expresaría en voz activa con fin pasivo: hacerse chupar, mear, follar, etc.]. 2) El segundo significado, el biológico, es el que admite la más clara definición. Aquí masculino y femenino se caracterizan por la presencia del semen o del óvulo, respectivamente, y por las funciones que de estos se derivan, [es decir todo lo que conforma los caracteres biológicos, anatómicos y fisiológicos propios de cada uno de los sexos]. La actividad y sus exteriorizaciones colaterales (mayor desarrollo muscular, agresividad [?], mayor intensidad de la libido [?] [responden a la biología o a la represión cultural?]) suelen, en general, ir enlazados con la virilidad biológica; pero no es un enlace necesario, pues existen especies animales en las que estas propiedades corresponden más bien a la hembra. 3) El tercer significado, el sociológico, cobra contenido por la observación de la conducta de los individuos masculinos y femeninos existentes en la realidad. Esta observación muestra que en el caso de los seres humanos no hallamos una virilidad o una feminidad puras en sentido psicológico ni en sentido biológico. Más bien, todo individuo concreto exhibe una mezcla de su carácter sexual biológico con rasgos biológicos del otro sexo, así como una unión de actividad y pasividad, tanto en la medida en que estos rasgos de carácter psíquico dependen de los biológicos, cuanto en la medida en que son independientes de ellos.



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