Tratamiento informativo y aplicación de las recomendaciones sobre violencia de género en la prensa española



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Grado en Comunicación y Ciencias de la Información
Tratamiento informativo y aplicación de las recomendaciones sobre violencia de género en la prensa española: periodo 2012-17

Olga Blasco Alfonso

Grado en Comunicación: Trabajo final de Grado

Fecha: 21 de junio 2017

Tutor: Isabel María Llanos López

I N D I C E



Introducción ..................................................................................................... 6

1. Objetivos ………………………………………………………………… 8



2. Marco teórico y conceptual: antecedentes y estado actual .……………... 9

2.1.Antecedentes: Siglo XX ……………………………………………. 9

2.2.Ley de Violencia de Género: Siglo XXI……………………………..16






3.Metodología…………………………………………..…………………...19

4.Desarrollo del trabajo ……………………………………………............. 24

4.1 Análisis en medios…………………………………………………...24

5. Manuales de estilo………………………………………………………..46






6. Resultados y conclusiones ………………………………….…………...52

7. Referencias bibliográficas……………………………………………….56

ANEXOS


Entrevistas. …………………………..……………….…….………………61


Resumen:

A pesar de los esfuerzos de los medios en denunciar y mostrar la violencia de género contra las mujeres, la mayor parte de la cobertura continúa ofreciendo de ellas imágenes estereotipadas y predecibles.

En esta investigación se han recopilado las estrategias que se han propuesto desde diferentes plataformas, colegios profesionales, entidades públicas o privadas acerca de cómo se debería enfocar la violencia machista en los medios de comunicación.

Además, se desarrolla un análisis de una serie de artículos publicados en los medios de comunicación durante los últimos cinco años y se estudia en qué medida se ajustan a los parámetros recomendados.

Así mismo, basándonos en las guías y recomendaciones de tratamiento informativo existentes al respecto, se centra el foco de atención en los códigos deontológicos y manuales de estilo para los diferentes medios, y se trata de averiguar qué es lo que falla para que no se estén llevando a la práctica.

Palabras clave: violencia de género, violencia machista, medios de comunicación, manual de estilo, género, mujer, machismo, patriarcado.

Abstract:

Despite media efforts to expose and portray gender-based violence against women, most of the coverage continues providing stereotypical and predictable images of women.

This research has compiled strategies which have been proposed from different platforms, professional colleges, public or private entities about how to approach sexist violence in the media.
In addition, an analysis of a series of articles published in the media during the last five years is carried out and the extent to which they conform to the recommended parameters is studied.
Likewise, based on the existing guidelines and informational treatment recommendations, the focus is on the codes of ethics and manuals of style for the different media, trying to figure out what is wrong and why they are not being put into practice.
Keywords:
Gender violence, media, manual style, gender, woman, maleness, patriarchy.

Introducción

Casi mil mujeres han sido asesinadas en España por hombres en la última década1.La misma cifra de muertes por la banda terrorista ETA durante sus cincuenta años de vida2. La violencia de género constituye uno de los problemas más graves del país, sin embargo esta evidencia no es asumida en toda su envergadura por la sociedad actual. Cuando un hombre asesina a su mujer se trata en los medios como “un caso más de violencia” o “un nuevo caso” sin ser conscientes de la importancia de este problema. Los medios de comunicación españoles, como señala Calleja (2015), no han encontrado el relato adecuado para contar el terror que sufren las mujeres.

Este trabajo pretende recopilar las estrategias que los diferentes agentes sociales han propuesto para ofrecer el tratamiento informativo adecuado y exhaustivo que merece con el fin crear un relato acorde a la gravedad del problema. El proyecto pretender fomentar la reflexión ante una situación estanca y desde el análisis del enfoque actual postular estrategias de cambio para que tanto los medios como los gobiernos, estados, sociedades y ciudadanos traten a hombres y mujeres en las mismas condiciones de igualdad.

En la primera parte se observará el momento actual y para ello se van a utilizar las gafas de género3 con las que se analizará la realidad sin distorsión. La violencia machista habla de la falta de libertad y del miedo en que viven decenas de miles de mujeres.

Se van a analizar varios ejemplos de noticias aparecidas en prensa española a lo largo de este último lustro para comprobar si se ajustan o no a los parámetros recomendados. Se han recopilado diferentes artículos publicados en las principales cabeceras españolas, todos ellos periódicos generalistas de tirada nacional como El País, El Mundo, ABC, La Razón, La Vanguardia y Heraldo. Periódicos que por su capacidad de difusión llegan a un gran número de personas. La mayoría de estos periódicos reflejan una línea editorial determinada y conocida por el público. Por ello, darán a la información un enfoque particular con el fin de influir en el lector independientemente de la línea editorial que representan. Los medios de comunicación tienen una responsabilidad social, la relevancia que otorgan a cada noticia, el contexto y el lenguaje que utilizan pueden influir de forma directa en la opinión del público. Por este motivo es especialmente importante el tratamiento de las informaciones sobre la violencia de género.

Por último se analizará el grado de responsabilidad que tienen los medios respecto al uso del lenguaje no estigmatizante o victimario, de seleccionar las imágenes que mejor informen y recoger los testimonios sólo de personas expertas que eviten lo morboso, frívolo y sensacionalista además de no informar sobre los crímenes machistas como si fueran sucesos.

Este trabajo quiere recopilar las herramientas para informar de manera rigurosa y proporcionada sobre la violencia que sufren las mujeres y conocer por qué en la actualidad no se realiza un tratamiento adecuado. El estudio tiene interés por su importancia como herramienta de análisis sobre los fallos de la implementación de un sistema comunicativo adaptado a las demandas sociales y a la equidad de género que debe caracterizar a la sociedad contemporánea en el contexto global. La violencia de género tiene numerosas consecuencias sociales y es una realidad presente en todo tipo de sociedades incluso en las más modernas como las europeas.
Objetivo general

- Probar que, tras las recomendaciones acerca del tratamiento


informativo de la violencia de género en los medios respaldadas por el compromiso de los manuales de estilo, éste no se realiza de forma adecuada.
Objetivos específicos:

-Identificar las estrategias que los diferentes agentes sociales promueven para enfocar de forma correcta la violencia de género en los medios de comunicación.

- Evaluar los diferentes factores que influyen en que los medios de
comunicación no se perciba la dimensión de la violencia de género.

- Comprobar si  buena parte de los medios construye un relato


acorde a la gravedad del problema.

- Demostrar, a través del análisis de diferentes noticias, que


existen informaciones de medios de comunicación que contribuyen al mantenimiento de roles y estereotipos.

- Demostrar las formas encubiertas de violencia contra las mujeres en el tratamiento de las informaciones vinculadas a la violencia de género en los medios de comunicación.



Marco teórico

1. Violencia contra las mujeres. Siglo XX

“Homo omniumrerum mensura est”. Esta cita latina perteneciente a Protágoras significa “el hombre es la medida de todas las cosas”. Para autores, como Enrique Stola, la frase es “casi una bandera con original adaptación machista en el discurso patriarcal de Occidente”4. La Real Academia Española describe patriarcado como una "organización social primitiva en que la autoridad es ejercida por un varón jefe de cada familia, extendiéndose este poder a los parientes aun lejanos de un mismo linaje"5. En este sentido el patriarcado recrea estereotipos sociales donde no existe la igualdad entre hombres y mujeres, ya que la consideración social de los varones es mayor. La superioridad y el poder en todos los aspectos de la vida es asignada al hombre.

En ese sentido, Stola afirma que los hombres desde la antigüedad han aprendido que en la sociedad existen millones de mujeres a las que pueden acceder y dominar con solo decidirlo. Bajo este prisma señala que las mujeres se han acostumbrado a recibir niveles de violencia que no registran como tal y los hombres en general han sido entrenados para ejercerlos. En la actualidad diversos países han promulgado la igualdad de la mujer en todos los campos. Varias son las normas internacionales que asientan las bases para proclamar el principio de igualdad y no discriminación por razón de sexo. Numerosas instituciones han luchado por la igualdad entre mujeres y hombres como aparece reflejado en diferentes tratados:

La Declaración Universal de Derechos Humanos, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, contiene una declaración genérica de igualdad, sin distinción de sexo.

Europa se suma dos años más tarde, 4 de noviembre de 1950, con el Convenio Europeo para la protección de los derechos humanos y de las libertades fundamentales que proclama el principio de igualdad en el goce de los derechos y libertades reconocidas, sin distinción por razón de sexo.

El Tratado Constitutivo de la Comunidad Económica Europea, de 25 de marzo de 1957, en su artículo 119 aborda explícitamente "la igualdad de retribución entre trabajadores masculinos y femeninos para un mismo trabajo"

La Convención sobre eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres organizada por Naciones Unidas de 1979 define la discriminación contra las mujeres como: "toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por las mujeres, con independencia de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y de la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas políticas, económicas, sociales, cultural y civil o en cualquier otra esfera".

En España, el principio de igualdad se recoge en el artículo 14 de la Constitución6 Española de 1978, “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”

La Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer7 de las Naciones Unidas de 1994 redactó una definición que se ha convertido en marco de conceptual de referencia a escala internacional, “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada” (artículo 1).

En palabras de Esperanza Boch8 sobre Noellen Heyzer (2000) esta Declaración marcó un hito histórico en el fenómeno de la violencia contra las mujeres ya que:


a.-Sitúa la violencia contra las mujeres en el marco de los Derechos Humanos, expresando de manera clara y concisa que los derechos de las mujeres son derechos humanos, que deben ser protegidos, y que

las diferentes formas violencia contra las mujeres son una transgresión de éstos.


b.-Profundiza en el concepto de violencia contra las mujeres, incluyendo las diversas formas en que puede ejercerse: física, psicológica o sexual.
c.-Destaca que se trata de un tipo de violencia que se fundamenta en el género, el simple hecho de ser mujer se considera un factor de riesgo para padecerla.
Esta declaración tuvo gran repercusión a nivel internacional ya que fue el primer mecanismo encargado de tratar de forma explícita la violencia contra las mujeres. En ella se admite que históricamente la violencia contra la mujer ha constituido un modelo de organización social en el hombre ha ostentado la superioridad y ha discriminado a la mujer. Reconociendo la urgente necesidad por parte de la Asamblea General en erradicar cualquier tipo de dominación por parte del hombre y con el fin de proclamar el reconocimiento de los derechos de las mujeres en materia de igualdad, se establece el marco para la acción nacional e internacional que velará por la dignidad de todos los seres humanos. Esta declaración sirvió para garantizar los derechos humanos de las mujeres.
La violación de los derechos de la mujer no es un tema nuevo. Siempre ha existido y hasta hace poco tiempo se trataba de una conducta socialmente aceptada y perteneciente al ámbito privado. La violencia contra las mujeres deja de ser un problema personal y pasa a convertirse en un problema social9. De una cuestión privada o perteneciente a la intimidad pasa a la esfera pública. Este cambio ha sido provocado en buena parte por las actuaciones tanto de organizaciones como de movimientos de mujeres a lo largo del mundo. Los primeros estudios consideraban la violencia como producto de un entorno privado y se entendía como una situación particular o íntima de una persona con factores desencadenantes como estrés, paro, o drogas. A principios de los noventa no se consideraba que existía un problema social de violencia de género sino determinados problemas originados por algunos hombres en circunstancias muy concretas. En la actualidad y tras su tratamiento como problema social se entiende de forma diferente. Para buscar el origen de la violencia es necesario conocer las relaciones estructurales profundamente arraigadas en la sociedad que están basadas en la discriminación y desigualdad entre el hombre y la mujer. Los mecanismos que han perpetuado la violencia sobre la mujer pasan por la legitimación social y subordinación de un determinado grupo social sobre otro. No sólo es un problema que afecta a las mujeres víctimas de violencia de género sino que todas las personas tienen responsabilidad.

La violencia contra las mujeres también se trata como un problema de salud. En 1996 la Organización Mundial de la Salud reconoció la violencia contra las mujeres como problema de salud público debido a las graves consecuencias que tenía para la salud y para el sistema sanitario.


La posición de género (femenino o masculino) es uno de los ejes cruciales por donde discurren las desigualdades de poder y la familia, uno de los ámbitos en que se manifiesta. Los procesos de socialización de la cultura han legitimado la creencia en la posición superior del hombre: el poder personal y la autoafirmación en posesión de la razón y la fuerza del hombre y la definición de la mujer como inferior a su servicio. (Palabras para la Igualdad. Biblioteca Básica Vecinal).

Estos roles se trasmiten por los agentes socializadores como la familia, escuela, la religión, TV, internet., etc. así como a través del lenguaje que usamos. Los roles asignados tradicionalmente a los hombres y a las mujeres no son igualitarios, sino que confieren distinto valor y poder a unos respecto a otros. Así, el mantenimiento económico de la familia o representación social y política se asocian al rol masculino, y las labores de cuidado de las personas y del hogar, al rol femenino (Viveros, 2011).

Este tópico se manifiesta en todo tipo de soportes culturales: libros de texto, exposiciones museísticas, revistas de divulgación, anuncios de televisión, dibujos animados, películas, etc. que no escatiman esfuerzos en representar al hombre como sujeto histórico activo, a menudo monopolizando la totalidad de la experiencia humana, y a las mujeres como objetos pasivos (Querol, 2005- Moser, 1993).

La violencia contra las mujeres adopta diferentes formas y afecta en todas sus dimensiones: física, social, psicológica, sexual biológica o económica. Para Heyzer (2000) la violencia de género se pude dar desde diferentes contextos. Se pueden clasificar según el contexto en el que se produce la violencia.

Contextos de la violencia de género:

Doméstica

Noviazgo, pareja

Sociedad

Agresiones sexuales, tráfico mujeres

Ámbito laboral

Acoso sexual, bullying.

Institucional

Física o emocional.

Conflictos armados

Todo tipo o condición

Cultural

Mutilación genital, ácido..

Medios de comunicación

Explícita o implícita.

Elaboración propia. Fuente Heyzer, 2000.

Este trabajo se va a detener en el tratamiento informativo de la violencia de género en los medios de comunicación (prensa) y desde esa perspectiva comprobar si los medios de España tratan de forma ética y deontológica estas informaciones, o contribuyen al mantenimiento de estereotipos sexistas. Según Heyzer (2000) los medios de comunicación diferencian por un lado, entre violencia explícita como pornografía, violencia física, representaciones de violaciones o de esclavitud sexual y utilización de mujeres/niñas como objetos sexuales. Por otro lado, violencia implícita como estereotipos sexistas tales como imagen de la mujer como objeto sexual, ama de casa, o “estándar de belleza inalcanzable”.


Tal y como señala Miguel Lorente, Delegado del Gobierno para la Violencia de Género en el Ministerio de Igualdad, “los medios de comunicación tienen una responsabilidad esencial en la potenciación realizar cambios y en la consolidación de nuevas referencias que a través del reconocimiento permitan levantar nuevas identidades para hombres y mujeres. Y ello pasa en primera instancia por una aproximación profesional a las noticias sobre violencia de género para romper con las referencias que vienen a justificarla como parte de una anormalidad irreal, y para presentar los casos como piezas de todo un engranaje que cobra sentido a través de su perpetuación”(Lorente, 2009).
Uno de los eslabones con mayor responsabilidad es el que se atribuye a los medios de comunicación. La violencia de género necesita de los medios para que se trate este problema desde un enfoque adecuado con el fin de recuperar el valor del periodismo como servicio a la ciudadanía.

Los medios de comunicación son una parte fundamental de la imagen que la sociedad tiene de hombres y mujeres. Para autoras como Martínez (2009), resulta evidente el papel de los medios y en especial de la televisión como instrumentos para incidir en las acciones y actitudes de los ciudadanos y en la formación de sus valores y creencias.

Las personas dedican varias horas a consumir información y es través de los medios donde se trasmiten valores que pueden ser positivos (en igualdad) o como transmisores de imágenes estereotipadas. El compromiso de la lucha contra la violencia de género en los medios de comunicación ha sido una seña de identidad en las políticas modernas tal y como lo refleja la Ley Orgánica de 2004. Desde ese momento se contribuye a dar visibilidad a los casos de violencia de género y a la presencia igualitaria de hombres y mujeres en los medios, con el objetivo de equilibrar la imagen que a día de hoy presentan los medios de comunicación.

Nuñez (2009) en su artículo recoge como se ha propagado la idea de “lo que aparece en la televisión es la verdad, lo que cuenta es la realidad y si no se habla de algo es que no existe”. Señala que buena parte de la población española considera que el maltrato existe desde que se contó en la televisión. Cabe recordar aquí el caso Ana Orantes (1997). El programa de Inma de la cadena Canal Sur fue testigo de la primera declaración pública de malos tratos.

Dos semanas más tarde su ex marido cumple con sus amenazas y asesina a la mujer. La ciudadanía quedó impactada con su testimonio. Aquella confesión sacó a la luz un problema que hasta el momento había estado oculto. La fuerte presión social puso en el punto de mira de la agenda mediática un grave problema hasta entonces ninguneado, la violencia machista.
Un año más tarde, en 1998 el Instituto de la Mujer llevó a cabo la iniciativa publicitaria de emitir por primera vez un anuncio que llevaba por lema “Siempre se puede volver a empezar10 Se trataba de la primera campaña del Instituto de la Mujer contra los malos tratos y la violencia machista. En ese momento se empezaba a divulgar de forma sistemática publicidad para sensibilizar sobre la violencia que sufren las mujeres, con el impulso de los primeros planes institucionales contra la violencia. (Fernández, 2015).

Las primeras campañas difundieron información sobre los recursos disponibles para conseguir protección física, jurídica y social. El

resultado fue el aumento del número de denuncias que se fue reflejando

estadísticamente año tras año como se ve a continuación.



PRIMERAS DENUNCIAS

1997

1998

1999

2000

2001

2002

2003

17.488

19.535

21.680

22.397

24.158

43.313

50.088

En la actualidad el número de denuncias ha aumentado hasta llegar a triplicarse como se observa en la siguiente tabla.


DENUNCIAS ACTUALIDAD

2009

2010

2011

2012

2013

2014

2015

2016

135.340

134.105

134.002

128.543

124.894

126.742

129.123

142.893

Elaboración propia

Fuente: Instituto de la mujer a partir de datos facilitados por el Ministerio de Interior.


La muerte de Ana Orantes marcó un antes y un después en la lucha contra la violencia de género y en el compromiso de los medios. Sirvió para marcar las bases de una reforma legislativa que culminó con lo que sería la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.

En la encuesta del CIS de mayo de 2017 relativa a la percepción de los principales problemas de España la violencia contra la mujer se sitúa en los últimos puestos. Trece años después de la Ley Integral, la ciudadanía no considera a la violencia de género como uno de los problemas más graves del país.



1.2 Ley Orgánica de Violencia de Género. Siglo XXI
Los medios de comunicación demostraron que pueden acompañar el cambio cuando se hacen eco de las demandas sociales. Era la primera vez que una mujer víctima de la violencia machista se convertía en pieza clave de las reformas sociales y judiciales. (Caso Ana Orante)

La Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género (en adelante Ley Integral) se establece como punto de partida para entender la obligación de los poderes públicos de remover los obstáculos que impidan erradicar la violencia contra la mujer dentro de las relaciones de afectividad, a través de la potente herramienta de prevención y transformación social que suponen los medios de comunicación (Martínez, 2009). Según el artículo 1 de la Ley Integral11publicada en el BOE tiene como objeto:

1. “Actuar contra la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia.”

2. “Por esta ley se establecen medidas de protección integral cuya finalidad es prevenir, sancionar y erradicar esta violencia y prestar asistencia a las mujeres, a sus hijos menores y a los menores sujetos a su tutela, o guarda y custodia, víctimas de esta violencia.”

3. “La violencia de género a que se refiere la presente Ley comprende todo acto de violencia física y psicológica, incluidas las agresiones a la libertad sexual, las amenazas, las coacciones o la privación arbitraria de libertad.”

La aprobación de la Ley Integral del 8 de octubre de 2004 sirvió para dar apoyo a una norma que estaba destinada a combatir esta pandemia 12social. La legislación española daba un gran paso en materia de igualdad con el compromiso de esta Ley ya que la violencia de género pasó a considerarse un asunto transversal que afecta a todos los estamentos y estaba presente en todas las sociedades incluso en las más modernas. Con respecto a los medios de comunicación impulsó cambios de gran envergadura como el establecimiento de medidas contra la publicidad implícita en los medios. En concreto en los artículos 13 y 14 se fija el tratamiento adecuado de la imagen de la mujer en los medios de comunicación en cuanto a la “erradicación de conductas favorecedoras de situaciones de desigualdad de las mujeres en todos los medios de comunicación social”.

Un nuevo avance en materia de igualdad y no discriminación llegaría con la aprobación de la Ley Orgánica del 22 de marzo de 2007 (Ley Orgánica 3/2007 13 ) para la igualdad efectiva entre hombres y mujeres. Esta norma establecía entre sus líneas de actuación las directrices generales en cuanto a los medios de comunicación que quedaron fijados en el título 3, Igualdad y medios de comunicación:

“Los medios de comunicación públicos deben velar por la transmisión de una imagen igualitaria y que elimine estereotipos de género además de promover el principio de igualdad en la sociedad y promover el conocimiento y la difusión del principio de igualdad entre mujeres y hombres”

La regulación insta al cumplimiento del principio de igualdad para la erradicación de estereotipos de género. Asimismo distingue entre medios de titularidad pública y privada. En los primeros hace referencia a la transmisión de una imagen no discriminatoria ni sexista sino igualitaria y plural de mujeres y hombres con el objetivo de promover el conocimiento y la difusión del principio de igualdad.

En cuanto la igualdad en los medios de comunicación social de titularidad privada el artículo 39 establece que deben de respetar el principio de igualdad entre mujeres y hombres; para otro tipo de acciones las Administraciones Públicas deberán promover acuerdos de autorregulación: “las Administraciones públicas fomentarán que los medios de comunicación adopten códigos éticos, manuales de estilo y recomendaciones con el fin de contribuir al cumplimiento de la legislación en materia de igualdad entre mujeres y hombres”

En el mismo título III se tratan los  mecanismos de control de los supuestos de publicidad de contenido discriminatorio en los que las autoridades ( art. 40) deben velar por que los medios audiovisuales cumplan sus obligaciones y adopten las medidas que procedan, de acuerdo con su regulación, para asegurar un tratamiento de las mujeres conforme con los principios y valores constitucionales. La publicidad, si se considera ilícita obtendrá una conducta discriminatoria.

Las diferentes iniciativas que hacen referencia a una regulación específica en el tratamiento informativo en pos de la igualdad de sexos derechos garantizan un mayor control de las desigualdades en los medios de comunicación.

El informe anual del Observatorio contra la violencia de género indica que la sociedad española está comenzando a sentir que no es la violencia de género un problema personal o privado, sino que se trata de un problema social, que afecta a la sociedad entera ya que impide la construcción de un orden social justo e igualitario en el que se respeten los derechos humanos para todas y todos, sin exclusión.

Cada vez son las más los sectores de la sociedad los que se unen a la lucha contra la violencia de género como el sindicato Comisiones Obreras que en uno de sus manifiestos señalaba que para visibilizar la violencia y buscar un compromiso social había que “erradicar la discriminación y profundizar en la democracia, presupuestos jurídicos políticos que mejoran en cualquier país el desarrollo y la seguridad, permitirá avanzar en la erradicación de la violencia de género”14





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