Trastornos del comer


Voluntariedad en llevar una pauta de tratamiento 2



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1. Voluntariedad en llevar una pauta de tratamiento

2. Disciplina en las dietas, y con las hospitalizaciones si son necesarias

3. Control de peso en los objetivos proyectados

4. Hacer una vida social normal

5. Regularidad en las consultas individuales o familiares

6. Control médico

7. Fortalecer la personalidad.

8. Confianza en el entorno familiar

9. Confianza con su terapeuta

VER TAMBIÉN

La anorexia y la bulimia



"Mirarse a sí mismo con buenos ojos, aceptar lo que uno es y lo que tiene y decirse todos los dias frases amables, es la mejor medicina para la salud y el bienestar".

 

A modo de introducción



Ana es una chica de 17 años y desde hace dos años ha perdido muchísimo peso. Su familia disfruta de una posición económica privilegiada y ella tiene previsto ingresar el próximo año en la Pompeu Fabra para estudiar Derecho. Es hija única y practica muchos deportes, preferentemente tenis y esquí. Le gusta cuidar su forma y suele practicar jogging y aerobic a diario. Es inteligente y obtiene excelentes calificaciones en sus estudios. Todo perfecto a simple vista pero sus padres están muy preocupados porque la situación en la mesa a la hora de la comida llega a ser insoportable. Ana tiene su plato delante, toca y reparte la comida por él, a veces introduce algún bocado pero ha de marchar al baño inmediatamente y una vez allí, la escupe. En ocasiones, explican sus padres, esconde comida en una servilleta o inclusive se han encontrado restos de alimentos en su habitación. Todo comenzó hace unos 3 años cuando, por fin!! tuvo la regla e hizo el cambio. De bebé había estado algo regordita y con el cambio empezó a ver como su cuerpo se desarrollaba "bruscamente" y tuvo miedo de engordar demasiado. Así es que empezó a controlar su peso haciéndose una experta en los aportes calóricos de los alimentos. En un principio su madre la impulsó y animó con la dieta pero al poco tiempo se dio cuenta que en esa dieta apenas habían calorías y eso la empezó a preocupar pero Ana ya no podía parar puesto que seguía viéndose "gorda" y sentía verdadero pánico a aumentar de peso...

Luisa es una chica de 20 años, estudiante de Económicas. En su casa son 4 hermanos, los padres ambos trabajan y cada uno hace su vida independiente del otro, reuniéndose algunas veces todos a la hora de cenar. Luisa come separadamente del resto de la familia su dieta especial compuesta de hamburguesas y ensalada, porque suele tener problemas de peso. Hasta aquí todo normal pero hace unos meses han empezado a desaparecer de la despensa de su casa los alimentos con mayor aporte calórico, es decir, chocolates y dulces, y después de mucho interrogar a unos y a otros sin obtener ningún tipo de respuesta satisfactoria, la madre "sorprendió" a Luisa en uno de sus "voraces atracones" y eso la alarmó. Después de mantener una larga y dura discusión con Luisa, ésta le confió que no podía controlar esos impulsos que le hacían ceder a la tentación de esa "atractiva comida" pero que había obtenido la manera de poder comer lo que quisiera sin que su peso aumentara. Así es que como su madre descubrió que Luisa se provocaba el vómito cada vez que ingería esos alimentos "prohibidos". Lo siguiente fue la consulta con el médico...

¿Qué es un trastorno alimentario?

En las breves historias de Ana y Luisa hemos podido acercarnos a dos trastornos alimentarios muy distintos pero a la vez, complementarios, la anorexia y la bulimia. El término trastorno alimentario se refiere en general a trastornos psicológicos que comportan graves anormalidades en el comportamiento de ingesta; es decir, la base y fundamento de dichos trastornos se halla en la alteración psicológica. Entre ellos, los más conocidos son: la anorexia nerviosa y la bulimia. Se trata de trastornos graves que afectan a las mujeres mucho más que a los hombres y en preferencia en la etapa adolescente o preadulta. Suelen asociarse con psicopatología grave e interfieren en el funcionamiento normal de la vida social, de trabajo y de estudio. Deberíamos hacer hincapié en la distorsión que representan en el desarrollo personal de las jóvenes. La necesidad de dedicar todos los esfuerzos a la pérdida de peso aísla, crea dificultades, entorpece la adquisición de otros aprendizajes necesarios e interfiere, causando mucho malestar, en el desarrollo de la propia vida.



La anorexia nerviosa

Es un trastorno grave de la conducta alimentaria en la que la persona que la padece presenta un peso inferior al que sería de esperar por su edad, sexo y altura. El peso se pierde por ayunos o reducción extremada de la comida, pero casi el 50 por 100 de las personas que lo padecen usan también el vómito autoinducido, el abuso de laxantes y/o antidiuréticos y el ejercicio extenuante para perder peso.

Aparece en jóvenes adolescentes y es una enfermedad muy grave. La mortalidad que provoca es una de las mayores causadas por trastornos psicopatológicos. La proporción con respecto a los hombres es de 9:1. Su edad de inicio suele situarse en la primera adolescencia, hacia los 13 años, sin que ello implique que no pueda presentarse en personas mayores.

Los criterios diagnósticos son:



  • Rechazo a mantener el peso corporal por encima de un peso mínimo para su edad y talla; por ejemplo, pérdida de peso o mantenimiento de éste por debajo del 15 por 100 del esperado. En casos de crecimiento, fracaso en alcanzar el que le correspondería en un 155 inferior al esperado.

  • Miedo intenso a aumentar de peso o a engordar, a pesar de estar en infrapeso.

  • Alteración en la manera como se experimenta el peso corporal y la silueta. Influencia exagerada de la silueta o el peso en la autoevaluación, o negación de la seriedad de su bajo peso corporal actual.

  • En mujeres posmenárquicas ausencia de tres ciclos menstruales consecutivos (amenorrea). Se considera que una mujer tiene amenorrea si sus períodos únicamente ocurren tras la administración de hormonas (por ejemplo, estrógenos).

Consideramos 2 subtipos de anorexia nerviosa:

  1. Subtipo bulímico: Durante el período de anorexia, la persona presenta episodios recurrentes de sobreingesta.

  2. Subtipo restrictivo: Durante el período de anorexia, la persona no presenta episodios recurrentes de sobreingesta.

Bulimia nerviosa

Es un trastorno severo de la conducta alimentaria en la cual muchos individuos, casi siempre mujeres, presentan frecuentes episodios de voracidad, vomitan habitualmente o, más raramente, toman laxantes o diuréticos para prevenir el aumento de peso. El vómito es autoinducido y generalmente se produce cada día. La bulimia va acompañada de un miedo enfermizo a engordar.

La mayoría de las mujeres que presentan bulimia nerviosa tienen un peso normal, aunque también las hay obesas. Generalmente se presenta en mujeres más mayores que las que tienen anorexia. La media de edad de aparición está situada alrededor de los 17 años. Al ser un comportamiento secreto y no presentar una pérdida de peso tan acusada como la anorexia, suele pasar desapercibida durante mucho tiempo.

Los criterios diagnósticos son:



  • Episodios recurrentes de sobreingesta. Un episodio de sobreingesta se caracteriza por: comer en un período discreto de tiempo una cantidad de comida que es superior a la que la mayoría de la gente comería durante un período de tiempo similar y en circunstancias parecidas. Sentimiento de falta de control sobre la ingesta durante este episodio (por ejemplo, sentir que uno no es capaz de parar de comer o de controlar la cantidad que se está comiendo).

  • Conductas recurrentes inadecuadas para compensar y prevenir el aumento de peso, como vómito autoinducido, abuso de laxantes, diuréticos u otras medicaciones, ayuno o ejercicio excesivo.

  • Los episodios de sobreingesta y las conductas compensatorias inadecuadas ocurren, como media, dos veces a la semana durante tres meses.

  • La autoestima está excesivamente influida por la figura y el peso.

  • El trastorno no ocurre exclusivamente durante episodios de anorexia nerviosa.

Existen dos tipos:

  1. Tipo "Purgativo": la persona usualmente se autoinduce el vómito o abusa de laxantes y/o diuréticos para prevenir el aumento de peso.

  2. Tipo "No purgativo": la persona usa otras conductas compensatorias no purgativas como el ayuno o el ejercicio excesivo, pero no se provoca el vómito ni abusa de laxantes y/o diuréticos.

¿Qué me ocurre?

La persona que sufre un trastorno alimentario presenta una serie de características que, aunque evidentemente pueden variar mucho de unas a otras, tienen varios puntos comunes. Tanto en la anorexia como en la bulimia nerviosas se pueden observar aspectos cognitivos inadecuados y persistentes que se refieren principalmente a la comida, al peso o al aspecto corporal.

En cuanto a la comida las distorsiones cognitivas más habituales son:


  • Abstracciones selectivas.

  • Generalizaciones excesivas.

  • Magnificación de consecuencias negativas.

  • Pensamiento dicotómico.

  • Ideas autoreferenciales.

  • Pensamiento supersticioso.

  • Inferencia arbitraria.

  • Uso selectivo de la información.

  • Hipergeneralización.

En cuanto al peso y al aspecto físico:

  • Pensamiento dicotómico (Soy atractiva o soy fea).

  • El ideal irreal (Uso del ideal social como un standard de apariencia aceptable).

  • La comparación injusta.

  • La lupa (Observar solamente las partes más negativas de la propia apariencia).

  • La mente ciega (Minimizar una parte del cuerpo que pueda considerarse atractiva).

  • La fealdad radiante.

  • El juego de la culpa (Culpabilizar la apariencia de la propia insatisfacción).

  • La mente que lee mal ("No tengo novio porque estoy gorda").

  • La desgracia reveladora ("Nunca me amarán a causa de mi apariencia").

  • La belleza limitadora.

  • Sentirse fea.

  • El reflejo del malhumor (traspasar las preocupaciones al propio cuerpo).

Jóvenes que presentan un aspecto esquelético, o sea, que están extremadamente delgadas, afirman con gran convencimiento que se ven gordas. Las pacientes con trastornos alimentarios en general tienden a sobreestimar el tamaño de su cuerpo más que los grupos de control, no siendo debido a fallos perceptivos.

Otra de las características generales de los trastornos alimentarios es la dificultad en sus relaciones sociales. Los pacientes con trastornos alimentarios que distorsionan o devalúan su apariencia aprenden a reducir su ansiedad evitando las situaciones que podían provocarla. Las restricciones sociales que se autoimponen, para no ser observadas ni juzgadas favorece una cierta fobia social. Cuando se relajan al no asistir a una reunión social aumenta la probabilidad de no asistir en un futuro puesto que este hecho es una de las cosas más gratificantes para ellas; por tanto, aumentan grandemente sus dificultades en la relación social.

Los sentimientos predominantes en estas pacientes son negativos, se encuentran en un callejón sin salida que es el intento de control sobre la comida para cambiar su cuerpo. A su vez, se ven controladas por este problema por lo que son frecuentes los sentimientos de tristeza y los lloros. Otro sentimiento característico es la baja autoestima a consecuencia de identificarla con la de su propio cuerpo, sintiendo a su vez un intenso miedo al rechazo o al abandono. El miedo que experimentan por su propio cuerpo, especialmente a la ganancia de peso y hacia la comida, en particular a determinados tipos de comida, se puede definir como de tipo fóbico y, de hecho, en el tratamiento de los trastornos alimentarios se han de utilizar muchas de las técnicas de reducción de ansiedad.

Pensamientos circulares, repetitivos y persistentes sobre la comida y el peso, comportamientos rituales y comprobaciones repetidas también se observan en estas personas tanto que podrían describirse como personas obsesivo-compulsivas.

¿Porqué me ocurre?

En la anorexia nerviosa fácilmente se oyen comentarios acerca de la culpa familiar, especialmente de la madre, o la del miedo a crecer y convertirse en adulta, pero no por ser conocidas son ciertas. No se ha hallado apoyo científico a estas hipótesis, sino más bien se han desconfirmado. La opinión más generalizada es que los trastornos alimentarios son de origen multicausal.

Entre las múltiples causas más comunes se encontrarían:


  • Una marcada presión social a la delgadez ("Si eres una top model triunfarás en la vida").

  • Turbulento pasado de "gordita".

  • Sentimiento interno de gordura (no es necesario un sobrepeso real).

  • El modelo de una madre a la que se considera gruesa.

En concreto para la Anorexia nerviosa encontramos las siguientes causas:

  • Factores predisponentes: Genéticos, sexo femenino, edad (13-20 años), afectivos y emocionales, características de personalidad, familiares y factores socio-culturales.

  • Factores precipitantes: Acontecimientos vitales potencialmente estresantes, separaciones y pérdidas, contactos sexuales y exceso de actividad física.

  • Factores de mantenimiento: factores cognitivos, afecto negativo, conductas purgativas, actitudes de familiares y amigos en anoréxicas.

Para la bulimia serían los siguientes:

  • Factores pertenecientes a la historia familiar: presencia de trastornos afectivos entre familiares, abuso de sustancias, obesidad y gran preocupación de los padres por el peso y la figura de la hija.

  • Factores pertenecientes a la historia personal: presencia de trastorno afectivo, obesidad, abuso sexual y diabetes mellitus.

  • Determinados rasgos de personalidad y presencia de ideas sobrevaloradas sobre la figura y el peso.

La presión sociocultural a la esbeltez junto a la estigmatización de la obesidad juegan un papel fundamental pero evidentemente es necesario que aparezcan otros elementos para que se desarrollen los trastornos alimentarios, como pueden ser: un contexto educativo y familiar que particulariza el modelo estético-corporal, una baja autoestima, un estilo de afrontamiento deficiente y el mito de la "Super mujer".

Es importante tener en cuenta que las consecuencias del estrés no son las mismas para todas las personas. Un buen contacto social, que permita expresar los miedos y angustias que padecemos es un buen protector, disponer de un buen entorno social adecuado también lo es, generar determinadas expectativas, tener un lugar de control centrado en uno mismo más que en el exterior en general es positivo. Tener habilidades de resolución de problemas y una cierta confianza en la propia capacidad de respuesta serían algunos de los elementos que pueden ayudar a superar estos momentos conflictivos.



Es imprescindible que una vez evidenciadas algunas de las actitudes mencionadas en las líneas anteriores o bien tengamos sospecha de estar cercanos a una persona con trastorno en la alimentación, traspasemos la evaluación y tratamiento del mismo a un especialista. Este valorará adecuadamente el problema de forma individual y fijará el método más adecuado a cada caso.

Gloria Marsellach Umbert - Psicólogo







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