Trabajo de investigación para optar al grado de: licenciatura en psicologíA


Antecedentes Científicos e Históricos



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Antecedentes Científicos e Históricos.

Desde tiempos antiguos la necesidad de comunicación ha estado presente en el ser humano junto con su naturaleza de ser gregario y social. Siempre se ha buscado como sociedad que la familia sea el ente de apoyo incondicional para el ser humano propiciando una comunicación flexible que permita sentir dicho apoyo. Si nos remontamos a épocas primitivas, podemos decir que las familias se mantenían muy unidas y en estrecha comunicación por la búsqueda de alimentación, vivienda y protección, aunque sus formas de comunicación se caracterizaban por ser retrogradas, rusticas y frías.
En la época de la colonia, existió una forma de comunicación basada en el sometimiento, que nace junto con las bases del capitalismo y la filosofía liberal; heredando consigo patrones basados en la sumisión de la mujer al hombre. El liberalismo jugo un papel importante en la conformación de la familia en el país propiciando cambios en su estructura, ya que vinieron personas extranjeras que formaron familia con las hijas de las familias pudientes de la época, con ello venia una adición cosmopolita de la vida, sometiendo a la familia indígena a los patrones de comportamiento machistas y patriarcales que se comenzaron a implementar en las nuevas familias que se conformaron. Además de alterar la organización familiar, los españoles introdujeron una nueva forma de producción denominada la hacienda, donde despojaron a los indígenas de sus tierras y estas se concentraron en pocas manos.

Desde estas épocas ya se evidenciaba una crisis a nivel mundial con las dos guerras mundiales y la revolución industrial, a nivel nacional se hizo más evidente en los levantamientos populares de 1932, donde la rebelión de indígenas y campesinos tuvo causas de corto y largo plazo, entre ellas la gran Depresión de 1929 que condujo a la disminución de las compras y precios del café, acentuándose con esto la situación de injusticia social del país., apareciendo con ello la perdida de la tierras comunales por medio de decretos gubernamentales. Después venimos al momento de la guerra civil 1981 que se derivo de causas estructurales como el autoritarismo, irrespeto a los derechos humanos, falta de independencia de los poderes del estado, fraudes electorales y represión a la oposición política. Este conflicto que supuestamente permitiría minimizar la injusticia social, produjo efectos adversos profundizando la crisis y solo permitió que un grupo entrara a formar parte de una oposición a nivel político y que tuvieran participación en la supuesta izquierda; manteniendo hoy en día a la sociedad salvadoreña dividida, aumentando la brecha entre ricos y pobres.



A pesar de la evolución de la sociedad salvadoreña y su avance en cuanto lo social y económico, tecnológico y cultural, siempre han existido relaciones de dominio y sometimiento, propiciando históricamente una comunicación verticalista en la familia, apoyada por los cánones religiosos y sociales, la cual se ve más limitada y sesgada de acuerdo al sexo, edad y condición social, siendo el sexo femenino e hijos los que se ven en mayor desventaja para expresar sus ideas, pensamientos y sentimientos. Así mismo en cada generación de familias se han formado esquemas alrededor de los diversos temas familiares que han sido siempre un tabú en las sociedades, (tales como la sexualidad y su diversidad, entre otras) estos se han transmitido de generación en generación y entorpecen la comunicación con las generaciones venideras, siendo esta cerrada y de escasa apertura al afecto y dialogo. Actualmente aun existe un predominio evidente de relaciones patriarcales que vienen desde épocas de la colonia, donde impera el machismo y donde la mujer se ve en desventaja.
La presente investigación se ubica en un contexto que se ve influenciado por diversos factores que afectan la comunicación familiar, dentro de los cuales se encuentra el sistema educativo que actúa a favor del sistema capitalista, limitando las habilidades y capacidades de las personas formando seres poco pensantes y críticos, manteniendo los esquemas y tabúes que propician las relaciones verticalistas y de sometimiento en el grupo familiar.
El orden económico capitalista que surge en sustitución del feudalismo donde predomina lo comercial o mercantil y cuyo objetivo principal consiste en intercambiar bienes y no producirlos, vino a crear una sobreproducción, haciendo a las familias acrecentar su demanda, consumo y endeudamiento. En este contexto la económia mundial comienza a afectar a la familia salvadoreña, disminuyendo en otros países el consumo de los productos exportados y las remesas que mantienen muchos hogares salvadoreños debido al desempleo de los inmigrantes, todo esto causando estragos en la economía y en el poder adquisitivo y crisis familiar.
Debido a esto las familias subsisten con bajos ingresos económicos que no les permite satisfacer sus necesidades básicas, generando que vivan tensionas, preocupadas, bajo un ambiente de estrés debido a la insatisfacción de sus necesidades, viviendo anhelando una vida que no pueden costearse y volviéndose la comunicación hostil y conflictiva pudiendo llegar hasta la violencia o la agresión.
Otro factor que afecta la problemática es el avance tecnológico que promueve el capitalismo, que tiene el poder de influir en las grandes mayorías a través del consumo de tecnología para estar a la vanguardia, cumpliendo la función de alienar y aislar a las personas, para el manteniendo el mismo sistema. Esto ha influido en las relaciones familiares en el sentido de que a pesar de que existen muchos más medios de comunicación que deberían favorecer a la integración, debido al mal uso de los mismos, la comunicación se ve entorpecida, ya que la televisión, redes sociales y paginas de internet y demás avances restan tiempo de convivencia familiar y vuelven la comunicación fría y apática.
En cuanto a los antecedentes científicos con respecto a la comunicación familiar, las investigaciones encontradas se han limitado al diagnóstico y correlación con diversas variables, tales como el estrés, las relaciones sexo coitales y las formas de disciplina en adolescentes.
Dentro de las investigaciones que se encontraron en el plano nacional, podemos mencionar las siguientes:

  • Sistemas Familiares y formas de disciplina en adolescentes, realizada para la Universidad de El Salvador, Departamento de Psicología en el año 2003; en dicha investigación se encontró que el éxito en las relaciones entre padres e hijos que se estudiaron, se ve obstaculizado por la falta de comunicación, confianza y tiempo, dificultando la formación y calidad de vínculos afectivos estables y profundos.




  • La calidad de interacción familiar y su relación con las manifestaciones de estrés en adolescentes entre 14 a 16 años de la casa de la juventud de la zona suroriente del distrito #6 de la alcaldía municipal de San Salvador, realizada para la Universidad de El Salvador, Departamento de Psicología, año 2005, se encontró que en la interacción familiar los temas de comunicación no son recíprocos entre adolescentes y padres, descuidando los temas que si son de interés del adolescente, también se encontró que un porcentaje de sujetos no se sienten escuchados dentro de su grupo familiar.




  • Relación de la comunicación intrafamiliar e inicio de las relaciones sexo-coitales desprotegidas en adolescentes de 15-19 años de edad, realizada en 2009 para la Universidad de El Salvador, Escuela Tecnológica Medica, se concluyo que los adolescentes carecen de una educación sexual adecuada, por parte de sus padres ya que estos se limitan a hablar de temas que solo consideran necesarios y no de temas de sexualidad.

Con respecto a investigaciones internacionales se encontraron las siguientes:



  • La comunicación familiar en asentamientos subnormales de Montería (Colombia), realizada en 2010 para la universidad del Norte, Colombia. Dicha investigación arrojo resultados muy importantes en cuanto a los aspectos que afectan negativamente la comunicación y las relaciones familiares, siendo estos: la separación de uno de los cónyuges, el maltrato como barrera de comunicación, la crisis económica y las conductas inadecuadas a raíz del abuso de alcohol y drogas por parte la figura paterna. Así mismo se encontró que el manejo del poder y la autoridad en estas familias de contextos subnormales se encuentra fuertemente determinado por el rol dominante del proveedor o proveedora de los recursos económicos.




  • La juventud en Iberoamérica, tendencias y urgencias, realizada en 2004, por la Naciones Unidas y la CEPAL en los países de Colombia, Bolivia y México, se encontró que la comunicación en el interior de la familia plantea la siguiente paradoja: mientras la familia es señalada por los jóvenes como su entorno afectivo fundamental, un ámbito de confianza donde pueden conversar sus problemas personales, existen sin embargo temas cuyo tratamiento resulta difícil y por tanto son escasamente conversados. En otras palabras, los jóvenes dicen que hay comunicación “intrafamiliar”, pero esta presenta un “déficit de calidad”.

Como se puede evidenciar la problemática de la comunicación familiar, se ha abordado en relación a diversas variables cercanas a las que están en estudio en la presente investigación; pero limitándose a la fase diagnóstica y de evaluación para definir causas y consecuencias. Así mismo se puede concluir que los antecedentes científicos arrojan resultados evidentes de una realidad crítica en cuanto a la disfuncionalidad de la comunicación en la dinámica de las familias salvadoreñas y diversos países de Suramérica.


Es por ello que la trascendentalidad de la presente investigación radica en que además de realizar una fase de evaluación y diagnóstico, se diseñará y aplicará un programa psicoterapéutico para cualificar el proceso de comunicación familiar, realizando un aporte teórico y práctico apegado al contexto y realidad que viven las familias salvadoreñas. Con este aporte se ven beneficiadas primeramente las familias con los cuales se trabajará, incidiendo en su dinámica de interacción apropiándose de los conocimientos y volviéndose agentes multiplicadores de patrones y formas adecuadas de comunicación. También se ven beneficiados los estudiantes que tendrán acceso a los resultados e información teórica acerca de la temática en estudio, aportando una visión integral de evaluación e intervención de la problemática.


  1. Identificación del problema.

Actualmente la realidad de las familias salvadoreñas se encuentra en una situación alarmante, donde diversos factores externos como el aspecto económico, social, moral y religioso forma un papel predominante en la problemática de comunicación familiar. Las familias han venido luchando a lo largo de los años contra la disfuncionalidad y desintegración que introduce el modo de producción capitalista, que obliga a muchos padres a emigrar y dejar a sus hijos a cargo de parientes o bien esclavizando a los mismos a horas y horas de trabajo para llevar el sustento diario. El sistema empuja a las personas a adquirir un estilo de vida que no pueden sobrellevar y comienzan a adquirir deudas para poder mantenerse dentro del mismo. Esto afecta la dinámica familiar generando ansiedad y estrés que contagia a cada uno de los miembros, propiciando un ambiente en el cual no existe el diálogo si no gritos e insultos, pues la falta de ingresos suficientes para satisfacer las necesidades básicas genera estos estados de tensión.

En este contexto la comunicación familiar se ha vuelto apática, empobrecida y poco profunda, introduciendo relaciones verticalistas basadas en el autoritarismo y represión de los sentimientos. Hoy en día saludar con un gesto de cariño, un beso o un abrazo a nuestros padres e hijos es algo visto como poco normal, ya que la comunicación con afecto y contacto tan íntimo ha sido reemplazada por la relación hombre-computadora o hombre-celular. Al igual que las conversaciones y pláticas acerca del día a día han sido reemplazadas por la novela o noticiero estelar. La familia ha perdido aquellos componentes que la mantenían unificada y persiguiendo el objetivo único de lograr el bienestar y apoyo de cada uno de sus miembros.

Los esquemas de autoritarismo aprendidos desde el hogar de crianza no permiten a padres e hijos mantener un vínculo estrecho de confianza, aceptación y apertura para tratar temas de sexualidad y relaciones, que les instruyan y les permitan crecer como personas y mucho menos propician las caricias y miradas afectuosas entre los mismos. Dichas carencias y vacios pesan en cada uno de los miembros de la familia, sean estos grandes o pequeños, afectando la percepción y valoración de sí mismos y propiciando en su vida adulta dificultades psicológicas y la reproducción de los patrones de comunicación inadecuados en el hogar que formaran en un futuro.

Poniendo en evidencia la situación actual de disfuncionalidad en la comunicación familiar, se vuelve viable y factible la presente investigación, ya que se cuenta con la población de familias necesitadas de la intervención, conformando dichas familias el principal objeto de estudio. Así mismo se cuenta con el recurso económico para todos los materiales y gastos que la investigación involucre, como con el recurso terapéutico que llevara a cabo la evaluación, diseño e implementación del plan psicoterapéutico. También se cuenta con el tiempo necesario para ejecutar el proyecto y cualificar el proceso de comunicación en la familia y así cumplir con los objetivos de la investigación.




  1. Enunciado del Problema.

¿Influirá la aplicación de un programa psicoterapéutico en la cualificación del proceso de comunicación en familias disfuncionales que residen en la zona metropolitana de San Salvador?.


  1. Delimitación del problema.

Aplicación de un Programa Psicoterapéutico para cualificar el proceso de comunicación en familias disfuncionales que residen en la zona metropolitana de San Salvador, realizado en el periodo de junio-octubre 2012.



  1. Objetivos de la Investigación.




  • Objetivo General.

Diseñar e Implementar un Programa Psicoterapéutico para cualificar el proceso de comunicación en familias disfuncionales que residen en la zona metropolitana de San Salvador, realizado en el periodo de junio-octubre 2012.


  • Objetivos Específicos.

  • Realizar una evaluación previa al tratamiento para conocer las áreas de la comunicación que se encuentran afectadas en el grupo familiar.




  • Diseñar e implementar métodos, técnicas y estrategias enfocadas a mejorar la comunicación familiar, promoviendo la empatía, confianza, afectividad, escucha activa, el dialogo y resolución de problemas entre los miembros de la familia.




  • Aplicar una evaluación post tratamiento para medir los logros del programa psicoterapéutico aplicado.






  1. MARCO HISTORICO.

La familia de nuestros días no es la misma de lo que fue hace siglos atrás, su forma y estructura fue cambiando así como los tipos de organización familiar. Estos tipos de familia que se han sucedido a lo largo de la historia, determinan las diferentes etapas que caracterizan la evolución de la institución familiar.



Los grupos familiares comenzaron a existir en tiempos primitivos de la cultura humana, es decir, en la prehistoria. Allí los miembros de lo que podría llamarse familia, se alternaban parejas, sin criterios ni normas como los que rigen hoy en día. Esta fase en la historia de la familia podría llamarse como la de “promiscuidad”, en virtud que no imperaba ningún tipo de ley, como la que rige hoy en relación al incesto.


A partir de que el hombre aparece en la tierra y luego de la etapa de la promiscuidad Engels (1891) distingue las siguientes etapas en la historia de la familia:



  1. Etapa de la comunidad primitiva: Aparece cuando el hombre como tal surge en el planeta y se comienza a desarrollar según diversas formas de organización social.

  2. Etapa de la horda: Fue una forma simple de organización social, se caracterizaba por ser un grupo reducido, no había distinción de paternidad y eran nómadas.

  3. Etapa del clan: Obedecían a un jefe y estaban conformados por un grupo o una comunidad de personas que tenían una audiencia común. En este tipo de familia tenían gran importancia los lazos familiares.

Luego de estas etapas en la historia de la familia surgieron nuevas etapas de organización familiar que ya tienen una documentación histórica más precisa y cronológica:1

  • Etapa de la familia consanguínea: Es considerada la primera fase de la familia. Se clasifican los grupos conyugales por generaciones.

  • Etapa de la familia Punalúa: Se considera un tipo de organización familiar en el que hay un progreso.

  • Etapa de la familia Sindiásmica: En la historia de la familia aparece este tipo que está entre el salvajismo y la barbarie.

  • Etapa de la familia Monogámica: Surge en la historia de la familia durante la transición entre el estado medio y superior de la barbarie. Es un signo de lo que luego fue la civilización.

  • Etapa de la familia poligámica: En este tipo de organización familiar había una pluralidad de cónyuges y tres tipos de poligamia: matrimonio grupal, poliandria, poliginia.

  • Etapa del Matriarcado: Se conformaba con la madre y sus hijos.

  • Etapa de la familia patriarcal: Se trasmite de forma patrilineal el parentesco y así se establece el tipo de familia patriarcal. La autoridad máxima es el padre o el varón ascendiente de más edad.

El origen de la familia no es natural ni divino sino que es parte de un proceso de construcción social. La sociedad se sirve de las familias que la componen para reproducir sus valores y por lo tanto, mantenerse y perpetuarse en el tiempo. Conforme el desarrollo social, la familia que actualmente impera es la monogámica patriarcal, propia de las sociedades basadas en la propiedad privada en pocas manos.2

De acuerdo a Méndez Errico (2009), la historia de la familia se encuentra enlazada con la aparición de la propiedad privada en las culturas y sociedades humanas. La familia, en este aspecto, sirve para que la propiedad privada pueda trasmitirse de generación en generación. El capitalismo a lo largo del tiempo se ha convertido en una amenaza para las familias en su mantenimiento y sostenimiento, claro ejemplo de ello se dio en la revolución industrial, que trajo consigo muchos padecimientos para las familias, ya que con las bajas de los salarios los jefes de hogar debían trabajar por mas turnos y horas para mantener económicamente a su familia, lo cual reducía las horas de compartir e interactuar con sus hijos. Actualmente la familia se ha convertido en una carga que sólo puede ser sobrellevada si se disponen de los recursos suficientes para dejar a los hijos a cargo de terceras personas o en su defecto sin una autoridad que les oriente. La crisis económica actual de EEUU y Europa ha venido de alguna manera muy directa a afectar la economía de nuestro país puesto que nuestra economía se mantiene por las remesas y tratados comerciales de las relaciones que se mantienen con ellos. Cuando estos países no compran lo poco que se produce en nuestro país y cuando hay desempleo se disminuyen el influjo de remesas generando inestabilidad a nivel social, económico, repercutiendo también en la vida familiar a nivel emocional.


La vivienda, lugar físico donde la familia interactúa y comparte no representa hoy en día el lugar acogedor y de resguarde que se espera para la conformación de la familia. Para el sistema económico predominante, la vivienda es solo un negocio con el cual se explotan y se utilizan a las personas como medio de enriquecimiento de unos cuantos.
Según Méndez Errico (2009), la familia trasmite los valores, la ideología, cultura, etc., de la sociedad hegemónica en una determinada época y con ello se logra reproducir y perpetuar el sistema social que impera. Por supuesto que cada familia va a tener cierto grado de libertad para poder trasmitir sus propios valores culturales y sociales pero la familia no escapa a la influencia de otros agentes de la sociedad que sirven para reproducir y perpetuar los valores de la sociedad hegemónica o predominante, tales como las instituciones educativas, los medios de comunicación y los diversos “productores de subjetividad”, es decir a todo aquello que produce y genera formas de sentir, de pensar y de actuar en el mundo.
Así mismo el sistema educativo, además de la familia permite trasmitir y enseñar valores, convirtiéndose en un factor que forma o deforma a la sociedad. De acuerdo a Chamán Portugal (2010), la educación debería de ser un proceso que permita a las personas la formación integral de la personalidad, desarrollando sus capacidades y potencialidades intelectuales, morales, artísticas y físicas en un determinado contexto económico, social y político y en aras de contribuir a la misión de la ciencia: El progreso y bienestar de la humanidad.

Ya desde los inicios del capitalismo, el sistema educativo feudal controlado por las iglesias pasó a ser controlado por la burguesía como herramienta para la formación de una clase trabajadora dócil y relativamente bien formada para desempeñar funciones profesionales muy determinadas.

Actualmente la educación bajo el modo de producción capitalista no permite la formación integral del ser humano y se encuentra subordinada a una sociedad mercantilizada y consumista, perdiendo así la calidad y esencia humana. Así es como la educación ha entrado en conflicto con el progreso y bienestar de la sociedad, pues se pone al servicio de la clase dominante, sirve a determinados intereses de tal o cual sistema, ya que impone y propaga la ideología de la clase que detenta el poder en función de sus objetivos económicos, sociales y políticos, formando los recursos humanos que la sociedad de consumo demanda.3

La televisión y medios de comunicación que cumplen una función de educadores y que también se encuentran al servicio del régimen capitalista, nos bombardean con programas, anuncios y series que nos enseñan a vivir bajo un estilo de vida que no podemos sostener, promoviendo la necesidad de consumo y formando seres manipulables, creando un sentimiento de frustración cuando no pueden suplirse estas necesidades creadas, dando paso a la delincuencia que trata de suplir las carencias de una forma más fácil y rápida.

La delincuencia surge como un efecto de la educación y de las relaciones e interacciones del individuo con su entorno, sabiendo que las principales fuentes formadoras son la familia y la escuela. Al no poder satisfacer necesidades básicas de todo individuo, sociales, económicas, emocionales y personales, este busca un medio para poder llenar el vacío y poder así aliviar la frustración que sus condiciones le generan.

El medio por si mismo educa y es el contexto que ha generado en la sociedad un sentimiento de “naturalidad” en el que nada es tan malo ni tan sorprendente, sorprendente hoy en día podría ser no escuchar en los medios las altas estadísticas de muertes, secuestros, extorsiones, etc. El sistema ocupa todo lo que este a su alcance para manipular y transformar la sociedad a su antojo y conveniencia.

Hasta nuestros días, el modelo educativo únicamente ha formado seres humanos para insertarse y servir en el sistema de producción económico. La educación en El Salvador, desde la parvularia hasta los estudios superiores, se ha limitado nada más a transmitir conocimientos sobre determinadas áreas a los alumnos; pero no los ha convertido en seres pensantes, interlocutores válidos, en formadores y transformadores de su propia realidad.4 Los educadores no tienen esa vocación natural de enseñar y se dedican únicamente a fomentar estrategias que no hacen despertar en los individuos ningún interés por aprender y cumplir nada más con un requisito que se es indispensable para poder obtener cierta posición que permita subsistir en el contexto crítico en que vivimos.

En nuestra sociedad y grupos familiares son comunes las relaciones verticalistas y de autoridad, las cuales han existido desde los inicios del modo de producción capitalista-esclavista como factor indispensable entre la relación amo-esclavo, explotador-explotado, dominante-dominado. 

De esta educación autoritaria que las personas aprendemos del contexto familiar y escuela, se desprenden relaciones de desigualdad que se manifiestan como relaciones de explotación que conllevan, a su vez, a relaciones de opresión y discriminación. Ya desde pequeños nos enseñan que hay una persona que manda, ya sea el padre o la madre, el docente o el empresario, y muchas más que deben obedecer, el hijo o hija, el alumnado o los trabajadores. El que no se amolde a estas reglas impuestas será castigado o marginado.

De esta manera, el sistema educativo y familiar actual nos enseña a obedecer sin criticar y pensar por nosotros mismos. Una enseñanza que nos moldea para que encajemos sin quejarnos, como piezas de una maquinaria bien engrasada, en un sistema productivo injusto y explotador del ser humano y su medioambiente. Si esto es lo que se enseña en las aulas, el hogar y el círculo familiar no escapa a las relaciones de desigualdad y explotación.

Si consideramos a la familia como “correa de transmisión de la dinámica sociopolítica”,5 esta se vuelve una fábrica de mentalidades autoritarias y estructuras conservadoras. Los valores que el sistema capitalista instaura en las familias llevan a la individualización, competitividad, hostilidad y detentación del otro, quien tiene el poder en la familia hace las reglas y normas a los cuales la mujer y los hijos deben supeditarse. Cerrando toda puerta al diálogo, negociación, empatía y escucha activa.

La base de la familia de clase media es la relación al estilo patriarcal del padre con la esposa y con los hijos. El padre es, por así decirlo, el portavoz y representante de autoridad estatal en la familia. Es una especie de sargento, subordinado en el proceso de producción y jefe en su función familiar. Mira desde abajo a sus superiores, se impregna de la ideología dominante, a la que imita, y es todopoderoso con sus inferiores. No se limita a transmitir las ideas de la jerarquía y de la sociedad, sino que las impone.

De acuerdo a Escobedo Cetina (2010), la familia coercitiva produce no sólo las mentalidades autoritarias  de la clase dominante, sino también las mentalidades sumisas de los explotados, que conservan y mantienen la sociedad de consumo. De igual forma la familia instaura las ideas que a su vez son impuestas por la religión. Creencias y concepciones basadas en la supeditación de la mujer y los hijos al hombre, impidiendo la libertad de pensamiento crítico, la autonomía y la comunicación abierta de temas que representan un tabú tales como la sexualidad. La religión como recurso al servicio de la sociedad capitalista crea mentes conformistas y temerosas de expresarse e innovar.

Cada uno de los factores que se han mencionado: la escuela y el sistema educativo, la familia, los medios de comunicación y la religión, influenciados y muchas veces manipulados por el régimen capitalista, dan forma y estructura a un tipo de personalidad competitiva que según Fromm (1963) frustra la necesidad de relaciones seguras con los otros y fija la personalidad en un nivel inmaduro y dependiente, el sistema nos absorbe, lo que crea la necesidad de estar a la vanguardia de lo que la sociedad demanda que se consuma, dependiendo de la aceptación y aprobación de otros.

Las personas mantienen una alienación y enajenación de sus mentes y cuerpos, ya que solo son sujetos de la producción y objeto de la socialización, que de acuerdo a József (1972), esto produce personalidades neuróticas, más bien que personalidades plenas y acabadas. Afectando las relaciones humanas en el núcleo familiar, que se vuelven frías y hostiles debido a que las personas están constantemente abrumadas y preocupadas por la satisfacción de las necesidades que les impone el sistema.

De acuerdo a Max Weber (1884), la personalidad capitalista se caracterizada por un tipo de “racionalidad” que obliga sin cesar a acumular y reinvertir las ganancias en vez de utilizarlas para el disfrute personal, dejando a un lado el entretenimiento y el compartir espacios en familia, lo cual nutre las relaciones y comunicación, siendo más importante el buscar las maneras para satisfacer las necesidades superfluas y banales que impone el capitalismo.

La familia de estos días como de antiguas épocas no solo se ve afectada por no poseer una adecuada comunicación entre sus miembros, si se conoce históricamente la evolución de la familia se identifica un conjunto de situaciones que conforman un todo que es inseparable a la vida familiar: problemas económicos, sistemas educativos deficientes, falta de cultura, el desempleo, bajos salarios, esquemas dogmáticos o religiones que limitan la plena libertad del ser humano, los medios de comunicación al servicio de quienes tienen el poder, la violencia, el machismo, etc. Es por esto que se vuelve de gran importancia el reeducar a la familia para que puedan aprender formas alternativas de comunicarse, recuperar y fortalecer los lazos fundamentales que consolidan el seno familiar, es indispensable que cada familia pueda reencontrarse y ser el hogar y verdadero resguardo para cada uno de sus miembros.


  1. DEFINICIÓN DE FAMILIA.

Etimológicamente proviene de la voz latina FAMULIA; la cual se deriva de FAMULUS, que a su vez procede del óseo FAMEL, que significa siervo y mas remotamente del sanscrito RAMA que significa hogar/habitación. Significado etimológico por consiguiente: un conjunto de personas o esclavos que moran o viven con el señor de la casa.


En toda sociedad “la familia es considerada como base de la misma, porque en ella se reproducen valores morales y patrones culturales. Es como el grupo primario por excelencia, ya que en el seno de la familia se desarrolla la primera identidad personal y social de los individuos; el siempre yo y el primer nosotros”. 6
La psicología define a la familia, como la institución social que es, constituye un área de desenvolvimiento social en la que interviene la patria, el suelo natal y las condiciones de desarrollo. Es el grupo de individuos íntimamente unidos que conforma profundamente la personalidad de sus miembros. La familia tiene la posibilidad, mucho más y mejor que la escuela, de atender armónicamente el desarrollo de todas las energías humanas. En ella se provee a las necesidades del cuerpo, sin abandonar las exigencias emocionales y afectivas que alimentan el espíritu.
La familia se concibe como un microcosmo que se puede estudiar en situaciones críticas como: el poder; la intimidad; la autonomía, la confianza y la habilidad para comunicarse, estas son partes vitales que fundamentan nuestra forma de vivir en el mundo. La vida de la familia depende de la compresión de los sentimientos y necesidades subyacentes a los acontecimientos familiares cotidianos.7
Por otra parte, la Constitución de la Republica de El Salvador de 1983, en el artículo 32 señala: “La familia es la base fundamental de la sociedad y tendrá la protección del estado, quien dictara la legislación necesaria y creara los organismos y servicios apropiados para su integración bienestar y desarrollo social, cultural y económico”.
Estos derechos fueron consignados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, del 10 de diciembre de 1948 en el artículo 16, que dice: “La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tienen derecho a la protección de la sociedad y el Estado”.8
El reconocimiento que el Estado hace en el artículo 2 del Código de Familia es: “La familia es el grupo social permanente, constituido por el matrimonio, la unión no matrimonial o el parentesco”. La familia es la representante de la sociedad, la célula que moldea y da forma a los miembros de cada grupo sociocultural. Solo cuando la familia es armónica y permite el desarrollo de las potencialidades humanas, haciendo seres capaces de amar y trabajar, los aspectos psicológicos evolucionaran de manera positiva, permitiendo al individuo alcanzar su expansión y un grado importante de madurez.9 Es por ello que la familia es el grupo social primario, en ella se gestan las bases para un óptimo desarrollo de los individuos, cumpliendo una función orientadora y formadora de la personalidad de sus integrantes.
Todas las familias están organizadas de acuerdo al contexto sociocultural que les rodea, caracterizándose y diferenciándose por las normas, patrones de comunicación, costumbres, tradiciones, formas de interactuar, disciplinar y brindar afecto, siendo el preámbulo para el desarrollo social de toda la humanidad.
2.1 Tipos de Familia.

El tipo de familia en que el individuo nace, crece y se desarrolla influye radicalmente en las expectativas, roles, creencias e interrelaciones que establecerá a lo largo de su existencia. Cada familia tiene sus particularidades y ninguna es igual a otra. Los tipos de familia más conocidos son:



  • Familia Nuclear: (tradicional) Se encuentra compuesta de esposa/o e hijos/as. Todos viven como una unidad independiente de amigos, se considera al esposo o padre como la cabeza de la familia. Ambos padres en la actualidad trabajan y aportan los recursos económicos para el sustento de la familia. Común, es también, aquella familia en la que el padre es el único que trabaja y la madre se encarga del mantenimiento del hogar y el cuido de los hijos.

  • Familia Extensa: Es donde viven juntas tres generaciones: abuelos – padres – hijos o donde conviven adultos, por ejemplo: los tíos. Esta familia ofrece muchas alternativas para la distribución de las funciones familiares, tiene más flexibilidad pero en ocasiones se vuelve una fuente de conflicto el control del orden y disciplina.

  • Familia de un solo padre o madre: Es la familia compuesta solo por la madre o el padre y los hijos, por lo general en esta familia los hijos desarrollan y adquieren a una edad más temprana el sentido de responsabilidad ante la vida familiar y las funciones o roles que desempeñan dentro del hogar. Estas familias se clasifican en tres tipos:

    • Un progenitor abandona el hogar y el que continúa no vuelve a casarse.

    • Padre o madre soltero/a que conserva a su hijo.

    • Un soltero adopta un hijo legalmente.

  • Familia Mezclada: Es la que está constituida por un padrastro o madrastra para los niños; donde uno o ambos cónyuges han estado casados anteriormente y hay hijos anteriores (tuyos – míos- nuestros).

Virginia Satir (2002), establece dos tipos de familias de acuerdo al funcionamiento e interacciones que se dan en estas10:




  • Familia Conflictiva: Es estas familias Los padres están ocupados diciéndole a sus hijos lo que deben y no deben hacer. De esa manera, nunca llegan a conocerlos, ni los disfrutan como personas y tampoco los hijos a ellos. Esta familia invierte todas sus energías en un esfuerzo inútil por evitar que aparezcan dificultades y cuando suceden, como es lógico, ya no tienen recursos para buscar soluciones. A veces predomina cierta frialdad. El ambiente en extremo cortés o lleno de secretos, evidenciándose una atmósfera de tensión. Cada quien aburrido. No hay alegría. Sus integrantes, se evitan unos a otros. Se dedican demasiado al trabajo y demás actividades fuera del hogar. Es común encontrar en ellos males físicos, pues sus cuerpos responden, como es de esperarse, ante un ambiente inhumano. En general, los miembros de la familia muestran rostros de aspecto huraños o tristes, inexpresivos como máscaras. Los ojos esquivan la mirada. Las voces son duras, estridentes o apenas audibles. Con frecuencia el sentido del humor es amargo, sarcástico y cruel.




  • Familia Nutricia: En esta familia los padres se consideran guías y no jefes autoritarios. Reconocen ante ellos sus desaciertos igual que sus aciertos. Asimismo, su disgusto, coraje o desengaño tanto como su alegría. Estos progenitores, quizá una de sus características más sobresalientes es que comprenden que los cambios son inevitables. Los hijos, aún pequeños, parecen espontáneos y amables. El resto de la familia los toma en cuenta como personas. En general existe armonía y fluidez en las relaciones interpersonales. Si sucede algo imprevisto sus miembros se acomodan al cambio. Se le da una gran importancia a los sentimientos y a la persona. Sus integrantes presentan cuerpos ágiles y expresiones tranquilas. Ven a la cara, no con miradas esquivas ni bajando la vista. Hablan con voz clara y sonora. Ven como normal el contacto físico y demuestran afecto, cualquiera que sea su edad. A su vez, se sienten libres para expresar sentimientos, hablar de todo: desengaños, temores, penas, críticas o alegrías y éxitos.




  1. DEFINICION DE LA COMUNICACIÓN.

La palabra “comunicarse” se refiere a la conducta verbal y no verbal, consciente e inconsciente que se lleva a cabo dentro de un contexto social. Según esto, “comunicarse” puede significar “interacción”, o “transacción”. También, incluye todos los símbolos y claves que las personas utilizan para dar y recibir un significado. Por ello, las técnicas de comunicación utilizadas por las personas pueden considerarse como indicadores confiables del funcionamiento interpersonal.


En cuanto al contexto social, se refiere a: ¿Cómo sucede? ¿Dónde? ¿Con quién? ¿Bajo qué circunstancias? ¿Cuál es la relación de las personas que llevan a cabo el intercambio? Estos aspectos hacen de la comunicación un proceso complejo, donde el receptor debe evaluar las formas diferentes en que el emisor envía mensajes y al mismo tiempo estar consciente de su propio sistema de recepción o de interpretación.


    1. Elementos de la comunicación.

Toda comunicación se aprende y en ella cada quien lleva los siguientes elementos:

  • El cuerpo: se mueve, tiene forma y figura.

  • Los valores: conceptos que significan su manera de sobrevivir, los “debiera” y “debería” para sí mismo y los demás.

  • Las expectativas del momento: nacidas de experiencias pasadas.

  • Los órganos sensoriales: ojos, oídos, nariz, boca y piel, que le permite ver, oír, oler, saborear y tocar.

  • La habilidad para hablar: sus palabras y voz.

  • El cerebro: almacén de todos los conocimientos que incluye lo aprendido, leído y enseñado.

Los componentes básicos para que el proceso de comunicación se lleve a cabo, son los siguientes: 11



  • Emisor: Produce el mensaje y lo envía.

  • Receptor: Recibe el mensaje y lo interpreta.

  • Código: Conjunto de signos y reglas que el emisor y el receptor conocen y que sirven para codificar y decodificar el mensaje.

  • Mensaje: Enunciado enviado por el emisor y recibido por el receptor.

  • Canal: Medio físico por donde circula el mensaje.

  • Situación: Circunstancias psicológicas, sociales, emocionales, etc. que rodean al “E” y al “R” y que condicionan el mensaje e influyen en su transmisión y recepción.

  • Referente: Elemento, situación real a la que se “refiere” el emisor.

  • Ruido: Cualquier interferencia que, afectando a cualquiera de los demás elementos, produce el fracaso del acto de comunicación.


3.2 Tipos de Comunicación.

En toda interacción que tenemos siempre está presente un tipo de comunicación, lo que varia es el contexto y la manera de interactuar. Se pueden diferenciar varios tipos de comunicación que van en un continuum desde la comunicación intrapersonal hasta la colectiva e impersonal (Jones et.al., 1980; Fernández y Dahnke, 1986).



  • Intrapersonal: es la que realiza la persona sola al pensar y hablar consigo misma.

  • Interpersonal: es la que ocurre en una conversación cara a cara entre dos personas (diada), en esta la interacción es altamente informal, espontanea, desestructurada, más bien impredecible. Se pone de manifiesto en la satisfacción de necesidades de atención, afecto, apoyo e intimidad.

  • Grupal: Ocurre entre tres o más personas hasta con un máximo de veinticinco, en este tipo de comunicación se puede sostener una interacción cara a cara y establecer una relación a nivel físico y psicológico, compartir intereses y compromisos en común.

  • Impersonal: Ocurre en las organizaciones, no es tan directa sino que se realiza a través de diversos canales, sus integrantes tienen un sentido de pertenencia y actividades en común.

  • Colectiva o pública: En este tipo de comunicación hay un control de lo que se va a comunicar y la forma en que se hará, existen roles diferenciados en los participantes de los actos comunicativos.




  1. DEFINICION DE LA COMUNICACIÓN FAMILIAR.

Partiendo del concepto de comunicación general visto en los apartados anteriores, podemos deducir que la comunicación es el comportamiento que lleva consigo un mensaje que es percibido por una persona, sea este verbal, no verbal, consciente o inconsciente, desde el momento que es percibido por el otro, ya es un acto de comunicación.
En cuanto a las relaciones familiares, la comunicación no solamente comprende un mensaje, una intención, una palabra o un gesto; comprende una complejidad de significados, por lo cual como grupo de trabajo se propone una definición de la comunicación familiar:
La comunicación familiar es un proceso simbólico que permite generar significados a eventos, situaciones y cosas; que se da de forma continua y conlleva una mutua influencia y compenetración con los miembros de la familia para transmitir información, ideas, creencias, sentimientos y pensamientos, donde interviene el lenguaje verbal y no verbal, las emociones, cogniciones y el contexto particular del grupo familiar. Implica un proceso de construcción y aprendizaje a lo largo del ciclo vital de la familia que se vuelve determinante para el desarrollo personal y convivencia familiar.”
4.1 ¿Cómo se da el proceso de comunicación y construcción de significados en el grupo familiar?
La comunicación familiar como bien apunta la definición, se construye y aprende en un proceso dinámico que inicia desde la formación de la pareja, la llegada de los hijos y las diversas etapas del ciclo de la familia, donde se comparten diversos significados que permiten ir creando la realidad familiar. Para comprender el proceso mediante el cual la familia cree estos significados y logra comunicarse es necesario definir dos conceptos que son determinantes en este proceso: la intersubjetividad e interactividad (Gallego 2006).
La intersubjetividad se refiere a la forma en cómo las personas comprenden y comparten su subjetividad, realizando individualmente una abstracción de la realidad de acuerdo al sentir y pensar individual y luego haciéndola objetiva al compartirla como acto de comunicación con los miembros de su familia, dándose la comprensión y entendimiento. Una vez se comparte la subjetividad al otro y el otro la comparte conmigo, se da la mutua influencia y se pueden intercambiar, crear y discutir significados para conformar la realidad familiar. La importancia de lo intersubjetivo radica en que los miembros de la familia individualmente se alimentan de otros contextos externos a la familia, que les permiten enriquecerse en conocimiento e información, siendo estos llevados al sistema familiar para compartirlos, discutirlos y replanteárselos, lo cual promueve el desarrollo y crecimiento familiar.
La interactividad se refiere al grado de conexión e interdependencia de la construcción o del uso de símbolos ya establecidos, normatizados y de su proceso de interpretación.12 Es decir que en el proceso de socialización aprendemos a intercambiar significados, a interpretar mensajes y a interactuar con las demás personas, siendo la forma particular de comunicación un patrón idiosincrático aprendido en el seno de la familia a partir de la construcción de la realidad de la misma, en la cual inciden factores externos o internos del sistema familiar, así como individuales y personales.
Entre los externos se pueden mencionar la televisión, el internet, los grupos a los que pertenecen los integrantes de la familia de acuerdo a sus intereses y oportunidades; como los juveniles y los grupos de iguales. Los internos del sistema se refieren, entre otros, a factores económicos, escolaridad, tamaño y composición en cuanto a edad, genero, número de integrantes y curso de vida. Los individuales y personales tienen que ver con las interacciones previas, el estado de salud, las fuentes de estrés, los estados de ánimo, las características cognitivas y los intereses.
La comunicación familiar se construye en los momentos de compartir, al cocinar algo en casa, al hacer peticiones, reclamos, sugerencias, al hablar de los sentimientos y solucionar conflictos. También se ve influenciado por factores situacionales como tiempo, espacio, seriedad y formalidad con la que se comunican entre sí los miembros de la familia. En la comunicación se utiliza el lenguaje verbal y no verbal, el verbal se ve acrecentado, disminuido y enfatizado en algunas etapas del ciclo vital de la familia, ya que en sus inicios en la formación de la pareja el lenguaje es vital para el conocimiento mutuo, así como en la llegada de los hijos donde se tienen que establecer acuerdos y normas para los hijos usando un lenguaje universal y directo.
Según Gallego (2006), es en esta fase donde se sientan las bases de la construcción de la vida familiar, ya que combinado con el idioma entendible y general junto con las costumbres, el contexto, insumos, sentimientos y situaciones se va construyendo un lenguaje propio de la familia, del cual las personas externas se encuentran ajenas. Cuando los hijos entran en la adolescencia, no desaparece el lenguaje verbal pero retoma su importancia las expresiones no verbales de afecto, silencios y el respeto a la individualidad del adolescente.
Así mismo cada holón o subsistema familiar tiene su propio lenguaje idiosincrásico, ya que la pareja utiliza términos, palabras y frases distintas a las que utilizan con sus hijos. En el subsistema fraterno o de hermanos, hay muchas expresiones idiomáticas, términos nuevos y modismos que usan sus integrantes al interior del subsistema que no necesariamente utilizan en su interacción con el holón parental. El desarrollo individual y familiar se posibilita a través de la comunicación. Ella permite a las familias cambiar y hacer transiciones a nuevos estadios de sus relaciones; requiere la constante negociación y clarificación de reglas, expectativas, comportamientos y nuevas libertades que obtienen hijos e hijas, así como habilidades y competencias sociales para la negociación, la clarificación de reglas y expectativas, la solución de problemas y manejo del conflicto. Es por esto que la comunicación se considera reflexiva, en continuo desarrollo y evolución. No es un proceso que se mueve linealmente, en el sentido causa-efecto, se mueve adelante, al lado, retrocede y vuelve a avanzar, surge de, es influenciada por y depende de los mensajes previos o de las experiencias participantes. Se mueve en espiral, la comunicación pasada afecta la futura y esta característica de reflexiva enfatiza la causalidad en los actos comunicativos. Todo este continúo de influencias mutuas y respuestas en un modelo de doble acción se conoce como complejidad comunicativa en las relaciones familiares o circularidad de causa y efecto como una rueda sin fin.
4.2 Características y componentes de la comunicación familiar.

El proceso de comunicación familiar descrito anteriormente se caracteriza por ciertos aspectos positivos o cualidades que difieren de acuerdo a cada autor. De acuerdo a Moreira (1996 citada por Moré, Bueno, Rodríguez & Zunzunegui, 2005), ha identificado en sus estudios sobre familias en Cuba una serie de aspectos que se dan en la comunicación en la pareja y entre padres e hijos, y percibe la existencia de un déficit en la comunicación que dificulta el funcionamiento familiar, a pesar de tratarse de familias estables. Es así como destaca diferentes características que permiten clasificar la comunicación familiar de esta manera:



  • Apertura: Relativa a la cantidad y amplitud de los temas de los cuales se conversa o discute y la disposición a escuchar sin emitir juicios.

  • Intimidad: Referida a la significación y profundidad de los temas de comunicación que se comparten y dialogan.

  • Reflexión: Concierne a la capacidad de los sujetos implicados en la relación de concientizar y manifestar los sentimientos y conflictos que experimentan.

  • Constructividad: Relacionada con la discusión y capacidad de negociar para llegar a la resolución de los problemas y crecimiento familiar.

  • Confianza: Perteneciente al sentimiento de confidencialidad que se experimenta de que se va ha ser atendido, escuchado y comprendido por su interlocutor.

Según Barnes y Olson (1982), las habilidades de comunicación positivas que permiten a las familias compartir entre ellos sus necesidades en relación a la cohesión y la adaptabilidad son: la empatía, escucha reflexiva, frases de apoyo, mensajes claros y congruentes y habilidades efectivas de resolución de problemas.


4.3 Componentes de la comunicación familiar.

De acuerdo con Gallego (2006), los componentes que intervienen en la dinámica comunicativa familiar de forma consciente o inconscientemente, son los siguientes:



  1. Mensajes verbales y no verbales: Ya que nos comunicamos con cada parte de nuestro cuerpo y ser, cada acto de comunicación por sencillo que sea se encuentra impregnado de mensajes verbales y no verbales que al momento de expresarlos forman un todo. La comunicación verbal se define como: “El uso de las palabras para la interacción, el lenguaje propiamente tal, expresado de manera hablada o escrita”. La familia construye su propio lenguaje, que responde a la misma realidad familiar particular que se ha construido. De acuerdo a Grimson (2000), cada construcción verbal crea una realidad diferente y atribuye un significado distinto del acto que se quiere comunicar. La construcción de este lenguaje se da en la vida cotidiana tal como se explico en el apartado anterior y para que se pueda dar tiene que haber un emisor, un receptor, un mensaje, canal, código y contexto.

La comunicación no verbal se define como “aquella que abarca señales distintas de las palabras siempre y cuando se entienda que las distinciones entre las palabras y otras señales, a veces, no es muy clara y pueda superponerse.” El componente no verbal tiene que ver con todas aquellas formas no lingüísticas y para lingüísticas. Es tan importante, sino más que el verbal, sobre todo si se tiene en cuenta que en una sola comunicación puede darse simultáneamente dos o más expresiones no verbales. Con mucha frecuencia en los actos de comunicación familiar se dan las contradicciones entre lo que se dice verbalmente y las expresiones no verbales, problema que será especificado más adelante. Existen varias clases de mensajes no verbales, tales como los proxemicos referidos al espacio y regulación de la distancia entre personas, también conlleva el espacio físico o psicológico que se da y que da a conocer un nivel mas intimo de comunicación entre las personas. Otro tipo de mensajes son los actos para-lingüísticos, los aspectos relativos al ambiente, el tiempo y los sentidos del gusto, olfato, tacto y vista.


  1. Las percepciones, sentimientos y cogniciones: Muchas veces las familias entran en conflictos debido a la expresión adecuada o no de sentimientos, percepciones y valoraciones ante determinadas situaciones, dejando de lado que cada uno posee su individualidad dentro de la familia y debido a esto tenemos diferentes formas de expresar sentimientos y diferentes criterios de opinión. Las personas tomamos la información de la realidad y la captamos de acuerdo a nuestras características singulares y la analizamos conforme a experiencias previas, valores y cogniciones; reaccionando emocionalmente e identificando opciones de comportamiento con base a estas interpretaciones.

Es así como cada uno pone en juego sus emociones y sentimientos, además del amor apropio en la comunicación. Las emociones y sentimientos no están desligadas de la personalidad y se ponen en evidencia a la hora de comunicarse, reforzando las expresiones verbales y no verbales, ya que la vida emocional de cada persona condiciona las acciones y la comunicación. Para comprender la emocionalidad, se debe dar una mirada a dos componentes intrínsecos que operan conjuntamente en los espacios posibles de acción: las emociones y los estados de ánimo. De acuerdo con Echeverria (2002), cada conversación trae con ella su propio estado de ánimo. Las conversaciones tampoco son emocionalmente inocentes. Las conversaciones no solo son fenómenos lingüísticos, una conversación es siempre una combinación de dos factores: lenguaje y emociones.




  1. Los contextos: El contexto es el antecedente y el marco de referencia en el que ocurre la comunicación, puede ser un lugar, una cultura, un evento o serie de eventos que brindan el marco de referencia histórico para lo que ocurre en el presente. Los significados surgen en y del contexto en el cual ocurren. La interacción familiar ocurre en contextos sociales físicos y culturales; concretamente en un lugar particular en un tiempo determinado y dentro de un ambiente social especifico.

Según Vangelisti (1993) el contexto y la temporalidad son dos dimensiones que pueden definir y organizar el comportamiento comunicativo familiar, de esta manera no solo es importante comprender al individuo dentro del contexto familiar, sino también comprender a las familias en los contextos ambientales y sociales en los que viven y funcionan.


El ambiente puede ser tanto un contexto para comunicación así como una forma de comunicación que se encarga de crear un sistema de comunicación socialmente aprendido y entendido. Las personas aprenden a actuar apropiadamente en dimensiones particulares de espacio y tiempo. También la comunicación entre padres-hijos y entre esposos se ve afectada por el tipo de relaciones que se da en el contexto social producto de las normas culturales y los niveles jerárquicos, propiciando las relaciones autoritarias y verticalistas en su mayoría. Estos rasgos marcan fronteras y limites que definen la comunicación familiar, lugares, objetos, rutinas y tradiciones.


    1. Tipos de comunicación en la familia.

Cada familia posee un lenguaje y forma de comunicarse única y particular, como cada uno de sus miembros, sin embargo algunos autores como Alcaina y Badajoz (2004), clasifican el tipo de comunicación de acuerdo al funcionamiento adecuado o no del sistema familiar en: comunicación funcional y disfuncional. Así mismo Kubli (2002) clasifica la comunicación familiar como positiva y negativa o sana e insana. De acuerdo a la formulación de estos teóricos se clasificaron los tipos de comunicación familiar de la siguiente manera:


  • Comunicación funcional, sana o positiva: Caracteriza a las familias que cumplen eficazmente sus funciones y que mantienen una comunicación clara, coherente, afectiva y flexible que permite compartir y superar los problemas, dicha comunicación permite el desarrollo de la identidad y autonomía de sus miembros, logrando la adaptación y crecimiento familiar.

Este tipo de comunicación se caracteriza por ser permanente, ya que siempre es posible realizarla, es abierta, hay disposición de dar y recibir, es intima, ya que se establece de persona a persona y comprende que hay una influencia mutua, es equivalente, porque permite una relación de igualdad entre los miembros de la familia, es sincera y autentica, desinteresada, ya que no hay beneficio propio, sino una intención de promover cambios, es intencionada, comprensiva y humilde. Cuando las familias se comunican de forma positiva, experimentan una grata sensación y satisfacción de compartir, promueve la seguridad y confianza en sí mismos; además de promover el autoestima, el optimismo, el desarrollo emocional y un ambiente agradable en el hogar, permitiendo el manejo de las tensiones diarias de forma adecuada.




  • Comunicación disfuncional, insana o negativa: Caracteriza a las familias que cumplen deficientemente sus funciones, es indirecta y da lugar a las contradicciones o mensajes de doble vínculo, ya que estos son enmascarados y desplazados, limitando la libre expresión y desarrollo de la personalidad de cada uno de sus integrantes, es rígida y cerrada al cambio. Conlleva una carencia de habilidades para controlar la forma en que se expresan y canalizan las emociones, cayendo en conductas violentas y agresivas. Se considera negativa porque desencadena una serie de factores dentro de la dinámica familiar como tensiones, hábitos negativos, disociación, adicciones y violencia física y verbal, lo cual a su vez produce sentimientos de culpabilidad, ambiente de hostilidad, sufrimiento y deterioro moral y psicológico en los miembros de la familia.


4.5 Importancia y función de la comunicación en la familia.
Además de que la comunicación permite a los miembros de la familia transmitir información, compenetrarse e influirse mutuamente y compartir significados, su importancia también radica en el papel que de acuerdo a Virginia Satir (2002) juega la comunicación en la familia, como aquel factor determinante de las relaciones que establecerá lo que suceda en nuestras interrelaciones, el calibrador con el cual los individuos miden la autoestima del otro. Es decir que a partir del tipo de comunicación que se desarrolle y estimule en el hogar, ya sea funcional o disfuncional, influirá en la salud mental, personalidad, desarrollo social y psicológico de cada uno de sus miembros.
La comunicación en la vida familiar permite mantener al grupo estable, a través del diálogo sincero, la escucha activa y la empatía para con los demás miembros de la familia, permite también generar acuerdos y establecer reglas que normen la convivencia familiar. Las funciones de la comunicación pueden también variar, de acuerdo a Lomov (1989, citado por Moré, Bueno, Rodríguez & Zunzunegui, 2005) según sean las funciones o roles sociales de las personas que participan en ella y su posición en el sistema de relaciones, también se encuentran reguladas las funciones de la comunicación por los factores de producción, intercambio y consumo. Esto es evidente en las relaciones que se dan bajo el régimen capitalista, relaciones patrón-obrero que se caracterizan por ser verticalistas y las cuales se reproducen en los patrones de comunicación familiar, como parte de una sociedad capitalista. Influyen también las tradiciones y normas morales socialmente aceptables en la manera de comunicarse y las funciones que esta cumple.
Derivado de estos factores, Lomov (1989, citado por Moré, Bueno, Rodríguez & Zunzunegui, 2005), establece tres funciones básicas de la comunicación dentro del grupo familiar: 1) Informativa o cognoscitiva, es un nivel más superficial de comunicación, que solamente se limita a la transmisión y recepción de información, como por ejemplo, el dar recados, el dar noticias familiares o el hacer del conocimiento de los demás acerca de un evento o suceso familiar, 2) Función reguladora, nivel un poco más profundo donde se da una regulación de la conducta de los miembros de la familia, partiendo de la influencia mutua a través de las reglas, normas y reglamentos que establece la familia, los cuales se inculcan desde la infancia y comprenden las tradiciones y costumbres familiares a su vez. 3) Función afectiva, nivel más complejo de interacción que implica el contacto físico, la expresión de sentimientos y emociones y el hacer sentir al otro como sujeto reconocido e importante dentro del grupo familiar, se gratifica al otro y se obtiene gratificación y se transmite qué nos hace sentir el otro en un momento dado.
La calidad de comunicación emotiva o afectiva que tenga un grupo familiar determinara también la calidad de sus relaciones, siendo de vital importancia estimularla en el grupo familiar, ya que la falta de niveles profundos de comunicación familiar tiene efectos como: no saber qué quiere el otro, qué necesita, qué busca, de qué es capaz, se produce pobreza emocional en el comportamiento, falta de ternura expresada y sentida, búsqueda de tales gratificaciones en otro lugar y todo ello de manera compulsiva como arrebatos e impulsos y una inadecuada valoración propia a partir de un clima poco afectuoso y profundo dentro de la familia.
4.6 Patrones de comunicación en la familia.

Dependiendo del tipo de función que la comunicación les permita establecer a los miembros de la familia, así como del uso que hagan de la comunicación verbal y no verbal, la expresión de sentimientos y emociones y los contextos en los que se de la comunicación la familia crea su propio patrón de comunicación. Un patrón de comunicación es una secuencia organizada de interacciones que configuran nuevos lenguajes, que a su vez generan la cultura comunicativa particular de los grupos de acuerdo al grado de permanencia y pertenencia de sus integrantes, los intereses colectivos para el establecimiento, mantenimiento y cohesión del grupo, para la preservación de la intimidad de la vida familiar, que en ultimas constituye la microcultura familiar.13


Según Virginia Satir (2002), las personas resuelven de cuatro maneras los efectos negativos del estrés o tensión familiar: aplacar, culpar, calcular y distraer. Estos cuatro patrones constituyen una forma de respuesta que si bien puede variar pero mantiene una serie de características peculiares que reflejan una búsqueda de definición personal y llevan a la desconfianza, baja autoestima y frustración. A continuación se presentan en detalle.


PATRON

DEFINICION

DEBILIDAD

OBJETIVO

CONSECUENCIAS

Aplacador.

Se caracteriza por tratar de agradar y complacer a las otras personas aun sobre sus propios intereses, adoptando una actitud de mártir o víctima.

Es incapaz de otorgarse valor por sí solo, si alguien no le acepta o toma en cuenta se siente desvalorado y herido/a.

Su finalidad es ganar aprobación social y agradar a otros, lo cual le permite sentirse valorado e importante.

Las demás personas suelen pasar por encima de ellos, renuncian a expresar sus propias ideas y emociones, no son personas genuinas porque aceptan constantemente las opiniones de los demás.

Acusador.

Se enfoca en hacer sentir mal a los demás, acusando y culpando, señalando defectos y liberándose de sus errores y manifestando una actitud de superioridad.

Es incapaz de darse valor a sí mismo, la forma en que lo obtiene es haciendo sentir mal al otro y minimizando sus logros, restando valor al otro gana valor propio.

Compensar su sentimiento de inferioridad presentándose como fuerte y sin defectos.

Son personas que no desarrollan una capacidad de autocritica, no se conocen a sí mismos y no alcanzan un crecimiento personal ya que no reconocen sus errores.

Calculador.

Patrón que busca formar una imagen distinta de lo que es, mostrándose controlado, frio y calculador.

Piensa que los demás le otorgaran un valor al presentarse con un nivel de autoexigencia elevado y construye muros a través de su frialdad emocional.

Minimizar las amenazas que representa el desafío diario de vivir, ocultando su vulnerabilidad e impresionando a los demás.

Reprime sus emociones, no es genuino porque no se acepta tal como es, no puede establecer una comunicación adecuada.

Distractor.

Se caracteriza por distraer y tratar de evitar los temas y situaciones incomodas para él/ella.

Se considera una persona incapaz de expresarse y hacer la cosas, trata de evitar las situaciones o problemas emocionales para no poner en evidencia su ineficiencia para resolver problemas.

Su finalidad es evitar los problemas que tiene que enfrentar y guarda la esperanza que estos desaparezcan.

Es una persona que no logra la madurez emocional, no analiza con sinceridad las situaciones y vive en constante frustración y aturdimiento.

Nivelador

Patrón que establece una comunicación genuina, cálida, sincera, humilde y efectiva. Se fundamenta en la capacidad de amarse a si mismo y en el respeto mutuo.

No todas las personas están preparadas para actuar de esta manera ya que implica ser responsables y genuinos con nosotros mismos reconociendo nuestros errores y aciertos.

Establecer una comunicación eficaz, integra y nutricia que permita satisfacer las necesidades familiares y psicológicas que ayuden a crecer a los demás.

Se dan relaciones más sinceras y profundas, la comunicación es congruente y permite restaurar las relaciones, establecer lazos y construir puentes. Propicia el autodescubrimiento y autovaloración.

Estos patrones de comunicación son puestos en práctica desde la infancia, después de utilizar uno u otro con frecuencia el niño ya no puede distinguir la respuesta dada de sus sentimientos de valía. Al utilizar estas cuatro respuestas descritas se favorece el estado de baja autoestima de uno mismo y de los demás miembros de la familia con los cuales se cohabita. Estos patrones se encuentran reforzados por la manera como se asimila la autoridad en la familia y en la sociedad. Por otro lado no podemos dejar de lado que existe un patrón de comunicación más nivelador y asertivo en contraposición a los anteriores y mucho más favorecedor a las relaciones familiares.




  1. ¿COMO SE ALTERA LA COMUNICACIÓN EN EL GRUPO FAMILIAR?

El proceso de construcción de un significado y un lenguaje común en la familia inicia desde la formación de la misma, con la unión de la pareja, ambos miembros traen consigo diversos patrones de comunicación, creencias y costumbres aprendidos en su familia de origen, los cuales se fusionan y ponen a prueba su efectividad en la cotidianidad donde la comunicación se va alterando y distorsionando.


Durante el ciclo vital las familias atraviesan diversas crisis que les exigen adaptación debido a la llegada de los hijos, el ingreso de los hijos a la escuela, separación, adolescencia, problemas económicos, muerte de familiares, etc. Es en esta dinámica que la familia se va estancando y volviéndose incapaces de manejar las problemáticas, siendo imposible para los padres primeramente como pareja establecer acuerdos en cuanto a la economía, educación y crianza de los hijos, y ya que la comunicación se distorsiona en los arquitectos de la familia, por consiguiente los hijos serán incapaces de comunicarse con sus padres y de comprender los mensajes que estos les envían.
Si tomamos en cuenta que la realidad de las familias salvadoreñas constituye una lucha por sobrevivir día a día buscando los recursos para dar a los hijos alimentación, vestuario, estudio y vivienda, vemos que estos padres de familia y esposos llegan a sus hogares preocupados y estresados porque no saben si lograran sobrevivir el siguiente día, llegar a casa para escuchar los problemas de los hijos, gritos y llantos no parece la mejor de las bienvenidas y ya que desconocen las formas adecuadas de negociar y expresar sus sentimientos negativos, estallan en gritos y violencia distorsionando las relaciones familiares.
Debido a estas problemáticas del día a día, la comunicación se ve contaminada por un clima hostil, basándose en los gritos, en las críticas, en los dobles mensajes y en la carencia de tiempo y afecto. Por lo tanto la ruina de las relaciones estrechas en el grupo familiar proviene por lo general de demostraciones al parecer insignificantes de desconsideración, hostilidad y desprecio, etc. y no de traiciones y desastres de mayor importancia. De manera semejante, la relación estrecha y duradera esta edificada sobre una demostración diaria de cuidado, interés y apertura combinados con el tacto, más que sobre una generosidad ostentosa y un diluvio de atenciones.14


  1. PROBLEMAS DE COMUNICACIÓN MÁS COMUNES EN LA FAMILIA.

Badura (1979) mira los problemas de comunicación como barreras de la comunicación centradas en las dificultades de comprensión que surgen para entender el significado del mensaje, a partir del código lingüístico en que llega y de las intenciones comunicativas que lo rodean, de tal manera que la comunicación lingüística se puede truncar, según él, por la existencia de tres aspectos: no entender, entender mal, y la dificultad para diferenciar en los juicios y tipología de los diálogos.

No es fácil lograr el equilibrio necesario para que la convivencia y la comunicación entre los integrantes de la familia mantengan un enfoque positivo y constructivo. El proceso de convivir, compartir y desarrollarse a través del contacto intenso y diario con otras personas es todo un arte, en muchas ocasiones se vuelve imposible pues requiere una actitud positiva y propositiva, así como el desarrollo de habilidades enfocadas a lograr que la convivencia produzca resultados positivos para todos los involucrados.



Cuando no se logran dichos resultados, se debe a una serie de problemáticas que impiden lograr a la familia desarrollarse como tal, entre esos problemas podemos mencionar:

  • Calidad de tiempo dedicado a la familia: la mayoría de familias debido a la situación económica que pasan se ven obligadas a trabajar ambos, pues no pueden sostener el hogar uno solo, esto hace que lleguen a casa agotados y sin ganas de lidiar con los problemas de casa, esto se va volviendo cotidiano lo cual va afectando la calidad de tiempo que se pasa en familia y simplemente se va convirtiendo en cantidad de tiempo, sumándole a esto la tecnología que también ha reducido ese tiempo que se puede invertir en la pareja o hijos hoy en día se lo dedican a las redes sociales o al celular, todo esto va afectando de gran manera la comunicación en la familia que es tan fundamental.

  • Criticar a otra persona, hablar de lo que no es. Según Rogers (citado por Ribalta 2006) plantea que la mayor barrera que se opone a la intercomunicación es “la tendencia natural de los individuos a juzgar, criticar evaluar, aprobar (o desaprobar) los juicios de otras personas”. Muchas veces en la familia se acostumbra a etiquetar y a juzgar a cada miembro que la conforma, el poner etiquetas y juzgar no ayuda a que las personas cambien, sino a que refuercen sus defensas, trayendo consigo muchos conflictos debido a que no se observan sus aspectos positivos solamente resaltan aquellos negativos.

  • Discutir los temas todos al mismo tiempo. La familia parece aprovechar que se está discutiendo y hablan todos al mismo tiempo diciendo sus molestias, lo cual no permite llegar nunca a la solución de dicha molestia pues al final ninguno entiende cual es lo que le molesta al otro miembro.

  • Hablar del pasado. Rememorar antiguas ventajas, o sacar a relucir los “trapos sucios” del pasado, no sólo no aporta nada provechoso, sino que despierta malos sentimientos, abre heridas lo cual es muy poco constructivo para mejorar las relaciones familiares. Emery (1982), hace referencia a la hostilidad abierta entre las parejas que se produce por vivir removiendo el pasado, por lo cual se recomienda que si se quiere comunicar algo del pasado debe de ser un evento positivo, pues es evidente que el pasado no puede cambiarse; por tanto hay que dirigir las energías al presente y al futuro.

  • Ser inespecífico. Ser específico, concreto, preciso, es una de las normas principales de la comunicación. Tras una comunicación específica, hay cambios; es una forma concreta de avanzar. Cuando se es inespecífico no se logra comunicar se forma adecuada. Aunque tal formulación exprese un sentimiento, si no hacemos una propuesta específica, probablemente las cosas no cambiarán.

  • Las generalizaciones. Los términos "siempre" y "nunca" tienden a formar etiquetas lo cual va deteriorando los lazos afectivos afectando así la comunicación en la familia. Para ser justos y honestos, para llegar a acuerdos, para producir cambios, resultan más efectivas expresiones del tipo: “La mayoría de veces”, “En ocasiones”, “Algunas veces”, “Frecuentemente”. Son formas de expresión que permiten al otro sentirse correctamente valorado.

  • No ser breve en el mensaje. Repetir varias veces lo mismo con distintas palabras, o alargar excesivamente el planteamiento, no es agradable para quién escucha, esto ocasiona múltiples disgustos y molestias. Se propicia que las demás personas le rehúyan cuando empiece a hablar. Hay que recordar que: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”.

  • No elegir el lugar y el momento adecuado. En ocasiones, un buen estilo comunicativo, un modelo coherente o un contenido adecuado no sirven de nada, si no hemos elegido el momento adecuado para transmitirlo o entablar una relación. Es importante cuidar algunos aspectos que se refieren al momento en el que se quiere establecer la comunicación pues muchas veces el ambiente no es el más adecuado ni el momento pues cuando se esta acalorado lo más seguro es que se ofendan y esto traiga sentimientos negativos posteriormente.

  • Autoritarismo. Los padres que hacen uso del autoritarismo fomentan la ignorancia en sus hijos, ya que al no tolerar ni fomentar el dialogo crítico, les envían el mensaje de que “la única forma de educar y ser educado es por medio del sometimiento físico o emocional”. Por lo general en familias autoritarias los canales de comunicación son verticales, dando primacía a los contenidos verbales, generando personas con una enorme pobreza interior, ya que se suprimen la formas de expresión no verbal y emocional, que proporcionan gran creatividad y riqueza a las vivencias cotidianas. Ramírez, (2007), manifiesta que el “perfil de los hijos que tienden a presentar más problemas de conducta es el de aquellos que pertenecen a un hogar, cuyos progenitores se caracterizan por presentar gran frecuencia de conflictos de pareja y por ejercer gran control autoritario sobre ellos.”

  1. ¿CÓMO LOGRAR UNA COMUNICACIÓN SALUDABLE EN LA FAMILIA?

La relaciones familiares, debido a los lazos emocionales y psicológicos que logran desarrollar entre sus integrantes y al ambiente de seguridad y confianza que pueden llegar a generar, se convierten en un medio en el que sus integrantes, en forma natural y espontánea, pueden ayudarse y complementarse, satisfaciendo muchas de sus necesidades, especialmente las más profundas y complejas como las emocionales y afectivas.

Cuando los miembros de una familia aprenden a comunicarse identificando el: cómo, cuándo, dónde y en que tono hablarse; de tal forma que logran construir una relación positiva, saludable y sólida, están dando un paso vital, al crear condiciones para que todos los involucrados se sientan: queridos, apoyados, tomados en cuenta y con posibilidades reales de ser mejores personas. Es decir que al facilitar la construcción de una comunicación funcional están totalmente enfocados a lograr que la familia cumpla con su misión.

Para lograr que la comunicación se convierta un recurso a favor de la familia, los integrantes del núcleo familiar deben plantearse con cierta regularidad la siguiente pregunta: ¿La forma como nos comunicamos nos está ayudando a lograr un mayor acercamiento y a desarrollar la intimidad, o es un medio que utilizamos, consciente o inconscientemente, para manipular, ofendernos o agredir?

Si se responde con toda honestidad a esa pregunta, el análisis de las respuestas permitirá definir hacia donde se deben enfocar las acciones tendientes a lograr que la comunicación dentro de la familia o comunicación intra-familiar, les ayude a lograr una dinámica familiar saludable, en este análisis será necesario poner énfasis en aspectos fundamentales de la comunicación como la empatía, la confianza en las relaciones, la escucha activa, la afectividad, el dialogo y las habilidades para la resolución de problemas, esto para que cada uno de los miembros de la familia actúe a favor de todos sus miembros, creando condiciones favorables que les permitan hacer lo necesario para apoyarse mutuamente, desarrollarse y ser mejores. En los siguientes apartados se definirán cada una de estas áreas de la comunicación familiar.



  1. EMPATÍA EN LAS RELACIONES FAMILIARES.

Uno de los elementos clave que forma parte la inteligencia emocional, es la empatía, la cual pertenece al dominio interpersonal. La empatía es el rasgo característico de las relaciones interpersonales exitosas, por lo cual se vuelve un eje fundamental en la familia. Cuando hablamos de empatía no es otra cosa que "la habilidad para estar consciente de reconocer, comprender y apreciar los sentimientos de los demás". En otras palabras, el ser empáticos es el ser capaces de "leer" emocionalmente a las personas.

Es sin duda una habilidad que, empleada con acierto, facilita el desenvolvimiento y progreso de todo tipo de relación entre dos o más personas. Así como la autoconciencia emocional es un elemento importantísimo en la potenciación de las habilidades interpersonales de la inteligencia emocional, la empatía viene a ser algo así como nuestra conciencia social, pues a través de ella se pueden apreciar los sentimientos y necesidades de los demás, dando pie a la calidez emocional, el compromiso, el afecto y la sensibilidad.



    1. Importancia de ser empáticos.

La empatía es de vital importancia para la comunicación. El diccionario la define como "la capacidad o proceso de penetrar profundamente, a través de la imaginación, dentro de los sentimientos y motivos del otro". En un sentido menos académico, implica ponerse "en los zapatos, o en la piel del otro", a manera de entender realmente sus penas, sus temores, o más positivamente hablando, sus alegrías.

Lo opuesto de empatía, en términos de comunicación, es invalidación. Es lo que sucede cuando se expresa un sentimiento y la persona a quien se le habla contradice o rechaza el mismo. Lo interesante es, que la pena por el rechazo puede ser aún más profunda cuando la otra parte no tolera su dolor. En realidad la persona en la que se confió puede creer sinceramente estar ofreciendo apoyo, pero fracasa porque no existe empatía.

A pesar de que algunas personas puedan gozar el ser deliberadamente abusivas, la mayoría no son crueles cuando responden inconscientemente. Lo que les falta es habilidad para comunicarse. No se dan cuenta que al minimizar la pena del otro, la maximizan. Cuando usted responde al arranque de pena o ansiedad de un familiar con: "Te sentirás mejor mañana" o "No te preocupes, el tiempo lo cura todo", usted puede estar dándole el siguiente mensaje: "Debe haber algo mal en ti para quejarte cuando no existe nada de lo cual quejarse".

La empatía se da en todas las personas en mayor o menor grado. No se trata de un don especial con el que nacemos, sino de una cualidad que podemos desarrollar y potenciar. La capacidad para la empatía empieza a desarrollarse en la infancia, los padres son los que cubren las necesidades afectivas de los hijos y los que les enseñan, no solo a expresar los propios sentimientos, sino también, a descubrir y comprender los de los demás. Si los padres no saben mostrar afecto y comprender lo que sienten y necesitan sus hijos, estos no aprenderán a expresar emociones propias y por consiguiente, no sabrán interpretar y sentir las ajenas.

En la familia se vuelve un poco difícil enseñar esto puesto que cada uno pone su personalidad en las dificultades lo cual hace que se actué separadamente sin sentir ni ponerse en los zapatos del otro, lo cual van aprendiendo los hijos y cuando estos ponen también su parte se va deteriorando la comunicación familiar puesto que ninguno pone parte de si para mejorar. De ahí la importancia de una buena comunicación emocional en la familia desde el principio. La capacidad para la empatía se desarrollará más fácilmente en aquellas personas que han vivido en un ambiente en el que han sido aceptadas y comprendidas, han recibido consuelo cuando lloraban y tenían miedo y que han visto como se vivía la preocupación por los demás.


    1. Obstáculos que dificultan la empatía.

Muchas veces hemos podido preguntarnos por qué la gente no busca apoyo en nosotros o se retraen a la hora de hablarnos de sentimientos. Existen una serie de barreras que suelen impedir este acercamiento, entre los errores que solemos cometer con más frecuencia a la hora de relacionarnos con los demás están esa tendencia a quitarle importancia a lo que le preocupa al otro e intentar ridiculizar sus sentimientos; escuchar con prejuicios y dejar que nuestras ideas y creencias influyan a la hora de interpretar lo que les ocurre; juzgar y acudir a frases del tipo "lo que has hecho está mal", "de esta forma no vas a conseguir nada", "nunca haces algo bien"; sentir compasión; ponerse como ejemplo por haber pasado por las mismas experiencias; intentar animar sin más, con frases como "ánimo en esta vida todo se supera"; dar la razón y seguir la corriente.

Todo esto, lo único que hace es bloquear la comunicación e impedir que se produzca una buena relación empática. Las personas que están excesivamente pendientes de sí mismas tienen más dificultades para pensar en los demás y ponerse en su lugar.

Por lo tanto, para el desarrollo de la empatía tendríamos que ser capaces de salir de nosotros mismos e intentar entrar en el mundo del otro.


    1. Estrategias para desarrollar la empatía.

Es evidente que hay personas que por diversas razones tienen mucha capacidad empática y sin embargo otras, poseen enormes dificultades para entenderse con la gente y ponerse en su lugar. En cualquier caso, conviene saber que las habilidades empáticas se pueden potenciar y desarrollar. En cuanto a las actitudes que se deben tener para desarrollar la empatía destacan:

  • Escuchar con la mente abierta y sin prejuicios; prestar atención y mostrar interés por lo que nos están contando nuestros familiares, ya que no es suficiente con saber lo que el otro siente, sino que tenemos que demostrárselo; no interrumpir mientras nos están hablando y evitar convertirnos en un experto que se dedica a dar consejos en lugar de intentar sentir lo que el otro siente.




  • Habilidad de descubrir, reconocer y recompensar las cualidades y logros de los demás. Esto va a contribuir, no solamente a fomentar sus capacidades, sino que descubrirán también, nuestra preocupación e interés por ellos.

Hay varias formas de expresar empatía una de ellas es hacer preguntas abiertas. Preguntas que ayudan a continuar la conversación y le hacen ver a la otra persona que estamos interesados por lo que nos está contando. Es importante, también, intentar avanzar lentamente en el diálogo, de esta forma estamos ayudando a la otra persona a que tome perspectiva de lo que le ocurre, dejamos que los pensamientos y sentimientos vayan al unísono y nos da tiempo de asimilar y reflexionar sobre el tema.

Antes de dar nuestra opinión sobre el tema, debemos esperar a tener información suficiente, cerciorarnos de que la otra persona nos ha contado todo lo que quería y de que nosotros hemos escuchado e interpretado correctamente lo esencial de su mensaje. En ocasiones los otros no necesitan nuestra opinión y consejo, sino saber que los estamos entendiendo y sintiendo lo que ellos nos quieren transmitir.

Cuando tengamos que dar nuestra opinión sobre lo que nos están contando es muy importante hacerlo de forma constructiva, ser sinceros y procurar no herir con nuestros comentarios. Para esto es muy importante ser respetuoso con los sentimientos y pensamientos de la otra persona y aceptar abiertamente lo que nos está contando.

Es aconsejable tener una buena predisposición para aceptar las diferencias que tenemos con los demás, ser tolerantes y tener paciencia con los que nos rodean y con nosotros mismos. Aunque ser tolerante no quiere decir que tengamos que soportar conductas que nos hacen daño o que pueden hacer daño a otros, sino aceptar, comprender y respetar las diferencias.




  1. CONFIANZA EN LAS RELACIONES FAMILIARES.

La confianza es la seguridad o esperanza firme que alguien tiene de otro individuo o de algo. En las relaciones familiares se trata de una creencia que estima que uno de los miembros de la familia será capaz de actuar de una cierta manera frente a una determinada situación. Por ejemplo un hijo piensa: “voy a contarle todo a mi padre, tengo confianza en que me entienda y me ayude”. En este sentido la confianza puede reforzarse o debilitarse de acuerdo a las acciones de la otra persona, ya que según vemos en el ejemplo si el padre ayuda a su hijo, la confianza será fortalecida; de lo contrario la confianza se vera minimizada.
Al construir una relación basada en la confianza en la familia, se deben contemplar algunos aspectos muy valiosos, entre ellos, la comunicación amorosa que busque incrementar la autoestima. La comunicación entre padres e hijos, consiste en el intercambio de palabras, sonidos y gestos; que  trasmiten un mensaje de contenido afectivo y/o intelectual. La forma como se expresa el mensaje, las palabras que se emplean y el tono de voz que se usa, determinará la forma en la que se percibe el mensaje.
Cuando alguien se comunica a través de un beso, un abrazo o una sonrisa, le está trasmitiendo a quien recibe el mensaje que es valioso/a para él, abriéndole la posibilidad para decir lo que piensa y siente en un ambiente de confianza y respeto. Las palabras son semillas que se siembran, con el tiempo crecen y se multiplican, el significado de las palabras, el tono y la actitud con la que nos dirigimos a nuestros hijos y nuestros padres, definen el valor que se les otorga como personas y les da la seguridad y la confianza de sentirse necesitados y abiertos a relaciones más solidas.

 

Para una sana comunicación basada en la confianza es importante tomar en cuenta los siguientes aspectos:



  • Los padres deben tener conciencia de los cambios que experimenta su hijo/a según la etapa del ciclo vital en que se encuentra,  y deben entender que es  paso a paso como se construye un nuevo tipo de relación que sustituirá paulatinamente la dinámica que se tenía anteriormente, deben recordar que su hijo en su desarrollo sufrirá una serie de cambios, que su ánimo variará constantemente, sin embargo esto no significa que sus reacciones de enojo signifiquen que debe de alejarse de él o ella.

  • Los padres deben promover con sabiduría un grado de independencia, no deben caer en los extremos; no es bueno sobreproteger a los hijos ni tampoco abandonarlos.

  • La comunicación debe cultivarse, se debe procurar conocer a los miembros de la familia, sus gustos, su música, sus amigos, sus intereses, sus sueños, etc. Pero esto debe hacerse sin imponerse. Aún cuando haya temor, es importante tratar temas relevantes de la vida con la finalidad de conocer sus puntos de vista, se debe procurar tomar en cuenta las ideas de los demás y respetarlas aun cuando no las comparta.

  • Cuando no se comparten las ideas de los demás, es necesario hacerles saber lo que se opina sin ofender ni humillar, se debe dialogar y buscar una negociación en la que ambas partes estén de acuerdo.

  • Se deben respete los silencios sin ignorarlos, y tratar de estar dispuestos siempre a hablar y a escuchar.

  • En la familia es importante establecer límites que le den  sentido de seguridad y pertenencia a cada uno de sus miembros.

  • La confianza debe de ser cultivada con esmero, es decir con un interés autentico por conocer y comprender lo que los demás tienen que decir, aun cuando no se esté de acuerdo.

Una relación que se basa en la confianza y el respeto es una relación que da la posibilidad de crear un vínculo de amistad en la familia que permitirá acercarse el uno al otro con confianza,  sin temor a herirse o maltratarse.









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