Ética y moral. La génesis de los valores morales: su historicidad y su universalidad introducción al tema



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TEMA 1. ÉTICA Y MORAL. LA GÉNESIS DE LOS VALORES MORALES: SU HISTORICIDAD Y SU UNIVERSALIDAD

UNIDAD 1: ÉTICA Y MORAL. LA GÉNESIS DE LOS VALORES MORALES: SU HISTORICIDAD Y SU UNIVERSALIDAD
Introducción al tema:
A nivel conceptual, se tratará básicamente de clarificar conceptos: principio moral, valor, norma, tipos de normas, sus funciones e implicaciones. Se trata de favorecer la construcción conceptual y superar actitudes etnocéntricas. Para ello es conveniente contar con las aportaciones de la psicología, sociología, antropología y todas las investigaciones relevantes acerca de la integración del individuo en la sociedad
La suma de todas estas aportaciones propiciará la detección de valores, normas y conflictos de su entorno y su comparación con otras culturas y formas de vida, provocará la reflexión y juicio critico al respecto. Pondremos especial interés en el estudio de los Derechos Humanos.
¿Qué es la ética?

¿Qué es la moral?

¿Qué son los valores?


  • Los valores morales como criterios de elección

  • Valores y normas morales

  • Origen social de los valores

  • La diversidad de los valores

  • Universalidad de los valores


1. ¿Qué es la ética?

 

Término que procede del griego ethos, cuyo significado originario hacía referencia a las costumbres. Sin embargo, pronto adquirió una nueva significación filosófica, designando el ‘carácter’ y el ‘modo de ser’ de un individuo, en cuanto ellos habían sido adquiridos por la educación, las costumbres y los hábitos de la sociedad en la que vivía. Con la aparición de los primeros filósofos que reflexionaron sobre las normas morales (los sofistas y Sócrates), el término pasó a designar la disciplina del saber que versaba sobre la virtud y la justicia.



En nuestros días, el concepto ‘ética’ hace referencia a la reflexión sobre el deber y a la justificación de por qué deben ser consideradas buenas o malas (justas o injustas) ciertas acciones. Por tanto, se considera un comportamiento ético a aquel que está conforme con las normas morales.

Desde un punto de vista científico, la ética es la disciplina de la filosofía que reflexiona sobre cuáles son los principios teóricos que fundamentan los valores y las normas morales. También se designa con el término ‘ética’ al estudio de los distintos sistemas morales que han sido elaborados a lo largo de la historia del pensamiento.

En el lenguaje coloquial es frecuente utilizar como sinónimos los conceptos de ‘ética’ y de ‘moral’. Sin embargo, desde el punto de vista filosófico, muchos autores establecen una distinción importante entre ellos dos: mientras la ética sería una reflexión teórica sobre los fundamentos o principios en los que se inspiran las normas morales concretas, la moral, en cambio, designaría al conjunto de normas y valores que una determinada colectividad considera -en un momento histórico concreto- como justos o correctos, es decir, como pautas del comportamiento virtuoso.

En el siglo V a.C. se inició un debate teórico acerca del alcance de las normas éticas, debate que no ha sido resuelto satisfactoriamente todavía. Mientras los sofistas defendían que todas las normas morales eran relativas y, por lo tanto, únicamente válidas para una sociedad histórica concreta, otros filósofos como Sócrates o Platón creyeron en el carácter universal de las normas éticas, apelando a la existencia de una racionalidad humana que nos permitía conocer los fundamentos de las leyes naturales.

A lo largo de la historia de la filosofía, muchas corrientes y pensadores han defendido el relativismo moral, mientras que otras corrientes han argumentado a favor de la ley natural o de la posibilidad de alcanzar, mediante la racionalidad y el consenso entre todos los seres humanos, un código de conducta mínimo que regule nuestras normas morales. En este último sentido, la Declaración Universal de los Derechos Humanos significa el reconocimiento de unas pautas universales de conducta con respecto a nuestros semejantes y al medio que nos rodea.


  1. ¿Qué es la moral?

Procede del término latino ‘mos-moris’, que significa ‘costumbres’ y también ‘modo de ser’, en el sentido de que el carácter se adquiere a través de las costumbres y de los hábitos de conducta.

De una manera muy general, podemos definirla como "las normas y comportamientos justos y conformes al deber que una sociedad o un grupo humano acepta como válidos en un instante histórico determinado".

En el lenguaje cotidiano es frecuente utilizar la palabra moral como sinónimo de ética. Sin embargo, la tradición filosófica suele distinguir entre ellas, aunque no de una manera muy precisa. Así, la ética trata de las reflexiones teóricas acerca de qué es el deber y por qué razones deben ser considerados como justos o injustos ciertos actos. En cambio, la moral sería el conjunto de normas concretas que llevan a la práctica real la reflexión ética. De aquí que muchos pensadores afirmen que la moral no es más que ética aplicada.

Algunos rasgos que definen a la moral son:

- Está basada en las acciones prácticas, aunque estas procedan de una reflexión ética previa.

- Sus normas se expresan en imperativos morales (haz esto, no hagas aquello) que dictan cuál es nuestro deber.

- Sus mandatos exigen cumplimiento por respeto al deber. De ahí que las acciones morales provoquen responsabilidad, es decir, obligación a responder moralmente de los propios actos. Ahora bien, para que exista responsabilidad moral son necesarios, entre otros, los siguientes elementos: conocimiento de lo que se hace y de las consecuencias que puede tener la acción, voluntariedad, si existió libertad de acción y el carácter bueno o malo de las intenciones que se querían lograr con el acto.

El filósofo José Luis Aranguren distingue entre:

- Moral como estructura: el hombre posee una dimensión moral que lo constituye como hombre. Esta dimensión surgió históricamente durante el proceso de humanización (adquisición del pensamiento y la cultura en las primeras sociedades humanas). Por tanto, todos los seres humanos tienen moral.

- Moral como contenido: el conjunto de normas concretas que forman un código moral determinado. Cada civilización suele tener un código moral propio que se diferencia del de otras civilizaciones. El hecho de que algunos valores morales sean diferentes, no debe evitar la búsqueda de un código moral mínimo que sea respetado en todos los lugares del mundo. Ésa es la función que se otorga a los Derechos Humanos.

Desde el punto de vista de la moral, un hecho debe ser considerado bueno o malo atendiendo a los conceptos de bien y de mal moral. Estos conceptos son elaborados por la llamada conciencia moral, que consiste en la capacidad que posee el ser humano de juzgar sus actos y los de los demás en relación a si son o no justos.

El filósofo ilustrado D’Alembert definía a la moral de la siguiente manera: "Lo que pertenece esencial y únicamente a la razón, y lo que, consiguientemente, es uniforme a todo los pueblos, son los deberes a los que estamos obligados para con nuestros semejantes. El conocimiento de estos deberes es lo que se llama Moral.



  1. ¿Qué son los valores?

Término que procede de la economía, y que fue incorporado a la reflexión ética y política a partir de las obras de Marx (valores económicos) y Nietzsche (valores morales). A principios del siglo XX, Max Scheller y otros filósofos intentaron construir lo que ellos llamaron una ‘ética de los valores’ en oposición a las éticas materiales que buscaban justificaciones teleológicas. Desde entonces, el término ‘valor’ ha sido incorporado a la Ética como uno de los referentes más discutido y estudiado durante las últimas décadas.

De forma genérica, decimos que algo tiene ‘valor’ cuando es deseable por sí mismo o se juzga superior a otras cosas. Es importante señalar al respecto que lo que realmente ‘vale’ no es la cosa en sí misma (para alguien que no le interese lo más mínimo dicha cosa, ‘no vale nada’), sino que lo valioso se encuentra adherido a ella y está en relación con el sujeto que la valora (‘vale’ para mí, porque yo la deseo, porque me resulta útil, porque me gusta, porque puedo especular económicamente con ella, etc.).

En cuanto a su significado ético, el término ‘valor’ refiere cualidades que poseen ciertos objetos o determinadas acciones, gracias a las cuales son consideradas deseables, o, de una manera más estricta desde el lenguaje moral, son preferibles o más acordes con nuestros preceptos morales. Por ejemplo, la acción de ayudar a un necesitado (que entraña la existencia de valores como ‘caridad’ o ‘solidaridad’) es considerada como preferible a la de no ayudarlo, cuando se tienen oportunidad y recursos suficientes para hacerlo. Como la cualidad de esa acción (ayudar) es deseable en sí misma, la traducimos en una norma moral: "hay que ser solidarios con los demás".

Max Scheller caracterizó a los valores con los siguientes rasgonormas moraless:

- El ‘valer’ sobre el ‘ser’: en otras palabras, los valores no son (no tienen realidad material), sino que valen. Por ejemplo, según Scheller, la justicia no existe ni como un ser real (nadie la ha visto, la ha tocado, etc.; únicamente ‘vemos’ actos justos o injustos; y los ‘vemos’ así porque los valoramos en razón de que sean deseables desde un punto de vista moral), ni tampoco como ser ideal (tal y como afirmaba Platón). Dice Scheller que la única realidad de la justicia consiste precisamente en ‘ser valiosa’.

- Ahora bien, su existencia posee una característica peculiar: la de estar ‘adherida’ a los objetos y acciones que se consideran valiosos. Esta adherencia resulta de capital importancia para Scheller, puesto que garantiza que los valores no sean subjetivos (normas moralesno dependen exclusivamente de mi consideración personal o de mis preferencias), sino que las cosas y acciones son portadoras de cualidades objetivas (valores).

- Polaridad: todo valor tiene necesariamente un contravalor (solidaridad e insolidaridad, justicia e injusticia...).

- Jerarquía: no todos los valores ‘valen’ lo mismo (por ejemplo, consideramos ‘mejor’ la justicia de una acción que el hecho de que sea útil). Por tanto, los valores deben ordenarse según su grado de importancia moral.

- Los valores no se captan mediante el entendimiento o la razón, sino que los percibimos a través de una intuición directa (‘vemos’ y ‘comprendemos’ de manera intuitiva que una acción es justa). Así, y según Ortega y Gasset, lo que nos permite captar los valores es lo que él llama la ‘facultad estimativa’, es decir, la capacidad que tenemos para juzgar el aprecio que sentimos o no por ciertos actos y objetos.

Como es lógico, existen numerosos tipos de valores, según sean considerados en relación con los distintos ámbitos de la realidad. Por ejemplo, valores estéticos (bello, sublime, etc.), económicos (riqueza, etc.), religiosos (santidad, entrega a la divinidad...), etc.

Los valores morales poseen algunas peculiaridades con respecto a los otros tipos de valores. Algunos pensadores han establecido tres condiciones de los mismos:

- Son incondicionales, es decir, deben valer por sí mismos, no porque nos reporten beneficios personales o sean útiles para otro fin. Es decir, una acción moral debe ser valorada sin tener en cuenta ningún interés personal (por ejemplo, contribuyo económicamente a financiar una ONG por solidaridad, no porque me pueda desgravar esa cantidad en mi declaración fiscal).

- Son necesarios, es decir, no dependen de mí, sino que son independientes de la percepción particular de cada uno (la solidaridad ‘vale’ necesariamente desde el punto de vista moral, sea yo o no sea solidario).


  • Son universales, esto es, tienen vigencia para todos los seres humanos y para todas las culturas (no sucede así, por ejemplo, con los valores estéticos: lo que es considerado bello es una cultura, puede ser considerado ‘horrible y feo’ en otra).

4. Normas morales.

Todo el mundo usa la palabra ‘norma’ con una pluralidad de sentidos. No se trata ya de que existan numerosos tipos de normas -en algunos casos muy diferentes entre sí-, sino de que es claramente polisémica (tiene varios significados). Su origen etimológico proviene del latín, donde norma significa modelo, medida, regla. Las significaciones actuales más importantes son las siguientes:

- En el sentido de normalidad, la norma es concebida como el valor medio de un conjunto de cualidades que son comunes a un colectivo. En ese sentido, si alguien se ajusta a ese patrón medio decimos de él que es normal; si se aleja, anormal.

- En un sentido industrial, la norma es lo que permite clasificar y homologar un conjunto de objetos que poseen patrones idénticos o similares. Así, hablamos de aparatos que se ajustan a la norma o normativa industrial de la Unión Europea, por ejemplo.

- Desde una perspectiva jurídica, la norma es un texto legal que regula unas determinadas acciones o que establece determinados fines a conseguir. En ocasiones, se emplea norma jurídica como sinónimo de ley.

- Norma como reglamento, es decir, como un conjunto de medidas que deben ser cumplidas para desarrollar una actividad según un modelo previamente aceptado: las normas de la lidia, la normativa de los delegados sindicales...

- Norma con significado de modelo o de canon se emplea en diversas actividades: en el arte, en la construcción de edificios, en la geometría, etc.

- En el lenguaje técnico, se utiliza norma como precepto de obligatorio cumplimiento para conseguir alguna transformación del mundo material. Así, por ejemplo, "las normas a seguir para curar la tuberculosis son..."

Por lo que respecta a la filosofía, el concepto de norma se utiliza básicamente en dos disciplinas: la lógica y la ética.

Las normas lógicas son un conjunto de reglas que nos permiten analizar las proposiciones u otras formas de lenguaje, y también las reglas de transformación, de inferencia y de otras operaciones formales.

Una norma moral es un imperativo (sé bueno; no robes) que nos dice cuál debe de ser nuestra conducta correcta desde el punto de vista moral.

En lo que concierne a las distintas actividades humanas que se encuentran reguladas por normas, prácticamente podemos afirmar que no existe ninguna de ellas que no esté sometida a un procedimiento normativo. Desde esa perspectiva, podemos dividir a las normas según sea su campo de aplicación. Hablamos así de normas higiénicas, normas de urbanidad, normas de tráfico, normas sanitarias, etc.



Ejercicios

Comentarios de texto

1

¿Para qué sirve la ética?

- Primero, para ser persona, que no es mal proyecto. Para eso hay que tener ideales de justicia y de vida buena. La ética sirve para ser justos y felices.

- ¿Por qué es usted una activista de la ética?

- Porque los seres humanos me interesan mucho y me parece que el mundo no está hecho a su altura.

- ¿A mayor poder, menos ética?

- Desgraciadamente es así. Creo, como los viejos anarquistas, que el poder corrompe y que el poder absoluto corrompe absolutamente. Uno de los grandes desafíos del siglo XXI es conseguir que la gente que tenga poder tenga también ética. Que la ética llegue al poder será parte de la salvación de la humanidad.

Alberola, M.: Entrevista a Adela Cortina. El País, 24-8-2001

 


¿Por qué sirve la ética para ser felices? ¿Crees tú realmente que la bondad ayuda a la felicidad y la maldad la impide? Pon un ejemplo concreto.

¿Piensas tú, al igual que la autora, que el poder corrompe necesariamente? ¿O sólo en algunos casos? ¿Por qué sucede así, según tu opinión?



2

El estudio comparativo de la moralidad nos ha enseñado un buen número de lecciones notables:



1. Nos libera de un estrecho etnocentrismo en el que juzgamos nuestras reglas morales como el orden inmutable de la naturaleza.

2. Nos ayuda a descubrir qué elementos comunes o invariantes puede haber bajo diferentes condiciones.

3. Revela los distintos modos como los seres humanos han procurado hacer tareas semejantes, y nos incita a desarrollar criterios para ejecutar con éxito estas tareas.

4. Nos da la clave de la relación de la moralidad con la vida cultural y sociohistórica del hombre.

5. Ensancha nuestra captación de las formas de expresión que el espíritu humano ha adoptado y nos manifiesta el sentido de su carácter creador.

Edel, A: El método en la teoría ética

 


¿En qué consiste el estudio comparativo de la moralidad? ¿Y el etnocentrismo?

¿Qué relaciones se establecen entre las normas morales de una comunidad y sus tradiciones históricas y socioculturales?



Yo creo que la primera e indispensable condición ética es la de estar decidido a no vivir de cualquier modo: estar convencido de que no te da igual, aunque antes o después vayamos a morir. Cuando se habla de moral, la gente suele referirse a esas órdenes y costumbres que suelen respetarse, por lo menos aparentemente y a veces sin saber muy bien por qué. Pero quizás el verdadero intríngulis no esté en someterse a un código o en llevar la contraria a lo establecido... sino en intentar comprender.

Savater, F.: Ética para Amador

 


Interpreta el sentido de la última frase del texto. ¿Qué quiere decir con ella el autor?

Comenta el significado de la expresión "estar decidido a no vivir de cualquier modo"?




3.
Mientras el sapiens sapiens habitó la región, los ik (se pronuncia iik) probablemente habitaron esas montañas y cazaron en ellas. Como algunos pigmeos, habían sido cazadores con red. Es una técnica que exige que toda la sociedad sostenga una vasta red, mientras que otros empujan la caza a la trampa. La exigencia de cooperación se asemeja mucho más a los viejos tiempos de la banda cazadora con arma de mano que a nuestros pueblos cazadores más individualistas, con su cerbatana, su lanza o su arco y flecha. Pero lo ik sufrieron una tragedia. El gobierno independiente de Uganda convirtió su territorio en una reserva donde la caza estaba prohibida. Privados de su modo de vida y del tipo de sociedad basada en ella, los ik quedaron destruidos como individuos...

...Cuando llegó Turnbull, los ik, dispersos por sus pequeñas aldeas con empalizadas, eran un pueblo hambriento. Habían sido despojados de su antiguo modo de vida, la caza. El gobierno les había provistos de simientes, con unas pocas instrucciones sobre la plantación y el cuidado de los cultivos. Los cazadores no se adaptaron fácilmente a la disciplina del granjero. Los ik no eran diferentes. Además, hubo sequía, y el poco esfuerzo que hicieron se perdió en gran medida.

Luchaban hombre contra hombre, marido contra mujer, padres contra hijos. Si existe un gen altruista en la humanidad, los ik no lo demuestran... Con respecto a la familia, los ik parecen decirnos que la familia no es la unidad fundamental que habitualmente suponemos... Los niños son apéndices inútiles, como los viejos padres. Todo el que no pueda cuidar de sí mismo es una carga y un riesgo para los otros. Consideran como una locura los vínculos de familia. La otra cualidad que nosotros juzgamos necesarias, el amor, es para los ik idiota y sumamente peligrosa... Hasta ha desaparecido, para incredulidad de cualquier estudioso de los primates, el vínculo entre madre e hijo.

Montagu, A.: La naturaleza de la agresividad humana

 


¿Qué causas invoca el autor para explicar el cambio social, cultural y moral de los ik?

Comenta tu opinión personal sobre el fragmento anterior.



4.

Lo moral es lo que hace a uno sentirse bien, y lo inmoral es lo que hace a uno sentirse mal.



Hemingway, E.: Escritos

 


Expresa tu opinión personal sobre el sentido y significado de esta sentencia.

Dilemas

1.
Una de las tácticas habituales de los secuestradores (de personas, de aviones con pasajeros, etc.) consiste en plantear determinadas peticiones (dinero, liberación de presos, etc.) a cambio de soltar a los rehenes.

Los poderes públicos se ven abocados entonces a un dilema terrible: o ceden ante los secuestradores y consiguen así la liberación de los rehenes; o no lo hacen y se arriesgan a que mueran. Habitualmente, los poderes públicos no ceden, argumentando que si lo hicieran, esa claudicación daría pie a otros grupos o personas a utilizar la táctica del secuestro para conseguir sus objetivos.

En el caso de que tú tuvieras que tomar una decisión de este tipo, ¿qué harías? ¿Sería la misma tu decisión si entre los rehenes se encontraran familiares y personas muy queridas por ti?

2.

Supónte que estás preparando unas oposiciones y te surge la oportunidad de utilizar un enchufe con uno de los miembros del tribunal. ¿Lo harías o no? En el caso de utilizarlo, ¿cómo justificarías moralmente tu decisión? ¿Argumentarías que eso es una costumbre porque muchas personas utilizan enchufes, y que, por lo tanto, ese hecho es algo natural? ¿O te arriesgarías a no aprobar y a seguir con tu conciencia tranquila por no haber perjudicado a los demás opositores? ¿Qué consideras más importante: tu bienestar económico personal o la satisfacción con respecto a tu conciencia moral?



3.
Es frecuente que las leyes y las normas morales varíen de unas sociedades a otras. En muchas ocasiones esto es debido a que las sociedades poseen diferentes tradiciones históricas, religiosas y culturales.

Un problema que se plantea muchas veces es el que padecen personas que, por diversos motivos, tienen que trasladarse a vivir a un país donde las costumbres sociales y las normas morales que rigen en él son muy diferentes a las de su lugar de procedencia.

Así, muchos inmigrantes musulmanes que vienen a trabajar a España, tienen un conjunto de normas religiosas (de obligatorio cumplimiento para ellos) que chocan con las costumbres occidentales. Por ejemplo, la de rezar determinadas veces al día, siguiendo unos ritos determinados.

Imagínate que tú eres el dueño de una fábrica y tienes contratado a varios musulmanes. ¿Les permitirías parar de trabajar a determinadas horas con el fin de que pudieran cumplir con sus deberes religiosos? ¿O decidirías que la religión es asunto privado suyo, y que no tiene nada que ver con el horario de la fábrica, es decir, les impedirías realizar sus rezos siempre que coincidieran con el horario laboral?

4.
Los prejuicios sociales a veces están tan arraigados y son tan profundos, que resulta prácticamente imposible erradicarlos de algunas personas.

Supónte que eres una joven enamorada de un hombre que considera que su mujer no tiene que trabajar fuera del hogar, ya que su función consiste en cuidar de la casa y de los hijos que vengan. Tú tienes un trabajo que te gusta, y tratas de convencerle sobre tu deseo de continuar trabajando en él tras la boda. Pero él insiste en que no...

¿Te casaría, primando así el amor sobre cualquier otra consideración, o decidirías romper la relación porque ésta coarta tu libertad, aunque esa separación te procovara gran dolor afectivo?

5.
Muchos de los dilemas morales que se nos plantean en nuestra vida cotidiana tienen que ver con un conflicto provocado por la elección entre dos actos que son buenos en sí mismos, pero que no pueden realizarse simultáneamente, lo cual nos obliga a darle preferencia a uno de ellos a costa del otro.

Veamos un caso:

Le pediste prestado dinero a un amigo para adquirir algo que te resultaba indispensable o que simplemente te gustaba. Después de un gran esfuerzo, consigues ahorrar la cantidad adeudada. Pero en ese momento, descubres que un amigo tuyo necesita dinero urgentemente para una cuestión importante y no tiene medios de conseguirlo. Te pide, como un gran favor, que le prestes el dinero que tú has ahorrado. Te argumenta que el amigo a quien le debes el dinero no tiene problemas económicos y que puede pasar sin él durante un tiempo.

Vas a hablar con la persona que te prestó dinero y le cuentas la situación. Él te dice que no es justo que prestes dinero cuando tú lo debes, por lo que considera que tu obligación moral es pagar antes lo adeudado. Tú le insistes en la necesidad que tiene la otra persona, pero él no se aviene a razones.

¿Qué harías?

6.
El puritano se caracteriza por ser una persona rígida e intransigente que exige a los demás ser tan estrictos como él en la aplicación severa de sus normas morales. En ese sentido, el puritano es excluyente. A su vez, y en gran medida, también es un dogmático, puesto que se cree en posesión de verdades absolutas que no admiten crítica.

En EE UU existen muchos grupos de puritanos que se caracterizan por sus campañas en contra de los movimientos liberales (grupos contraculturales, movimientos en pos de la igualdad de derechos para la mujer, para las razas, etc.), llegando incluso a cometer actos de violencia contra los partidarios del aborto y de otros movimientos sociales progresistas.

El puritanismo se caracteriza allí por la defensa a ultranza de sus ideas, a las que no dudan en defender desprestigiando y atacando a sus contrarios ideológicos. Tienen una enorme influencia en la política, puesto que es normal que financien económicamente las campañas de muchos senadores y, en ocasiones, hasta de candidatos a la presidencia. Tratan así de presionar para que las leyes que se aprueben estén en consonancia con sus ideas morales, a la vez que se persigan o se prohíban acciones que ellos consideran contrarias a su moral.

El dilema que te planteamos es muy habitual en la historia de la ética; su formulación clásica es la siguiente: ¿debemos ser tolerantes incluso con los intolerantes? Aplicando la pregunta al caso del puritanismo: ¿hay que ser demócrata y permitir sus campañas de descalificaciones y acoso contra lo que no les gusta moralmente o, al contrario, hay que utilizar sus mismas armas -campañas agresivas, descalificación de los contrarios, persecución y marginación social, económica y laboral de los contrarios- para combatirlos?

7.
Una persona decide ayudar a morir a un amigo que se encuentra irremediablemente enfermo, sin posibilidad alguna de curación y sufriendo grande dolores, cuando éste -quien no se ve capaz de suicidarse- se lo pide insistentemente.

Si tú te encontraras en ese caso, ¿qué harías? ¿Te considerarías responsable de esa acción o crees que la responsabilidad recae en tu amigo enfermo? ¿Por qué? Desde una perspectiva ética, ¿consideras moral o inmoral esa acción? Trata de justificar racionalmente tu elección.

8.
Imagínate que eres empresario. Un día conoces a un inmigrante sin papeles, el cual se encuentra en una situación desesperada puesto que no tiene casa ni medios para vivir. Decides ser compasivo con él y le ofreces un trabajo, aun sabiendo que estás cayendo en la ilegalidad al contratar a un trabajador en situación irregular.

Un día se pasan los inspectores de trabajo por tu empresa y te informan de que puede caerte una multa económica importante en el caso de que existan trabajadores ilegales en tu empresa, salvo que tú, antes de empezar la inspección, denuncies a los trabajadores irregulares con la finalidad de que sean detenidos y expulsados de España.

En ese momento, se te plantea la duda acerca de denunciar o no al inmigrante al que ofreciste trabajo. Por un lado, te dices que has intentado ayudarle todo lo que has podido, pero que esto ya es demasiado; por otro lado, en cambio, te planteas que tú ya sabías que estabas cometiendo una irregularidad por la que te podían multar y que, a pesar de saberlo, decidiste continuar: tal vez fuera más lógico asumir la multa y no denunciar a tu trabajador con el fin de poder avisarle a tiempo para que no fuese detenido y expulsado del país...

¿Qué decisión tomarías? ¿Violar la ley de tu país -y arriesgarte con ello a una sanción- para ayudar a un inmigrante necesitado? ¿O no?



Mapas conceptuales.

Desarrolla el mapa conceptual del siguiente texto



Moral, normas y valores.
“La moral es un conjunto de normas o reglas de acción y de valores (como "bueno", "justo", "honrado"...), ya que las normas indican que algo se debe hacer porque se considera como "bueno"... Toda la sociedad actúa de este modo, se rige según el código, y el individuo debe aceptarlo si quiere que todo le vaya bien.

La sociedad en la que vivimos posee normas de conducta, y desde muy pequeños, aprendemos qué "debemos hacer" y qué es "bueno". No es concebible una sociedad sin tal código de normas. Por eso, el ser humano es un animal "social" y necesariamente "moral".




  • Cuando un niño nace, no esta del todo hecho. Tiene que ir haciéndose a sí mismo, y ésa es su responsabilidad moral principal. Pero, la base biológica, la socialización, los aprendizajes de su cultura... tienen gran influencia. Somos el resultado de nuestra libertad aunque existan condicionantes.

  • Tanto la moral colectiva o social como la personal requieren una justificación racional. Sino, las normas se cumplirían simplemente por ser las normas y no podrían ser criticadas ni habían razones para poder cambiarlas. Por ejemplo, si en una sociedad se practica la tortura, nada se podría decir en contra, ya que sólo tenemos como respuesta: Es la norma. En el momento de justificar la moral interviene la ética.

  • Todo ser humano debe tener la capacidad de reflexionar éticamente. Si en una sociedad existe la pena de muerte, esta práctica puede estar justificada como defensa de los ciudadanos. Pero en algún momento, los mismos ciudadanos podrían comenzar a dudar de este hecho porque se preguntarían si es una norma racional.

  • La ética se limita a proponer principios que sirvan de "fundamentación" de las normas morales, la metaética a determinar que una argumentación moral sea correcta. Por tanto, es responsabilidad de cada individuo qué principios morales elige, qué normas de conducta saca de ellos y qué aplicaciones hace de los mismos.

  • Desde un punto de vista sociológico, el hecho de que las creencias y prácticas sociales nos lleguen del exterior no significa que luego nosotros no las modifiquemos según nuestros criterios.

El que la moral sea un hecho social plantea serios problemas a la ética como el relativismo moral.

El relativismo cultural sostiene que todas las culturas son iguales, que valen lo mismo.
Cada sociedad, cada cultura es absoluta y no se puede comparar con ninguna otra, porque cada una de ellas tiene sus valores propios.

Según lo que entendamos por relativismo moral, podemos destacar los siguientes puntos:



  1. Si por relativismo moral entendemos que las normas morales varían de una sociedad a otra o con el tiempo, todo el mundo está de acuerdo en ello .

Las variaciones no solo afectan a las normas, sino también a los modelos ideales morales, es decir, a los valores.

  1. Si por relativismo moral entendemos que las normas morales han de ser siempre normas para “ el ser humano”, este relativismo es aceptado por todos los autores. Ya Aristóteles decía que la moral es siempre una moral para el ser humano, no para dioses ni para animales, y el termino medio en que consiste toda virtud es el termino medio “humano”.

  2. Pero si lo que se entiende por relativismo moral es que no es posible que existan principios éticos universales, entonces el relativismo moral parece inaceptable. La razón humana posee una exigencia de universalidad que alcanza también al mundo de la ética.

Lo que parece variar de unas culturas a otras es la aplicación de los principios, que no necesariamente son los mismos. Por ejemplo, en algunos pueblos se provocaba la muerte de los ancianos y en nuestra cultura se hace todo los posible por prolongar su vida. Pero, seguramente en los dos casos se hace con los mismos principios que es el amor y el respeto a los ancianos y a la vida en general.

Por otro lado, si no se puede llegar a principios morales universales, ¿en virtud de que se puede condenar los genocidios y la tortura?, es decir, ¿ que fundamento tendríamos para proclamar una “Declaración Universal de los derechos del ser humano?

El pluralismo lo que defiende es que hay una pluralidad de culturas pero que unas son mejores que otras y que dentro de cada cultura puede haber diferencias internas.
Según esta teoría:
La defensa indiscriminada de la diversidad cultural es presentada a menudo como una forma de combatir el imperialismo, promover la tolerancia y el igualitarismo entre las culturas.

Pero el culto a la diferencia es conservador y fomenta la discordia entre los pueblos. Porque aunque aparentemente coloca a todas las culturas en el mismo plano, los valores de cada cultura terminan siendo absolutos y sin posibilidad de ser discutidos desde la racionalidad. Están fuera de toda critica.


Por tanto, aunque el relativismo cultural sea una manera aceptable de referirse a las diferencias culturales, no constituye la única actitud admisible.

El relativismo pone en cuestión los derechos del hombre y eso nos llevaría a pensar que tradiciones como la ablación del clítoris, el canibalismo, la lapidación o la pobreza son rasgos culturales dignos de ser conservados como logros valiosos.


Los nativos de estas culturas pueden considerar que estas practicas son una parte irrenunciable de su identidad cultural y los intentos de combatir estas tradiciones, son actos destinados a destruir su identidad.
Estas practicas y muchas otras atentan contra los derechos más elementales de las personas.
Existen unos derechos éticos universales por encima de las construcciones culturales. Por tanto, todas las culturas que mantienen estas prácticas no son dignas porque no contienen valores defendibles. El respeto por la integridad humana impide respetar cualquier pauta intercultural.

Es verdad que estos principios chocan con normas morales presentes en muchas culturas, incluidas la nuestra, pero podríamos considerar que mientras las normas éticas afectan a todas las personas, las normas morales son sólo inherentes a cada cultura.

El problema se planteó por primera vez en el s. V a.C., esta época es conocida como “la llustración Griega” . Los sofistas( que habían comprobado las diferentes prácticas morales en las regiones de Grecia) defendieron que no era posible hablar de una moral universal: las normas y principios morales solo tienen valor relativo, y cada pueblo, incluso cada individuo considera como “bueno” lo que le parece.

El tema volvió a plantearse en el s. XVIII, nueva época de llustración. Tuvo lugar una doble revolución: la de dependencia social de los principios y reglas morales y la de la reorientación kantiana de la ética. Como consecuencia apareció una interpretación estrictamente racionalista de la moralidad y una teoría sociológica del mismo aspecto.

El problema, sin embargo, queda permanentemente planteado y aumenta en nuestra época, como consecuencia del relativismo cultural, defendido por la mayoría de los antropólogos actuales: ni existen prácticas culturales universales, ni se pueden considerar que unas sean superiores a otras. Desde el principio ya existían teóricos que pensaban de ese modo.
Protágoras, sofista griego del siglo V a.C., es uno de los primeros defensores del relativismo. Su teoría rechaza la existencia de un conjunto de valores universales y que estos valores morales son la creación independiente de cada sociedad. Por esta razón, es moralmente imposible juzgar a una persona por sus acciones fuera de su cultura. Esta también es la conclusión a la que llega el antropólogo William Sumner quien esta a favor del relativismo en el sentido de que la moralidad está firmemente basada en las tradiciones y folklore de una cultura. Por lo tanto, los valores morales tienen que ser relativos ya que las tradiciones cambian de cultura a cultura.

Estas prácticas morales pueden diferir excesivamente. Por ejemplo, para algunas personas el hecho de causar una muerte accidental puede causar grave sufrimiento, mientras que a otras no les parezca de importancia. El suicidio puede ser considerado como un acto de gran honor y valentía mientras que para otros sea imposible de concebir. Se puede distinguir que en general, el valor de la vida, los valores, creencias, costumbres, etc., se van invirtiendo y alternando en una escala de prioridades concreta para cada grupo social.

Filósofos como Platón, Aristóteles y Kant creen firmemente que existen verdades morales universales que surgen de la naturaleza humana y son independientes de sus convenciones sociales particulares. Estos reconocen el pluralismo cultural en un sentido positivo pero lo rechazan en uno normativo. Aceptan la realidad de la diversidad de culturas y sus respectivas creencias morales, pero niegan que las creencias y prácticas varían entre culturas.

El autor James Rachels, propone una serie de críticas contra el relativismo que permiten mostrar las inconsistencias de este sistema ético (o más bien antitético). Rachels reconoce tres aspectos necesarios para la simple supervivencia de cualquier sociedad: cuidar a los niños, decir la verdad y no matar. Fallar en cualquiera de estos aspectos podría eventualmente acabar con la sociedad, pues, como animales sociales, nuestra conservación depende del trabajo en grupo y las relaciones interpersonales. Esto, por otro lado, sólo se podría decidir si una acción es buena o mala solamente considerando los principios de la misma sociedad, lo que lleva a un grave problema, la reforma o el progreso moral serían inaceptables.



Rachels propone, además, que aceptar el relativismo como el sistema ético implicaría la imposibilidad de criticar o condenar a cualquier otra sociedad. Este es uno de los principales problemas con el relativismo ya que la moralidad o inmoralidad está determinada por el estándar de la sociedad particular. Esto no permite resolver conflictos. Por otra parte, también crea el sentido de conformidad social que no permite la reforma moral o el mejoramiento de la sociedad. Esto, a su vez, lleva a que la faltante de una moral dominante cree imprecisión, especialmente en sociedades policulturales o aún entre miembros de una misma sociedad. Pero, aunque el relativismo falle en temas morales, admite la importancia de mantener un juicio amplio ante las circunstancias particulares.



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