The Mirror of Relationships



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El Espejo de Nuestras Relaciones
por
Gabriella Kortsch, Ph.D.

Si llevas siguiendo estos artículos en mis boletines a lo largo de los últimos años (en inglés desde 2004, en español desde 2007), y si has leído algo de lo que cuelgo en mi blog (en inglés), puede que te hayas dado cuenta que mucho de lo que escribo, se vuelve a repetir más adelante en otro articulo y en otras palabras. Es así a propósito. En el marketing se dice que si quieres vender algo, tienes que hacerle llegar el mensaje al consumidor al menos nueve veces. En la psicología las cosas no son tan diferentes. Para que el mensaje le llegue al lector, para que la transformación interna tenga una oportunidad de tomar lugar, el mensaje debe ser repetido una y otra vez.
¿Qué Nos Dicen Nuestras Reacciones a Otros Sobre Nosotros?
Hace poco, y además en el mismo día me preguntaron dos personas conocidas lo que haría si un cliente (los llamo clientes, no pacientes, dado que paciente lleva la connotación de enfermedad) pasara por la puerta de mi consulta que no me gustara, o lo que haría si un cliente me atrajera. Mi respuesta tiene mucho que ver con lo que creo que un terapeuta ético debería de hacer, pero, más importante aun, tiene mucho que ver con lo que todos podemos hacer y deberíamos de hacer cuando nos confrontamos con nuestras reacciones frente a otras personas en nuestras vidas.
De hecho, se me estaba preguntando si recomendaría otro psicólogo al primer cliente (aquel, que en teoría me caía mal), y si en el segundo caso (el cliente que en teoría me gustaba) yo optaría por tener algún tipo de contacto social con ese cliente, o si me privaría para continuar con la relación profesional.
Médico, ¡Conócete a ti Mismo!
La estructura subyacente a mi contestación se encuentra en el consejo socrático: médico, conócete a ti mismo. En otras palabras, si ejerzo en mi campo de trabajo elegido, debo de haber empezado el proceso de conocerme y de reconocer mis propios asuntos no resueltos. En tal caso, cuando me afronto con un cliente que hipotéticamente no me cae bien, entendería evidentemente, que la razón que me siento mal en presencia de esa persona no tiene nada en particular que ver con el o ella, sino conmigo
Ah.
Hmm…
¿Eso significa entonces que no le puedo echar la culpa a esa persona por como me siento?
¿Nada de Culpabilidad?
Efectivamente. Nada de culpar a los demás. Incluso si la persona es insoportable, o difícil, o necesitada, o altiva, o autocrática o lo que sea que me molesta a mi. Lo que me molesta a mi no es su comportamiento, sino algún asunto no resuelto en mi. Si el tema estuviese resuelto, no me llegaría a molestar. La emoción también puede ser una pista sobre algo que se necesita resolver en uno mismo. Eso significa entonces que yo soy quien me tengo que mirar y observar, en vez de mirar hacia fuera y señalar con el dedo a otros.
Joyas en Nuestras Vidas
Volvamos, entonces, al cliente hipotético que no me gusta. Tal cliente se podría convertir en una joya en mi vida, si estoy dispuesta a seguir las directrices indicadas arriba, y si estoy dispuesta a mirar hacia dentro, en vez de hacia fuera. Entonces tal cliente inmediatamente pone en marcha el sonido de una campana que suena la alarma y que alza una bandera roja en mi, para hacerme consciente del hecho de que a través de ese cliente algo aun no resuelto está subiendo a la superficie.

El ejemplo que estoy utilizando aquí es el de mi cliente y su efecto sobre mi, pero asi es con cada persona que pobla tu vida, desde la periferia hasta su centro, desde el vendedor del quiosco y el limpiabotas, hasta tu pareja (ve también mi articulo: Marriage in the 21st Century: Could Cutting Edge Spiritual Psychology Make it Viable Again? – aun no traducido al inglés), tus hijos y tus padres. Cada vez que reaccionas dentro de ti hacia algo, estás recibiendo un mensaje sobre ti enviado amablemente por tu psique, y si pones tu atención en tales mensajes, si miras al espejo de tu relación con esa persona en concreto, aprenderás algo sobre ti, y con el tiempo podrás solucionar esa asignatura pendiente para no tener que volver a visitar ese lugar otra vez de tal modo que en el futuro, situaciones similares no te afectarán de ese modo negativo, como han hecho en el pasado. (Ve también un articulo colgado en mi blog (el blog sólo se puede leer en inglés): Choosing to Wallow in Relationship Pain).


¡Tú también debes llegar a conocerte!!
Más arriba cité a Sócrates: Médico, conócete a ti mismo. Esto yace en el núcleo, el centro del trabajo de cualquier terapeuta, psicólogo, psiquiatra, analista o sanador. No solamente porque esa persona se ocupa de ayudar a la gente a entenderse mejor y a ayudarse a si misma, y por ende a mejorar sus vidas y ampliar sus parámetros de libertad interior, sino porque si esa persona no empieza con la suficiente humildad de reconocer que él o ella también tiene asuntos a resolver, va a resultar bastante inútil en la tarea de ayudar a otros a resolver sus asuntos. No quiere decir que cada uno de los asuntos pendientes deben de haber sido resueltos antes de empezar a recibir clientes (pacientes). Sencillamente significa que los debe de estar trabajando. Activamente. Continuamente. Incesantemente. Incansablemente.
Lo que te atrae es muy importante…
Continuemos a la pregunta sobre el cliente mió hipotético que me haya gustado. Aquí no puede haber duda. Un profesional ético reconocerá de inmediato algún tipo de contra-transferencia, es decir, que el cliente/paciente ha tocado a fondo en uno de los asuntos sin resolver en uno mismo. Una vez más, por tanto, el terapeuta debe de mirarse a si mismo. Por dentro. Y luego ser muy ético.
El mapa del tesoro
¿De qué manera nos sirve entender todo esto fuera de una consulta? ¿Cómo tiene que ver directamente con todos nosotros? Exactamente de la misma manera. (Hay un audio clip – en inglés – en la página de Programas de Radio en la Sección “Emotions” titulado: Obsession, Suspicion, Jealousy, and the Need to Control). Cuando alguien te atrae, es porque esa persona lleva algo por dentro que hace iluminar tus “botones”, que te llega de alguna manera, porque ahí hay algo que queda por resolver dentro de ti. No hace falta que sea una cosa difícil o negativa, sencillamente es algo que aun no se ha trabajado, y el hecho de que ahora te atrae esa persona en concreto, debe de ser razón suficiente para que te des cuenta que más allá de la química, más allá del enamoramiento, más allá de una posibilidad de amor, hay algo aun más importante que te puede ayudar llegar a ser más libre desde el punto de vista psicológico y emotivo, y precisamente esa persona puede ser el camino por el cual llegas hasta allí (ver también mi articulo Te Necesito…No Te Necesito: ¿Forma Parte de la Relación de Pareja La Dependencia?) siempre que te des cuenta del mecanismo detrás de lo que sucede en la superficie. Es decir, no te metas en una relación con los ojos cerrados. Mírate bien a ti mismo. Entiende que la atracción, igual como en el ejemplo de mi cliente hipotético, es una señal para ti, una pista, un mapa del tesoro, para que te pongas derecho y hagas caso. Tus emociones son – al menos visto así – tu camino hacia la libertad. Hazles caso más allá de lo aparente y obvio. Aprende a usarlas. Úsalas para crecer. Haz que crezca y se tranforme tu camino hacia la libertad, porque ese es tu deber contigo mismo y es tu derecho.

Gabriella Kortsch, Ph.D., es psicoterapeuta, hipnoterapeuta clínica, coach de parejas, escritora, y conferenciante profesional. Emite un programa semanal de radio (en inglés) desde la Costa del Sol en España, que también se puede oír en el Internet o como clips de audio en su portal. Ella trabaja con clientes para llevarlos hacia un mayor éxito personal, profesional y de pareja utilizando un enfoque integral basado en el desenvolvimiento del potencial humano. Suscríbete y motívate con su boletín vanguardista, ahora disponible en español e inglés. También puedes leer y colgar tus comentarios en su blog (en inglés).


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