Teoria de la educacion martin soria



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TEORIA DE LA EDUCACION

MARTIN SORIA

WWW.MARTINSORIA.CL



Temario

Introducción.

1-El medio educativo. Factor cultural, factor social económico, factor político y factor religioso.

2-Educación tradicional versus educación universal.

3-El profesorado actual y la docencia ideal.

4-El alumno, procesos y estructuras de comprensión.

5-Principios de la creación.

6-Por qué razón son importantes estos principios en el desarrollo de la educación.

7- Orden en la relación entre profesor y alumno.

8-Fundamentos de la educación.

9-Ley de similitud.

10-Periodo de crecimiento.

11-Cual es el propósito de la educación.

12-Los Ideales.

13-La Familia.

EL MEDIO EDUCATIVO

Nuestro ambiente actual ecléctico y acomodaticio es infinitamente variable en sus reciclables planteamientos, lo que despierta la tendencia a considerar a la educación como instrumento únicamente explicativo. El docente expone y quien lo entienda lo recibe, el resto pasa a ser el marginado del promedio escaso.

La tolerancia irrestricta en las postulaciones ha creado una multitud de formulas educativas, de las cuales, pocas por no decir ninguna, muestran una estructura de desarrollo de la verdadera naturaleza del biotipo humano original. Ninguna orienta su informativo en el desarrollo del modelo estándar de humanidad, incluso se promueven y defienden en este circuito oferta-demanda “el tipo de educación para cada uno”.


Varias son las tendencias a integrar el desarrollo moral en el perfeccionamiento de los tecnicismos pero insuficientes en un contexto en el que se considera a la razón, resultante de estadísticas, en lugar de justificativa de lo legítimo. Y es que el desconocimiento de la verdadera naturaleza humana es algo por muchos docentes compartido.
Educar en este tipo de circunstancias se hace difícil porque todo postulado asume el ser considerado -otro más- de las múltiples improvisaciones actuales. Convencer o confiar que exista una modalidad educativa que construya al ser persona que hay en cada humano, no parece convincente en este ambiente de fragmentos. La promoción publicitaria al individualismo irrespetuoso de las prioridades y preferencias jerárquicas naturales, ha creado una suerte de escudo protector frente a los nuevos descubrimientos morales y postulaciones éticas actuales, que por disponer de un ambiente más amplio e interdisciplinario, descascaran los cimientos de los prejuicios de un pasado carente de estas facultades.

Contra esta defensiva actitud custodia tradicional hay que luchar para convencer a ministros y profesionales de la docencia de la existencia de un nuevo modelo de orientación, cuya estrategia, ayuda en el funcionamiento de la verdadera finalidad humana. Psicopedagogos y alumnos, directivos y profesores deben abrirse a una nueva modalidad educativa, en donde la finalidad del tecnicismo se somete a la construcción vincular del ser maduro.

El nuevo modelo de educación universal prevalece la crianza del afecto vincular por sobre los dominios de las habilidades, cuya importancia no podemos negar. Pero priorizando una actitud de entrega voluntaria y determinada a resolver las necesidades máximas en importancia, que sean siempre y para Todo válidas, se justificaría (de hacerse justa) toda conducta creativa.

Nuestro modelo educativo encuentra oposición en la tradición de las costumbres que consideran por separado los aspectos biológicos de los sicológicos, o los postulados científicos de los filosóficos. Nuestra visión es integrista y globalitaria, incluye a todos los fragmentos de la condición y proyección humana. Fragmentos emocionales, intelectuales y conductuales.

El aprendizaje no se desprende de un pizarrón. Las charlas teóricas de futbol no desarrollan la habilidad de los músculos, este debe salir a terreno y cumplir con la orientación que vio colgada en el pizarrón. No se pueden dar clases de moral en una sala y en la otra poner un estanco de cigarrillos.

Entendemos por filosofía al estudio del ser interno, espiritual y funcional; al estudio de los propósitos y de sus finalidades. Y a la ciencia como análisis de las comparaciones físicas motrices. En ambos casos exigimos de la demostración no solo inductiva o deductiva, sino también constitutiva de la realidad, entendiendo realidad a todo aquello que contiene el potencial de ser evaluado. La filosofía orienta en la dirección adecuada y la ciencia demuestra la eficacia del recorrido. Ambas, dirección (orientación) y recorrido (velocidad, tiempo-espacio) comparten el movimiento que faculta el funcionar. Aquello que funciona se mueve en algún sentido, luego, orientación y movimiento son dos aspectos del recorrer. Integrar o cohesionar aspectos filosófico-religiosos con aspectos biológico-científicos en la educación media actual es novedoso, y por ser nuevo adquiere el potencial de ser distinto, lo que supone para algunos destacar los desajustes por sobre el reconocer las razones que justifican dichas diferencias.

Estamos acostumbrados al ejercicio de pensar por separado, a distinguir entre dentro y fuera sin ser conscientes de que en ambos casos estamos refiriéndonos a espacio. O nos han acostumbrado a considerar al pobre y al rico como diferentes sin explicarnos que ambos son referidos a la posesión, siendo unos poseedores y otros carentes, pero a ninguno la posesión o carencia de poder modifica sus virtudes (prudencia, firmeza, templanza) o, su capacidad de dominio emocional, (control de sus reacciones)o, su coeficiente intelectual (control de sus pensamientos) o su estructura motivacional (control de sus conductas) en otras palabras, la posesión o no, no modifica la condición humana del individuo, lo único que modifica es su comodidad.

El medio ambiente es el receptáculo de nuestras impresiones, en él vamos dejando la constancia de nuestros estados emocionales, nuestras soluciones y nuestras justificaciones. En un barrio donde los cables eléctricos se ocultan bajo el suelo, es lógico pensar que quien lo propuso tuvo mejor idea que quienes cuelgan de los postes en otros barrios, pero a eso se suma la deducción de una condición económica mejor, y así podemos deducir que entre vecinos existe una mayor colaboración, porque en algún momento debieron ponerse de acuerdo y aceptar ese trabajo.

Del ambiente se deducen aspectos de sensibilidad o propiedad de captación y respuesta, aspectos de interés y soluciones y aspectos creativos que denotan la calidad de los oficios de sus trabajadores. Del mismo modo el individuo se muestra en imagen. El cómo se viste lo declara perteneciente a una determinada tribu urbana, su facha lo declara conformista social o disconforme. La imagen hace de el un culto o un contracultura. Independientemente de su realidad interna, la fachada lo presupone en una u otra categoría, y esa fachada predispone un ánimo en el inmediato. De ese ánimo se deriva la actitud frente al observado.

Siempre han existido adolescentes reaccionarios a las deficiencias del sistema y por lo demás, siempre existirán al unísono cultura y contracultura. Esta realidad no debe sorprender a los docentes. El tema está en encontrar los mecanismos de absorción de un postulado integral científico y espiritual, biológico y filosófico coherente con la realidad del ambiente natural. Y establecer los mecanismos de un diálogo fluido entre docentes y alumnado.

La conciencia adquirida del colectivo tradicional nos ha enseñado a recibir y no dar, a aprender conocimientos sin educar nuestra atención, a recibir órdenes sin ordenarnos en las respuestas voluntarias a las jerarquías de importancia en las necesidades del momento y lugar. Hemos aprendido a comprar conquistas sin conquistarlas, a entender sin coincidir, a recibir sin compartir y estas enseñanzas se oponen a nuestros fundamentos educativos.

Nuestra propuesta apuesta al ser auténtico, autónomo y autorizado por la naturaleza original generadora de la existencia humana. Propuesta esta, tal vez ambiciosa, pero demostrativa de una legitimidad antes ignorada. La autenticidad se justifica en la legitimidad de la existencia, lo que exige de una concreta razón que certifique y valide nuestro postulado educativo, para entenderlo me gustaría pedir humildemente su atención en la lectura de este ensayo

FACTOR CULTURAL

Por cultura se sobre entiende a la suma de sensibilidades, conocimientos y costumbres características de un determinado pueblo, región, o país. Chile es una cosmopólita república de doscientos años de independencia de la regencia española, que aún conserva tradiciones de la Madre Patria. Costumbres culturales en el sentir familiar, en el depender de la familia hasta que esta no resiste más el “chaqueteo” de los hijos. En el asado prometido que nunca se realiza. En el reunirse a la hora acordada que nunca se respeta. Es parte de la cultura el no observar las promesas y el no cumplir responsabilidades porque el responsable es siempre el otro y eso está grabado en el subconsciente colectivo del chileno-hispano. Tal vez ocurra o no lo mismo en otros países vecinos, pero nuestro entorno es este y es aquí donde se encuentran los problemas de adaptar nuestro sistema educativo a una tradición cultural distinta.

Se pretende ordenar al desorden comenzando por un desordenado que al observar nuestro sistema, (nuestra nueva propuesta educativa) lo ve como el más desordenado en ese “orden” del que él participa. Esto se comprende al entender que el más extraño en un hospital psiquiátrico es precisamente el sano. Pero no hay otra alternativa. Se debe comenzar por el primero, luego el segundo y el tercero hasta lograr la mayoría. En ese entonces nuestra diferencia pasará a ser lo normal y lo normal de ahora será entonces diferente.

Cultural es algo compartido por quienes asumen el sentir, el saber, o el comportarse de igual modo. El chileno promedio en su mayoría cree en ideales cristianos, lo que facilita el entendimiento de las virtudes y valores, pero el chileno popular no conoce en profundidad en qué consiste ser cristiano. Consideran al origen un misterio inexplicable e incomprensible para la naturaleza pecadora de este “desgraciado” (ser caído) que debe arrepentirse de su maldad y superar la tentación de un ignorado Satanás, que por alguna razón desconocida busca tentarlo a dañar o dañarse, a mentir o mentirse y a apartar y apartarse dela normalidad natural. Sin posibilidad de eliminar el pecado original (condición de insuficiente) transita con la esperanza en el cielo imaginario y la amenaza de un infierno inexplicable.

La tradición cristiana en Chile por sobre educar en la lectura de los Evangelios, que un alto porcentaje de cristianos chilenos no han leído, ha privilegiado la devoción a los milagros, a las imágenes, o, a los ritos, lo que no cuesta tanto esfuerzo mental como el estudio de la Biblia. Pero que fácilmente se transforma en dogmatismos, en ocasiones fanáticos e intransigentes difíciles de ajustar. Este, el dogmatismo devocional intransigente, es uno de los mayores problemas con los que topan los más grandes descubrimientos.

Galileo no pudo decir abiertamente que descubrió la redondez de la tierra, y en la plaza de Tianamen murieron miles de chinos por defender la libertad. ¿Qué hay de malo en defender la libertad o en afirmar una verdad? La cultura del ambiente, eso es lo malo, lo que la manada asume necesario, justo o válido a sus circunstancias, la conciencia adquirida por la inmadura recepción, o en ultimo lugar por la fuerza de las preferencias sociales o estadísticas del sector predominante. No a las circunstancias normales de la naturaleza, no. A las actuales. Dicen que la democracia es el mejor sistema de gobierno, claro que podemos someterlo a discusión. Nos dicen democráticos porque aceptamos la voluntad de la mayoría, sin darnos cuenta de que esa mayoría puede estar tan distante e ignorante de la verdad como cada uno de los que la componen. Si no, miren a Bolivia, Venezuela o a Cuba, Nicaragua y Ecuador. ¿Qué gana la gente al empobrecerse democráticamente? El problema de las diferencias ilegítimas porque de ser legítimas no serían diferentes, ese credo popular es el problema que todas las revelaciones deben afrontar. Nuestra postura educativa es diferente, promueve el entendimiento de lo espiritual en la vida y de la vida en el entendimiento espiritual. Esta teoría nos muestra los fundamentos no solo de un sector, sino de la totalidad.

El tema es cómo conciliar la innovación en la educación con el <“I´s my Choice”>, sabemos todos en la cultura occidental que tenemos el derecho a la libre opción. Frente a este derecho a optar ¿quién puede educar y cómo? Un adolescente es alguien que adolece –carece de la madurez- lo que pone al individuo en una condición inferior frente al maduro. Inferior, no en valor, peri si en la cantidad de recursos de experiencia y de justicia que pudiera disponer un adulto maduro. Un adulto sabe lo difícil que es vivir del arte independientemente de que algunos sobresalgan en ello y sean estrellas, pero el adulto maduro puede reconocer aquellas cualidades conductuales que posibilitan al dotado destacarse y su consejo bien puede salvar al adolescente de mucho sufrimiento. Lo mismo ocurre en decisiones morales. El adulto ha vivido situaciones de celos, de recelos, de envidias, incluso ha visto, leído o ha sido cercano a asesinatos causados por problemas derivados del celo o del mal uso del sexo. Pero el adolescente sin esta experiencia, piensa en su derecho. ¿Por qué a él le va a ocurrir lo mismo que al otro? Y claro que puede no ocurrirle, pero el tema es cómo, en una sociedad donde el individuo prevalece, se le puede ofrecer un método de educación que lo norme y regule en situaciones incomprensibles para él. Y digo incomprensibles porque en algunos casos es así, por esa razón se le está educando.

¿Cómo puede comprender temas de carácter afectivo si no ha vivido la experiencia filio-paternal, fraterno-conyugal o paterno-filial? ¿Cómo comprender las consecuencias de la adición al alcohol, a las drogas o los apetitos, si recién empieza a investigarlos? Y lo peor de todo ¿cómo puede convencerse de la orientación paterna cuando la sociedad, y la jurisprudencia le grita una y otra vez que tiene su derecho a optar en libertad en temas como el amor, la elección de un ideal de vida y la propia determinación a elegir su propia educación?

Nuestra cultura debe hacerse cargo de estas incongruencias. Si se postula un sistema de educación, ese sistema ha de ser válido en las razones constantes e inmanentes, y ha de ser al mismo tiempo por todos compartido.

En un medio en el que el niño tiene derechos, esos derechos deben ser publicitados sobre la tutoría de los padres y no por sobre su autoridad. En algunos casos no se puede implantar un correctivo al niño porque el niño puede transformarlo en agresión y eso viola su derecho a la felicidad. Si un padre, en base a su condición de apoderado y haciendo uso de su potestad, decide no dejar salir a su hijo hasta horas de la madrugada, el niño puede ser víctima del “bullying” por sus pares, cuando no rechazado por los mismos por considerarle antisocial.

¿Por qué la justicia social debe regir la dirección del padre en la educación de sus hijos, sin que esta sea coincidente con la justicia natural? A la naturaleza humana no le benefician en nada los trastornos del sueño, la ingesta de alcohol, ni el perder el dominio de su posición frente al atractivo de los instintos. Al contrario transforma a la naturaleza humana en una clase de artificio que solo se justifica ante la confusión de las masas.

Si una familia considera que debe impedir que su hijo caiga en la tentación de los instintos y pierda la naturaleza de su autenticidad, la legislatura debería apoyarlo en ello y no vetarlo en su protección, menos aún tildarlo con agresivos epítetos.

El mundo contemporáneo carece de orientación moral, de espiritualidad, de conciencia natural, el materialismo nos ha hecho olvidar que la materia se mueve para cumplir con la función que la caracteriza, y esa función es previa a la materia y por lo demás, más importante que esta. Se estudia tanto las características de la imagen, que se olvidan que esta es consecuencia de una idea. Una lavadora no tiene sentido si no sirve para lavar, y la razón del porqué existe la lavadora no es otra que por la necesidad de lavar, y curiosamente esa razón no es, y tampoco está en la lavadora. La educación debe orientarse en el reconocimiento de las funciones humanas, y no en la exaltación de las opciones y libertades cuando estas no comprenden los márgenes de la responsabilidad.

FACTOR SOCIAL ECONOMICO

La sociedad chilena existe dividida a grandes rasgos en dos clases complementarias; una económicamente dominante y otra también económicamente sometida. El chileno es por naturaleza pretensioso lo que motiva a trabajar para lograr sus pretensiones y se entrega fácilmente al servicio por cualquier remuneración, lo que facilita su sometimiento y consecuentemente también porqué no decirlo su explotación.

En lo que se refiere al potencial humano, la clase dominante disfruta de mayores recursos que les facilita mejoras beneficios en recursos de interés, como son el gozar del beneficio de internet, mejores colegios, universidades privadas, acceso a seguros de vida, enfermedad, etc, y ocupaciones mejor remuneradas.

Pero estos beneficios no siempre son todo lo bueno que debieran ser. En ocasiones el disfrute de estas garantías familiares transforma al beneficiario en exigente, o en todo lo contrario, en un abandonado a la suerte del beneficio. Muchos de estos casos acaban en terapia cuando no en trastornos de personalidad, lo que para un postulado educativo en el que se pretende restablecer la determinación a responder voluntaria y libremente a las exigencias de la necesidad máxima del momento, puede fácilmente sobrepasar y saturar el escaso potencial servil de la voluntariedad del acomodado. Acomodo y sensibilidad a las necesidades no suelen ir estrechamente de la mano.

Por el contrario, la precariedad del sometido económicamente al empleo que genera sus recursos básicos, obliga a la rutina de su instrucción y por ello, dispone de menos tiempo para pensar y entender una formalidad educativa. En ambos casos, la cooperación educativa en este medio no es del todo facilitadora del interés por aprender. En realidad existe muy poco interés por educarse, eso se nota en las vacaciones de verano, donde la participación en talleres extra programáticos es mínima, por no decir nula. Y una de las razones del porqué no se practica el intercambio educativo es por el mal aprovechamiento del tiempo.

El chileno en general pierde mucho tiempo en explicarse y en entender, es poco concreto, poco directo. Ni valora su tiempo ni el del otro. ¿Qué importa el tiempo si no hay ninguna responsabilidad que se deba cumplir? En este sentido existen diferencias entre el postulado que nos indica que es uno el responsable del cumplimiento del deber de construir la naturaleza vincular intrafamiliar completa para gozar del beneficio del ser persona, y existir en ese rango de madurez espiritual, con el postulado tradicional chileno que permite la libertad de optar por el abandono de posiciones y funciones si estas no se entienden o no gustan.

Chile es una sociedad demasiado tolerante y permisiva, los errores se comentan pero no se declaran. Esta es una de las razones por las cuales el robo es tan común. Roban pero no se denuncia, violan y no se denuncia, mienten pero no se denuncia. Pero se disfruta en el comentarlo, se disfruta con el chisme de turno, con el pelambre alejado de los ojos del pelado. Se entra en un círculo vicioso entre el defecto no corregido y la necesidad por corregirlo sin asumir la responsabilidad de corregirlo. Esto transforma al medio en viciado, en arrogante o sometido, y estos extremos es difícil confiar.

Las diferencias económicas son el causal de las ventajas y desventajas en la educación. Es rico estar cómodo, pero no es justo cuando el vecino no tiene qué comer. Es rico estar cómodo pero si se abandona la comodidad al deguste hedonista de las ofertas del mercado es fácil caer en la dependencia de los apetitos, en todos sus extremos.

Las tendencias al acomodo, al reciclaje, a la individualidad y a la pasividad son el escudo protector de la ignorancia que todo profesor debe romper sin hacer daño.

FACTOR POLÍTICO

El sistema democrático actual tolerante sin restricciones, ha generado en el chileno una actitud permisiva de cualquier postulado. Así encontramos católicos marxistas conversando con socialistas capitalistas y cristianos evolucionistas aceptando a los creacionistas darwinianos. “A rio revuelto ganancia de pescadores” este refrán utilizado por los comunistas en la defensa de su lucha de clases ha dado buenos dividendos en la cultura, o mejor dicho en la incultura latina. Cada vez hay más aceptación de antagonismos y mayor tolerancia y complementariedad entre ideales opuestos. El problema que esto suscita es el de la pérdida de identidad que generalmente termina en una tremenda crisis existencial y motivacional.

Actualmente no se sabe si el presidente Lagos fue socialista o capitalista, si Ominami heredero del MIR se propuso como candidato de la derecha o de la izquierda, pero eso ¿a quien interesa? La finalidad es solo una, la conquista del poder, pero a costa de la confianza del pueblo perdida en la defensa de una identidad ahora desconocida. Esta confusa realidad política trasciende las fronteras de lo político para depositarse en lomos de la actitud y el ciudadano promedio no sabe identificar las diferencias entre la derecha política y la izquierda, o entre un candidato comunista o humanista.

No saber diferenciar es una constante que, frente a un postulado diferente, puede marginar en la duda al no saber reconocer entre veracidad o falacia del postulado. Esta conducta en el medio difiere de la actitud confiada del normal que se interesa por aprender, lo que supone una alarmante desproporción en el conjunto social chileno de personas que podríamos decir que son candidatas a educarse. El número de posibles educados se reduce considerablemente fruto de las erráticas costumbres a las que el pueblo se ha visto sometido.

En un artículo publicado en el diario La Tercera, el sábado 31 de mayo del 2003, en un estudio realizado por el ex ministro Joaquín Brunner y el académico norteamericano Gregory Elacqua, exponen que: “las habilidades, conocimientos y destrezas actuales que tienen los chilenos, no alcanzan para que el país pueda seguir creciendo en el futuro al ritmo que se necesita”

“A este ritmo, se necesitaría alrededor de 40 años para alcanzar el actual nivel de educación de Corea del Sur y más de 50 años para equipararse con el estándar actual de Nueva Zelanda”, dice el texto. Pero este problema no sólo existe en Chile, podemos consolarnos con países como Brasil, Colombia, Méjico o incluso España. Si, aunque parezca mentira, en España existe un 53% de la población sin estudios básicos, mientras que en Chile el porcentaje es de 48,2%. Pero eso no nos tiene que consolar, la realidad es que ni en Chile, ni en España, existen al parecer los estímulos, los criterios o los maestros necesarios, para transformar a la nación en un estado educado.

Pero las soluciones que se ofrecen tampoco son muy convincentes. Por un lado, uno de los mecanismos para aumentar el capital humano, según el ex ministro Joaquín Brunner, es el de aumentar la “cantidad” de personas que tienen acceso a la educación superior.

Y otra solución que propone, es la de aumentar el número de escuelas. ¿Alguno de ustedes cree sinceramente, que por aumentar el número de escuelas, o por ampliar el número de personas en los recintos universitarios, vamos a mejorar la calidad de la educación? La educación no aumenta o disminuye como un elástico en función de los recintos o en función del número de estudiantes, no es un problema de cantidad, sino de calidad.

La política social ha confundido tanto al representado que ni los representantes saben a quienes representan, conocen sus distritos pero no los ideales de sus representados. La falta de unidad política influye en la confianza del alumnado.

FACTOR RELIGIOSO

Chile es una república predominantemente exportadora de minerales y cultivos, lo que resulta atractivo para los intereses extranjeros que ingresan fácilmente en este país. No son muchas las variedades étnicas pero si son respetadas en su mayoría, lo que suaviza el extremismo de posibles diferencias. Aquí conviven judíos y palestinos, protestantes y católicos, comunistas y capitalistas, sin que nadie ataque abierta o públicamente a su contrario. En el estricto sentido de la palabra la religión en Chile no existe como la observamos en Europa o en Estados Unidos. El religioso Chileno es una especie de anacoreta entregado a la defensa, pero no a la defensa de su religión, sino más bien a la defensa de si mismo para no perder su reputación o prestigio social que en el fondo es lo que importa.

Se es cristiano porque se debe, no porque se entienda o se esté convencido del planteamiento, o porque se respeten los deberes y obligaciones del cristianismo, no. En este caso se es católico porque se quiere educar a los hijos en el colegio de tal o cual orden y en ese lugar exigen certificado de bautismo, lo que obliga a unirse al grupo, pero no se asiste a misas regularmente, ni se da testimonio de la propia convicción, mucho menos se reza, a no ser en casos especiales, y el respeto de los sacramentos solo se efectúa cuando las cosas salen bien, pero en el caso de encontrar algún problema, el divorcio o el aborto se solicitan por sobre el respeto al Sacramento.

Es normal someter a la empleada a la posición de sierva, o reducir al empleado a ser mero instrumento productor, mientras balbucean los domingos en la iglesia el “amarás al prójimo como a ti mismo”. También se acepta la fornicación oculta entre quienes se intercambian generosamente la paz ante el altar. Son miles los que peregrinan cada año a confraternizar a Lo Vázquez y esos mismos son los que ignoran o se olvidan del más necesitado. Estos cristianos que pololean indiscriminadamente, celebran Halloween, insertan al Viejo Pascuero en el catolicismo, y festejan el día del trabajo, seguramente dudan de si la navidad del 25 de diciembre es la del Jesús de Nazaret o la del viejo Pascuero.

El doble estándar típico del inseguro en su credo, también provoca inseguridad frente a un postulado educativo firme y legitimo, lo que dificulta en suma la comprensión y aceptación de la normalidad. Rectificar al inseguro no es tarea fácil. Se necesita el tipo de carácter firme que asuma la confianza y convicción en lo que se le entrega, y cuando esta persona se ha visto expuesta en repetidas ocasiones a la duda, el proceso de auto convicción resulta más difícil.

Pero no es la religión la culpable de los errores del religioso, ni tampoco el religioso el responsable de la religión. Lo que observamos es poca observancia al ideal del cual se dice ser creyente.

Falta ser consecuente y ese aspecto produce desconfianza en el alumnado. Alumno que va a clase y se encuentra con un profesor que no asiste, no se disculpa, o no informa de su ausencia, es una clara explicación de que es posible ser inconsecuente y nadie va a castigarlo, ni a reclamarlo o disponer de un correctivo con él si eso le ocurre.

Nuestro país está repleto de irresponsabilidades, desde el micrero que sube el volumen de la radio mientras transita a una velocidad superior a lo normal, hasta la jueza que declara que en esa señal de ceda el paso es obligatorio parar, porque a ella se le antoja, luego de que quien reclamó lo hizo de una manera irrespetuosa, pasando por el que se sienta en tu butaca reservada en un partido de futbol, o quienes a las tres de la madrugada siguen con la fiesta sin que los vecinos puedan descansar por el griterío y el volumen de la música. Unas veces a mí otras a ti, así responden.

Estas irresponsabilidades sociales obligan al educador a destruirlas y en ese sentido adquiere la caracterización de ser distinto, cuando no, nerd, mateo, insistente o intransigente. No otra cosa que responsable.

2- EDUCACIÓN TRADICIONAL VERSUS EDUCACIÓN UNIVERSAL

Tradicionalmente hemos entendido por educación a la costumbre de informar y enseñar tecnicismos, de acomodar tradiciones meramente grupales y de orientar al individuo por la senda de lo mayoritariamente compartido y aceptado, lo que se ha dado en llamar la “adoración” a la estadística. Con una u otra metodología, las escuelas, colegios e instituciones han guiado en el mejoramiento humano sin definir la finalidad de dicho “mejoramiento”.

El Ministerio de Educación fiscaliza y regula la implementación de algunas materias consideradas fundamentales por la decisión derivada de los acuerdos gubernamentales, sin justificar fehacientemente la validez de dichos planteamientos. En dicha implementación no existe una finalidad moral, ética o estética global determinada, lo que al alero del libre albedrío transforma a la educación en mera información, improvisación, o experimentación.

Los informados no necesariamente adquieren la formación de los informes, es más, en ocasiones, ni siquiera entienden la información.

La dicotómica realidad en criterios que experimenta la inmensa mayoría de los estudiantes, ante los antagonismos en convicciones establecidas entre las instituciones docentes y la familia, hace que se produzcan choques, cuando no rupturas de confianza entre padres e hijos. Es común que un padre de formación tradicional conservadora, ponga a un hijo en un establecimiento conservador en cuyas filas existen docentes con criterios liberales, o viceversa. Y de no ocurrir esta dicotómica situación entre profesor y alumno, los medios de comunicación hacen la tarea de mejor modo.

La carencia de una moral válida siempre y para todos, produce relaciones éticas de acomodo, y no digamos a donde exceden los criterios estéticos sin la noción del ordenamiento armónico absoluto. Para poner un ejemplo, bastaría pensar en qué se transformaría el más grande de los almacenes comerciales sin una gerencia fiscalizadora del orden. Curiosamente en los trabajos y desempeños humanos esperamos orden, jerarquías y posiciones, pero a la hora de ordenar nuestra realidad humana, negamos la posibilidad de que se nos rectifique, oriente o ubique en una u otra posición. Abogar por la libertad exige conocer los límites de la misma.

Son muchas las instituciones que al alero de la libertad implantan “cursos de orientación” “cursos de formación” “cursos de capacitación”. Orientación, capacitación y formación en cualquier área menos en el área de los valores absolutos. Si hay un orden global universal del que todos somos partícipes y del que todos somos beneficiarios, ¿no será ese ordenamiento válido siempre y para todo el universo? Si ha sido así durante el tiempo y en el espacio, es lógico pensar que ese orden es siempre y para todo el cosmos válido. Y aquello que es constante e inmanentemente valido siempre y para todo es absoluto, eterno, e incambiable. La tarea de la educación es indagar en el descubrimiento de ese orden para comprenderlo y ordenarse en él.

Hemos visto cómo emergen los documentales de introspección, los libros de crecimiento personal, los cursos de motivación, lo que demuestra que el hombre sigue interesado en encontrar el método de desarrollo personal, pero se orienta en la casualidad cuántica de una evolutiva escala infinita de posibilidades. El azar adquiere la condición de ser función, proceso y estructura de la creación en este constante bombardeo del “todo es relativo”, sin darse cuenta de que al afirmar esta constante se está demostrando su condición absoluta. Claro que si el movimiento es una constante inmanente, el reposo absoluto se transforma en un objeto de intercambio intelectual, y toda relación de tiempo y espacio adquieren una condición relativa al sector o momento regulador del mismo. Pero ese es solo un aspecto de la existencia, acción y multiplicación de la naturaleza, no es el fundamento de la creación.

En la actualidad, la formación educativa en sus fragmentos se basa en el misterio de una espontanea e indescifrable casualidad, y no en el orden universal de la causalidad original generadora de la armónica interrelación intergaláctica e interespecie. Lo que hace necesario un planteamiento universal que integre en él aspectos morales, éticos y estéticos, asociando postulados filosóficos y científicos. Alguien dijo que la religión sin la ciencia está coja y que la ciencia sin la religión está ciega. Volviendo al ejemplo de la lavadora, el estudio de la misma sería insuficiente si solo se observara su mecánica, o si solo se conversara de las funciones. Función y consecuencia son extremos de toda realidad, por lo mismo deben ser considerados en la formación del individuo.

¿Cuales son los fundamentos para esta nueva postulación educativa?

En primer lugar reconocer al hombre inserto en un Todo que provee y al que se debe responder. Provee constantemente de manera eficiente, justa y voluntaria para el conjunto de fragmentos que componen la totalidad del Todo, lo que obliga al fragmento “especie humana” a obrar en consecuencia con el equilibrio constante e inmanente del ordenamiento global universal. Ser ecológico adquiere en este sentido una dimensión integra, sin excepciones.

La existencia y aceptación de un Todo armónico imprime en la actitud un despertar al orden para cooperar con él y en él. Esto implica asemejarse y esa semejanza es uno de los fundamentos de nuestra nueva propuesta educativa.

El cosmos, desde sus fundamentos atómicos hasta sus enormes constelaciones se basa en un constante y continuo movimiento cíclico. Este constante actuar en el espacio implica tiempo, y en nuestros fundamentos el tiempo es un factor determinante en la implementación de las disciplinas de absorción y exposición.

El reconocimiento del orden absoluto, la necesidad de asemejarse con él y en él, y el ejercicio de la disciplina de conexión, concordia y cohesión con la armonía global, son los fundamentos de nuestro nuevo modelo educativo.

Toda metodología de enseñanza exige tiempo entre interés y convencimiento, entre la búsqueda y el encuentro. En el establecimiento de la similitud entre alumno y profesor, o entre conciencia y consciencia se establecen numerosas estructuras de asimilación y exposición. Se supone que el alumno acude al maestro para ser educado, sobre esta premisa de intercambio mutuo, en primer lugar el expositor ha de despertar el interés del depositario de la información. Ese “despertar el interés” contiene un amplio espacio de posibilidades que van desde las alternativas emocionales del entrar con simpatía, hasta la motivación del ejercicio pasando por la persuasión intelectual o seducción afectiva. Son muchas las alternativas, y el expositor es quien evalúa por cual optar en cada situación, momento, o lugar. De esa elección va a depender la eficacia en el -despertar el interés- del depositario dela información. Interés es un aspecto, pero además es necesario que ese interés continúe hasta concluida la totalidad de la información, lo que obliga a concentrarlo manteniendo una constante oferta de elementos de interés.

Hemos mencionado dos aspectos importantes en la transmisión de información: el interés y la concentración. Aspectos estos dependientes del emisor. El responsable de la motivación, persuasión, o seducción de quien se espera atención, entendimiento y reconocimiento de la información es el ofertor. El maestro debe poseer los recursos necesarios para que el alumno reconozca su autoridad. El docente ocupa una posición emisora-entregadora y el alumno ocupa otra posición receptiva-apreciativa, esta situación es importante de asumirla porque implica el cumplimiento de deberes y responsabilidades en cada posición para el buen establecimiento de la función educativa. Educar se establece en la recíproca relación de intercambio de conocimiento.

Atender, entender y estar atento son conductas compartidas por cada una de estas posiciones para comprender, confiar y cooperar en el proceso educativo.

Nuestro modelo educativo fundamenta sus procesos en el desarrollo del afecto, de la confianza y de la cooperación voluntaria producto del establecimiento vincular afectivo, del encuentro en la concordia de la verdad legítima absoluta y del servicio responsable a la bondad de las costumbres naturales, que por su norma, son reconocidas naturales, la educación adquiere la condición de ser adecuada.

Afecto es darse por el bien del otro, o de lo otro para el bienestar del Todo. Confianza es la concordia que asegura en la justicia al justo con la legalidad absoluta de lo legítimo. Bondad es el encuentro entre el servicio y su validación en la eficacia global absoluta. Educar al alumno en el encuentro con el reconocimiento de la normalidad absoluta y eterna en un ambiente en donde predomina la relativización de los fragmentos y el individualismo obsesivo de la propia identidad, es una titánica labor, pero el beneficio de las consecuencias remunera todo esfuerzo y sacrificio. “Hay epidemia de malos momentos” dijo el escritor catalán Jordi Sierra y Fabra, y esos malos momentos necesitan transformarse en eficaces, el tema está en cómo se realiza esa transformación.

EL PROFESORADO ACTUAL Y LA DOCENCIA IDEAL

Los docentes actuales provienen de la cultura de las tres últimas décadas caracterizadas por el aperturismo democrático, las libertades individuales y la proliferación de los derechos humanos. Esta tendencia obviamente necesaria, circunscribe la actitud del pedagogo inmaduro en el entendimiento de los valores absolutos en un entorno de respeto y tolerancia sin restricciones. El respeto, que es una actitud coincidente con el ordenamiento global, al no ajustarse en pro del beneficio absoluto, o a la jerarquía de prioridades naturales, cae con facilidad en la tentación de la exigencia prematura, de la provocación insuficiente, en la curiosidad del desajuste.

Es muy común que los docentes caigan en favor de la defensa de los apetitos del individuo que exige su derecho a ejercer, por ejemplo, su libertad expresión y por lo mismo, exijan poder decir cualquier cosa, ofenda o no a quienes lo escuchen. Muchas de las libertades ofrecidas por la declaración de los derechos humanos no definen los límites de las mismas y por ejemplo los derechos del niño pueden perfectamente contraponerse a la necesidad del derecho del padre a ser feliz. O el derecho de la mujer puede menospreciar la dignidad del hombre si no se explica hasta donde se extiende ese derecho.

Los educadores actuales cargan estas y otras muchas responsabilidades sociales sin entender cómo ajustarlas. Existe por ejemplo la libertad en el amor, pero, ¿es el amor una suerte de ofrecimiento voluntario, o fruto del cumplimiento de una responsabilidad compartida? Lo primero que el docente debe hacer es descubrir el verdadero significado de estos términos tan manoseados, como democracia, libertad, derecho, amor, vida, valor etc. Conceptos estos cuyo significado aislado de los valores absolutos no tiene sentido. Pensar que el amor es quedar prendido de una persona es confundir al vínculo con el deseo. Los vínculos no se esperan, se establecen luego de mucho sacrificio, servicio, confianza y orientación en armonía con la creación. El amor es la fuerza que une y solo se establece en la unidad incondicional legítima.

Por supuesto que unos se acercan más y otros menos a la realidad normada del ordenamiento cósmico o universal, pero los docentes no pueden esperar a coincidir por azar con la legitimidad del Logos. Deben reconocer la justicia universal primero y educar después en consecuencia.

Difícilmente puede encontrar la razón aquél que considera que ya la tiene, nadie se interesa por descubrir lo que ya sabe y nadie satisfecho va a captar lo necesario. Nuestra propuesta debe demostrar al satisfecho actual que su disfrute es momentáneo, y al que tiene la razón, que es un fragmento de lo absoluto, sólo de ese modo podremos despertar de su letargo al satisfecho y convencido de sus fragmentos.

¿Cómo sería un docente ideal?

En primer lugar maduro. Y eso ¿qué significa? Maduro es aquel capaz de captar las máximas necesidades validas siempre y para todos y responder con determinación a resolverlas o realizarlas completamente. Es aquél capaz de dominar las virtudes de la prudencia, firmeza y templanza, y capaz también de controlar el celo emocional, intelectual y motivacional que posibilite el cumplimiento del dominio sobre el instinto de protección, de conservación y de reproducción. Este modelo de docencia es alguien de carácter orientado en conexión con la globalidad del Todo, que mantiene su posición de sujeto directivo del ordenamiento natural y que ejerce el dominio de su posición sin restricción, lo que permite multiplicar el bien. Quien realiza lo que es siempre y para todo válido ni daña, ni enajena ni perjudica nunca a nadie. Ese es el prototipo de docencia ideal.

El docente ideal supera la tentación provocativa de la ansiedad y la angustia y vive sin caer en esos pensamientos de temor o de sentirse amenazado, lo que le impide responder a la defensiva, con violencia verbal o motriz. Supera la tentación de los apetitos alimenticios o de cansancio, se ordena para nutrirse y para descansar. Y supera la tentación del apetito intergenital prematuro, siéndole fiel al Ideal de la Creación, a su pareja, a su familia y a sus hijos. La fidelidad al Ideal del verdadero paternazgo incondicional ha de ser por sobre todas las cosas en la trayectoria del docente de cualquier materia. En el futuro los maestros serán vírgenes y su castidad será uno de los principales requisitos a la hora de ocupar posiciones responsables. El capaz de superar la tentación del apetito intergenital prematuro es una persona de mucho valor. Se necesita más valentía para superar la tentación del apetito intergenital prematuro que para morir como héroe en una guerra. Superar la tentación indica dignidad, determinación, respeto al otro, firmeza, prudencia, templanza, generosidad incondicional, sentido común y muchas otras cosas más que denotan en esa persona un corazón fuerte y maduro. El héroe, puede llegar a serlo incluso fruto de un acto de cobardía.

El docente ideal es prudente, templado y firme en la determinación de resolver la máxima necesidad valida siempre y para todo. Es un hombre de dominio que se ubica perfectamente en su posición con la autoridad que se desprende del dominio de sus recursos. Es un firme conocedor de los principios de la creación y de las normas de conducta naturales que veremos más adelante.

EL ALUMNO PROCESOS Y ESTRUCTURAS DE COMPRENSIÓN

Alumno es todo aquel que espera ser criado o educado en alguna materia. Generalmente espera ser guiado por los superiores en experiencia, en conocimiento o en sensibilidad. La palabra alumno es un derivado del latín que significa alimentar. Y en esa espera de nutrientes, lógicamente es necesario recibir aquellos que benefician a la salud, no los que enferman o envenenan.

El alumno adquiere la estructura de pensamiento objetivo y subjetivo en la asimilación comparativa con los recursos propios de conocimiento adquiridos durante su proceso de desarrollo individual. Así el alumno más dotado en experiencia dispone de de mayores recursos comparativos, y obtiene un más amplio radio de posibilidades y de dominios sobre la materia sometida a juicio. Es muy probable que sin la amplitud de recursos sus juicios sean insuficientes o inadecuados a la solución eficiente, por eso mismo, es necesario exponer al aprendiz a todo tipo de posibilidades en el encuentro con lo justo, lo cierto y lo válido. Para exponerlo hay que sacarlo de su silla y ubicarlo en situaciones donde deba ejercer la prudencia, la firmeza y la templanza. Para ese ejercicio es necesario el acuerdo entre padres, docentes y alumnos, porque el aprendiz de la virtud puede frustrarse al enfrentarse a situaciones de riesgo y llegar a casa reclamando. Los padres ante este reclamo deben motivarle a perseverar, en lugar de reclamar a la escuela. Este es un tema a meditar.

El dialogo es un instrumento del aprendizaje, pero no es el único. Es necesario que el aprendiz experimente para que disponga de argumentos demostrativos que justifiquen su opinión. Pensar que porque otro me dijo que en la China todos practican no es suficiente para asegurarlo. Basta con uno que no lo practique para desacreditar mi opinión. En el diálogo es preciso pensar antes de emitir juicios. La prudencia es nuestro servidor custodio de estas opiniones que nos llegan vía oral. Son muchos los credos y pocas las demostraciones de los mismos. Opinar sobre un credo es facilitar al otro la posibilidad de destruirlo. Creer es solo una convicción sin fundamento. Se tiene derecho a creer, pero no a enmascarar el credo con certeza y menos a imponerlo. Solo aquello que puedes demostrarlo es digno de afirmarse justo. El lenguaje, tanto del alumno como del maestro, en la actualidad no se cuida. Por disponer de libertad de expresión se dice cualquier cosa verdadera o falsa. No importa si lo dicho es cierto con tal que sea simpático porque la simpatía agrada. Son muchas las ocasiones en las que se burlan de personas y de realidades en pro del cachondeo. Ese es el caso de la farándula que por divertir al espectador del televisor agreden la privacidad de quienes son ridiculizados o atentados.

Las estructuras de compresión se basan en el conocimiento a priori con el que todos nacemos. Cada uno de nosotros nace sensible, inteligente y motivante. Esta característica es propia del ser humano. No se educa ni se aprende a ser sensible, la sensibilidad aparece en el primer acto del recién nacido que llora al salir del vientre de la madre. Llorar es una respuesta emocional que nos demuestra que el recién nacido siente. También es cierto que por lo que sea, reconoce a la madre. Esa capacidad de reconocer va a ser la sostenedora de su inteligencia durante todo su desarrollo. Y todos sabemos que se excita al ver la luz, los colores, o la sonrisa de los padres lo que nos indica que el recién nacido se motiva. Esa dosis de sensibilidad emocional, de capacidad en reconocer y de potencial a motivarse ya está en el recién nacido incluso antes de nacer, por eso afirmamos que existe un contenido emocional, intelectual y motivacional a priori en cada humano que facilita la reciprocidad, recognición y concordancia con el medio en el cual se inserta.

Lo llamamos prototipo o protoimagen comparativa con la cual asocia las nuevas sensaciones, los nuevos conocimientos y las nuevas experiencias. Así si siente frio o calor en extremo llora, o si no reconoce algo también, o cuando no se le ajusta una experiencia muestra su desencanto. Estas experiencias van sumando consecuencias y de modo muy concreto el niño expresa sus afinidades con tranquilidad y alegría y sus disconformidades o discrepancias con enojo o rechazo.

El método de asimilación del contenido es verdaderamente simple, el aprendiz acumula experiencias, conocimientos y sensaciones y todo aquello que se le ofrece posteriormente lo compara con sus recursos sensibles, cognitivos, y motivacionales. De ese análisis deduce si lo percibido le vale, lo reconoce, o lo motiva. El es juez de sus afirmaciones y negaciones, es dueño de sus sensaciones y es el instructor y constructor de sus actos; no otro, sino él, es quien evalúa, valida, privilegia, o prefiere, y es él quien desprecia, rechaza, o posterga. El es dueño de su condición sensible, de su conocimiento y de sus recursos actitudinales. Ahora bien, lo que él debe ejercer para madurar es el juicio responsable, para lo cual debe ser orientado por un adulto maduro en experiencia, conocimiento y sensibilidad que le ayude a comparar con los valores absolutos de plenitud, legitimidad, y completación, contenidos en el Todo.

La educación es un efecto espejo, la imagen ya está ahí frente a nosotros, estuvo ahí antes de nosotros y seguirá estando después de nosotros, pero cada uno la bautiza a su manera. Cuando esa manera significa plenamente a la imagen, en esa coincidencia, se establece la verdad reciproca y compartida por cada uno de los que significaron con exactitud a la imagen, independientemente del nombre que le designe cada uno. El estándar de madurez humana existe, ha existido siempre y existirá en el porvenir independientemente de nosotros. Pero somos cada uno de nosotros los responsables de descubrir y evaluar, si nuestra interpretación del ideal, coincide o no, con el verdadero estándar de madurez humana universal.

Cada fragmento debe someter sus valores, juicios, y conductas al ordenamiento global absoluto y constante. Esa es la labor del docente. Sin un conocimiento profundo del propósito de la creación la educación se transforma en una mera instrucción técnica. La educación no debe justificarse mediante tecnicismos ni por sistemas de agrado a la moral de las costumbres. La educación ha de cimentarse sobre los fundamentos esenciales de la creación que son los mismos que posibilitan la actividad y el movimiento gestor de toda actividad. El primer problema que se plantea en la educación es el del porqué debemos educarnos y el cómo capacitar las condiciones del educador. La razón que da sentido a la educación es la de heredar el fundamento previo para enriquecer el bienestar de los descendientes.

La ligazón indisoluble entre el valor, vida y tradición, fundamenta en un sistema educativo la calidad de sus costumbres. Por lo mismo, determina también la conducta moral, ética y estética del aprendiz.

La importancia de la tradición es determinante en la educación del ser humano. La educación moral de las costumbres permite prosperar en el descubrimiento y desarrollo intelectual del individuo. Sin tradición podemos estar seguros de que no existiría educación alguna. El valor de las costumbres en la especie humana es prioritario y determinante del logro moral, ético y estético del hombre. De ahí que las costumbres deban ser coincidentes con una moral universalmente aceptada y coincidente con aquellos principios fundamentales de la creación que veremos a continuación en su totalidad.

El hombre coincidente y concordante en sus convicciones con los principios universales naturales de la creación es un hombre seguro, convencido, y confiado. La seguridad en la concordancia con las normas de conducta coincidentes con el orden original del proceso de la creación realiza al ser como persona. Lo hace libre, seguro, y responsable.

El propósito de la educación es el de satisfacer al educando con las conductas que lo motiven a ser persona, que le convenzan a ser persona, y que le satisfagan como persona, por lo tanto, que lo realicen como persona. Persona es un ser libre, autónomo (auto-uno, nomo- ley, uno con la ley) y responsable. Libre porque opta por la alternativa válida siempre y para todo y cuando no opta por la alternativa valida siempre y para todo se esclaviza del deber de responder a su deber.

Autónomo porque coincide en criterios con la normativa natural de las leyes de la creación y cuando las descubre y practica se asegura y ajusta en ellas. Y, responsable porque responde libre y voluntariamente al cumplimiento de la función y finalidad humana natural normada. Porque cumple y se realiza en base a dichas leyes de la creación lo asumimos responsable. La creación está basada en un principio originario puesto que satisface a una razón de ser. Todo lo creado existe por y para el beneficio del otro, esta realidad es evidente e innegable. Todo efecto es a su causa así como la causa manifiesta aspectos del efecto. El efecto es para la causa al igual que la causa es para el efecto. Si nos paramos un poco en asimilar este punto podemos darnos cuenta de que no puede existir un creador hasta que crea y cuando crea ya tiene efecto, ni puede existir un efecto si no ha sido previamente creado, lo que involucra en toda circunstancia a un origen creador.

Esta realidad obedece y responde a una razón creativa, la razón de querer crear, de saber crear y de poder crear. Y, ¿crear para qué? Para satisfacer una necesidad. ¿A qué obedece esta necesidad? Al principio fundamental de la creación, a la unidad. La unidad que se desprende del acto en sí como objeto unido con su causa origen. Y la unidad se determina en la intención original del creador que ha sido satisfecha con el acto consecuente.

El propósito de la educación es el de establecer la unidad entre contenido y forma y entre profesor y alumno, y entre alumno y profesor con los principios de la creación. Verdadera naturaleza de las normas filosóco-científicas, religioso-biológicas, espíritu-matéricas, o como las queramos llamar.

PRINCIPIOS DE LA CREACIÓN

Si pudiésemos crear la situación de hallarnos en el inicio de la historia, como espectadores imaginarios compartiendo con los orígenes del universo la tarea de crear, tal vez ahí, podríamos analizar el proceso creativo con referencias más concretas. Veamos si podemos al menos pretender estar ahí en el instante de la creación primera. Imaginemos la primera obra, la primera escena, el primer acto. Todo lo exterior que hoy apreciamos no existe, olvidémoslo por un instante. La realidad única se resume al primer acto. Vamos a adentrarnos en la configuración del primer acto creado. Pero... aquí surge la pregunta, y ¿qué es un acto? Si me atengo al diccionario enciclopédico Salvat, “acto es el estado inmediato y simultaneo de la acción”. Y, ¿qué es acción?

Según el mismo diccionario, nos dice que es el ejercicio de una potencia; efecto de la actividad. Y si voy más allá, concluye con el siguiente axioma: “Toda acción es igual a la reacción que engendra”. En otras palabras, el “acto” no puede ni debe tomarse como objeto aislado e independiente de su contraparte dual, de la cual es parte integrante. Por lo que sabemos, toda acción involucra otra reacción de iguales proporciones y esta dualidad de -dar y recibir- explica que el primer acto obedece también y como consecuencia que es, a un principio causal procedente.

El acto creado en el principio obedece y pertenece a una causa intencional originaria. El acto no tiene cómo realizarse por sí solo porque todo acto realizado es consecuencia de un potencial causal dentro del contexto tiempo-espacio. Para que exista un acto ha de completar el proceso de realización dispuesto en tiempo, y satisfacer a una estructura operativa posicionada en el espacio. Nada surge de la nada porque sencillamente nada es la ausencia de Todo. Pero esa ausencia total nunca existió, porque “la energía ni se crea ni se destruye”, ha existido y existirá siempre en todo, lo que transforma a la energía en eterna e inmanente, omnipresente, y al mismo tiempo omnipotente.

En la creación del primer acto intervino energía. Ese poder transformador no es algo estático concreto, limitado, o estacionario, es un móvil dirigido hacia el encuentro con otra posición, aunque esto podría ser sometido a discusión, pero afirmo y repito porque la energía no se perdió en el escenario constructivo, todo lo contrario, se transformó en una partícula (probablemente hidrógeno). Pero la más mínima de las partículas es en sí misma un complejo sistema de tensión, presión, tracción y repulsión, compensación, acción, reacción, fuerza, dirección, orbita, masa, densidad, volumen, peso, tamaño, velocidad. Y ¡sabe Dios cuantas cosas más! Por si no lo habíamos pensado, en una sola partícula existen contenidos los mismos componentes sostenedores del universo.

Si estudiamos a fondo la energía también encontraremos en ella una dualidad complementaria, me refiero a la dualidad -causa y efecto y sujeto y objeto-.Toda energía es actividad entre dos polos y cumple una determinada función. En esta realidad se halla el cumplir una intención mediante dos posiciones complementarias. Al cumplir una determinada intención establece la dualidad causa y efecto, para lo cual ha de instaurar posiciones de sujeto y objeto, lo que nos indica que todo acto, sea cual fuere, implica el cumplimiento de dos complementos duales. Uno vertical, la satisfacción de la necesidad causal propositiva, y la satisfacción de la función creativa que completan la realización del acto. De este modo llegamos a la conclusión de que todo acto implica dirección y recorrido, o pretensión y trabajo, o proyecto y construcción. Podemos asociarlo con cualquier cosa desde que todo acto posee un movimiento de rotación y traslación, hasta que todo acto es una idea en imagen, pero lo que debemos entender es que la naturaleza del actuar es siempre dual en su estructura base de cuatro posiciones.

La naturaleza evidencia en sus principios la realidad de un potencial existente previo al acto creado que está íntima y consecuentemente ligado con el: “toda causa es a su efecto así como el efecto es a su causa”.

Podemos negarnos a aceptar realidades, pero no podemos invertir o detener sus funciones por mucho que las neguemos. Podemos repetir una y mil veces en nuestra insalubre manifestación ecoica, que todo es relativo, sin darnos cuenta de que estamos afirmando en ello la existencia de lo absoluto, porque si todo es siempre relativo se transforma en absoluto. Podemos negar la realidad mientras se ignora pero de nada sirve apartarnos de la evidencia cuando se conoce. La creación opera en base a un orden absoluto. La realidad es absoluta, cualquier realidad contiene la capacidad de ser siempre y para todos válida por esa razón es absoluta independientemente de cómo se la aprecie.

El objeto puede ser apreciado así como también puede ser despreciado; la diferencia está en que del aprecio se recibe valor y del desprecio no se recibe nada, y además se pierde tiempo. Apreciado o despreciado todo objeto contiene en sí el potencial de generar valor en la persona que decida apreciarlo. Por lo tanto, si cualquier realidad puede ser apreciada siempre y por cualquiera de todos, esa realidad es absoluta con respecto al valor. Luego, el valor es absoluto en el sentido de que satisface siempre a quien lo aprecia.

Valor es la cualidad contenida en el objeto, que satisface las necesidades, intereses o intenciones del sujeto que lo aprecia. Para establecer valor es necesario que el sujeto aprecie lo observado, y eso obliga a dar su atención, interés, o deseo por encontrarlo. Esta realidad es constante y se la conoce como normativa del ofrecimiento o ley del dar.

La Ley del Dar nos dice que en la creación todo existe por y para el beneficio del otro, o de lo otro. Consecuentemente se establece la unidad incondicional entre ambos. Esto podemos entenderlo fácilmente si comprendemos que el ser humano es un ser básicamente emocional, intelectual y creativo. Porque es emocional pretende (siempre y cuando esté en condiciones de salud mental) ser tratado con afecto, reconocimiento, y cariño, lo que produce en él un sentimiento de complacencia, agrado, recognición y aceptación. Pero no se conforma con eso, emocionalmente necesita del amor, tanto del amor filial dependiente de la protección de los padres, como del amor fraternal, conyugal, y por sobre todo, del amor paternal. El amor del padre por el hijo es de tal grado en su incondicionalidad que posibilita el logro de la más alta experiencia vincular, la plenitud. Cómo será ese grado en intensidad que todavía no se ha podido describir. Si se pierde al padre se le llama huérfano, si se pierde a la esposa se declara viudo, pero ¿cómo se llama el padre que ha perdido al hijo?

Intelectualmente el ser humano espera la confianza en la certeza, espera la verdad del conocimiento, pero tampoco se limita en esto, el ser humano pretende el encuentro con las verdades que son siempre y para todos válidas, con las razones constantes, axiomáticas, busca el encuentro con la ley. No me refiero a las regulaciones de un código civil, religioso o militar, no. El ser humano espera descubrir las leyes que fundamentan el origen, la identidad y el propósito de su creación. La humanidad ha transcurrido seis mil años bíblicos o cuarenta mil años geológicos esperando esta sencilla y por todos repetida, interrogante: ¿Por qué estamos aquí? Y, no se si por ignorancia o falta de inteligencia, la respuesta aun no se declara manifiesta. Porque se puede ignorar siendo muy inteligente, o se puede no reconocer por falta de recursos de inteligencia. De uno u otro modo, seguimos a la espera de la respuesta.

Lo que si sabemos todos es que el ser humano es social por naturaleza. No puede nacer solo, surge de la compañía de un hombre y una mujer, incluso antes, aparece en compañía de dos gametos. Y mantiene esta constante sociedad con cada aspecto del ambiente que percibe, reconoce o utiliza.

Participativamente el ser humano es un ser social, y para tal función hace uso del dominio sobre las cosas, junto con el dominio sobre sus conductas, sus hábitos y costumbres. Dominio en este caso no significa imposición, mando, o señorío en el sentido de opresión forzosa, no. Nos referimos al sentido del dominio en la conducción y dirección benefactora de un objeto que responde voluntariamente a la intención de su realizador. La voluntad y deseo por dominar es normal en el hombre. Domina el lenguaje, las conductas, el trabajo, e incluso su cuerpo físico pero tampoco detiene su voluntad en esto, el hombre espera el dominio sobre sus condiciones internas y por sobre el resto de las especies. Pretende el dominio de las virtudes, de la prudencia, fortaleza y templanza, para de ese modo, madurar su intervención en la conducción histórica de su propia suerte.

El dominio sobre estas conductas posibilita el bien hacer y bendecir, o hacer las cosas de acuerdo a un paradigma original depositado en su conciencia por el origen causal de su existencia. Para obrar en concordancia con dicho paradigma el hombre ha de realizarse de manera responsable. Al ejercer el dominio completo sobre el poder del celo se madura. Estamos afirmando en pocas palabras que existe en la conciencia humana la innegable necesidad de alcanzar la plenitud, mediante el encuentro con la ley y su cumplimiento responsable. Es más, estamos confirmando que tiene la capacidad para lograr ese estado de plenitud, pero que para llegar a él necesita ejercer el dominio maduro sobre el poder del celo.

La humanidad ansía el cumplimiento de su intención. Propósito que solo es posible realizarlo de manera responsable y sobre el franco entendimiento de sus axiomas. Cualquier orden se debe a la estructura y proceso de las funciones contenidas en la normativa natural de su creación. El proceso creativo de cualquier acto conlleva en su interior funciones específicas, determinadas por la expectativa intencional que lo sustenta y justifica. En la creación se estipulan cuatro posiciones:




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