Teorías de la personalidad



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Por otro lado, la relación entre los constructos es libre: existe una conexión, pero no es absoluta; no son estrictamente necesarios entre ellos. La construcción libre es una forma más flexible de usar los constructos. Por ejemplo, cuando viajamos a otro país, tenemos ciertas preconcepciones sobre las personas. Estas podrían ser estereotipos prejuiciosos, si los construimos muy estrechamente. Pero si los usamos de una forma más flexible (libre) nos permitirán comportarnos de una manera más apropiada a su cultura.

Usamos construcciones libre cuando fantaseamos y soñamos; cuando se han roto las anticipaciones y se permiten combinaciones bizarras. No obstante, si utilizamos construcciones libres de manera frecuente e inapropiadamente, pareceremos más bien sujetos ingenuos que flexibles. Llevado a su extremo, la construcción te llevará a que pases el resto de tus días en una institución.

El ciclo creativo hace uso de estas ideas. Cuando nos ponemos creativos, en primer lugar liberamos nuestros constructos (construcciones fantasiosas y reflexivas alternativas) Cuando nos topamos con una construcción novelesca que nos parece que tiene algún potencial, nos centramos en ella y la estrechamos. Usamos el ciclo creativo (obviamente) en las artes. En principio, nos liberamos y nos volvemos creativos en el sentido más simple; luego estrechamos y le damos sustancia a las creaciones que hacemos. Concebimos la idea; le damos forma.

También usamos el ciclo creativo en la terapia. Dejamos a un lado nuestros fracasados modelos de realidad, apartamos a un lado nuestros constructos, nos agarramos a una configuración novelesca, le damos un marco más riguroso y ¡ya está! Volveremos a esto más tarde.

El corolario del rango

“Un constructo es conveniente para su anticipación exclusivamente para un rango finito de eventos.”

Cualquier constructo no es válido para todo. El constructo de género (macho-hembra) es para la mayoría de nosotros algo de importancia solo con personas y para algunos animales superiores como las mascotas y nuestro ganado. Pocos de nosotros nos preocupamos sobre el sexo de una mosca, o de un cocodrilo o de incluso un armadillo. Y creo que nadie aplica el género a las formaciones geológicas o a los partidos políticos. Estas cosas están fuera del rango de conveniencia del constructo de género.

Algunos constructos son muy amplios; o lo que es lo mismo, extensos en su aplicación. Bueno-malo es quizás el constructo más amplio de todos, ya que se puede aplicar casi a cualquier cosa. Otros constructos son más incidentales o específicos. Fluorescente-incandescente es un constructo bastante específico, ya que solo puede aplicarse a las bombillas.

Pero, obsérvese que aquello que es relativamente específico para ti, puede ser bastante amplio para mí. Un biólogo estará interesado en el género de las moscas, cocodrilos, armadillos, árboles manzaneros, filodendras y demás. O un filósofo podría restringir el uso de bueno-malo específicamente a comportamientos morales, en vez de a cualquier clase de cosas, personas o creencias.

El corolario de la modulación

“La variación en el sistema de construcciones de una persona está limitada a la permeabilidad de los constructos dentro de cuyos rangos de conveniencia descansa las variantes.”

Algunos constructos son “elásticos”; tienden a “modular”; son permeables, lo que significa que están abiertos a ampliar el rango donde se sitúan. Otros constructos son relativamente impermeables.

Por ejemplo, bueno-malo es un constructo generalmente bastante permeable para la mayoría de nosotros. Con frecuencia le estamos añadiendo nuevos elementos: podríamos no haber visto nunca un ordenador, o un reproductor de discos compactos, o una máquina de faxes; pero tan pronto los podamos conseguir, queremos saber la mejor marca para comprarlos. Igualmente, una persona buscará una roca o algo con lo que golpear si no aparece un martillo, usando el constructo “cosas para martillar” de forma más amplia; más permeable.

Por el otro lado, fluorescente-incandescente es relativamente impermeable: podría usarse para alumbrar, pero poco más admite. Y, desde luego los demás no te dejarán sentarte sobre constructos tan impermeables.

En caso de que parezca que estamos hablando de otra manera sobre los constructos incidentales versus amplios, nótese que podemos tener constructos amplios pero impermeables, como aquel expresado por la persona que dice “¿qué diablos habrá pasado con aquellos buenos tiempos? Desde luego, no parece existir una persona honesta en este mundo actual” En otras palabras, la honestidad, en su sentido más amplio, está ahora cerrada. Existen también constructos incidentales que se usan de manera más permeable, como cuando decimos “¡madre mía, hoy estás incandescente!” La permeabilidad es la verdadera alma de la poesía.

Cuando no es posible “estrechar” más; cuando no hay de donde sacar más del rango de los constructos que estoy usando, debemos lanzarnos a tomar medidas más drásticas. La Dilatación es cuando ampliamos el rango de nuestros constructos. Digamos que no crees en la percepción extra-sensorial. Estás en una fiesta de unos amigos y de repente escuchas una voz dentro de tu cabeza y te vuelves...¡te das cuenta que alguien te está mirando en ese preciso momento! Entonces ahora debes ampliar tu rango de constructos en lo referente a la percepción extra-sensorial, ya que hasta el momento, solo estaba ocupado por unas cuantas bromas y corazonadas.

En otros momentos, a veces los eventos te fuerzan a estrechar el rango de tus constructos de la misma forma dramática. A esto se le llama constricción. Un ejemplo podría ser cuando después de pasarte toda la vida creyendo que los humanos somos criaturas morales, experimentas la realidad de la guerra. El constructo que incluye “moral” podría estrecharse hasta su desaparición.

Nótese que la dilación y la constricción son más bien cosas emocionales. Considerándolo así, podrías entender los estados maníacos y depresivos. La persona maníaca ha ampliado su grupo de constructos sobre su felicidad de una forma exagerada y clama “¡nunca habría imaginado que la vida era como es!” Por el contrario, alguien deprimido ha reducido los constructos concernientes a la vida y las buenas cosas a sentarse solo a oscuras en un sillón de su casa.

El corolario de la selección

“Una persona selecciona o escoge para sí misma aquella alternativa en un constructo dicotómico a través de la cual poder anticipar una mayor posibilidad de extensión y definición de su sistema.”

Con todos estos constructos y todos estos polos, ¿cómo escogemos nuestros comportamientos? Kelly dice que seleccionamos la actuación que llevaremos a cabo aquello que anticipamos como más elaborado dentro de nuestro sistema de construcción; es decir, aquello que mejore nuestra comprensión, nuestra habilidad para anticiparnos. La realidad nos ofrece límites ante aquello que podemos experimentar o hacer, pero nosotros escogemos cómo construir o interpretar esa realidad. Y también escogemos interpretar esa realidad de la forma en que creamos que mejor nos vendrá.

Comúnmente, nuestras selecciones están entre alternativas aventuradas y otras más seguras. Podríamos, digamos, extender nuestra comprensión sobre la interacción humana heterosexual (ligar) a través de apoyarnos en una elección aventurada de acudir a más fiestas, conocer más personas, desarrollar más relaciones sociales y demás.

Por el otro lado, podríamos escoger definir nuestra comprensión, apoyándonos en la alternativa segura: quedarnos en casa, pensando en que es lo que podría haber hecho mal en aquella relación que tuve o intentando conocer mejor a la persona con la que estoy. Aquella elección que escoja, será la elección que crea que necesito.

Con todas estas posibilidades, podríamos ahora pensar que Kelly tendría algo que decir sobre el libre albedrío versus el determinismo. Claro que lo hizo; y desde luego lo que dijo es bastante interesante: Kelly entiende la libertad como un concepto relativo. No somos “libres” ni “no-libres”; somos más libres en algunas situaciones que en otras; somos más libres para algunas cosas que para otras y somos más libres también bajo algunas construcciones que en otras.

El corolario de la individualidad

“Las personas difieren unas de otras en su construcción de los eventos.”

Dado que cada uno de nosotros tiene experiencias distintas, la construcción de la realidad de cada uno es diferente. Recordemos que Kelly llama a su teoría, la teoría de los constructos personales. Él no está de acuerdo con los sistemas de clasificación, con los tipos personales o con los tests de personalidad. Su propio y famoso “test rep”, si lo analizamos, no es para nada una prueba en el sentido tradicional.

El corolario de la globalidad

“Siempre que una persona emplea una construcción de experiencias similar a la empleada por otra, sus procesos psicológicos serán parecidos a los de esa otra persona.”

El hecho de que seamos diferentes todos no quiere decir que no seamos similares. Si nuestro sistema de construcción (nuestra comprensión de la realidad) es similar, así serán también nuestras experiencias, nuestros comportamientos y nuestros sentimientos. Por ejemplo, si compartimos la misma cultura; si percibimos las cosas de forma parecida, y mientras más cercanos estemos entre sí, más similares seremos.

De hecho, Kelly dice que gastamos gran parte de nuestro tiempo buscando la validación de otras personas. Un hombre que está sentado en un bar de su vecindario que grita “¡mujeres!”, lo hace con la expectativa de que sus colegas en el bar respondan con el apoyo de su visión del mundo de que en ese preciso momento está desesperado por conseguir “¡Siiiiiií, mujeres!, no podemos vivir sin ellas ni con ellas.” El mismo escenario se aplica, con sus diferencias necesarias, a las mujeres. Y escenarios similares se pueden también aplicar a los niños preescolares, a las pandillas adolescentes, al clan, a los partidos políticos, a las conferencias científicas y demás. Buscamos el apoyo de aquellos que son similares a nosotros. ¡Sólo ellos saben cómo verdaderamente nos sentimos!

El corolario de la fragmentación

“Una persona puede usar sucesivamente una construcción de subsistemas, los cuales son hipotéticamente incompatibles con el resto”

El corolario de la fragmentación dice que podemos ser inconsistentes con nosotros mismos. De hecho, es raro encontrar a una persona que tenga “todo perfectamente atado” y que funcione en todo momento como una personalidad unificada. Por ejemplo, casi todos nosotros, representamos diferentes papeles a lo largo de nuestra vida: soy un hombre, un esposo, un padre, un hijo, un profesor; soy alguien con una cierta etnia y me identifico con una política, una religión y una filosofía.; a veces soy un paciente; otras un consumidor, y otras un buen comensal. Y desde luego no soy el mismo en esos diversos papeles.

A veces los roles están separados por las circunstancias. Un hombre puede ser policía en la noche, actuando como una persona fuerte, autoritaria y eficiente. Pero durante el día, puede ser un padre, actuando gentilmente, cariñoso y afectivo. Una vez que separamos las circunstancias, los roles no entran en conflicto. Pero si no lo hacemos, vemos como este hombre puede encontrarse en la situación de ¡arrestar a su propio hijo! O puede verse siendo un padre fuerte y decidido en un minuto y en el siguiente siendo un padre sobre protector.

Algunos de los seguidores de Kelly han re-introducido una vieja idea del estudio de la personalidad; aquella que dice que cada uno de nosotros es una comunidad de “self”, más que simplemente un solo self. Esta idea podría ser cierta. No obstante, otros teóricos podrían decir que una personalidad más unificada sería más sana y desde luego, ¡una comunidad de self está demasiado cercano a una personalidad múltiple como para ser cómodo!

El corolario de la sociabilidad

“Hasta el punto de que una persona construye los procesos de construcción de otra, ésta puede tener un papel en los procesos sociales que envuelven a la otra persona.”

Aunque no seas realmente similar a otra persona, aún puedes relacionarte con ella. De hecho, puedes “construir de igual manera a como construye otro”; “meterte dentro de su cabeza”; “percibir de dónde viene” y “saber lo que quiere decir”. En otras palabras, me puedo situar en una posición aledaña a mí mismo (a través del corolario de la fragmentación) para “ser” otra persona.

Esto es una parte importante del “role playing”, dado que cuando estás actuando un papel, lo haces hacia o con otra persona; alguien que necesitas comprender para poder relacionarte con ella. Kelly pensó que esto era tan importante que lo llamó la teoría del rol, pero el nombre ya había sido escogido con anterioridad. De hecho, estas ideas provienen de la escuela de pensamiento en sociología fundada por George Herbert Mead.

Sentimientos

La teoría que hemos presentado hasta el momento puede sonar como muy cognitiva, con todos sus énfasis sobre constructos y construcciones, y muchas personas podrían argumentar que esto es precisamente lo primero que se critica en la teoría de Kelly. De hecho, a Kelly no le gustaba nada que le llamaran un teórico cognitivo. Él creía que sus “constructos profesionales” incluían las ideas más tradicionales sobre percepción, comportamiento y emoción, así como sobre la cognición. Por eso, decir que no habla sobre las emociones es perderse toda la perspectiva de su teoría.

¿Qué es lo que tanto tú como yo llamaríamos emociones (o afectos, o sentimientos)? Kelly los llamó constructos de transición, dado que se refieren a las experiencias que tenemos cuando cambiamos nuestros puntos de vista sobre nosotros mismos o el mundo de un lado a otro.

Cuando de pronto nos damos cuenta que nuestros constructos no están funcionando bien, sentimos ansiedad. En ese momento, como dice Kelly, “estamos atrapados en el descenso de nuestros constructos.” Y se presenta con cosas tan triviales como dejar de anotar una dirección en tu agenda, hasta olvidar el nombre de una persona cuando se la vamos a presentar a otra; hasta un viaje alucinatorio repentino o hasta incluso olvidar tu propio nombre. Cuando las anticipaciones fallan, sentimos ansiedad. Si ya has leído algo sobre psicología social, puedes observar que este concepto es muy parecido al de disonancia cognitiva.

Cuando la ansiedad envuelve anticipaciones de grandes cambios que se aproximan a tus constructos nucleares (aquellos más importantes para ti), se vuelve amenazante. Por ejemplo, no te estás sintiendo bien. Vas al médico. Te chequea y menea su cabeza. Vuelve a chequearte. Se pone serio. Llama a un colega...Esto es amenazante. También lo sentimos cuando nos graduamos, al casarnos, cuando somos padres por primera vez, cuando la montaña rusa va a caer y durante la terapia.

Cuando haces cosas que no encajan con tus construcciones nucleares (con la idea de quién eres y de cómo debes comportarte) sientes culpa. Esta es una nueva y útil definición de la culpa, ya que incluye situaciones que las personas reconocen como productoras de culpa y aún así no encaja en los criterios usuales de ser de alguna manera inmoral. Si tu hijo se cae por un agujero, probablemente no es por tu culpa, pero te sentirás culpable porque el hecho viola tu creencia de que es tu deber como padre el prever cualquier accidente de este tipo. De la misma forma, los niños se sienten culpables con frecuencia cuando un padre se pone enfermo, o cuando se divorcian. Y cuando un criminal hace algo fuera de lo que usualmente hace; algo que el resto del mundo consideraría como bueno, ¡se siente culpable con respecto a ello!

Hasta ahora, hemos hablado mucho sobre cómo adaptarse cuando nuestros constructos no encajan muy bien con la realidad, pero existe otra forma de hacerlo: podemos intentar que la realidad se adapte a nuestros constructos. Kelly llama a este acto agresión. Incluye a la agresión propiamente dicha: si alguien critica mi corbata, podré mandarle a freír espárragos, en cuyo caso podré llevar mi corbata en paz. Pero también incluye lo que hoy se conoce como asertividad: a veces las cosas no son como deberían ser, y podemos cambiarlas de manera que encajen con nuestros ideales. ¡Sin asertividad no habría progreso social!

Una vez más, cuando nuestros constructos centrales están en el punto de mira, la agresión se convierte en hostilidad. La hostilidad es una manera de insistir en que nuestros constructos son válidos, no importa la evidencia de lo contrario. Algunos ejemplos podrían ser como el del boxeador retirado que aún defiende que sigue siendo el mejor; un tonto que se cree un Don Juan, o una persona en terapia que se resiste desesperadamente a reconocer que aún existen problemas.

Psicopatología y Terapia

Este título nos lleva a la definición que Kelly hace de lo que es un trastorno psicológico: “Cualquier construcción personal que se use de forma repetitiva a pesar de su consistente invalidación.” Los comportamientos y pensamientos sobre la neurosis, depresión, paranoia, esquizofrenia, etc., son todos buenos ejemplos. Igualmente que los patrones de violencia, fanatismo, criminalidad, avaricia, adicción y demás. La persona llega a un punto donde no puede anticipar de buena manera ni tampoco puede conseguir nuevas vías de relacionarse con el mundo. Está cargada de ansiedad y hostilidad; es infeliz y también está provocando la infelicidad a los demás.

Si el problema de la persona está en una pobre construcción, entonces la solución sería una reconstrucción, término que Kelly estuvo a punto de utilizar para llamar a su tipo de terapia. La psicoterapia comprende lograr que los pacientes reconstruyan; que vean las cosas de otra manera, desde una nueva perspectiva, aquella que les permitan las oportunidades que les lleven a la elaboración.

Los terapeutas kellinianos esencialmente invitan a sus pacientes a embarcarse en una serie de experimentos relacionados con los estilos de vida de éstos. Pueden decirle a sus pacientes que dejen a un lado sus constructos, que los rodeen, que los pongan a prueba, que los vuelvan a soltar, que los “amarren fuertemente”. Lo que se intenta es impulsar el movimiento, cosa esencial para cualquier progreso.

A Kelly, con su bagaje anterior en la dramatización, le gustaba utilizar el role-playing para impulsar el movimiento. Podía asumir por ejemplo el papel de tu madre y hacerte expresar tus sentimientos. Después de un tiempo, te pediría que intercambiaras los papeles con él (tú serías tu madre y él tú) de esta forma, serías más consciente de tu propia construcción de tu relación con tu madre y de la construcción de tu madre. Quizás así, podrías empezar a entenderla o lograr alcanzar otras formas de adaptarte. Podrías llegar a un compromiso, o descubrir una perspectiva completamente nueva que surge de esta nueva relación.

Con frecuencia la terapia de Kelly comprende tareas para casa, o cosas que te pedirá que hagas fuera de la situación terapéutica. Su técnica más conocida es la llamada terapia de rol fijo. En primer lugar, te pide una descripción de ti mismo; un par de páginas en tercera persona, lo que él llama un bosquejo del carácter. Posteriormente construye, quizás con la ayuda de algún colega, otra descripción llamada bosquejo del rol fijo de una persona imaginaria o pretendida.

Hace este bosquejo a través del examen cuidadoso de tu bosquejo original, así como con la ayuda de constructos que pueden encajar con los constructos que has utilizado. Esto implica que los nuevos constructos sean independientes de los originales; pero son usados de forma similar; esto es, se refieren al mismo rango de elementos.

Si, por ejemplo, si he usado genio-idiota como un constructo cuando hablo de personas, no dejo mucho espacio entre ellos, y por supuesto, no permito la posibilidad de mucho cambio por hacer. Y dado que usamos los mismos constructos para los demás que para nosotros, tampoco me doy demasiado margen de cambio. En un día verdaderamente estupendo, puedo llamarme a mí mismo como un genio. En la mayoría de los días no tendré ninguna oportunidad, siempre y cuando use constructos tan dramáticos como éste. Desde luego, terminaré llamándome idiota. Y los idiotas se mantienen siendo idiotas siempre; no se convierten en genios. Por tanto, me prepararé el terreno para la depresión, por no decir una vida con muy pocos amigos.

Kelly podría hacer un bosquejo de rol fijo con un constructo como hábil-inhábil. Este es un constructo mucho más “humano” que genio-idiota. Es bastante menos crítico o juicioso: después de todo, una persona puede ser hábil en algún área y poco hábil en otra. Y por supuesto, este constructo permite un cambio: si me doy cuenta que soy poco hábil en algún área de importancia, con un poco de esfuerzo seré capaz de llegar a ser más hábil.

De todas formas, Kelly invitaría posteriormente a su paciente a que asuma el bosquejo del rol fijo durante una semana o dos. Imagínense, este es un compromiso a todos los efectos y durante todo el tiempo pactado. Kelly quiere que seas esta persona 24 horas al día, en el trabajo, en casa e incluso cuando estés solo. Kelly observó que la mayoría de las personas eran bastante buenas haciendo esto, y además gozaban haciéndolo. Después de todo, esta persona es más sana que la que era antes.

Por tanto, el paciente debía venir diciendo “Gracias, doctor ¡Creo que estoy curado! Todo lo que tengo que hacer de ahora en adelante es ser David en vez de Jorge para el resto de mi vida” Pero Kelly tendría guardado un as bajo la manga: le pediría de nuevo a su paciente que asuma otro rol fijo durante unas dos semanas más; uno que no sea tan positivo. Esta situación se da porque la intención de la terapia no es darte una nueva personalidad, ya que prontamente esto se vendría abajo. La idea es enseñarte que de hecho eres tú el que tiene el poder del cambio; de escoger “cómo quieres ser” dentro de tus posibilidades.

La terapia kelliniana persigue abrir a las personas hacia sus alternativas, ayudándoles a descubrir su libertad y permitiéndoles vivir con sus potenciales. Por esta razón, y por muchas otras, Kelly se ubica mayormente dentro de los psicólogos humanistas.

Valoración

Quizás aquello por lo que Kelly es más conocido es el role construct repertory test (test de repertorio de los constructos de roles), vulgarmente conocido como rep grid. No es una prueba en el sentido tradicional; es más bien una herramienta de diagnóstico, de auto descubrimiento y de investigación que ha llegado a ser más famosa que el resto de su teoría.



Para empezar, el paciente nombra un número de diez o veinte personas, llamados elementos, que sean de cierta importancia en la vida de ésta. En la terapia, estas personas son nombradas en virtud de ciertas categorías sugestivas, tales como “pareja anterior” y “alguien que le da pena”, y evidentemente le incluirá a usted, su padre y madre y así sucesivamente.

Luego, el terapeuta o investigador escoge tres de golpe de todos estos elementos y te pregunta cuáles de estos tres son parecidos o guardan alguna similitud y cuál es diferente. Y te pide que le des un nombre con que llamar a la similitud y a la diferencia. La etiqueta de la similitud se llama el polo de la similitud y el de la diferencia el polo del contraste y juntos conforman uno de los constructos que usas en tus relaciones sociales. Si, por ejemplo, dices que tanto tu pareja actual como tú son personas nerviosas, pero la anterior pareja era más bien calmada, entonces lo nervioso es el polo de la similitud y calmada es el de contraste del constructo nervioso-calmado.

De esta forma continúas con el resto de las personas (elementos) escogidos de tres en tres, en diferentes combinaciones, hasta que llegas a los veinte. Conjugando los distintos elementos y aplicando ciertas operaciones estadísticas en una tabla, la lista se irá rebajando hasta diez a medida que se van encontrando elementos solapados: muchas veces nuestros constructos, aunque se expresan con diferentes palabras, se usan de la misma manera. Nervioso-calmado, por ejemplo, se puede usar exactamente de la misma forma que usamos neurótico-saludable o intranquilo-pasivo.

Cuando te embarcas en un proceso de auto-descubrimiento y de diagnóstico, se te anima a usar aquellos constructos que se refieran a los comportamientos y personalidades de las personas. Pero cuando usamos estas variables con fines de investigación, se nos podría instar a dar cualquier tipo de constructos y a pedírnoslos como respuestas a toda clase de elementos. Por ejemplo, en psicología industrial, se les pide a las personas que comparen y contrasten varios productos (para análisis de marketing ?mercadeo-), buenos y malos ejemplos de un solo producto (para análisis de control de calidad) o estilos diferentes de liderazgo. Así, podemos encontrar los constructos estilísticos musicales que nos gustan; o nuestros constructos políticos preferentes o los constructos que utilizaremos para comprender las teorías de la personalidad.




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