Teorías de la personalidad



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Los extravertidos altamente neuróticos, por otro lado, son buenos para ignorar y olvidar aquello que los sobresatura. Se valen de los clásicos mecanismos de defensa, tales como la negación y la represión. Convenientemente pueden olvidar aquella dolorosa semana, por ejemplo, o incluso “olvidar” su habilidad para sentir y usar sus piernas.

Psicoticismo

Eysenck llegó a reconocer que aunque utilizaba una gran población para sus investigaciones, había un tipo de población que no estaba considerando. Empezó a llevar sus estudios a las instituciones mentales de Inglaterra. Cuando se analizaron estos datos mediante la técnica factorial, un tercer factor significativo empezó a emerger, el cual llamó psicoticismo.

De la misma forma que el neuroticismo, la alta puntuación en psicoticismo no necesariamente indica que eres psicótico o que estás condenado a serlo, simplemente que tienes cualidades que se hallan con frecuencia entre psicóticos, y que probablemente serás más susceptible, en ciertos ambientes, a volverte psicótico.

Efectivamente, como podríamos imaginarnos, los tipos de cualidades halladas entre puntuaciones altas en esta dimensión incluyen una cierta temeridad; una despreocupación por el sentido común o convenciones; y un cierto grado de expresión inapropiada de la emoción. Es esta la dimensión que separa a aquellas personas que terminan en instituciones del resto de la humanidad.

Para realizar una prueba muy abreviada (en inglés), ¡pulse aquí!

Discusión

Hans Eysenck era un iconoclasta (alguien a quien le gusta atacar a la opinión establecida) Fue un crítico vigoroso y temprano de la efectividad de la psicoterapia, especialmente de la variedad freudiana. También criticó la naturaleza científica de muchas de las variedades académicas de la psicología. Como conductista fuerte, creía que solo el método científico (tal y como lo entendía) nos podía brindar una comprensión precisa de los seres humanos. Como estadístico, creía que los métodos matemáticos eran esenciales. Como psicólogo orientado fisiológicamente, defendía que las explicaciones fisiológicas eran las únicas válidas.

Por supuesto que podemos argumentar con él sobre todos estos puntos: la fenomenología y otros métodos cuantitativos son también considerados científicos por muchos autores. Algunas cosas no son fácilmente reducibles a números, y el análisis factorial en particular es una técnica que no todos los estadísticos aprueban. E incluso es ciertamente debatible que todas las cosas tengan una explicación fisiológica (incluso B.F. Skinner, el archí conductista, pensó en términos de condicionamiento ?proceso psicológico- que en términos de fisiología)

Y aún así, sus descripciones de los diferentes tipos de personas y cómo pueden entenderse físicamente, nos resuenan como algo particularmente cierto. Y la mayoría de los padres, maestros y psicólogos infantiles apoyan bastante la idea de que los niños tienen diferencias constitucionales en sus personalidades que surgen desde el nacimiento (e incluso antes), y que ninguna re-educación posterior podrá remover. Aunque personalmente no soy un conductista, odio las estadísticas y estoy más orientado hacia la cultura que hacia la biología, estoy de acuerdo con lo básico de la teoría de Eysenck. Por supuesto que usted debe hacerse su propia reflexión teórica.

Referencias

Es muy difícil escoger solo unos pocos libros de Eysenck (¡hay tantos!) Lo básico de su teoría está probablemente más explicado en The Biological Basis of Personality (1967), pero es un poco complejo. Su libro más “popular” es Psychology is about People (1972) Si está interesado en psicoticismo, intente Psychoticism as a Dimension of Personality (1976) Y si quiere entender su punto de vista sobre los criminales, refiérase a Crime and Personality (1964) Su inusual, pero interesante teoría acerca de la personalidad y el cáncer y la enfermedad cardíaca (¡él cree, por ejemplo, que la personalidad es más significativa que fumar!) está resumida en Psychology Today (Diciembre, 1989)

OTRAS TEORÍAS DEL TEMPERAMENTO

Hay literalmente docenas de otros intentos por descubrir los temperamentos básicos humanos. A continuación, veremos algunas de las teorías más conocidas.

Tu cuerpo y tu personalidad

En los ’50, William Sheldon (nacido en 1899) se interesó en las diversas variedades corporales humanas. Desarrolló un sistema de medición muy preciso que resumía las siluetas corporales con tres números. Éstos se referían a cuán precisamente encajabas estos tres “tipos”:

 Ectomórfico: personas esbeltas, usualmente altas con largos brazos y piernas y características finas.

 Mesomórfico: personas de estirpe. Con amplios hombros y buena musculatura.

 Endomórfico: personas rechonchas, como “ovejas”.

Debemos observar que estos tres “tipos” tienen un buen estereotipo personal asociado a ellos, por lo que el autor decidió probar la idea. Entonces vino con otros tres números, esta vez diseñados para ver cuán precisamente encajabas en estos tres “tipos” de personalidad:

 Cerebrotónicos: Tipos nerviosos, relativamente tímidos y usualmente intelectuales.

 Somatotónicos: Tipos activos, físicamente en forma y enérgicos.

 Viscerotónicos: Tipos sociables, amantes de la comida y de la comodidad física.

Este autor teorizó que la conexión entre los tres tipos físicos y los tres tipos de personalidad era de origen embriogénico. En las etapas tempranas de nuestro desarrollo prenatal, estamos compuestos de tres hojas o “capas”: el ectodermo o capa externa, la cual se convierte en piel y sistema nervioso; el mesodermo o capa media, que se convertirá en músculo; y el endodermo o capa interna, la cual se convertirá en las vísceras.

Algunos embriones muestran un mayor desarrollo en una u otra capa. Este autor sugiere que aquellos que tienen un gran desarrollo ectodérmico serán ectomórficos, con más superficie de piel y un mayor desarrollo neurológico (incluyendo al cerebro; por tanto cerebrotónicos) Aquellos con un gran desarrollo del mesodermo, serán mesomórficos, con una gran cantidad de musculatura (o cuerpo; es decir, somatotónicos) Y aquellos con un gran desarrollo endodérmico, serán endomórficos, con un buen desarrollo visceral y una gran atracción hacia la comida (viscerotónicos) Y así se establece su medición.

Ahora bien, nótese que más arriba he utilizado “tipos” entre comillas. Esto es una cuestión importante: este autor considera estos dos grupos de tres números como dimensiones o rasgos, no como tipos (clasificación) en absoluto. En otras palabras, somos más o menos ecto, meso, Y endomórficos, así como más o menos cerebro, somato, Y viscerotónicos.

Treinta y cinco Factores

Raymond Cattell (nacido en 1905) es otro teórico-investigador prolífico como Eysenck que hizo uso extensivo del método de análisis factorial, aunque de forma un tanto diferente. En sus primeras investigaciones, aisló 16 factores de personalidad, los cuales agrupó en un test llamado, por supuesto, 16PF.

Las investigaciones subsiguientes añadieron siete factores más a la lista. Incluso, las investigaciones posteriores añadieron doce factores “patológicos” usando variables extraídas del MMPI (Minnesota Multiphasic Personality Inventory)

Un análisis factorial de “segundo orden” del total de los 35 factores demostraron ocho factores más “profundos”. Estos son, en orden de fortaleza, los siguientes:

QI. Exvia (Extraversión)

QII. Ansiedad (Neuroticismo)

QIII. Corteria (“Alerta cortical”, práctico y realista)

QIV. Independencia (tipos muy solitarios)

QV. Discreción (tipos socialmente prudentes y perspicaces)

QVI. Subjetividad (distante y que no encaja bien)

QVII. Inteligencia (CI)

QVIII. Buena crianza (estable, dócil)

Bebés Gemelos

Arnold Buss (nacido en 1924) y Robert Plomin (nacido en 1948), ambos trabajadores de la Universidad de Colorado en su tiempo, tomaron u acercamiento diferente: si se supone que algunos aspectos de nuestro comportamiento o personalidad tienen una base genética o de nacimiento, hallaremos estos rasgos más claramente en niños que en adultos.

De manera que Buss y Plomin decidieron estudiar a los infantes. Además, ya que los gemelos idénticos tenían la misma carga hereditaria, deberíamos ver en ellos aquellos aspectos de la personalidad genéticamente basados. Si comparamos gemelos idénticos con gemelos fraternales (digamos, genéticamente hablando como simplemente hermanos o hermanas o mellizos, como también se les conoce), podemos extraer cosas que son más genéticas que aquellas otras debidas más al aprendizaje del bebé en sus primeros meses.

Buss y Plomin instaron a las mamás de bebés gemelares a que rellenaran un cuestionario sobre el comportamiento y personalidad de sus bebés. Algunos de los bebés eran idénticos y otros mellizos. Usando una técnica similar al análisis factorial, separaron aquellas descripciones que parecían más genéticas de aquellas otras que parecían más basadas en el aprendizaje. Hallaron cuatro dimensiones del temperamento:

Emocionalidad-impasividad: ¿cuán emotivos o excitables eran los bebés? Algunos reaccionaban con gran cantidad de estrés, miedo y rabia y otros no. Esta fue la dimensión más fuerte que hallaron.

Sociabilidad-separación: los bebés, ¿cuánto disfrutaban o evitaban el contacto y la interacción con otras personas? Algunos bebés muy sociables y otros muy solitarios.

Actividad-letargia: ¿cuán vigorosos, cuán activos, cuán enérgicos eran los bebés? De la misma manera que los adultos, algunos bebés siempre estaban activos, moviéndose de un lado a otro, ocupados y otros no.

Impulsividad-deliberatividad: ¿cuán rápido cambiaban los bebés de una actividad a otra? Algunas personas actúan de forma inmediata ante sus deseos; otras deliberan y piensan más sus acciones antes de llevarlas a cabo.

La última dimensión es la más débil de todas, y en la investigación original solamente se encontró en varones. Desde luego esto no quiere decir que no existan mujeres impulsivas o dubitativas; simplemente parece ser que aprenden su estilo, mientras que los chicos de una forma u otra, parecen venir al mundo directamente de la barriga de la madre. Pero las últimas investigaciones de estos autores demostraron la ocurrencia de esta dimensión también en chicas, aunque no tan fuertemente. Es interesante destacar que los problemas de impulso como el déficit de atención e hiperactividad, son más en varones que en chicas, y eso se ve en que, mientras a las niñas se les enseña a sentarse rectas y a mostrar atención, algunos chicos no pueden hacerlo.

El Número Mágico

En el último par de décadas, un considerable número de investigadores y teóricos han llegado a la conclusión de que el cinco es el “número mágico” para las dimensiones del temperamento. La primera versión, llamada El Gran Cinco, fue introducida en 1963 por Warren Norman. Consistía en una revisión y actualización de un informe técnico de las Fuerzas Aéreas de E. C. Tupes y R. E. Cristal, quienes a su vez habían hecho una reevaluación de la investigación original de los 16 Factores de la Personalidad de Cattell.

Pero no fue hasta que R. R. McCrae y P. T. Costa, Jr. presentaron su versión, llamada la Teoría del Quinto Factor en 1990, cuando se asentó realmente la idea de las diferencias individuales en la investigación comunitaria. Cuando introdujeron su NEO Personality Inventory, muchas personas creyeron, y siguen pensando, que finalmente ¡habíamos llegado a la Tierra Prometida!

Los siguientes son los cinco factores junto a algunos adjetivos definitorios:

Extraversión

Aventurero
Asertivo
Franco
Sociable
Hablador (comunicador)

Vs. Introversión


Quieto
Reservado
Tímido
Insociable

Simpatía (agradabilidad)

Altruista
Gentil
Amable
Simpático
Cálido

Diligencia (Escrupulosidad)

Competente
Obediente
Metódico
Responsable
Minucioso, cabal

Estabilidad Emocional (Norman)

Calmado
Relajado
Estable

Vs. Neuroticismo (Costa y McCrae)

Enfadado
Ansioso
Deprimido

Cultura (Norman) o Apertura a la Experiencia (Costa y McCrae)

Culto
Estético
Imaginativo
Intelectual
Abierto

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EL MODELO PAD

Albert Mehrabian tiene un modelo de temperamento tridimensional que ha sido bien recibido. Se basa en su modelo tridimensional de las emociones. En este sentido, el autor teoriza que se puede describir prácticamente cualquier emoción con estas tres dimensiones: placer-displacer (P), estimulación-no estimulación (A) y dominancia-sumisión (D).

Explica que aunque variamos de un extremo a otro en diversas situaciones y momentos en estas tres dimensiones, algunos de nosotros somos más dados a responder de una forma u otra; es decir, tenemos una predisposición temperamental ante ciertas respuestas emocionales. En inglés, el autor utiliza las mismas iniciales para los distintos temperamentos: Rasgo placer-displacer; Rasgo estimulación y Rasgo dominancia-sumisión.

La “P” significa que, en general, experimentas más placer que displacer. Se relaciona positivamente con la extraversión, afiliación, crianza buena, empatía y logros; y negativamente con el neuroticismo, la hostilidad y la depresión.

La “A” significa que respondes mas fuertemente ante situaciones complejas, cambiantes o inusuales. Se relaciona con la emocionalidad, el neuroticismo, la sensibilidad, la introversión, la esquizofrenia, enfermedad cardíaca, trastornos alimenticios y mucho más.

La “D” sugiere que te sientes en control sobre tu vida. Se relaciona (en su polo positivo) con la extraversión, la asertividad, la competitividad, afiliación, habilidades sociales y educación. En su extremo negativo con el neuroticismo, tensión, ansiedad, introversión, conformismo y depresión.

Paralelos

Aún cuando podrían ustedes sentirse un poco saturados con todas estas variadas teorías, de hecho, los teóricos de la personalidad están más animados que desanimados: es fascinante para nosotros ver cómo todos estos diferentes teóricos que surgen muchas veces de diferentes direcciones, pueden llegar a manejarse con grupos muy semejantes de dimensiones temperamentales.

En primer lugar, cada teórico coloca la Extraversión-introversión y la de Neuroticismo/Estabilidad Emocional/Ansiedad dentro de sus listas. Poco personólogos tienen dudas con respecto éstas.

Eysenck añade la de Psicoticismo, lo que muchos de sus seguidores han re-evaluado como un factor sugerente de agresividad, impulsividad y tendencia a la búsqueda de sensaciones. Hasta cierto punto, esto encaja con la Impulsividad de Buss y Plomin y podría ser lo opuesto a la Agradabilidad y Conciencia del Gran Cinco.

La teoría de Buss y Plomin encaja mejor con la de Sheldon: los Cerebrotónicos son emocionales (y no Sociables), los Somatotónicos son Activos (y no Emocionales), y los Viscerotónicos son Sociables (y no Activos). En otras palabras, los factores de estos dos modelos “rotan” ligeramente sobre los otros.

Los otros factores de Cattell, que no sean el de Ansiedad y Exvia, son más difíciles de situar. La discreción suena como Agradabilidad; la Buena Educación se parece al de Conciencia; la Independencia añadida quizás al de Inteligencia, se parece un poco al de Cultura. La Subjetividad, Corteria e Independencia juntas podría ser similares al Psicoticismo de Eysenck.

Los factores PAD de Mehrabian son un poco más difíciles de cotejar con los demás, lo que tiene sentido considerando sus diferentes raíces teóricas. Pero podemos observar que la Estimulación se parece mucho al Neuroticismo/Emocionalidad y que la Dominancia no es como la Extraversión/Sociabilidad. La de Placer parece relacionada a la de Extraversión sin Neuroticismo.

También podríamos echarle un vistazo al test de Jung y Myers-Briggs: Extraversión e Introversión son obvios. Sentimiento (vs. Pensamiento) suena un poco como Agradabilidad. Juicio (vs. Percepción) suena a Conciencia. E Intuición (vs. Sensibilidad) suena un poco a Cultura. En todo caso, nos ayuda el ver que Jung consideró estos tipos y funciones como esencialmente genéticos; o lo que es lo mismo, ¡temperamentales!

Albert Bandura

1925 - presente

Dr. C. George Boeree

Traducción al castellano: Dr. Rafael Gautier



Biografía

Albert Bandura nació el 4 de diciembre de 1925 en la pequeña localidad de Mundare en Alberta del Norte, Canadá. Fue educado en una pequeña escuela elemental y colegio en un solo edificio, con recursos mínimos, aunque con un porcentaje de éxitos importante. Al finalizar el bachillerato, trabajó durante un verano rellenando agujeros en la autopista de Alaska en el Yukon.

Completó su licenciatura en Psicología de la Universidad de Columbia Británica en 1949. Luego se trasladó a la Universidad de Iowa, donde conoció a Virginia Varns, una instructora de la escuela de enfermería. Se casaron y más tarde tuvieron dos hijas. Después de su graduación, asumió una candidatura para ocupar el post-doctorado en el Wichita Guidance Center en Wichita, Kansas.

En 1953, empezó a enseñar en la Universidad de Stanford. Mientras estuvo allí, colaboró con su primer estudiante graduado, Richard Walters, resultando un primer libro titulado Agresión Adolescente en 1959. tristemente, Walters murió joven en un accidente de motocicleta.

Bandura fue Presidente de la APA en 1973 y recibió el Premio para las Contribuciones Científicas Distinguidas en 1980. Se mantiene en activo hasta el momento en la Universidad de Stanford.

Teoría

El conductismo, con su énfasis sobre los métodos experimentales, se focaliza sobre variables que pueden observarse, medirse y manipular y rechaza todo aquello que sea subjetivo, interno y no disponible (p.e. lo mental). En el método experimental, el procedimiento estándar es manipular una variable y luego medir sus efectos sobre otra. Todo esto conlleva a una teoría de la personalidad que dice que el entorno de uno causa nuestro comportamiento.



Bandura consideró que esto era un poquito simple para el fenómeno que observaba (agresión en adolescentes) y por tanto decidió añadir un poco más a la fórmula: sugirió que el ambiente causa el comportamiento; cierto, pero que el comportamiento causa el ambiente también. Definió este concepto con el nombre de determinismo recíproco: el mundo y el comportamiento de una persona se causan mutuamente.

Más tarde, fue un paso más allá. Empezó a considerar a la personalidad como una interacción entre tres “cosas”: el ambiente, el comportamiento y los procesos psicológicos de la persona. Estos procesos consisten en nuestra habilidad para abrigar imágenes en nuestra mente y en el lenguaje. Desde el momento en que introduce la imaginación en particular, deja de ser un conductista estricto y empieza a acercarse a los cognocivistas. De hecho, usualmente es considerado el padre del movimiento cognitivo.

El añadido de imaginación y lenguaje a la mezcla permite a Bandura teorizar mucho más efectivamente que, digamos por ejemplo, B.F. Skinner con respecto a dos cosas que muchas personas considerar “el núcleo fuerte” de la especie humana: el aprendizaje por la observación (modelado) y la auto-regulación.

Aprendizaje por la observación o modelado

De los cientos de estudios de Bandura, un grupo se alza por encima de los demás, los estudios del muñeco bobo. Lo hizo a partir de una película de uno de sus estudiantes, donde una joven estudiante solo pegaba a un muñeco bobo. En caso de que no lo sepan, un muñeco bobo es una criatura hinchable en forma de huevo con cierto peso en su base que hace que se tambalee cuando le pegamos. Actualmente llevan pintadas a Darth Vader, pero en aquella época llevaba al payaso “Bobo” de protagonista.

La joven pegaba al muñeco, gritando ¡“estúpidooooo”!. Le pegaba, se sentaba encima de él, le daba con un martillo y demás acciones gritando varias frases agresivas. Bandura les enseñó la película a un grupo de niños de guardería que, como podrán suponer ustedes, saltaron de alegría al verla. Posteriormente se les dejó jugar. En el salón de juegos, por supuesto, había varios observadores con bolígrafos y carpetas, un muñeco bobo nuevo y algunos pequeños martillos.

Y ustedes podrán predecir lo que los observadores anotaron: un gran coro de niños golpeando a descaro al muñeco bobo. Le pegaban gritando ¡”estúpidooooo!”, se sentaron sobre él, le pegaron con martillos y demás. En otras palabras, imitaron a la joven de la película y de una manera bastante precisa.

Esto podría parecer un experimento con poco de aportación en principio, pero consideremos un momento: estos niños cambiaron su comportamiento ¡sin que hubiese inicialmente un refuerzo dirigido a explotar dicho comportamiento! Y aunque esto no parezca extraordinario para cualquier padre, maestro o un observador casual de niños, no encajaba muy bien con las teorías de aprendizaje conductuales estándares. Bandura llamó al fenómeno aprendizaje por la observación o modelado, y su teoría usualmente se conoce como la teoría social del aprendizaje.

Bandura llevó a cabo un largo número de variaciones sobre el estudio en cuestión: el modelo era recompensado o castigado de diversas formas de diferentes maneras; los niños eran recompensados por sus imitaciones; el modelo se cambiaba por otro menos atractivo o menos prestigioso y así sucesivamente. En respuesta a la crítica de que el muñeco bobo estaba hecho para ser “pegado”, Bandura incluso rodó una película donde una chica pegaba a un payaso de verdad. Cuando los niños fueron conducidos al otro cuarto de juegos, encontraron lo que andaban buscando…¡un payaso real!. Procedieron a darle patadas, golpearle, darle con un martillo, etc.

Todas estas variantes permitieron a Bandura a establecer que existen ciertos pasos envueltos en el proceso de modelado:

1.  Atención. Si vas a aprender algo, necesitas estar prestando atención. De la misma manera, todo aquello que suponga un freno a la atención, resultará en un detrimento del aprendizaje, incluyendo el aprendizaje por observación. Si por ejemplo, estás adormilado, drogado, enfermo, nervioso o incluso “hiper”, aprenderás menos bien. Igualmente ocurre si estás distraído por un estímulo competitivo.

Alguna de las cosas que influye sobre la atención tiene que ver con las propiedades del modelo. Si el modelo es colorido y dramático, por ejemplo, prestamos más atención. Si el modelo es atractivo o prestigioso o parece ser particularmente competente, prestaremos más atención. Y si el modelo se parece más a nosotros, prestaremos más atención. Este tipo de variables encaminó a Bandura hacia el exámen de la televisión y sus efectos sobre los niños.

2.  Retención. Segundo, debemos ser capaces de retener (recordar) aquello a lo que le hemos prestado atención. Aquí es donde la imaginación y el lenguaje entran en juego: guardamos lo que hemos visto hacer al modelo en forma de imágenes mentales o descripciones verbales. Una vez “archivados”, podemos hacer resurgir la imagen o descripción de manera que podamos reproducirlas con nuestro propio comportamiento.

3.  Reproducción. En este punto, estamos ahí soñando despiertos. Debemos traducir las imágenes o descripciones al comportamiento actual. Por tanto, lo primero de lo que debemos ser capaces es de reproducir el comportamiento. Puedo pasarme todo un día viendo a un patinador olímpico haciendo su trabajo y no poder ser capaz de reproducir sus saltos, ya que ¡no sé nada patinar!.Por otra parte, si pudiera patinar, mi demostración de hecho mejoraría si observo a patinadores mejores que yo.


Otra cuestión importante con respecto a la reproducción es que nuestra habilidad para imitar mejora con la práctica de los comportamientos envueltos en la tarea. Y otra cosa más: nuestras habilidades mejoran ¡aún con el solo hecho de imaginarnos haciendo el comportamiento!. Muchos atletas, por ejemplo, se imaginan el acto que van a hacer antes de llevarlo a cabo.

4.  Motivación. Aún con todo esto, todavía no haremos nada a menos que estemos motivados a imitar; es decir, a menos que tengamos buenas razones para hacerlo. Bandura menciona un número de motivos:

 

Refuerzo pasado, como el conductismo tradicional o clásico.



Refuerzos prometidos, (incentivos) que podamos imaginar.

Refuerzo vicario, la posibilidad de percibir y recuperar el modelo como reforzador.

Nótese que estos motivos han sido tradicionalmente considerados como aquellas cosas que “causan” el aprendizaje. Bandura nos dice que éstos no son tan causantes como muestras de lo que hemos aprendido. Es decir, él los considera más como motivos.

Por supuesto que las motivaciones negativas también existen, dándonos motivos para no imitar:




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