Teoría del apego y psicoanálisis



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Libro:Teoría del apego y psicoanálisis.

Peter Fonagy. Barcelona. Editorial SPAXS. S.A. (2004). [Attachment Theory and Psychoanalysis. Peter Fonagy. London. Other Press (USA). 2001].


Autora de la reseña: Rosario Mendiola Daroca
El autor profundiza en las relaciones entre teoría del apego y psicoanálisis. Comienza haciendo una síntesis de las principales aportaciones realizadas por los teóricos del Apego pasando después a estudiar los principales modelos dentro del Psicoanálisis, así como coincidencias y puntos de desencuentro entre ambas perspectivas. El libro consta de prólogo y 14 capítulos. Los capítulos primero y segundo consisten respectivamente en una introducción a la teoría del apego, y una revisión de las principales investigaciones realizadas desde dicha orientación. En los capítulos comprendidos entre el 3 y el 12 el autor realiza un estudio comparativo entre la teoría del apego y diferentes enfoques psicoanalíticos. El capítulo 12 es un resumen de los puntos que tienen en común el psicoanálisis y la teoría del apego. En los capítulos 13 y 14 el autor señala los beneficios de una articulación entre ambos modelos teóricos.
En el prólogo, Fonagy refiere la polémica existente entre el psicoanálisis y la teoría del apego mencionando la crítica que hicieron renombrados psicoanalistas en respuesta al artículo de Bowlby, publicado en Psychoanalytic Study of the Child (Bowlby 1960). En este sentido, tanto los discípulos de Melanie Klein como los de Anna Freud coincidieron en sus reproches, acusando al autor de la Teoría del Apego de no dinámico y reduccionista puesto que anteponía el aspecto evolutivo a los aspectos simbólicos. Fonagy sostiene que, de igual manera que los psicoanalistas se han mantenido de manera obstinada en las discrepancias entre ambas teorías, Bowlby ha insistido en los puntos débiles de la teoría psicoanalítica. Sin embargo, ha habido autores que han llevado a cabo intentos de integración entre ambas teorías y cita entre otros a Bretherton, Stern y Marrone.

Capítulo 1: Introducción a la teoría del apego


En 1944, Bowlby, basándose en la biografía de 44 ladrones juveniles, realizó un estudio retrospectivo cuyos resultados le llevaron a afirmar que las relaciones tempranas alteradas constituyen un importante factor en la génesis de la enfermedad mental. Realizó investigaciones acerca de las consecuencias que la institucionalización tiene sobre el desarrollo psicológico de los niños (Bowlby, 1951). Observó que niños que habían sufrido una seria deprivación desarrollaban los mismos síntomas que había observado en los ladrones juveniles carentes de afecto. Posteriormente, Robertson llevó a cabo una serie de filmaciones en niños cuya edad estaba comprendida entre los 14 y los 18 meses, en las que mostró el impacto producido en los bebés debido a la separación de sus padres (Robertson, 1962).
Fonagy señala una diferencia sustancial entre el pensamiento de Bowlby y las teorías dominantes del siglo XX, las cuales consideraban el vínculo emocional con el cuidador como una pulsión secundaria, constituida a partir de la satisfacción de las necesidades orales. Por su parte, Bowlby, a partir de las observaciones de Lorenz (1935) con animales jóvenes, colige que el infante humano llega al mundo predispuesto a participar en la interacción social; algo que es indiscutible en la actualidad debido a las aportaciones de los teóricos del desarrollo (Melzoff, 1995; Watson, 1994).
Actualmente existe un acuerdo en la designación de los elementos clave de la conducta de apego: son conductas encaminadas a llamar la atención del cuidador, conductas aversivas, y actividad muscular. Dichos comportamientos permiten al niño acercarse al cuidador puesto que tiene más posibilidades de sobrevivir si está cerca de un adulto y, posteriormente, este sistema le facilita el desarrollo de una organización interna estable.
Refiriéndose a las diferencias entre teoría del apego y psicoanálisis, el autor considera que para los teóricos del apego la meta de las mencionadas conductas no es la madre sino, en un principio, la cercanía física con ella y, posteriormente, la proximidad incluye aspectos de índole psicológica. Es importante también considerar la respuesta del cuidador, puesto que ella influirá en el sistema de apego. Fonagy pone de relieve la relación que los teóricos del apego establecen entre apego y otros aspectos evolutivos del niño tales como la conducta exploratoria y el miedo; en este sentido señala que Ainsworth (1963) ha mostrado la necesidad de un sentimiento de seguridad básica para que el niño pueda llevar a cabo los comportamientos exploratorios que en ausencia de la figura de apego se interrumpen. Por otra parte, el miedo activa los sistemas de apego.
Fonagy cita a Cassidy (1999): “el sistema de dar cuidado es un elemento de la conducta parental que tiene como finalidad proveer al niño de proximidad y confort” (pág.15). Señala también el autor que lo ideal sería un sistema de dar cuidado complementario con el sistema de apego del niño, contrariamente a los riesgos que supondría para el niño el establecimiento de una relación caracterizada por la inversión de roles.

Evolución de la teoría del apego


En el primer tomo de la trilogía sobre el apego, Bowlby hace una descripción del sistema de apego meramente conductual: la necesidad aparece en ausencia del cuidador/a y la presencia física de éste/a hace desaparecer esa necesidad. Esta perspectiva es la que, a juicio de Fonagy, ha ocasionado las críticas por parte de los psicoanalistas, quienes no han sabido apreciar la evolución de la teoría del apego. Después de Bowlby, Ainsworth creó una situación de laboratorio, llamada “Situación Extraña”, que el autor describe más extensamente en el Capítulo 2. En el segundo volumen de la trilogía, Bowlby sostuvo que la meta del sistema de apego es mantener al cuidador accesible y receptivo, y para referirse a esto, utilizó el término disponibilidad (Bowlby, 1973). Este autor, en el tercer volumen sostiene que las experiencias con el cuidador, mediante una serie de procesos cognitivos, dan lugar a modelos representacionales, a los cuales Craik (1943) denomina Modelos de Funcionamiento Interno. En este sentido señala Fonagy la influencia de Piaget. Esta concepción del sistema de apego da paso a una consideración más sofisticada en cuanto a las diferencias individuales. El apego seguro se caracteriza por Modelos de Funcionamiento Interno en los cuales la figura de apego es percibida como accesible y receptiva si se la necesita. Fonagy subraya la clarividencia de Bowlby al considerar la receptividad del cuidador como determinante de la seguridad del sistema de apego. Bowlby también considera que hay un modelo de funcionamiento complementario del self. Fonagy lo ejemplifica diciendo que un niño cuyo cuidador tenga un modelo de funcionamiento interno focalizado en el rechazo, desarrollará un modelo de funcionamiento complementario del self como no mereciendo ser querido; en este sentido hay que valorar las aportaciones de la psicología cognitiva y la teoría de las relaciones objetales.
Muchos conceptos relativos al apego fueron elaborados a finales de los 70 por Sroufe y Waters, quienes consideraron que el objetivo del sistema de apego era sentir seguridad y que la respuesta del niño a la separación venía condicionada tanto por factores externos como por determinantes internos tales como estado de humor, fantasías, etc. A juicio de Fonagy, esta conceptualización supone una aportación importante respecto a la formulación de Bowlby, ya que toma en consideración las características individuales del niño. Sroufe redefinió en 1996 la teoría del apego en términos de regulación del afecto, estableciendo una relación entre apego seguro y capacidad de autorregulación, mientras que el apego inseguro se asocia a dificultades de regulación afectiva.
Fonagy subraya las consideraciones de Bowlby acerca del concepto de disponibilidad y de las consecuencias que las comunicaciones simbólicas de abandono y la violencia doméstica tienen en el desarrollo psicológico del niño. Un estudio llevado a cabo por Allen y Hausser (Allen y cols., 1996) revela que la fantasía juega un papel reducido en la valoración de la disponibilidad. A medida que Bowlby fue construyendo su teoría, fue incorporando conceptos de la psicología cognitiva; así, sostenía que las personas tenían acceso a cierto tipos de pensamientos, sentimientos y recuerdos en relación a su modalidad de apego. Durante las décadas de los 70 y 80, las investigaciones se basaron sobre todo en los niños maltratados. Se relacionó la clasificación de apego desorganizado/desorientado de la Situación Extraña con malos tratos y con un trauma no resuelto en la biografía de los padres.
Hofer (1995) llevó a cabo una serie de investigaciones con crías de roedores que evidencian la base biológica de la conducta de apego y, a partir de los estudios realizados por él, se desprende que estar cerca de la madre e interactuar con ella va más de una mera protección, constituyendo un componente fundamental para el desarrollo de un sistema de regulación fisiológica y conductual.

Capítulo 2: Hallazgos fundamentales de la investigación del apego


Medición de apego en la infancia
La Situación Extraña: Mary Ainsworth y sus colaboradores (1978) desarrollaron un procedimiento de laboratorio, que se denominó la Situación Extraña, y que consistía en establecer dos episodios de separación entre el niño y su cuidador /a. Se clasifica el apego del niño según la conducta que ha manifestado durante la separación, y sobre todo, por la actitud que éste presenta en el reencuentro. Según los resultados obtenidos, se establecieron cuatro categorías de apego: apego seguro (B), apego ansioso evitativo (A), apego ansioso ambivalente-resistente (C), y desorganizado / desorientado (D).
El apego seguro se caracteriza porque aparece ansiedad de separación, y reaseguramiento al volver a encontrarse con el cuidador; este Modelo de Funcionamiento Interno se caracteriza por la confianza en el cuidador.
El apego ansioso-evitativo es interpretado como si el niño no tuviera confianza en la disponibilidad del cuidador, muestra poca ansiedad durante la separación y un claro desinterés en el posterior reencuentro con el cuidador.
En la categoría ansioso-ambivalente / resistente, el niño muestra ansiedad de separación, pero no se tranquiliza al reunirse con el cuidador, parece que hace un intento de exagerar el afecto para asegurarse la atención.
Se consideró que aquellos niños que no entraban dentro de ninguna de las categorías anteriores tenían un patrón de apego desorganizado/desorientado.
Sistema de Cassidy y Marvin: Es una clasificación del apego para niño de edades comprendidas entre dos años y medio, y cuatro.
Medidas basadas en la representación simbólica: Consiste en unas imágenes que representan escenas que aluden al apego. Los niños que se sienten seguros hablarán sobre la separación aportando ideas relacionadas con las imágenes presentadas. Los niños con patrón de apego inseguro evitativo se sienten desorientados e indican formas de hacer frente a la situación, y los niños con apego ambivalente pueden combinar el enfado con los progenitores que aparecen en las láminas con el deseo de complacerles.
La Entrevista de Apego del Niño (CAI): Es una variación de la Entrevista de Apego del Adulto, y se trata de una entrevista establecida para niños de 8 a 14 años
El cuestionario para la Clasificación del Apego (AQS): Se trata en este caso de la observación del niño en su casa, durante un tiempo relativamente prolongado (2-6 horas en visitas separadas).
La Entrevista de Apego del Adulto (AAI): Es un cuestionario elaborado por Mary Main, que ha alcanzado importante consideración entre los psicoanalistas y consiste en una serie de preguntas cuyo objetivo en palabras de su creadora era “sorprender al inconsciente”. Se trata de obtener datos acerca de las vicisitudes del vínculo de apego especialmente con las figuras parentales; interesa, sobre todo, clasificar el estado mental del sujeto en cuanto a sus vínculos. Se valora la forma narrativa: las personas que se explican de manera clara y sucinta, y acaban las ideas puntúan alto en coherencia. Se observó que las personas que puntuaban alto en coherencia, presentaban un patrón de apego seguro.
Determinantes de la seguridad del apego
Los cuidados maternales, especialmente la sensibilidad maternal y la tolerancia a la ansiedad, favorecen la seguridad del apego. Algunos estudios han puesto de relieve la importancia de la sensibilidad maternal en niños con temperamento difícil, ya que ésta era esencial para que este grupo de niños pudiera desarrollar un patrón de apego seguro.
El autor destaca que 14 estudios han relacionado las respuestas de los padres en la Entrevista de Apego del Adulto con el tipo de apego que muestra el niño en la Situación Extraña: la categoría rechazante del adulto se corresponde con el patrón de apego evitativo en la Situación Extraña. Una actitud preocupada en la AAI predice un apego ambivalente-resistente. Las entrevistas del Adulto clasificadas como no resueltas (duelo no elaborado), predicen un modelo de apego en el niño, desorganizado / desorientado.
Arietta Slade y sus colaboradores han llevado a cabo investigaciones acerca de la transmisión intergeneracional de los patrones de apego. Y, finalmente, Fonagy alude a su propia aportación cuando habla de la capacidad de los padres para adoptar una postura intencional hacia el niño. En este sentido, el autor sostiene que el hecho de que los padres piensen en el niño en términos de pensamientos, sentimientos y deseos de éste, así como reflexionar sobre sus propias mentes, constituye la base para la transmisión del apego.
Generalmente se considera que padres con personalidades más sanas tienen más posibilidades de que sus hijos desarrollen un patrón de apego seguro.
Predicción desde el apego temprano al desarrollo posterior
Bowlby sostenía con firmeza que el vínculo de apego entre la madre y el niño debía de tener consecuencias tanto en las relaciones posteriores como en la comprensión de uno mismo y en el desarrollo o no de psicopatología. Posteriormente se han realizado estudios para confirmar dicha hipótesis, con los resultados siguientes:
El apego seguro en la infancia es predictor de una buena interacción entre el niño y la figura parental a corto plazo (Slade 1987). En cambio, no se ha podido hallar una correlación significativa entre apego seguro en la infancia y la relación posterior a los seis años. (Grossman y Grossman 1991).
Se han realizado estudios cuyo objetivo era poner de relieve la correlación entre el patrón de apego y algunas características de personalidad. Fonagy considera que del resultado de estos estudios no se desprende una relación unívoca entre tipo de apego y comportamiento manifiesto de la personalidad; mientras que, probablemente, la modalidad de apego incide en la capacidad representacional del sujeto respecto al self, a los otros, y a la relación con los otros.
Las investigaciones realizadas por Cassidy (1988) revelan que niños con apego inseguro hacen descripciones negativas de sí mismos y, sin embargo, son más reacios a admitir sus limitaciones.
Apego y Psicopatología
El autor distingue dos períodos en la aparición de psicopatología
A) Infancia y adolescencia
Algunos estudios han encontrado las siguientes relaciones entre diferentes patrones de apego y algunos trastornos psicopatológicos. A modo de ejemplo, citaré algunos resultados mencionados por Fonagy.
Apego inseguro: depresión en la infancia, dificultades interpersonales y comportamiento hostil en la adolescencia (Weinfield y cols. 1999).
Trastorno de ansiedad en el adolescente: apego ambivalente en la infancia (Warren, 1979).
Síntomas disociativos a edades entre 17-19 años: patrón de apego inseguro evitativo o desorganizado en la infancia ( Ogawa y cols., 1997).
B) Edad adulta
En general, se admite que el patrón de apego seguro es un factor de protección respecto al desarrollo de trastornos psicopatológicos. Las personas con apego seguro muestran menos hostilidad y más habilidad a la hora de regular la relación con los otros. Dozier señala que diferentes estudios han relacionado el patrón de apego rechazante con personalidad antisocial, abuso de drogas y de comida. Por otra parte, se ha encontrado también correlación significativa entre el patrón de apego preocupado con una personalidad marcada por sentimientos depresivos.
Según Fonagy no existen suficientes datos que permitan validar dichas afirmaciones.
Últimamente, se han realizado experiencias que ponen en relación el tipo de apego con el resultado del tratamiento, las personas con modalidad de apego rechazante son resistentes al tratamiento.
Blatt y cols. sostienen que la evolución de la representación del self y de los otros está marcada por el balance entre necesidad de relación versus necesidad de independencia. La ruptura de este equilibrio supone la aparición de psicopatología. Blatt habla de patología anaclítica para referirse a la necesidad de relaciones que tienen las personalidades dependientes, histriónicas, o fronterizas; estas personas quedarían clasificadas en la categoría de apego preocupado. Mientras que la categoría rechazante daría lugar a la patología introyectiva que caracteriza a las personalidades esquizoides y narcisistas. Blatt aplica también estas consideraciones a la depresión, distinguiendo la anaclítica de la introyectiva. Este planteamiento adquiere mucha importancia como factor de predicción frente a la evolución del tratamiento.
La desorganización del apego
Fonagy subraya el interés que tiene para los psicoanalistas la investigación sobre la conducta desorganizada, caracterizada por conductas contradictorias, estereotipias.
La conducta desorganizada de apego fue descrita por primera vez por Main y Solomon en 1986. Main y Hesse (1990) relacionaron el apego desorganizado con un ambiente asustado o asustador. Este tipo de apego aparece con frecuencia en niños cuyos cuidadores inspiran miedo, por lo que se enfrentan a la situación paradójica de necesitar protección de las figuras que a su vez provocan circunstancias atemorizantes.
Hay evidencias de que los niños que presentan un patrón de apego desorganizado tienen altos niveles de cortisol salival en la Situación Extraña; el cortisol se segrega en mayor proporción en situaciones de estrés, y puede dañar el hipotálamo. En este sentido, parece probado que la hiperactividad temprana del sistema nervioso a causa del estrés ocasiona que, en posteriores situaciones de estrés, el organismo reaccione de forma irregular.
El apego desorganizado tiene una relación estrecha con la agresión infantil, la disociación y las relaciones violentas.
Habitualmente la conducta desorganizada está relacionada con factores familiares como maltrato, depresión mayor o trastorno bipolar en la figura o figuras de apego. Se ha observado una relación estrecha entre cuidador/a severamente deprimido/a y apego desorganizado (Lyons Ruth y cols, 1990).
En varios estudios se han hallado relaciones significativas entre apego desorganizado y apego inseguro no resuelto en la Entrevista de Apego del Adulto y, sobre todo, se ha encontrado una relación estrecha con la conducta disociada de la madre. Hacia la mitad de la infancia, el niño manifiesta una actitud controladora que provoca en el cuidador sentimientos de impotencia y miedo.
Liotti ha relacionado los síntomas disociativos con experiencias de pérdida de las figuras parentales antes del nacimiento del niño o en los primeros años de la vida del niño. En la prueba del Minessota se ha observado que los individuos que tenían conductas de apego desorganizado y además habían sufrido un trauma importante daban puntuaciones altas en experiencias disociativas. En la Entrevista de Apego del Adulto, el apego desorganizado está relacionado bien con estados mentales no resueltos o con preocupación excesiva por el trauma. Existen evidencias de que existe una correlación estrecha entre apego desorganizado y patologías severas categorizadas por la teoría psicoanalítica como organización fronteriza de la personalidad.
O´Connor y Kreppner (O´Connor y cols., 2000) han llevado a cabo un estudio sobre la adopción, y concluyeron que la deprivación prolongada ocasionaba trastornos de apego, dificultades en la relación con los compañeros, hiperactividad y dificultades cognitivas.
Winnicott (1958) y Roy (2000) compararon 19 niños que vivían en aldeas infantiles con niños que vivían en familias de acogida, y comprobaron que la hiperactividad era mucho más acentuada en los niños de las aldeas infantiles.
Marvin y Britner (1999) investigaron las clasificaciones de apego a los 4 y 6 años en niños rumanos adoptados en Gran Bretaña. El número de niños con apego seguro fue menor que el esperado estadísticamente. La continuidad de la deprivación incide en los Modelos de Funcionamiento Internos. El apego seguro genera sentimientos de capacidad y autoestima.

Capítulo 3: Modelos de Freud y teoría del apego


El autor establece una comparación entre el pensamiento de Freud y la teoría del Apego, distinguiendo cuatro fases dentro de los postulados freudianos:
1) Etapa pre-psicoanalítica: comprende sobre todo trabajos de orientación neurológica.
2) Modelo afecto-trauma: lo más central en esta etapa es la formulación de que la psicogénesis de la neurosis está en sucesos acaecidos en la infancia.
3) Modelo topográfico: enfatiza la importancia de las pulsiones biológicas.
4) La teoría instintiva dual y el modelo estructural: sostiene la hipótesis del conflicto entre las tres áreas (ello, yo y el superyó).
Freud comenzó sus estudios poniendo de relieve las consecuencias de la deprivación temprana, sin embargo a partir de 1897 (Carta a Fleiss) se apartó de este punto de vista; mientras que el interés de Bowlby fue precisamente profundizar en el efecto que dichas secuelas dejaban en el psiquismo. Masson en su libro Ataque a la verdad critica a Freud por haber abandonado la teoría de la seducción en favor de una teoría que señalaba la fantasía como causa de la neurosis. Esta tesis no es compartida por Fonagy, quien cita algunos textos freudianos para mostrar que Freud no abandonó del todo la teoría de la seducción, entre otros: Tres ensayos sobre la teoría sexual, Etiología de la histeria y Sobre la sexualidad femenina.
- Puntos de convergencia:
El modelo estructural freudiano supuso una base importante para la teoría del apego. La idea de Freud de conflicto en cuanto a oposición entre deseo y realidad tiene gran importancia para los teóricos del apego.
El patrón de apego desorganizado descrito por Main y Hesse (1990) referido a la dependencia de un cuidador abusivo se corresponde con el concepto freudiano de adhesividad de la libido.
Fonagy hace alusión a algunas afirmaciones de Bowlby sobre ciertas formulaciones freudianas que son centrales para la teoría del apego; en este sentido éste último refiere cómo Freud en 1920 describe que la separación de la madre provoca ansiedad en el niño, debido al miedo a la pérdida. Y, más adelante, este autor sostiene que la relación con la madre se mantiene como paradigma de las relaciones posteriores y que, además, la experiencia de ser cuidado inviste al niño de catexias narcisistas.
- Puntos de divergencia:
Fonagy señala que una diferencia esencial entre la Teoría de Freud y la epistemología de Bowlby consiste en el énfasis que este último pone en la representación de la experiencia.
El autor piensa que el punto de vista de Freud era restringido respecto a los factores sociales y culturales que inciden en el desarrollo. Además, el hecho de situar el período edípico entre los tres y los cuatro años resta importancia a todo lo sucedido en la primera infancia. Acerca de este período, las formulaciones freudianas eran abstractas y no estaban basadas en la observación.
En 1900 Freud afirma que el niño se ve forzado a buscar los objetos al fracasar en la gratificación oral, mientras que para Bowlby el niño está especialmente interesado en la relación con el otro. Mientras este último atribuye a la motivación de apego un carácter primario, Freud considera que ésta es secundaria respecto de otras necesidades.



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