Teología paratodos un curso de religión -multimedia- a distancia y personalizado



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TEOLOGÍA PARATODOS


Un curso de religión -multimedia- a distancia y personalizado

Seminario II: Teología Moral

Envío 22do.

PARA SALVARTE del P. Jorge Loring

En Estados Unidos se realizan al año más de un millón de abortos provocados1. Según la Organización Mundial de la Salud, en el mundo se realizan al año cincuenta millones de abortos: ¡cincuenta millones de asesinatos autorizados!2 .

Decía la Madre Teresa de Calcuta: «El aborto es la mayor desgracia de nuestro tiempo, porque si se permite que una madre mate a su hijo, ¿cómo se va a impedir que un hombre mate a otro?

Es una hipocresía defender como política de partido las libertades democráticas de la persona humana, y luego defender el aborto, privando del derecho a la vida a una persona inocente, aprovechándose que no puede defenderse, ni siquiera protestar.

Los defensores del aborto criminal piensan mucho en los inconvenientes que tiene para la madre un hijo no deseado, pero no piensan en los derechos que ese hijo tienen a seguir viviendo.

Si hay leyes civiles que conceden al niño no nacido el derecho a una herencia, ¿cómo otras leyes civiles le niegan el derecho a la vida?

En 1996 se bautizó en la Iglesia Católica el Dr. Bernard Nathanson, conocido en otro tiempo como el «rey de aborto».

Fue Director de la mayor clínica abortista de Estados Unidos: la CRANCH. Tenía a sus órdenes treinta y cinco médicos que, en diez quirófanos, practicaban ciento veinte abortos diarios. Según él mismo manifestó en una conferencia en el Colegio de Médicos de Madrid: «bajo mis órdenes se practicaron sesenta mil abortos, y yo hice personalmente unos cinco mil»3 .

En los años 80 se convenció de que el feto era un ser humano, pues hay evidencia científica de que la vida humana empieza en la concepción, y se volvió antiabortista. Es autor del libro Abortando en América y de la película El Grito Silencioso.

La gente del Movimiento Pro-Vida le hicieron cuestionarse el ateísmo que había mamado desde pequeño. Dice: «Comencé a considerar en serio la idea de Dios. Descubrí el Dios del Nuevo Testamento en quien yo podía encontrar el perdón que durante tanto tiempo busqué desesperadamente. Convencido de que Dios me perdonaría los crímenes que había cometido. Eso me resultó sumamente consolador para mi espíritu afligido»4 .

También se ha convertido al catolicismo la mujer símbolo del derecho al aborto. Norma McCorvey, más conocida con el seudónimo de Jane Roe, fue la protagonista de una larga batalla que acabó con la legalización del aborto por parte de la Corte Suprema de Estados Unidos. El anuncio ha sido hecho público por la misma Norma, durante un servicio ecuménico en la Iglesia de la Trinidad en Waco, Texas. «Durante 25 años he sido utilizada por los abortistas. Me equivocado en todo», confiesa ahora5 .

La agencia de noticias ACI, en un comunicado del 2 de febrero del 2001, notifica un testimonio a la emisora de radio de Río de Janeiro, Rainha da Paz, de un médico brasileño que hizo una gran fortuna con una clínica de abortos y perdió a su hija de veintitrés años después de haberse sometido a un aborto. Le entró un enorme remordimiento de todos los niños que él había matado con los abortos que practicó. Arrepentido vendió su clínica abortiva y construyó un HOGAR DE AMPARO para acoger a las madres solteras con problemas, con el propósito de adoptar a todos los niños que vengan al mundo a través de sus manos, para que Dios le perdone los crímenes que cometió.

Algunos dicen que si la Iglesia predica tanto contra el aborto, por qué no lo hace en la misma media contra la pena de muerte. Pero son dos casos totalmente distintos. La Iglesia acepta la pena de muerte en un caso extremo, si es la única manera eficaz de defender la vida de personas inocentes, amenazadas por un injusto agresor. En cambio en el aborto se condena a muerte a una persona inocente. Y esto no se puede justificar jamás.



Es inconcebible que los mismos que quitan la pena de muerte para asesinos, que son un peligro para la sociedad, condenen a muerte a seres inocentes en el seno de su madre.

Es curioso que muchos que están contra la pena de muerte por el peligro de que se condene a muerte a un inocente después están a favor del aborto donde siempre se condena a muerte a seres inocentes.

¿Qué podemos esperar de una sociedad que permite asesinar a niños no nacidos, por egoísmo de los mayores?

¿Qué valores van a respetar los que no respetan el derecho a vivir de sus hijos inocentes?6 .

El Papa Juan Pablo II dijo en Polonia el 4 de junio de 1991: «Ningún gobierno tiene derecho a autorizar la muerte de seres humanos inocentes».

«El hombre progresa en la medida en que mejora».

«Progresar no es tener más, sino ser más y mejor. Permitir asesinar a seres humanos inocentes no nacidos, no es progresar. Es retroceder. Dar muerte voluntariamente a una persona inocente es siempre pecado mortal».

La Comisión Permanente del Episcopado Español ha publicado una declaración donde afirma (en el


nº 6) que «el Estado no tiene autoridad para decidir que sea permisible suprimir la vida de un ser humano inocente»7.

El 15 de octubre de 1993 Monseñor Elías Yanes Presidente de la Conferencia Episcopal Española, en el discurso de apertura de la Asamblea Plenaria, hablando del derecho a vivir de los seres humanos concebidos pero todavía no nacidos, expresó estas ideas: «El derecho a vivir es un derecho fundamental que el legislador no crea sino que debe reconocer y proteger. Nadie, aunque no sea católico, tiene derecho a condenar a muerte a un inocente. El derecho a vivir de un ser humano inocente no depende de las opiniones humanas. El Estado no puede amparar legalmente la licitud de dar muerte a un ser humano inocente. Por encima de las leyes humanas está la ley natural, y ningún gobierno puede legislar contra la ley natural. Si bastaran las leyes humanas para hacer moralmente aceptable cualquier cosa, estarían justificados los crímenes de Hitler y Stalin que ellos ampararon legalmente».

No todo lo legal es moral. Ni es bueno todo lo que no esté prohibido por la ley. El 22 de septiembre de 1998 se votó en el Parlamento Español una ley sobre la ampliación de la despenalización del aborto. Naturalmente la Iglesia reaccionó en contra. Esto se manifestó en la homilía de la misa de Monseñor Elías Yanes en la clausura del Congreso Mariano celebrado en Zaragoza diez días antes. Tuvo palabras muy fuertes contra los políticos responsables de que se aprobase esa ley inicua que daba a las madres «licencia para matar» a sus propios hijos.

Estas palabras molestaron a socialistas y comunistas, que son los que defienden el aborto, acusándole de meterse en política.

Monseñor Yanes contestó que si ellos le prohibían hablar del 5º mandamiento que dice «NO MATARÁS», ¿de qué asunto le iban a dejar hablar? Evidentemente Monseñor Yanes encontró el apoyo de los obispos españoles. Algunos con frases muy brillantes.

El Arzobispo de Sevilla Monseñor Amigo dijo que es muy triste que el seno de una madre en lugar de ser un nido acogedor se convierta en un patíbulo para su hijo.



D. Antonio Montero, Arzobispo de Mérida-Badajoz, dijo a los políticos que defendían el aborto que ellos podían hacerlo hoy porque sus madres no pensaban como ellos, pues de haber sido así ellos al nacer hubieran ido al cubo de la basura.

Monseñor Juan José Asenjo, Secretario de la Conferencia Episcopal Española, en una entrevista que le publicó ABC de Madrid dijo que hablar del derecho de las madres al aborto es una monstruosidad. Sería como si los terroristas pidieran una ley que les autorizase a los coches-bomba y tiros en la nuca.

El mismo Monseñor Yanes en la Tercera Página del ABC de Madrid8 publicó un artículo ratificando las mismas ideas de la homilía de Zaragoza. Entre otras cosas dice: «Se trata de dar un tipo de legislación que equivale al aborto libre. (...) A nadie le es lícito, desde el punto de vista ético, eliminar voluntariamente la vida de un ser humano inocente. (...) Algunos hablan del derecho al aborto. Nadie tiene derecho a dar muerte a un ser humano inocente. Y nadie puede conceder este derecho. Ni el Estado, ni la sociedad ni la mayoría de votantes. El derecho a la vida no es una concesión que hace el Estado o que hace la sociedad. Es un derecho anterior al Estado mismo, anterior a la sociedad. Si no se respeta el derecho a la vida, no se respeta ningún otro derecho del sujeto cuya vida ha sido eliminada. Las disposiciones del Estado favorables al aborto voluntario, podrán ser “legales”, pero son objetivamente inmorales e injustas. Carecen, por tanto, de un elemento esencial a toda ley digna de ser respetada: la justicia. Son leyes inicuas. Está plenamente justificada la objeción de conciencia y la resistencia la ley»9 .

La votación del Parlamento Español rechazó la ampliación del aborto10 .

Los abortistas protestaron de que se les llame «asesinos», pues para ellos el derecho de las madres a matar a sus hijos es ser «progresistas11 ; y encima acusaron a la Iglesia de intransigente12 por defender la vida de seres humanos inocentes e indefensos de la agresión que maquinaban contra ellos los más «fuertes» que querían asesinarlos.



Es curioso que muchos ecologistas son abortistas. Defienden a las plantas y a los pajaritos, y no les importa asesinar seres humanos.

La jurista María Dolores Vila-Coro ha publicado en el ABC de Madrid13 un interesante artículo sobre el aborto en el que hace referencia a dos sentencias judiciales notablemente relacionadas:

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 5 de Cáceres condenó al propietario de un perro por haberlo matado; y la Sala 1ª del Tribunal Supremo condenó a un médico por no haber informado a una madre que su hijo iba a nacer mogólico, privándola así de la posibilidad de abortar.

Por lo visto, para algunos, matar un perro es más delito que matar al propio hijo.

Un párroco de La Rioja fue multado por retirar de la torre de su iglesia unos huevos de cigüeña; pero no se castiga a la madre que mata a su hijo.

Y es que, como dice monseñor Bira, Obispo de La Rioja, «el feto humano no es especie protegida»14 .

Monseñor Gea, Obispo de Mondoñedo, ha publicado una pastoral titulada El hombre, especie no protegida. Dice entre otras cosas:

«Está muy bien que se multe a quienes destruyen nidos de cigüeñas o de águilas reales. Lo que es un contrasentido es que no se castigue también a quienes destruyen vidas humanas. ¿Es que el que destruye vidas humanas inocentes en el seno de su madre, es menos asesino que el terrorista que pone un “coche bomba”? ¿Qué dirían los políticos que defienden el aborto por “angustias” de la madre, si nos negáramos a pagar tributos exagerados por las “angustias” que esto nos produce?»15 .

Si se permite quitar la vida de un ser humano inocente, ¿qué otra cosa más grave se puede a prohibir?

A mediados de septiembre de 1994 murieron el mismo día dos niños, Marcos Alegre, de trece años, y Judit Rivera de catorce, porque sus padres, Testigos de Jehová, se negaron a que les hicieran una transfusión de sangre que les hubiera salvado la vida. Esto es lamentable.

Pero es ridículo que la ministra socialista de Asuntos Sociales, Cristina Alberdi, haga solemnes manifestaciones16 contra el hecho de que por motivos religiosos unos padres dejen morir a sus hijos, pues los padres no tienen derecho a disponer de la vida de sus hijos. Y después ella promueve una ley que permite a miles de madres que asesinen a sus hijos inocentes, si así lo desean.

Defender el aborto criminal como un derecho de la mujer, es como defender la libertad del asesino para matar, y olvidarse del derecho que tiene la víctima a vivir.

¿Y si se trata de un embarazo por violación?

La situación de una muchacha embarazada por violación es triste, pero esto no justifica el aborto. ¿Qué culpa tiene el hijo? ¿Por qué se le va a condenar a muerte a él? Si hay que castigar a alguien, es al violador. No va el hijo a pagar con su vida la culpa de su padre. La honra de la madre no justifica el derecho a matar a su hijo. Si es un hijo no deseado, que lo entregue en adopción, pero matarlo es un crimen.

Eso de que la madre puede disponer de la vida de su hijo es una monstruosidad. La madre tiene obligación de que su hijo viva, y si es culpable de su muerte, nadie le quitará ese remordimiento17 .

El aborto puede quedar impune ante la ley, pero no ante la conciencia; el remordimiento no la dejará dormir tranquila.

Así me lo aseguraba una chica que se despertaba sobresaltada por las noches, mucho tiempo después de haber practicado el aborto, por el remordimiento de haber asesinado al hijo de sus entrañas. Me decía: «Padre, a veces me despierto viendo a mi hijo a quien asesiné».

Decía el Dr. Wilke: «Es más fácil sacar un bebé del útero de una mujer que de su conciencia»18 .

«Todo confesor experimentado sabe que el aborto es un pecado que muchas mujeres no se perdonan a sí mismas, ni siquiera después de haber sido perdonadas por Dios. Los médicos y los psiquiatras saben también hasta qué punto las mujeres que han abortado voluntariamente sufren traumas psíquicos»19 .

El doctor D. Antonio Peco, ginecólogo, con treinta años de profesión en la Seguridad Social y en su clínica privada, me habló del trauma psíquico que sobreviene después del aborto:

a) Remordimientos de conciencia por haber asesinado a su propio hijo.

b) Mujeres que tenían uno o dos hijos y abortaron al que venía de camino. Después perdieron uno o los dos hijos, y viven desesperadas, pues ya es tarde para encargar otro.

c) Matrimonios que no tienen valor de mirarse a la cara después de haber abortado, y terminan rompiendo definitivamente.

d) Padres que ayudan a sus hijas a abortar, y después terminan odiándose mutuamente.

Con razón los psicólogos austríacos reconocen gran cantidad de neurosis y depresiones en mujeres que han abortado voluntariamente20 .

El Dr. Henry P. David, profesor de Psicología de la Universidad de Maryland de Baltimore (U.S.A.) dice: «El 64% de las mujeres a las que se ha realizado el aborto fueron ingresadas en hospitales psiquiátricos»21.



David C. Reardon, en un estudio publicado en la revista Post Abortion Review dice que las mujeres que han practicado el aborto presentan desórdenes mentales 41% más que las que no lo han hecho. Y son también muy numerosas las que terminan suicidándose después de haber practicado el aborto. Muchas en la fecha que abortaron o en la que debería haber nacido su hijo22.

«Un estudio del Elliot Institute, publicado por el British Medical Journal de Enero de 2002, indicó que la depresión es más común entre las mujeres que se han sometido a un aborto. (...) Y otro estudio publicado en Springfield (EE.UU.), por el Southern Medical Journal reveló que las mujeres que se han sometido al aborto tienen un riesgo significativamente mayor de morir que las que decidieron dar a luz a sus hijos»23.

«Un estudio del Instituto Bioético De Weber de Canadá, reveló que las complicaciones de los abortos no suelen ser aireadas por la prensa y se permite que miles de mujeres se sometan a estos procedimientos sin conocer los riesgos físicos y psicológicos que enfrentan. El Instituto, con sede en Toronto, publicó un informe titulado "La salud de la Mujer después del Aborto: La evidencia médica y psicológica", en el que resume más de 500 estudios realizados en los últimos 20 años. Según el estudio, las complicaciones del aborto no son sólo sanitarias, sino que las mujeres que se someten a la práctica son más propensas a cometer suicidio después de un aborto que después de haber dado a luz. Cáncer de seno, infección pélvica, infertilidad, embarazos ectópicos con riesgo de muerte, y consecuentes partos prematuros, con un alto índice de niños que nacen con parálisis cerebral- son algunos de los graves efectos desconocidos por las mujeres que deciden abortar, según se ha publicado en Toronto»24 .

Es significativo el testimonio de Laura: al entrar en la clínica abortiva se encontró en la puerta un grupo de jóvenes rezando el rosario por las madres que iban a matar a sus hijos. Le entró un gran remordimiento y se volvió. Cuando nació el niño le puso por nombre Victor, PUES SALIÓ VICTORIOSO, Y HOY ES LA MAYOR ALEGRÍA DE SU VIDA, lo quiere con locura y se siente feliz.

Por otra parte en un artículo de la edición para el Verano de 2003 del Journal of American Physicians and Surgeons, Karen Malec, presidenta de la Coalition on Abortion/Breast Cancer, cita numerosos estudios que identifican el nexo entre aborto y cáncer de pecho.

Nos sobrecoge de horror lo que cuenta en su libro Guerra de los judíos, Flavio Josefo, testigo presencial de lo ocurrido el año 70 en la destrucción de Jerusalén: el hambre de los sitiados fue tan espantosa que algunas madres se comieron a sus hijos lactantes25. Pero es peor que una madre abortista mate a su hijo, no por hambre, sino por egoísmo.

Tampoco es admisible el aborto ante el peligro de que el niño pueda nacer subnormal. ¿Es que los enfermos no tienen derecho a vivir? ¿Es que vamos matar a todos los enfermos? ¿Es que la solución de las enfermedades es matar a los enfermos? Esto sería muy cómodo y barato. Se acabarían los problemas de la Seguridad Social. Pero nada puede justificar condenar a muerte a una persona inocente. Aparte de que esas predicciones de subnormalidad en los todavía no nacidos se presta a enormes errores. Así ocurrió cuando la nube tóxica de Seveso (Italia), que recomendaron a las madres embarazadas que abortaran ante el peligro de tener hijos subnormales, y luego resultó que las cuatrocientas madres que no quisieron abortar tuvieron hijos perfectamente sanos26 .

Lo mismo ocurrió en España con las embarazadas enfermas del aceite de colza, a quienes se les recomendó el aborto ante el peligro de tener niños anormales. Luego resultó, según el Dr.Zamarriego, Presidente del Consejo del Plan Nacional de Prevención de la Subnormalidad, que de cuatrocientos cincuenta partos de mujeres afectadas por el síndrome tóxico, ninguno de los nacidos ha presentado malformaciones27 . Si se hubiera hecho caso a las predicciones, se habrían cometido cuatrocientos cincuenta asesinatos de niños inocentes.

El Dr. López Ibor denuncia el caso de una mujer a quien habían aconsejado abortar porque iba a tener un hijo deforme. Él la disuadió del aborto, y al año se le presentó ella con un niño precioso y perfecto28 .

Una señora italiana, Marisa Ferrante, al cuarto mes de embarazo, el ginecólogo le recomendó que abortase pues iba a dar a luz una niña con malformaciones: un auténtico monstruo.

Ella no quiso abortar, y cuando su «monstruo» cumplió veinte años, fue elegida «Miss Italia, 1995»29 .

En un debate ante la televisión francesa Lejeune preguntó a Monod:



- Un padre sifilítico y una madre tuberculosa tuvieron cuatro hijos: el primero nació ciego, el segundo murió al nacer, el tercero nació sordomudo, y el cuarto es tuberculoso. La madre queda embarazada de un quinto hijo. ¿Qué haría Vd?

- Yo interrumpiría ese embarazo.

- Tengamos un minuto de silencio. Vd. ha quitado la vida a Beethoven30.

El descubrimiento del «genoma humano» puede provocar inquietudes innecesarias, pues «no es verdad que se verifique todo lo que está escrito en los genes», ha dicho Bruno Dalla Piccola, Catedrático de Genética de la Universidad de Tor Vergata (Roma)31 .

También es inadmisible el aborto por peligro de la madre, psíquico o físico. Es posible que el niño no deseado sea un trauma psíquico para la madre; pero mucho peor es el trauma que va a tener por haber asesinado a su hijo, como se deduce de una larga experiencia.

Lo de que el niño pueda ser un peligro para la salud de la madre es algo que ya ha sido superado. Con los avances de la Medicina, esto ya no se da.

El Dr. Cruz Hermida, Jefe del Servicio de Ginecología de la Cruz Roja de España dice: «En mis treinta años de ejercicio profesional nunca se me ha presentado el dilema entre la vida de la madre y del hijo»32 .

Dice el Dr. Horno, Jefe de Maternidad de la Seguridad Social de Zaragoza: «En los 65.000 casos que llevo atendidos en mi Departamento nunca se ha dado una situación que haya obligado a plantear esa necesidad, puesto que hoy existen medios técnicos suficientes para dar soluciones satisfactorias, tanto para la vida de la madre como para la del hijo»33 .

La doctora A.Jiménez, ginecóloga, dice: «Para una mujer hay más peligro en un aborto, incluso controlado por un médico, que en un parto»34 .

Un día recibí una carta por INTERNET EN LA QUE ME PREGUNTABAN SOBRE el peligro para la madre en casos de fetos ectópicos (fuera del útero).

Le pregunté al Dr. Fernando Muñoz Ferrer, conocido ginecólogo en Cádiz, que ha sido Jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología de la Residencia de la Seguridad de Cádiz, y me dijo lo siguiente:«El feto ectópico no es viable. Por lo tanto lo que se extrae ya está muerto. Y esta extracción no supone ningún peligro para la madre, si la operación se hace a tiempo».

Recientemente se ha difundido una píldora abortiva, la RU-486. de los Laboratorios Roussel-Uclaf. Por eso se llama RU, por el nombre de los Laboratorios.

La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española publicó sobre esta píldora una excelente declaración, el 17 de junio de 1998. En ella dice, entre otras cosas:

«La práctica del aborto voluntario es, como dice el Concilio Vaticano II, un “crimen abominable”35. Algunos, en cambio, han llegado hoy a pensar que abortar es un derecho. Es muy preocupante esta confusión del bien y del mal. (...) La Iglesia no quiere dejar de alzar su voz para desenmascarar el mal, y para defender los verdaderos derechos del hombre, en particular el derecho a la vida. No decimos hoy nada sustancialmente nuevo sobre el aborto. Recordamos la doctrina de siempre, aplicándola a ciertos fármacos abortivos que podrían camuflar todavía más la tragedia moral del aborto. (...) La píldora RU-486 no se utiliza para curar ninguna enfermedad. Su finalidad es eliminar vidas humanas inocentes en las primeras semanas de su existencia. Es un fármaco abortivo. El recurso a un fármaco abortivo, como la píldora RU-486, es tan inmoral como el recurso al aborto por medios quirúrgicos. (...) La píldora abortiva podrá camuflar el aborto, pero no despojarlo de su carácter de crimen. Hay que recordar que la objeción de conciencia seguiría siendo aquí tan necesaria como en el caso del aborto quirúrgico. Aunque la intervención facultativa sea mucho menos visible e incluso llegue a reducirse a firmar una receta, seguirá tratándose de una cooperación directa a este crimen, que podría hacer incurrir, a quien la presta, en la pena de excomunión»36 .

La RU-486, ha producido malformaciones en el feto cuando su efecto no ha sido eficaz37 . Las malformaciones en los embriones supervivientes motivó esta declaración del doctor Justo Aznar, Jefe del Departamento de Biopatología Clínica del Hospital La Fe de Valencia: «Ninguna sociedad médica aprobaría un medicamento con las contraindicaciones y los efectos secundarios que éste tiene»38.

André Ullmann, de los Laboratorios Rousell-Uclaf, que fabrican esta píldora, dijo que una mujer que no logró abortar con ella, a los seis meses dio a luz un bebé deforme39 .

Una mujer francesa de treinta y un años de edad, que estaba tomando la píldora, falleció víctima de una accidente cardiovascular40 .

Por eso Eddouard Sakiz, Presidente del laboratorio Roussell que la fabrica, recomienda a quienes la toman tener a mano un equipo de tratamiento de urgencia por posibles problemas de índole cardiovascular41

Como se han multiplicado los accidentes y muertes mal explicadas en mujeres que la han tomado, el gobierno francés está «reexaminando» esta píldora abortiva42

Por eso el Tribunal Supremo norteamericano ha prohibido la píldora RU-486 en el territorio de los Estados Unidos43, por considerarla mercancía peligrosa44 .

El Boletín Oficial del Estado francés, restringe el uso de la píldora abortiva RU-486, porque «puede suponer un daño importante para la salud pública»45 .



Pierre de Vernejoul, Presidente de la Comisión Internacional de Inquérito sobre la RU-486 declaró, a propósito de la difusión de esta píldora: «El enfoque médico y científico ha sido sacrificado ante motivos ideológicos»46 .En Alemania a aparecido la píldora Myfegine más letal que la píldora abortiva RU-486.

Últimamente ha aparecido la píldora Nortevo. Se la llama también la «píldora del día siguiente». Evita la fecundación del óvulo, o la implantación en el útero si el óvulo ya está fecundado. Es decir, que puede ser una píldora abortiva47. Por eso el Secretario de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Juan José Asenjo, en declaraciones a SERVIMEDIA ha expresado el rechazo de la Iglesia a «la píldora del día siguiente»48.

El Dr. Justo Aznar, Jefe del Departamento de Biopatología Clínica del Hospital La Fe de Valencia, dijo en la Segunda Cadena de Televisión Española, el 29 de julio del 2001, a las nueve de la mañana:«La píldora del día siguiente es anticonceptiva un 15% de los casos; pero en el otro 85% es abortiva, pues impide la implantación del óvulo fecundado.Y el ser humano empieza en su concepción. Basta la posibilidad de que sea abortiva para que sea inmoral». Que esta píldora es abortiva se deduce de las investigaciones de Chris Kahlenbon, Joseph Stanford y Walter Larimore publicadas en la Revista The Annals of Pharmacotherapy 49

 «Recientes pruebas científicas han obligado al Gobierno de Inglaterra a alertar a las mujeres jóvenes del “peligro potencialmente mortal” de desarrollar un embarazo ectópico por consumir las llamadas “píldoras del día siguiente”. Sir Liam Donaldson, director médico del Gobierno, envió una comunicación a todos los galenos pidiéndoles que sean “extravigilantes” con las ‘píldoras del día siguiente’ pues están relacionadas directamente con las altas tasas de embarazos ectópicos. Asimismo, Donaldson ordenó a la empresa Schering AG –fabricante de la medicina– modificar la información de los prospectos para pacientes, aclarando que existe un alto riesgo de desarrollar este desorden.




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