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Michael Danton, Director del Centro de Investigaciones en Genética Humana de Sidney (Australia), opina que Darwin estaba equivocado.

Pierre Paul Grassé, Miembro de la Academia Francesa y considerado como el primer zoólogo del mundo, dice que el darwinismo encierra importantes falacias, y advierte: «Hay que hacer reflexionar a los biólogos sobre la ligereza de las interpretaciones y extrapolaciones que los doctrinarios presentan como verdades demostradas»105 .

«Sin duda alguna es imposible para cualquier ser vivo haberse cambiado en cualquier otro distinto de su propia especie. (...) Y esto, no por la Biblia. (...) Los problemas se originan todos desde dentro: desde la Física, la Química, las matemáticas, la anatomía, la fisiología, etc.»106 .

«Parece que ha llegado ya el tiempo del rechazo final de una hipótesis que debe ir a parar al cubo de la basura de la Historia»107 .

Recientemente el célebre biólogo y matemático Jorge Salet en su libro Azar y certeza108, demuestra matemáticamente la imposibilidad de una evolución progresiva. Afirma que desde el origen de la vida, QUE SE CALCULA OCURRIÓ hace tres mil millones de años, no ha habido tiempo para que la primera célula viva evolucione hasta el hombre, pues el número de probabilidades es del orden de diez elevado a menos cien (10-1oo). Es decir una probabilidad tan mínima, que para los científicos es prácticamente imposible.

Lo mismo afirmó Murray Eden en el Simposio que tuvo lugar en 1966 en el afamado Instituto Wistar de Philadelphia109.

6,17. Se presenta el problema de si fue una sola pareja o fueron muchas las que Dios transformó en hombres. La primera teoría se llama monogenismo. La segunda, poligenismo.

La teología del pecado original se ha expresado siempre bajo la concepción monogenista del origen del hombre.

Actualmente los teólogos han realizado serios intentos para buscar una explicación del pecado original en la hipótesis del poligenismo110 , pero no han llegado a una solución plenamente satisfactoria.

Con todo, el monogenismo no puede ser considerado como una doctrina revelada o infaliblemente enseñada por la Iglesia111 ; pero es una doctrina considerada por buenos teólogos como próxima a la fe.

Karl Rahner dice que el poligenismo no es incompatible con el dogma del pecado original.

De hecho Pablo VI, en su discurso al Simposium de teólogos católicos sobre el pecado original, no ha cerrado totalmente las puertas a la visión poligenista de la humanidad, con tal de que se salven los elementos esenciales del dogma católico del pecado original112.

El Sumo Pontífice Pío XII dice a este propósito: «mas cuando se trata de otra hipótesis, la del llamado poligenismo, los hijos de la Iglesia no gozan de la misma libertad. Porque los fieles no pueden abrazar la sentencia de los que afirman: o que después de Adán existieron en la Tierra verdaderos hombres que no procedieron de aquél como del primer padre de todos por generación natural, o que Adán significa una especie de muchedumbre de primeros padres. No se ve por modo alguno cómo puede esta sentencia conciliarse con lo que las fuentes de la verdad revelada y los documentos del Magisterio de la Iglesia proponen sobre el pecado original, que procede del pecado verdaderamente cometido por un solo Adán y transmitido a todos por generación»113 .

Pío XII no dice que el poligenismo no pueda conciliarse con la fe, sino que «no se ve cómo pueda conciliarse». Deja abierta la posibilidad de una conciliación.

La hipótesis del monogenismo tiene una confirmación científica, pues según el profesor Francisco Grande Covián, la información genética del DNA mitocondrial confirma que toda la humanidad viene de la misma madre114.

Lo mismo ha afirmado el P. Ángel Serra, S.I. Catedrático de Genética Humana en la Universidad de Roma115 .

Un grupo de genetistas de la Universidad de Berkeley encabezado por



A.C.Wilson, estudiando el DNA mitocondrial sugiere el origen monogenético de la humanidad116 . «Todos los hijos, machos o hembras, tienen mitocondrias exactamente iguales a las de la madre»117 . Las mitocondrias son estructuras celulares situadas en el citoplasma que rodea al núcleo.

«Luigi Luca Cavalli-Sforza, Profesor de Genética en la Universidad de Stanford, y responsable del Proyecto Genoma Humano, programa científico internacional que se propone catalogar el ADN de todas las etnias de todos los continentes, dice: “En la actualidad muchos biólogos creen que la vida en la Tierra tiene un origen único”»118.

Es curioso que Joseph Harold Greenberg, lingüista norteamericano de la Universidad de Stanford, afirma, como resultado de sus investigaciones, que todas las lenguas de la Tierra tienen un origen común. Lo mismo afirma Merrit Ruhlen, otro lingüista norteamericano en su libro The mother tongue: La madre de todas las lenguas119 .

7. El hombre se diferencia del animal en que tiene un alma inteligente.

7,1. Dice el Concilio Vaticano I: «Desde el principio del tiempo creó Dios de la nada la criatura espiritual y corporal, esto es, la angélica y la mundana, y luego la humana constituida de espíritu y cuerpo»120 .

«El alma humana fue creada por Dios directamente de la nada»121 .

Dice la Biblia que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. «Al hombre se le llama imagen de Dios por razón de su espíritu»122 .

«El hombre vive por su alma»123 . El alma vivifica al cuerpo. El alma es la fuente de la vida del hombre124 . El alma es el principio vital del hombre125 . Esto pertenece al depósito de la fe. Ha sido definido expresamente por la Iglesia126.

La existencia del alma es una cosa tan clara que no se puede dudar de ella en sana Filosofía. «Cada vez es mayor el número de científicos que, en el tratamiento de la realidad existencial del alma humana, se alejan del dogma materialista que prohíbe terminantemente el hablar siquiera de ella, bajo el pretexto de que está demostrado “científicamente” su no existencia»127 .

El alma es «el principio espiritual del hombre»128 . El alma es la parte espiritual del hombre que sobrevive al cuerpo, y es la sede de las operaciones espirituales como, por ejemplo, el raciocinio.

Que la dualidad alma-cuerpo sea de origen platónico no excluye que también sea doctrina revelada. San Pablo129 desglosa el ser humano en los elementos que lo componen. La psijé (alma) aparece como distinta del cuerpo (soma) 130 .

Es de advertir que la palabras hebreas «basar» (carne) y «nefesh» (alma) expresan dos aspectos de la misma persona humana en su conjunto. Y es que en el hebreo bíblico no se pueden buscar términos filosóficos propios de una antropología posterior131 .

«El alma es parte de un todo que muestra su composición dual por la diversidad de funciones con mutuas influencias, pero con resultados inconfundibles y propios de cada parte (...). Es una realidad no material responsable de la actividad consciente y libre del hombre»132

«Karl Popper, una de las primeras figuras de la moderna Filosofía de la Ciencia, que estuvo enrolado en movimientos marxistas hasta que llegó al convencimiento de que el marxismo era una doctrina pseudocientífica y antihumana, afirma que el lenguaje humano implica una capacidad de razonar que debe ser considerada superior al conocimiento de los animales.

»Y John Eccles, Premio Nobel de Medicina, por sus investigaciones acerca del cerebro, comparte con Popper el rechazo del materialismo y admite la existencia en el hombre de un alma espiritual»133 .

«Personalmente me veo forzado a creer que existe algo que podríamos llamar el origen sobrenatural de mi irrepetible autoconsciente, o de mi irrepetible individualidad o alma»134 . «Tenemos que reconocer que el Yo es el efecto de una creación sobrenatural, de eso que en el sentido religioso se llama alma»135 .

«El alma es la “forma”, la estructura óntica del hombre. Aquello que le hace ser, precisamente, hombre. Es algo real; es decir, como indica la definición de real: existencia efectiva y verdadera»136.

Llamamos alma al principio vital. Por eso, en absoluto, se podría hablar de alma vegetativa en las plantas, de alma sensitiva en los animales y de alma racional en el hombre. Pero la costumbre ha reducido el nombre de «alma» al principio vital del hombre, que es intelectual, espiritual e inmortal.

«El concepto de alma es irrenunciable para toda antropología humanista desde el momento en que se convenga en designar con dicho concepto la diferencia cualitativa, entitativa, que destaca al hombre de cualquier otra realidad mundana»137.

Yo me siento la misma persona que cuando era niño. Sin embargo, los elementos materiales de mi cuerpo han variado y se han transformado.

Es cosa sabida que las células del cuerpo humano se regeneran periódicamente. Incluso las neuronas que antes se creía que no se regeneraban, pero recientes investigaciones han demostrado que también se regeneran.

Así lo afirma la prestigiosa revista del Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos, y el Profesor de Neurología del Johns Hopkins Hospital Dr. Douglas Kerr138.

Es decir, que a los cincuenta años no tengo nada de la materia del cuerpo que tenía a los veinte. Sin embargo mi YO ha permanecido. Yo me siento la misma persona. Hay algo en mí que da continuidad a mi ser. Es el alma. El alma me da conciencia de mi «yo». Por ella pienso y quiero con libre albedrío139 .

Dice Julián Marías140 :«El alma es lo que designa la persona. No es lo mismo quién soy yo que la materia que constituye mi cuerpo mortal».

«Parece que algunos no se atreven ya a hablar del alma. Algunos sacerdotes evitan la respetable fórmula del catecismo como si nos encontráramos ante un elemento de la filosofía griega, extraño a la revelación; ante una descomposición de la realidad humana, de hecho indivisible...

Evidentemente toda una parte de la enseñanza de la Iglesia se encuentra de este modo comprometida, y se desvanecen varios aspectos esenciales de la fe a falta de la idea de alma que les daba consistencia y expresión...

La existencia del alma, principio espiritual, inaccesible a toda corrupción, forma parte de la doctrina de la fe»141 .

El hecho de que la dualidad alma-cuerpo responda a una mentalidad griega no significa que no pueda responder también a la verdad revelada. «No puede suponerse que sólo las categorías semíticas sean instrumento apto para la revelación de Dios. Dios ha hablado en la Sagrada Escritura “muchas veces y de muchas maneras”142 . Si en un libro de la Sagrada Escritura se encontrara el mensaje de Dios expresado en categorías helénicas, este libro no tendría, por ello, menor autoridad que los libros que la expresan en categorías semíticas»143 .

Por otra parte, «este esquema cuerpo-alma como realidades que constituyen al hombre, pero que son separables entre sí, se encuentra en las palabras de Jesucristo: No tengáis miedo de los que pueden matar el cuerpo, pero no pueden matar el alma144 . Aquí se da una respuesta clara»145

Dice el teólogo alemán Ratzinger, Prefecto de la Congregación Vaticana para la Doctrina de la Fe: «Me parece que ya es tiempo de llegar a una rehabilitación en la teología de los tabuizados conceptos de “inmortalidad” y “alma”. Ciertamente no están faltos de problemática..., pero arrojarlos a la vía, es ingenuo»146 .

Como dice Malebranche «el hombre tiene un cuerpo, pero no es un cuerpo». El sujeto que posee es diferente a la cosa poseída147 . El hombre es algo más que su cuerpo. «Es el espíritu el que nos hace personas. Sin él no seríamos más que materia. Seríamos puros animales»148 .

Uno de los hombres más eminentes de la ciencia británica contemporánea es Sir Francis Walshe, dice: «Creo que tenemos que volver al antiguo concepto de alma espiritual: esa parte integral de la naturaleza del hombre que es algo inmaterial, incorpóreo, sin la cual no se es persona humana».

Y C. S. Lewis, Profesor de la Universidad de Oxford, dice: «La naturaleza es absolutamente incapaz de producir el pensamiento... Ese elemento sobrenatural en el hombre, demuestra que existe algo más por encima y más allá de la Naturaleza»149 .

El neurólogo australiano John C. Eccles, Premio Nobel, dice: «Los fenómenos mentales trascienden claramente los fenómenos de la Fisiología y la Bioquímica»150

El 17 de mayo de 1979, la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, publicó una carta en la que se reafirman datos esenciales de la fe católica sobre el más allá. El Papa Juan Pablo II aprobó previamente el texto de la carta que tiene así el valor de magisterio auténtico papal. Allí se dice textualmente: «La Iglesia afirma que un elemento espiritual sobrevive después de la muerte. Un elemento dotado de conciencia y voluntad, de suerte que el mismo “ser humano” subsiste. Para designar este elemento la Iglesia usa la palabra “alma”, término usado en el lenguaje de la Biblia y la Tradición. Y aunque este vocablo tiene varios significados en la Biblia, la Iglesia piensa que no hay razones válidas para prescindir de esta palabra. Por otra parte, la Iglesia considera que es absolutamente indispensable el uso de alguna palabra para transmitir el dato de la fe de una supervivencia entre la muerte y la resurrección final»151 .



G. Deutzenberg ha demostrado que la palabra griega psigé tiene que ser traducida por «alma», y no por «vida»152.

Finalmente dice San Pablo que el hombre está compuesto de cuerpo y alma153 .

7,2. El alma no se ve. Pero hay cosas que existen aunque no se vean ni se sientan, como la presión atmosférica.

Dicen que un cosmonauta ateo hablaba con un neurocirujano católico. El ateo le dijo:

- Me he paseado entre las estrellas y allí no me he encontrado con Dios.

El católico le contestó:

- Y yo he operado muchos cerebros y nunca me he encontrado un pensamiento.

El alma no se ve porque es espíritu, y no todo se ve con los ojos de la cara. Tampoco se ve el espacio y el tiempo, sino que sólo se pueden ver las cosas que ocupan el espacio, y las cosas que cambian con el tiempo. Pero podemos conocer la existencia del alma por sus actos.

Para saber si por un cable pasa la corriente eléctrica, intercalas una bombilla. Si se enciende, entonces conoces, por los efectos luminosos, la existencia de la corriente; pero tú no has visto la corriente. Y si tocas ese cable, te da un calambrazo, aunque no veas la corriente.

Si detrás de una tapia ves una columna de humo, sabes que allí hay fuego; tú no ves el fuego, pero lo conoces por su efecto: el humo.

Al ver un río pienso en la existencia de un manantial sin verlo. Rutherford y Bohr conocieron el átomo sin verlo, por los datos obtenidos.

La existencia del alma la conocemos por sus efectos.

El alma humana es la base de la vida y de la inteligencia. Si no tuviéramos alma inteligente, no habría cultura, ni ciencia, ni artes, ni técnica, ni aviones, ni ferrocarriles, ni radio, ni televisión, etc.

El alma es lo que más vale de la persona humana. El valor material del cuerpo humano no llega a veinticinco pesetas.154

7,3. El alma, para pensar, se sirve del cerebro como de un instrumento155 ; pero el cerebro sin alma que lo vivifique, no hace nada; está muerto. Es una bombilla sin corriente. Si el cerebro piensa, es por el alma.

La diferencia entre el cerebro de un muerto y el de un vivo es que uno tiene alma y el otro no156.

El buril que graba en la piedra una sentencia filosófica es un instrumento necesario, pero no es la causa de la sabiduría de la sentencia.

El cerebro es condición para el raciocinio. La condición es necesaria, aunque no sea causa. Como la ventana es condición necesaria para que la luz del Sol entre en la habitación. Pero la causa de la luz no es la ventana sino el Sol. La causa del raciocinio es el alma. El cerebro es tan sólo la condición, el instrumento.

Después de un concierto se felicita al violinista, no al violín; aunque el violinista haya necesitado el violín.

El cuadro de las lanzas de Velázquez no se debe al pincel. Se debe al artista, al pintor, a Velázquez. Es verdad que Velázquez con una escoba no lo hubiera pintado. Velázquez necesitó el instrumento del pincel. Pero el autor del cuadro no es el pincel, sino el artista. El cerebro es instrumento del alma. Por eso el cerebro para pensar necesita del artista, el alma. Y si el cerebro está lesionado, el alma no funciona bien. El alma y el cerebro se influyen mutuamente157 .



Wilder Penfield de la Universidad de Montreal, que se dedicó toda su vida, como neurólogo y neurocirujano, al estudio de la persona y del cerebro humano158 , dice: «El cerebro se parece mucho a un ordenador. Sin embargo, la mente, el espíritu, es algo independiente del cerebro. La mente no es un producto del cerebro. La mente no es algo físico. Depende del cerebro pero no es el cerebro, no es algo fisiológico. Ningún científico ha logrado demostrar que la mente tiene explicación material»159 .

«El espíritu, inteligencia o mente, no es una producción material»160 .

«No está decidido, ni filosófica ni científicamente, que la mente sea el cerebro. Filósofos como Popper, y entre nosotros Zubiri, y neurólogos tan altamente cualificados como Eccles, Penfield,Sperry y otros, se oponen firmemente a la reducción de la una al otro»161.

«Si es cierto que el cerebro puede ser comparado a una máquina provista de todos los dispositivos electrónicos más perfectos y los conmutadores mejor ajustados, es necesario, sin embargo, que le añadamos un operador: el alma»162 .

En la corteza cerebral hay treinta mil millones de células nerviosas163 . Querer comprender la mente humana estudiando sólo el cerebro, es como pretender entender un programa de televisión estudiando sólo los transistores y los circuitos integrados del interior del televisor. El programa de televisión supone muchas horas de pensar de técnicos, programadores, realizadores, etc.

Hoy se habla de la, mal llamada, «inteligencia artificial» de los ordenadores, hasta el punto de que Minsky ha dicho que «el cerebro es una máquina de carne»164 .

«Sólo se le puede llamar de ese modo por un parecido con alguna de las funciones razonadoras de quien sí es inteligente. Con su ayuda, la inteligencia puede ejecutar razonamientos en tiempos imposibles para el ser humano por sí solo. La inteligencia artificial, más que inteligencia, es instrumento de la inteligencia. (...) Lo de las computadoras no es inteligencia, porque no van más allá de lo que se les programa. No tienen realmente capacidad de analizar, sino sólo de comparar lo que se les entrega como dato o situación con modelos que también se les han dado para que ejecuten, o no, una operación u otra, según las instrucciones también definidas previamente»165 .

La máquina puede calcular mejor que el hombre, pero es incapaz de sentimientos, y de reproducirse166 .

Una computadora electrónica puede diagnosticar una enfermedad e incluso programar un tratamiento, pero no puede captar factores psicológicos del enfermo, como el temor, la ansiedad, la frustración, etc., que el médico puede captar y tener en cuenta. El ordenador no siente cariño, ni alegría, ni remordimientos. El ordenador archiva datos, pero no tiene conciencia ni iniciativa. Un magnetófono graba lo que se le dice, pero es indiferente a lo que se le diga. Lo mismo se queda si se le cuenta un chiste que si se le insulta. La persona humana, no.

«Los procesos psíquicos no poseen ninguna de las propiedades que observamos en la materia... Por otra parte, la materia no presenta ninguna de las propiedades de lo psíquico... El hombre aúna ambas clases de procesos: su cuerpo se compone de materia, y su vivencia consciente es de naturaleza inmaterial, psíquica»167.

El célebre investigador cerebral del Hospital «Ramón y Cajal» de Madrid, el Dr. Rodríguez Delgado, Director del Centro de Estudios Neurobiológicos, Académico de la Real Academia de Doctores, dijo por Radio Nacional de España, el lunes 12 de marzo de 1984, a las 11:30 de la mañana, entrevistado por Silvia Arlet, que el cerebro y el alma son dos cosas distintas. El cerebro se palpa, se pesa, se mide; y el alma no. Hay que distinguir entre las funciones cerebrales y el cerebro. La memoria, -dijo el Dr. Rodríguez Delgado- está en el cerebro pero no es el cerebro. «El cerebro y el alma son cosas distintas», dijo este eminente investigador del cerebro.

«La mente ostenta unas propiedades y unas facultades funcionales que rebasan lo puramente biológico y fisiológico, y con mayor razón lo físico»168. Reducir el pensamiento al cerebro material es como en un cuadro de Goya examinar el lienzo y los colores yuxtapuestos, pero desconocer el arte, que es de orden espiritual. Lo mismo que un libro es algo más que papel y tinta. Lo importante son las ideas que transmite. Y esto es espiritual.



Recientemente se ha descubierto la antimateria, pero ésta no debe confundirse con el espíritu. La antimateria es materia de signo contrario: electrón positivo y protón negativo. Los actos espirituales están en otro plano.

Reflexiones pedagógicas

Lea la pregunta, encuentre la respuesta y transcríbala o “copie y pegue” su contenido.
(Las respuestas deberán enviarse, al finalizar el Seminario de Teología Dogmática a juanmariagallardo@gmail.com . Quien quisiera obtener el certificado deberá comprometerse a responder PERSONALMENTE las reflexiones pedagógicas;

no deberá enviar el trabajo hecho por otro).


  1. ¿Cuándo infunde Dios el alma en la persona humana?

  2. Transcriba la afirmación del doctor John Eccles, Premio Nóbel de Medicina

  3. ¿Qué tipo de narración contiene el libro del Génesis en el tema de la Creación?

  4. ¿Qué es el poligenismo? ¿Se puede conciliar con la fe cristiana?

  5. ¿Qué es el alma?

  6. ¿Cuál es la relación del cerebro con el alma?

  7. ¿Cómo es el alma humana y cuál es su destino?




1 YA Dominical, 20-V-79, pg.5

2 ALEJANDRO OPARIN: Origen de la vida sobre la Tierra, V. Ed. Tecnos. Madrid, 1970

3 SCIENCE MAGACINE: www.sciencemag.org

4 Revista ALGO (VII, 1985)23

5 Diario ABC de Madrid, 2-V-96, pg.63

6 FRED HOYLE: Universo inteligente, pg.20. Ed. Grijalbo. Barcelona, 1984

7 RAÚL LEGUIIZARÓN: En torno al origen de la vida, 1ª, III. Ed. Nueva Hispanidad.Buenos Aires. Argentina. 2001. Magnífico libro donde se demuestra el fraude científico de los que afirman que la vida surgió por AZAR.

8RAÚL LEGUIIZARÓN: En torno al origen de la vida, . Ed. 2ª, IV.Nueva Hispanidad.Buenos Aires.

9 Revista IBÉRICA de Actualidad Científica, 150(XI,1974)452

10 JOSÉ M. CIURANA: Pruebas racionales de la existencia de Dios, V, D. Difusora del Libro. Madrid.

11 MARIANO VIGANO, S.I.:Revista La civiltá cattolica, 3.051(6-26,VIII,1977)

12 IVAN EFREMOV: Naves de estrellas, II. Ed. Bruguera. Barcelona, 1971

13 SALVADOR DE MADARIAGA: Dios y los españoles, pg.37. Ed. Planeta. Barcelona, 1975

14 VINTILA HORIA: Viaje a los centros de la Tierra, 2º, III, 6. Ed. Plaza y Janés. Barcelona, 1971

15 ABC Cultural, nº280 (14-III-97) 60

16 FRED HOYLE: El Universo inteligente, I, 1. Ed. Grijalbo. Barcelona, 1984

17 RAÚL LEGUIIZARÓN:En torno al origen de la vida. Ed. 2ª, II,5. Nueva Hispanidad.Buenos Aires.

18 JUAN RAMÓN LACADENA: Manipulación genética, 2, 2, 1. Universidad de Comillas. Madrid

19 J. ALCÁZAR GODOY: El origen del hombre, II, 1. a. Ed. M.C. Madrid, 1986

20 DR. JIMÉNEZ VARGAS: El origen de la vida, I, 4. Madrid

21 PIERO PASOLINI: Las grandes ideas que han revolucionado la Ciencia en el último siglo, I, 4. Ed. Ciudad Nueva. Madrid, 1981

22 PASCUAL JORDAN: Creación y misterio, VI, 3. Ed. EUNSA. Pamplona, 1978

23 Revista IBÉRICA de Actualidad Científica, n.187(III, 1978)91

24 G. ELLIOT, S.I.: Evolución, marxismo y cristianismo, I. Ed. Plaza y Janés. Barcelona

25 Entrevista presentada por Televisión Española el 21-VI-73 en el espacio “24 horas”

26 SEBASTIÁN BARTINA, S.I.: Hacia los origenes del hombre, I, 1. Ed. Garriga. Barcelona

27 JOSÉ BASABE.Catedrático de la Universidad de Barcelona: El origen de la vida en la Historia del Mundo. Ed. Salvat. Barcelona, 1970

28 JOSÉ A. SAYÉS: Dios existe, II, 1, b. Ed. EDAPOR. Madrid, 1982

29 C. LEURRIEE: El origen de la vida, III. Ed. Istmo. Madrid, 1971

30 DR. BERMUDO MELÉNDEZ, Catedrático de Paleontología en la Universidad Complutense de Madrid: Las bases científicas del evolucionismo, pg. 89. Ed. ADUE. Madrid

31 RODOLFO LIEBIG: La otra revelación, III, 1. a. Ed. Sal Terrae. Santander, 1977

32 ROBERT JASTROW: El telar mágico. Ed. Salvat. Barcelona, 1985

33 Diario ABC, 6-XI-95, pg.78

34 DR. EMILIANO AGUIRRE: Homínidos fósiles. Revista IBÉRICA, nº160(X-1975)331

35 Revista IBÉRICA de Actualidad Científica, nº248(X-83)360

36 Diario ABC, 1-IV-94, pg.62.

37 Diario ABC, 17-VIII-95, pg.60

38 Diario ABC, 10-XII-98, pg.39

39 Diario LA RAZÓN, 5-XII-2000, pg. 39

40 Diario LA RAZÓN, 11-VII-2002, pg.25.

41 Diario ABC, 5-IX-95, pg.49

42 Diario ABC, 14-VIII-95, pg. 47

43 Diario ABC, 5-IX-95, pg.49.

44 Diario ABC, Andalucía, del 13-VIII-99, pg.9

45 Diario ABC de Madrid del 22-XII-98, pg.30.

46 Diario ABC de Madrid del 26-VII-2001, pg.8.

47 DIARIO DE CÁDIZ del 22-VI-99, pg. 37

48 Diario ABC de Madrid del 5-V-99, pg.59.

49 Génesis, 2:7

50 BALDOMERO JIMÉNEZ DUQUE: Dios y el hombre, IV. Ed. Fundación Universitaria Española.

51 ANTONIO ROYO MARÍN,O.P.: Dios y su obra,3º, 1ª, V, A, nº 445. Ed, BAC. Madrid.

52 IAN G. BARBOUR: Problemas sobre Religión y Ciencia, 3ª, XII, 2, 1. Ed. Sal Terrae. Santander.

53 PARENTE: De Dios al hombre, VI, 4. Ed. Atenas. Madrid.

54 MARIANO ARTIGAS: Las fronteras del evolucionismo. Ed. Epalsa. Madrid, 1985

55 E.C. MESSENGER: El Génesis y el origen del hombre, I, 6. Ed. Guadarrama. Madrid

56 Acta Apostolicae Sedis, 42(1.950)575

57 ANTONIO ROYO MARÍN, O.P.: Dios y su obra, 3º, 1ª, V, B, nº 447. Ed. BAC. Madrid.

58 ÁNGEL SANTOS RUIZ: Vida y espíritu ante la Ciencia, hoy, XVIII. Ed. Rialp, Madrid, 1970.

59 Génesis, 1:26s

60 SHEED: Teología y sensatez, XI, 1. Ed. Herder. Barcelona. 1979.

61 Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 363

62 SEBASTIÁN BARTINA, S.I.: Hacia los origenes del hombre, III, 1. Ed. Garriga. Barcelona.

63 MARIANO DELGADO:ADáN Y EVA Y EL HOMBRE PREHISTÓRICO,III. Folletos Mundo Cristiano.

64 HERBERT HAAG: Evolución y Biblia, II. Ed. Herder. Barcelona.

65 Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 343

66 Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 357

67 MARTÍN BRUGAROLA, S.I.: Sociología y Teología de la Técnica, 3ª, XIX, 4. Ed. BAC. Madrid.

68 DR. BERMUDO MELÉNDEZ, Catedrático de Paleontología en la Universidad Complutense de Madrid: Las bases científicas del evolucionismo, pg.88. Ed. A.D.U.E. Madrid, 1983.

69 JOSÉ SAYÉS: Dios existe, II, 1, e. Ed. EDAPOR. Madrid, 1982

70 Génesis, 2:7, 21ss

71 FLICK, S.I. y ALSZEGHY, S.I.: Los comienzos de la salvación, II, B, 9. Ed. Sígueme. Salamanca

72 LUIS ARNALDICH, O.F.M.: La evolución, pg. 807. Ed. BAC. Madrid

73 ÁNGEL SANTOS RUIZ: Vida y espíritu ante la Ciencia hoy, XVIII. Ed. Rialp. Madrid, 1970

74 Conferencia Episcopal Alemana: Catecismo Católico para Adultos, 1ª, III, 3, 2. Ed. BAC. Madrid

75 LUIS ARNALDICH, O.F.M.: La Biblia y la evolución, III. Ed. BAC. Madrid

76 Entrevista en ARVO titulada ¿ANTROPOLOGÍA O ZOOLOGÍA? en INTERNET:

77 JOSÉ M. CIURANA: Fundamentos racionales de la existencia del alma, III, A, c. Ed. Bosch. Barcelona, 1978

78 JOSÉ ANTONIO SAYÉS: Razones para creer, I, 3. Ed. Paulinas. Madrid. 1992.

79 IAN G. BARBOUR: Problemas de Religión y Ciencia, 3ª, XII, 2, 1. Ed. Sal Terrae. Santander, 1971

80 DENZINGER: Magisterio de la Iglesia, nº 2.327. Ed. Herder. Barcelona.

81 ANTONIO ROYO MARÍN, O.P.: La fe de la Iglesia, 2º, IV, 123. Ed. BAC. Madrid, 1979.

82 Pedidos al autor: Apartado 2546. 11080-Cádiz. Tel.: (956) 222 838. FAX: (956) 229 450

83 JUAN HUARTE: Evolución y problema religioso. Introducción. Unión Editorial. Madrid, 1984.

84 IAN G. BARBOUR: Problemas de Religión y Ciencia, 1ª, IV, 2, 1. Ed. Sal Terrae. Santander, 1971

85 IAN G. BARBOUR: Problemas de Religión y Ciencia, 3ª, XII, 5, 1. Ed. Sal Terrae. Santander, 1971

86 J. HUXLEY: Religion without Revelation. Harper and Brothers. New York.

87 JOHANNES HÜRZELER: Evolución y Biblia, III. Ed. Herder. Barcelona.

88 PIERO PASOLINI: Las grandes ideas que han revolucionado la Ciencia en el último siglo, I. Ed. Ciudad Nueva. Madrid, 1981

89 CHARLES DARWIN: Origenes de las especies. Recapitulación. Imprenta José de Rojas. Madrid. Traducción de la sexta edición inglesa por Enrique Godínez

90 E.M. UREÑA: Marx and Darwin. History of Political Economy. IX(1977)555

91 MANUEL QUIRELL: Tras los pasos de Dios, V. Ed. Monte Casino. Zamora. 1997.

92 MANUEL QUIRELL: Tras los pasos de Dios, V. Ed. Monte Casino. Zamora. 1997.

93 MARIANO ARTIGAS: Las fronteras del evolucionismo, IV, 2s. Ed. Epalsa. Madrid, 1985

94 Dr. RAÚL O. LEGUIZAMÓN: La Ciencia contra la Fe. Introducción.Ed. Nueva Hispanidad. Bs.As.

95 SILVANO BORROSO: El evolucionismo en apuros, Conclusión Ed. Criterio-Libros.Madrid.2000

96 SILVANO BORRUSO: El evolucionismo en apuros, 4ª, XXII,1. Ed. Criterio Libros.Madrid.2000.

97 SILVANO BORRUSO: El evolucionismo en apuros, 4ª, XXII,2. Ed. Criterio Libros.Madrid.2000.

98 SILVANO BORRUSO: El evolucionismo en apuros, 4ª, XXII,3. Ed. Criterio Libros.Madrid.2000.

99 JOSÉ M. CIURANA: El fin del materialismo ateo, III, C, d. Ed. Bosch. Barcelona

100 BALDOMERO JIMÉNEZ DUQUE: Llamada y existencia, III. Ed. Encuentro. Madrid. 1982.

101 WILDER SMITH: Die Naturwisenschaften Kennen Keine Evolution Basel. Stuttgart. Schwabe

102 SERMONTI-FONDI: Dopo Darwin. Crítica del evoluzionismo. Rusconi. Milano, 1980

103 RAÚL LEGUIZAMÓN: Análisis crítico de la Evoluición Biológica, III. Ed. Universidad Autónoma de Guadalajara.(México).2003.

104 FRED HOYLE: El Universo inteligente, pg.48. Ed. Grijalbo. Barcelona, 1984

105 P. GRASSÉ: Evolución de lo viviente, pg.27. Madrid, 1984

106 SILVANO BORROSO: El evolucionismo en apuros, 3ª, XVII. Ed. Criterio-Libros. Madrid. 2000. El autor, ingeniero agrónomo, es contrario al evolucionismo basándose en razones científicas.

107 SILVANO BORROSO: El evolucionismo en apuros, Conclusión Ed. Criterio-Libros.Madrid.2000.

108 SALET: Azar y certeza. Ed. Alhambra. Madrid, 1975

109 Moorehead, P. S., y Kaplan, M. M., editores: Mathematical challenges to the Neo-darwinian interpretation of Evolution. Wistar Institute Press, Philadelphia.Pensylvania 1967.

110 FLICK, S.I. y ALSZEGHY, S.I.: Antropología Teológica. Ed. Sígueme. Salamanca, 1970

111 RUDOLF LIEBIG: La otra revelación, III, 5, b. Ed. Sal Terrae. Santander

112 Revista ECCLESIA, 1966, pg.2003.

113 PÍO XII: Encíclica Humani generis, nº 30

114 Diario ABC, 16-III-88, pg. 3

115 Boletín informativo del Vaticano en INTERNET: ZENIT 980224-3

116 Diario ABC CULTURAL DEL 25-VI-1993, pg. 54.

117 TOMÁS ALFARO: El Señor del azar, 2ª, IV, 3. Ed. San Pablo. Madrid. 1997.

118 VITTORIO MESSORI: Algunas razones para creer, XV. Ed. Planeta+Testimonio. Barcelona.2000

119 VITTORIO MESSORI: Algunas razones para creer, XV. Ed. Planeta+Testimonio.Barcelona.2000

120 DENZINGER: Magisterio de la Iglesia nº 1.783. Ed. Herder. Barcelona.

121 ANTONIO ROYO MARÍN, O.P.: La fe de la Iglesia, 2ª, IV ,nº 122. Ed. BAC. Madrid, 1979.

122 HERBERT HAAG: Evolución y Biblia, II. Ed. Herder. Barcelona.

123 JUAN HUARTE: Evolución y problema religioso, pg.157. Unión Editorial. Madrid, 1984.

124 Conferencia Episcopal Alemana: Catecismo para Adultos, 3º, III, 3. Ed. BAC. Madrid, 1988.

125 ANTONIO ROYO MARÍN,O.P.: Teología de la salvación, 3ª,I,164. Ed.. B.A.C. MADRID.

126 DENZINGER: Magisterio de la Iglesia, nº 481. Ed. Herder. Barcelona.

127 JUAN HUARTE: Evolución y problema religioso, V. Unión Editorial. Madrid, 1984.

128 Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 363

129 SAN PABLO: Primera Carta a los Tesalonicenses, 5:23

130 JOSÉ ANTONIO SAYÉS: MÁS ALLÁ DE LA MUERTE, IV, 2. Ed. San Pablo. Madrid. 1996.

131 JOSÉ ANTONIO SAYÉS: MÁS ALLÁ DE LA MUERTE, IV, 1. Ed. San Pablo. Madrid. 1996

132 MANUEL Mª. CARREIRA, S.I.: Metafísica de la materia, IX. Universidad de Comillas.Madrid.1993

133 MARIANO ARTIGAS: Las fronteras del evolucionismo, III, 10s. Ed. Epalsa. Madrid, 1985

134 JOHN ECCLES: El cerebro y la mente, III, 4, d. Ed. Herder. Barcelona, 1985

135 F. WALSHE: Mind and Brain, pg.132s. Talafous. New York

136 JUAN HUARTE: Evolución y problema religioso, V. Unión Editorial. Madrid, 1984

137 JUAN LUIS RUIZ DE LA PEÑA: Las nuevas antropologías, IV, 2. Ed. Sal Terrae. Santander

138 Revista DIRECTION, otoño del 2002. http://www.fsma.org/espanol//kerr00_es.htm

139 JOSÉ Mª. CIURANA: En busca de las verdades fundamentales, II, B, c, b´. Ed. Bosch. Barcelona. 1988. Breve pero excelente libro que responde acertadamente a su título.

140 JULIÁN MARÍAS: Revista Alfa y Omega, 101(10-IV-99)9

141 CARDENAL GARRONE: Lo que hemos de creer, III, 5. Ed. Paulinas. Madrid

142 Carta a los Hebreos: 1:1

143 CÁNDIDO POZO, S.I.: La venida del Señor en la Gloria, IV, 4. Ed. EDICEP. Valencia. 1993.

144 Evangelio de SAN MATEO, 10:28

145 CÁNDIDO POZO, S.I.: La venida del Señor en la Gloria, V, 2. Ed. EDICEP. Valencia. 1993.

146 JOSÉ RATZINGER: Revista Selecciones de Teología, nº 51(1974)210

147 CLAUDE TRESMONTANT: El problema del alma, I, 17. Ed. Herder. Barcelona, 1974

148 JOSÉ ANTONIO SAYÉS: Moral de la Sexualidad, II, A, 1. Ed. Tau. Avila, 1988

149 C.S.LEWIS: Miracles, pgs.25-29. McMillan. New York, 1977

150 ALFONSO AGUILÓ: Interrogantes en torno a la fe, III, 3. Ed. Palabra. Madrid. 1994.

151 CÁNDIDO POZO, S.I.: Teología del más allá, 2º, III. Ed. BAC. Madrid, 1980, segunda edición

152 CÁNDIDO POZO, S.I.: Teología del más allá, 2º, III, 8. Ed. BAC. Madrid

153 SAN PABLO: Primera Carta a los Tesalonicenses, 5: 23.

154TIHAMER TOTH: Creo en Dios, III,1,B. Ed. Atenas. Madrid.

155 JOSÉ RATZINGER: Revista COMMUNIO, pg.283, VI, 1980

156 KURT SANSGRUBERG: El átomo y el alma, VI, 5. Ed. Herder. Barcelona

157 JOSÉ MªCIURANA: En busca de las verdades fundamentales, II, 8, c, d’. Ed. Bosch. Barcelona

158 JOHN ECCLES: El cerebro y la mente, III, 3. Ed. Herder. Barcelona, 1985

159 VINTILA HORIA: Viaje a los centros de la tierra, 2ª,III, 3. Ed. Plaza y Janés. Barcelona. 1971.

160 PAUL CHAUCHARD: El cerebro y la conciencia, IV, 9. Ed. Martínez Roca. Barcelona

161 JUAN LUIS RUIZ DE LA PEÑA: Crisis y apología de la fe,2º,IV,3. Ed.Sal Terrae.Santander.1995.

162 MIGUEL CRUSAFONT: La evolución en las ciencias positivas, IX. Ed. BAC. Madrid

163 PEDRO LAÍN ENTRALGO: Alma, Cuerpo, Persona, 2ª, IV, 4, 2. Ed. Galaxia. Barcelona.1995

164 JUAN LUIS RUIZ DE LA PEÑA: Crisis y apología de la fe, 2ª, IV, 1. Ed.Sal Terrae.Santander.1998

165 Luis G. del Valle: En INTERNET,Inteligencia o herramienta artificial.

166 JUAN LUIS RUIZ DE LA PEÑA: Crisis y apología de la fe, 2ª, IV, 1. Ed.Sal Terrae.Santander.1998

167 H. ROHRACHEZ: Revista IBÉRICA de Actualidad Científica, 237(X-1982)363

168 JUAN LUIS RUIZ DE LA PEÑA: Alma y cerebro. Revista COMMUNIO, III, 87, pg. 223



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