Tema 8- el vitalismo de nietzsche y la crítica a la cultura occidental



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TEMA 7- EL VITALISMO DE NIETZSCHE Y LA CRÍTICA A LA CULTURA OCCIDENTAL
“Yo conozco mi destino. Un día mi nombre irá unido a algo formidable: el recuerdo de una crisis como jamás la ha habido en la tierra, el recuerdo de la más profunda colisión de conciencia, el recuerdo de un juicio pronunciado contra todo lo que hasta el presente se ha creído, se ha exigido, se ha santificado. Yo no soy un hombre: yo soy dinamita. Y a pesar de esto, estoy muy lejos de ser un fundador de religiones. Las religiones son cosa de la plebe. Tengo necesidad de lavarme las manos, después de haber estado en contacto con hombres religiosos... Yo no quiero «creyentes»; creo que soy demasiado maligno para creer en mí mismo. Yo no hablo jamás a las masas... Tengo un miedo espantoso de que algún día se me declare santo. Se adivinará la razón por la que yo publico este libro antes, tiende a evitar que se cometan abusos conmigo. Yo no quiero ser tomado por un santo; preferiría que se me tomara por un bufón... Quizá soy un bufón... Y a pesar de esto «o mejor, no a pesar de esto, pues hasta ahora no hay nada más embustero que un santo», a pesar de esto, la verdad habla en mí. Pero mi verdad es terrible, pues hasta el presente, lo que ha sido llamado verdad es la mentira. -Transmutación de todos los valores: he aquí mi fórmula para un acto de suprema autognosis de la humanidad, acto que en mí se ha hecho carne y genio. Mi destino ha querido que yo fuera el primer hombre decente; ha querido que yo me ponga en contradicción con miles de años. Yo fui el primero en descubrir la verdad, por el hecho de que yo fui el primero en sentir -en oler- la mentira como mentira... Mi genio se encuentra en mis narices. Yo contradigo como jamás se ha contradicho, y, sin embargo, soy lo contrario de un espíritu que dice no. Yo soy un alegre mensajero como no lo ha habido nunca, y conozco tareas que son de tal altura, que el concepto ha faltado hasta el presente. Sólo a partir de mí existen de nuevo esperanzas. Con todo esto, yo soy también necesariamente el hombre de la fatalidad. Pues cuando la verdad entra en lucha con la mentira milenaria tendremos conmociones como jamás las hubo, una convulsión de temblores de tierra, un desplazamiento de montañas y de valles, tales como nunca se han soñado. La idea política quedará entonces completamente absorbida por la lucha de los espíritus. Todas las combinaciones de poderes de la vieja sociedad habrán saltado por los aires, porque todas estaban basadas en la mentira. Habrá guerras como jamás las hubo en la tierra. Solamente a partir de mí existe en el mundo la gran política.”

Ecce homo, Por qué soy un destino, 1. Madrid: Alianza, 1984 pág. 123-124
1- INTRODUCCIÓN. EL SENTIDO DE LA FILOSOFÍA DE NIETZSCHE.
Nietzsche es considerado junto con Freud y Marx un "pensador de la sospecha" (Paul Ricoeur), pues los tres ponen en entredicho algunas de las piezas esenciales de la metafísica occidental en que se asentaba cultura occidental: la noción de realidad, la de sujeto, la de verdad.
Los tres descubren que lo que llamamos conciencia y racionalidad no son sino resultados de fuerzas distintas a ellas mismas y enmascaradas: Marx nos dijo que las formas de conciencia vienen determinadas en última instancia por las condiciones materiales de producción, y las ideologías enmascaran los intereses de clase. Freud dijo que lo consciente enmascara lo inconsciente. Nietzsche, que lo racional enmascara lo irracional, los valores, los conceptos y todas las creaciones culturales enmascaran los instintos, las pasiones. De los tres pensadores, es Nietzsche quien lleva a cabo la crítica más radical que se haya hecho a Occidente contra la cultura establecida en todas sus modalidades: Filosofía, Religión, Moral, Arte, Ciencia. Toda la filosofía de Nietzsche está marcada por dos tendencias: la actitud crítica y demoledora de los viejos cimientos de la cultura europea ( el platonismo y el cristianismo), secularizados pero aún vigentes en la modernidad; y la reivindicación de la vida tal como es, eliminando cualquier trascendencia.

La primera tendencia es la filosofía crítica, la filosofía del martillo. La segunda tendencia es la filosofía de la transvaloración de los valores, la filosofía de Zaratustra/Dionisos.

La tarea filosófica de Nietzsche parte de un diagnóstico sobre la cultura del momento: se trata de una cultura decadente, alimentada de mentiras, enferma de nihilismo o de pérdida de los valores vitales, en definitiva. En ella se observa un acontecimiento crucial para la historia: la pérdida del sentido de los valores tomados hasta el momento como absolutos, expresada en "Dios ha muerto". Ante esta pérdida se está produciendo una actitud pesimista( el nihilismo pasivo/reactivo) que Nieztsche quiere superar. Se propone entonces buscar las raíces de esta decadencia, hacer un trabajo "arqueológico" o "genealógico" hasta encontrar su inicio, demoler los cimientos para así poder llevar a cabo la transvaloración o transmutación de los valores vitales y la llegada del superhombre. En esta demolición se vale de un método: el psicológico-genealógico. Se trata de analizar, a partir del estudio del lenguaje, de los conceptos y de su evolución, los impulsos psicológicos que se esconden tras la “objetividad”, “universalidad”, “superioridad” de los conceptos sobre los que se asienta la cultura, desenmascararlos, y mostrar su origen “humano, demasiado humano”.
En resumen: Toda la filosofía de Nietzsche critica la decadencia de la cultura desde la reivindicación de la vida ( dice No para hacer posible el SÍ, o porque defiende el SÍ necesita decir No):
- la reivindicación de la vida y su sentido no trascendente. Es la parte positiva de su filosofía, la filosofía del SÍ. Ésta aparece tematizada en los siguientes aspectos:

- la voluntad de poder y el eterno retorno como metáforas metafísicas, de las que se deriva el fenomenismo como ontología, el perspectivismo como epistemología, la teoría pragmática de la verdad, el lenguaje como metáfora.
- la moral de los señores como resultado de la transmutación de los valores.

- el superhombre como nueva antropología.
- la crítica a la actitud contraria a la vida que él recoge bajo el nombre de platonismo, cualquier teoría que escinda la realidad en 2 mundos, uno verdadero dado a la razón, inmutable, objetivo y verdadero, y otro aparente dado a los sentidos, engañoso. Bajo el término platonismo Nietzsche recoge el dualismo onto-epistemológico que ha dominado en la cultura Occidental (no sólo en la filosofía. El platonismo en Nietzsche no se limita a la filosofía de Platón. Lo encontramos en la filosofía de los presocráticos ( especialmente en Parménides), en Sócrates, en Platón. A partir de ahí el platonismo inunda Occidente, sobre todo gracias al cristianismo. La combinación de la raíz greco-cristiana platónica aparece en toda la cultura occidental: una Moral de esclavos, de rebaño ( dogmática y antivital), una Filosofía dualista, racionalista ( de hipertrofia de la razón), que niega el devenir, desprecia los sentidos, los instintos, los sentimientos...; una Religión, el Cristianismo ( platonismo para el pueblo, con su metafísica dualista, su moral de esclavos), y una Ciencia que prolonga el error metafísico y la epistemología racionalista
Esta vertiente crítica de la filosofía de Nietzsche es la filosofía del NO, la filosofía del martillo para acabar con los ideales, las viejas verdades ( los ídolos de la cultura), el ejercicio del nihilismo activo como negación de trascendencia (muerte de Dios) y disposición a transmutar los valores. La demolición del platonismo es necesaria para que la transmutación de los valores se dé y aparezca el superhombre.

2- CONTEXTO HISTÓRICO. VIDA Y OBRAS.
Ya que la filosofía de Nietzsche se adentra en todas las manifestaciones culturales del momento, para entenderla hay que tener en cuenta el contexto histórico y cultural, pues vivió y pensó en un siglo lleno de corrientes de rasgos contrarios, lleno de revoluciones.
El siglo XIX es heredero del proceso de secularización de la Modernidad, recoge las ideas de progreso científico-técnico unido a progreso moral y social de la Ilustración. Pero, a pesar de esta secularización y de la crisis de la fe en Dios, la moralidad del momento sigue asentada en valores religiosos, una moralidad muy puritana. Esta moralidad marca los roles de los individuos en la sociedad, lo “natural”, incluso en el ámbito del conocimiento científico (pensemos en las dificultades que tuvo Darwin para que sus tesis, contrarias al fixismo creacionista, fueran admitidas).

No se observa sólo un contraste entre secularización y moralidad religiosa “de fondo”, sino en los propios logros de este proceso ilustrado, pues los signos de progreso herederos de la Ilustración ( crecimiento económico, bienestar para todos, libertad, igualdad y fraternidad…) venían también acompañados de signos de retroceso ( liberalismo económico industrial y pauperización del proletariado, lucha de clases, imperialismo y expolio de las colonias, nacionalismos etnocéntricos e ideologías racistas) los cuales se manifestaron con toda crudeza en los siglos siguientes, con todos los problemas asociados al desarrollo industrial, los movimientos totalitarios y el orden ( ¡o “desorden”) político del siglo XX, con sus dos guerras mundiales,


2.1. Contexto político-social.
Nietzsche (1844-1900) vive en la 2ª mitad del siglo XIX. Todo el siglo XIX es un siglo dinámico. Desde 1815 hasta 1914 Europa vive una larga paz internacional, y las propias crisis revolucionarias de los años 30 y 40 aceleran la evolución económica.

La segunda mitad del siglo es particularmente dinámica en cambios estructurales y culturales en el mundo. Es el mismo contexto que comparte Marx, el siglo de las revoluciones en todos los ámbitos: demográfico, económico (revolución industrial), científico y tecnológico, político (tendencias socialistas, liberales, anarquistas, conservadoras, nacionalismo, colonialismo) y cultural.
Mientras el capitalismo industrial avanza, asociado al fenómeno de la pauperización del proletariado, las alianzas políticas en Europa cambian con la aparición de los estados nacionales de Alemania e Italia en 1870. En torno a Alemania girará la política europea, política enlazada con los movimientos nacionalistas, el fenómeno del colonialismo etnocentrista y la exaltación de la raza y el espíritu del pueblo. Nietzsche siempre rechazó los nuevos valores de Nación, Raza, Estado…, pues siempre rechazó cualquier planteamiento que supusiera la subordinación del individuo al todo y la búsqueda de valores que sirvieran de consuelo seguro ante la incertidumbre de la vida.
Es una época en la que aparecen los movimientos revolucionarios con la esperanza de liberación y justicia para el hombre y Europa difunde los principios jurídicos, institucionales y políticos del sistema democrático y liberal. Nietzsche se mostró siempre crítico con los movimientos de masas, del signo que fueran, porque él consideraba que cada individuo debía dominarse a sí mismo, sólo los mediocres, los débiles y los serviles necesitan los valores de igualdad y la esperanza de una justicia futura. El marxismo y los socialismos utópicos le parecían la secularización del paraíso religioso, pero en el fondo, una forma de escapar ante la realidad. La democracia le parecía una aberración con respecto a la diferencia clara entre los espíritus aristocráticos y los espíritus decadentes.
A partir de 1848, con el fracaso de la Revolución, la reacción conservadora reforzará los sistemas de control sobre el individuo. El ejército cobra una importancia tremenda para el orden interno y para el externo en la política colonial. La idea etnocéntrica de la civilización europea, en la que se exaltan los valores militares, traerá como consecuencia los sistemas totalitarios y las dos guerras mundiales en el XX. Estas políticas se vieron apoyadas, o buscaron su apoyo en ciencias del momento: el evolucionismo en biología, la economía malthusiana, la antropología, la sociología de Comte y la sociobiología. Hegel y Nietzsche fueron tomados como baluartes ideológicos, entre otros. A ello contribuyeron los propios textos de Nietzsche, los cuales, leídos fuera del contexto de toda su obra, pueden resultar equívocos, y la labor de su hermana Elizabeth, casada con Bernhard Förster, profesor antisemita. Ella quiso enaltecer a su esposo con la fama de su hermano Nietzsche, y atosigó a éste para que propugnase ideas antisemitas. Él renunció a la nacionalidad alemana por la suiza, y rompió las relaciones con su hermana. Pero sus textos quedaban, y su obra "La voluntad de poder" (una recopilación de textos hecha por Elizabeth, una obra póstuma) se convirtió en una obra central para la historia de Alemania del siglo XX.
2.2- Contexto cultural
La sociedad occidental va a sufrir una crisis pavorosa de certezas en todos los campos, tanto en las ciencias como en las artes y la moral. Ante esta crisis de certezas, se busca algo más firme en que creer El siglo XIX es pluriforme y sin unidad profunda. Asistimos a un proceso de diversificación de formas de pensar que desemboca en distintos sistemas o en movimientos ajenos a toda sistematización. Las nuevas generaciones de intelectuales renuncian a una concepción de tipo religioso para darse a especulaciones realistas o positivistas siguiendo los principios de la Ilustración, pero los valores laicos de la Ilustración también parecen estar en quiebra en algunos intelectuales que renuncian al exceso de racionalismo y buscan lo individual y lo subjetivo.


2.2.1- La Ciencia
En la historia de las ideas se establece una estrecha vinculación entre ideas metafísicas y teorías científicas. El siglo XIX es incomprensible si se desliga la ciencia de la filosofía: algunas teorías científicas afectaron de lleno a problemáticas filosóficas, como la imagen del hombre ( el evolucionismo darwinista que influye en la antropología, la economía y la sociología), el libre arbitrio (la psicología y el psicoanálisis), la imagen del mundo ( el apogeo del mecanicismo pero la preparación de la teoría de la relatividad y de la teoría cuántica) o la idea misma de verdad ( problema introducido por la crisis de las matemáticas), por lo que el siglo XIX muestra dos corrientes dispares:
a) Una corriente positivista y mecanicista. El siglo XIX es el siglo de la ciencia y de la técnica, en el que se afirma la fe en la ciencia como última consecuencia de la fe en la razón que se inició en la Modernidad. Nietzsche se mantiene siempre crítico con esta ciencia positivista, que él considera una prolongación del error histórico del platonismo.
El mecanicismo físico, que tiene su apogeo en el siglo XIX, entrelaza con las teorías químicas y fisiológicas y el enlace se une a la idea de progreso y a la industria: microbiología que vence las enfermedades infecciosas, la aplicación de electromagnetismo a la industria, la radio, el radar, el telégrafo y el teléfono.

La unión de mecanicismo y evolucionismo marca el devenir de las ciencias sociales que ven su aparición en el XIX: la historia, la sociología, la economía, la antropología, la psicología, la lingüística comparada, orgullo de la lingüística alemana del XIX ( Nietzsche era filólogo clásico).

b) Pero también un siglo en el que se acaban las certidumbres. Se acaba con la certidumbre en las matemáticas, con las extrañas geometrías no euclídeas y extrañas álgebras que llevan a admitir, de mala gana, que las matemáticas no eran verdades indiscutibles. Aparentemente no había un diseño matemático inherente a la naturaleza. La clave de la realidad había sido perdida.



En la biología también está presente una concepción vitalista, en lugar de mecanicista. Se postula la existencia de un principio propio en los seres vivos, principio responsable de su comportamiento finalista, irreducible a las leyes de la física y la química. Este principio recibe el nombre de fuerza vital (Claude Bernard), fuerza dominante (Reinke), entelequia ( Hans Driesch). Nietzsche tenía un buen conocimiento de esta corriente en biología.
Pero si hay dos teorías científicas que tienen implicaciones filosóficas grandes son el evolucionismo y el psicoanálisis.
El evolucionismo, en cuyo desarrollo es central el trabajo de Charles Darwin, descubre como principio de la evolución la variación genética, la herencia de los caracteres adquiridos y la selección natural mediante la lucha por la existencia y la supervivencia de los más fuertes. El pensamiento de Nietzsche muestra gran influencia del darwinismo.
El psicoanálisis de Freud pronto se convirtió en el "sustrato" cultural de gran importancia en las artes. Lo que une a Freud y Nietzsche como filósofos de la sospecha puede entenderse mejor si se tiene en cuenta el clima social que comparten ambos: una sociedad alemana puritana, donde está presente la doble moralidad. En algunos casos, los análisis de Nietzsche se adelantan a las propias conclusiones de Freud. Para éste, el sujeto no es auto transparente, sino el campo de batalla de las pulsiones del ello o Inconsciente (la pulsión sexual o Eros y la pulsión agresiva o Thanatos) y de las exigencias de un super-yo, sede del modelo ideal del yo de origen ideológico, generado por la educación y el proceso de socialización. El deseo como libido es la fuerza que da origen, por sublimación, a la razón a la que acompaña, siempre interfiriendo en la actividad racional, a través de síntomas patológicos (neurosis, histeria, complejo de Edipo, fobias), de prácticas cotidianas ( lapsus lingüísticos, tics, pequeñas manías) y los sueños.

2.2.2- El arte
En la primera mitad del siglo XIX domina el Romanticismo como una reacción frente a los excesos ilustrados. Se trata de un movimiento estético que exalta los sentimientos, la imaginación, la intuición, frente al progreso racional. Promueve la vuelta a la tradición, a la historia, a las raíces de los pueblos, frente a la ciencia, exalta el arte y la figura del genio. Nietzsche se verá fuertemente influido por el Romanticismo, pero también presenta críticas a este movimiento. Del Romanticismo asume la figura del genio (en Nietzsche será el espíritu libre), lo irracional, lo instintivo, lo pasional, pero rechaza la visión del arte como escape a mundos absolutos, míticos y perfectos, o la defensa del espíritu del pueblo. En esta influencia del Romanticismo en Nietzsche, hay que recordar la fidelidad de este autor por Goethe, el único alemán, dice en ocasiones, por el que siente admiración. Pero también hay que recordar la tormentosa relación con Richard Wagner. La obra y la vida de Nietzsche serían incomprensibles sin la figura del músico romántico Richard Wagner. Nietzsche formó parte del círculo íntimo del compositor durante la década de 1870 y su primera obra publicada, El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música, proponía la música de Wagner como el renacer dionisiaco de la cultura europea en oposición al racionalismo decadente apolíneo. Nietzsche rompió su relación con el compositor después del Festival de Bayreuth en 1876, porque creía que el periodo final del compositor representaba una complacencia con la piedad cristiana y una entrega al nuevo Imperio alemán.
A mediados de siglo se imponen nuevas corrientes artísticas que reaccionan al Romanticismo: el Realismo y el Naturalismo. En ambos movimientos confluyen planteamientos filosóficos, científicos y políticos: el positivismo (Auguste Comte), el marxismo (mundo obrero, lucha de clases) y en cierta medida las filosofías de Schopenhauer y Nietzsche. El realismo presupone la idea de que se puede observar la realidad social y el individuo, cuyo comportamiento responde a leyes (psicológicas, morales, sociales…). El naturalismo supone un paso más: el hombre está determinado por rasgos biológicos y sociales. Estos rasgos del Realismo y del Naturalismo encuentran en los análisis que realiza Nietzsche de los “impulsos humanos, demasiado humanos”(cobardía, venganza, miedo, resentimiento…) que hay detrás de los grandes ideales y virtudes ( mansedumbre, justicia, prudencia, altruismo…) una gran fuente inspiradora.
Nietzsche fue un gran lector y conocedor de la literatura de su tiempo, y de gran influencia en su obra tenemos a Dostoyevski y Stendhal: “Dostoyevski, el único psicólogo, por cierto, del cual se podía aprender algo, es uno de los accidentes más felices de mi vida, más incluso que el descubrimiento de Stendhal.” (Nietzsche. El crepúsculo de los ídolos).
2.2.3- Contexto filosófico
La segunda mitad del XIX reacciona al hegelianismo (idealismo absoluto) y a su exaltación del orden racional de toda la realidad como manifestación del Espíritu. La reacción se da desde diferentes corrientes: el positivismo, el socialismo utópico, el materialismo (y dentro de éste, el materialismo histórico de Marx y Engels), las filosofías de Kierkegaard y Schopenhauer, las corrientes historicistas y el vitalismo, al que pertenece Nietzsche. De toda la tradición filosófica anterior a él, Nietzsche sólo mantendrá como fieles acompañantes a quienes admirar a Heráclito, a los ilustrados franceses (especialmente a Voltaire), y de sus contemporáneos, seguirá el individualismo de Max Stirner, y el influjo poderoso ( durante un tiempo) de Schopenhauer.
El Positivismo, el Socialismo utópico y el Materialismo histórico comparten la fe en el progreso de la humanidad y la consecución de la felicidad terrenal gracias a la conquista de la visión ajustada de la realidad, fuera de la metafísica idealista hegeliana A los tres se opondrá Nietzsche como pensamientos dogmáticos, herederos seculares del platonismo y del cristianismo, el gran pervertidor de Occidente. A pesar de que Nietzsche comparte con el Positivismo y el Materialismo la consideración material de la realidad y el rechazo de la Metafísica, critica la fe en la razón del Positivismo y el mesianismo del Materialismo histórico.
El Socialismo utópico ( Saint-Simón, Fourier, Proudhon) como filosofía social y política, busca una ordenación más justa de la sociedad capitalista del momento, para lo cual consideran básica una repartición más igualitaria de las riquezas y la reforma de la educación.
El Positivismo y el Materialismo histórico comparten el espíritu positivo de la época que reacciona frente al idealismo hegeliano.

- El Positivismo (Augusto Comte) como teoría sociológica establece la necesidad de llegar al estado positivo, en el que la ciencia de lo observable, cuantificable y verificable ordene el mundo, tras haber superado los estados anteriores (el teológico, en el que el mundo es interpretado como producto de fuerzas sobrenaturales, y el filosófico, en el que el mundo es interpretado por fuerzas abstractas).

-El Materialismo histórico expone que el curso de la historia se desarrolla siguiendo leyes concretas: de la infraestructura económica a la superestructura, por la relación dialéctica entre fuerzas productivas y relaciones de producción, siendo el motor de avance la lucha de clases. Con el comunismo se acabará la prehistoria como historia de la explotación humana.
Las filosofías de Kierkegaard y Schopenhauer no son homogéneas, pero las dos son figuras solitarias en el panorama del poshegelianismo, anteponiendo a la razón elementos ateoréticos o prerracionales. De los dos es Schopenhauer quien influye en Nietzsche de forma poderosa. Igual que no se puede entender la vida y filosofía de Nietzsche sin Richard Wagner, lo mismo sucede con respecto a Schopenhauer.
En Schopenhauer el hombre es el que da sentido al mundo como totalidad, ya que éste pasa a ser por entero representación suya. La razón no es el fundamento del mundo, puesto que ella es un elemento derivado del fundamento último de lo real: la voluntad. Ésta es la cosa en sí. En su concepción de la voluntad como realidad última presenta una clara influencia de la sabiduría hindú. Los Vedas y los Puranas enseñan que la realidad interna es un fluir continuo, del cual las cosas concretas son maya, ensueño. Los seres reales son de hecho un mundo ilusorio. La vida humana es dolor por el deseo de infinitud. Cada uno quisiera atraer en sí la voluntad participada en todos los demás seres. Quisiera ser todo. Schopenhauer convertirá el arte en el conocimiento esencial del mundo, capaz de liberar al entendimiento del vasallaje al que le somete la voluntad prerracional. Nietzsche convertirá la voluntad de Schopenhauer en la voluntad de poder, asumirá el fluir continuo como rasgo fundamental de la realidad, el arte como el mejor modo de interpretar el mundo, pero criticará el pesimismo de Schopenhauer, su nihilismo pasivo, que busca la evasión.

El vitalismo o Filosofías de la vida engloba a diferentes autores que afirman la vida como realidad radical irreductible a cualquier conceptuación o demostración. Se trata de una reacción al racionalismo y dogmatismo como negación de la vida, y al espíritu positivo que reduce la vida a procesos físico-químicos mecanicistas, que hacen de la realidad algo estático.
Es habitual señalar dos formas de entender la vida:

- en el sentido biológico, subraya el papel del cuerpo, de los instintos, de lo irracional, la fuerza y la lucha por la subsistencia.



- en sentido biográfico-histórico, como conjunto de experiencias humanas en su dimensión personal o social-histórica.


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