Tema 68 Educación y Seguridad Vial



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ESTT - OEP 2014

Parte 1: Movilidad Segura

Elaborado en 2014

TEMA 21

PRINCIPALES FACTORES DE RIESGO I: LAS CONDICIONES PSÍQUICAS Y FÍSICAS PARA LA CONDUCCIÓN. LAS ENFERMEDADES SOBREVENIDAS Y LA PÉRDIDA DE CAPACIDADES. CONCEPTOS. LA EXPLORACIÓN MÉDICO-PSICOLÓGICA Y EL PROCEDIMIENTO EVALUADOR.

1.1.COMPORTAMIENTO DEL CONDUCTOR Y CONDICIONES PSICOFÍSICAS 2

1.2. LA MORBILIDAD COMO FACTOR DE RIESGO 2

2.LAS ENFERMEDADES SOBREVENIDAS Y LA PÉRDIDA DE CAPACIDADES. CONCEPTOS. 6

2.1.CONCEPTOS. 6

2.2.ESTADOS PSICOFÍSICOS TRANSITORIOS: LA FATIGA, EL SUEÑO Y LA SOMNOLENCIA. 7

2.2.1.LA FATIGA. 7

2.2.1.1.Concepto : 7

2.2.1.2.Síntomas : 7

2.2.1.3.Causa : 7

2.2.2.SUEÑO Y SOMNOLENCIA 8

2.2.3.MODIFICACIONES CÍCLICAS DE LAS FUNCIONES PSICOFISIOLÓGICAS 11

3.LA EXPLORACIÓN MÉDICO-PSICOLÓGICA Y EL PROCEDIMIENTO EVALUADOR 12

3.1.MODELOS DE EVALUACIÓN DE LA APTITUD MÉDICO-PSICOLÓGICA DEL CONDUCTOR 12

3.2.LA EVALUACIÓN DE LA APTITUD PARA LA CONDUCCIÓN EN EL MODELO ESPAÑOL 13

3.2.1.ANTECEDENTES 13

3.2.2.EL PROCESO EVALUADOR 14

3.3.CODIFICACIÓN DE ENFERMEDADES Y DEFICIENCIAS 17

3.4.LA EVALUACIÓN DE APTITUDES EN SITUACIONES ESPECÍFICAS 17

3.4.1.APTITUD Y CONSUMO DE ALCOHOL, OTRAS DROGAS Y MEDICAMENTOS 17

3.4.2.EL PROCESO DE ENVEJECIMIENTO 20

3.4.3.LAS PERSONAS CON REDUCCIÓN DE LA MOVILIDAD 22

ANEXO 1. TABLAS Y FIGURAS 25

ANEXO 2. BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA 27




    1. COMPORTAMIENTO DEL CONDUCTOR Y CONDICIONES PSICOFÍSICAS

El comportamiento del conductor es la respuesta individual de éste con la interacción del complejo del sistema vial. El complejo del sistema vial estará formado tanto como por componentes externos, como por componentes internos.

El componente interno o individual hace referencia a aquellos aspectos del propio conductor que condicionan la respuesta del conductor: percepción, atención, emoción, experiencia, sentimientos, motivaciones, actitudes, etc.

Dentro de los componentes internos del comportamiento se encuentran las condiciones psicofísicas, que son aquellas aptitudes psicofísicas del conductor permiten conocer e interpretar las necesidades viales y programar y ejecutar una respuesta adecuada.

Estas condiciones psicofísicas intervienen en los procesos de percepción, atención, coordinación y ejecución de la acción o acciones, y son condiciones necesarias, pero no suficientes, para una conducción segura. Además de las mismas, es preciso “algo más”, porque el comportamiento también vendrá definido por otras variables del componente interno, como por ejemplo los motivos, los sentimientos, las actitudes, las habilidades sensorio-motrices y las capacidades cognitivas del individuo, además de la capacidad de aprendizaje del sujeto.

Hay que tener en cuenta que las condiciones psicofísicas juegan un papel sólo relativo, mediado por muchos otros factores, en el comportamiento final del conductor. Además, los componentes internos del comportamiento tienen la capacidad de poderse modificar a lo largo del tiempo, de manera que el resultado final del comportamiento vial puede variar en el tiempo.

El componente externo se relaciona con condiciones del entorno:



  • físico : el medio que rodea al conductor : vehículo, infraestructuras, y el entorno físico en general.

  • sociocultural : determinados entornos son más proclives estadísticamente a comportamientos más o menos seguros.

La interrelación entre los componentes internos y los externos puede explicarse por multitud de sistemas o teorías del comportamiento, que el lector interesado podrá encontrar en detalle en textos referenciados en la bibliografía de este tema.

    1. LA MORBILIDAD COMO FACTOR DE RIESGO

Como se ha dicho, tanto los estados de deterioro psicofísico temporales como los crónicos pueden poner en riesgo la conducción. Sin embargo, la relación entre el padecimiento de trastornos crónicos y riesgo de accidente de tráfico es compleja y no siempre conocida. Los estudios existentes muestran la dificultad que hay en el diseño e interpretación de los datos, debido sobre todo a las múltiples circunstancias que intervienen en cada enfermedad o trastorno:

Obtener información relevante y válida respecto al riesgo de accidente derivado del padecimiento de enfermedades presenta una serie de dificultades que podríamos resumir en:

1. Limitaciones derivadas de las fuentes de datos existentes. No existen fuentes primarias respecto a antecedentes médicos y trastornos incapacitantes en los conductores españoles, aunque se trate de conductores accidentados o infractores. Tampoco es posible extraer esta información de datos preexistentes ni incorporarla de fuentes de datos sanitarias. A pesar de ello en la actualidad se están comenzando algunos proyectos al respecto, hasta la fecha no existe un sistema de información con los datos recabados en los centros de reconocimiento de conductores (donde preceptivamente se evalúan los aspirantes a la obtención o prórroga del permiso o licencia de conducción), por lo que no es posible poner en marcha sistemas de vigilancia epidemiológica respecto a circunstancias de salud presentes en los conductores. En los países del entorno europeo las fuentes de datos tampoco permiten a menudo extraer conclusiones respecto a la prevalencia de trastornos médicos en los conductores. En los EEUU la información respecto a accidentes mortales (FARS) permite, por ejemplo, estimar que el 50% de los accidentes de tráfico con implicación de conductores mayores se relacionan con defectos de visión.

2. Tratarse de eventos que no son muy frecuentes. La presencia de accidentes entre conductores con enfermedades no es un evento frecuente. Aun teniendo en cuenta todas las situaciones médicas que originen trastornos súbitos que provoquen accidentes, muchos grupos de población sanos presentan riesgos notablemente superiores. Ya en 1966 la Organización Mundial de la Salud publicó un informe en el que estimaba que 1 de cada 1.000 accidentes de tráfico registrados se debían a enfermedad súbita.

3. Dificultades metodológicas intrínsecas. Cualquier investigación que pretenda hacer luz sobre la magnitud real del problema del estado de salud del conductor en las lesiones por accidente de tráfico encontrará no pocas dificultades para obtener resultados concluyentes. En primer lugar, muchos de los estudios publicados basados en el registro de conductores fallecidos o heridos en accidente carecen de poblaciones de referencia, por lo que no es adecuado cuantificar el riesgo desde un punto de vista epidemiológico. En segundo lugar, a menudo no se incluyen aquellas situaciones en las que la patología ha provocado un accidente en el que los heridos o fallecidos son los demás, no el enfermo. Asimismo, no se suele tener en cuenta las situaciones en que el trastorno médico es un factor concurrente del accidente, aunque no haya sido directamente el factor determinante. Los estudios basados en el seguimiento de una población de conductores (cohorte) presentan con frecuencia distintos sesgos de selección. Uno de ellos, el denominado sesgo del trabajador sano, consiste en la utilización de una población previamente seleccionada en virtud de su estado de salud. Por ejemplo, grupos de conductores profesionales que, por su propia condición, han sido sometidos a controles y seleccionados por razón de su trabajo, o utilización de controles procedentes del ámbito sanitario. Finalmente, por añadir alguna limitación más, muchos trabajos no consideran los aspectos de exposición en su metodología, tanto en lo referente a la importancia de otros factores accidentogénicos, como en tener en cuenta intensidad de conducción (por ejemplo mediante los kilómetros recorridos o el tiempo de conducción).

4. Dificultades en la generalización de los resultados obtenidos. Distintos factores modifican el riesgo de accidente, por lo que deben ser incluidos en los estudios epidemiológicos. Los distintos grados de evolución y control de la enfermedad, la toma de medicamentos, la influencia de la edad o del género son, entre otras, circunstancias que modifican el riesgo de accidente dentro de un mismo tipo o diagnóstico de enfermedad. Para poder contemplar todos estos factores en un estudio, precisaríamos de tamaños de muestra tan grandes que dificultarían la viabilidad del estudio.

Por tanto, no deberíamos utilizar criterios universales cuando hablamos de enfermedades y deficiencias que interfieren la conducción, sino procurar individualizar la situación en la medida de lo posible. Aplicando un conocido principio médico señalado por nuestro ilustre Gregorio Marañón, se trata, también en seguridad vial, de que “no hay enfermedades, sino enfermos”.

Teniendo siempre en cuenta esta necesidad de individualizar la evaluación de los riesgos, a continuación señalamos algunas de las enfermedades frecuentes con mayor evidencia de deterioro de las capacidades para la conducción, y en qué circunstancias este deterioro es más patente:

1.Diabetes mellitus.

¿ Qué es ? : La diabetes es una enfermedad crónica que aparece cuando el páncreas no produce insulina suficiente o cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce. La insulina es una hormona que regula el azúcar en la sangre.

Efectos : El efecto de la diabetes no controlada es la hiperglucemia (aumento del azúcar en la sangre), que con el tiempo daña gravemente muchos órganos y sistemas, especialmente los nervios y los vasos sanguíneos. Como el corazón, los vasos sanguíneos, ojos, riñones y nervios. Con el consiguiente riesgo que puede tener el deterioro de éstos sobre la conducción.

Cuando el paciente diabético tratado con insulina es conocedor de los problemas que puede padecer al conducir, se encuentra controlado clínicamente y no presenta trastornos funcionales visuales que le dificulten la conducción, tiene igual o menor riesgo de accidentalidad que la población general.

2.Epilepsias y trastornos convulsivos.

¿ Qué es ? : La epilepsia es una enfermedad cerebral crónica que afecta a personas de todos los países y se caracteriza por convulsiones recurrentes. Las convulsiones son episodios breves de contracciones musculares que pueden afectar a una parte del cuerpo (convulsiones parciales) o a su totalidad (convulsiones generalizadas) y a veces se acompañan de pérdida de la consciencia y del control de los esfínteres.

Esos episodios se deben a descargas eléctricas excesivas de grupos de células cerebrales. Las descargas pueden producirse en diferentes partes del cerebro. Las convulsiones pueden ir desde episodios muy breves de ausencia o de contracciones musculares hasta convulsiones prolongadas y graves. Su frecuencia también puede variar desde menos de una al año hasta varias al día.



Efectos : Las características de los ataques son variables y dependen de la zona del cerebro en la que empieza el trastorno, así como de su propagación. Pueden producirse síntomas transitorios, como ausencias o pérdidas de conocimiento, y trastornos del movimiento, de los sentidos (en particular la visión, la audición y el gusto), del humor o de la función mental.

De ahí que el uede tener el deterioro de estos conductor epiléptico tiene un riesgo potencial de accidente tanto en función de la posibilidad de una pérdida de conciencia como por efecto de la medicación consumida. De hecho, se ha observado una mayor incidencia de accidentes de tráfico y de infracciones entre los conductores epilépticos que entre los controles. Parece razonable que el conductor con antecedentes de crisis convulsivas sea alertado de algunas precauciones a tener presentes en la conducción de vehículos: evitar la conducción nocturna, descansar suficientemente antes de realizar un viaje, evitar conducir durante períodos de tiempo prolongados sin interrupción, mantener un ritmo de sueño constante, conocer el deterioro que el tratamiento farmacológico puede ejercer sobre la capacidad de conducción, evitando conducir en la primera semana de un nuevo tratamiento o tras un incremento de la dosis y no suspender nunca bruscamente el tratamiento médico.

3.Enfermedades cardiovasculares.

¿ Qué son?: Las enfermedades cardiovasculares se deben a trastornos del corazón y los vasos sanguíneos, entre ellos las cardiopatías coronarias (ataques cardiacos), las enfermedades cerebrovasculares (apoplejía), el aumento de la tensión arterial (hipertensión), las vasculopatías periféricas, las cardiopatías reumáticas, las cardiopatías congénitas y la insuficiencia cardiaca.

Efectos : El riesgo se desarrolla fundamentalmente con la posibilidad de pérdidas de conciencia y de trastornos cognitivos asociados a determinadas circunstancias. Aunque se ha encontrado mayor índice de siniestralidad en conductores con determinados trastornos cardiovasculares, en muchos otros no hay datos concluyentes.

4.Somnolencia y trastornos del sueño.



¿Qué es ? Se refiere a sentirse anormalmente soñoliento durante el día.

Efectos : Las personas que son soñolientas pueden quedarse dormidas en situaciones o momentos inapropiados.

La somnolencia excesiva diurna supone un factor de riesgo de accidente de circulación de primera magnitud. Se estima que la somnolencia y los trastornos del sueño pueden suponer el factor accidentogénico independiente más importante hasta en el 20% de accidentes, aunque es posible que sea un porcentaje aun mayor en accidentes de alta lesividad. El riesgo no sólo radica en la somnolencia al volante, sino también en las alteraciones de raciocinio y de atención que acompañan a estos trastornos.

5.Capacidad visual.

¿Qué es? es la capacidad del sistema de visión para percibir, detectar o identificar objetos especiales con unas condiciones de iluminación buenas.

El conductor recibe más del 80% de la información que necesita para la conducción a través de la vista. Pero el mayor problema surge cuando hay alteraciones de la capacidad de percepción, es decir la adecuada identificación de los objetos en el campo de visión.

El mayor riesgo surge cuando se originan errores en el reconocimiento de distancias y velocidades, cuando afectan al campo visual periférico o cuando hay condiciones adversas, tales como tráfico intenso, escasa luminosidad o fatiga.

Efectos : Los deterioros visuales asociados a la edad pueden tener importancia en el riesgo de accidentes, especialmente si el conductor no pone en marcha cambios adaptativos en sus hábitos de conducción.

6.Consumo de alcohol, drogas y medicamentos.

Se trata de situaciones que afectan tanto a las capacidades como a las actitudes en la conducción. El consumo crónico, el abuso y la dependencia pueden, de manera independiente, ser importantes factores accidentogénicos. Al final de este tema, en y otros temas. Se aborda en profundidad el problema del consumo de sustancias psicoactivas.


  1. LAS ENFERMEDADES SOBREVENIDAS Y LA PÉRDIDA DE CAPACIDADES. CONCEPTOS.



    1. CONCEPTOS.

Como se ha dicho anteriormente, las capacidades psicofísicas no son circunstancias estables a lo largo del tiempo. La certificación de la aptitud de un conductor siempre tiene carácter temporal, y su revisión, periódico. Es posible distinguir dos situaciones:

Enfermedad o trastorno sobrevenido: es toda enfermedad o trastorno incluido entre los considerados incapacitantes o limitantes para la conducción, que aparece en el tiempo que trascurre entre las revisiones de aptitud psicofísica de un aspirante a prorrogar el permiso o licencia de conducción. Pueden tener un carácter temporal o permanente, así como pueden ser evolutivos o no, dependiendo del diagnóstico y del tratamiento.

Trastornos psicofísicos transitorios: aquéllos que surgen con carácter temporal, es decir, sujetos a un corto o moderado periodo de tiempo y que, como tales, no se contemplan como causa de pérdida de las aptitudes reglamentariamente establecidas para la conducción. Sin embargo, sí pueden afectar las aptitudes psicofísicas en tanto se mantienen.

Los estados psicofísicos transitorios a menudo son manifestaciones de enfermedades o deficiencias crónicas e incapacitantes. Por ejemplo, un conductor con somnolencia habitual puede padecer un trastorno del sueño. En este caso, nos encontramos ante una causa de inaptitud o de limitación para la conducción.

La intervención sobre enfermedades sobrevenidas o sobre trastornos psicofísicos transitorios es diferente. En el marco normativo español es difícil la intervención preventiva en caso de enfermedad sobrevenida, debido a que el modelo de evaluación de aptitudes que existe en España es eminentemente de tipo primario, es decir, basado en la detección de enfermedades o deficiencias a partir de la exploración en centros de reconocimiento de conductores, y escasamente de tipo secundario, es decir, basado en la detección de conductores de riesgo desde el ámbito médico asistencial (véase apartado 3.1 para más explicaciones).


    1. ESTADOS PSICOFÍSICOS TRANSITORIOS: LA FATIGA, EL SUEÑO Y LA SOMNOLENCIA.



      1. LA FATIGA.

        1. Concepto :

Cuando el organismo se encuentra en un estado de reducción en su capacidad energética, decimos que se encuentra en un estado de fatiga.

La fatiga puede definirse como un estado psicofísico en el que predominan una serie de manifestaciones y signos de deficiencia en la función muscular e intelectual con disminución o pérdida de la actividad normal o habitual del individuo, asociados a un exceso de excitaciones y de trabajo. Así pues, el componente fisiológico y el componente psicológico están presentes (aunque no siempre de manera manifiesta) cuando surge la fatiga.

La fatiga no siempre presenta síntomas y signos de modo paralelo; es decir, las sensaciones (síntomas) del sujeto fatigado habitualmente aparecen más tarde que los signos objetivos de la fatiga, signos que pueden manifestarse por ejemplo en la conducción de vehículos. La fatiga crónica, por ejemplo, es a menudo compensada por el sujeto hasta poder controlar sus manifestaciones más evidentes, pero supone un deterioro en diversas capacidades que puede haberse prolongado durante años.


        1. Síntomas :

La sensación de fatiga está constituida por:

  • Cansancio y somnolencia.

  • Disminución de la motivación y de la concentración ante los estímulos.

  • Un conjunto de "desórdenes" somáticos: dolor de cabeza, malestar digestivo, dolorimiento muscular, mareos, etc.



        1. Causa :

La causa última de la fatiga es siempre un trabajo excesivo o insuficientemente acompañado de descanso. Trabajo inadecuado no sólo es el excesivo, sino también aquel que se repite durante un largo período de tiempo, aquel que no se recompensa adecuadamente o, sobre todo, el que no se acompaña de un período suficiente de descanso.

Durante la conducción suceden muchos de estos factores: repetición de estímulos durante un tiempo prolongado, estimulación simultánea del sujeto desde diferentes "fuentes" (auditiva, visual, sensitiva, etc), contracción de determinados grupos musculares de modo continuado para mantener la posición del conductor y del volante, necesidad de mantener constante la atención y, finalmente, con frecuencia un inadecuado tiempo de descanso tanto antes de conducir como durante la conducción. Otros factores influyen en los anteriores, tales como la experiencia de conducir, las condiciones atmosféricas existentes, la conducción nocturna, el tipo de vehículo, las características de la vía, las motivaciones del viaje, etc. Por todo ello, la actividad de la conducción es un excelente ejemplo de causa de fatiga, a menudo, severa.

Los síntomas que aparecen con la fatiga son diversos; en lo referente a la conducción de vehículos ocasionan:


  • disminución de la atención/concentración: ésta se hace menos intensa y se dificulta mucho mantenerla durante un tiempo prolongado. Cuando la fatiga es intensa aparecen síntomas de sueño, con lo que, además, se resiente la actitud de vigilia imprescindible para manejar un vehículo;

  • disminución de los reflejos: ante una situación inesperada, que necesite del conductor una respuesta inmediata, ésta va a ser probablemente incompleta y tardía; se deteriora la exactitud de las respuestas y aumentan los errores de éstas;

  • modificaciones en la percepción: la "información" que llega a través de los sistemas sensoriales (vista, oído, sensaciones de movimiento), se resiente, de manera que se pierde la "objetividad" de lo que nos rodea. Es característico que las primeras manifestaciones sean visuales: por un lado, resulta difícil mantener la vista en un punto fijo y, por otro, se reducen los movimientos de los ojos que permiten mirar a diferentes sitios de modo rápido durante la conducción;

  • cambios en los movimientos del cuerpo: se modifica la coordinación y la ejecución de los movimientos que voluntaria e involuntariamente se realizan en la conducción;

  • aparición de sensación de malestar físico, con dolor de cabeza, sensación de mareos, dolor de músculos (en cuello, espalda y brazos sobre todo), etc.

La diversidad de los síntomas de la fatiga hace difícil su estudio como factor de riesgo en accidentes de tráfico. Ello se traduce en cierta carencia de información epidemiológica respecto al peso real (objetivo) de la fatiga en la génesis de accidentes. No obstante, todos los autores señalan que los estados de fatiga constituyen un relevante factor de riesgo de accidente, debido al deterioro psicofísico con que cursa y a la frecuente asociación a otros factores de riesgo, como consumo de sustancias, distracción, etc.

      1. SUEÑO Y SOMNOLENCIA



        1. Definiciones. Factores influyentes.

El sueño es un estado biológico cíclico en el que la actividad del individuo presenta unas manifestaciones características, con reducción del nivel de consciencia y gran desconexión del ambiente, incremento del umbral de sensibilidad, reducción del tono muscular consciente, cambios en los reflejos y disminución de la mayor parte de las funciones fisiológicas básicas (frecuencia cardíaca, presión arterial, temperatura corporal, actividad digestiva, función respiratoria, etc). No es en absoluto un estado pasivo, sino que existe una importante actividad cerebral y un estricto control en el que intervienen diferentes estructuras del organismo.

En el sueño se distinguen distintos niveles o estadíos. Desde el nivel más “superficial” o de vigilia hasta niveles más “profundos”; cada estadío comprende, a su vez, distintas proporciones de dos períodos de sueño distintos, uno con mayor componente de actividad onírica y menor tono muscular -exceptuando los músculos de los ojos-. A lo largo de la noche se alternan los estadíos y sus periodos formando ciclos de sueño, cuya composición y frecuencia se modifican con la edad.

Los estados más superficiales, próximos al nivel de vigilia, pueden considerarse como estados de “adormecimiento” o “somnolencia”. Tanto estos estadíos como los demás no son exclusivos de la noche, sino que suceden en distintos momentos del día y dependen de circunstancias individuales.

El nivel de alerta está sometido a variaciones fisiológicas, tales como cambios cíclicos durante el día (entre las 2 y las 7 horas y, con menor intensidad, entre las 14 y las 19 horas se observa una reducción del nivel de alerta y de la capacidad de respuesta), modificaciones asociadas a la edad y variaciones hormonales. La reducción del nivel de alerta del conductor puede, asimismo, observarse en distintas condiciones, muchas de ellas relacionadas con circunstancias del propio entorno de la conducción.

Diversos factores incrementan la incidencia y la intensidad de la somnolencia al conducir. Cabe distinguir dos situaciones: la somnolencia esporádica y la somnolencia habitual o crónica al conducir.


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