Tema 12: psicología y espiritualidad



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TEMA 12: PSICOLOGÍA Y ESPIRITUALIDAD


  1. Psicología de la religión.

La psicología de la religión es el estudio de la vivencia de la religión (religiosidad-conducta religiosa-experiencia religiosa-la respuesta conductual del creyente a Dios. Para eso es necesario aportar las conclusiones de la psicología y el estudio de la religiosidad.

Recuperar lenguajes que ha utilizado la Teología Espiritual con las ciencias (la humildad): tendría que haber sido la filosofía y no ha sido.

Modelos de relación entre la psicología y la teología:



  1. Jerárquico: lo primero es la teología y luego la psicología o al revés, lo primero es la psicología y después la teología (uno manda –es verdad- y el otro obedeces -se somete-).

  2. Funcional: coger las conclusiones de una ciencia y aplicarlas a la otra, ser prudente y ver que argumentos tiene.

  3. Interdisciplinar: discusión de los temas desde las diferentes disciplinas para encontrar un punto en común.

No pasar de la experiencia-“realidad como sea” a la fe: si en “espíritu y en verdad”, en visión de fe: cuidado con los reduccionismos “mi experiencia”, “mi sentimiento”: < Deus semper maior>. Hoy hay una experiencia sensorial, emotiva, sensorial: no reducir la experiencia de Dios (“[…] dichosos los que creen sin haber visto”).


  1. El proceso del hombre.

El hombre es (W. Stern): ideas, afectos, decisiones,…; (Santa Teresa de Jesús):


“El hombre […] debe […] acercarse a Cristo […] apropiarse y asimilar toda la realidad de la Encarnación y de la Redención para encontrarse a sí mismo. Si se realiza en él este hondo proceso, entonces él da frutos no sólo de adoración, sino de profunda maravilla de sí mismo”1.

La vida es un proceso, un camino mío interior (¿cómo esto lo integro en mí? – tensión – llegar a ser): existen diferentes ritmos, en unos campos maduran y otros no, pero en el núcleo fundamental si que va madurando; el quehacer “ser persona” es para toda la vida. En el proceso se debe entrar con todo el ser, con los límites, debilidades, aspiraciones, quiebros,…La vida moral es un de del misterio de Cristo por mediación del Espíritu Santo.

El encuentro con Cristo desencadena un proceso por el que la verdad sobre el amor germina en la personalidad, se da un proceso de crecimiento en el amor; es un proceso insistematizable como la existencia humana: hay aceleración, concentración o saltos,…

Este proceso da frutos en la maravilla de si mismo, en las maduraciones del mismo hombre y en la adoración creyente.

Dios llama al hombre al crecimiento, la persona acoge esta llamada y colabora con ella y la energía o la fuerza la da Dios. El crecimiento es fe, esperanza y amor teologal vivido; si se da su realización es comunitaria, el crecimiento individual es correlativo a la edificación de toda la Iglesia.

¿El crecimiento humano y el crecimiento espiritual son conciliables o contradictorios? Tres tipos de modelos:



  1. Modelo de paralelismo. Ambos crecen paralelamente, son dos aspectos de la misma realidad, se desarrollan integrados; es el más difundido. No existe madurez psicológica si no se integra lo espiritual en lo humano, a eso tiende el crecimiento espiritual; la madurez psicológica es una disposición para la santidad.

  2. Modelo de contraste. La inmadurez lleva vida teologal y la madurez psicológica bloquea el proceso espiritual: , . Se opone a la absolutización del principio .

  3. Modelo dinámico. La relación de ambos de modo dinámico y diferencial en las afirmaciones, discernir.

El M. de paralelismo y el M. de contraste no son excluyentes, se superponen y se complementan; con prioridad unas veces de uno y otras del otro. Se crece cuando hay tensión: falta de integración estimulará a abrirse al Espíritu y la excesiva integración impide el crecimiento espiritual (Sta. Teresita del Niño Jesús tenía grandes deficiencias psicológicas - Saúl da su armadura a David, no le vale lo del otro).

Unificación progresiva de toda la existencia: ¿cómo integrar el defecto en la maduración humana?:


al buen Cordero nos muestras,

precursor que, sin ser luz,

nos dices por dónde llega,

enséñanos a enseñar

la fe desde la pobreza.


Tu que traes un bautismo

que es poco más que apariencia

y al que el Cordero más puro

baja buscando pureza,

enséñame a difundir

amor desde mi tibieza.


Tú que sientes como yo

que la ignorancia no llega

ni a conocer al Señor

ni a desatar sus correas,

enséñame a propagar

la fe desde mi torpeza.


que sabes que no fuiste

la Palabra verdadera

y que sólo eras la voz

que en el desierto vocea,

enséñame, Juan, a ser

profeta sin ser profeta. Amén. (Himno S. Jn. Bautista. 29-8)


Tres cosas son necesarias para que se dé una integración madurativa (mirando a Cristo se da una unificación progresiva en la personalidad del creyente): ser consciente de su problemática y de su raíz, sentir la inmaduración como un cuerpo extraño a su propio ideal contra el que lucha con todas sus fuerzas y lograr dominar la inmaduración como voluntad y como libertad progresiva en sus confrontaciones (turbe cada vez menos en su mente, en su corazón y en su vida).

El crecimiento espiritual es perfeccionamiento ontológico, comportamiento virtuoso y orientación existencial a imagen de Cristo.

Conclusión al crecimiento psicológico y al crecimiento espiritual:


  1. Se da una implicación mutua. Están profundamente implicados, la fe lleva a la maduración en todos los campos.

  2. El crecimiento espiritual no es identificable con el crecimiento psicológico (casos de personas santas con deficiencias psicológicas), son dimensiones distintas. La crisis psicológica no supone necesariamente una crisis espiritual: tratamientos diversos pero complementarios.

  3. En el proyecto de vida se realiza la integración personal; en la vida psíquica se tiende a formar la unidad esencial y funcional: influye en todo en las decisiones importantes y particulares.

  4. Tener una concepción dinámica del crecimiento humano; la integración siempre es una tarea abierta, nunca un dato conseguido; sin el Espíritu de Jesús no es el centro de tu afectividad.

3. Valoraciones últimas.




    • .

    • .

    • .

    • .

    • .

    • .

    • Cuidado con el .

    • Conocer como Dios me conoce:
      .

    • (San Agustín).

    • .

    • .

    • .

    • .

    • La conciencia es .

1 JUAN PABLO II, Redemptor Hominis n. 10.





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