Tecnología e Innovación con perspectiva de género. Estereotipos y baja presencia femenina en el campo del desarrollo de la innovación y la tecnología



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Tecnología e Innovación con perspectiva de género. Estereotipos y baja presencia femenina en el campo del desarrollo de la innovación y la tecnología

Alejandra A. Pérez Bonilla (1), Luis Trejo Fuentes (2), María Teresa Santander Gana (3)


(1) Departamento de Tecnologías Generales, Facultad Tecnológica, Universidad de Santiago de Chile

(2) Centro para la Integración Ingeniería y Sociedad (CIIS-USACH)

(3) Departamento de Ingeniería Industrial, Facultad de Ingeniería, Universidad de Santiago de Chile

alejandra.perez.b@usach.cl; luis.trejo@sii.cl; mariateresasantander@usach.cl


Resumen:

La ponencia expone los primeros resultados de un estudio que considera que en la educación en ciencia y tecnología existe aún una visión masculina hegemónica, que trasciende las etapas tempranas de formación y que se profundiza en la educación superior. Esto debido a los estereotipos de género existentes en las carreras de corte científico tecnológico, que afectan el cómo mujeres y hombres abordan el estudio de estas carreras, y determina en el cómo éstas(os) llegarán a ser “científicos”, “científicas”, “tecnólogos” o “tecnólogas”. El estudio fue realizado en dos fases: la primera, consistió en la documentación en el ámbito del objeto de estudio, y la segunda, se seleccionó la población objetivo, que corresponde a los y las estudiantes de la Facultad Tecnológica de la Universidad de Santiago de Chile que son actualmente parte, o hayan estudiado alguna carrera de corte tecnológico según la clasificación del Consejo Nacional de Educación de Chile.


Palabras claves: Estereotipos, tecnología, perspectiva de género, características femeninas y masculinas.
Resumen

La socialización es el proceso mediante el cual el individuo aprende adaptarse a un grupo, al adquirir los valores, las normas, las conductas, las creencias e ideas respecto del ser en comunidad. Dicha socialización, en particular la de género, que guarda relación con los roles, los valores, las expectativas, las formas de relacionarse y las funciones que se le asignan a los “sexos”, comienzan al nacer, dentro de la institución familiar, y continúan durante toda la vida del individuo, en la escuela o instituto, en la universidad e incluso en el trabajo. En este sentido, los estereotipos de género se constituyen sobre la base de estas generalizaciones de roles y son base fundamental para la interrelación con otros(as) pero, además, conforman una limitante o barrera para que los individuos accedan a ciertos ámbitos, que culturalmente son asignados a roles masculinos o femeninos.

Hoy no existen estadísticas concretas del porcentaje de mujeres que se dedican a innovar y, las pocas disponibles, se vinculan a la tecnología, ciencia e ingeniería. En Chile, por ejemplo, según el Gesch (Gremio de Empresas de Software Chilenas), solo entre el 4% y 5% de las mujeres participa de la industria del software en Chile. En tanto, un estudio reciente del BID concluyó que solo un 36% de graduados en el área de STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, sigla en inglés), son mujeres, cifra que disminuye a un 11% en la obtención de grados superiores en Latinoamérica y el Caribe. Una disparidad educativa que tiene un impacto en la fuerza laboral, especialmente en el sector privado.

El presente estudio es parte de un proyecto de investigación mayor que aborda la enseñanza superior y el trabajo en ciencia y tecnología, desde una perspectiva de género, identificando los estereotipos existentes y la masculinidad hegemónica dominante en el ámbito tecnológico-científico. De modo de proponer estrategias, desde la universidad, para incrementar la participación de la mujer en ciencia y tecnología, no solo en el aula, sino también en el espacio laboral del tecnólogo o tecnóloga.

La hipótesis de este estudio, considera que en la educación en ciencia y tecnología existe aún una visión masculina hegemónica, que trasciende las etapas tempranas de formación y que se profundiza en la educación superior. Esto debido a los estereotipos de género existentes en las carreras de corte científico tecnológico, que afectan el cómo hombres y mujeres abordan el estudio de estas carreras, y determina en el cómo éstos(as) llegarán a ser “científicos”, “científicas”, “tecnólogos” o “tecnólogas”.

Este estudio, entonces, tiene por objetivos el dilucidar los estereotipos de género existentes en estudiantes de carreras de corte tecnológico de la Universidad de Santiago; identificando las desigualdades de género que se presentan, a través de análisis estadísticos respecto de la participación de las mujeres y hombres en dichas carreras. El análisis de los estereotipos de género presente en este estudio, vinculado a las carreras de corte tecnológico de la Universidad de Santiago de Chile, se enmarca en el grupo de: “Ciencia, Tecnología e Innovación: Recreación, Nuevos Saberes y Prácticas Científicas”, pues espera reconocer las desigualdades de género existentes en la formación de ciencia, tecnología e innovación a nivel universitario.


Antecedentes

“En las altamente industrializadas sociedades de Occidente la igualdad de derechos se ha convertido en un valor cardinal comúnmente reconocido en la relación entre los sexos. Pero, por lo general, lo que ocurre es que falta aún muchísimo para que esta valoración se traduzca en una realidad social” (Beck-Gernsheim, 2003, p. 125). Con esta frase Elizabeth Beck-Gernsheim, en su libro “La Reinvención de la Familia”, inicia la discusión en torno a las expectativas tradicionales respecto del rol de las mujeres en la sociedad y en la familia, en particular, en lo referido al cuidado de los niños(as), en donde el modelo tradicionalmente aceptado reconoce y acepta el papel principal de la mujer en su cuidado, como un hecho objetivamente dado.

Si bien la idea respecto del rol de la mujer en el cuidado de los niños(as), ha variado levemente en el tiempo, con la incorporación de legislaciones que facilitan una mayor participación del hombre en la crianza y una compatibilidad entre trabajo y cuidado por parte de la mujer, junto con la lucha continua de ésta por acceder a espacios que culturalmente les son vedados, sin perder el derecho o la oportunidad, además, de ser madres, es claro que esta visión del rol de la mujer en la sociedad sigue siendo predominante, no solo en el ámbito de la “familia”, sino que también en todos los ámbitos de la sociedad. De este modo, las mujeres siguen sin ser vistas como fines en sí mismas, capaces y con el derecho de alcanzar las metas autoimpuestas, sino que son vistas como meros instrumentos para el logro de ciertos objetivos (Nussbaum, 2012), por ejemplo: procrear; satisfacer sexualmente; criar; cuidar; acoger; unir; e incluso, lograr una cuota de participación impuesta por ley.

Respecto de lo anterior, en la sociedad Occidental, la visión que tienen mujeres y hombres sobre sus roles, se encuentra profundamente arraigada en su quehacer, en su comportamiento, e institucionalizado en nuestra cultura. En este sentido, si consideramos que “todo comportamiento institucionalizado involucra ‘roles’ y comparten así el carácter de controlador de la institucionalización” (Berger & Luckmann, 2006, pp. 96-97). Dichos roles, que forman parte del cúmulo de conocimientos objetivizado de nuestra sociedad, representan y son parte del orden institucional establecido, permitiendo al individuo participar del mundo social, no obstante, también lo limitan, lo constriñen o coartan. Por ejemplo, el ser “Jefe de Taller”, implica asumir el rol de Jefe de Taller, al igual que ser “Director de Empresa” implica asumir dicho rol, obligando al individuo a actuar en consecuencia con dicha labor y en su relación con otros.

Este proceso de adecuación, habituación e institucionalización de un rol conlleva la generación de estereotipos, los cuales pueden o no estar alejados de la realidad del rol, y su visión negativa está íntimamente ligada al prejuicio y a la discriminación. Más allá de la multiplicidad de acepciones sobre estereotipos, es claro que esta conceptualización, como herramienta, permite al individuo simplificar, clasificar y sistematizar el conocimiento y las experiencias de lo que le rodea, facilitando su confrontación con el diario vivir y con lo desconocido pero, además, rigidiza su accionar.

Por ejemplo, y respecto del ejemplo anterior, sobre el Jefe de Taller o el Director de Empresas, la imagen socialmente aceptada que se tiene de ambos, es la del hombre, con sólidos conocimientos y experiencias en el quehacer de la obra, pero fuerte e intransigente, y en ocasionas calculadores y vengativos, una visión totalmente alejada del estereotipo socialmente común que se espera de la mujer y de su rol en la sociedad. Éste y otros estereotipos cargados de modelos masculinos afectan la participación de la mujer en dichos ámbitos, expresándose en la cotidianeidad de la relación con frases como: “una mujer no puede ser jefe de taller”, “una mujer no puede estar en la mina”, “las máquinas y las mujeres no se llevan”. Y es aquí, en la comprensión, aceptación, modificación o eliminación de ciertos estereotipos, o la conformación de imágenes de roles inclusivos, donde la educación en ciencia y tecnología juega un papel relevante. En particular, cuando se trata de fomentar la participación de las mujeres en carreras de corte tecnológico.

La adecuación al rol o al papel sexual que juega un individuo en la sociedad comienza en sus etapas tempranas de socialización, en el núcleo familiar. Esto se ve reforzado, modificado o reajustado a medida que continúa la “formación” del niño o niña en la escuela, a través de su interacción con otros y con los mismos recursos educativos con los que dispone la escuela o el sistema escolar para formar a los futuros ciudadanos. Tal como menciona Flores “las investigaciones efectuadas hacen ver que, en la sala de clase, los docentes reproducen de modo activo el sistema jerárquico de divisiones y de clasificaciones de género, que no lo cuestionan sino que lo refuerzan, y ello ocurre a pesar de que en su discurso teórico propician la igualdad entre los sexos” (Flores, 2005, pp. 76-77).

De este modo, los estereotipos de género, que implícita o explícitamente comparten los educadores con sus estudiantes y que, además, se encuentran contenidos en juegos, material educativo y acciones de formación, reproducen la diferencia que socialmente se realiza entre hombres y mujeres; es por esto que, “aún en sociedades exitosamente industrializadas, que ya no requieren de una división sexual de papeles y características masculinas y femeninas, se ejercen presiones sobre los niños hacia el logro y a valerse a sí mismos, mientras que se presiona a las niñas para que sean obedientes y desarrollen los talentos necesarios para la crianza” (Díaz-Loving, Rivera, & Sánchez, 2001, p. 132). Lo cual, llegado el momento, afectará la decisión que tanto mujeres como hombres deben realizar, al momento de establecer de manera “libre” qué profesión seguir al terminar la escuela.



La elección profesional responde a los atributos de masculinidad y de feminidad construidos por la sociedad; por tanto, encontramos profesiones u ocupaciones para hombres y profesiones u ocupaciones para mujeres, sin que medie para ello una valoración real de capacidades, de habilidades y de desempeños. Tales valoraciones constituyen la razón que nos lleva a encontrar, de manera mayoritaria, a mujeres en actividades laborales de poca valoración social y económica, como la docencia, la enfermería, el trabajo social, y otras (Flores, 2005, p. 83).

Pero ¿qué ocurre en la universidad, en especial en carreras de corte tecnológico?, ¿juegan los estereotipos de género un rol primordial en cómo las y los estudiantes de carreras tecnológicas ven su profesión, y su proyección laboral futura?, y ¿cómo afectan los estereotipos de género a la participación de la mujer en innovación e investigación en Chile?



En relación a la elección profesional, en Chile, la matrícula de mujeres del año 2014 superó a la de los hombres, tanto en universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica (ver Tabla 1). De acuerdo al área de conocimiento en que se inserta la carrera elegida por los matriculados, la Tecnología tuvo la primera preferencia en el total general de matriculados del año 2014, con un 29%, siendo ésta la principal preferencia de los hombres con un 46%. Sin embargo, en el caso de las mujeres, ésta correspondió a la quinta opción, con un 13% (Ver Tabla 2). Es así como la presencia de mujeres dentro de las carreras tecnológicas en Chile presenta la mayor brecha respecto del total de matriculados en esas áreas de conocimiento, donde del total de matriculados en el área tecnológica solo un 23% fueron mujeres (ver Tabla 3.), frente a los otros ámbitos universitarios donde supera el 50% (52% en Derecho, 53% en Administración y Comercio, 60% en Humanidades, 70% y 69% en Educación y Ciencias Sociales; y 75% en Ciencias de la Salud).

Tipo de institución

Matrícula Femenina

Matrícula Masculina

Matrícula Total

Centros de Formación Técnica

52%

48%

100%

Institutos Profesionales

51%

49%

100%

Universidades Cruch

48%

52%

100%

Universidades Privadas

57%

43%

100%

Total general

52%

48%

100%

Tabla 1. Matrícula Educación Superior 2014. Fuente: Servicio de Información de Educación Superior (SIES), de Mineduc. Sobre un total de 1.215.413 estudiantes matriculados.

Área

Matrícula Femenina

Matrícula Masculina

Matrícula Total

Administración y Comercio

18%

17%

17%

Agropecuaria

2%

2%

2%

Arte y Arquitectura

4%

4%

4%

Ciencias Básicas

1%

2%

2%

Ciencias Sociales

13%

6%

10%

Derecho

4%

4%

4%

Educación

16%

8%

12%

Humanidades

1%

1%

1%

Salud

27%

10%

19%

Tecnología

13%

46%

29%

Sin área definida

0%

0%

0%

Total general

100%

100%

100%

Tabla 2. Matrícula Educación Superior 2014 por área de conocimiento. Fuente: Servicio de Información de Educación Superior (SIES), de Mineduc. Sobre un total de 1.215.413 estudiantes matriculados.

Uno de los motivos que explican la poca presencia de mujeres en las carreras profesionales tecnológicas se debe a que este tipo de carreras están pensadas en la hegemonía de los valores masculinos (Rosser, 1998). De este modo, la diferencia entre la matrícula en áreas tecnológicas y otras áreas, se atribuiría a las profesiones que se encuentran socialmente vinculadas a la racionalidad y objetividad, antepuestas por ende, a la intuición y subjetividad, atributos que tradicionalmente (estereotípicamente o institucionalmente) se asignan al ámbito femenino. Según esta visión, la feminización más reciente de algunos ámbitos del conocimiento, como la biología o la medicina, responde a que estas disciplinas encajan mejor con los valores y características tradicionalmente femeninos (Bain & Cummings, 2000).



Área

Matrícula Femenina

Matrícula Masculina

Matrícula Total

Administración y Comercio

53%

47%

100%

Agropecuaria

50%

50%

100%

Arte y Arquitectura

52%

48%

100%

Ciencias Básicas

45%

55%

100%

Ciencias Sociales

69%

31%

100%

Derecho

52%

48%

100%

Educación

70%

30%

100%

Humanidades

60%

40%

100%

Salud

75%

25%

100%

Tecnología

23%

77%

100%

Sin área definida

46%

54%

100%

Total general

52%

48%

100%

Tabla 3. Matrícula Educación Superior 2014 por área de conocimiento. Fuente: Servicio de Información de Educación Superior (SIES), de Mineduc. Sobre un total de 1.215.413 estudiantes matriculados.

Antes de continuar, es necesario aclarar que la elección profesional está condicionada por una multiplicidad de factores, sociales, de acceso (desigualdad material y cultural), de aptitudes, deseos, sueños, etc., donde la visión del rol de género es un factor más. No obstante, es evidente que para algunos casos la definición de lo que se espera de un “sexo” determinado pasa ser el factor predominante en la decisión final, pero considerando que ésta no es un proceso que se dé en un momento determinado del tiempo, sino que es parte de un proceso de socialización continuo y propio de nuestro modo de relacionarnos con otros.

“Todas las personas construimos y expresamos el género por medio de las interacciones sociales que tenemos con los otros: desde el tono de voz a los gestos, desde la postura a las normas de comportamiento. En cierto sentido, todos los aspectos de nuestra existencia están condicionados por el género” (Donà, Boarretto & Micheluzzi, 2010, p. 185); en particular los ámbitos de decisión y, sobre todo, la que es, quizás, la primera gran decisión de una persona: la elección de su futuro profesional.

La pregunta que surge inmediatamente es si los estudiantes que eligen los estudios tecnológicos son conscientes que sus elecciones están asociadas o, al menos, influenciadas por los estereotipos de género, o de su visión de los roles que como hombres o mujeres deben interpretar en la sociedad, que resultan invisibles al momento de la elección. Es ahí donde este estudio aparece como pertinente, para responder a esta pregunta. Uno de los beneficios de realizar estudios de este tipo es que permite derribar creencias que se han ido perpetuando en el tiempo y proponer estrategias para abordar las desigualdades que nacen, no de la correcta y hasta deseable diferencia entre las personas y sus aptitudes, sino de modelos o estructuras mentales que coartan el libre desarrollo de un individuo.


Diseño Metodológico

Este estudio comprende una primera aproximación a la problemática, donde se han utilizado técnicas de recogida de información, principalmente, cuantitativas. El estudio se ha realizado en dos fases metodológicas. La primera, ha consistido en la documentación en el ámbito del objeto de estudio (estudios tecnológicos y estereotipos de género) y, en la segunda fase, se ha seleccionado la población objetivo.

La población objetivo de esta investigación corresponde a los y las estudiantes de la Facultad Tecnológica de la Universidad de Santiago de Chile que son actualmente parte, o hayan estudiado alguna carrera de corte tecnológico según la clasificación del Consejo Nacional de Educación de Chile. En cuanto a la muestra, se ha utilizado el muestreo probabilístico en donde se presupone que todos los elementos de la población tienen una misma probabilidad de ser elegidos (Hernández, Fernández & Baptista, 2003). Se ha considerado como población objetivo el total de estudiantes matriculados el año 2013, que ascendió a 1.386 estudiantes, seleccionándose solo a aquéllos que tienen registrado su dirección de correo electrónico en el aula virtual de la facultad, dado que el cuestionario fue distribuido a través de e-mail.



Carrera

Mujeres

Hombres

Total

Población

Tecnólogo en Alimentos

172

18%

54

6%

226

24%

Tecnólogo en Automatización industrial

19

2%

153

16%

172

18%

Tecnólogo en Construcción

39

4%

152

16%

191

20%

Tecnólogo en Control Industrial

44

5%

81

8%

125

13%

Tecnólogo en Mantenimiento industrial

15

2%

114

12%

129

14%

Tecnólogo en Telecomunicaciones

18

2%

92

10%

110

12%

Total

307

32%

646

68%

953

100%

Muestra

Tecnólogo en Alimentos 

15

11%

5

4%

20

14%

Tecnólogo en Automatización Industrial

5

4%

25

18%

30

21%

Tecnólogo en Construcción

7

5%

13

9%

20

14%

Tecnólogo en Control Industrial

8

6%

12

9%

20

14%

Tecnólogo en Mantenimiento Industrial

3

2%

15

11%

18

13%

Tecnólogo en Telecomunicaciones

9

6%

22

16%

31

22%

Total

48

34%

92

66%

140

100%

Tabla 4: Distribuciones de la población y de la muestra del estudio.

Finalmente, la población objetivo correspondió a 953 estudiantes, de los cuales respondieron 140, que finalmente constituyeron la muestra final de este estudio exploratorio, con un nivel de confianza del 90% y un margen de error de 6,33. La Tabla 4, resume las proporciones de la población y de la muestra por género y carrera.

El cuestionario fue creado por un equipo multidisciplinario (ciencias aplicadas, estadística, ciencias sociales y filosofía), quiénes prepararon un conjunto de preguntas atingentes a la elección de las carreras tecnológicas y con la visión de los roles de género (Moya, Expósito & Padilla, 2006). Dicho cuestionario, por tanto, constó de 5 bloques de preguntas, con un total de 67 ítems. La recogida de datos se realizó durante los meses de junio y julio, siendo distribuida de manera electrónica. Se realizaron 3 invitaciones repetitivas, desfasadas entre ellas, en 2 semanas, para recordar la invitación a la participación en el estudio.

Para dar cuenta de los objetivos de este estudio preliminar, el análisis de los datos obtenidos se centró en preguntas relacionadas con las características de los y las profesionales en el ámbito tecnológico y cómo sus decisiones se vinculan con una perspectiva de género particular. La muestra estuvo constituida por estudiantes de las carreras de Tecnología en Telecomunicaciones y Tecnología en Automatización Industrial (principalmente hombres) y de la carrera de Tecnología en Alimentos (mayoritariamente mujeres). Los y las estudiantes provienen de la educación particular subvencionada y son hijos e hijas de padres y madres con enseñanza media (secundaria) completa y/o técnica completa. La media de la edad en las mujeres y en los hombres es de 21 años, la desviación típica es de 2.

Las preguntas consideradas para este estudio preliminar fueron:

¿Cuál es el motivo principal por que el que decidiste cursar esta Carrera?



Etiquetas de fila

Femenino

Masculino

Kappa1

P-valor

Vocación

29%

17%

-0.025

0.185

Consejo de otras personas

35%

18%

-0.004

0.190

Buen futuro laboral

56%

60%

0.035

0.016*

Desarrollo Profesional

27%

38%

0.064

0.280

Interés Tecnológico

25%

45%

0.032

0.866

Tabla 5: Motivos para cursar una carrera tecnológica.

Los niveles de concordancia (López & Pita, 1999) en la elección del motivo por el cual eligieron cursar una carrera tecnológica son leves entre hombres y mujeres. No obstante, se observan ítems con diferencias relativas importantes entre ambos géneros, por ejemplo, la “vocación”, es decir, el “llamado” o la “intención a” cursar una carrera, la cual culturalmente se configura desde una perspectiva de “expresión” del fuero interno, presenta una diferencia de 12 puntos porcentuales entre ambos, a favor del género femenino; mientras que el “desarrollo profesional” y el “interés tecnológico”, que poseen una mirada instrumental u orientada a metas, a la manera de Parsons y Bales (1998), representan 11 puntos y 20 puntos porcentuales respectivamente, a favor del género masculino.



¿Según mi experiencia existen carreras universitarias que?

Etiquetas de Fila

Femenino

Masculino

No existen carreras que sean exclusivas para hombre o mujeres 

81%

83%

Son preferentemente para hombres 

15%

16%

Son preferentemente para mujeres 

4%

1%

Total general

100%

100%

Tabla 6: Existen o no carreras preferentes para cada género. Chi cuadrado de Pearson 0.053, P-value (bilateral) =0.974. Coeficiente de contingencia 0.019
Según los datos obtenidos, no habría evidencia estadística suficiente, a un nivel de confianza de 0,05, para decir que hombres y mujeres tienen distintas creencias en cuanto a la existencia de carreras exclusivas para algún género, de este modo, al menos en el discurso de ambos, las variables serían independientes y predominaría un discurso inclusivo respecto de la participación de ambos géneros en carreras de corte tecnológico.

Catálogo: acta -> 2015 -> GT-01
GT-01 -> Epistemologías pragmáticas de la vida: regímenes de valoración y producción de verdad biomédica en el sistema Garantías Explícitas en Salud en Chile1
GT-01 -> Xxx congreso alas costa Rica 2015
GT-01 -> Investigación académica y políticas de ciencia y tecnología para la inclusión social en el nivel regional-local. Reflexiones desde México. Autor
GT-01 -> Universidad nacional de costa rica facultad de ciencias sociales
GT-01 -> Xxx congreso Asociación Latinoamericana de Sociología Costa Rica 2015 Instituto Politécnico Nacional (México)
GT-01 -> Universidad de buenos aires facultad de ciencias sociales titulo: trabajo informacional y subjetividad
GT-01 -> Dimensiones de la convivencia escolar en el mundo 0: oportunidades, riesgos y desafíos
GT-01 -> Proponentes: Guillermo Eduardo Aguilar Mata
GT-01 -> Mariana Paredes- patricia Oberti 1 Facultad de Ciencia Sociales – Universidad de la Republica-Uruguay
GT-01 -> País: Cuba Institución: Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas Resumen


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