Tecnicatura superior en enfermeria profesional



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TECNICATURA SUPERIOR EN ENFERMERIA PROFESIONAL
1. ESPECIFICACIONES
NOMBRE DE LA CARRERA: TECNINCATURA SUPERIOR EN ENFERMERÌA

(Resolución Nº 07/07 C.F.C.yE.)
TITULO QUE OTORGA: Técnico Superior en Enfermería
NIVEL: Superior
CARGA HORARIA: 3030 Hs. Cátedra – 2020 hs. Reloj
MODALIDAD: Presencial
DURACIÓN DE LA CARRERA: 3 (tres) años
CONDICIONES DE INGRESO:

Haber aprobado el Nivel Medio o Ciclo Polimodal o bien, ser mayor de 25 años según lo establecido en el artículo 7mo de la Ley de Educación Superior Nº 24.251 y cumplimentar lo establecido en la normativa provincial vigente.


2. JUSTIFICACIÓN DE LA CARRERA

Consideraciones Generales1

La presente propuesta curricular parte de la premisa fundamental que afirma, que la atención de la salud ha de responder de modo dinámico a la realidad social, política, económica, científica y tecnológica, así como a los dilemas éticos que ella plantea, de tal manera que mejora la calidad de la prestación del cuidado, en este caso particular, de los cuidados de enfermería.

Desde la perspectiva macroeconómica, el deterioro de la economía, las cuestiones en torno del reembolso de la deuda y las transiciones geopolíticas han tenido graves consecuencias sobre el desarrollo y el funcionamiento de los sistemas de salud y con frecuencia han dado lugar a reducciones de los recursos económicos destinados a la salud de la población. Como consecuencia de esta realidad, se han generado reformas que no siempre fueron en beneficio de la persona. Los cambios en los métodos de financiación de la atención y el modo de remuneración a los profesionales afectan al volumen, la amplitud, la accesibilidad y el alcance de los servicios de salud en general y en particular, la calidad y el acceso a los servicios de enfermería.

El empobrecimiento de gran parte de la población y el crecimiento de la indigencia requieren de una serie de intervenciones básicas que pueden brindarse en centros sanitarios o servicios periféricos, en lo que la enfermería desempeña una función clave en el sistema de salud.

Desde la perspectiva metodológica se hace evidente la necesidad de constituir la epidemiología como una herramienta para el reconocimiento de las condiciones de salud de la población. En relación a ella, la enfermería tiene un papel crucial al momento de poner en práctica intervenciones relevantes basadas en la promoción y protección de la salud de la comunidad, la familia, los grupos y las personas.

En este escenario la Organización Mundial de la Salud (OMS) propone algunos principios que han de regir las estrategias de salud. Ellos son la asociación de actores para abordar en forma conjunta objetivos comunes, la idoneidad para mejorar los sistemas de salud y los servicios, la participación local con vistas a articular de modo flexible respuestas regionales y la actuación ética, sustentando equidad, integridad, justicia y respeto a los derechos humanos y genéricos. Estas orientaciones para el fortalecimiento de los servicios de enfermería contribuirán a la reducción de la mortalidad, morbilidad y discapacidad, especialmente en poblaciones pobres y marginales; la promoción de modos de vida sanos y la reducción de factores de riesgo; el desarrollo de un sistema de salud más equitativo y justo; la contribución a una dimensión sanitaria eficaz para el desarrollo de las personas con un estilo de vida sano, en un ambiente saludable.

El Plan Federal de Salud (Mayo 2004) en su etapa diagnóstica expresa que en cuanto al contexto nacional se hace necesaria una provisión descentralizada de servicios que atienda las desiguales necesidades del país. Coexisten diversas modalidades de organización del campo sanitario. Hoy se trata de reorientar el modelo de atención para orientarlo hacia un sistema descentralizado con criterios epidemiológicos. Desde esta perspectiva habrán de superarse los problemas derivados de la cobertura desigual, la indefinición del modelo prestacional, la fragmentación y la ineficiencia en el uso de los recursos, los escasos recursos asignados a prevención, la desigualdad de acceso, la mortalidad y morbilidad evitable, la variabilidad en la calidad, la falta de planificación de recursos humanos, la falta de regulación de tecnologías, las inequidades entre jurisdicciones e intraprovinciales, la baja capacidad de rectoría y la crisis del sector privado.

Dicho Plan se centra en la estrategia de Atención Primaria de la Salud.2

En relación con los recursos humanos se propone la regulación de la formación, normalizando perfiles y currícula, delimitando prioridades en términos cuanti y cualitativos y estableciendo estándares de calidad. A la vez, se propicia la articulación de todas las jurisdicciones tendiendo al intercambio y la cooperación técnica.

La visión de Enfermería definida en los lineamientos de la OMS – OPS expresa:

“Los servicios de Enfermería son un componente de los sistemas de salud esencial para el desarrollo de la sociedad. Contribuyen eficazmente al logro de las mejores condiciones de vida de los individuos, las familias y las comunidades mediante una formación y una práctica basada en principios de equidad, accesibilidad, cobertura y sostenibilidad de la atención a toda la población. Su reto es dar respuesta oportuna a los cambios permanentes que generan la transformación de los paradigmas en la formación, la práctica y la investigación. Por esta razón se proyectan hacia el mantenimiento de la excelencia técnica de las intervenciones que realizan, teniendo en cuenta los avances sociales, científicos, humanos y tecnológicos”3

En el marco conceptual para responder a las necesidades de salud de las comunidades, el grupo de expertos de la OMS propuso, en 1992, la formación de la enfermera generalista. Ella debe poseer el conocimiento y las habilidades para desarrollar acciones de salud tanto en el campo comunitario como clínico4.

Si se hace una breve reseña histórica conceptual, se observa que la Enfermería nace con Florence Nightingale, como una profesión autónoma basada en la promoción de la salud. En 1950 Dorothy Johnson enfatiza en la necesidad de tener claridad sobre la meta de la profesión. Su meta inicial fue brindar atención a individuos y grupos en situaciones de estrés derivadas de la naturaleza de la enfermedad. En 1969 Virginia Henderson define enfermería como la asistencia o cuidado al individuo sano o enfermo, en la ejecución de aquellas actividades que contribuyan a su salud o a la recuperación de la misma (o a una muerte tranquila y digna), y que las podría ejecutar el paciente por sí mismo si tuviera la capacidad, el deseo y el conocimiento. En el mismo año Ida Orlando también la define como el brindar la ayuda que el paciente necesite para satisfacer las necesidades que se requieren para su bienestar físico y mental sea asegurado. Orlando incorpora así la idea de brindar cuidado al individuo sano.

En 1978, Donalson y Crowley sugieren que no es absolutamente necesario al definir enfermería que se llegue a la esencia única del conocimiento propio de la práctica y la disciplina, pero que sí es fundamental ubicar a enfermería dentro de un terreno diferenciado que en última instancia la lleve a definir esa esencia. En esta tarea, Carper identifica cuatro patrones de conocimiento derivados del análisis y de la estructura del conocimiento de Enfermería. Los cuatro patrones se distinguen de acuerdo con el tipo lógico de su significado y se han designado como: 1- Empírico, la Ciencia de Enfermería; 2-Estético, el arte de Enfermería; 3-De Conocimiento Personal, experimentar, ubicar, darse cuenta y 4- Ético, el conocimiento moral de Enfermería. Carper coloca al mundo de Enfermería en la discusión filosófica del conocimiento para estructurar el componente disciplinar de la profesión.

En esta línea se inscriben otros esfuerzos como las conceptualizaciones de Rogers y Newman, mucho más complejas, que hablan de enfermería como la disciplina del hombre unitario, sustentada en tendencias filosóficas holísticas y las teorías modernas de la física. El enfoque rogeriano hace énfasis en la promoción de la salud y sus elementos facilitadores sin descuidar los elementos de prevención, curación y rehabilitación, en el marco de los conceptos de unicidad, totalidad, integridad, bienestar e independencia.

Unos años después, Benner en 1994, describe a la enfermería como una relación de cuidado ya que se crea la posibilidad de dar y recibir ayuda. La enfermería es la disciplina del cuidado guiada por la ética y el arte. Es el entendimiento de las experiencias vividas en la salud, bienestar, malestar, enfermedad y las relaciones que existen entre ellas.

En América Latina, su desarrollo fue como dependiente, identificada con una actividad – habilidad. Aparece la enfermería como un trabajo que desarrolla cuidados planificados por otros profesionales y que ante la necesidad de tomar decisiones y resolver problemas. Este modelo, vinculado a la enfermedad- tratamiento, puso a la Enfermería como una actividad práctica subordinada a la medicina. Hoy el modelo biomédico está en pleno proceso de ser superado por este colectivo con un desarrollo paulatino del cuerpo teórico profesional.

Los primeros intentos sistemáticos de formación de enfermera/os asumidos por el Estado datan de 1947, cuando se formó como instructoras a un grupo de enfermeras para ejercer en todo el país. En la década del `50 se consolidan las escuelas de Enfermería en el ámbito de las Universidades Nacionales.

En 1967 se promulgó la Ley 17.132, en la que se incluye a la Enfermería entre los colaboradores del Médico y del Odontólogo, marcando un perfil en cuanto a la Profesión de Enfermería.

La Resolución conjunta del Ministerio de Salud y del Ministerio de Educación de la Nación Nº 35/69, reglamentó el Decreto 1469/68 que regula la formación de Enfermeros y Auxiliares. Este plan rige la formación de Enfermería en el ámbito de la Educación Superior no Universitaria.



En Argentina, la formación de las/os enfermera/os, se encuentra enmarcada y regulada por la Ley Federal de Educación Nº 24195 y la Ley de Educación Superior Nº 24521. La primera de las nombradas, establece la estructura del sistema educativo, asignando las funciones específicas que deben desarrollar el Ministerio de Cultura y Educación y el Consejo Federal de Cultura y Educación. A éste último le asigna, en el artículo 54, la función de constituirse en el ámbito de concertación de los diseños curriculares, estableciendo los contenidos básicos comunes. La ley de Educación Superior, en el artículo 23, expresa que los planes de estudios, cuyos títulos habiliten para el desempeño de actividades reguladas por el Estado, cuyo ejercicio pudiera poner en riesgo de modo directo la salud serán establecidos respetando los contenidos básicos que se acuerden en el seno del Consejo Federal de Cultura y Educación.

Según datos de la Dirección Nacional de Información y Evaluación de la Calidad Educativa (DINIECE-M.E.C y T de la Nación) de las 89 escuelas que implementan la carrera de Enfermería egresaron en el año 2000: 1091 enfermeros, en el 2001: 1225, en el 2002: 1277, en el 2003: 1637, en el 2004: 1422, sumando un total de 6652 egresados.

En el año 1991 se promulga la Ley de Ejercicio de la Enfermería Nº 24.004 que regula la profesión en el ámbito nacional, de la cuál, jurisdicciones provinciales han elaborado sus leyes tomándola como antecedente y otras han adherido a ella directamente.

En el año 1995, en el marco del Programa de Garantía de Calidad de la Atención Médica, se formulan las Normas de Organización y Funcionamiento de Servicio de Enfermería en Establecimientos de Atención Médica, Resolución Nº 194/95 del Ministerio de Salud.





La Enfermería desde sus inicios identificó al cuidado de la Salud de las personas, como su bien intrínseco. El cuidado es el objeto de la enfermería y desde la perspectiva profesional, es el eje. Hoy es una disciplina profesional, que dirige sus esfuerzos a promover la calidad de vida de las personas que tiene a su cuidado. Se ha establecido como un campo científico, una disciplina del área de la salud y del comportamiento, que aporta al cuidado de la salud en el proceso vital humano.



Alrededor del cuidado se desarrolló la disciplina con sus conocimientos, habilidades y principios ético-legales. Cuando una persona se cuida, se constituye en un acto individual, basado en la autonomía. Cuando el cuidado se da a otro que, temporal o definitivamente no puede autocuidarse, se constituye en un acto de reciprocidad. El cuidado, en tanto acto

relacional de ayuda, a través del juicio crítico, posibilita que las personas desarrollen su bienestar, mejoren o mantengan su salud, puedan sobrellevar problemas de salud y lograr la mejor calidad de vida posible, sea cual fuera su situación hasta la muerte.

Al hablar de Enfermería como arte, se reconoce la capacidad de creatividad en el cuidado, ya que el mismo es único e irrepetible, pues las personas son seres humanos diferentes, con subjetividades propias. Un cuidado respaldado en el conocimiento enfermero es proporcionado atendiendo a la unicidad de la persona, creativo y adecuado, según su historia familiar y de vinculación con el ambiente. El fin del cuidado es fomentar la autonomía, dignificar la persona, desarrollar la capacidad de cuidarse a sí mismo. El cuidado requiere de un momento, de un contexto y de un escenario.

Los ámbitos de la enfermería son los lugares donde exista la necesidad de cuidar y promover la vida, donde las personas desarrollan su cotidianeidad, donde exista una necesidad o una demanda realizada por una persona, una familia, un grupo o una comunidad. Sin embargo, los cuidados de la salud se brindan en un contexto político, económico, social y cultural que influyen marcadamente en atención, cuidados y acciones a brindar.

Es inherente a la enfermería el respeto de los derechos humanos y a la dignidad de la persona. En los cuidados de enfermería no se hará distinción alguna fundada en consideraciones de edad, credo, cultura, discapacidad o enfermedad, género, nacionalidad, opiniones políticas, etnia o condición social.

Según el Consejo Internacional de Enfermeras (C.I.E) del año 2004, es necesario para brindar cuidados de calidad que existan 432 enfermeros por cada 100.000 habitantes. Sin embargo, la Federación Argentina de Enfermería indica que actualmente en el país, el promedio de personal de enfermería es de 1 a 10 enfermeros por cada 100.000 habitantes (siendo las áreas rurales las que tienen las menores cifras).

De acuerdo con datos estadísticos del Departamento Provincial de Enfermería (Ministerio de Salud, Gobierno de Mendoza) en la jurisdicción existen 2462 enfermeros en instituciones estatales (debiéndose sumar el 30% de agentes de gestión privada, lo cual plantea una cifra cercana a los 3200 trabajadores) Teniendo en cuenta el Censo Poblacional 2001 el promedio de enfermeros se encontraría por debajo de la cifra deseable:




CENSO PROVINCIAL 2001

TOTAL APROX. DE ENFERMEROS/AS

PROMEDIO

1.579.651

3200

1 enfermero cada 494 habitantes
213 enfermeros por cada 100.000 habitantes.

Por otro lado, si se considera la cantidad de enfermeros en relación a otras profesiones como la médica, se puede observar la brecha que existe entre ambas. Según datos del Departamento de Bioestadística del Ministerio de Salud de la Provincia la relación médico/enfermero en Centros de Salud, lo/as enfermero/as la cantidad de enfermero/as es inferior.





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