Técnicas de enriquecimiento sexual para parejas rutinarias



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Técnicas de enriquecimiento sexual para parejas rutinarias

Ps. Rosana Pombo

Licenciada en Psicología

Sexóloga Clínica


De novios mieles, de casados hieles”

Este refrán popular que parece extremista y negativo sienta sus bases en elementos tomados de la realidad. Cuando dos personas se conocen y dan comienzo a una relación amorosa todo transcurre en un marco agradable, gratificante e incluso apasionante. El interés mutuo es constante y se retroalimenta con los intercambios recíprocos. El “noviazgo”, es una época caracterizada por el bajo nivel de responsabilidades, un alto porcentaje del tiempo compartido dedicado al ocio, un alto grado de novedad, intercambio de conductas gratificantes, así como la creación de expectativas agradables, a veces muy elevadas, sobre el futuro.

Cuando una pareja inicia su relación pasa mucho tiempo dedicada al conocimiento mutuo antes de decidir llegar a comprometerse. Esto facilita una valoración positiva de las conductas de ambos, vividas como espontáneas y libres. No hay acuerdos, obligaciones, responsabilidades ni compromisos que afrontar. Se encuentran después del trabajo o el estudio, se dedican la mayor parte del tiempo libre, charlan, hacen deporte, salen a bailar, a comer, a ver espectáculos, etc. Los sentimientos, las sensaciones y el deseo, son la mayor fuente de motivación para estar juntos.

Las relaciones sexuales son más o menos amplias, dedicadas a conocerse y a explorarse, la atracción sexual es muy alta y el nivel de novedad constante. Todo esto contribuye a mantener el interés mutuo, por lo cual las interacciones son gratificantes y la motivación elevada. Estos elementos son altamente reforzantes lo cual favorece el mantenimiento y desarrollo del vínculo. Una pareja es “feliz” y se siente enamorada cuando ambos integrantes se implican en conductas que los hace sentirse queridos y deseados.

Con estas características la relación amorosa permite un espacio importante para el desarrollo sexual de cada persona. Ofrece a sus integrantes un espacio de seguridad, estabilidad e intimidad, que permite experimentar y desarrollar prácticas eróticas, favoreciendo el desarrollo de la autoestima. El sentirse elegido, objeto de deseo, eleva la valoración que cada uno tiene de si mismo.


La convivencia y la disminución del erotismo

Con el inicio de la convivencia y el afianzamiento del vínculo amoroso, el entorno cambia así como también la forma de los encuentros. La pareja pasa por un período de mayor estabilidad donde ambos comparten más tiempo juntos, se dispone de un lugar propio, más tranquilo e íntimo. Espacio que ahora hay que cuidar, lavar, ordenar y cocinar. Surgen obligaciones que requieren compartir responsabilidades.



Se abandona el hogar paterno para establecer la propia familia. Esta independencia obliga a un aumento de los gastos, por lo tanto el tiempo libre como el acceso a las distracciones van a quedar limitados.

También se produce un cambio en las relaciones sexuales de la pareja, el objeto de deseo y las relaciones sexuales son más accesibles que durante el noviazgo, el misterio y la intriga que antes motivaba a buscar momentos y lugares de intimidad, o la espera ansiosa de los encuentros sexuales, desaparece. Esto puede hacer que la sexualidad se torne más predecible, menos emocionante y placentera. El grado de novedad en los encuentros disminuye; si las expectativas eran muy elevadas la desilusión puede empezar a manifestarse. Esto hace que algunas personas consideren que está decayendo el interés por su partenaire.

Actualmente las parejas están demasiado ocupadas como para recrear el erotismo en sus relaciones. El stress laboral, la crianza de los hijos, los problemas familiares, contribuyen a restarle tiempo de dedicación a la pareja y se va produciendo la disminución de la pasión. La cotidianeidad, los horarios, la responsabilidades, el cansancio, suelen deteriorar el vínculo pasional de la pareja. Comienzan entonces a preocuparse porque a pesar de amarse mucho no experimentan el deseo de mantener relaciones sexuales o este ha disminuido notoriamente.

Cada pareja deberá analizar su situación particular, pensando y compartiendo a través del diálogo los diversos factores que pueden estar influyendo, así como buscar los recursos necesarios para enfrentar y resolver la situación. Si no encontraran la solución por sí mismos, deberán consultar a un profesional.






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