Taller religión unamuno en su obra



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TALLER RELIGIÓN


  1. Unamuno en su obra San Manuel, bueno y mártir. En ese libro cuenta la historia de un sacerdote que pierde la fe en Dios y deja de creer en la religión católica.

En ese momento se le plantea el siguiente dilema: decir claramente a sus feligreses que no cree en Dios, provocando en ellos dudas y angustia, o callarse y seguir predicando el Evangelio como si él aún creyera.

Tras pensarlo mucho, se decide por la segunda opción, porque considera que la religión da esperanzas a los creyentes y, además, les proporciona un conjunto de normas morales que les permiten hacer el bien. Piensa que si siembra en ellos la duda sobre la fe, los hará más infelices y provocará angustia en aquellos corazones simples. Es decir, opta por la solución que considera menos mala e intentando, además, hacer el bien, aunque para ello tenga que mostrar una actitud hipócrita.



  • En un caso semejante, ¿qué hubieras hecho tú y cuáles serían las razones morales con las que justificarías tu decisión.




  1. Por regla general, los agnósticos no son propiamente ‘indiferentes religiosos’. Los sociólogos intentan diferenciar las dos categorías, en cuanto que los agnósticos han pensado y meditado sobre la existencia o no de Dios, mientras que los segundos no se han planteado siquiera ese problema.

Por eso, el agnóstico (a diferencia del ateo, quien está firmemente convencido de que Dios no existe) se enfrenta en cierta medida a la duda religiosa. Al final, lo que le hace optar por el agnosticismo es su imposibilidad de convencerse de manera definitiva acerca de que si Dios existe o de si se trata de una invención humana.

  • Si tú fueras agnóstico y alguien te demostrara lógicamente (es decir, mediante argumentos racionales que aparentemente no poseen ninguna contradicción) la existencia de Dios, aunque no fuera capaz de hacerlo empíricamente (es decir, con pruebas basadas en la experiencia sensorial), ¿modificarías tu actitud de agnóstico o no?




  1. Comenta las siguientes frases sobre la fe, explicando qué es lo que quieren expresar y tu conformidad o disconformidad con ellas :


La fe consiste en creer, no lo que parece verdadero, sino lo que le parece falso a nuestro entendimiento. Voltaire.

No tiene fe el que quiere, sino el que puede. Unamuno.

Creer es querer creer, y creer en Dios es querer que le haya. Unamuno.

[La fe es] voluntad de creer, sin pruebas y contra las pruebas. Alain.

La fe mueve montañas. Sentencia tradicional.


  1. Todos (salvo quizás algunos psicópatas) tenemos en ocasiones sentimientos de culpa, bien sea como consecuencia de haber hecho algo que nuestra conciencia considera poco apropiado en el orden de la moral, bien porque imaginamos que nos hemos comportado mal o de manera no debida, aunque los hechos -para un observador exterior e imparcial- apenas tengan relevancia desde el punto de vista moral y por lo tanto no sean susceptibles de causar sentimientos de culpabilidad.

Sin embargo, esos sentimientos no se nos presentan a todos de la misma manera, sino que cada uno los experimentamos según haya sido nuestra formación ética y nuestras experiencias pasadas.

  • Describe cómo se te aparecen tus sentimientos de culpa: ¿qué sientes?, ¿cómo intentas racionalizarlos?, ¿aparece el arrepentimiento como algo natural o te cuesta admitirlo porque te tratas de convencer a ti mismo de que la acción realizada u omitida no tenía, al fin y al cabo, tanta importancia?, ¿te perdonas a ti mismo con facilidad o no?




  1. La idea del pecado suele ser interiorizada cuando somos aún niños, sobre todo si hemos recibido una educación religiosa. Por regla general, los niños viven de forma dramática esa idea, tal vez porque no saben sus consecuencias ni entienden todavía con propiedad el concepto ‘pecado’. Cuando las personas maduran, la propia idea de pecado va modificándose, en algunos casos hasta desaparecer incluso; en otros, sin embargo, hasta radicalizarse y convertirse en una obsesión (como sucede en las personas escrupulosas moralmente o en aquellas otras donde el sentimiento de culpabilidad se convierte en algo obsesivo).

Es de suponer que tengas recuerdos de tu idea infantil de pecado (casi todas las personas la recordamos de una manera muy vívida).

  • Intenta describir en qué consistía para ti el pecado cuando aún eras niño. Y ahora, ¿qué representa para ti? Señala las semejanzas y diferencias entre tus concepciones del pasado y las del presente.




  1. Hasta hace bien poco tiempo (y hoy todavía continúa vigente entre muchas familias), el castigo era un instrumento utilizado con frecuencia en la educación de los niños y jóvenes. Se pensaba que era beneficioso como forma de corregir las conductas desviadas de la moral o de las normas sociales. Es cierto que los castigos corporales de las décadas y siglos pasados fueron sustituyéndose en los últimos años por castigos psicológicos o de privación de bienes (hoy en día es más habitual que se prohíba a un niño el disfrute de algo -castigarle a no ver la televisión, por ejemplo-, que someterlo a castigos físicos -encerrarlo en una habitación oscura o propinarle unos azotes-).

La razón de este cambio social, por lo menos en las sociedades más avanzadas, hay que buscarla en ciertas corrientes pedagógicas y psicológicas, aparecidas en la segunda mitad del siglo XX, que intentaron demostrar que los castigos (sobre todo los físicos) provocaban ansiedad y trastornos psicológicos futuros en aquellos que los habían recibido. Así, fueron prohibidos expresamente en la enseñanza, a la vez que la mayoría de familias iban cambiando sus hábitos y sus mecanismo de reprobación moral.

Sin embargo, en los últimos años han surgido algunas voces (pocas) que reclaman un mayor uso de los castigos en la enseñanza y también dentro de la educación familiar, como forma de conseguir una mejora en los resultados educativos.



  • ¿Qué piensas tú al respecto: son buenos los castigos para corregir las conductas, o sólo sirven para fomentar la rebeldía del que los sufre? ¿Son necesarios o cabe utilizar otras soluciones menos dolorosas?

  • Si tú fueras profesor y la ley no los prohibiese, ¿utilizarías los castigos con tus alumnos o no? ¿Se aprende más o se aprende menos sufriendo castigos?

  • Muchos psicólogos y psiquiatras han intentado demostrar que los jóvenes de conducta violenta actúan así porque sufrieron malos tratos en su niñez. ¿Estás de acuerdo con esta explicación o no? ¿Por qué?




  1. En nuestro lenguaje coloquial construimos numerosas frases y expresiones utilizando el nombre de Dios. En muchos casos, se trata de frases hechas que repetimos inconscientemente sin pararnos a pensar cuál es su significado preciso ni qué relación pueden tener con el concepto de Dios. Te pedimos que analices las siguientes expresiones, diciendo qué quieren significar en el lenguaje coloquial y qué relación ves tú entre ellas y nuestras ideas acerca de Dios:


A Dios rogando y con el mazo dando.

Ni dios lo haría.

Vaya con Dios.

A quien madruga, Dios lo ayuda.

Por Dios que es verdad.

Como que hay Dios...

Ponerle una vela a Dios y otra al Diablo.



  1. Una de las cuestiones que más debates ha suscitado entre científicos o pensadores cristianos y científicos ateos o agnósticos ha sido la existencia de los milagros. En efecto, si aceptamos la existencia de milagros (hechos que no pueden explicarse mediante las leyes naturales), cabe pensar en la existencia real de algún principio superior que gobierna con su voluntad a la propia naturaleza.

Los que no creen en los milagros argumentan que muchos de ellos pueden ser explicados mediante leyes científicas que, en el momento de producirse aquel hecho aparentemente milagroso, eran desconocidas para los seres humanos. Otros advierten que los milagros fueron fraudes o ‘trucos’ realizados por algunos seres humanos con el fin de conseguir poder entre el pueblo. Finalmente, muchos afirman que los milagros recogidos en los Libros Sagrados fueron inventados sin más por los redactores de aquellos libros.

Sin embargo, los que creen en ellos hablan de hechos absolutamente inexplicables que prueban la existencia de poderes superiores a los de la humanidad, y que esos hechos demuestran indirectamente la existencia de un Dios.



  • ¿Qué piensas tú al respecto sobre los milagros? ¿Existen o no? ¿En qué te basas para sostener tu opinión?




  1. En el habla coloquial es muy frecuente escuchar, tras conocer la noticia de algún suceso luctuoso o desgraciado, expresiones como las siguientes: "estaba escrito"; "era el destino"; "así lo quería Dios", etc.

Responde por escrito: ¿crees en la existencia del destino?; ¿por qué sí o por qué no?

A los estoicos les sorprendía que si una persona creía en el destino o en la fatalidad de la naturaleza se entristeciera o se alegrara con los acontecimientos. En efecto, si yo creo que algo ha de pasar necesariamente no tiene mucho sentido que me entristezca o me alegre, porque al fin y al cabo yo no lo podía evitar de ninguna manera. Para el estoicismo, lo único que se consigue con esas actitudes es perturbar el alma y provocar la angustia, la intranquilidad, etc. Por eso, decían, el hombre sabio es aquel capaz de vencer las pasiones y mantenerse tranquilo aun en medio de las más grandes calamidades, ya que él nada puede contra el destino.



  • ¿Te parece poco humana esta actitud ante la vida? ¿Es mejor sufrir y gozar que dominar las pasiones si existiera un destino inexorable? ¿Por qué lo crees así?




  1. Aunque a veces nos parezca que el tabú es una cuestión religiosa de culturas que están muy lejos de nosotros, lo cierto es que todas las civilizaciones poseen algunos tabúes, es decir, algo absolutamente prohibido, a lo que no nos podemos acercar si quiera, y que no debe nombrarse.

Pongamos dos ejemplos muy claros de tabúes de la civilización occidental (y de otras civilizaciones también, qué duda cabe): el canibalismo y el incesto.

  • Intenta señalar tú otros dos tabúes de nuestra cultura y explica las causas por las cuales tú crees que son considerados como algo absolutamente prohibido, sin que existan razones evidentes ni muy claras de esas prohibiciones.




  1. Seguro que para ustedes existen muchas cosas y sentimientos que consideras ‘sagrados’. Escribe una lista con cinco objetos, hechos, actitudes o sentimientos a los que califiquéis como sagrados.

  • ¿Por qué te parecen sagrados? ¿Tienen algo que ver con actitudes religiosas? ¿Comprendes o no el hecho de que existan personas que están dispuestas a ofrecer incluso su propia vida para defender algo que ellos consideran sagrado, como la patria por ejemplo?




  1. Algunas pensadoras feministas han criticado ciertas posturas ‘machistas’ en el cristianismo acerca de su visión de Dios. Como es sabido, éste habitualmente es representado bajo la forma de varón y bajo la cualidad de ‘padre’ no de ‘madre’.

La actividad consistirá en que busquéis una reproducción de un cuadro, una escultura, etc. que represente la figura del Dios Padre cristiano y la analicéis desde el punto de vista de los atributos que le otorga el artista.

  • ¿Cuáles son esos atributos? ¿Qué tratan de simbolizar? ¿Representan únicamente cualidades masculinas o también puede hablarse de cualidades femeninas?




  1. Acerca de la existencia de Dios se han escrito millones de páginas en la historia de la humanidad. A continuación, te pedimos que comentes las siguientes frases, explicando qué significado les otorgas tú y dando tu opinión acerca de si estás o no de acuerdo con ellas.


Si Dios no existiese, habría que inventarlo. Voltaire.

Si Dios no existe, todo está permitido. Dostoievski.

Creer en Dios es, en primera instancia al menos (...), anhelar la existencia de Dios. Unamuno.

Si Dios existe, el hombre no es nada (...). Dios no existe. Dios es la mayor amenaza para la libertad del hombre. Sartre.

Es útil la existencia de los dioses y, puesto que es útil, debemos creer que existen. Ovidio.




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